www.radderzeit.de: Fansite alemán dedicado al mundo de La Rueda del Tiempo, en él podreis encontrar multitud de secciones (foros, galerías de imagenes, links).
Historia que me pidio Rhelan... Sobre como llegué a ser Gaidin.
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Saludos, mi nombre es Galor.
Soy un guardián.
Mejor dicho, entreno para vincularme y ser un guardián.
Nací en Caemlyn, y desde pequeño mi familia me enseñó a manejar la espada.
Un día, cuando cumplí los 15 años fui a tar valon, y vi a un guardián entrenando con sus espada.
Me informé en la biblioteca de la torre blanca, y desde ese momento quise ser guardián.
Ahora, entreno, para que cuando llegue el momento y sea vinculado,
pueda protejer a mi Aes Sedai como es debido.
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Fin de la historia, no se me ocurre nada más por ahora xD.
Lo primero, que quede claro, no pongo este log para meter cizaña ni para que se creen problemas entre las asos, lo pongo por que es un log más, como otro cualquiera, no busco problemas ni nada por el estilo si alguno tiene un problema en ello que me avise y quito el log.
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participantes: Sum, Galor (Primera persona) Hamlon (fastidiando un poco xd) y Leinor.
Titulo: Ataque a guardianes no intencionado.
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El puesto de Guardia
Aquí se encuentra el puesto de control que da acceso a las dependencias de
los guardianes de la Torre. Un guardian con su capa cambiante y una mirada
peligrosa solo se relaja cuando transitan por aquí los miembros de pleno
derecho de la Asociación. La habitacion tiene unas amplias baldosas de
piedra blanca y las paredes tambien de piedra aunque con un tono grisaceo.
[Salidas: norte (sur)]
Un Guardian vigila la entrada de la asociacion.
Un Guardian vigila la entrada de la asociacion.
Un Guardian vigila la entrada de la asociacion.
Estas sediento.
Sum ha llegado desde el norte.
Un Guardian grita 'Atencion, un intruso! Defendere este lugar!'
<un Guardian>: 'Ayuda! Sum ataca la asociacion!!'
El puñetazo de un Guardian desmiembra a Sum!
El puñetazo de un Guardian desmiembra a Sum!
El puñetazo de un Guardian desmiembra a Sum!
El tajo de Sum falla a un Guardian.
El puñetazo de un Guardian desmiembra a Sum!
El puñetazo de un Guardian desmiembra a Sum!
Sum esta MUERTO!
Sum ha muerto a manos de un Guardian.
<Comunicas> 'y este que hace?'
Con una mirada desafiante , Leinor se va hacia el sur.
El Hall de los Guardianes
Este es el recibidor de las Estancias de los Guardianes. La decoración es
austera, al igual que estos magníficos guerreros, que buscan la eficacia
ante todo. Las paredes estan cubiertas por tapices, intercalados por armas
y escudos de todo tipo como decoracion. Seguramente en otro tiempo usados
para sus combates al servicio de la Torre Blanca.En el centro de la sala,
detras de la fuente, ves una estatua de un Guardian de orgulloso porte, con
una espada a la espalda. A los pies de la estatua puedes ver una placa.
[Salidas: norte este sur oeste]
Ves una fuente de aguas cristalinas y sonido relajante.
Leinor esta aqui.
Estas hambriento.
Estas sediento.
El puesto de Guardia
Aquí se encuentra el puesto de control que da acceso a las dependencias de
los guardianes de la Torre. Un guardian con su capa cambiante y una mirada
peligrosa solo se relaja cuando transitan por aquí los miembros de pleno
derecho de la Asociación. La habitacion tiene unas amplias baldosas de
piedra blanca y las paredes tambien de piedra aunque con un tono grisaceo.
[Salidas: norte sur]
El cadaver de Sum esta aqui tirado.
Un Guardian vigila la entrada de la asociacion.
Un Guardian vigila la entrada de la asociacion.
Un Guardian vigila la entrada de la asociacion.
Coges algunas monedas de oro de el cadaver de Sum.
Cuentas 200 monedas.
El Hall de los Guardianes
Este es el recibidor de las Estancias de los Guardianes. La decoración es
austera, al igual que estos magníficos guerreros, que buscan la eficacia
ante todo. Las paredes estan cubiertas por tapices, intercalados por armas
y escudos de todo tipo como decoracion. Seguramente en otro tiempo usados
para sus combates al servicio de la Torre Blanca.En el centro de la sala,
detras de la fuente, ves una estatua de un Guardian de orgulloso porte, con
una espada a la espalda. A los pies de la estatua puedes ver una placa.
[Salidas: norte este sur oeste]
Ves una fuente de aguas cristalinas y sonido relajante.
Leinor esta aqui.
El almacen de suministros
Este es el almacen de los Guardianes. Las paredes estan llenas de armarios y
unos arcones en el suelo. Aqui guardan todo lo necesario para ellos, cuando
parten de viaje al servicio de sus Aes Sedai. El orden es escrupuloso y todo
se encuentra limpio y en perfectas condiciones. Las baldas muestran hileras
completas de abastos en perfecto estado de conservacion.
[Salidas: este]
Aqui hay arcon de metal para guardar objetos.
El tendero de productos basicos esta aqui.
El Hall de los Guardianes
Este es el recibidor de las Estancias de los Guardianes. La decoración es
austera, al igual que estos magníficos guerreros, que buscan la eficacia
ante todo. Las paredes estan cubiertas por tapices, intercalados por armas
y escudos de todo tipo como decoracion. Seguramente en otro tiempo usados
para sus combates al servicio de la Torre Blanca.En el centro de la sala,
detras de la fuente, ves una estatua de un Guardian de orgulloso porte, con
una espada a la espalda. A los pies de la estatua puedes ver una placa.
[Salidas: norte este sur oeste]
Ves una fuente de aguas cristalinas y sonido relajante.
Leinor esta aqui.
El comedor de los Guardianes
Sobre unas largas mesas de oscura madera y los bancos corridos adosados a
sus lados, desayunan, comen, cenan y se juntan para contarse las aventuras
que corren los Guardianes cuando sus obligaciones se lo permiten. En un
lateral una chimenea caldea la sala. Algunos tapices sencillos decoran las
paredes con motivos de caza o de batallas contra las hordas de la Sombra.
Un ventanal de vidrio acrisolado se asoma sobre los jardines de la Torre
Blanca.
[Salidas: oeste]
El tendero de comida esta aqui.
Compras un conejo a la brasa por 3 monedas de oro.
Comes un conejo a la brasa.
Ya no tienes hambre.
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Aquí en este punto, le dije a leinor que cogiera las cosas de sum y me fui a hablar con el a las escalinatas de la torre.
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Escalinatas de la Torre Blanca
La Torre Blanca es uno de los edificios mas impresionantes del mundo.
Diseñada por Aes Sedai, y en consecuencia carente del toque organico
hallado en muchas de las obras Ogier mas exquisitas, fueron los Ogier
quienes la construyeron con la ayuda de Aes Sedai manejando el Poder
Unico. La torre principal del edificio esta hecha totalmente con
piedra blanca, se alza ciento cincuenta metros sobre el suelo y mide
noventa metros de diametro en la base, lo que la convierte en la
mayor estructura erigida desde la Era de la Leyenda.
[Salidas: norte este sur oeste arriba]
Sum ha llegado desde el norte.
Sum dice 'galor y mi equipo?'
Dices 'Ya te lo trae leinor'
Dices 'Y te voy a hablar muy seriamente'
Dices 'Las asos están en ali'
Un campesino ha llegado desde el sur.
Dices 'Lo que significa que hay entre nosotros alianza.'
Sum dice 'ya y?'
Sum dice 'yo que sabía que no se podía entrar en la torre'
Dices 'Se puede saber'
Un campesino se va hacia el norte.
Dices 'por que intentas entrar en guardianes?'
Dices 'En la torre puedes entrar para consultar alguna información en la biblioteca, claro'
Dices 'Lo que no puedes'
Con una mirada desafiante , Leinor ha llegado desde arriba.
Hamlon ha llegado desde arriba.
Dices 'Es intentar entrar en la aso'
Dices 'los guardias te han derrotado'
Dices 'Y hemos tenido que coger tu equipo'
Dices 'Pero la próxima vez'
Una ciudadana ha llegado desde el norte.
Dices 'Yo al menos'
Una ciudadana se va hacia el oeste.
Sum dice 'mira tío'
Dices 'No cogeré tu equipo así como así. Tenlo encuenta'
El amanecer tiñe de luz la Torre Blanca.
Sum dice 'lachulería o bbordería o lo que sea te la dejas en casa'
Sum dice 'oye leinor me das el equipo?'
Dices 'Haver, no es mi intencion ponerme chulo o algo, disculpa si te ofendi'
El hilo de Vron se separa del Entramado.
Kobie charla 'me he de ir, que alguien vaya a los disturbios'
Dices 'Pero solo te aviso hombre'
Leinor dice 'si '
Leinor otea a su alrededor.
Dices 'que tengas cuidado con entrar a las asociaciones... o los guardias te machacan'
Hamlon dice 'na hombre, encima que le ayudais xdd'
Dices 'y recuperar tu equipo es costoso si no hay nadie de la aso conectado'
Hamlon dice 'cargaoslo estis en bustro derecho '
Sum dice 'pero vámos a ver si tu bien sabes que soy nuevo '
Sum dice 'es mi primera ficha '
El hilo de Kobie se separa del Entramado.
Sum dice 'no tenía ni idea'
Leinor dice 'y la mía '
Dices 'Vale'
Sum dice 'la próxima véz tranquilo que tansiquiera la habrá'
Dices 'Pero no vuelvas a intentrar en las dependencias de guardianes y mucho menos de las aes sedais'
Un campesino ha llegado desde el norte.
Dices 'no vuelvas a intentar entrar'
Hamlon anima a Sum.
Leinor dice 'si no queremos de ninguna manera ofenderte tío lo qu pasa no te has dado cuenta y ya está '
Hamlon dice 'dale dale!'
Hamlon dice 'con un par!'
Es mediodia.
Hamlon saca las palomitas.
Dices 'por favor, estamos intentando dialogar'
Sum dice 'gracias amlon!!!! '
Un campesino se va hacia el sur.
Hamlon da a sum un bol de palomitas.
Un ciego ha llegado desde el oeste.
Leinor da un brazal de cuero a Sum.
Un ciego se va hacia el sur.
Leinor da unos guantes de cuero a Sum.
Hamlon grita 'e! espera! que quiero un cupon para hoy!'
Leinor da unas botas de cuero fino a Sum.
Hamlon sigue al ciego
Hamlon se va hacia el sur.
Sum dice 'ok galor no entraeé más entendido. aprendí la lección!'
Leinor da un estoque cairhienino a Sum.
Leinor da un rollo de vendas a Sum.
Animas a Sum.
Dices 'eso espero'
Leinor dice 'dame el rollo que me confundi '
Sum da un rollo de vendas a Leinor.
Leinor da una bengala de Iluminadora a Sum.
Leinor da una espada corta a Sum.
Un chiquillo ha llegado desde el sur.
Sum dice 'que buena amlon '
Sum dice 'jajajaj lo del cupón'
Leinor dice 'blande la espada haber si es tuya o mí '
Un chiquillo se va hacia el oeste.
Un chiquillo ha llegado desde el oeste.
Sum blande una espada corta.
Sum intenta usar una bengala de Iluminadora, pero es demasiado inexperto.
Sum se pone unas botas de cuero fino en los pies.
Sum se pone unos guantes de cuero en las manos.
Sum se pone un brazal de cuero en los brazos.
Publicado: Lun Sep 01, 2008 2:25 pmAsunto: Mision III - Rango Guardian
Rango de la Mision: Guardian.
Nivel recomendado: 24-25 en adelante, aconsejable en grupo.
Recibes una carta y la abres despacio mientras das algo de comida al pequeño
huron que corretea a tu lado. Pocos humanos podrian llegar a localizarte,
pero este huron es Nymeria,el del Señor, y te la ha traido atada a un cordelito
rojo ke envuelve su cuello.
La Torre Blanca necesita que cumplas una mision. Hemos obtenido datos
gracias a Leinor y Canrith de la posible posicion de la falsa Sedai y el
contrabandista con el que colabora.
Partir a Baerlon, y buscar en algun tugurio de alli, seguro que esta su
base. Traerme la famosa capa que envuelve a este contrabandista, la cual
usa como identificacion, mas las dagas de sus compinches. Sacarle toda
la informacion que podais e intentar averiguar el motivo de sus actos y
si la falsa mujer esta por con ellos, aunque parece que les dio el palo.
Mandarme un informe con los resultados, un mensajero con los objetos,
y manteneos por la zona.
Publicado: Lun Sep 01, 2008 2:26 pmAsunto: Mision IV
Rango de la Mision: Cachorro o Aprendiz.
Nivel recomendado: 14 en adelante.
Sales del despacho del Señor de los Guardianes con la mision que te
acaba de encomendar rondando por la cabeza. Bajas a tu habitacion, e intentas
dormir a pesar de los nervios por tener que realizar una mision tan importante
a pesar de ser de un rango tan bajo. Nervios, apenas puedes dormir y amanece.
Ensillas a tu caballo... sales por la puerta de la Torre Blanca...
Cabalgas hacia Caemlyn...
Y durante el camino piensas en la mision, en como realizarla, y aun te parece
oir la voz de Benhard..." acude a Ebou Dar de incognito, no debe saber
nadie de donde procedes...Nos han advertido de una gran presencia de Capas
Blancas en la zona..." apenas has visto alguno en tu vida! "...averigua
si a parte de ganarse el favor de la reina(consultar libros para esto xDD
no hace falta que me metais en el roleo nada de ella si no lo sabeis) intentan
alguna otra cosa, y acaba con algunos de ellos para que unas Aes Sedai
atrapadas en la ciudad salgan sin problemas..." Van a ser las primeras
personas que mates, te sientes seguro de tu habilidad mas tu capacidad de
pasar inadvertido gracias al entrenamiento, pero aun asi...mejor recordar
el ultimo punto de la mision. "Sacrifica 20 capas blancas de estos
individuos, y reportamelo al regresar para demostrar que has acabado, ademas
de un informe sobre la mision." Lo siguiente fue una despedida apresurada
y sentir como te empujaba casi con la mirada hacia la salida...
Vaya, es una mision fuera de la Torre, y no piensas defradudar a nadie!
Registrado: Nov 29, 2007 Mensajes: 2 Ubicación: España
Afiliaciones:
Ninguno
Publicado: Lun Sep 01, 2008 2:47 pmAsunto: Re: Mision III - Rango Guardian + ayuda a sedai.
Personajes: Ertak y Elibeth.
Caemlyn, 3:00 de la tarde.
El calor apretaba, las calles estaban desiertas salvo por multitud de insectos que zumbaban haciendo aun más desagradable el día. Nadie en su sano juicio andaría por ellas a esta hora en pleno verano, salvo que tuvieran un motivo muy importante para ello.
Me encontraba en una de las posadas más famosas por alegrar la vida de la capital, tomando unas cervezas con unos amigos y echando una partida a las cartas para matar el tiempo.
Mi futura sedai, mas mi sedai ya en mi corazón, se hallaba en el río de la cercana ciudad de Aringill con varias de sus hermanas, disfrutando de la tarde. A través del vínculo me llegaban oleadas de alegría y diversión, en verdad debía estar pasándoselo de maravilla… Oh sí, luego iría a verla, en cuanto bajase un poco el sol y terminase la partida.
Sin embargo mi humor cambió repentinamente cuando vi entrar al maldito animal frustrador de planes. Sí, era el estúpido hurón del jefe, el cual llevaba como siempre colgado en el cuello un pergamino, donde estaba seguro, venía escrito algo que me iba a destrozar los planes que tan alegremente estaba imaginando.
Con una sensación de malhumor ya en el cuerpo le arranqué de su cuello el lacito y aprovechando que nadie miraba, le aticé una patada al bichejo de las narices, mandándolo varios metros más allá dando vueltas… es igual, el jefe pensaría que fue alguna alimaña que lo atacó por el bosque.
Con una sonrisa en los labios tras ver el estado en que quedó el animalejo, me dispuse a leer la carta.
Saludos Guardián:
La Torre Blanca necesita que cumplas una misión. Hemos obtenido datos gracias a Leinor y Canrith de la posible posicion de la falsa Sedai y el contrabandista con el que colabora.
Partir a Baerlon, y buscar en algún tugurio de allí, seguro que esta su base. Traerme la famosa capa que envuelve a este contrabandista, la cual usa como identificacion, mas las dagas de sus compinches. Sacarle toda la informacion que podáis e intentar averiguar el motivo de sus actos y si la falsa mujer esta con ellos, aunque parece que les dio el palo.
Mandarme un informe con los resultados, un mensajero con los objetos, y manteneos por la zona.
Benhard Firbellion
Con un humor de perros, pedí disculpas y dejé la partida. Dios, la mejor mano de toda la tarde, y la tengo que dejar pasar por ese…. Como lo vuelva a tener a tiro, ¡voy a ver si bato mi propio record y lo mando aún más lejos!.
En fin, me dispuse a preparar todo lo que iba a necesitar, armas, provisiones, cuando de pronto recordé que para permitirle hacer la prueba a sedai, Elibeth necesitaba alguno de dichos objetos. Así pues decidí preparar también todo su equipo, y darle la sorpresa de que la acompañaría.
Partí hacia Aringill, aun de malhumor por romperme todos mis planes, pero en cuanto pensaba en los tumbos que había dado el hurón cuando logró levantarse, se me escapaban ligeras sonrisas por debajo de mi bigote de varias semanas, el cual debía afeitármelo pronto pues ya me estaba cansando de él.
Llegué a Aringil sobre las 6 y me encontré todavía a Eli en el río. No voy a relatar como fue el recibimiento ni lo que estuvimos haciendo, pues nada os importa, pero entre tanto nos dio la noche, y por ello decidimos hospedarnos en la propia ciudad, ¡a fin de cuentas la misión podía esperar!.
Una vez repusimos fuerzas, partimos por la mañana hacia Baerlon, ciudad sitiada por los Capas Blancas, y a la cual nos llevó varios días llegar tras intensas jornadas de cabalgatas.
Ya en el pasado habíamos tenido algún encontronazo con ellos, por lo que en esta ocasión decidimos tratar de pasar lo más desapercibidos posibles, con lo que nos deshicimos de nuestros ropajes por unos peores, y cambiamos de identidad. Yo sería un mercader de especias, y ella una viajera que me había encontrado por el camino y que iba a visitar a un hermano que tenía en la ciudad.
Tras varios controles que tenían establecidos en los alrededores de la ciudad, y dándoles excusas sobre nuestra presencia allí, logramos entrar en la urbe, habiendo logrado nuestro objetivo, que nadie hubiera reparado en nosotros.
Bien, lo primero que hicimos fue buscar una posada, donde pudiéramos darles a nuestras yeguas el merecido descanso que se habían ganado y donde tuviéramos la posibilidad de asearnos y acicalarnos, pues todo el mundo sabe, que las lenguas se disparan ante una buena presencia.
Cuando salí de mi habitación, contigua a la suya y la vi, me quedé asombrado. Tenía ante mi a una chica joven, de una belleza deslumbrante pero vestida con una modestia que hacía que la gente no se fijara en ella de primeras, pero en cuanto lo hacían no podrían apartar sus ojos de ella. Parpadeé varias veces para tratar de aclararme la vista y ver si lo que tenía delante no fuese una ensoñación. Ella me sorprendió observándola ensimismado, y me regaló una de sus radiantes sonrisas.
Me acerqué a ella y besándola tiernamente le susurré al oído: “Será el amor, o cada día estás más hermosa”.
De tal guisa bajamos a la posada, y mientras ella se entrevistaba con la posadera, yo me hice sitio en la barra para observar el gentío.
Tras 10 minutos la vi aparecer en la puerta, y haciéndome un gesto me indicó que me acercara.
Había descubierto el paradero de los contrabandistas. Por lo visto estaban en la misma posada donde nos hallábamos. Habían forzado a los dueños a que les entregaran la parte de atrás de la posada, y éstos se veían impotentes pues dado su gran número no podían hacer más que realizar sus encargos a la mayor brevedad.
Elibeth me comentó que por lo visto disponían de un santo y seña con el cual, se podía acceder a una reunión con el jefe, por lo que mi periodo de indagaciones comenzaba.
Vi a un grupo de parroquianos al final de la sala y me fui a sentar con ellos, posando un saquito de monedas encima de la mesa, preguntándoles si podía jugar con ellos, tras lo cual pedí una ronda para todos (total paga el jefe).
Poco a poco logré ir ganando varias partidas tras lo cual solía invitarlos a otra ronda, a fin de conseguir que se fueran animando y me proporcionasen la información que necesitaba. Mas por lo visto no la conocían, aunque sí habían oído hablar de los contrabandistas, confirmándome lo que había averiguado mi Eli.
Es curioso como en los momentos en que parece que no vas a lograr nada las cosas cambian de golpe.
Una vez abandonaba la mesa, vi entrar en la posada a un tipo desarrapado, y no sé por qué tuve la sensación de que él tenía la respuesta que andaba buscando.
Tras una rápida ojeada, comprobé que solo quedaban 2 asientos libres en la barra y sin dejar que se notase mi premura, me acerqué a uno de ellos, esperando tranquilamente que el tipo se acercara.
Pedí dos jarras de cerveza y lo invité a tomar una conmigo. Así poco a poco fui ganándome su confianza y aprovechando para que fuera tomando más y más alcohol. Tras 7 cervezas el tipo comenzó a cabecear y a farfullar. Con la mirada perdida, mirando a algún punto que no podía ver, comentó en susurros: “Malditos estúpidos, si quisiera podría ver a Killam diciendo el gato está en el tejado, y no podríais impedirme el paso, pero juré que no lo diría salvo que mi vida corriera peligro”.
Tras eso, empezó a jadear y a llorar, y dado que no suponía ya ningún peligro me levanté y le dejé a la posadera varias monedas para que le diera alguna jarra más y que se fuera a dormir la borrachera a otra parte.
Ya con toda la información que necesitábamos, nos fuimos a nuestras habitaciones a esperar la caída de las sombras. Y sí, en toda historia hay momentos de placer, pero eso…. Eso solo nos interesa a Eli y a mí. Cotillas, ¿no tenéis nada mejor que hacer?, ¡pues no esperéis que suelte prenda sobre esas horas!.
2 de la madrugada. No se oía ni un solo paso por las calles. La posada estaba en silencio, salvo los ronquidos esporádicos de algún inquilino y el corretear del gato persiguiendo en la oscuridad a las ratas.
Preparé el cinturón con las armas, soltando la hebilla para poder desenvainarlas con rapidez si fuera preciso y me coloqué mi capa, ajustándomela para embozarme en cuanto llegásemos al refugio. Tras ello, con un gesto cariñoso le coloqué la capa a Elibeth y le di un beso, notando a través del vinculo oleadas de confianza y determinación.
Bajamos las escaleras silenciosamente y nos fuimos a la parte trasera de la posada, donde a través de la puerta nos llegaban unos ruidos. Atisbé por una rendija y vi a 6 o 7 contrabandistas, con lo que entrar por la fuerza sin hacer ruido quedaba descartado. Así pues, me confié a mi suerte y entré de la mano con Elibeth, tratando de situarla a mi espalda, pronunciando con voz ronca la frase. Afortunadamente habíamos acertado, esa era, y mostrando una mirada segura de si misma elibeth cogió las llaves que nos ofrecían, para a continuación abrir una puertecita que había al fondo.
Entramos en una sala donde vimos a más forajidos y uno con una capa especial, quien nos dirigió una mirada sobresaltada.
Automáticamente le cogí la llave a Elibeth y bloqueé la puerta, mientras que ella abrazaba la fuente y se henchía de poder escudándolos y congelándolos en su lugar.
Ahora íbamos a ver cuanto habían mejorado mis métodos para sonsacar información.
Con un gesto, invité a elibeth a recoger todos los objetos que necesitábamos y una vez los tuvo en su poder procedí a mostrarles mi rostro.
Les dirigí la mirada más glacial que pude y tomando mi daga empecé a juguetear con ella en mis manos, haciendo rápidos movimientos con ella sin dirigirles si quiera la palabra.
Vi al fondo una jofaina de agua y me dirigí a ella, dedicándoles una sonrisa. Con el filo de la daga, procedí a afeitarme tranquilamente, mostrándoles el control que tenía sobre ella. Una vez concluí, cambié el gesto, y con una determinación claramente visible me acerqué al que parecía el jefe.
“Hola Killam”.
Él mostró una mirada sorprendida, pero no se amilanó.
“Bien, podemos hacer esto de un modo aburrido pero fácil, o de otro más complicado, pero infinitamente más divertido…. Para mí, se entiende”.
Le sonreí sarcásticamente.
“Bien, ¿qué decides?”. Le pregunté.
Killam tragó saliva al ver acercarse mi daga a su ojo derecho y asintió.
Le pregunté que sabía de una sedai que había estado por ahí y se puso pálido.
El rostro le cambió y comenzó a maldecir, dando voces, diciendo que los había estafado, y que como la cogieran le iban a ajustar las cuentas.
Sí, parecía un demente. Alguien en su situación no se habría atrevido a dar voces, con lo que tuve que modificar ligeramente la estrategia.
Yo asentí a lo que dijo y le sonreí burlonamente, diciéndole que eso pasaba por hacer tratos con quien no debía.
En aquel momento los contrabandistas de la habitación contigua, al oír las voces de su jefe intentaron derribar la puerta, mas con cierta persuasión (si es que tengo un encanto personal….) logré que killam les ordenase que se estuvieran quietos.
Al final, porque no es plan de detallar toda la conversación, ni de las cosas que tuve que hacerle cuando parecía divagar y saltarse las preguntas, logré la siguiente información:
El robo de las espadas lo habían encargado unos nobles. Al preguntarle por cuales, no supo indicarlo. Los negocios en este mundo se hacían con las mayores cautelas por ambas partes, pero lo que sí tenía era un papel donde se encontraba el encargo y con una especie de pájaro de alas blancas sobrevolando una nube a modo de firma.
Nos confirmó que había más guardias corruptos en Tar Valon, y que no descartaba que a futuro se produjeran más robos.
Por otra parte por lo visto la sedai que los había timado, era extraordinariamente buena en esos menesteres, pues hasta varios días después de perderle la pista no se dieron cuenta del timo, y que por lo visto no disponía de mucho poder y había sido expulsada de la torre, pero que lamentablemente no tenía ni idea de su paradero actual.
Por lo que pude comprobar, esa era su base principal, y le avisé de que cesase cualquier tipo de confrontación con la Torre o volvería a por él.
Con el revés de mi daga le di un golpe seco en el mentón y procedí a dejar inconscientes a todos, a fin de salir por donde habíamos venido sin más contingencias.
A los de la puerta, les permitimos pasar desarmados y tras dejarlos encerrados ahí, emprendimos viaje a Katar, donde le envié un mensaje al Jefe para que comenzase a realizar las investigaciones que considerase necesarias y decidiera que hacer con los forajidos, enviándole por alguien de nuestra confianza los objetos que habíamos conseguido.
Y en Katar vivimos otra aventura, pero eso si quereis, ya os lo contaré otro día.
Aventura en Katar.
Partimos automáticamente de Baerlon, pues urgía comunicar nuestros hallazgos al jefe, y dado que Elibeth tenía contactos de confianza en dicha ciudad, a parte de tener que conseguir unos objetos en la misma, nos dirigimos con premura, para que el envío fuera lo más seguro y rápido posible.
Salimos a las 6 de la mañana, cuando empezaba a alborear el día.
Recorrimos unos parajes hermosos, ideales para hacer paradas y disfrutar del entorno, mas el deber, ay el deber, tan pesado a veces como una montaña, nos impelía a darnos prisa.
El viaje, aunque corto, no estuvo exento de contratiempos.
En primer lugar nuestra salida de la ciudad y la consiguiente nueva toma de contacto con los Hijos de la luz.
En esta ocasión tuvimos algún problema adicional, pues uno de los grupos que se nos acercó creyó reconocer a Elibeth del día anterior en la posada, y como tenían ganas de follón, trataron de retenernos.
Por suerte, una orden directa del teniente de los Hijos que se hallaba en la ciudad cursada aquella misma madrugada, exigía a todos sus subordinados que se presentasen ante las puertas de la ciudad, por lo que se vieron forzados a dejarnos el paso libre, pues aun tenían un trecho para llegar y nosotros solo les frenaríamos la marcha, y como realmente no tenían ningún motivo para arrestarnos, no tendrían nada que alegar que lo justificase.
Así pues, pusimos pies en polvorosa y cabalgamos hasta bien entrada la mañana para poner una cierta distancia no fuera a ser que se arrepintiesen… con los Capas Blancas, nadie sabe que pensar… bueno sí, que probablemente hagan lo más estúpido de las alternativas que tengan, así que hicimos que nuestras monturas galopasen tan rápido como pudieran…. Por suerte les había dedicado muchos días de entrenamiento y respondieron satisfactoriamente ante esta dura prueba.
Durante un rato recorrimos un sendero que transcurría entre montañas, El cual llevaba a unas minas. El camino estaba horadado por las carretas de mineros y por las hueyas de alguna mula muy cargada. Se apreciaba que era un camino que había quedado en desuso para su fin principal, pero el comercio de mercancías parecía tener un gran auge en estos días, por lo cual no se veía muy descuidado.
Sobre las 12 del mediodía, hicimos un alto para comer y dar descanso a nuestras yeguas, pues estaban exhaustas después de semejante cabalgata.
Entonces fue cuando Elibeth me comentó el tipo de misión que Rhilya Sedai le había encomendado: conseguir varios petos y espadas de ciertos reclutas de Katar que estaban dejando desatendidas sus obligaciones, durmiendo en horas de servicio.
En fin, sin tiempo para nada más, reanudamos el viaje, internándonos en un sendero oculto, donde nos encontramos con un trolloc que nos cayó por sorpresa.
En un acto reflejo, pulido a través de cientos y cientos de horas de entrenamientos en la torre, desembainé mis espadas y le proporcioné varios tajos a la pestilente criatura.
La alimaña, parecía estar muy bien entrenada, y sumamente protegida con una armadura que dejaba escasos lugares para que penetrasen mis armas, mas aun así, conseguí que a las primeras de cambio empezara a chorrear sangre.
Elibeth tan rápida como yo, abrazó la fuente y le descargó un tejido de una pureza semejante que poco trabajo más me dejó salvo el de darle los primeros mandobles y el de rematarlo.
Pensando en todas las huellas de comerciantes que habíamos visto, decidimos inspeccionar la zona antes de continuar, para asegurarnos de que dejábamos bien limpio de engendros el camino, y así fue, porque por los aledaños encontramos a otros 2 trollocs. Debían de constituir una partida perdida, por lo que no fue difícil librarnos de ellos.
Tras haber comprobado que no quedaba ni uno, continuamos el viaje y llegamos a un lago hermosísimo donde nos limpiamos la hedionda sangre de tales criaturas.
A mí me habría gustado descansar allí y tener un ratito para nosotros dos, mas Elibeth, ansiosa por cumplir todos los trámites para ser sedai aceleró el ritmo con lo que antes de que cayera la noche estábamos entrando por las puertas de la ciudad.
Lo primero que hicimos fue ir a buscar al mensajero y enviar 2 palomas, una a la guardiana de su parte, y otra al Jefe de la mía.
Como conozco la situación, y sé que es posible que luego me racanearan el dinero, elegí a una paloma… bueno, digamos que algo más económica que la de Elibeth, pero para evitar posibles problemas, añadí en su nota, que tan pronto como llegase a la torre, se lo comunicasen también a Benhard.
Luz, si es que se me había ido gran parte del presupuesto en las habitaciones de Baerlon y como la solicitud de fondos se iba a retrasar…. En fin, pues elegí la más barata por si acaso, pues no iba a poner mucho de mi bolsillo, ¿no?.
En fin, para que nadie pensara mal, añadí también en mi nota que cuando llegase a la Torre, le comunicasen igualmente los logros realizados a Rhilya sedai. Así seguramente creerían que mi pobre paloma se había encontrado con algún problema por el camino.
Lo que sí me dolió fue ver cuanto nos cobraban por realizarnos el envío del material que habíamos conseguido, y empecé a pensar que como no me reintegrasen todo lo que estaba poniendo de mi bolsillo, iba a tener unas palabras con el tesorero de los guardianes y si me apuraban, hasta con el mismo Benhard.
En fin, tras finalizar con dichas gestiones, nos fuimos a los barracones para investigar lo de los reclutas que por lo visto no cumplían con sus obligaciones. Allí nos comentaron que era difícil pillarlos, pues al más mínimo ruido los despertaba un perro que tenían adiestrado a tal efecto, y que precisamente su turno empezaría en 2 horas.
Así pues, sugerí un lugar apartado donde ponernos a esperar y sorprenderlos infragantes, pero Elibeth tubo una idea mejor, ponerle una droga muy suave al perro que lo adormeciera, y mientras ellos continuaban durmiendo cogerles todo el material como prueba de su incompetencia...
De este modo nos dieron las 8 de la tarde y llegaron los reclutas con su perro, que más que un perro era un caballo de lo grande que era. Empecé a pensar que la droga que le habíamos puesto en su platillo sería insuficiente, pero por suerte me equivoqué. Los reclutas, sin el más mínimo reparo comenzaron a acomodarse para echarse a dormir y el perro bebió el agua que le habíamos preparado y comenzó a amodorrarse.
Solo necesitamos aguardar 10 minutos para escuchar las respiraciones regulares y con el mayor sigilo que pudimos, procedimos a quitarles los objetos que nos habían encargado, dejándolos allí tirados sin que se aperrcibieran de nada.
De este modo, y habiendo acabado ya la misión, volvimos a ver al contacto de Elibeth y a encargarle que al día siguiente, lo más temprano posible, los enviara con destino a la torre Blanca.
Y en fin, la noche era larga, y nos quedaba aún mucho tiempo para que amaneciera… así que nos fuimos a aprovechar en privado esos momentos, para emprender viaje al día siguiente hacia Caemlyn donde todo había empezado.
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Publicado: Lun Sep 01, 2008 2:54 pmAsunto: Re: Mision III - Rango Guardian + ayuda posterior a futura s
Personajes: Ertak y Elibeth.
Caemlyn, 3:00 de la tarde.
El calor apretaba, las calles estaban desiertas salvo por multitud de insectos que zumbaban haciendo aun más desagradable el día. Nadie en su sano juicio andaría por ellas a esta hora en pleno verano, salvo que tuvieran un motivo muy importante para ello.
Me encontraba en una de las posadas más famosas por alegrar la vida de la capital, tomando unas cervezas con unos amigos y echando una partida a las cartas para matar el tiempo.
Mi futura sedai, mas mi sedai ya en mi corazón, se hallaba en el río de la cercana ciudad de Aringill con varias de sus hermanas, disfrutando de la tarde. A través del vínculo me llegaban oleadas de alegría y diversión, en verdad debía estar pasándoselo de maravilla… Oh sí, luego iría a verla, en cuanto bajase un poco el sol y terminase la partida.
Sin embargo mi humor cambió repentinamente cuando vi entrar al maldito animal frustrador de planes. Sí, era el estúpido hurón del jefe, el cual llevaba como siempre colgado en el cuello un pergamino, donde estaba seguro, venía escrito algo que me iba a destrozar los planes que tan alegremente estaba imaginando.
Con una sensación de malhumor ya en el cuerpo le arranqué de su cuello el lacito y aprovechando que nadie miraba, le aticé una patada al bichejo de las narices, mandándolo varios metros más allá dando vueltas… es igual, el jefe pensaría que fue alguna alimaña que lo atacó por el bosque.
Con una sonrisa en los labios tras ver el estado en que quedó el animalejo, me dispuse a leer la carta.
Saludos Guardián:
La Torre Blanca necesita que cumplas una misión. Hemos obtenido datos gracias a Leinor y Canrith de la posible posicion de la falsa Sedai y el contrabandista con el que colabora.
Partir a Baerlon, y buscar en algún tugurio de allí, seguro que esta su base. Traerme la famosa capa que envuelve a este contrabandista, la cual usa como identificacion, mas las dagas de sus compinches. Sacarle toda la informacion que podáis e intentar averiguar el motivo de sus actos y si la falsa mujer esta con ellos, aunque parece que les dio el palo.
Mandarme un informe con los resultados, un mensajero con los objetos, y manteneos por la zona.
Benhard Firbellion
Con un humor de perros, pedí disculpas y dejé la partida. Dios, la mejor mano de toda la tarde, y la tengo que dejar pasar por ese…. Como lo vuelva a tener a tiro, ¡voy a ver si bato mi propio record y lo mando aún más lejos!.
En fin, me dispuse a preparar todo lo que iba a necesitar, armas, provisiones, cuando de pronto recordé que para permitirle hacer la prueba a sedai, Elibeth necesitaba alguno de dichos objetos. Así pues decidí preparar también todo su equipo, y darle la sorpresa de que la acompañaría.
Partí hacia Aringill, aun de malhumor por romperme todos mis planes, pero en cuanto pensaba en los tumbos que había dado el hurón cuando logró levantarse, se me escapaban ligeras sonrisas por debajo de mi bigote de varias semanas, el cual debía afeitármelo pronto pues ya me estaba cansando de él.
Llegué a Aringil sobre las 6 y me encontré todavía a Eli en el río. No voy a relatar como fue el recibimiento ni lo que estuvimos haciendo, pues nada os importa, pero entre tanto nos dio la noche, y por ello decidimos hospedarnos en la propia ciudad, ¡a fin de cuentas la misión podía esperar!.
Una vez repusimos fuerzas, partimos por la mañana hacia Baerlon, ciudad sitiada por los Capas Blancas, y a la cual nos llevó varios días llegar tras intensas jornadas de cabalgatas.
Ya en el pasado habíamos tenido algún encontronazo con ellos, por lo que en esta ocasión decidimos tratar de pasar lo más desapercibidos posibles, con lo que nos deshicimos de nuestros ropajes por unos peores, y cambiamos de identidad. Yo sería un mercader de especias, y ella una viajera que me había encontrado por el camino y que iba a visitar a un hermano que tenía en la ciudad.
Tras varios controles que tenían establecidos en los alrededores de la ciudad, y dándoles excusas sobre nuestra presencia allí, logramos entrar en la urbe, habiendo logrado nuestro objetivo, que nadie hubiera reparado en nosotros.
Bien, lo primero que hicimos fue buscar una posada, donde pudiéramos darles a nuestras yeguas el merecido descanso que se habían ganado y donde tuviéramos la posibilidad de asearnos y acicalarnos, pues todo el mundo sabe, que las lenguas se disparan ante una buena presencia.
Cuando salí de mi habitación, contigua a la suya y la vi, me quedé asombrado. Tenía ante mi a una chica joven, de una belleza deslumbrante pero vestida con una modestia que hacía que la gente no se fijara en ella de primeras, pero en cuanto lo hacían no podrían apartar sus ojos de ella. Parpadeé varias veces para tratar de aclararme la vista y ver si lo que tenía delante no fuese una ensoñación. Ella me sorprendió observándola ensimismado, y me regaló una de sus radiantes sonrisas.
Me acerqué a ella y besándola tiernamente le susurré al oído: “Será el amor, o cada día estás más hermosa”.
De tal guisa bajamos a la posada, y mientras ella se entrevistaba con la posadera, yo me hice sitio en la barra para observar el gentío.
Tras 10 minutos la vi aparecer en la puerta, y haciéndome un gesto me indicó que me acercara.
Había descubierto el paradero de los contrabandistas. Por lo visto estaban en la misma posada donde nos hallábamos. Habían forzado a los dueños a que les entregaran la parte de atrás de la posada, y éstos se veían impotentes pues dado su gran número no podían hacer más que realizar sus encargos a la mayor brevedad.
Elibeth me comentó que por lo visto disponían de un santo y seña con el cual, se podía acceder a una reunión con el jefe, por lo que mi periodo de indagaciones comenzaba.
Vi a un grupo de parroquianos al final de la sala y me fui a sentar con ellos, posando un saquito de monedas encima de la mesa, preguntándoles si podía jugar con ellos, tras lo cual pedí una ronda para todos (total paga el jefe).
Poco a poco logré ir ganando varias partidas tras lo cual solía invitarlos a otra ronda, a fin de conseguir que se fueran animando y me proporcionasen la información que necesitaba. Mas por lo visto no la conocían, aunque sí habían oído hablar de los contrabandistas, confirmándome lo que había averiguado mi Eli.
Es curioso como en los momentos en que parece que no vas a lograr nada las cosas cambian de golpe.
Una vez abandonaba la mesa, vi entrar en la posada a un tipo desarrapado, y no sé por qué tuve la sensación de que él tenía la respuesta que andaba buscando.
Tras una rápida ojeada, comprobé que solo quedaban 2 asientos libres en la barra y sin dejar que se notase mi premura, me acerqué a uno de ellos, esperando tranquilamente que el tipo se acercara.
Pedí dos jarras de cerveza y lo invité a tomar una conmigo. Así poco a poco fui ganándome su confianza y aprovechando para que fuera tomando más y más alcohol. Tras 7 cervezas el tipo comenzó a cabecear y a farfullar. Con la mirada perdida, mirando a algún punto que no podía ver, comentó en susurros: “Malditos estúpidos, si quisiera podría ver a Killam diciendo el gato está en el tejado, y no podríais impedirme el paso, pero juré que no lo diría salvo que mi vida corriera peligro”.
Tras eso, empezó a jadear y a llorar, y dado que no suponía ya ningún peligro me levanté y le dejé a la posadera varias monedas para que le diera alguna jarra más y que se fuera a dormir la borrachera a otra parte.
Ya con toda la información que necesitábamos, nos fuimos a nuestras habitaciones a esperar la caída de las sombras. Y sí, en toda historia hay momentos de placer, pero eso…. Eso solo nos interesa a Eli y a mí. Cotillas, ¿no tenéis nada mejor que hacer?, ¡pues no esperéis que suelte prenda sobre esas horas!.
2 de la madrugada. No se oía ni un solo paso por las calles. La posada estaba en silencio, salvo los ronquidos esporádicos de algún inquilino y el corretear del gato persiguiendo en la oscuridad a las ratas.
Preparé el cinturón con las armas, soltando la hebilla para poder desenvainarlas con rapidez si fuera preciso y me coloqué mi capa, ajustándomela para embozarme en cuanto llegásemos al refugio. Tras ello, con un gesto cariñoso le coloqué la capa a Elibeth y le di un beso, notando a través del vinculo oleadas de confianza y determinación.
Bajamos las escaleras silenciosamente y nos fuimos a la parte trasera de la posada, donde a través de la puerta nos llegaban unos ruidos. Atisbé por una rendija y vi a 6 o 7 contrabandistas, con lo que entrar por la fuerza sin hacer ruido quedaba descartado. Así pues, me confié a mi suerte y entré de la mano con Elibeth, tratando de situarla a mi espalda, pronunciando con voz ronca la frase. Afortunadamente habíamos acertado, esa era, y mostrando una mirada segura de si misma elibeth cogió las llaves que nos ofrecían, para a continuación abrir una puertecita que había al fondo.
Entramos en una sala donde vimos a más forajidos y uno con una capa especial, quien nos dirigió una mirada sobresaltada.
Automáticamente le cogí la llave a Elibeth y bloqueé la puerta, mientras que ella abrazaba la fuente y se henchía de poder escudándolos y congelándolos en su lugar.
Ahora íbamos a ver cuanto habían mejorado mis métodos para sonsacar información.
Con un gesto, invité a elibeth a recoger todos los objetos que necesitábamos y una vez los tuvo en su poder procedí a mostrarles mi rostro.
Les dirigí la mirada más glacial que pude y tomando mi daga empecé a juguetear con ella en mis manos, haciendo rápidos movimientos con ella sin dirigirles si quiera la palabra.
Vi al fondo una jofaina de agua y me dirigí a ella, dedicándoles una sonrisa. Con el filo de la daga, procedí a afeitarme tranquilamente, mostrándoles el control que tenía sobre ella. Una vez concluí, cambié el gesto, y con una determinación claramente visible me acerqué al que parecía el jefe.
“Hola Killam”.
Él mostró una mirada sorprendida, pero no se amilanó.
“Bien, podemos hacer esto de un modo aburrido pero fácil, o de otro más complicado, pero infinitamente más divertido…. Para mí, se entiende”.
Le sonreí sarcásticamente.
“Bien, ¿qué decides?”. Le pregunté.
Killam tragó saliva al ver acercarse mi daga a su ojo derecho y asintió.
Le pregunté que sabía de una sedai que había estado por ahí y se puso pálido.
El rostro le cambió y comenzó a maldecir, dando voces, diciendo que los había estafado, y que como la cogieran le iban a ajustar las cuentas.
Sí, parecía un demente. Alguien en su situación no se habría atrevido a dar voces, con lo que tuve que modificar ligeramente la estrategia.
Yo asentí a lo que dijo y le sonreí burlonamente, diciéndole que eso pasaba por hacer tratos con quien no debía.
En aquel momento los contrabandistas de la habitación contigua, al oír las voces de su jefe intentaron derribar la puerta, mas con cierta persuasión (si es que tengo un encanto personal….) logré que killam les ordenase que se estuvieran quietos.
Al final, porque no es plan de detallar toda la conversación, ni de las cosas que tuve que hacerle cuando parecía divagar y saltarse las preguntas, logré la siguiente información:
El robo de las espadas lo habían encargado unos nobles. Al preguntarle por cuales, no supo indicarlo. Los negocios en este mundo se hacían con las mayores cautelas por ambas partes, pero lo que sí tenía era un papel donde se encontraba el encargo y con una especie de pájaro de alas blancas sobrevolando una nube a modo de firma.
Nos confirmó que había más guardias corruptos en Tar Valon, y que no descartaba que a futuro se produjeran más robos.
Por otra parte por lo visto la sedai que los había timado, era extraordinariamente buena en esos menesteres, pues hasta varios días después de perderle la pista no se dieron cuenta del timo, y que por lo visto no disponía de mucho poder y había sido expulsada de la torre, pero que lamentablemente no tenía ni idea de su paradero actual.
Por lo que pude comprobar, esa era su base principal, y le avisé de que cesase cualquier tipo de confrontación con la Torre o volvería a por él.
Con el revés de mi daga le di un golpe seco en el mentón y procedí a dejar inconscientes a todos, a fin de salir por donde habíamos venido sin más contingencias.
A los de la puerta, les permitimos pasar desarmados y tras dejarlos encerrados ahí, emprendimos viaje a Katar, donde le envié un mensaje al Jefe para que comenzase a realizar las investigaciones que considerase necesarias y decidiera que hacer con los forajidos, enviándole por alguien de nuestra confianza los objetos que habíamos conseguido.
Y en Katar vivimos otra aventura, pero eso si quereis, ya os lo contaré otro día.
Aventura en Katar.
Partimos automáticamente de Baerlon, pues urgía comunicar nuestros hallazgos al jefe, y dado que Elibeth tenía contactos de confianza en dicha ciudad, a parte de tener que conseguir unos objetos en la misma, nos dirigimos con premura, para que el envío fuera lo más seguro y rápido posible.
Salimos a las 6 de la mañana, cuando empezaba a alborear el día.
Recorrimos unos parajes hermosos, ideales para hacer paradas y disfrutar del entorno, mas el deber, ay el deber, tan pesado a veces como una montaña, nos impelía a darnos prisa.
El viaje, aunque corto, no estuvo exento de contratiempos.
En primer lugar nuestra salida de la ciudad y la consiguiente nueva toma de contacto con los Hijos de la luz.
En esta ocasión tuvimos algún problema adicional, pues uno de los grupos que se nos acercó creyó reconocer a Elibeth del día anterior en la posada, y como tenían ganas de follón, trataron de retenernos.
Por suerte, una orden directa del teniente de los Hijos que se hallaba en la ciudad cursada aquella misma madrugada, exigía a todos sus subordinados que se presentasen ante las puertas de la ciudad, por lo que se vieron forzados a dejarnos el paso libre, pues aun tenían un trecho para llegar y nosotros solo les frenaríamos la marcha, y como realmente no tenían ningún motivo para arrestarnos, no tendrían nada que alegar que lo justificase.
Así pues, pusimos pies en polvorosa y cabalgamos hasta bien entrada la mañana para poner una cierta distancia no fuera a ser que se arrepintiesen… con los Capas Blancas, nadie sabe que pensar… bueno sí, que probablemente hagan lo más estúpido de las alternativas que tengan, así que hicimos que nuestras monturas galopasen tan rápido como pudieran…. Por suerte les había dedicado muchos días de entrenamiento y respondieron satisfactoriamente ante esta dura prueba.
Durante un rato recorrimos un sendero que transcurría entre montañas, El cual llevaba a unas minas. El camino estaba horadado por las carretas de mineros y por las hueyas de alguna mula muy cargada. Se apreciaba que era un camino que había quedado en desuso para su fin principal, pero el comercio de mercancías parecía tener un gran auge en estos días, por lo cual no se veía muy descuidado.
Sobre las 12 del mediodía, hicimos un alto para comer y dar descanso a nuestras yeguas, pues estaban exhaustas después de semejante cabalgata.
Entonces fue cuando Elibeth me comentó el tipo de misión que Rhilya Sedai le había encomendado: conseguir varios petos y espadas de ciertos reclutas de Katar que estaban dejando desatendidas sus obligaciones, durmiendo en horas de servicio.
En fin, sin tiempo para nada más, reanudamos el viaje, internándonos en un sendero oculto, donde nos encontramos con un trolloc que nos cayó por sorpresa.
En un acto reflejo, pulido a través de cientos y cientos de horas de entrenamientos en la torre, desembainé mis espadas y le proporcioné varios tajos a la pestilente criatura.
La alimaña, parecía estar muy bien entrenada, y sumamente protegida con una armadura que dejaba escasos lugares para que penetrasen mis armas, mas aun así, conseguí que a las primeras de cambio empezara a chorrear sangre.
Elibeth tan rápida como yo, abrazó la fuente y le descargó un tejido de una pureza semejante que poco trabajo más me dejó salvo el de darle los primeros mandobles y el de rematarlo.
Pensando en todas las huellas de comerciantes que habíamos visto, decidimos inspeccionar la zona antes de continuar, para asegurarnos de que dejábamos bien limpio de engendros el camino, y así fue, porque por los aledaños encontramos a otros 2 trollocs. Debían de constituir una partida perdida, por lo que no fue difícil librarnos de ellos.
Tras haber comprobado que no quedaba ni uno, continuamos el viaje y llegamos a un lago hermosísimo donde nos limpiamos la hedionda sangre de tales criaturas.
A mí me habría gustado descansar allí y tener un ratito para nosotros dos, mas Elibeth, ansiosa por cumplir todos los trámites para ser sedai aceleró el ritmo con lo que antes de que cayera la noche estábamos entrando por las puertas de la ciudad.
Lo primero que hicimos fue ir a buscar al mensajero y enviar 2 palomas, una a la guardiana de su parte, y otra al Jefe de la mía.
Como conozco la situación, y sé que es posible que luego me racanearan el dinero, elegí a una paloma… bueno, digamos que algo más económica que la de Elibeth, pero para evitar posibles problemas, añadí en su nota, que tan pronto como llegase a la torre, se lo comunicasen también a Benhard.
Luz, si es que se me había ido gran parte del presupuesto en las habitaciones de Baerlon y como la solicitud de fondos se iba a retrasar…. En fin, pues elegí la más barata por si acaso, pues no iba a poner mucho de mi bolsillo, ¿no?.
En fin, para que nadie pensara mal, añadí también en mi nota que cuando llegase a la Torre, le comunicasen igualmente los logros realizados a Rhilya sedai. Así seguramente creerían que mi pobre paloma se había encontrado con algún problema por el camino.
Lo que sí me dolió fue ver cuanto nos cobraban por realizarnos el envío del material que habíamos conseguido, y empecé a pensar que como no me reintegrasen todo lo que estaba poniendo de mi bolsillo, iba a tener unas palabras con el tesorero de los guardianes y si me apuraban, hasta con el mismo Benhard.
En fin, tras finalizar con dichas gestiones, nos fuimos a los barracones para investigar lo de los reclutas que por lo visto no cumplían con sus obligaciones. Allí nos comentaron que era difícil pillarlos, pues al más mínimo ruido los despertaba un perro que tenían adiestrado a tal efecto, y que precisamente su turno empezaría en 2 horas.
Así pues, sugerí un lugar apartado donde ponernos a esperar y sorprenderlos infragantes, pero Elibeth tubo una idea mejor, ponerle una droga muy suave al perro que lo adormeciera, y mientras ellos continuaban durmiendo cogerles todo el material como prueba de su incompetencia...
De este modo nos dieron las 8 de la tarde y llegaron los reclutas con su perro, que más que un perro era un caballo de lo grande que era. Empecé a pensar que la droga que le habíamos puesto en su platillo sería insuficiente, pero por suerte me equivoqué. Los reclutas, sin el más mínimo reparo comenzaron a acomodarse para echarse a dormir y el perro bebió el agua que le habíamos preparado y comenzó a amodorrarse.
Solo necesitamos aguardar 10 minutos para escuchar las respiraciones regulares y con el mayor sigilo que pudimos, procedimos a quitarles los objetos que nos habían encargado, dejándolos allí tirados sin que se aperrcibieran de nada.
De este modo, y habiendo acabado ya la misión, volvimos a ver al contacto de Elibeth y a encargarle que al día siguiente, lo más temprano posible, los enviara con destino a la torre Blanca.
Y en fin, la noche era larga, y nos quedaba aún mucho tiempo para que amaneciera… así que nos fuimos a aprovechar en privado esos momentos, para emprender viaje al día siguiente hacia Caemlyn donde todo había empezado.
Registrado: Oct 20, 2008 Mensajes: 6 Ubicación: España
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Publicado: Mar Oct 21, 2008 9:52 pmAsunto: Breve historia
Soy Yasen y tengo sangre malkieri. Mis abuelos paternos fueron los últimos de mi familia y mi padre nació ya en Arafel. Estoy orgulloso de mis orígenes pero ante todo me siento arafelino, porque en Arafel nací y me crié, y mi madre es hija de esta nación. No hay mucha novedad en lo que yo pueda contar de mi infancia, en nada diferente a la de cualquier fronterizo hijo de un soldado. La espada fue una prolongación de mi brazo desde que tengo uso de razón. El constante aprendizaje, los duros entrenos con la guía del que suele ser el más férreo de los maestros, el propio padre, que no me dejaba pasar una, obligándome a insistir una y otra vez hasta la extenuación.
Hace meses una partida de soldados salió de la ciudad para engrosar las filas de los shienarianos que iban a realizar una batida en algún lugar de Tarwin, infestado de trollocs. Fue mi primera expedición. Pero cuando llegamos al lugar, cansados tras una forzada marcha, no encontramos aquellos a los que íbamos a reforzar. No hubo tiempo para preguntas ni planteamientos. Una horda de engendros se avalanzó sobre nosotros. No sin vergüenza he de reconocer que me quedé paralizado. Crecí con el conocimiento de su existencia pero jamás había visto ninguno de tan cerca. Y había cientos de ellos. Tres fados los comandaban y se escurrían como serpientes cortando miembros y decapitando soldados. Estaba rodeado, sólo podía oír el fragor del metal, los gritos de los heridos y sentir el acre olor de la sangre. Un myrddraal se plantó delante de mi montura cuando yo empezaba a reaccionar. Sin embargo, su mirada de cuencas vacías me provocó tal terror que de nuevo quedé inmóvil. Vi como alzaba su negra espada... Por el rabillo del ojo distinguí un movimiento y reconocí a mi padre que saltó ágilmente sobre el fado, recibiendo un tajo en el brazo y el siguiente en un costado. Entonces, soltando un alarido, reaccioné, pero ya era tarde. Mi padre cayó muerto a los pies de mi caballo. Desmonté y me arrodillé junto a su cuerpo, sabía que estaba muerto pero me negaba a asumirlo y mis intentos por reanimarle seguramente debían ser patéticos. No era consciente de la batalla que seguía librándose a mi alrededor, en cierto modo me daba igual. Un gruñido retumbó en mis oídos y al levantar la mirada descubrí al fado tendido, retorciéndose, y a un par de trollocs que peleaban entre sí asestándose tales hachazos que mi cabeza realmente peligraba. Un hombre surgió a mi lado, limpiaba la sangre oscura de la hoja de su espada en la capa del myrddraal y seguidamente, sin apenas esfuerzo, realizando magistrales movimientos, abatió a los trollocs, salvándome la vida por segunda vez. Únicamente en ese momento me di cuenta de que estallaban relámpagos sobre los engendros que caían fulminados, pero aún así continuaban echándose sobre nosotros en oleadas. “Vamos muchacho, levántate, más tarde nos encargaremos de los muertos”, me dijo el hombre, ayudándome a montar. Cerca de nosotros una mujer de rostro intemporal parecía agotada. Sin duda era la causante de los estallidos que rasgaban el cielo. El desconocido se aproximó a ella, olvidándose de mí por un momento, parecía que iba a levantarla en brazos cuando ella gritó, si es que a ese susurro alarmado se le pudiera llamar grito. Corrió hacia mí levantando las manos de donde surgieron bolas de fuego. Miré detrás de mí y vi otro myrddraal avanzando sinuosamente. Me hice a un lado de un salto. La mujer se enfrentó al fado y a los trollocs que lo seguían y el hombre luchó a su lado hasta que el último cayó muerto. Eran como uno solo, él no daba lugar a que el más leve roce de aquellos engendros alcanzase a la mujer y ella los arrasaba con fuego. A pesar de mi conmoción, estava fascinado. Apenas recuerdo lo que sucedió después. El peso de la muerte me aplastó, la pérdida de mi padre y mi aparente inutilidad me hundieron. Todo había terminado y sólo sé que entonces comprendí que aquel hombre era un guardián y que ella era su sedai. Nunca más le volví a ver pero sus palabras se grabaron en mi mente como grabadas quedaron las pesadillas que desde essa noche y hasta hoy en día me asaltan constantemente.
“No te avergüences de lo que no has sido capaz de hacer ante la presencia de la muerte. Sólo trata de que no suceda otra vez. Ve a Tar valonn. Hazte gaidin.”
Una mañana de frío invierno, se me había llamado al despacho del señor de guardianes para explicarle mi proveniencia,
dónde vivía y por qué o cómo había llegado a la torre blanca.
Bien señor, yo era natal de la ciudad de mandar evan donde crecí al calor de mi familia con mis padres y h.ermanos
Un buen día, mi padre me envío a la ciudad de Tar Valon para realizar algunos encargos para el mantenimiento de su granja.
Según llegaba a la ciudad y tras varios días de camino parando en las ciudades de Caemblin y relaccionándome con los
habitantes de la s mismas, llegúe a la ciudad donde pude, oculto, ver algo que sin duda no había visto nunca.
Yo había oído hablar de ello en los cuentos de juglares pero en mi vida había visto tal cosa.
Estaba asistiendo al vínculo entre un gaidín y unaaes sedai.
Era como estar viviendo un sueño que tuve en algún momento de mi vida.
Yo siempre quedaba maravillado con lo que contaban los juglares en mi ciudad sobre los gaidines como protegían y daban la
vida por las aes sedai.
Después de aaquella maravilla, me dirigí a realizar el encargo ordenado por mi padre y cuando volvía, estando por la
calzada de la reina vi algo que me dejó atónito.
Unos terribles trollox con cabeza de buitre se dirigían hacia a mí con sus terribles hachas amenazantes.
Yo que iba con una espada que mi padre me había regalado, luché hasta quedar casi sin aliento.
Estaba demasiado aturdido por lo que no recuerdo nada de lo que después ocurrió, tan solo sé qu eestaba en manos de una
mujer con rostro intemporal y sentí un aivio y mejora en mi cuerpo.
Sin saber como, le agradecí aquello que había hecho por mí y ella me dijo sin vacilar un instante y con una traquilidad de
lo cual me quedé sorprendido.
Has luchado con gran valor joven. Veo tu destino siendo un verdadero gaidin estando a las órdenes del señor de guardianes
y siempre sirviendo a laluz y luchando ferozmente contra la sombra.
Acudí a mi casa después de la conversación con aquella mujer y me encontré mi casa arrasada por el fuego y a todos muertso
salvo mi hermano pequeño que me dijo cuando me vio.
Hemos sido atacados por el oscuro y nuestros padres han muerto.
Padre me dijo que te encaminaras hacia la torre lanca para que estudies y puedas ganarte un futuro por mí, no te preocupes.
Estaré bien.
Era increíble no podía creerlo. ¡iba a ser un verdadero gaidin! sin vacilar un instante, me dirigí a la ciudad de Tar valon
donde ingresé con los demás cachorros a entrenarme en el arte de la espada y comencé a aprender lecciones de cómo se ha de
tratar a una aes sedai.
Tras unas duras clases y estando en una de ellas, escuché ccomo entraba el señor de guardianes con aspecto serio y decía.
Chitor, he visto tu progresión. Eres fuerte y valiente y además e te ve comprometido con tu causa. Como bien me dijo tu
padre antes de morir, no me has fallado.
Has sido ascendido a aprendiz de guardián. Recuerda que debes continuar trabajando duro para lolograr estar preparado.
Algún día te llegará la hora de estar al servicio de una aes sedai y debes dar la talla.
No podía creerlo. Era como estar splando.
en ese mometo, me vinieron a la cabeza recuerdos de mi familia que tanto les había costado sacarnos adelante y tras
agradecerle todo lo enseñado a mi superior, me dirigía descansar a las dependencias de guardianes donde me habían guardado
un sitio junto a los demás aprendices.
Pues bien, señor, esa es mi historia.
Me pedísteis señor que os contara de donde vengo y cómo llegué hasta esta gran familia.
Yo era un muchacho de clase normal.
Mis padres se dedicaban al mantenimiento de una forja y yo estudiaba con los chicos de Caemlin, ciudad donde nací y de la que procedo, pues siempre había tenido curiosidad por lo relacionado con la guerra y las batallas.
Había oído cantar a los juglares y bardos batallas de la luz contra el oscuro. Siempre había tenido curiosidad y me hubiera gustado pertenecer y luchar valientemente pero a mis padres no les gustaban esas batallas puesto que acababan con muchos heridos.
En uno de mis viajes, que tuve que hacer por encargo a la ciudad de tear, vi algo que sin duda me dejó atónito.
Una mujer estaba siendo brutalmente atacada por un ser un tanto extraño que no había visto nada más que imaginado en los cuentos de juglares. Era muy parecido a lo que llamaban trolloc.
Con mi espada en mano, y con mis pocos conocimientos en el arte de las armas, ataqué al ser que estaba poniendo en peligro su vida y quedando bastante herido, conseguí matarle.
Aquella mujer extraña, me dirigió una mirada y me dijo:
Jóven, serías un gran Ggaidin.
Sin más, desapareció.
¿Gaidin? Me preguntaba ¿qué es eso de Gaidin? Yo quería saber más y preguntando a los habitantes de mi ciudad, descubrí que sin duda era lo que yo quería llegar a ser algún día pero ¿cómo? Mis padres decían que eso era cosa de locos, que en las Aes Sedai no se puede confiar, era muy difícil lograr se run gaidin.
Por ese motivo, un buen día en el que mis padres estaban ausentes, partí de inmediato a la torre blanca y hablando con el señor de guardianes, ingresé en la gran familia de los gaidines y entrenando duro en el arte de la espada y en teorías sobre cómo se debe proteger a una aes sedai, he llegado a ser lo que ahora soy, un aprendiz de gaidin.
Nomon nacio en una familia de Cairhien que, como tantas otras en esa
ciudad, tenia sangre de una de las grandes familias nobles. El bisnieto del
primo de su tatarabuelo era sobrino de un importante miembro de la familia Damodred, o eso creía recordar siempre se perdía un poco en los asuntos de familia y no prestaba verdadera atención a cual era su sitio en la familia para desesperación de sus maestros. El solo se dedicaba a entrenar con las armas en su patio como otros tantos chicos. Las armas no se le daban mal y dada su poca importancia dentro de la casa fue elegido para escoltar algunas caravanas de mercaderes