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Moraine
Jenn A'vron
Jenn A'vron


Registrado: Jan 23, 2002
Mensajes: 4223
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Afiliaciones:
Aes Sedai Club de Lectura

MensajePublicado: Vie Ago 19, 2005 7:47 pm    Asunto: Responder citando

EN LAS PROFUNDIDADES

-Lugar: subsuelo de Malkier
-Participantes: Elyam, Aldrus, Rakemitri, Ishegan (o sea, yo xD)

Un nudo se formó en mi garganta cuando oí la petición de aquel hombre. Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza en el pecho y tuve que inspirar varias veces hasta recobrar por completo el control.
-Si la orden proviene del mismísimo Car’a’carn despertaré gustosa si con ello le facilito su labor- mi mirada volvía a ser serena, sin que ninguna emoción se viera reflejada en mis rasgos. Empuñando mis lanzas salí de la estancia y recorrí los lujosos pasillos hasta que emergí a las calles de la ciudad. A pesar de que la presencia de los Aiel ya era habitual, muchos caminantes me lanzaban miradas de pánico no contenido o aceleraban la marcha para evitar estar demasiado tiempo en el mismo espacio que ocupaba yo.
-“Cobardes hombres. Nacieron sin honor y verán su despertar también sin él”- pensé malhumorada para mis adentros. Me dirigí a la puerta norte e imprimiendo una suave carrera partí hacia mi destino.
Tras una larga e intensa caminata los muros de Shol Arbela se empezaron a recortar contra las últimas luces del día. Realicé una leve inclinación de cabeza en consideración a aquellos guerreros que día tras día impedían con sus armas o incluso con sus vidas el avance de la tierra que se extendía más allá de sus fronteras: la Llaga.
Las miradas aquí eran distintas. En ella no había terror manifiesto, sino el respeto y la prudencia hacia un igual en lo que a lucha se refiere. Aquí yo no era un cuento. Para estas gentes los Aiel eran tan reales como los seres de Cuencas Vacías o los trollocs que tantas veces se habían aproximado a sus tierras.
Continué mi marcha hasta la posada más próxima a la puerta situada en la zona este y me aprovisioné de víveres y generosas raciones de agua. Ningún loco se adentraría en los dominios del Cegador de la Vista sin tomar ciertas precauciones. Comprobé el estado de mi equipo y me dispuse a viajar. Pero cuando me encontraba próxima a la salida una voz me retuvo.
-Mujer... ¿Eres la Aiel que parte hacia Malkier siguiendo las órdenes del Dragón Renacido?- la voz era autoritaria, una voz firme y acostumbrada a ser obedecida.
-Sólo sigo al Car’a’Carn, no a vuestro Dragón Renacido- observé a la mujer con atención. Su rostro intemporal delató fácilmente quién era.
-Soy Ishegan, del septiar Viento Errante de los Shaarad Aiel- Deberías decir a vuestros acompañantes que salgan, no voy a matarles- me centré en un oscuro rincón situado a unos metros por detrás de donde nos hallábamos. Dos hombres surgieron como salidos de la nada y se acercaron. Uno de ellos parecía ser un Guardián, como bien revelaba la capa de cambiantes colores que hacía que se fundiera con el paisaje que le rodeaba. El otro, de movimientos felinos y extraordinaria agilidad fue el que atrajo mi atención. Mis ojos se abrieron con sorpresa al descubrir que se trataba de un Aiel, pero diferentes a cuantos he conocido. Así lo confirmaba el lobo de mirada inteligente que le acompañaba.
-“Otro que ha renunciado al ji’e’toh”- lancé un gruñido de desaprobación.
-Rakemitri Sedai y yo hemos sido asignados por orden de Rand Al’Thor para acompañaros en vuestra misión- la dureza del Gaidin era también patente en sus palabras.
-Elyam es un excelente guerrero. El Dragón Renacido confía en él y su ayuda nos será útil en tan peligroso lugar- la Sedai habló de nuevo con una voz resuelta que no admitía réplicas.
Asentí con desgana y nos pusimos en camino. Los dos habitantes de las tierras húmedas montaron en sus bestias de carga y avanzamos en grupo de a dos por la calzada que conducía a la agrupación montañosa.
Los picos de las Montañas Funestas fueron acercándose más y más. Una ligera neblina gris se elevaba del suelo a medida que iniciábamos el ascenso. Finalmente llegamos al valle en el que se encontraban los restos de esa gloria pasada, abriéndonos paso a través de túneles excavados y pasillos medio derruidos. Extremando las precauciones fuimos sorteando escombros y cascotes hasta que llegamos a lo que parecía un puente de piedra. Al otro extremo se oían sonidos guturales y una flecha pasó rozando nuestras cabezas. Tomamos el camino de la derecha y alcanzamos lo que en su época debió ser una magnífica Sala de Audiencias de algún rey hace tiempo olvidado. La exploración del terreno nos llevó hasta una palanca de hierro anclada al suelo.
-Los seres que buscamos deben estar agrupándose en el subsuelo de la caída Malkier. A partir de ahora será mejor no hablar y permanecer cerca unos de otros- razonó el extraño Aiel que nos seguía. Confirmamos en silencio sus palabras y bajamos con extremo cuidado por la salida que se había desplegado al este de nuestra posición. Levanté la negra tela que descansaba sobre mis hombros y me velé el rostro, lista para danzar las lanzas.
Nada más bajar unas extrañas criaturas reptantes y cubiertas por una especie de líquido viscoso nos salieron al paso, pero la batalla duró poco rato. Metal, asta y Poder Único se convirtieron en una letal combinación para esas criaturas.
El avance se hacía eterno. Pasillos y más pasillos nos recibían en todas direcciones. Aguzando la vista noté cómo mis músculos se tensaban y un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Antes de poner nombre a ese pánico que amenazaba con invadirme, alguien lo hizo por mí.
-Fado- el sonido del acero al ser desenfundado resonó en la solitaria estancia cuando Elyam pronunció esa única palabra. Mirándonos unos a otros nos acercamos hasta la sala en donde se encontraba aquel Engendro de la Sombra. El primero de ellos atacó con la agilidad de una serpiente, asestando mandobles con su espada de negra hoja. La Sedai se defendía lo mejor que podía, pero estaba recibiendo los peores golpes y en muy poco tiempo le había infligido importantes heridas. El Guardián, un shienariano al que ya conocía de hace tiempo, Aldrus, se adelantó con la espada por delante mientras Elyam se abalanzaba sobre el Ser de Cuencas Vacías con un gruñido animal surgiendo de su garganta, y todos nos quedamos sorprendidos al ver que más parecía querer desgarrar con sus dientes la garganta de nuestro enemigo que vencerle con las armas. Mientras, la Aes Sedai tejía hilos de Poder que azotaban al Myrddraal como si de un látigo se tratase, y cada vez que uno de esos hilos le tocaba siseaba como si se hubiera quemado. Por mi parte, encontré de nuevo el gozo de la danza, y bailaba al son de música de los flautistas que oía en mi cabeza. Danzé con el corazón alegre, disfrutando de la vida cerca de la muerte, y noté que Aldrus bailaba conmigo. No sabía cómo, pero el Guardián estaba ejecutando su propia danza de muerte que se complementaba con la mía dando lugar a una curiosa compenetración. Por su lado, Elyam gruñía y observaba con sus extraños ojos al Myrddraal, esquivando sus ataques y lanzando golpes a las zonas no protegidas por su armadura, como el cuello, la zona debajo de los brazos y las rodillas. Redoblando nuestros esfuerzos y evitando la mirada del Ser de las Cuencas Vacías logramos irle debilitando, hasta que finalmente un acertado golpe sesgó su cabeza. Durante unos segundos sus brazos continuaron moviéndose en círculos para tratar de alcanzarnos. Ese era uno de los peligros que tenían, incluso con la cabeza cortada se mantenían con vida brevemente. Nos miramos todos un momento, conscientes de lo cerca que habíamos estado del despertar, sobre todo la Aes Sedai, que estaba doblada sobre sí misma, tratando de recuperar el aliento y se agarraba una herida del costado, causada por el Ser de Cuencas Vacías con una de sus manos. Esas criaturas más parecían a veces bestias que hombres, pues eran capaces de destrozar el cuello de un hombre sin que ello les causara cansancio alguno, tal era su fuerza.
Sin apenas tiempo para recobrar el aliento otro ser se abrió paso hasta nosotros atacando con saña, centrando de nuevo su ira en la Aes Sedai. La mujer estaba realmente débil y vería pronto su despertar sino la ayudábamos. De nuevo Aldrus se apresuró a cubrir a la Aes Sedai, aunque al poco se vió que no podía evitar que el Ser de Cuencas Vacías la alcanzara a placer. Elyam y yo nos unimos a la danza de inmediato, conscientes de que si queríamos sobrevivir en este maldito lugar debíamos derrotar al enemigo con rapidez. Al cabo de unos minutos, otra cabeza rodó por los suelos y dispusimos por fin de tiempo para recuperar energías. La sala se llenó de penumbras y retrocedimos unos metros a fin de descansar un poco y hacer turnos de guardia.
Un débil rayo de luz que se colaba por una abertura del techo de las cuevas nos hizo ver que el día reinaba en el exterior, y de nuevo emprendimos el regreso. Estábamos cerca. Elyam se paraba de vez en cuando y su cara se contraía, como si quisiera dominar alguna especie de instinto animal. Le vigilé con atención, desconfiando de él o de un posible ataque irracional. El hombre y la mujer de las tierras húmedas también se habían dado cuenta, y noté que intercambiaban miradas preocupadas. Parecían niños, asustándose por un mero gruñido.
Unos metros más allá nos esperaban nuevas criaturas. Por la descripción que había recibido del tal Norry debían ser los llamados necrófagos. No dispusimos de tiempo para calibrar su destreza. Una ráfaga de golpes comenzó a llovernos por todos lados. La danza fue corta y sangrienta, y los Engendros abatidos con rapidez. Alabé mentalmente las habilidades de mis acompañantes y agradecí a la Sedai su inestimable ayuda, la cual casi le había costado el fin de su sueño en este día de danzas.
Cumplido mi objetivo, recogimos nuestras pertenencias y salimos de aquel lugar corrompido por el Oscuro. El camino de vuelta, ya despejado, resultó sencillo y pronto nos encontramos al pie de las imponentes montañas.
-Ha sido un honor bailar las lanzas a vuestro lado- mis grisáceos ojos recorrieron a los demás en muda aprobación.
-Nuestros pasos volverán a juntarse, joven Aiel. El Tarmon Gaidon está cerca y nadie podrá evitar relacionarse con él. De una u otra manera- sentenció Rakemitri Sedai.
-De una u otra manera. Así será, por la Luz y mi esperanza de salvación y renacimiento- corroboró la fría voz del guerrero que la seguía.
-Veo en ti a alguien de mi pueblo. Sin embargo actúas más como un habitante de las tierras húmedas que como un Aiel. No comprendo tu decisión, pero si que tengo claro que sabes lo que conlleva renegar de tu origen- observé los amarillos ojos. Parecían relajados, sin el menor atisbo de duda o culpa.
-No fue una elección Doncella. Al igual que se nace siendo Aiel se nace también siendo esto- el hombre se dio la vuelta y partió en silencio, seguido de cerca por el hermoso lobo.
El camino hasta Caemlyn se me hizo extraño sin la presencia de aquellos con los que tantas horas había danzado. Sin apenas ser consciente de mi propia velocidad, pronto me encontré en el recibidor del palacio informado del éxito de la misión.
-Hemos recibido noticias de que algunas criaturas de la Sombra se encuentran próximas a las Tierras Fronterizas. Si tú o alguno de los tuyos puede aproximarse a ayudar en la batalla, la lucha estaría más igualada- hice un gesto de asentimiento a las palabras del hombrecillo. Esos gholem habían asesinado ya a varias decenas de personas y mutilado a otras tantas. Pronto despertarían.
Los primeros rayos del amanecer enfocaron una silueta velada, que lanza en ristre, se dirigía hacia Shol Arbela... y hacia la Llaga.
_________________
"Hermanito estúpido... Si deseas matarme, odiame, detéstame... y sobrevive de una forma miserable. Corre, corre y aferrate a la vida. Y un día, cuando consigas estos ojos, búscame"
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Aes Sedai Club de Lectura

MensajePublicado: Jue Ago 25, 2005 7:32 pm    Asunto: Responder citando

epaa!! icon_loco.gif Hola hola!

He escrito algo, no lo corregi y no es muy bueno, pero aun asi me gustaira recibir opiniones!!

Ya sabeis donde estoy!

------------------------------------
Me dirijo a Caemlyn acompañada de de mis dos gaidines, Rhelan y Keiven. Vamos por el bosque ocultandonos, pues los asuntos que me llevan a esa ciudad son personales, ir como la Sede Armilyn seria demasiado llamativo.
Ya casi ha anochecido, miro a Rhelan preocupada, ya hace unos dias que esta muy raro, por el vinculo se que esta muy preocupado y alterado, pero no soy capaz de sonsacarle que le ocurre.
Nos conocemos desde niños, pues el al igual que yo nacio en Tar Valon. Siempre estabamos juntos y recuerdo la sorpresa que me lleve, cuando un dia le vi en el patio de entrenamiento de la Torre y mas cuando...

"¡No puedo creer que sea el! y esta..diferente, raro, no lo se...
Se hacerca a mi y con una sonrisa maravillosa se arrodilla ante mi. Estoy nerviosa todos nos estan mirando.

-Nafay...-me dice con voz clara y alta- Estoy aqui por ti, sere tu gaidin...y no dejare que nadie te vuelva a lastimar...nunca."

Creo..que jamas pase tanta verguenza como ese dia pero al mismo tiempo fue increible, como un sueño...
Me despierto de mis ensoñaciones y les pido buscar un lugar para pasar la noche, aun podriamos seguir caminando, pero no tengo prisa, hay cosas en las que es mejor no mostrar el ansia.
Han despejado un poco la maleza y preparado una buena fogata, Keiven esta cocinando, hay quien opina que sus dotes colunarias es tan buena como su talento con el laud sobretodo Rhelan, pero para mi son maravillosas.
Estiro mi cuerpo y dejo que una sonrisa traviesa se escape de mis labios al mirarles, pocas veces dejo de ser la Sede Armyrlin para ser Nafay a secas y ahora es un buen momento para ello.

-¿Que te corre?-me pregunta Keiven..
-Estas muy risueña..cosa que me encanta-dice Rhelan

Keiven mira a Rhelan y le guiña un ojo, el responde con con una sonrisa.

-Parece que el que esta de mejor humor eres tu-digo frunciendo el ceño-es la primera cosa agradable que me dices en dias...¿¡Que digo!? es la primera cosa que me dices.
-Exageras, simplemente...tenia algo en mente-suspira ligeramente-Kei, guarda ese laud!!!
-¿Y que era si se puede saber? parece que aqui la unica que no lo sabe soy yo-miro fijamente a Keiven quien se encoge de hombros y sonrie felizmente.
-No, por ahora-Me mira directamente a los ojos, y siento por el vinculo una oleada de nerviosismo-Pero no falta mucho.

Desisto de preguntar nada mas y empieza a ser muy raro todo esto y miles de posibilidades rondan por mi cabeza, tal vez...no, no creo, me lo diria..o no? recuerdo a esa Aceptada, siempre esta detras de Rhelan y el siempre bromea y habla con ella, tal vez, quiera estar con ella y ufff..no puedo pensar en esas cosas, hace que me duela el pecho y mis labrimas acuden a mis ojos.
Le miro mientras intenta arrebatarle el laud a Keiven y pienso en lo especial que es, en lo bien que me hace sentir, lo segura y tranquila que me siento a su lado. Sus ojos al mirarme, su sonria feliz y sincera. No!! sacatelo de la cabeza de una maldita vez!!
Recojo mis piernas contra mi pecho y hundo mi cabeza ahi, no hacia esto desde que pase mi prueba de Novicia pero siento tantas ganas de quedarme asi...
Keiven esta enfrente de mi, tiene cogida mi cabeza con sus manos y me mira con preocupacion.
-¿Que te ocurre vida mia..?.
-Nada, dejadme, no me ocurre nada

Intento vestirme mi mascara de Sede, pero me cuesta mucho, mis lagrimas empieza a resbalar por mis ojos y no quiero que me vean asi, me levanto todo lo deprisa que puedo y me interno en el bosque.
En este momento me siento...tan sola, nadie comprende el vacio y el dolor de mi corazon y no puedo hacer nada para sacarme estos sentimientos, para que deje de doler y no lo soporto, no puedo con ello, siento que voy a morrir..
Ando sonambula por el bosque, no se donde me llevan mis piernas, solo deseo alejarme del mundo y sobretodo de el.
Una mano me coge por el hombro..

-¿Que te ocurre..? por favor, dimelo...

Es Rhelan, pero no quiero escucharle, no quiero verle, ¡Quiero estar sola! cierro mis ojos fuertemente, con un tiron me libro de su mano y vuelvo a emprender la huida.
Viene detras de mi, oigo sus paso al correr asique encauza flujos de aire y le lanzo por los aires.
No puedo seguir corriendo mas, mis piernas ya no me sujetan y caigo de rodillas. Estoy en un claro del bosque, oigo el ruido del agua asique debo de estar cerca del rio, a mi alrededor hay arboles y un pequeño sendero echo posiblemente por los animales salvajes.

-Basta, no corras mas, te lo ruego..
-Dejame, dejame sola, hazlo que quieras pero dejame o te obligare a hacerlo

Esta detras de mi, pega su cuerpo contra mi y sus manos se posan en mis hombros y me agarran firme pero suabemente.
-Siento que estes asi por mi culpa-me dice al oido, siento mis piernas desfallecer-me odio por tenerte pasandolo mar, por no ser capaz de decirte lo que siento...por ti.
-¿por mi...?-Pregunto con voz entrecortada

Me da la vuelta despacio y me abraza con fuerza.

-Te quiero y...-su voz aun se hace mas suabe- Quiero que seas mi esposa...
_________________
Nafay Dohon
www.arritola.com/torre_blanca/
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Jenn Sorei
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Asha'man

MensajePublicado: Dom Ago 28, 2005 1:16 am    Asunto: Responder citando

Bueno este es mi primer Relato.
Espero que os gusten las aventuras de Jarlin icon_razz.gif
Para facilitar los dialogos, la parte entre lineas es en el despacho de la Sede. (Y no digo más que sino es spolier icon_cool.gif )
Es un poco largo pero no tenéis porque leerlo todo de una vez icon_wink.gif

Componentes: Nafay, Jarlin y Corenia.

Siempre me había fascinado el despacho de La Sede Amyrlin. Me alegraba mucho los días que estaba encargada de las visitas, y que orgullosa me sentía al anunciarlas, aunque claro, nada mas entrar me quedaba con la boca abierta y ese comportamiento no era correcto en un futura sedai, las reprimendas de La Guardiana de las Crónicas, eran el pago por poder contemplar el esplendor del despacho.

Pero que lejos quedaba mi tiempo de aceptada. Ahora era yo la que entraba al despacho y desde luego, no me sentía tan emocionada como antes.

Tindomerel, una de las aceptadas con mayor fuerza en el poder, me abrió la puerta y me indicó con un gesto que la siguiera al interior. Debía pensarse que era la primera vez que entraba, que inocente es la juventud.

Cuando entre vi a la hermana Corenia, una amarilla de un talento notable y una gran amiga desde el noviciado, estaba sentada en una de las sillas y Madre estaba sentada en frente de ella detrás de su escritorio, rápidamente note que había otra silla más vacía, la mía.

Madre me indicó con un gesto que tomara asiento y envió a la aceptada a por un poco de té. Nafay me miró y dijo:

- Bueno, creo que es hora que me contéis lo que ha ocurrido, esos carromatos dicen mucho, pero quisiera saber los detalles.

Miré a Corenia y empecé a hablar:

-Madre os lo contaré, pero antes, tendré que poneros en antecedentes. Hace unos meses, recibí un mensaje de uno de mis……informadores. Había encontrado unas ruinas en La Columna Vertebral del Mundo…

Como estaba muy ocupada y tampoco podía saber si en realidad esas ruinas significaban algo, le mande un mensaje al informador, debía investigar las cercanías de las ruinas y parte del interior para más tarde mandarme un informe.
Pero ese informe nunca llegó. Espere con cierta… emoción la llegada de su paloma mensual, pero al no llegar, me preocupe y me plantee la idea de que tal vez podría haberle pasado algo. La deseché rápido, era estúpido preocuparse tan pronto, simplemente podría ser un cambio de viento que hubiera retrasado a la paloma o que ésta se hubiese desorientado. Pasó una semana y finalmente me deje llevar por la preocupación. Decidí emprender el viaje hasta allí y averiguar que había pasado.
Mientras me preparaba, caí en la cuenta de que mi gaidin, Benhard, no se encontraba en la torre. Un viaje así podía ser peligroso yendo sola. Fue entonces cuando Corenia entró en mi habitación para preguntarme sobre un libro que había estado buscando a petición suya: “El empleo de los flujos de fuego y tierra en la curación” y le hable del asunto. Ella acepto enseguida y a la hora ya estaban ensillando nuestros caballos.

-------------------------------------------------------------------------------------

Nafay miro a Corenia, luego a mí y asintió.

- Ya veo, La Columna Vertebral del Mundo, creo que por mucho que se explore siempre quedará algo que se escape en ese infierno de piedra. Continúa hija.

-------------------------------------------------------------------------------------

Elegí el itinerario más corto, aunque puede que no el más seguro, iríamos hacia el sur cruzaríamos el Bosque de Braem, haríamos noche en Caemlyn, luego rodearíamos Far Madding, bordearíamos Tear, haríamos noche de nuevo en Godan y de allí marcharíamos hasta el Stedding Shangtai, el último punto desde el que me informo mi agente.

El viaje fue largo y aunque el paraje del stedding era fresco y agradable, intentamos pasar allí el menor tiempo posible. Mi informador se alojaba en la casa de Huéspedes de los ogier. Para evitar molestias y retrasos, mantuvimos en secreto nuestra condición y preguntamos a la posadera por su habitación. Ella nos llevo hasta allí encantada de ver a más humanos en su posada. Una vez dentro observamos la habitación con detenimiento, pero no encontramos nada, solo una estatuilla de arcilla con forma de montaña. Nos alojamos en la posada y viendo ya la hora nos retiramos a nuestra habitación.

Nada más entrar me desplome en la cama con la estatuilla de la mano.

- Increíble, no había nada en su habitación, excepto esto. Cassen no era un necio, tuvo que dejarme alguna señal por si no regresaba, estaba acostumbrado a estas misiones. Esta estatuilla debe significar algo.

- Bueno a lo mejor si que lo significa, es una montaña, y las ruinas estaban en la montaña. Puede que sea una especie de… enlace.

Alce la cabeza y mire a Corenia, allí estaba, sentada en la silla cepillándose el cabello, como si lo que había dicho no tuviera importancia, pero en mi ofuscación aquellas palabras me resultaron de mucha ayuda.

- Tienes razón, mañana saldremos de este lugar y realizare un sondeo en la estatuilla, a lo mejor nos revela algo.

Después de esta pequeña charla nos fuimos a dormir, no sin echar en falta el poder y sentir una angustia latente. Al día siguiente, nos levantamos temprano y nos dirigimos a las fronteras del stedding en el bosque.

- Bueno empezaré, aquí ya noto la fuente.

Abracé la fuente y nota como Corenia hacia lo mismo. Tejí flujos de todos los elementos y cree un tapiz alrededor del objeto.

- Mmmm, es de manufactura ogier, de un material que solo se utiliza en esta zona. Debió comprarla o encargarla aquí. No esta hueca.

- ¿No esta hueca? Esperaba que llevara algo dentro.

- Yo también.

Algo desilusionadas pero con la mente funcionando a marchar forzadas, volvimos a la posada. Allí, nos encontramos a un ogier… esperándonos. Fuimos a una parte apartada del comedor y allí…

- ¿Sois Jarlin Sedai no es así?

Yo asentí, esto tenía algo que ver con lo que llevábamos entre manos, nadie sabía de nuestra condición y siempre que estábamos en el stedding íbamos con las caras bien tapadas con las capuchas de nuestras capas.

- Hace un mes aproximadamente, vino aquí un hombre llamado Cassen, afirmaba ser escalador, pero ha resultado ser algo más.

El ogier bajo la vista y luego pareció hablar consigo mismo, probablemente para autoconvencerse de lo que estaba haciendo.

- Sí era algo más, su vida era muy completa. Su tarea era muy valiosa para La Torre.

Corenia asintió, para dar más peso a mis palabras.

- Y así acabó.

- El sabía que podría ocurrirle, aun así acepto y vivía gustoso con el dinero que le facilitábamos.

- Tenéis razón. Lo siento, en los últimos días, nos hicimos muy amigos y su muerte me ha dolido mucho.

- A si que eso es lo que le paso, bueno es lo que me esperaba. ¿Dónde lo encontrasteis?

- Apareció en el bosque, con el cuerpo…….paralizado.

Mire a Corenia y esta me devolvió la mirada.

- ¿Podríamos ver su cuerpo más tarde?

- Emmm, claro. ¿Más tarde?

- Supongo que no has venido sólo a decirnos esto ¿no?

- Es cierto, él… él me dijo que si algo le ocurría, os entregara esta carta, él dijo que vendríais y que estuviera atento a la llegada de una mujer noble al stedding, no pensé que fueseis Sedai, ni muchos menos que vinierais acompañada, así que entended mi duda. Él dijo que responderíais un acertijo: ¿Qué es aquello que llega hasta el cielo? ¿Qué es aquello más antiguo que La Torre blanca? ¿Qué es aquello que es inalcanzable?

En aquel momento comprendí. Me levante y le entregue la estatuilla.

- El Monte del dragón.

Hizo un gesto de asentimiento. Levantándose me entregó una carta sellada, escrita por Cassen.

- Os acompañamos en el sentimiento y lamentamos su pérdida, pero lamentablemente la Rueda sigue girando. ¿Podríais llevarnos hasta su cadáver?

- Sí, síganme.

-------------------------------------------------------------------------------------

En estos momentos tenia ya la boca seca, pero oportunamente, en este momento llegó Tindomerel con el té, lo sirvió y se fue.

- Tomad una taza hijas, sobre todo tu Jarlin, no creo que puedas seguir hablando si no bebes algo.

Sonreí a Madre y tome una taza al igual que Corenia. Bebí un poco y enseguida le puse una generosa cucharada de miel. Vi que ni Madre ni Corenia hacían lo mismo. Desde luego hay gente que no sabe tomar el té.

- Bueno hija, desde luego, hasta ahora tu relato ha sido bastante intrigante ¿Qué encontró aquel hombre?

- Eh si, seguiré contando.

-------------------------------------------------------------------------------------

El ogier nos llevó hasta un claro, donde velaban el cuerpo de Cassen. Tenía muchos amigos al parecer, debía ser un hombre muy pacífico para caer tan bien a los ogiers.

- Me alegro de que pudieses venir Corenia. Creo que serás la más indicada para esto.

Corenia asintió y abrazó la fuente, la vi brillar como una estrella en la noche.

- Y también me alegro de que velaran su cuerpo fuera del stedding.

Corenia se dirigió al cuerpo de Cassen y puso sus manos sobre la cabeza de Cassen. Vi como tejía flujos de todos los elementos, creo un tapiz… no algo aun mas intrincado sobre el cuerpo del hombre, era una red compleja, pero tétrica. Corenia soltó la fuente y me miró.

- Estaba claro que no iba a ser una muerte natural, pero esto… antes de morir se le congeló el corazón y tenia un estado anémico, como si estuviese sin fuerzas. No se parece como si le hubieran robado la vida. Esto es muy extraño Jarlin.

Asentí. Estuvimos en el velatorio el resto de la tarde y llegada la noche nos retiramos a la posada.

- Bueno ¿creo que es hora de leer esta carta no te parece?

Mientras rompía el sello y abría la carta me senté en un sillón, al alzar la vista me di cuenta de que Corenia había hecho otro tanto.

Observe la Carta:

Supongo que si estas leyendo esto es que estoy muerto. A si que el menos te he hecho hacer un viaje de esa torre.
(No me creo que hiciera bromas con un tema así)
Bueno espero que al menos sea bien enterrado y con todos los honores y que La Torre mantenga a mi hijo.
(No sabía que tuviese un hijo. Pero lo haría, si conseguía encontrarle).
Los ogiers se han hecho muy buenos amigos míos y supongo que se habrán entristecido con mi marcha. Aquí te pongo unas indicaciones para llegar a las ruinas. Sea lo que sea lo que me haya pasado allí, asegúrate de que los culpables lo paguen.

Le pasé la carta a Corenia y entrelacé las manos. Una vez termino de leer la carta le dije.

- ¿Cuál crees que fue la causa de su muerte?

- Mi examen dio unos resultados muy extraños, nunca había visto nada igual ni leído nada parecido ni comentado algo similar. Es como si se hubiera “secado” su hilo, como si le hubieran debilitado su hilo en el entramado.

- ¿Sabes que es lo que pudo causarlo?

- No lo sé, pero no es nada natural de este mundo, dudo incluso que el Oscuro tenga engendros que se capaces de imitar esto.

Descansamos mal aquella noche y por la mañana ensillamos nuestros caballos, nos preparamos y emprendimos el viaje a las ruinas siguiendo las indicaciones de la carta.

El vaho formaba volutas delante de mi boca. Después de una hora de marcha la nieve llegaba hasta las rodillas de los caballos. El frío era intenso y empezaba a preguntarme si había traído la ropa adecuada para ese tiempo, cuando por fin llegamos al comienzo de las ruinas.

- Bien, no sabemos con que nos podemos encontrar, estemos alerta

Corenia asintió y abrazo la fuente. Hice lo mismo y mejore mis sentidos y me rodee con las guardas más adecuadas. Estando ya listas, entramos en las ruinas.

Avanzamos por calles derruidas y bloques de piedras. No era una ciudad grande, pero si debió ser muy hermosa, aunque ahora se encontraba destrozada… por el tiempo. Llegamos a la plaza principal, en ella había una especie de palacio, frío y oscuro. Deambulamos por el palacio y llegamos a un subterráneo, a causa de lo que fuese que destruyese la ciudad una parte del suelo estaba derrumbada delatando su existencia. Probablemente fuera un terremoto o un cataclismo peor. Afortunadamente los cascotes derrumbados creaban una rampa de bajada, por lo que dejamos a las monturas y descendimos a las profundidades con facilidad.

Creamos unas luces con el poder y exploramos el “sótano”. Todo eran pasillos y columnas, pasillos y columnas pero todo pasillo termina en una habitación, pero esta era especial. Estaba sellada con una puerta de hierro que curiosamente, no estaba en malas condiciones. Alzamos la luces un poco y lo que vimos nos dejo heladas, (¿o tal vez descendió la temperatura?) era el antigua símbolo Aes Sedai.

Renovada nuestra determinación por este hallazgo, nos coligamos y empujamos la puerta con enorme flujos de aire. Finalmente cedió y se abrió trémulamente.

Mire a Corenia y solté la fuente, deshaciendo la coligación.

- ¿No nos coligamos?

- Creo que si estuviésemos coligadas, perderíamos tiempo de reacción ante un ataque, recuerda lo que le ocurrió a Cassen. No podemos correr el riesgo.

- Tienes razón, bueno entremos.

Me adelanté con la luz cuando un fulgor chocó contra mí.

-------------------------------------------------------------------------------------

Puse mi taza en la mesita y callé. Nafay me dirigió una mirada y no necesite más.

- A partir de ahí quede inconsciente, el resto tendrá que contarlo Corenia, ella lo sabe de primera mano.

Madre me sonrió.

- Bueno hija, se puede observar evidentemente que sobreviviste. ¿Qué paso luego Corenia?

Corenia dejó su taza y continuó con la historia.

-------------------------------------------------------------------------------------

Después de ver aquel fulgor, no necesite mucho más para darme cuenta de que era una bola de fuego. Pero no pude ver los flujos, ahí dentro se encontraba un encauzador. Abrace la fuente y tejí un escudo mientras me acercaba hasta Jarlin. Se encontraba grave, sin apartar mi vista de la puerta tejí rápidamente una ligera curación hasta que conseguir reanimarla. Ahora al menos le notaba el pulso.

Tal y como estaba la situación, si la reanimaba lo suficiente no estaría en condiciones de luchar y aquello me supondría un gran gasto de energías. Tejí una barrera visual a su alrededor con aire, de esta forma estaría más segura y cuando estaba apunto de entrar, note un ráfaga de aire helado.

De aquella puerta salió una figura que parecía humana. Pero era etérea, efímera en su sustancia. No podía creerlo aquel ser parecía ser un muerto de hace mucho tiempo, su hilo debía haberse rebelado y su consciencia, o al menos una pequeña parte de ella se había mantenido en la tierra, aunque ahora todo lo que quedaba era una sed de muerte y destrucción.

Una bola de fuego, estaba volviendo a formarse en su pseudomano. Alce mi escudo contra él y eso pareció turbarlo. Lance rayo tras rayo de hielo pero no le hacían nada, le atravesaban. Y él no paraba de lanzarme bola tras bola de fuego. Probé con otros tejidos pero todos resultaban nulos: no podía crear relámpagos en aquel sitio cerrado, el aire no lo retenía, las bolas de fuego le traspasaban, causar un terremoto en aquel lugar podría ser muy peligroso…

Me encontraba exhausta, mis reflejos empezaron a fallar y me dieron unas cuantas bolas de fuego parcialmente. Pero me ocurrió algo peor, en uno de sus ataques, me tocó. AAA el sufrimiento de aquel toque era mayor del que había soportado nunca. Mi mente no podía más y no encontraba ninguna salida. Entonces recordé que por mucho que fuera un ser extraño, era un encauzador. Tejí con velocidad un escudo y lo lance contra él con toda la fuerza que me quedaba. Su resistencia fue atroz, pero en el momento en que lo aislé de la fuente… desapareció. ¡Era la fuente lo que lo ataba al mundo! En aquel momento creo que sentí más alivio que nunca en toda mi vida. Había empezado a plantearme la idea de morir allí.

Ahora ya con tiempo, Me acerqué a Jarlin deshice la salvaguarda y la reanimé hasta que estuvo consciente. También aproveche algo de tiempo en revisar mis propias heridas. Ya dispuestas entramos en el cuarto. El escenario parecía sacado de un libro antiguo. La única palabra que me venía a la mente para describir aquello fue “Reserva”. Observe como Jarlin lanzaba miradas a diestro y siniestro, estaba emocionada y yo también por supuesto. Había un sin fin de objetos y no solo de poder, sino objetos que debían pertenecer a la vida cotidiana de un hombre de La Era Leyenda. Observamos todo con detenimiento, y nos llevamos todos los objetos con pinta de importantes que pudimos cargar hasta los caballos. Marchamos de vuelta al stedding, pero dejamos los objetos fuera de él, por miedo a que pudieran reaccionar de alguna manera imprevista al entrar.

Al día siguiente, nos presentamos ante el Consejo Ogier del stedding como Aes Sedai, con una petición de ayuda sobre los objetos. Todo el peso de las conversaciones hube de llevarlo yo, pues Jarlin aún no se había recuperado del todo. Finalmente y tras un día desde la petición (ya sabéis como son los ogiers) nos concedieron los carromatos y ayuda para llevar los objetos hasta ellos. Afortunadamente los objetos no eran tantos como parecían y entraron todos en los carromatos. Y así agradeciendo al pueblo ogier su ayuda, emprendimos en camino de vuelta.

-------------------------------------------------------------------------------------

Nos miramos y después miramos a Nafay.

- Bueno el resto creo que ya lo conoces.

- Bueno hijas, sin duda fue un viaje que dio sus frutos.

Me miró y note como evaluaba pros y contras.

- Aunque también tuvo sus peligros.

Todas nos miramos y ente momento fue cuando Madre llamó a Tindomerel.

- ¿Si Madre?

- Pequeña ¿porque no recoges el juego de té? Ya lo hemos terminado.

- En seguida Madre.

Veloz y en completo silencio, la aceptada recogió todo y se marchó cerrando tras de si la puerta.

- Bueno ¿Jarlin?

- ¿Si madre?

- Quiero un informe de todos esos objetos quizás encontremos algo útil para estos días oscuros. El Ajha Marrón esta muy revuelto, seguro que encontrarás quien te ayude.

- En cuanto a ti Corenia. Quiero que sigas con tus estudios, estoy segura de que Jarlin podrá encontrar ese libro, hoy mismo ¿no es así?

- Por supuesto Madre.

- Bien, podéis iros. Ah, intentad no armar tanto revuelo la próxima vez. Creo que hay ciertas Sedai que aún siguen intentando localizaros.

Corenia y yo nos levantamos, mire a Madre y note un tono cómico en sus ojos. Debimos haber montado una gorda al irnos tan rápido. Pero al mismo tiempo al salir del despacho, me di cuenta de que no se había perdido ni la más mínima parte de nuestro informe. Desde luego Nafay, era una persona muy atenta…
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MensajePublicado: Dom Sep 04, 2005 1:21 pm    Asunto: Responder citando

Este es mi primer relato espero que os guste.

-------------------------------------------------------------------------------------

Estoy en un rincon oscuro de estas catacumbas sangrando y esperando que ellos no me encuentren el frio de sus lanzas ya me entumece todo el cuerpo y mi vida pasa por delante de mis ojos como si fueran diapositivas.

Mi vida fue aburrida hasta que decidi salir de Illian viendolo en retrospectiva fue una buena decision aunque me llebara a esta situacion mejor vivir una vida corta y llena de aventura q una larga vida aburrida en esa ciudad.

Poco despues de salir de Illian conoci a un cazarrecompensas en Tar Valon, un buen tipo en general, me manda a buscar objetos perdido y a liquidar criminales de todo tipo asesinos, ladrones... el sueldo es bueno y el trabajo me lleba por todo el mundo la vida me sonreia hasta esta ultima mision.

LLegue de mi ultima mision con las cabezas de unas arañas gigantes para demostrarle que habia limpiado las cienagas de Dos Rios de esa plaga y dispuesto para mi siguiente mision cuando el me dijo q me tocaba algo facil, JA algo facil y una ......., solo tenia que ir a una ciudad abandonada y comprobar que estubiera desierta habia gente interesada en vivir por esa zona y no querian encontrarse con sorpresas.

Me puse en camino y al llegar al borde de la ciudad mi caballo se encabrito y no quiso entrar, eso debio ponerme sobre aviso, mi caballo esta bien adiestrado y nunca hace nada parecido pero yo ingenuo de mi solo lo ate fuera de la ciudad y entre en la ciudad para complentar esa mision de rutina.

La ciudad parecia abandonada... espera por el rabillo del ojo habia visto algo pero al girarme nunca veia a nadie. Encontre un edificio medo derruido con unas escaleras que bajaban a lo que parecia un sotano... alli abajo se oia ruido... el viento quiza, no lo creo. Bajo a investigar y nada mas llegar abajo me empiezan al llober golpes por todos los sitios van armados por lanzas pero... parecen trasparentes... Son espiritus!!! sus fantasmagoricas lanzas hielan hasta mis huesos y apenas me doy arrastrado hasta el pequeño rincon donde estoy ahora agazapado esperando q no me encuentren desangrandome poco a poco se que voy a morir si no hago nada pronto pero.... Ya se, se me habia olvidado totalmente hace unas semanas un amable Ogier, como se llamaba? Moresun si ese era su nombre, me habia regalado bayas con poderes curativos. Empiezo a buscar entre mis bolsas doliendome todo con cada movimeiento pero al final encuentro las bayas y tras comerlas parece que el dolor se mitiga... ya puedo ponerme de pie estoy un poco mas cerca de salir de aqui con vida.

Solo me queda como pasar por delante de esos Espiritus sin que me vean. No hay solucion estan guardando la salida la unica forma seria atravesarlos.... eso es son espiritus no tienen cuerpo por que no. Nada mas pensarlo me hecho a correr hacia ellos sin darles tiempo a levantar sus lanzas los atravieso y subo las escaleras sigo corriendo hasdta sin saber como salgo de la ciudad encuentro a mi caballo monto y nos alejamos al galope de esa infernal ciudad.

Tendre que tener una charla con e cazarrecompensas sobre esta ciudad. Yo no pertenezco a los cazafantasmas nono.gif

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MensajePublicado: Mie Sep 14, 2005 3:58 pm    Asunto: Responder citando

**Este es un relato de Heran(mi)...

- Al dominio Aiel? Esta loco maese Norry. Eso esta a muchas leguas de camino.

- Tu veras joven Heran. Igual prefieres recuperar el objeto de ambar que le robaron a un conocido en Katar.

- En Katar? mas alla de las montañas de la niebla. No hay nada un poco mas cerca?

- Me temo que no. Parte cuanto antes, aqui solo estas perdiendo el tiempo.

- De acuerdo, pero espero que la proxima vez me mandes a sitios mas cercanos. Hasta pronto...

Camino de la posada, pense en como llevar a cabo mi misión. Supongo que mi amiga Nesilea podría acompañarme a las tierras salvajes de Yermo. Escribi una nota y se la mande a Bandar Eban, la abuela Senilea se encargaria de darle en mensage. Mientras pasaría unos dias en Lugard, esperandole.

Recogí mi pequeño equipaje y me dirigi por el camino directamente a Lugard. Tras unos dias de viaje vi la vieja muralla y la puerta norte. Hacia tiempo que no pasaba por aqui. Y cada vez me parece un sitio mas triste.

Una vez en la puerta norte...
- Hola, buenos dias.
- Señor.
- Que tal? Soy Heran Feger de Dos Rios. Me podrian aconsejar una posada?
- Sí, como no. En la avenida principal tiene una de muy buen nombre.
- Gracias. Algo nuevo en la ciudad?
- Nada interesante.
- ... Hasta luego...

Avanzando por la avenida principal me cruce con poca gente, extraño en una ciudad tan grande. Una vez en la posada, parecia que la cosa estaba mas animada.
Alquilo una habitación, un baño, una ligera comida... Y totalemente relajado un paseo por la ciudad a ultima hora de la noche.

Por el paseo de viento me cruzo con varios hombres que me miran, como si yo estuviese buscando problemas. Decido pasarlo por alto, no es combeniente buscarse problemas tan pronto, y sigo con el paseo. Que gente mas extraña...

Camino de vuelta hacia la posada, casi de noche, en una esquina veo un ladronzuelo. Tendrá que esconderse mejor si pretende que no lo vean. Un segundo... lleva una daga en la mano... se esta acercando.

Con un ligero moviemiento de mi mano derechar, mi excepcional daga es empuñada y medio segundo despues ya he bloqueado el ataque y desenvaino mi espada. El ladrón en vez de huir decide hacerme frente y me ataca con su pequeña daga, esquivo su ataque y ataco hiriendo le con la daga y seguido con la espada. Por si acaso no se ha enterado que no tiene opción, le doy una patada que le deja sin conocimiento en el suelo.

Me acerco al cuerpo, y veo que mi puñalada ha sido mas certera de lo que creia y la sangre mana sin remedio del pecho del ladronzuelo. Apenas le quedan unos minutos de vida. Ademas la herida de la espada en el costado también es muy grave. Envuelvo el cuerpo ya sin vida en su capa y me deshago de él. Cojo la daga y un puñado de monedas que ya no necesitará y me limpio la sangre en una fuente.

Me voy a mi posada y paso la noche lo mejor que puedo, pensando porque intento atacarme, si no tenía ninguna opción.

Al día siguiente, me dirigi directamente a la forja, para reparar mis armas si lo necesitaban. De camino, los ciudadanos seguian mirandome con despreció y sin entender porque lo ignoré. Una vez en la herreria...

- Bueno dias, puedo utilizar el yunque para reparar mi equipo?
- Hola. Son 2 monedas la hora.
- De acuerdo. Aqui tiene, con una hora creo que me da tiempo.
- Bien.
- Le puedo preguntar algo?
- Si, claro...
- Por qué la gente me mira extrañada y con desprecio?
- Bueno, supongo que hay varias razones. Lo extrangeros nunca son bien recibidos, aunque suelen traer bastante dinero, también traen problemas. Los ultimos años han pasado por aqui cientos que bien de paso han matado a mucho ciudadanos en mucho duelos. Hasta los guardias han probado el filo de las armas y el poder de los llamados Ashaman. Y en una ciudad venida a menos, como esta, con ciudadanos orgullosos... En fin, supongo que es eso lo que pasa.
- Si, he oido hablar de los ciudadanos arrogantes y visitantes en busca de pelea. Espero que nadie intente luchar conmigo, es algo que no me apetece en absoluto...
- No tienes pintas de guerrero...
- No, no lo soy. He de visitar la armeria, buenos dias.
- Hasta pronto.

Nada mas salir de la forja, un ciudado delgaducho y mas peligroso de lo que aparentaba, me empuja y no caigo al suelo de milagro.
- Mira por donde andas. - Me dice arrogante.
Yo evitando los problemas
- Sí señor.- Empiezo caminar hacia la armeria y de reojo veo como saca una porra y se acerca por detras.
- No me des las espalda cuando te hablo, extranjero!!

Con un rapido movimiento me giro desenvaino mi espada y esquivo su ataque. Antes de sacar mi daga, vuelve a atacarme, esta vez con menos suerte para mi y un fuerte porrazo golpea mi costado, que gracias a la armadura tachonada no es muy grave. Entonces me decido a atacar y le hago varias heridas y sufro otras... Finalmente acabo con el y herido de bastante gravedad me dirijo hacia una fuente y curo un poco mis heridas y me limpio la sangre como puedo.

Un poco mejorado me dirijo hacia la armeria.

Vendo un par de armas y cuando me dispongo a salir. Noto como una espada me da de lleno en le costado. Gravemente herido salgo a la calle y un Trolloc realmente fiero y agresivo me persigue. Viendo que estaba sin recuperar de mi anterior combate, tenia claro que no era rival para él. Y decido huir e intentar refugiarme en algun lugar esperando que no me encuentre.

Entro en la primera puerta que encuentro. Y al cabo de unos segundo el Trolloc entra tras de mi, me vuelve a atacar con exito y yo moribundo intento defenderme sin exito.

El cuerpo de Heran se encuentra aqui tirado.

[
Heran nivel 24 - Qerra nivel 26
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. La mayoria de las cosas son inventadas. Lo que si es cierto es que cuando me encuentra Qerra estoy a 70pvs, y tecleando AFK(haciendo la colada) y apenas pude defenderme. Es más ni en perfecto estado podría haber hecho nada.
Pd. Es normal que un trota no luche tan bien como un guerrero y menos contra un Trolloc.
]
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MensajePublicado: Mie Sep 14, 2005 4:53 pm    Asunto: Responder citando

** Heran a su servicio...

Hace ya un tiempo, la casualidad quiso que me encontrase yo en una famosa posada y taberna de Caemlyn, disfrutando de unos caldos escelentes (vino barato), cuando un corpulento guerrero con una gran cicatriz en la cara entra y sin mira hacia ningun sitio se sienta en la primera mesa y pide al posadero un pinta de cerveza.

- Un segundo Capitán Elbor. Ahora le atienden. - grita el mesonero desde detras de la barra.
- Dese prisa que no tengo todo el tiempo del mundo- grita a su vez- o si... - le escucho yo en un susurro.

Gira la cabeza mirando a la concurrencia y se para unos segundos en mi. Le miro directamente, sin quitar mis ojos grises de su cara, apenas sin intimidarme. Son muchas las historias que cuenta del Capitán Elbor de La Compañia de la Mano Roja, un ejercito seguidor de Mat Cauthon. Aquel joven travieso que se fue con Aquella Aes Sedai...

- Hola joven. - me dice con voz grave y profunda, sin duda de alguien que ha vivido muchas batallas.
- Hola maese... Elbor?
- Sí, el mismo, Capitán Elbor de la Compañia de la Mano Roja. Y tu eres?
- Yo, yo soy Heran Feger, de Dos Rios. - intento parecer mas fiero de lo que soy pero sin conseguirlo.
- De Dos Rios, hum. Te importa que te haga un poco de compañia?
- No señor.
- No soy ningun señor... Prefiero que me hables como a un amigo, al fin y al cabo hay muchas posibilidades de que nos emborrachemos juntos. Trae el mejor licor que tengas posadero, y rapido.

Tras media botella de licor y con gran confianza entre los dos.

- Heran, las responsabilidades de un Capitán agotan a uno, que si vienen nuevos reclutas, que si encargarse de los otros, ... Y lo peor de todo es que el grandisimo Mat esta desaparecido y entre el comandante Markuson y yo no sabemos que hacer para continuar con la buena senda...
- Además dicen que la ultima batalla esta cerca...
- La ultima batalla? Si... Eso dicen, y se nota mas movimiento de la sombra ultimamente... - tras unos segundo... - He oido algo acerca de ti, mi joven guerrera Nesilea me paso un informe de un joven de Dos Rios llamado Heran que tenia un don. Olia el mal.
- Si, un don o una carga... - asiento afirmativamente... - tranquilo no huelo maldad en ti, aunque igual es el perfume que utilizas.
Empezamos a reirnos durante un rato, y tras un traguito...
- Bien utilizado es un don y una posible fuente de ingresos. Por ejemplo en la compañia estariamos dispuestos a ofrecerte una suma de dinero por tus servicios. Hoy en dia hasta nuestros mejores aliados pueden ser malvados y amigos siniestros.
- Y de cuanto dinero hablamos? - digo interesado en el dinero...
- 500 monedas por un mes de trabajo.
- Interesante, Que tal 800?
- No podriamos pagarte mas de 600.
- Si, 600 es una buena cantidad.
- Entonces me perteneces durante un mes. Mañana partiras hacia Nueva Braem. Alli te encontraras con una futura recluta llamada Herinea. Quiero saber si esconde alguna maldad en su interior. Deja tu informe al posadero, solo hay una posada, y el se encargara de hacermela llegar. Y dile a Herinea que me busque en Aringill una vez hayas acabado tu informe. Ahora yo me retiro, aqui tienes la mitad de lo acordado... Buenas noches...
- Buenas noches...

Y hasi me quedé yo boquiabierto. Me habia emborrachado y habia conseguido un pequeño trabajo casi sin enterarme.

Al día siguiente, con una resaca mayuscula, parti hacia nueva Braem y por el camino pensando en lo ocurrido la noche anterior vi claro lo que habia pasado. Elbor me habia localizado y me habia "engañado" para trabajar para el. Le salió redondo, todo hay que decirlo, o no... El caso es que ahora era un peón, algo que no me gustaba, pero tenía que aceptarlo, por lo menos durante un mes.

Tras unos dias de viaje, llegue a nueva Braem y conoci a un deslumbrante mujer, muy guapa y muy todo. Tanto de todo, que hasta su caracter marcaba diferencias. Estaba en en la posada sentada en una mesa como el mas fiero de los guerreros. Al verla supe que no sería facil acercarme a ella y saber mas de su vida.
Lo mejor sería ignorarla un poco, para llamar su atención. Por eso cuando entre me diriji a la mesa mas alejada, las de alrededor estaba lleno de babosos ciudadanos, pasé cerca de su mesa y continué sin más. Supuse que le pareceria raro que un hombre no se fijara en ella. Y hasi consegui que ella se fijara en mi. Cene tranquilamente y mientras ella se quitaba a todos de encima. Una vez acabada la cena, se me acerco y me pregunto si me podia acompañar. Le señale la silla de enfrente y se sento.

- Hola.
- Hola. Me llamo Herinea.
- Yo Heran Feger. Vengo de Caemlyn y voy hacia... mañana decidire donde ir. Seguramente donde me lleven mis piernas... - y me rei de mi chiste malo...
- Yo estoy aquí esperando.
- Esperando a que?
- A que suceda algo interesante.
- Algo interesante?
- Si Elbor me dijo que esperase aqui hasta que sucediese algo interesante.
- Elbor? El Capitan de la Compañia de la mano Roja.
- El mismo. Y de momento lo mas interesante es que has llegado tu.
- Ah, si eso es interesante...

Conversamos durante un rato y luego nos retiramos a dormir (cada uno a su habitación por supuesto). En mi habitación empece a escribir mi informe con la informacion que habia descubierto hasta el momento.

Al día siguiente, en el desayuno me volvi a encontrar con ella y me pidio me sentara a su mesa. Accedi y conversamos otro rato, hasta mediada la mañana que tenia previsto acudir al herrero que le habia mandado reparar sus armas. De esa forma conoci mejor a Herinea y al finalizar el día habia acabado mi informe. Lo meti en un sobre y lo selle con mi anillo. Se lo entregue al posadero, y le indique a Herinea que debia de dirigirse hacia Aringill lo mas rapido que pudiese, que alli esta Elbor esperandole.

Yo continue unos dias mas por alli, hasta que el posadero me entrego una nota de Elbor, ...

**Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, lo cierto es que Elbor me pago ese dinero por decirle el alineamiento de Herinea.
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MensajePublicado: Jue Sep 15, 2005 7:20 pm    Asunto: Responder citando

Chapeau Heran, buenos relatos, transformando un par de escenas del juego en historia icon_smile.gif

Recibirás un premio (aprovecho para recordaros que ahora podéis decidir si queréis puntos de experiencia o de quest con la opción "premioexp" del comando "config") por ellos icon_smile.gif
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MensajePublicado: Vie Sep 16, 2005 12:55 pm    Asunto: Responder citando

Mi joven vida en Dos Rios - Heran Feger trotamundos de Dos Rios.

Hacia ya un par de meses del ataque de los Trollocs y que el ejercito de los hijos de la Luz habia abandonado la comarca. Y en este tiempo Dos Rios habia cambiado mucho, habitantes de aldeas y poblados de alrededor se habian buscado un sitio en Campo de Emond, el unico nucleo con una muralla. Muralla? mejor llamemosle una pequeña, pero que demostro ser resistente, empalizada.

También habian llegado extrangeros, de mas allá de las montañas de la niebla. Está claro que la culpa, por llamarlo de alguna manera, de todo esto fue de esa Aes Sedai y el hombre que vino con ella.

Algunos no fuimos de gran ayuda, hicimos lo que podimos contra la horda trolloc. Nunca estuve en primera linea, pero hice lo que pude con el arco, y luego ayudando a los heridos. Pero todo eso ya ha pasado.

El mes pasado cumplí los 17 y cada vez uno se aburre mas en este lugar. Ahora las patrullas de guardias no te dejan hacer trastadas, y la unica opcion de hacer algo interesante es irte al bosque a cazar. Pero se ha vuelto peligroso, algunos trollocs san quedado desorientados y son peligrosos.

Hace dos dias estaba apunto de matar un ciervo cuando se me encontre con uno malherido sufriendo sus heridas intentando sobrevivir y pasar inadvertido. Suerte que no me vio, porque solo tenia mi arco encima.

Y eso era todo lo que se podia hacer, bueno todo no. Un joven sin dinero, con ganas de abenturas,... Que se podia hacer? Lo primero era conseguir algo de dinero. Pero como?

- Hola maese al'thor.
- Buenos dias Heran. Que tan de mañana ya buscando lios?
- No. Maese, busco ganarme algo de dinero. Esto se hace pequeño y me gustaria conocer mundo.
- Conocer el mundo peligroso de ahi fuera no es buena idea, pero tienes razon, esto acaba haciendose pequeño para uno... - despues de unos segundo de silencio.- Ganar dinero? Espera no te vaya aun. Hazme un recado. Vete a la armeria y traeme el encargo que hice. Te daré un par de monedas.
- Por algo se empieza. Ahora vengo.

Que raro, por el camino nada interesante para variar.

- Hola, me envia el maese Al'thor a por un encargo.
- Aquel macuto de ahi. Cuidado que pesa un poco.
- Hasta luego...

Agarro como puedo el macuto, si que tenia peso. De camino, miro el interior y veo un par de dagas y algunas espadas. Logico teniendo en cuenta que el señor Tam se dedicaba a entrenar a algunos jovenes a manejar armas. Como me enseño a mi hace unas semanas, unas nociones basicas, que no podia poner en practica, todavia.

Entrego el recado y...

- Gracias, aqui tienes unas monedas. Te cuento un secretillo? Maese Buie esta buscando un peon para que le ayude con los tejados. - y me guiña un ojo. - Además conoce algo de mundo y sus historias siempre son interesantes.
- Gracias maese Al'thor - y a la carrera fui a casa de Cenn Buie.

- Hola.
- Ah, Heran. Como vas jovenzuelo?
- Aqui buscando algo que hacer para ganarme unas monedas. Me pregunto si le podria ayudar en sus tareas.
- Umm, si no me vendria mal algo de ayuda. Eso me recomendo Tam el otro dia. Te parece bien que te pague 2 monedas al dia.
- Sí. - Asenti al imaginarme las 12 monedas que me ganaria en una semana. Y podria comprarme aquella daga de cazador, que tenian en la armeria, en un par de dias. Sonrei.
- Bueno no es mucho pero en lo que cojes el ritmo, en 10 dias ya te subire a 3 monedas.

Mi sonrisa aumento todavia mas. Calculaba que con 50-60 monedas podria salir a viajar una temporada. Por fin, ya estaba proxima mi partida.

Un par de meses trabajando con Buie y tenia mi pequeña fortuna, nada mas y nada menos que 70 monedas de oro. Despues de haberme comprado una bolsa, una cantimplora, un par de antorchas, una espada, la daga, una camisa nueva y unas botas comodisimas. Ah! y algunas provisiones, para un par de dias, el resto lo cazaria.

El viejo Buie me habia contado historias interesantes de todo lo que le conocia, y me decia que el mundo era todavia mas grande. El solo habia estado en Baerlon, Puente Blanco, Cuatro Reyes y Caemlyn. En un viaje que hizo cuando era joven con un mercader. Pero el mundo no podia ser mucho mas grandes...

Ahora bien, todavia no sabia hacia donde ir, que visitar primero. El pueblo seguia creciendo venian muchos extrangeros y montaban sus negocios. Hasta habian abirto una especie de oficina de notas. Se encargaban de enviar notas a otras ciudades para que las familias se comunicaran con sus parientes.

Entre a la taberna con intecion de beber algo y jugar una partida de dados. Las pocas veces que jugue contra Mat no consegui ganar mas que una tirada. Todo el mundo decia que era de los mejores jugadores de todos los tiempos. Aunque si que habia veces que perdia...

Estaba con mi cerveza cuando se me acerca la camarera...

- Hola Heran.
- Hola.
- Ya has visto al Cazador del Cuerno que esta enfrente? Es el encargado de la oficina de notas. Yo he visto como mucha gente entraba y salia de la oficina. Y algunos no tenia pinta de mensajeros, iban muy bien armados. Yo diria que eran cazarecompensas.
- Si?- Entonces se me ilumino la cara, ya sabia que iba a hacer para salir de aquí...

** Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Otra vez me permitido el lujo de manipular los mobs del juego.
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MensajePublicado: Vie Sep 16, 2005 2:44 pm    Asunto: Responder citando

Continuación... Mi primer quest mob y obj Heran Feger

Era mediodia, por eso decidi esperar a comer antes de visitar al Cazador del cuerno. La camarera me hizo buena compañia, me despedi de ella cuando acabe la comida y habia recuperado lo gastado en comer jugando a los dados. Aquellos jugadores apenas se daban cuenta de como perdian dinero.

Me levante y decidido cruce la calle y entre en la oficina de notas. Detras de una mesa estaba sentado un hombre con barba de una semana con la cabeza pegada en unos documentos con cara de preocupación. La estancia estaba desordenada, con papeles por todos lados. Pero en una esquina habia una zona muy bien ordenada con unas bolsas dentro de una especie de buzones. Cada buzon tenia el nombre de... Si uno ponia Caemlyn, otro Tar Valon deduje que eran los nombre de las ciudades donde se enviaban las notas de esas bolsas.

Sin levantar la cabeza de la mesa me empieza a hablar...

- Hola, que te trae por aqui ... - levanta la cabeza me mira un segundo y dice- joven? Alguna nota para algun familiar?
- No, estoy buscando la forma de conocer mundo y que menos que tener algo que hacer mientras.
- Umm, si buena idea. Pero no pareces un guerrero, y algunas misiones son peligrosas. Muchos de mis cazarecompensas han muerto en el intento.

Mi cara empezo a reflejar cierto temor, nunca habia matado nada que no fuese animal, hasta los trollocs eran mas animales que humanos. Y en ese caso era su vida o la mia, pero esto era diferente, eran personas. El Cazador viendo el temor en mi cara siguio con sus asuntos. Al cabo de un par de minutos me dice:

- Bueno, si sigues aqui es porque estas interesado en alguna misión. Por aqui tenia una ideal para ti... - despues de buscar entre el monton de papeles - Sí, esta es. Un informe que me han enviado de Bandar Eban... Toma. Realiza esta mision y seras recompensado. Ah, y tengo otra en... Espera que la encuentre,... en Caemlyn. Toma.

Cojo las notas, empiezo a leerlas y aqui mi sorpresa. "Una niña con una muñeca se ha vuelto peligrosa..." una niña peligrosa? "... debes acabar con su vida." matar a una niña? "La encontraras en Bandar Eban."

No salia de mi asombro y leo la segunda. "Unos bandidos han robado una joya y se cree que esta escondida en el palacio de Caemlyn. La vendieron a una de las cocineras". Bueno esta parece mas sencilla. Pero yo no puedo matar a una niña. Sí, me acobarde, y dejé las notas encima de la mesa.

- Sabia que no serias capaz. Que tengas un buen dia. Ante que te vayas, no es una crueldad matar a esa niña, es muy peligrosa, esta como poseida ha matado a mas de 10 personas. Sí, una cria ha matado a 10 personas, hasta a un cazarecompensas que envié...

La verdad es que ni escuche sus palabras, me di media vuelta y justo antes de salir grite:

- Tai'shar Manetheren!!! - me quede de piedra y mi cuerpo se giro solo, yo apenas era consciente. Coji las notas firme en un libro y salí de alli.

Corrí hasta el manantial. Por suerte no habia nadie, vomite la comida y me refresque con el agua. Estube media hora pensando en lo que habia pasado. Ahora sabia lo que era que la sangre de Manetheren que me dijo Buie corria por mis venas saliese al exterior. Manetheren aquel reino que desapareció...

Cuando me recuperé, me levante, pense que la suerte ya estaba echada, ya no habia vuelta atrás. Cumpliria mi misión porque sino sería como faltar a mi palabra y eso era peor que tener miedo. Debería de ir a Bandar Eban, pero donde estaba eso? Quiza Tam o Cenn lo supiesen.

Estaba empezando a anochecer cuando veo al viejo sentado en el porche...
- Hola Heran, que te trae por aqui? Vas a volver a trabajar conmigo?
- No maese, me gustaria saber donde está Bandar Eban. Y que camino hay que tomar.
- Te va a ir?
- Si, en unos dias espero partir.
- Estos jovenzuelos... Es una ciudad que esta al otro lado de las montañas de la niebla. Por el bosque del oeste nace un sendero que cruza las montañas hasta llegar a Katar. Despues hay una hermosa calzada hasta Bandar Eban. O eso dicen...
- Gracias.
- Suerte y no te impresiones con el mar... jajaja

Sin esperar mas, al día siguiente me dirigí hacia Bandar Eban. Un largo y duro camino en el que me perdi amenudo desorientado. Y en el que no me cruce con nadie salvo con algun conejo. Suficiente como para comer un par de semanas que duró mi viaje. 18 días durmiendo en el suelo hasta que llegue a Katar. Una ciudad con gente desconfiada en la que no me ayudo nadie. Nadie me ofrecio una comida caliente, solo en la posada a cambio de unas monedas. Decidí no continuar allí ni un segundo y despues de dormir en una habitacion de la posada parti hacia Bandar.

Una gran calzada, ancha por la que facilmente pasaban dos carros de ancho. A ambos lado grandes campos desatendidos, nadie cultivaba estas tierras y eso que parecian fertiles.

En 3 dias llegue a Bandar y en las puertas unos guardias cumpliendo con su deber me pararón e interrogarron. Apuntaron mi nombre en un libro y me dejaron entrar. Me recomendaron una posada economica. Y pude comprobar porque era tan economica, apenas superaba el limite de higiene minima permitida, pero era barata y yo apenas me quedaban 40 monedas, Katar habia sido muy caro para una sola noche. De vuelta no haría noche allí.

Estaba anocheciendo cuando me sente en la taberna de la posada y me sirvieron una cena sabrosa, que no me la esperaba tanto. Y pronto pescadores y otros abarrotaron el local. Tantos que algunos pidieron permiso para sentarse a mi mesa, y pronto 2 marineros y un joven de apenas 13 años que vino con ellos estaban haciendome compañia.

Ellos me contarón lo que se decía en la ciudad sobre una niña asesina.

- Dicen que por la noches vaga por la calle con su muñeca en la mano izquierda y una daga ensangrentada en la derecha. - dijo uno...
- Eso son tonterias. - contesto el otro marinero - Los guardias ya habrian acabado con ella...
- Todavia no sabes que ella se enfrento a una patrulla de 3 guardias y mato a dos y otro quedo gravemente herido.
- No es posible...
- Dicen que se esconde en una casa abandonada...

Me despedí de ellos, habian sido una agradable compañia y me retire a dormir. Ya tenia suficiente información de la niña poseida y no queria todavia empezar a pensar si seria o no capaz de cometer un asesinato, por muy asesina que fuese.

Algunas pesadillas me acompañaron en mi sueño. Pero a la mañana siguiente me desperte descansado. Por la luz que entraba serían las 10 de la mañana, un poco tarde... Bajé a desayunar y di una vuelta por la ciudad. Me quedaban 35 monedas, no podia malgastar ni una. Decidi buscar la niña y enfrentarme a mis miedos, para volver cuanto antes a Dos Rios. Allí la vida era mas sencilla.

Un rastro de maldad me vino a mi nariz. Nunca antes me habia pasado... Me maree y me costo unos minutos recuperarme. Algo peligroso acechaba cerca de allí. Aquel olor que rapidamente habia desaparecido, habia venido de la casa en apariencia abandonada. En mi cabeza no habia dudas, estaba seguro que era la niña.

Ahora si me vino el mar de dudas. Pero en un par de minutos abri la puerta de la casa con mi daga en la mano y la espada preparada. Cerré la puerta y la niña se abalanzo con una daga en su mano. Me abrió un agujero en el estomago, de donde empezo a mana sangre roja. Mi mano izquierda fue a taponar la herida. No era muy profunda, la suerte me acompaño. Tire mi daga al suelo y saque la espada, seria mas sencillo mantenerla alejada con una arma mas larga.

El combate duro mucho tiempo, apenas le hice unos rasguños y ella ni me toco. Pero mientras yo empezaba a cansarme por el combate ella seguia fresca y activa. Quien podia pensar que una niña pudiese luchar de esa forma. Por suerte en un ataque tropezó si se cayo encima de mi espada clavandosela en el pecho.

El pequeño cuerpo sin vida estaba tirado en el suelo junto a una daga de cazador y un charco de sangre. En una esquina estaba yo llorando y vomitando. Habia sido mi primer "combate" y estaba vivo por un fallo que cometió ella, sino... Tarde mucho tiempo en reponerme. Recogi todo como pude y fisgue en las pertenencias de la niña. Me encontre con una bolsa de monedas y poco mas. Cogi la muñeca y la guarde en mi mochila, le corte un mechon de pelo y tambien lo guarde. Cogi mis armar las limpien y las enfunde.

Cuando salí de la casa la tarde habia comenzado y decidi ir a ver el mar mas de cerca. Era la hora de la comida y casi nadie estaba por las calles a esa hora. Me acerque a los muelles, mi heri