Fanfiction: Como su nombre indica, es una página repleta de fanfiction (relatos escritos por fans de alguna saga) de casi todo: cómics, libros, peliculas, etc. En muchos idiomas.
Personaje:Tsazar
Me encontraba yo en una de las callejuelas más sombrías de Tar Valon cuando de pronto sentí la presencia de alguien que me estaba acechando!
Segui caminando como si tal cosa con una mano desabrochando el broche de mi capa muy lentamente, lo conseguí, con nervios de plomo, me di la vuelta lanzándole mi capa completamente extendida hacia el malechor que se encontraba a unos dos pasos a mi derecha. Al momento desenvainé mi daga y la puse sobre aquella cosa que pugnaba por desembarazarse de mi manto.
--Muévete y eres hombre muerto.-le dije, al momento se quedo quieto.
--Te he estado siguiendo.- me dijo.-para asegurarme que eres de fiar.
--Tengo un trabajito para ti, digamos que te pagaré cierta suma de oro por un tipo que me robo algo de valor, intento escapar de mi e intenté darle caza, pero le pillaron los shaido y le hicieron gai´shain.
--¿Por dónde se encuentra?
--Por la Parte Norte de Columna.
--¿Y cuánto me daréis?
--Puedo daros treinta piezas de oro.
--¡Por mis barbas que sois más bien tacaño!
--Podeis quedaros también con lo que tenga encima ese indeseable.
--Acepto el trabajo, pero simplemente porque tengo el deber de castigarle, aun así aceptaré gustoso el oro.
--Os estaré esperando, buscadme todos los días por estos callejones, preguntad por mi, todos me conocen.
Antes de ponerse en marcha Tsazar dejo una carta a su Sedai ausente en la Torre Blaca:
Querida Ravenna,
Parto con la intención de atrapar a un importante ladrón, hacie el Norte de Columna, si no he vuelto en un mes, buscad a un hombre de perfil ratuno en los suburbios de Tar Valon y sonsacadle.
Afecuosamente Tsazar.
Pd: Decidle a Corintur que se reuna conmigo pronto en el plazo de una semana en el desfiladero de Columna, hay shaido, puede serme de ayuda.
Tras esto me encaminé hacia la parte Norte de Columna, llegué a desfiladero en un par de días y empecé a reconocer el terreno, acechando, era muy probable que los shaido anduviesen cerca.
Mis habilidades de rastreo no me sirvieron de mucho ya que me perdí en las montañas. De repente y a pesar de mi entrenamiento como Guardian me asaltó una sabia shaido sin darme tiempo siquiera a desenfundar mis armas, me metió un par de puñetazos antes de que pudiese zafame con un rodillazo, en el cuerpo a cuerpo son formidables estos aiel. Aun asi no parece que le doliese simplemente reculo un par de pasos, el tiempo suficiente para permitirme sacar una de mis espadas. No se achantó en absoluto, amago un puñetazo a mi cara, pero de repente se lanzo al suelo y me hizo un derribo con su pierna haciéndola girar sobre la trasera de las mias. Caí al suelo, y vi como esta salvaje mujer se disponía a machacarme la cabeza con una patada, así que rode por el suelo pugnando por sacar mi segunda arma, no se como pero lo logré y me levanté de un salto, tanto entrenamiento tenía que sevir de algo. La shaido me vio ahi intentando ejecutar aunque sin éxito una de las poses de combate más efectivas de los Guardianes, no se arriesgo, y en ese momento supe que era una Sabia. Encauzo ahi mismo, ni siquiera he visto tal alarde de poder en mi Sedai, me lanzó un rayo que me tiro lo que a mi me parecieron 10 metros hacia atrás, intenté despejar la cabeza del mareo repentino que me sobrevino y conseguí apoyarme en una rodilla. Vi a la shaido como se dirigía hacia mi con andares lentos y como de repente en sus manos que colgaban a los costados se formaban lo que parecían 2 pequeñas bolas anaranjadas. Conseguí levantarme, con un gesto de furia me lanzo una de aquellas bolas de fuego... No se como pero conseguí esquivarla, me aparté justo a tiempo de su trayectoria, y vi como se echaba hacia atrás el otro brazo para lanzarme la otra. En ese momento solté mi espada izquierda y cogiendo la derecha con ambas manos la lancé por encima de mi cabeza, volando esta rápidamente y finalizando logrando ensartar a la bruja antes de lanzarme la bola.
Me derrumbé exausto, aunque sabía que no podía descansar durante mucho tiempo, por lo visto aquella zona hervía de actividad shaido, así que me dispuse a descender escalando hasta desfiladero. Se rompió mi cuerda a 6 metros de un saliente y quedé atrapado, no me atreví a bajar semejante tramo sin protección, así que decidí esperar a Corintur, solo faltaba un día, con suerte me buscaría. Al siguiente día en una cavidad de la roca noté como caian unos pocos guijarros desde arriba, o era un pequeño desprendimiento o iba a tener compañia, me dispuse a abrazar la muerte, siempre hay que temer lo peor, así que me mantuve inmerso en la llama ajeno a todo cuanto me rodeaba y del mismo modo notando hasta el pequeño gusano que se arrastraba a 5 pasos de mí. Me pegué a la roca todo lo que pude y me cubrí con mi capa de Guardian. Sin hacer ruido saltó un shaido a la explanada, no pareció darse cuenta de mi presencia ya que estaba de espaldas a mi, sin importarme mi vida y sabiendo que podía haber más shaido a punto de bajar, salté sobré este una espada dirigida al cuello y otra a la cintura. A pesar de mi sigilo, volviose este de medio lado justo antes de que lo ensartase con ambas, dando una patada a este para desembarazar mis armas lo más rápido posible y disponerme para un segundo combate, pero no, ahi no habia nadie más. Mire a la escarpada pared rocosa y observé que el muy cabrón había bajado sin cuerda, increible. Por mi parte y malherido de mi primer combate me dispuse a rezar a la luz para que mi buen Corintur me encontrase.
Pasaron dos días antes de que lo viese aparecer, en mi vida he estado tan agradecido a alguien, creí que iba a morir, no había pasado mucha hambre ya que tenía provisiones para casi un mes.
Me propuso terminar mi misión pero preferí volver a casa a lamer mis heridas.
Espero que os haya gustado, aténtamente Tsazar!!! _________________ De los libros he de comer y de su fruto saldrá el saber.
* Chuck Norris odia la piratería, pero ama a sus fans. Si te ve descargando un capítulo de "Walker: Texas Ranger" se generaría en él un debate interior tan profundo que destruiría el mundo.
Fantasmico _________________ De los libros he de comer y de su fruto saldrá el saber.
* Chuck Norris odia la piratería, pero ama a sus fans. Si te ve descargando un capítulo de "Walker: Texas Ranger" se generaría en él un debate interior tan profundo que destruiría el mundo.
Pido perdón por estas faltas de ortografía tan horrorosas, pero es que no escribo muy amenudo grandes cantidades en el ordenador, no suelo cometer ninguna por escrito pero el ordenador me mata, entre eso y el entusiasmo de la narración... _________________ De los libros he de comer y de su fruto saldrá el saber.
* Chuck Norris odia la piratería, pero ama a sus fans. Si te ve descargando un capítulo de "Walker: Texas Ranger" se generaría en él un debate interior tan profundo que destruiría el mundo.
Pufff Sardent me parece que te vas a llevar burrada de experiencia, eso si que es currada! _________________ De los libros he de comer y de su fruto saldrá el saber.
* Chuck Norris odia la piratería, pero ama a sus fans. Si te ve descargando un capítulo de "Walker: Texas Ranger" se generaría en él un debate interior tan profundo que destruiría el mundo.
Bueno, parece ser que mud es una fábrica de inspiración . He aqui otra maravillosa experiencia de Arislan.
La cabalgada de vuelta desde el Yermo había sido agotadora. Después de hablar con el viejo aventurero me dirigí a la primera posada que pude encontrar en la ciudad de Cairhien, no es que fue buena pero estaba tan cansado que no tardé en quedarme dormido. Los delgados rayos de sol que entraban por las pequeñas fisuras de la ventana dieron la justa claridad como para que me despertara, había sido un sueño reparador ya que era bien entrada la mañana. Me desperecé y recogí mis escasas pertenencias. Un asha´man no viaja con excesivo equipaje, ya que muchas o la mayor parte de la veces tiene que salir pitando de la posada ,sino del pueblo, cuando alguien se da cuenta de lo que es. Un varón que encauza, y es que 3000 años de miedo no se quitan de la noche a la mañana, por mucho que el Dragón Renacido encauce. Comí un abundante plato de gachas, con unos misteriosos puntitos negros ciertamente crujientes, con voracidad y viendo la cara incrédula del posadero. Una vez llegue a increparle por sus miradas asombradas con el resultado de la expulsión de no una buena cantidad de saliva y gachas medio masticadas. Una vez finiquitada la cuanta me dirigí hacia los establos donde estaba esperando mi caballo, pero al llegar al establo me paré a observar momentaneamente la calle. Había algo que no cuadraba. Con intriga observé a los ciudadanos que recorrían la calle, había algo en su forma de vestir que me llamaba la atención, y que me producía cierta desazón. Con paso firme me dirigí a la entrada de la posada y miré el cartel que había encima de la puerta. Leí no sin cierto estupor. La Cabalgada Nocturna. Tal era mi estupor que entré de nuevo en la posada e interrogué al posadero sobre el nombre de la ciudad. La respuesta fue rápida y sorprendente. Lugard. No me lo podía creer, cómo era posible que estuviese en Lugard. Había visitado al viejo en Cairhien, era como si hubiesen borrado una semana de su vida y el azar le hubiese colocado de nuevo en Lugard. incluso llegue a pellizcarme el brazo para comprobar que no estaba dormido. Preocupado salí de la calle y me deje llevar. ¿Sería la infección del Saidin?¿Me estaba consumiendo ya la locura de tal forma que no recordaba el viaje a Lugard?
La cosa es que mi vagabundeo por la calle me llevo a un estrecho callejón sin salida, sinceramente debía de estar absorto en mis pensamientos para acabar en aquel estrecho, maloliente y oscuro callejón. Al darme la vuelta me encontre con un delgada figura que portaba un largo puñal. Sonreí para mis adentros pensando en el destino de tal desdichada persona. Sin mediar palabras se lanzó en mi búsqueda. Los golpes se fueron sucediendo e iba perdiendo terreno. Sin duda el asaltante era bueno en su oficio , enseguida me vi cubierto de sangre debido a las múltiples heridas. Sin pensarlo abracé el saidin y me dispusé a tejer una bonita bola de fuego que acabase de una vez con el combate. Fui hilando los diversos hilos de fuego hasta que apareció una bola en mi mano. Sin tiempo a esperar la lancé contra mi enemigo. El dolor de una nueva herida me devolvió a la realidad, no me lo podía creer, la bola no le había hecho daño, ni siquiera le había quemado la camisa. Tejí una bola y después otra pero el resultado seguía siendo el mismo. Era como si el poder no le afectase. Resolví huir de la pelea, no era una cosa que me gustara, pero la vida es la vida. Conseguí sacarle una pequeña ventaja al principio pero enseguida me dio alcance. Tuve que volver a huir para salvar mi vida. mi loca huida, sin saber siquiera hacia donde dirigía mis pasos , me llevo a una gran plaza. Pensando que mi enemigo no se atrevería a atacarme ante la gente que había allí. Pero de nuevo me equivoqué. Cuando mire en dirección norte pude distinguir la delgada figura, esta vez con una sonrisa en sus labios, dirigiéndose hacia mí. Sin pensarmelo dos veces y fruto de la desesperación abrí la primera puerta que encontré a mi paso. Sin detenerme a mirar lo que había en la habitación cerré la puerta apoyándome contra la puerta. Apenas cerré los ojos y deje salir un lígero suspiro de alivio, cuando llegó a mis oídos las fatídicas palabras. Acabas de entrar sin permiso en la asociación de los capas blancas. Muere pues. Sentí como la espada del guardián se clavaba en mi pecho.
El grito debió de despertar hasta al mismísimo Creador, por no decir de los clientes de la posada. Mi rostro estaba empapado de sudor. Me costó recobrar la respiración, pero con sumo cuidado me lleve mi temblorosa mano al pecho. Quizás esperando el dolor de una herida o la humedad de la sangre brotando por ella. Nada. Un sueño, eso era lo que había sido, un sueño. _________________ Vive bien que has de morir
Participantes: Gonan, Nkari, Hikaru, Aliena, Ishegan [yo soy esa ] y un anónimo cuyo nombre no pondré (vamos, casi un equipo de futbol )
Lugar: La Mansión de los Horrores del área de Illian
Ya hace tres años que mis pasos me sacaron de la dura tierra que me vio nacer. Durante este tiempo he visto mucho dolor, mucho sufrimiento y también rabia y desesperación. Vivimos tan anclados en la Tierra de los Tres Pliegues que perdemos toda noción de aquello que nos rodea.
Salí de mi amada tierra deseando descubrir aquello que nuestros ciegos ojos y duros corazones no habían sido capaces de contemplar nunca. Y poco a poco fui descubriendo que sólo somos una mínima parte de un todo completo, un todo en el que el honor, la venganza y el mal libran una batalla eterna en la que muchas criaturas se ven implicadas.
Mi camino me llevó hacia la ciudad de Illian. Sus calles ya me eran familiares después de mi largo peregrinaje por tierras extrañas y la desconfianza, aunque no eliminada, si que iba disminuyendo. Mis oidos siempre estaban atentos, listos para localizar cualquier noticia sobre el paradero o estado de salud del Car'a'carn o sobre algún ataque de los Engendros de la Sombra.
He descubierto que los rumores tergiversan la verdad para ajustarse a lo que su oyente quiere decir o enseñar, quedando muchas veces anulada la veracidad de dichas palabras. Sin embargo en esta ocasión algo me hizo escuchar con sumo cuidado. Un ser de Cuencas Vacías y que inpiraba el terror sólo con su mirada estaba asesinando a gente inocente. El pulso se me aceleró y un escalofrió recorrió mi piel. No podía ser otra cosa que un Fado.
Decidí poner fin al sueño de esa horripilante criatura y sin dudarlo me puse en marcha. La zona no me era conocida y mi sentido de la orientación es bastante nulo, el tiempo era escaso, asi que recurrí a aquellos en los que alguna ocasión había prestado mi ayuda. No creo demasiado en el honor de las promesas pero me llevé una sorpresa cuando accedieron acompañarme sin dilación ninguna.
Después de duras escaladas y ascensiones, logramos alcanzar nuestro objetivo. Lo que parecía una mansión ruinosa se elevaba majestuosamente delante de nosotros. Sin pensarlo demasiado, me velé el rostro y me dispue a entrar en el lugar, seguida de cerca por mis compañeros.
Me sorprendió descubrir que eso era un nido de criaturas del Oscuro que no nos daban cuartel. Sin embargo, la fuerza combinada de acero, lanza y Poder Único lanzado por los Ashamanes supuso un rápido despertar para todas. A medida que avanzavamos las fuerzas iban mermando, pero en ningún momento nadie decayó y lanzé una silenciosa aprobación hacia aquellos habitantes de las tierras húmedas.
Una puerta se alzó ante mí y un cosquilleo recorrió mi espina dorsal mientras un sudor helado bañaba mi piel. Detrás de esa puerta se encontraba, lo notaba en cada músculo de mi cuerpo, en cada fibra de mi ser. Apreté la mano en torno al astil de mi lanza hasta que los nudillos se me pusieron blancos y mi respiración se hizo más rápida.
Cuando logré calmar mi ánimo observé que los que me acompañaban tenían sentimientos parecidos a los míos. Les hice un gesto de asentimiento y entramos en tropel en la sala.
Publicado: Vie Feb 18, 2005 3:37 pmAsunto: Asha'man
En el relato que viene a continuación me he permitido una 'licencia literaria'. Por supuesto que los Capas Blancas del campamento no se irían por muy muerto que estuviera su jefe, pero es que mataron a Hikaru, y entonces si pasaron de nosotros . Enn el relato queda muy poco realista que lo 'resucitemos' milagrosamente, así que sólo lo dejaré malherido
El cazarecompensas de Tar Valon es un tipo bastante desagradable, pero voy a verle a menudo porque me paga bien (aunque estoy segura de que el debe ganar muchísimo más por los encargos) y la Asociación necesita oro, más aún después los ataques de Nakhtmin...
Hace unos días, me envió a Altara a buscar un valioso jarrón desaparecido de la residencia de un importante noble cairhienino. Salí de la Torre muy de mañana con Soyn, un hermoso semental gris moteado de negro que adquirí hace poco para mis viajes.
No paramos hasta llegar a Caemlyn, donde descansamos unas horas en “El Sabueso de Culain” y nos dirigimos después al suroeste de la ciudad para seguir hacia Lugard.
El recorrido me traía recuerdos. Unos meses atrás había estado en Salidar, en la Torre Chica. Y también había tenido la oportunidad de conocer a Logain. Pobre hombre...Permanece allí, vivo pero vacío, con esos ojos tristes que recuerdan a los de un cachorro abandonado. Pero más se podría hacer por un perrillo sin dueño que por ese encauzador, a quienes mis hermanas amansaron poco después de que se proclamara Dragón Renacido. No puedo olvidar el escalofrío que sentí cuando entré en aquella habitación y hablé con él. Me basta con la sensación de pérdida que siento cada vez que entro en un stedding, y a la que debería estar acostumbrada, para comprender lo que puede sentir un encauzador, sea hombre o mujer, desprovisto para siempre de su contacto con el Poder Único.
Pero dejé a un lado tan sombríos pensamientos, y a un tiempo, el desvío hacia Salidar. No era allí adonde mis pasos me llevarían esta vez. Debía internarme en la espesura, al sureste de la calzada, y así lo hice, con todos mis sentidos alerta, puesto que me habían dicho que por allí cerca acampaban a menudo los Capas Blancas. Desmonté y entré en el sendero del bosque llevando a Soyn por el ronzal, después de pedirle con gestos y caricias en el hocico que intentara ser silencioso él también. Me entiende, estoy segura, porque se puso a caminar como si lo hiciera sobre frágil cristal.
Recorrí una gran parte del bosque por la zona más espesa, donde los árboles apenas si dejaban pasar la luz del sol, para asegurarme una entrada segura al lugar donde el cazarecompensas suponía que los ladrones almacenaban los objetos robados. Al sureste había un claro, pero tal como me habían advertido los guardianes, allí habían instalado un campamento los Capas Blancas. Tenían fuego encendido en el centro del claro, podía ver el resplandor de las llamas, aun siendo de día, que se alzaban bastante del suelo para poder asar un ciervo que colgaba ensartado en una larga vara sostenida por troncos. Me acerqué lo suficiente, apartando ramas y lianas, para vislumbrar que al norte de la fogata había algunos soldados que montaban guardia bastante despreocupadamente. Si las explicaciones que había recibido junto con el encargo eran correctas, el escondrijo estaba dentro del campamento. Poco imaginarían los ladrones que los Capas Blancas iban a ir a acampar precisamente en aquel remoto lugar... y en cuanto lo descubrieran intentarían recuperar lo que allí habían guardado, por lo tanto tenía que darme prisa y llevármelo antes. Lo malo era que mirara donde mirara, no parecía haber forma humana de entrar allí sin ser vista. Así que decidí intentar entrar en el campamento. Al fin y al cabo nada en mi apariencia me distinguía como una Sedai, y si no me ponía a encauzar delante de sus narices, nunca tendrían porque saberlo. Se supone que las hermanas del Ajah Azul somos buenas diplomáticas, así que tomé aire y entre con decisión en el campamento.
Tres soldados vestidos con la típica capa me saludaron bastante sorprendidos, y se quedaron mirándome pasar con ojos desconfiados después de que, tras saludarlos con una inclinación de cabeza, continué hacia el sur sin decir palabra.
Allí había dos soldados más, y se veía un grupo muy numeroso más adelante, cerca del fuego.
De ese grupo surgió aquella bestia enloquecida que era el capitán de los Capas Blancas, y sin darme tiempo a reaccionar se lanzó sobre mi con la espada desenvainada gritando como un poseído. Intenté hablarle, pero no escuchaba, y me embistió sin contemplaciones. Yo intenté protegerme como pude, evitando usar mis tejidos, pero de todas partes salieron Capas Blancas que se unieron al capitán, y empezaron a atacarme como un solo hombre. Tuve que encauzar, no había otra salida, al menos para intentar detenerles y poder huir. Cuando se dieron cuenta de lo que hacía atacaron con más saña y violencia. Aún no se cómo conseguí saltar sobre Soyn, y picando espuelas, huí del campamento con aquellos salvajes pegados a mis talones, y gravemente herida.
Conseguí refugiarme en la espesura, al otro lado de la calzada de Murandy, bajé del caballo, y empecé a sanar mis heridas intentando calmarme, porque interiormente hervía de indignación. Concentrada como estaba en curarme, no oí llegar al hombre ni a la yegua que se pararon a una prudencial distancia de mi y se quedaron mirándome en silencio. Pero una sensación extraña me advirtió de su presencia, y me volví. Era un encauzador, podía sentirlo con una intensidad fuera de lo común. Y además le conocía, al menos le había visto antes, en una tienda de Ebou Dar, allí ya me sorprendió darme cuenta de que el que parecía un mercader cordial y bonachón, tenía acceso al Saidin.
Me saludó con una inclinación de cabeza y me preguntó si necesitaba ayuda. Le rogué que se sentara y le conté lo que había ocurrido. Se rió, con una risa hueca y despreocupada que ponía los pelos de punta, y me dijo que si le mostraba el lugar él mismo se ocuparía de aquellos soldados, y de su enfurecido capitán.
Encauzador o no, era un buen hombre, no necesitaba ser una Sedai para darme cuenta, mi instinto me lo decía, y decidí aceptar su ofrecimiento.
Nos pusimos en camino extremando las precauciones, pero los Capas Blancas habían vuelto al campamento, y el camino estaba despejado.
Por entre los árboles le señalé el lugar donde suponía estaba el enajenado oficial, y susurrándome que no me moviera de allí, bajó del caballo y se fue en la dirección indicada. Me aproximé, detrás de él, pensando que tal vez entre los dos sería más fácil afrontar el peligro, pero me indicó con drásticos gestos que no le siguiera, así que permanecí agazapada en la sombra rogando que la Luz le protegiera.
No tuvo mejor suerte que la mía, porque el capitán y los soldados que le rodeaban le atacaron sin mediar palabra. Llegó un momento en que la polvareda que levantaban y la enmarañada vegetación me impedían ver el desarrollo de la lucha, y sólo oía gritos y los golpes producidos por el entrechocar de espadas y escudos.
Un alarido de agonía resonó por todo el bosque, seguido de un silencio opresivo, y enseguida del ruido de cascos de caballos que se alejaban lentamente. Me acerqué al claro con el corazón en un puño, mientras veía aún las espaldas de algunos soldados.
El oficial yacía muerto con sus enloquecidos ojos abiertos hacia el cielo y una profunda brecha en el pecho. A su lado yacía el encauzador, sangrando abundantemente por una herida en el costado y con un amasijo de sanguinolento pelo pegado a la piedra sobre la que descansaba su cabeza, y que hacia pensar lo peor.
Vivía, apenas si tenía pulso y su respiración era débil y agitada, pero vivía. Saqué de mi bolsa mi anillo de oro, uno de los escasos terangreals del cual era la afortunada poseedora, y me abracé al Saidar para intentar curar a quien me había salvado.
Mi situación era algo grotesca; al lado de un oficial de los Capas Blancas muerto, en el límite de un campamento de Capas Blancas, y tejiendo para curar a un encauzador moribundo.
Conseguí reanimarle lo suficiente para salir de aquel lugar e ir donde aguardaban los caballos. Allí terminé mi trabajo, y apoyándome en un grueso tronco me puse a descansar, mientras el hombre, ya repuesto, me daba las gracias y se presentaba, porque hasta el momento ni siquiera sabíamos nuestros nombres.
Se llamaba Hikaru, y era un asha’man. Sonreía amargamente mientras hablaba, con cierta ironía, pero yo estaba demasiado débil para replicarle.
Una vez repuesta monté en mi caballo y agradeciéndole que hubiera puesto en peligro su propia vida para ayudarme, le dije que si alguna vez me necesitaba no dudara en llamarme y yo acudiría. Montó a su vez, y cabalgamos hasta la calzada envueltos en un pesado silencio. Allí me hizo una inclinación de cabeza, y con su media sonrisa se alejó tomando el camino del sur, en tanto que yo me dirigía a Lugard para tomar un merecido y necesario descanso.
Hubiera podido ir a Salidar, pero me sentía incapaz. Y menos después de lo que me había ocurrido.
No era el primer asha’man que conocía, pues a parte de Logain, con frecuencia me había cruzado con Gonan en algunas posadas, y había compartido la mesa con él. Un amable caballero cuya única locura aparente era una impulsiva juventud y un carácter extraordinariamente jovial.
Y por otro lado los que se hacían llamar Hijos de la Luz eran capaces de cometer atrocidades como la que había cometido aquel capitán, y otras peores.
Me marché pensativa y algo triste por esos hombres, que antaño fueron nuestra mitad y nuestro complemento y ahora eran unos extraños, y en ocasiones incluso enemigos. Si la cabeza del Ajah Rojo se enteraba de lo que me había ocurrido pondría el grito en el cielo...
Pero yo no soy del Rojo, y les entendía. Por eso sentía la carga de la tristeza, de la impotencia por no poder ayudarles, ya que el Saidin nos es inaccesible tanto como a ellos el Saidar. Que la Luz os ilumine, Hikaru, Gonan, y que el Creador tenga piedad de vos, Logain.
Publicado: Sab Feb 19, 2005 1:53 pmAsunto: los peligros de la LLaga
Como tantos otros dias, estaba yo paseando por la torre negra, cuando me dije; "porqué no acercarme a ver a Halwin, ¿a ver si tiene algún encargo interesante?"... dicho, o mejor dicho, pensado y hecho (creo q no lo dije en voz alta... ¿o si lo dije?) monté en mi recien comprada yegua, preciosa por cierto, inteligente, dócil (debe serlo cuando aguanta a un ¡pesimo jinete como soy yo!)), resistente... bueno, que me pierdo en cosas qure no vienen al caso... El caso es que me acerqué a Caemlyn, y mi yegua casi que me dejó en las puertas de palacio sin que yo la guiase, creo que se sabe ya el camino casi de memoria, y ni corto ni perezoso, con el desparpajo que da la familiaridad, me planté frente a Halwin, con la sorpresa de encontrarme a una bella amazona en la habitación, llamada Nesilea, con la que en alguna ocasión me sonaba haberme cruzado. A todo esto, Nesilea estaba tambien preciosa, con su traje, su estandarte... ¡que me vuelvo a perder! En fin, que me acerque a Halwin y le pregunté si tenía algún encargo en el que pudiera ayudarle, ya que por el momento no me encontraba muy ocupado con otros asuntos, a lo que Halwin, con una sonrisa que me dio muy mala espina asintió y me dijo: "Gonan, me vienes de perlas, parece ser que un cambiaformas se ha vuelto peligroso", a lo que yo pensé, "cuando no ha sido peligroso un cambiaformas", pero por prudencia, ya que Halwin me hace encargos con frecuencia y no puedo enemistarme demasiado con él, me callé; y Halwin prosiguió "creo que se encuentra en el area de la LLaga, encuentralo y si me traes pruebas de su muerte te recompensaré", creo que debió de reflejarse en mi cara la sorpresa e indignación, porque Halwin retrocedió ligerisimamente, y Nesilea me preguntó qué me ocurría, y cuando le dije el encargo casi se enfrenta a Halwin, casi gritandole a la cara que como se le ocurría hacer ese tipo de encargos, ¡estaba enfadadísima! Intenté calmarla con diplomacia, ya que no quería enemistarme con nadie, y suavizando el asunto diciendo que no era para tanto, que era capaz de hacerlo, aunque interiormente sabía que sería una tarea muy peligrosa. El caso es que tras tranquilizarnos todos, me puse en camino.
Tras varios dias en el camino, pasando por Tar Valon, donde paré a dar descanso a mi montura, regresé a la ciudad q me crió. Despues de tanto tiempo dando vueltas por el mundo, me pareció pequeña, pero acogedora, si se le puede llamar asi estando tan cerca de la Llaga, pero me encontraba muy a gusto, asi que descansé lo imprescindible, me puse al dia de los asuntos de la ciudad, y me dispuse a explorar la llaga... Gracias a la luz, el M'Hael me mandó en ese momento una paloma mensajera en la que me avisó que se encontraba él mismo en ese momento en la Llaga, y con prontitud le respondí que si podría ayudarme, ya que me sentía ya preparado para la llaga, pero con la experiencia y fuerza del M'Hael me sentiría mucho más seguro... Los dias pasaron, y mi impaciencia estaba a punto de lanzarme a explorar sin noticias de ningún tipo cuando una paloma en muy mal estado apareció en mi ventana, no sabia como había conseguido llegar, estaba muy malherida, un ala practicamente pelada, golpes varios, el pico roto, en fin, traté de que descansara, y la curé lo mejor que pude, y cogí el mensaje de la pata, que estaba muy maltrecho también, sucio, con manchas de sangre... el viaje desde la llaga debió de ser agitado, pensé, y lei: "Gonan, olvidaté del cambiaformas", me decia el M'Haell, "lo he localizado, en una zona inaccesible de la llaga, muy peligrosa, en la que deberíamos ir con cuidado aunque nos juntasemos casi toda la torre. Lo siento". Mi rabia creció hasta un punto en que pensé en ir a Shayol Gul a recriminarle al propio Oscuro porque escondia a sus criaturas, pero consegui calmarme acercandome a la llaga y matando otras de sus criaturas en compensación.
En esas tareas de venganza-desahogo, me ayudó cierto aiel, llamado Dehran, que me encontré por la zona, y gracias al que mi tarea de relajarme matando criaturas del oscuro fue mucho más fácil. Recuerdo con agrado aquellas jornadas de caza, dias duros, explorando, luchando, sufriendo a veces, pero de una camadarería entre gentes tan diferentes que solo se consigue cuando se lucha por un bien común... pero eso es otra historia.
Tras varias semanas en Shol Arbela, cierto dia me llegó otro mensaje por paloma, esta en mucho mejor estado que la última, que todavía se restablecía en mi habitación, en el que se me emplazaba con la mayor urgencia en la zona de la Llaga al norte del Yermo. Recogí mis escasas pertenecias (he aprendido a no tener demasidas en mis viajes) y me despedí de mis conocidos en la ciudad (¡más de los que pensaba que tenía tras tantos años fuera!) con una mezcla de sentimientos, porque me dolía tener que ver las caras de miedo con las que antiguos amigos de niñez me miraban ahora que visto el alfiler de Asha'man con orgullo en mi solapa, pero aún así siempre cuesta volver a dejar tu hogar por no sabes cuanto tiempo.
El viaje fue agradable, aunque azuzé a mi montura un poco, no hacía falta mucho, ya que parece notar cuando tengo prisa, pero el camino hasta Cairhien en esa época del año es muy agradable, con algún viajero pero no demasiados, y el tiempo que acompañaba. El caso es que llegué a Cairhien, tras pasar por Tar Valon, en la que siempre paso casi de puntillas, (solo me he encontrado en mis viajes con una Sedai roja, con la que tuve una pequeña discursión, sin llegar a las manos, pero no quiero mas problemas de los estrictamente necesarios) y en seguida me preparé para el duro viaje por la tierra de los tres pliegues, ya en otros viajes aprendí que es una tierra peligrosa, así que me proveí de agua en cantidad, ropa adecuada, y material de acampada, descansé un poco y en seguida partí.
El resto del camino no fue tan agradable, la tierra del Yermo es arida, dura, muy exigente, y gracias a la resistencia y pericia de mi montura no lo pasé peor de lo necesario, ya que tiene un sexto sentido para llevarme rápido y sin problemas, aun así, el sol, el polvo, las temperaturas extremas, y las condiciones en general hacen que casi, solo casi, te alegres de entrar en la Llaga, porque !al menos entre las montañas encuentras sombra! una vez allí, mis precauciones aumentaron, vigilaba tras cada monticulo y tras cada recodo, tenia preparadas mis armas, y abrazada y soltaba compulsivamente el Saidin... Gracias a un pequeño mapa que venía en el mensaje me fui guiando, con alguna escaramuza con trollocs y otras bestias del oscuro, y al final encontré a Golodhros, tan tranquilo en medio de aquella peligrosa tierra, como quien anda por el salón de su casa, y me lancé hacia él para darle un abrazo como si fuera, bueno, lo que es, mi amigo y mi M'Hael.
Tras el encuentro, nos preparamos, bueno, me preparé, Golodhros siempre parece preparado hasta para el Tarmon Gaidon, y con todo el cuidado posible, ya que me indicó que asi lo hiciera, nos adentramos un poco mas en la llaga, cuando justo antes de un recodo, Golodhros me hizo una señal, me asomé.... y lo ví! un ser casi sin cara, sin rasgos definidos, estaba alli sentado, jugando con unos huesos que parecian sospechosamente humanos, moviendose como una serpiente. Si siempre me he alegrado de pertenecer a la torre negra, en momentos como estos son en los que me siento realmente orgulloso de lo que somos, a pesar de los problemas; Golodhros sonreía viendome y con un gesto me indicó que procediera, asi que cogí mi espada, abracé la fuente y me lancé al ataque sin pensarmelo dos veces. Al principio la lucha fue de igual a igual, mis habilidades con la espada casi igualaban sus habiles movimientos, pero pronto, gracias a mis tejidos, tomé ventaja, además, con la confianza de que tenia a mi M'Hael para apoyarme, mi confianza era tal que intentaba golpes imposibles y los conseguía, y mis tejidos tenían una certeza y velocidad increibles, las ganas que tenia de restregarle a Halwin su encarguito debian de ser tambien las responsables... Pero los engendros de la sombra tienen habilidades insospechadas, y éste en especial me tenia reservada una sorpresa. Cuando ya creía que tenia controlada la situación, el espacio alrededor de la cara del ser se difuminó, y cambió, se convirtió... ¡¡EN MI PROPIA CARA!!... lo que logró desconcentrame momentaneamente, pero después gimió con mi misma voz "por favor no me mates!" lo que gracias a la luz fue un fallo por su parte, ya que yo nunca hubiese dicho tal cosa y ¡menos en ese tonito lastimero!, asi que me recuperé y con un tajo afortunado conseguí cortar la cabeza del hediondo ser para llevar a Halwin y poder reirme a gusto con la cara que pondría al verme aparecer despues de un encargo tan suicida como el que él creía que me había mandado.
En este relato Arislan se ve en una rara misión, gracias a que iba en compañia de hikaru consegui hacer la misión. Me he permitido licencias literarias, sobre todo en el caso de la aes sedai.
Habían transcurrido más de dos meses desde que había llegado a Caemlyn, la ciudad seguía como antes de la llegada de Rand Al´thor, el Dragón Renacido. Sólo la presencia de aiel en las calles hacia patente el cambio, era curioso observar la reacción de los andoreños por su presencia. Hacia veinte años que los aiel habían arrasado medio continente, fue necesario la unión de varias naciones para expulsarlos, y ahora estaban de nuevo aquí. Y lo más curioso de forma pacifica y apoyando al Dragón Renacido. Curioso. Con estos pensamientos me paseaba yo por la ciudad una mañana, el sol empezaba a calentar y prometía otro día de intenso calor, en un invierno que no llegaba nunca. El bullicio de la gente se calló de repente en la calle para poder escuchar al pregón. Estaba lo suficiente lejos para no poder escuchar con claridad, pero con claridad llegaron a mis oídos las exclamaciones de la gente. Con tranquilidad me acerque al corro de gente. Un hermosa mujer de anchas caderas y grandes pechos, se llevaba la mano a la boca, había un brillo de sorpresa e incredulidad en sus ojos. El pregonero bajaba ya de la banqueta que había usado de estrado y un soldado de la reina clavaba un cartel al poste de anuncios. Había llegado tarde y cuando quise preguntar a la mujer está ya se había dado la vuelta, murmurando y elevando plegarias al creador con la mano todavía en la boca. El corro de personas se estaba desperdigando, comentando la noticia unos con otros, pero apenas pude entender lo que decían. Me acerque al poste, para mirar el bando. El gran rostro de un ogier, con sus orejas copetudas y su gran nariz, estaba dibujado con gran precisión y buena mano con carboncillo. Lo que me hizo levantar la ceja, en un gesto de sorpresa fue la palabra que estaba encima del retrato. Asesino. Un ogier asesino, esto si que era raro, más que raro increíble. Jamás había oído que los ogier lucharan en bando alguno, y menos que mataran. Eran seres casi de leyenda, que se ocupan de sus cosas y apenas se mezclaban con los humanos, excepto cuando eran llamados para hacer trabajos de cantería. Claro que, si el haber un ogier asesino era causa de sorpresa no lo era menos la recompensa. Cien monedas de oro. ¿A quién había matado este ogier para que ofreciesen tal cantidad de oro? Me lleve la mano a la barbilla rascándome la incipiente barba, en un gesto de concentración y pensamiento.
-Interesante recompensa ¿no te parece?-dijo una voz detrás mío. Me giré para observar a mi interlocutor. Un joven de mi edad, de complexión media y con piel morena y ojos verdes estaba plantado enfrente de mí. Portaba una chaqueta negra de la cual prendían ,en la solapa, un alfiler con forma de espada y otro en forma de dragón.
-Eso-le dije mientras señalaba a los alfileres-te va a traer problemas, o por lo menos miradas enconadas. Yo guardo los mios, hay gente que no le hace gracia que haya getne como nosotros. Pero bueno...¿qué haces por aquí, Hikaru?-le pregunté mientras nos abrazábamos.
-Acabo de llegar a la ciudad, estoy dando una vuelta para ver si reblandezco mi culo. Lo tengo cuadrado de la silla de montar-comentó mientras sonreía de forma pícara-Vamos a una posada a tomar algo y a hablar de nuestras cosas.
La tarde y la noche se nos paso yendo de posada en posada y de taberna en taberna bebiendo vino y comiendo la excelente comida andoreña. No sabría decir cual fue el momento en el cual decidimos ir a la caza del ogier, pero a la mañana siguiente nos pusimos en camino hacia Aringill. Teníamos la peregrina idea que quizás el ogier se dirigiera hacia el stedding más cercano, y eso quería decir que habría que poner dirección al stedding Tsofu. Los ogier son una extraña raza, más altos que los humanos y mucho más longevos. Alejados de las preocupaciones humanas, vivían en una especie de limbo terrestre. Sus ciudades, generalmente no más grandes que un pequeño pueblo humano, tenían la peculiaridad de ser un reducto sin violencia y donde no se podía sentir la fuente. Los encauzadores no se sentían muy a gusto en la ciudades ogier, el no poder sentir la fuente era como si te faltara algo de uno mismo, y era una de las razones por las que no eran frecuentados por las aes sedai. Ni siquiera ellas se sentían bien en un sitio como ese. Impusimos un buen ritmo a nuestros caballos para llegar cuando antes al stedding Tsofu, y llegamos a él en el plazo de una semana. Fuimos recibidos por el Mayor del stedding, y nos comentó que no había visto a Anan, que era como se llamaba el ogier asesino. Nos contó que había mandado a Anan a Caemlyn para realizar unas obras de restauración del palacio real, pero que poco después de llegar a la ciudad desapareció sin dejar rastro. En el stedding estaban preocupados por él. Hikaru y yo nos miramos mutuamente y asentimos, estaba claro que el Mayor decía la verdad. Los ogier son muy malos mentirosos y enseguida se les nota cuando lo hacen. Quizás nos habíamos equivocado, decidimos salir del stedding cuando antes,la falta de contacto con el saidin era mortificadora. Esa noche dormimos al raso fuera de los limites del stedding, prendimos un hoguera y comentamos lo que haríamos durante la frugal cena. Decidimos hacer guardias por si las moscas, teníamos un extraño presentimiento de peligro. Hikaru hizo el primer turno, mientras me envolvía en mi manta. No es que hiciera frío pero soplaba una pequeña ráfaga de aire que se me colaba por la rabadilla que me dejaba helado. Sin lugar a dudas no habíamos elegido un buen sitio para acampar. Las horas de sueño pasaron rápido y sin que me diera cuenta. A medianoche me despertó Hikaru para hacer el siguiente turno, me comentó que echara algo de leña al fuego para que no se extinguiese. Me senté en el suelo mientras observaba las estrellas, recordando cosas de la niñez y los cuentos que contaba mi padre a la luz de la lumbre en casa. El ruido de un palo partirse me sobresaltó y sin darme cuenta había abrazado la fuente, los colores se tornaron más vivos y era capaz de ver los detalles más insignificantes de la noche. Miré en la dirección de la cual provenían el ruido, pero fui incapaz de penetrar en la oscuridad. Un segundo ruido me hizo salir de dudas, alguien andaba cerca. Con un pequeño hilo de aire encaucé sobre Hikaru para despertarlo, mientras le apremiaba con susurros para que despertara. Frotándose los ojos se despertó, mientras me interrogaba sobre la situación. Apenas se hubo levantado cuando una enorme figura se abalanzó sobre nosotros, portando un enrome hacha. Apenas nos dio tiempo a esquivar los golpes. Sin duda alguna no tenía mucha idea de cómo pelear pero suplía esa carencia con su fuerza y con el gran hacha. El ogier no dejaba que nos acercaramos con el movimiento giratorio de su arma, decidí atacarle usando el saidin. Una bola de fuego impactó en el torso del ogier, haciendo recular hacia atrás pero sin producirle grandes daños debido al grueso peto de cuero que llevaba encima. Hikaru hizo lo propio, manteníamos al ogier a raya con ayuda del saidin mientras buscábamos una forma de atacarle con nuestras espadas. Hubo un momento en el que sentí como el aire se endurecía alrededor de mí, entorpeciéndome los moviemientos. Mire a Hikaru con sorpresa, pero en su cara también había sorpresa. El ogier atacó con energía redoblada. Noté como me volvía ingravido y luego el dolor tremendo en mi espalda, el golpe me había lanzado por los aire, y fue un árbol lo que paró mi vuelo. Mientras Hikaru se debatía sólo con el ogier, yo notaba como mis ojos se cerraban. Fue en ese momento cuando vi una figura femenina entre los árboles, no hacia falta sumar dos más dos para darse cuenta que había sido ella la que nos había atacado con el poder. Haciendo acopio de todas mis fuerzas, me abrí al torrente de saidin. Absorbí poder como nunca lo había hecho en mi vida, bebía de él como un poseso. El éxtasis y el dolor que conllevaba hacia sentirme vivo, tejí hilos de fuego y encaucé una enorme bola de fuego y la lancé contra la figura femenina. Un pequeño sol en miniatura y del tamaño de una persona se formó delante de mí y la salió despedida hacia la figura. La bola alumbró la cara de sorpresa de la mujer, se llevó las manos a la cara para protegerse en un acto vano intento de salvar su vida. Hikaru me miró con cara de sorpresa, al notar la cantidad de poder que había usado. Una figura llameante cayo al suelo, muerta. En ese instante algo cambió en el ogier, se quedo parado sin saber donde estaba. Le dio justo tiempo para ver como la hoja de la espada de Hikaru le rebanaba la cabeza. Cuando la cabeza dejo de rodar todavía tenía en los ojos una mirada de sorpresa. Fueen ese momento cuando mis ojos se cerraron. Y con ellos mi contacto con el saidin.
Desperté a la mañana siguiente, Hikaru estaba al lado mio con una sionrisa en la cara cuando vio que me despertaba. Después de desayunar, decidimos registrar el cuerpo calcinado de la mujer. Dentro de una de las bolsas de cuero que tenía, encontramos una anillo con forma de serpiente. Hikaru y yo nos miramos con cara de sorpresa, ambos sabíamos lo que significaba. Durante mi periplo por el continente había conocido aes sedai, algunas de las cuales la considero amigas. Ellas me habían enseñado como estaba estructurada la Torre Blanca: había siete ajah, cada uno se dedicaba a una rama de los aspectos mundanos. Pero había otro del que no se hablaba, incluso había aes sedai que negaban su existencia, el ajah negro. Se suponía que estaban formado por aes sedai que seguían al Oscuro, en todos los sitios había ovejas negras y la torre blanca ni podía ser menos. Aquel anillo que teníamos en nuestras manos era la prueba de su existencia. Por alguna razón la aes sedai había usado la compulsión con el ogier, y de esta forma usarle para matar a las personas que tenía que eliminar.
Decidimos no pasar por el stedding y dirigirnos directamente a Caemlyn, la recompensa esperaba pero todavía estaba el asunto del ajah negro.
PD:El ajah negro existe, tened cuidado y vigilad. La verdad esta ahí fuera. _________________ Vive bien que has de morir
Publicado: Mar Mar 01, 2005 3:57 amAsunto: de como meter en lios a sus compañeros
Me permito ciertas licencias narrativas porque no queda bien decir que uno murió, resucitó, volvió a morir, volvió a resucitar, ya sabeis, esas cosas que pasan en el mud
Cuenta una leyenda... bueno, no tanto una leyenda como un rumor... bueno, tampoco un rumor, mas bien una historia... pero es que tampoco...
En fin, parece ser que se era un fronterizo, algunos dicen que proveniente de Shol Arbela, otros dicen que proveniente de Malkier, y otros que nació en la llaga del vientre de una marino engañada por el oscuro; el caso es que dicen que ese joven encauzador, estaba de paso por las tierras fronterizas, cuando oyo cierto rumor sobre que las criaturas de la llaga estaban revolucionadas, que si la zona estaba mejor que nunca en esa época del año, y que si las florecillas del bosque recuperaban terreno frente a la maldición de la llaga... y ni corto ni perezoso, inconsciente él, se internó él solito en la llaga, acompañado de su fiel yegua, a la que no conseguia encontrar el nombre adecuado. Y pasaron los dias, y las semanas, y cuando todo el mundo lo daba por desaparecido, apareció medio muerto en las puertas de Shol Arbela. Los que recuerdan algo narran un relato escalofriante, de lucha sin cuartel, de riesgos sin limite, de heroidicidades, pero tambien de estupidez.
La gente cuenta que oyó, que alguien contó, que una vecina decía, que tras recuperarse un poco, el joven dijo llamarse Gonan, y lo primero que pidió fue algo para mandar un mensaje, lo cual le facilitaron, y mandó tres palomas con sendos mensajes, tras lo cual se desplomó y tardó en recuperarse varios días. Al despertar contó a los principales de la ciudad sus peripecias, pero de eso nadie sabrá con certeza lo que dijo, ya que los dirigentes de la ciudad se guardan mucho de contar nada sobre la llaga.
Dias despues aparecieron dos hombres en la ciudad, primero uno joven, apuesto, sonriente, y con aire de conocer mundo; dias despues otro mayor, con rostro intemporal, con un aire de seguridad y aura de poder inconfundibles. Ambos preguntaron por Gonan, y dieron con él rapidamente, ya que la noticia del loco que se habia introducido solo en la llaga se había extendido por la ciudad como la polvora. Tras saludarse como viejos amigos, los tres hombres hablaron, y la gente dice q a pesar de que los dos recien llegados parecían gritar, nadie, ni a dos metros de ellos oyo nada de aquella conversación.
Lo que si se cuenta, es que inmediatamente, los dos recien llegados hicieron preparativos para un viaje, comprando comida, agua y cosas necesarias para estar largo tiempo fuera de una ciudad. Y a los pocos dias, partieron los tres. No se supo mas de ellos hasta casi un mes despues, cuando aparecieron muy heridos y con cara de muy pocos amigos los tres de nuevo en las puertas de la ciudad... solo las camareras, que no tenian mas remedio que quedarse, pudieron enterarse de la historia, ya que el resto de los parroquianos salieron como si les persiguiera el oscuro al verlos, y las mujeres casi son incapaces de contar la historia que oyeron, ya que se interrumpen constantemente mirando a sus espaldas, como temiendo que aparezca algo o alguien.
En la posada, los tres hombres se sentaron, y Gonan encargó 6 botellas del mejor vino de la ciudad a la posadera, que un poco intimidada corrió a llevarles; trago a trago, los tres hombres empezaron a soltar la lengua, y a contar retazos de la historia, que despues juntando quedaría más o menos como la cuentan:
el caso es que en la primera incursión de Gonan en la llaga, habia sobrevivido a trollocs, devoradores, espectros, gusanos devoradores de carne... y cuando mas confiado estaba en que era cierto que la llaga ya no era tan peligrosa, el oscuro le engañó... tras noches enteras acampando con cuidado, vigilando, atento, la noche en que mas confiado estaba, le atacó un fado... pero no uno normal, sino un verdadero engendro mortal, sinuoso como serpiente, rapido como leopardo, fuerte como un gorila, con una armadura dura como el cuendillar, y una espada que desprendia una maldad que dañaba solo estar cerca de ella. A pesar de todas sus habilidades Gonan apenas si pudo escapar con vida, dejando tras de él muchos documentos y mapas que habia estado confeccionando, y que eran un autentico tesoro. Es por ellos que su primera idea al llegar a Shol fue avisar a la torre negra (por si no lo habian adivinado, nobles oyentes, Gonan era un Asha'man) de la pérdida de esos valiosos documentos. Como respuesta, de la torre llegaron valientes Asha'man, curtidos en mil batallas, para poder recuperar lo perdido por la insensatez del joven Gonan. Los encargados de arreglar el desaguisado eran Hikaru y Damancor, ambos versados en los misterios de la llaga, y amigos de Gonan.
La historia de la segunda incursión en la llaga es mucho mas confusa, ya que el nivel de borrachera de los tres hombres iba en aumento, y por tanto las camareras cada vez les costaba mas entender lo que decían, aunque en este punto ya estaban tan interesadas, que solo les faltaba sentarse a la mesa con ellos, cosa que no hacían por el miedo a los hombres encauzadores que tenían. Pero mal que bien entendieron que tras volver a entrar en la llaga, los tres hombres volvieron a sufrir los engendros habituales, cosa que siendo tres manejaban ciertamente bien, y con la experiencia anterior de Damancor, el más experimentado de los tres, la empresa parecía fácil. Acamparon varias noches, y estando los tres, se iban alternando para hacer guardias, los dias pasaban, y los riesgos parecían ser pocos para tan preparados aventureros. Cuando una noche ocurrió el desastre. Los tres asha'man estaban por un estrecho desfiladero, confiados en que con sus habilidades ningún engendro se atrevería a atacarlos de día, cuando les emboscaron... no uno, sino dos Myrddraals, del mismo tipo (reconoció Gonan al instante) del que le atacó a él previamente, y uno de ellos llevaba la mochila en la que Gonan guardaba sus papeles... inmediatamente Damancor fue a por él, pero la estrategia de los engendros fue maligna y astuta, según atacaba Damancor al fado, el otro atacó por la retaguardia, obligando a Gonan y Hikaru a defender ese lado, y de forma rastrera, separaron a los tres hombres, de forma que un grupo de trollocs que esperaban escondidos, atacarón a Gonan y Hikaru. Que decir de la lucha, ¡fue espectacular!, ambos hombres comprendieron que luchaban por sus vidas, y los tejidos lanzados eran espectaculares, las bolas de fuego, rayos de luz, la tierra que se agrietaba y escupia fuego, competía con los golpes de espadas y escudos, los trollocs caían, pero el fado estaba casi intacto, a duras penas contenían sus embestidas entre los dos, y las fuerzas flaqueaban, y cuando tanto Gonan como Hikaru ya parecían no poder salir de esa situación, apareció Damancor, malherido tras haber vencido él solo al otro fado, pero todavía poderoso, con una daga centelleante en su mano y la mochila con los documentos a su espalda, y con unos tejidos que casi no se veían formar de lo rapido que era y tras una dura lucha, pues el fado aún contra los tres resistió un tiempo, como si el propio Oscuro le hubiera dado fuerzas para esta misión, Hikaru acabó con un certero golpe de su espada con la vida del engendro.
La historia de la vuelta es más aburrida, puesto que los tres estaban malheridos, se tomaron las cosas con mucha calma y precaución, y solo gracias a la astucia y saber hacer de los refuerzos, Gonan pudo salir con vida, y con sus preciados objetos, de tan peligrosa zona; que ni por asomo había perdido peligrosidad, ni cedido terreno a la Luz como ciertos rumores decían.
Finalmente, borrachos como cubas, contentos por haber salido vivos de la llaga, Damancor, Hikaru y Gonan se durmieron en la sala de la posada, uno tendido en la mesa, otro en el suelo, y otro como pudo entre las sillas, despues de haber bailado, reido, llorado, jurado, y, por supuesto brindado a la salud de la torre negra y la lucha contra la sombra.
Y eso es todo, al final, el relato no hace casi sombra a lo que pasó realmente, y espero que sirva de pequeño homenaje a la ayuda de Hikaru y damancor!
Saludos!!! he confecionado una historia, hay faltas pero estaba impaciente por ponerla asik...ahi va
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Soy Nafay Dohon Sede Amyrlin de la Torre Blanca y quiero escribir cierta historia de mi pasado, no se si alguien la leera algun dia, tal vez se pierda en los estantes de la biblioteca de la Torre o tal vez el tiempo se la lleve, pero necesito dejar constancia de mi vida...
Naci en Tar Valon, cerca del muelle de pesca, pase mi vida viendo pescadores, por eso, cuando el peso de la Torre insufrible vengo aqui al muelle Norte, paseo por los barrios de mi niñez, cogo mi caña y revivo mi niñez...recuerdos buenos y malos..
"...hace mucho calor, el sudor me corre por la cara y el cuello pero yo corro por el muelle y a mi lado esta mi hermana Daisha, es mas pequeña que yo, a veces creo que le gustaria que yo no estubiera, pero se que me quiere mucho, es un poco rara tambien, su forma de hablar, de vestirse, siempre triate o enfadada...pero hoy no, hoy esta radiante, corre a mi lado con su caña de pescar nueva, siempre quiso uno pero padre dijo que era demasiado pequeña, y hoy ¡¡¡porfin pescaremos juntas!!.."
Pasamos el dia entero pescando, no conseguimos muchos peces, pero nos reimos y fuimos muy felices, poco momentos iguales a ese hubo..Mi hermana, Luz..como me duele pensar en ella, no se que paso, ni porque, yo siempre la quise con toda mi alma.
"...estoy muy feliz, hoy padre me ha dado unas monedas y me ha dado permiso para ir al mercado y comprar lo que quiera, Daisha viene comigo pero parece estar de mal humor, padre no ha querido darle nada. Ayer la castigo y le zurro por haber mata uno de los conejitos recien nacidos, me dio mucha pena y llore mucho, no se por que lo hizo, le he preguntado y me miro con una cara de odio, que jamas habia visto.."
Tal vez..solo fueran celos al principio, no lo se, ¿por que luego deribo en tal odio? siempre la cuide, le perdone todo, tal vez ahi esta el problema...las justifique, aun que no hubiera forma de hacerlo.
"...madre nos ha mandodo al mercado a comprar carne y verduras, Daisha lleva la cesta vacias y yo las monedas para pagar. Parece que hoy mi hermana esta de mal humor, no dice nada de nada, solo gruñe apesar de que intento animarla, me es imposible saber que pasa por su cabeza.
Dais se ha parado enfrente de un tenderete, en el hay muchas cosas variadas, hay un collar que me encanta, es de plata sin adornos. Tal vez algun dia pueda tener uno asi. Mi hermanita esta mirando una daga, es pequeña y muy bonita, el mango parece de marfil y tiene una pequeña gema a cada lado, sus ojos brillan al mirarla. Ha preguntado su precio, el tendero nos ha mirado de arriba a bajo con una mirada que no me ha gustado nada, esta muy gordo y tiene pinta de no bañarse muy amenudo, pide un precio por la daga demasiado alto para lo que nos podriamos permitir en casa, ademas padre nunca dejaria a Daisha tener algo asi, asique insto a mi hermana a seguir, no quiero tardar demasiado en volver, nunca olvidare la forma en que miraba esa daga, ni lo que me dijo antes de llegar a casa...-Algun dia hermana, algun dia...."
Ahora ya comprendo esa mirada..esas palabras...
"..visto un chal azul y a mi lado hay un hombre muy guapo, sus cabellos son de oro, su cara es muy fina y es muy fuerte, es mi guardian y me esta declarando su amor, estoy tan emocionada, todo es tan perfecto y herm...me despierto, oigo gritos en la parte de abajo de la casa, creo que padre y madre estan discutiendo. Me levanta despacito no se como Dais aun duerme con semejantes gritos, me echo mi bata por encima, me la hizo mi abuela y me encanta.
Mis padres estan en el salon, no es muy grande pero si muy calido y confortable, Padre es un guardia de Tar Valon y madre es costurera, no somos ricos, pero tampoco pobres.
No..padre y madre no estan discutiendo, el pomo de la puerta esta ligeramente roto y la pequeña cajita de madera donde mis padre guardan los ahorros con tanto afan esta abierta y tirada en el suelo. Padre dice que no me preocupes que se encargara de encontrar al culpable y reforzar la seguridad de nuestro hogar, estoy muy asustada ¡¡¿¿Quien sabe que podria habernos echo los ladrones!!??
Madre me prepara una taza de leche caliente y me obliga a acostarme, aun falta mucho para el amanecer, dice que mñn tendremos mucho trabajo cosiendo, de mayor quiere que sea costurera y a mi me gustaria mucho, aunque no tengo sus delicadas manos.
Dais sigue durmiendo profundamente, es extraño, siempre tubo un sueño ligero como padre..."
Aque dia..por la mañana, tenia que haberme dado cuenta, no entiendo como era tan candida, tal vez fuera la edad o que en el fondo sabia la verdad y no queria admitirlo.
"...Dais se ha levantado con la sonrisa en la boca, le he contado lo sucedido anoche, le apeno mucho pero no parece importarle...no, no creo que sea eso tal vez crea que padre lo arreglara como siempre.
Vamos con madre a la tienda hay mucho que trabajar y mi hermana no ha protestado por tener que hacerlo, parece que comprende que nos ha pasado y quiere ayudar, la quiero mas todabia por eso, ella odia coser y dice que es degradante, mas de una vez madre la ha abofeteado por eso. Muchas veces le preguntado que quiere ser de mayor y siempre me dice que quiere ser Aes sedai y sino puede por no tener la chispa, dice que sera aventurera pero que sea lo que sea, nunca se aroodillara antes viejas gordas que quieren milagros que les devuelvan la figura y la juventud en vez de un vestido, no se por que piensa eso y siempre le digo que tiene suerte pues ella heredo las manos de Madre.
LLevamos hora cosiendo aunque yo me pasaria aun muchas mas, pero Dais parece nerviosa y le pide permiso a madre para ir a dar un vuelva y airearse un poco, madre se lo permite por haberse comportado tan bien hoy y le da un beso, Dais ha torcido el gesto no se por que, pero no le gusta que la besen. Yo tambien quiero ir pero Dais ha insistido en que no, que quiere pasear y tal vez ir a ver alguno de sus amigos, a mi no me gustan nada, son muy, raros y me dan miedo apesar de ser unos niños.
Dais no ha tardado mucho en volver, parece muy nerviosa y exitada, madre le pregunta si le ocurre algo pero ella solo le dice que estubo corriendo por las calles..."
Yo queria ser costurera..se me llenan los ojos recordandolo y recordando a mi madre y a mi padre...les queria tanto, pero ella les mato, no con un cuchillo ni una espada, les rompio el corazon, les mato poco a poco. Yo estube asu lado yo les vi envejecer dia a dia..nunca se lo perdonare..eso no.
Siempre preferi no pensar como habia conseguido esa daga..se que el dinero que habia en la caja, no le llegaba.
"...Ya es otoño, eso sifnifica limpieza general, madre, dais y yo nos ocupamos de la casa, padre arregla el tejado, las ventanas y cosas asi. Madre se ocupa de la cocina, dais de la habitacion de nuestros padre y yo de la nuestra, el resto de la casa lo hacemos entre todas.
Nuestro cuarto, tiene dos pequeñas camas y dos armarios separados para nuestras ropas y dos pequeños arcones para nuestras cosas, libros y secretitos, me sonrojo al pensar en los mios, en un libro, conservo una carta de amor de un chico que me gusta mucho, ya sueño en el momento en el que me casare con el, tendremos muchos hijos y seremos muy felices.
Miestras hago la cama de Dais, noto un bulto estraño en su almoada, se que no deberia mirar, pero lo hago, abro la almuada y rebusco en su interior, mis dedos tocan algo frio y siento un ligero dolor en el dedo, al retirar la mano un hilo de sangre recorre mis dedos, me asusto y miro dirertamente y ahi, manchada con mi sangre esta la daga de marfil..."
No se por que no dije nada, nisikiera le dije a ella que la habia encontrado, poco recuerdo de ese momento, me sente en la cama y llore, llore por que sabia quien robo el dinero, llore por que no comprendia por que hizo algo asi y no se por que, pero decidi olvidarlo, tal vez todo hubiera sido diferente si hubiera dicho algo o echo algo, no lo se..vivire siempre con eso...
Me olvide de la daga..por un tiempo
"...hace un dia frio pero muy hermoso, hoy ire a la Torre Blanca con madre, padre y Dais, al parecer una Aes Sedai desea hablar con ellos, tal vez quieran que le haga algun trabajo especial, eso seria muy bueno para la economia de casa y el prestigio de madre, todos en casa estamos muy nerviosos, menos Dais que conserva su habitual calma, creo que padre y madre saben algo, les pregunto pero solo me miran y sonrien y me dicen que me ponga muy guapa, y eso he echo, me he puesto un vestido especial que madre me regalo el dia de mi cumpleaños y unos bonitos pendientes regalo de padre, pero estoy tan nerviosa que no doy a ponermelos, ¡¡¡sera la primera vez que entre en la Torre Blanca!!! ya he visto con anterioridad Aes Sedai, me dan mucho miedo pero tambien me fascinan..."
Ese dia..creo que fue el fin.
"...una chica joven creo que es un Aceptada, nos hace pasar aun despacho y ahi una señora, una Aes Sedai!! nos sonrie a todos tranquilizadoramente, notaba el nerviosismo general de la sala, incluso Dais parecia inquieta.
-Saludos, soy Awerl sedai, del Ajah Azul- inclino ligeramente la