La cueva de Herensuge: Página dedicada a los dragones con gran variedad de ilustraciones de varios autores, como Ciruelo Cabral o Larry Elmore, además de animaciones, enlaces, etc.
Después de un tiempo capítulo nuevo. Como vereis tiene dos partes bastante diferenciadas, y es que las situaciones en las que estaban Tilín Talan y Kojo eran bastante distintas...
El otro día estaba dandole vueltas a lo que me queda pendiente, al final se acumulará un poco el tema de los combates pero que se le va a hacer, espero que me salgan bien y no sean un lío.
También estoy pensando en lo que haré después... me gustaría escribir otra historia nueva y más corta desde luego aunque me debato entre hacerla cerrada, igual que es está, o con colaboraciones. El tema sobre el que trataría la verdad es que aún no he escogido nada pero lo que si tengo seguro es que será corta!!.
Bueno, os dejo hasta la próxima, espero que os guste y gracias por leerme.
Saludos
32. Rito de batalla: Final.
Nemo y sus compañeros se reunieron para tratar la situación. Era el muchacho quién llevaba la voz cantante.
- Lo mejor es entrar a buscar primero a uno y luego al otro. Lo más importante es no dispersar esfuerzos.
El elfo respondía un tanto distraído, parecía absorto desde que había salido del arco, los demás miraban a Nemo sorprendidos de la fuerza que destilaban sus palabras.
Nemo se sentía un tanto inseguro, le hubiera gustado contar con Melos pero este no parecía muy centrado desde que había superado la prueba. El muchacho trató de concentrarse al máximo recordando lo que había aprendido de Kojo y del elfo.
- Sabemos que Tilín Talan tiene un pequeño problema, lo más seguro es que tal y como habéis dicho antes no encuentre la salida. El Cerdo ha demostrado que tiene una gran orientación y Tokan puede escabullirse de cualquier sitio si se lo propone, creo que serían la pareja ideal para ayudarla.
Todos asintieron con firmeza, al Cerdo no le hacía gracia dejar solo a Nemo pero sus amigos lo necesitaban y no podía fallarles. Tokan aún fue más efusivo, dijo algo sobre leonas y sobre cruzar océanos de fuego y desiertos helados para liberar a un corazón enjaulado.
Sin más preámbulos ambos se dirigieron hacia el primer arco para entrar en el. Guayon realizó, desnudo todavía, los primeros compases de la danza de la victoria ya que sabía que todos tenían prisa. Nemo se sentía angustiado pero tenía que demostrar fortaleza ante sus compañeros. Al fin y al cabo era el líder y todos confiaban en su criterio.
- No os preocupéis por nada, no os dejaremos allí dentro. Os lo prometo.
Vlad los contemplaba intensamente.
Primer Arco
El laberinto se abría ante ellos, “Jenetiko” y Tokan se miraron antes de asentir levemente.
- El tema está más claro que el agua. Lo que no se aún es que será más difícil: salir del laberinto o encontrarla a ella.
- Oinnkkk.
- Sí, tienes razón primero tratemos de localizarla y luego ya nos apañaremos – el enano comenzó a rebuscar en su bolsa – por aquí tengo algo que quizá nos ayude a la hora de salir… espera que no lo encuentro.
- Oiiiiiinnnnnnkk.
- ¿Seguro? mira que es difícil orientarse aquí dentro.
- Oiink.
- Bueno pues pongámonos en marcha.
Lo más complicado de un laberinto es que puedes perderte dentro, una vez esa premisa está clara se trata de evitar que eso ocurra. El tema está en que los laberintos tienen muchos caminos y muchas paredes donde no deberían estar (pero alguien las ha puesto para joder, que le vamos a hacer).
En cuanto avanzaron unos metros tanto Tokan como el Cerdo comenzaron a llamar a gritos a la mujer. Se dieron cuenta entonces de que las palabras parecían rebotar en las paredes para volver de nuevo hasta ellos. El sonido solo se propagaba hasta que llegaba a una pared, una vez allí volvía como un eco sin ningún tipo de pudor.
- ¡¡Porras fritas!! nos han metido en un laberinto mágico.
- ¡¡Oooiiinnnkk!!
- Será mejor que dejemos unas cuantas señales.
Al acercarse a la pared más próxima para dibujar una flecha se encontraron con todo un surtido de tajos y cortes varios cortesía de algún tipo de arma afilada, como por ejemplo…
- La espada de Tilín Talan.
- Oink.
- Parece que ha hecho marcas con el fin de orientarse… unas 300 o ¿400? – el enano sacudió la cabeza – para mi que se ha pasado un poco.
- Oinnkk.
- Estaba pensando una cosa “Jenetiko”… podemos volvernos locos buscándola… o podemos esperar a que vuelva a pasar por aquí… porque seguro que pasa…
- ¿Oooooinnkk?
- No seas cenizo.
- Ooooooiiinnnkk.
- Si, ya se que los demás nos esperan, y tenemos que ir a buscar a Kojo, pero tal como está el tema creo que es nuestra mejor opción.
- Ooiink.
- Bueno pero por otro lado…
- ¿¿¡¡Vosotros!!??
Tilín Talan acababa de aparecer para hacer su marca 407 en la pared. El enano se volvió hacia el Cerdo casi reventando por la satisfacción.
- Te lo dije.
Guayon notaba la preocupación en el ambiente. Nemo no decía nada, simplemente miraba de forma alternativa los arcos de Tilín Talan y Kojo esperando a que alguien saliera de ellos.
Pero no salía nadie.
Por otra parte Melos parecía absorto y distraído. Y si no fuera porque parecía totalmente imposible Guayon creía que el elfo también estaba asustado. Le vino de nuevo a la mente la cara de Nemo cuando Melos y “Jenetiko” estaban envenenados en el suelo tras el combate contra Tufillo. Dolor e impotencia por no poder ayudar a la gente que le importaba. Lo mismo que…
Te juro que jamás volverás a interponerte en mi camino. No serás más que un bufón sin capacidad para ayudar a nadie.
Guayon dio un respingo sobresaltado. Durante un momento había estado distraído sin bailar la danza del retorno alegre. ¡¡ Aquello era imperdonable!!
- Yeah, ¡bailad conmigo! come on
Primer Arco
Tilín Talan no podía evitarlo, estaba avergonzada. Lejos de ayudar a sus compañeros se había convertido en un problema para ellos, estaba retrasando el viaje de Nemo y hasta que no volvieran quizá Kojo se encontrara en problemas. Tokan y “Jenetiko” ya le habían dicho que no se preocupara, que aquello pasaba en las mejores familias, pero ella no se sentía mejor.
Y encima seguían estando perdidos.
- ¿Izquierda o Derecha?
- Oinkk.
- Al menos no tiene trampas, recuerdo una vez que pille un triple cepo explosivo cuando intentaba robar un banco, le metieron grapas para que no pudiera caminar sobre el suelo. Tendrías que haberlo visto, todo de caoba brillante, con tres patas perfectamente equilibradas… una auténtica delicia.
- Oooinnnkkk.
- Vale, vale.
Para empeorarlo todo, su “tendencia” a desviarse del camino que tomaban los demás (e incluso de los caminos por los que nadie iba) hacía que su periplo fuera lento y tedioso. Tanto el enano como el Cerdo la tenían cogida por una mano cada uno, porque sino no había manera de avanzar. A pesar de todo los tropiezos y pisotones eran constantes a cada microsegundo. Llevaban un buen rato avanzando basándose en una serie de combinaciones que habían ideado conjuntamente “Jenetiko” y Tokan, por lo visto quedaba poco para que encontraran la salida aunque a Tilín Talan todos los caminos le parecían iguales. Tenía miedo de ver la decepción en la cara de sus compañeros cuando salieran por el arco, les había fallado a todos ellos.
Al torcer la esquina casi se dieron de morros contra una pared. Por lo visto aquello no estaba previsto.
- ¡¡Joder!!
- ¡¡¡Oooooooiiiinnnnkkkkk!!
Ambos estaban algo alborotados.
- Podía pasar… pero… seguro que ha sido el cambio de sentido en aquella bifurcación ¿te acuerdas?
- Oiinkk
- Entraba dentro del cálculo de probabilidades. Lo malo es que puede que nos toque dar la vuelta entera otra vez… no hemos tenido suerte.
- Oiiinkk
- ¡El tiempo apremia! – el enano rebuscaba ahora en su bolsa – ya te he dicho antes que tengo algo por aquí que nos servirá.
- ¿Oiinkkkkkkk?
- Que quieres que te diga, con el tiempo que llevamos perdido un minuto más o menos no creo que influya – el enano sacó un pequeño libro de tapas cutres – aquí está, toda la sapiencia contenida en un frasco pequeño. Igualito a mí – la sonrisa de dientes dorados fue deslumbrante incluso bajo tanto pliegue de tela.
- ¿Oink?
- Cerdo de poca fe… ¡aquí yace la solución a nuestros problemas!
Tilín Talan y el Cerdo se fijaron en el texto de la tapa.
“Laverintos: ese gran desconocido. Haprende a comvibir con ellos”
La mujer se froto los ojos
- En ese título creo que hay cosas que no están bien.
- No, no, no. Es de ediciones La Estafa, son de gran calidad, me han dicho que con uno de estos en el bolsillo puedes irte a dormir tranquilo.
- Ooooinnnnnkkk
- Vale, vale, ya lo abro.
Aquel libreto constaba de tres hojas aparte de las portadas. Tres rostros apretados se lanzaron a por el contenido de la primera hoja.
“El ovjetibo es no entrar nunca en un laverinto. Miemtras eso no ocurra todo ira vien”
No ponía nada más. La tensión se podía cortar en el ambiente, antes de pasar a la siguiente hoja el Cerdo se secó el sudor de la frente.
“Si lla estas dentro del laverinto entonces la as cagado”
Tokan tragó saliva con dificultad, de golpe comenzaba a hacer mucho calor allí dentro.
- No hay duda, al final está la solución.
El sonido de cambiar de hoja resonó como un auténtico trueno. Ahora la tensión había subido a un nivel en el que es totalmente imposible de cortar.
“No se admiten deboluciones”
En la contraportada solo había un dibujo mal hecho de un tío feo sacando la lengua.
Tokan dio un par de pasos tambaleantes. El libro (por llamarlo de alguna manera) cayó de sus manos flácidas mientras algo se movía bajo los trapos que envolvían la cabeza del enano. Era la viva imagen de alguien que ha perdido la fe.
- Oooooiinkkkkkkkk.
- Hai – la mujer empuño ambas espadas – hay cosas que es mejor que no existan en un mundo decente – con unos rápidos tajos desintegró aquel infame manuscrito.
- ¡¡¡¡¡¡¡MIIIEEEEEERRRDAAAAA!!!!!!!
El enano se volvió hecho una furia.
- ¡¡Pues si no salimos por las buenas lo haremos por las malas!!
- ¿Y eso como se hace?
- Yo te diré como, ¿ves la pared que tenemos enfrente? ¡¡¡Pues cárgatela!!!
- ¿Qué?
- ¿¿¿Ooiinnkk???
Tokan abrió su inefable bolsa para sacar un recio banco de patas anchas y se subió encima con gesto decidido. Unos ojos rojos como el fuego se vislumbraron entre tanto pliegue de tela.
- ¡¡ Dicen que el camino recto es el más rápido!! ¡¡¡¡VEÁMOSLO!!!!
- ¡¡Ooooiiiiinnnnkkkkk!!
Tilín Talan sonrió con malicia
- Será un verdadero placer.
Nemo comenzaba a estar realmente preocupado. Kojo seguía sin salir. También le preocupaban el Cerdo junto a Tokan y Tilín Talan, pero el hecho de ser tres juntos hacía que su preocupación fuera menor. En cambio Kojo estaba solo.
El primer arco se iluminó con fuerza, tres figuras cogidas de la mano surgieron de el como si se tratará de seres de leyenda.
Una mujer, un enano y un cerdo.
Guayon en un arranque de alegría lujuriosa reventó desde dentro las ropas que le habían dejado quedándose nuevamente desnudo. No se sabe muy bien como había conseguido aceitarse incluso vestido y sin que los demás se dieran cuenta. Melos se acercó al trío con la alegría reflejada en el rostro, dando un gran rodeo alrededor de Guayon.
Nemo asintió con una sonrisa y a continuación fijó su mirada en el segundo arco, el de Kojo.
- Melos
El jolgorio cesó de repente al escucharse la voz de Nemo, su tono era bajo y tranquilo pero se impuso a toda la alegría desatada.
- Dime Nemo
- Necesito que saques a Kojo, dejaremos las celebraciones para cuando estemos todos juntos.
La mirada de Vlad era intensísima.
- De acuerdo, Kojo es quién tiene más posibilidades en la lucha cuerpo a cuerpo, al menos por su “equipamiento”. Donde la fuerza no sirve quizá si lo haga la magia, tranquilo Nemo, lo sacaré de donde esté.
- ¡¡¡Yeah!!! Acompañaré a Melos, come on, debo sacar a ese viejo cascarrabias para enseñarle a bailar como solo un maestro puede enseñarle, yeah.
Nemo sonrió.
- Prefiero que te quedes conmigo Guayon.
- Come on, Guayon también quiere ayudar, let’s go
Nemo sonrió de nuevo
- Lo se Guayon, pero si pasara algo y tuviese que entrar a buscaros me gustaría que tu me acompañaras al final para protegerme.
La figura del bailarín pareció centuplicarse tanto a lo largo como a lo ancho, moviéndose de una manera salvaje ejecutó su baile de la protección y la salvaguarda. Su rostro reflejaba un orgullo infinito.
- ¡¡¡YEAHHHH!!!
Melos sacudió la cabeza con sorpresa, que cortos se habían quedado al decir que Nemo era su líder. Era mucho más que eso, era su alma.
Con un súbito impulso Tilín Talan se puso frente a Nemo, intentando no bajar la cabeza avergonzada. El Cerdo ya estaba junto al muchacho, protegiéndolo.
- Te he fallado Nemo. Os he fallado a todos, he retrasado el rescate de Kojo y he puesto en peligro la victoria en el Rito de Batalla. Lo siento.
Nemo se acercó a ella.
- Aún no te he dado las gracias por habernos protegido contra Tufillo. Si tu no hubieses estado allí no se que hubiera pasado.
La ninja esbozó una sonrisa triste.
La situación para Nemo no estaba clara. A pesar de su voluntad Guayon sería de muy poca utilidad para las previsibles dificultades que podían encontrar al otro lado del portal. Lo mismo servía para Tokan, y el Cerdo llevaba ya dos pruebas superadas y un combate duro a cuestas.
- Me gustaría que me dejaras acompañar a Melos, aunque sé que no tengo derecho a pedírtelo.
Todos se volvieron hacia la mujer.
- Verás Tilín Talan – el elfo tomó la palabra- me siento mucho más seguro teniendo tu espada cerca… pero... bueno…
- Conozco mis limitaciones. Lo entiendo.
- ¿Porqué no piensas un poco mago?
Vlad se mantenía erguido y con los brazos cruzados sobre el pecho. Elfo y Drow cruzaron sus miradas durante un momento que pareció eterno. Ninguno de los dos dijo nada.
Melos recapituló toda la información que se le paso por la cabeza, su cerebro alcanzó cotas inimaginables en el sexto nivel de ecuaciones euclidianas. Una idea comenzó a forjarse y a tomar forma (euclidea, por supuesto).
- Tilín Talan voy a vendarte los ojos.
- ¿Qué?
- ¿Ooink?
- Yeah
- ¿Qué esperas conseguir con eso?
Todos miraban expectantes, volviendo la cabeza a uno y otro alternativamente.
- Dime, en tu lucha con Tufillo… los gortauth tienen un camuflaje perfecto ¿cómo fuiste capaz de detectarlo?
- Usando mis sentidos, concentrándome en mi Ki
- ¿Puedes hacer lo mismo conmigo?
- Con todos a la vez si es necesario.
El elfo se frotó las manos con fruición
- Es decir que podrías llegar hasta donde estoy concentrando tus sentidos ¿no es así?
- Exacto
- ¿Estás totalmente segura?
- Claro, he tenido que luchar contra enemigos que estaban ocultos o a los que estaba persiguiendo en varias ocasiones. Si expando mi Ki las energías de las otras personas me guían hasta ellas de forma irreversible.
- ¡¡Perfecto!! Concéntrate en mi energía y síguela allá adonde vaya ¿de acuerdo?. Te dejaré los ojos vendados para que te sea imposible fiarte de tu vista, tendrás que depender de lo que sientas a través de tu Ki.
La mujer sonrió
- De acuerdo.
- Pues ya está todo resuelto, nos ponemos en marcha. Que alguien me deje algo para vendarle los ojos, que no vea absolutamente nada.
Tokan se acercó presto
- Leches, ya se te podría haber ocurrido hace unos cuantos siglos – el enano sacó un trapo oscuro a más no poder, su tono de voz a la hora de dirigirse a la mujer fue realmente dulce – No te preocupes, que si hace falta entraría en los más abyectos infiernos para traerte de vuelta.
- Arigato Tokan-san.
Antes de entrar hicieron una pequeña prueba, solo faltaba que la cosa no funcionara y te encontraras en apuros. La cagada sería de órdago.
Tilín Talan con los ojos cerrados fue capaz de seguir sin problemas a Melos a lo largo de la gran sala. La mujer podía señalar la posición de cualquiera de ellos con una facilidad pasmosa.
Todo estaba a punto y preparado.
- Traed a ese cabezota de vuelta.
- Oiiinkkk.
- Entraremos a buscaros si es necesario.
- Lo sé Nemo. Lo sé.
Segundo Arco
- Melos…. ¿Melos?... ¿Qué pasa?
- Malditos… Malditos sean… ¿cómo han sido capaces?
- ¿Se puede saber que pasa?
Pasaron unos segundos de silencio.
- Estamos en un pequeño pueblo. Abandonado. Junto a la Zona Eclipse.
- ¿¿¡¡¡Qué!!??
- ¡¡No te quites la venda!! – la mujer se contuvo - necesito que te concentres Tilín Talan. Por favor, necesito que te concentres para localizar a Kojo. Por todos los dioses ¿cómo han podido hacerlo?
La ninja sintió como se le ponía toda la piel de gallina. La Zona Eclipse. ¿Por qué había ido a parar Kojo allí?
Melos comenzó a ponerse los brazales de poder, esta vez no tenía limitaciones en cuanto a la magia y no pensaba cortarse en absoluto. Aunque tuviera que volar todo el maldito pueblo sacaría a Kojo de allí.
- Melos
- ¿Qué pasa?
- Siento… cosas… no se que son… pero… son tantos que no puedo contarlas… sus energías me ponen enferma. No estamos solos.
- ¿Y Kojo? dime que lo has encontrado, por favor.
La súplica era patente en la voz del elfo, aquello inquietó profundamente a la mujer.
- Allí – era una casucha cercana – está allí pero…
- ¿Qué?¿Qué pasa?
- Está aterrorizado, su energía titila como una vela a punto de apagarse.
Melos se lanzó a una carrera desenfrenada, Tilín Talan se mantenía a su lado sin esfuerzo.
Entonces se escucho el primer silbido. Lejano, tenue, apagado.
Aterrador
Ambos se pararon sin pensarlo. Melos se dio cuenta de que estaba temblando, su mirada se desvió hacia la gigantesca esfera de oscuridad que aguardaba expectante a que alguien entrará en su interior.
- Ha salido de ahí dentro.
- Cada vez son más energías, me resultan… ajenas. Jamás había sentido nada parecido.
- Maldita sea, esta anocheciendo a marchas forzadas. A partir de ahora nos mantendremos en silencio y si debemos hablar lo haremos en susurros ¿de acuerdo?
La mujer asintió
Durante el corto trayecto hasta la casa, el elfo no dejó de mirar por encima del hombro.
Kojo apenas los reconoció, temblaba de forma incontrolada y no era capaz de articular palabra. Melos sintió una punzada de dolor en el corazón al ver el estado tan patético en que se encontraba su amigo. Tilín Talan se mantenía alerta y en silencio.
- Vamos Kojo… vamos amigo… estoy aquí para sacarte… ven conmigo… salgamos de aquí.
- Nnnnnnnn…
El elfo lo abrazó
- Debemos salir de aquí Kojo, volvamos para poder ver de nuevo la luz del sol. Este no es tu lugar, ya no. Conseguiste escapar ¿lo recuerdas?, ahora no estás solo, no podrán hacerte daño. Por favor ven conmigo – Melos esbozó una sonrisa – fíjate si Tilín Talan estaba preocupada que ni se ha acordado de perderse
La mujer se acercó hasta ambos y apoyo una mano sobre la frente de Kojo
- Konichi wa Kojo-san volvamos juntos a casa.
Un nuevo silbido se escuchó en el exterior, lejano pero no tanto como la otra vez. Kojo pareció intentar apretarse más aún en la esquina donde se había refugiado. Tilín Talan se levantó encarándose hacia la única puerta de entrada de la habitación.
- Tilín Talan…
- No pasarán, no te preocupes
Melos se volvió hacia Kojo
- Es hora de irse Kojo, si tardamos un poco más en volver enviarán a más gente en nuestra busca.
Kojo si que se volvió ahora hacia el elfo.
- Nnooo…..noooo…
- Sabes que vendrán a buscarte… y al final de todo, cuando ya no quede nadie más, será Nemo el que atraviese el portal hasta aquí.
Kojo le agarró de los hombros con dedos agarrotados
- No… el no… que no venga por favor… el no…
- Vendrá Kojo, vendrá. Aunque tuviera que cruzar toda la maldita Zona Eclipse sabes que Nemo no dejaría que ninguno de nosotros se quedara atrás. Y cuando venga sabes lo que se encontrará ¿verdad?, tú eres el único que sabe realmente lo que se encontraría Nemo cuando viniera a buscarnos. No podemos permitirlo, recuerda que tenemos que llevarlo hasta su ciudad mágica, tenemos que llevarlo hasta Ninguna Parte. Debemos hacerlo por él.
- P..por el… por el – el viejo le miraba fijamente ahora – no puedo dejar que lo atrapen, el muchacho es pura bondad… es todo lo bueno que yo hubiera querido ser… me ha devuelto algo de la dignidad que tuve un día… antes volvería a entrar yo… antes de dejar que…
Lentamente, ambos se pusieron de pie.
- Kojo ¿sabes donde está la salida?
El viejo sacudió la cabeza de forma convulsa.
- Dekashita
- No, aún no. Podemos encontrar la salida sin movernos de aquí.
- ¿Y eso como se hace?
Melos extendió un brazo, en su extremo el aire pareció solidificarse levemente con una forma serpentina. Una minúscula chispa de luz brilló en los brazales que llevaba puestos.
- Un elemental de aire. Será mis ojos fuera de aquí. Es débil pero por eso mismo es tan tenue que es muy difícil de descubrir.
La figura desapareció con rapidez por el techo de la casucha.
- Espero que la salida no esté muy lejos
- Ya, puede que tengamos que luchar para abrirnos paso.
- Kojo tiene una barra de pan de partículas
La mujer se volvió con brusquedad
- Es un arma legendaria ¿qué hace en su poder?
- Ahora no es el momento, si llegará el caso ¿podrías usarla?
- ¿Sabes lo que me estás pidiendo? Esa potencia unida a mis habilidades… no creo que pudiera controlar la fuerza del arma – la mujer sacudió la cabeza – además mis armas son sagradas para mí, juntas formamos un todo. Se quebraría la armonía de mi Ki.
Kojo casi se colgó del brazo de Melos
- No podemos… si la usamos… la reconocerían… no…
- De acuerdo, de acuerdo – el elfo irguió la cabeza – la salida ¡ya la veo!, no está demasiado lejos pero…
- ¿Pero?
- Nos tocará correr un poco, por desgracia no está aquí al lado tampoco.
- Te daré otra razón más para irnos corriendo
- ¿Cuál?
- Ya vienen
Kojo estuvo a punto de caerse al suelo, de nuevo temblaba como una hoja en medio de una tormenta.
- ¿Cuántos son?
- No puedo contarlos
- De acuerdo, dejádmelos a mí.
- No
- ¿Qué?
La mujer respiraba de forma más profunda y más rápida ahora. Empuñaba ambas espadas.
- Tú sabes donde está la salida Melos, eres el único que puede guiarnos hasta ella. No es cuestión de tratar de resistir o de abrirnos paso, nos mataran a todos si nos quedamos aquí. Correrás todo lo que puedas y te llevarás a Kojo contigo, yo estaré a vuestro lado, podré guiarme gracias a vuestras energías de la misma forma que he hecho hasta ahora. Si alguno de nuestros perseguidores se acerca demasiado me encargaré de que deje de correr para siempre.
- Piensa que si te alejas o te desconcentras te quedarás en una posición muy peligrosa
Expandir el Ki hasta el máximo posible
- ¿Estas segura de que podrás hacerlo?
Dejar que la energía fluya a través de todos los chakras del cuerpo sin límites
- ¿Tilín Talan?
Y una vez se haya llegado hasta la frontera de poder
- ¿Til…
Superarla
Fue una onda invisible, pero de un poder increíble. Melos y Kojo estuvieron a punto de irse al suelo, ambos notaron como se les erizaban los pelos del cuerpo (el caso de Kojo fue ya extremo) y además se les puso la piel de gallina. La ninja empuñaba ambas armas con el mango apuntando al suelo y la hoja hacia atrás. Los ojos de Melos se desorbitaron.
- Eso…esa postura… ¡¡eso es un Arcano!!
- Corred
- Pero…
- ¡¡¡¡¡CORRED!!!!!
Y Melos junto a Kojo comenzaron a correr. Sin mirar atrás, se lanzaron a las calles de un pueblo desconocido con la noche cayendo sobre ellos. Los silbidos sonaron ahora con fuerza llenos de maldad repitiéndose hasta convertirse en una odiosa cacofonía. El terror de Kojo lo llevó a agarrarse con tanta fuerza que el elfo estuvo a punto de irse al suelo en varias ocasiones, y al final casi lo llevaba en volandas. El sonido cortante de las armas de Tilín Talan se magnificaba en aquella situación, la mujer se movía a tal velocidad que las únicas veces que Melos era capaz de atisbarla solo era un borrón en movimiento. A veces sintieron como algo que había estado a punto de alcanzarlos era sustituido por el sonido de las afiladas hojas al cortar.
Melos comenzó a jadear por el esfuerzo de la carrera, llevar colgado a Kojo no mejoraba las cosas y el haber descuidado sus ejercicios nocturnos comenzaba a pasarle factura, debía continuar con ellos, aunque sus compañeros lo pillaran. En aquel momento Kojo se puso a llorar. Fue un sonido tan lastimero, tan íntimo, que Melos se prometió a si mismo que aquello no quedaría así.
Entonces divisó el arco de salida frente a él, apenas a cien metros de distancia. Tilín Talan apareció corriendo a la par de ellos con claros signos de agotamiento.
- Ya llegamos a la salida
- He… conseguido… repelerlos – estaba realmente cansada – ya no puedo focalizarlos… apenas puedo… concentrarme en vuestras energías…son…infinitos…
- Tranquila, ya llegamos
Los silbidos volvieron de nuevo, pero esta vez multiplicados de una forma bestial. Melos siempre había sido una persona que trataba de controlar su rabia, una persona cerebral que sabía que la ira podía ofuscar los pensamientos y precipitar las acciones.
Pero toda persona tiene un límite.
Cogiendo a Tilín Talan por el brazo la lanzó junto a Kojo a través del portal de salida y se volvió hacia sus perseguidores concentrando toda la magia que era capaz de manejar.
Las gemas de los brazales de poder brillaban con tanta fuerza que parecían dos soles en miniatura, aquello le permitió ver más de lo que hubiera deseado. Cuando vislumbró la marea de horror que se aproximaba estuvo a punto de no poder contener las arcadas.
No, no se arrepentiría de lo que estaba a punto de hacer. Extendió ambas manos.
- Esto es por Kojo.
Todos se quedaron sorprendidos cuando Tilín Talan y Kojo salieron casi volando del segundo arco tras un fogonazo brillante. La caída fue bastante aparatosa pero antes de que pudieran ni siquiera dar un paso se notó una fuerte vibración y Melos surgió acto seguido de espaldas a través del arco resbalando como empujado por un fortísimo retroceso.
Era inaudito ver como el cuerpo del elfo humeaba sobretodo en sus brazos y manos pero el no parecía quemado o chamuscado ni en su piel ni en su ropa. Mientras sus compañeros se arremolinaban, preocupados, en torno a un lloroso Kojo, Melos se acercó con una mirada oscura hacia Vlad.
- ¡¡Malditos!! – el elfo cogió al drow por el cuello - ¡¿Cómo habéis sido capaces?! ¡¡¡No tenéis honor!!!
Nemo y los demás contemplaron atónitos al elfo, aquella agresividad era algo desconocido para ellos. El resto de guardias drows empuñaron sus armas y se acercaron con gesto decidido. Melos siguió zarandeando a un gélido Vlad y aquello comenzó a ponerse verdaderamente mal, todo parecía indicar una rotura del Pacto.
- ¡¡Iie!!
Tilín Talan permanecía en pie a pesar del patente cansancio que sufría. Seguía con los ojos vendados y su respiración era pesada y fatigosa pero todavía empuñaba ambas espadas con fuerza. Tenía los brazos, las manos y ambas armas cubiertas de una sustancia oscura y pegajosa y del cuerpo de la mujer parecía emanar un aura de peligro que provocó el retroceso inconsciente de varios de los guardias drows. Melos siguió sacudiendo a Vlad sin prestar atención a nada de lo que pasaba a su alrededor.
- ¡¡Había miles de lugares en el mundo!!¡¡¡Millones!!! – las manos del elfo temblaban – pero lo habéis tenido que mandar a la maldita Zona Eclipse, ¡¡¡A LA ZONA ECLIPSE!!!
Un silencio casi físico cayó sobre todos ellos, ni siquiera se escuchaban los gimoteos de Kojo, ninguna respiración. Nada.
Pero no fue eso lo que hizo reaccionar a Melos, fue el rostro conmocionado de Vlad lo que le devolvió algo de calma. Ambos se separaron con lentitud. El drow se volvió hacia los otros drows con toga pero estos también mostraban gestos de conmoción.
- ¿Qué ha pasado?
Hubo miradas nerviosas, uno comenzó con tono inseguro.
- No lo entendemos…
Vlad se acercó un paso.
- ¿Qué ha pasado?
Los drows comenzaron a mostrar gestos de gran temor. Su estoicismo habitual se rompió ante la mirada y el gesto peligroso de Vlad. Entonces Melos lo cogió del hombro.
- Espera.
- No, el responsable de esto pagará por lo que ha hecho. Nuestro honor está en juego, el Rito de Batalla es sagrado. Por aquellos que lucharon y murieron. Por aquellos que sufrieron y vivieron. Lo que ha pasado ha sido una aberración, esto no quedará así.
- Creo que yo sé la respuesta.
Vlad se volvió hacia Melos con gesto interrogante y molesto a partes iguales.
- Me parece que ahora piensas demasiado, elfo.
Melos hizo caso omiso del tono mordaz del drow y tragó saliva.
- Kojo fue… es miembro de la Legión de la Luz.
Los ojos de Vlad se desorbitaron como si hubiera recibido un impacto repentino. Kojo levantó la mirada y la fijó en el elfo.
- ¡No es posible!, todos murieron en la Zona Eclipse.
- Todos no. Kojo puede probar que estuvo allí.
- ¿Cómo?
Lentamente el viejo abrió su bolsa y extrajo la barra de pan de partículas. Aún le temblaban las manos de forma ostensible.
- Por todos los Dioses… tiene una de las armas – Vlad dirigió una mirada evaluativa hacia Kojo, indeciso.
Melos se aproximó al drow y bajó el tono de voz para que los demás no pudieran escucharles.
- Sabes los estragos que pueden causar el miedo, el dolor, la soledad…lleva huyendo de eso toda su vida. No podemos ni imaginar lo que ha sufrido.
La mirada de Vlad se suavizó.
- Mientras permanezcáis con nosotros se le tratará con el respeto que merece – el drow dudó un momento - ¿viste… algo?
- Yo… - la voz se le quebró – me ocupe de que nada pudiera seguirnos a través del portal.
- Entiendo – recordaba el cuerpo humeante del elfo - Serías un buen drow, lástima que seas un elfo.
Melos esbozó una triste sonrisa.
Una vez superado el Rito de Batalla los drows demostraron ser de lo más hospitalarios y atentos. Les condujeron a un lugar donde poder descansar y les proporcionaron comida y bebida que no se solían ofrecer a las visitas. Tokan se ocupó de que no le faltara de nada a una exhausta y agotada Tilín Talan. La ninja se había forzado hasta el límite y apenas podía tenerse en pie, como resultado de ello se perdía en pasillos de una sola dirección pero el enano era todo tesón y pasión.
La presencia de Nemo pareció aligerar el corazón de Kojo y disipar, en parte, las sombras y los miedos que lo habían invadido. Además Guayon intentó por todos los medios (algunos escasos de ropa, todo sea dicho) animar al anciano hasta que este se durmió.
El Cerdo, que permanecía siempre al lado de Nemo, tuvo una pequeña charla a solas con Melos. El elfo no podía olvidar lo que había visto en la Zona Eclipse, aquel horror oculto, pero tampoco podía olvidar lo que había visto en su prueba. El rival al que se había enfrentado. ¿Y si ya había dado el primer paso hacia aquello?
El Cerdo lo confortó y le dio las gracias por todo lo que estaba haciendo por ellos, además siempre podría contar con el cuando Melos necesitara hablar con alguien. Aquello significó mucho para el elfo y le proporcionó la paz necesaria para poder dormir y olvidarse de sus miedos, al menos esa noche. Y al cuerno con eso de que los elfos solo necesitaba dos horas de sueño.
En la quietud y la soledad de la noche Nemo permanecía despierto. Todos sus compañeros dormían pero el se veía incapaz de hacerlo. Todo el miedo y los nervios que había sentido a lo largo del día y que había disimulado delante de sus compañeros le asaltaron en aquel momento. El muchacho recordaba lo que había hecho ese día, lo que había dicho, como había actuado… y no se reconocía, no sabía como había podido hacerlo. Quizá había sido la confianza ciega de sus compañeros lo que le había hecho actuar de esa forma, los vínculos que se habían forjado entre ellos, la amistad tan fuerte que se había creado. Unos lazos sólidos e irrompibles.
Pero ahora no podía dormir por culpa de los nervios acumulados. El Cerdo le cogió de la mano con cariño, Nemo creía que estaba dormido pero no era así. Su presencia le confortó, hablaron recordando cosas que el muchacho ya había olvidado, el Cerdo le habló sobre su encuentro con el oso y de cómo lo había derrotado. Le contó historias ligeras y divertidas, algunas inventadas, hasta que Nemo se durmió casi sin darse cuenta. El Cerdo comprobó que todos sus compañeros dormían en paz y tranquilidad. Después de eso se tendió al lado del muchacho, protegiéndolo.
Permaneció toda la noche despierto. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Como veis no, no estoy muerto y si, si pienso seguir con la historia. Solo que no tengo demasiado tiempo... joder ya parezco Hagiwara.
Hay una parte de este capi que está escrita desde que empece a escribir esta historia, cuando solo llevaba 3 o 4 capis y no he cambiado ni una coma, ¿cual creeis que será?
Espero que os guste.
33. En la ciudad de Ningun Sitio.
Después de superado el Rito solo era cuestión de tiempo el partir. No les sorprendió que Vlad acudiera por la mañana para hablar con ellos, pero si fue una sorpresa lo que les tenía que decir.
- Nuestra Matriarca quiere veros antes de vuestra marcha. Os daremos tiempo para que os aseéis convenientemente antes de presentaros ante ella.
- Será un verdadero honor - Melos hizo una reverencia que los demás imitaron prontamente.
Tras la partida del drow todo fueron preguntas al elfo. Este las contestó con su tono más erudito y profesional.
- La Matriarca es la persona más importante en los clanes drows. Es su núcleo, su cerebro, su corazón. Es la fuerza que aglutina a todos los demás a su alrededor. No se muestran nunca en público y solo los más próximos y leales a ella pueden verla. El hecho de que haya pedido hablar con nosotros reviste una gran importancia. Es algo totalmente inaudito.
- Yeah, sin duda ha oído hablar del gran Guayon y quiere observarlo con sus propios ojos, come on.
- Eso será – el enano comenzó a sacar uno de sus monstruosos habanos.
- Escuchadme todos con mucha atención, es una persona a la que debeis mostrar el máximo respeto.
- ¿Por qué sino…?
- Porque son el centro de la sociedad drow, son seres de gran sabiduría y fortaleza. Cualquier desaire que hagamos se tomaría como algo aberrante y perverso y nos cortarían el cuello allí mismo.
Tokan se apresuró a guardar el puro y a sacar unas hierbas para el aliento.
- Tranquilo Melos, el Cerdo se encargará de vigilarlos ¿verdad?
Todos entendieron el significado de la sonrisa beatífica de “Jenetiko”.
Vlad acudió al rato flanqueado por una escolta de drows de ropajes amplios con aspecto ceremonial. Una vez en marcha el trayecto se encaminó prontamente hacia las profundidades. Tokan y “Jenetiko” se encargaban de que Tilín Talan no se largara por donde no tocaba. El enano había insinuado que la mujer utilizara la técnica del día anterior para ahorrarles tiempo, codazos y pisotones pero la ninja alegó sentirse aún algo cansada por lo que decidieron no insistir. Melos sospecho que había algo más, pero aunque tenía una idea de lo que pudiera ser esperaba poder hablarlo con la mujer a solas.
Melos y Nemo iban delante mientras por detrás cerraban un silencioso Kojo y un bailarín Guayon que siempre trataba de animar al viejo.
Llegó un momento en que solo de imaginar la increíble profundidad a la que se podrían encontrar hacía que la cabeza les diera vueltas, parecía imposible que todo aquello pudiera existir.
Finalmente llegaron a su destino.
La sala no era tan grande como aquella en la que habían hecho el Rito de Batalla pero también tenía un buen tamaño. Todas las paredes se encontraban pintadas por una serie de runas y signos jeroglíficos que se entremezclaban entre sí, formando complicadas tramas geométricas completando un magnífico tapiz.
Repartidos de forma estratégica había más de aquellos drows con aspecto ceremonial. Sin duda eran los guardias de élite de la Matriarca, los encargados de su seguridad.
Vlad se adelantó unos pocos pasos e hizo una respetuosa reverencia. La luz era muy tenue, la suficiente para que el grupo de Nemo pudiera moverse con ciertas garantías, pero poco más. Ya se sabe que los drows no necesitan de ningún tipo de luz, de hecho sus capacidades se ven reducidas a medida que el entorno se vuelve más luminoso. Aquello era una pequeña delicadeza hacia sus invitados.
- Madre, aquí están tal y como habíais pedido.
Todos intentaron ver más allá de las sombras pero solo se intuía lo que parecía un gran trono con alguien sentado en el.
- Gracias Vlad, que se acerquen un poco más.
La voz era serena pero autoritaria. Dura pero no amenazadora. Pero ante todo denotaba poder y provocaba respeto.
El drow les hizo un gesto apremiante con la mano. Los siete integrantes del grupo intentaron apiñarse todos juntos en un centímetro cuadrado. Consiguieron algunos progresos pero estar tan pegados al cuerpo cimbreante de Guayon no ponía las cosas nada fáciles, en cambio no parecían hallar dificultades en pegarse lo más posible a la mujer ninja y sus ajustados ropajes. Cuando avanzaron lo suficiente para adelantar a Vlad, el elfo les instó a arrodillarse en señal de respeto. En esa posición permanecieron uno al lado del otro los siete integrantes del grupo, quedando Nemo en el centro.
Los segundos pasaron, pero a ninguno se le ocurró el variar de postura. Había que ir con cuidado con todas aquellas ceremonias.
- Sois un grupo curioso… y extraño. No teneis nada que temer, no os preocupéis.
Al haberse aproximado la imagen era algo más nítida. En efecto aquello era un trono, de formas curiosas, pero un trono al fin y al cabo. La figura seguía sentada, rígida y esbelta.
- Un hermano diurno… un enano… un animal modificado… un miembro de la Legión de la Luz… una experta en Ninjutsu… un bailarín… y… un muchacho.
- Mi nombre es Nemo – su madre siempre le había dicho que debía ser educado cuando se encontraba con gente nueva – y es un placer y un honor conocerla.
Los tres jinetes se observaban con recelo. Estaban solos tras la partida del elfo corrupto, alguien a quién no volverían a ver con toda seguridad. No, desde luego que no le envidiaban en absoluto sabiendo el futuro que le aguardaba. Ella.
- Por lo vizto ahora zon ziete. Y todo por vueztra culpa.
Bullas se mantuvo en silencio, como siempre. Tufillo, pensativo, apenas prestó atención a la enorme figura.
- Fantáztico. Zoiz una compañía magnífica. Tenemoz que prepararnoz para el combate. Por zupuezto el mago ez para mí.
- La mujer es mía.
Incluso Bullas giró la cabeza sorprendido ante la vehemencia de Tufillo. El gortauth miraba al horizonte, casi como si pudiera verla desde allí.
- YO SOMETERÉ AL VIEJO Y SU ARMA.
- Ezo ezpero, o noz mandará volando a loz trez por los airez. Ez realmente peligrozo.
Los ojos de Bullas destilaban puro odio.
- No seáis estúpidos – Tufillo tenía la mirada perdida - el viejo no es el mayor peligro.
- Ah, zi. El muchacho, por lo vizto un bocado apetezible. ¿Quién quiere comérzelo?
“Antes dijiste que no os habían dado ninguna oportunidad, pues yo te doy una”
Las encías de Tufillo comenzaron a sangrar lentamente. Las venas de brazos y cuello se hincharon de manera horrible. Los dientes chirriaron con un sonido semejante al de una trituradora de metal. Los otros dos jinetes le observaron en silencio.
- Nemo… un bonito nombre.
- Gracias, me lo puso mi madre.
- Una mujer de buen gusto.
- No se crea, a veces le compra unos pantalones muy chillones al Cerdo cuando vamos al mercado.
En un silencio absoluto, los sonidos que profieren los que intentan no descojonarse de risa suenan como verdaderos truenos. Lo peor de todo es que cuanto más intentas aguantarte es peor y te empiezan a llorar los ojos y te acaloras de mala manera. El Cerdo trataba de no mirar a nadie y nadie trataba de mirar al Cerdo, más que nada porque te vienen imágenes a la cabeza de un cerdo vestido con unos pantalones chillones acampanados (¿amarillos y morados?) y de lo que se trata es de aguantarse como se pueda.
- Ya… bueno cada uno tiene su propio gusto, lo que a uno le gusta a otro puede que no y al revés.
- Eso es lo que digo yo.
- Sois un grupo tremendamente atípico… estoy segura de que debe haber una historia interesante detrás de todo ello, no tengo ningún derecho a pedirtelo pero me gustaría que me la contaras Nemo.
- Por supuesto que no me importa… pero tenemos un poco de prisa. Me parece que hay gente que espera nuestra ayuda y eso es lo más importante ahora.
Hubo unos segundos de silencio, nadie despachaba de esa manera a toda una Matriarca Drow, pero era imposible que nadie pudiera ofenderse ante el tono de Nemo. Su preocupación era real y absoluta y sus razones de peso. Vlad esbozó una sonrisa.
- Si eso es cierto os ayudaremos a llegar más rápido de lo que hubieseis imaginado, pero antes me gustaría escuchar vuestra historia para saber si es cierto – el tono de la Matriarca apenas era tirante - Habeis superado el Rito de Batalla, ahora nuestra seguridad en cierta forma está en vuestras manos, debemos dejaros partir según nuestras leyes aunque eso sea un peligro para nosotros. Así son las leyes Drow, para lo bueno y para lo malo.
- De acuerdo, intentaré no dejarme nada – Nemo comenzó a hacer memoria – todo empezo cuando yo y el Cerdo estábamos…
- Esto… mi señora Matriarca… ¿puedo interrumpirla… solo un momentín?
Nemo se volvió hacia Kojo, los demás seguían mirando al suelo aunque la cara de Melos se deformaba por su esfuerzo para evitar mirar al viejo. Vlad estaba más tenso que las cuerdas donde se cuelga la ropa.
- ¿Sí?
- La espalda me está matando… cosas de la edad ya sabe… además tampoco me he cuidado mucho, hace tiempo que no voy a un gimnasio… bueno siempre es más apetecible pasarse por los ba… ejem… cofff… cofff… las bibliotecas… lo del cuerpo y la mente y todo eso.
- ¿Intenta decirme algo?
- Me he quedado enganchado en esta postura. Ayyy.
Mientras le hacían unas friegas a Kojo la Matriarca estuvo escuchando toda la historia de boca de Nemo. El carácter inocente del muchacho le daba un enfoque limpio a todo el viaje mostrándolo desde un punto de vista que ninguno de los demás jamás hubiera imaginado. Tokan llego a emocionarse en algunos momentos utilizando de manera sonora un pañuelo con bordados semejantes a corazones.
Todos los drows se mantenían en silencio y tremendamente atentos a la historia que se contaba en aquella sala, los minutos pasaron y solo se escuchaba la voz de Nemo. Con especial interés se escucharon los acontecimientos concernientes a los jinetes y al Valle Feliz, ya que elfos y drows se mantienen en una paz no declarada por ninguno de los dos bandos, y también los distintos bailes y posturas de Guayon. Aunque todos intentaron mantener el tipo se vió a alguno de los drows tomando notas a escondidas sobre esta última cuestión.
Cuando Nemo finalizó su relato notaba la boca seca después de estar tanto rato seguido hablando sin parar. Quiso girarse hacia sus compañeros pero a lo mejor la Matriarca se tomaba aquello como una falta de respeto así que siguió con la mirada fija al frente, hacia la figura sentada en sombras.
- Los jinetes… el segundo… un troll de batalla… el cuarto… un gortauth… maldita plaga… lástima que alguno consiguiera escapar…
- Yo creo que todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, estar solo y apartado debe ser muy triste.
- Muchacho… algunos no merecen ni siquiera la primera – la Matriarca pareció dudar – os enfrentais a algo más grande de lo que imaginais, el hecho de que os recibiera el Ora Kulo es un signo más en ese sentido.
- Mi intención sigue siendo la de llegar a la ciudad.
- Quizá deberias pensartelo mejor, hay miles de ciudades para ver, mágicas y seguras.
- Al principio solo quería llegar a Ninguna Parte porque tenía curiosidad por conocer esa ciudad que mi madre me prohibía ver, pero ahora quiero llegar para ayudar a quién allí me necesite.
Todos sus compañeros sonrieron ante aquello, Vlad tampoco pude evitar esbozar una mueca, el muchacho era demasiado cabezota.
- Tshul kithx al menshe
El mundo pareció iluminarse de repente, alejando todas las brumas a su alrededor… no… era algo distinto. Allá a donde dirigían la mirada todo se veía con claridad meridiana, pero el resto seguía estando cubierto por la misma oscuridad brumosa de antes. Pasados los primeros instantes de sorpresa su mirada solo podía ir a un lugar de la sala: al trono y a su ocupante.
Melos dio un par de pasos antes de percatarse de lo que estaba haciendo, jamás había visto un trono compuesto exclusivamente de esqueletos y cráneos de elfos. Pero no eran normales, había proporciones y formas bestiales y aberrantes, no eran de elfos normales.
- En efecto mago, es un recuerdo de “nuestros hermanos”. La rama mala de la familia ¿no es cierto?
- Elfos corruptos – Melos dirigió su mirada hacia la Matriarca Drow, y entendió el silencio que había embargado a los demás.
Ante ellos se erguía el ser más hermoso que jamás hubieran visto. Alta, esbelta, una figura de claro ébano y cabellos blancos como la plata, casi parecian refulgir en aquella sala hundida en las profundidades de la tierra. Incluso Nemo se quedó sin palabras ante aquella hermosa visión.
- Mi nombre es Lena – siguió acercándose hasta ellos – los drows tenemos nuestros propios asuntos de los que ocuparnos. No nos importan las guerras ni los problemas de los humanos, de los elfos o del resto de razas. No mientras no nos incumban. Y en este caso no nos incumben.
Al acercarse hasta ellos se dieron cuenta de que unos símbolos semejantes a los de la pared cubrían en tono azulado parte de la piel de la Matriarca, Melos pudo reconocer vagamente algunas de las runas que los componían. Eran runas de poder.
- Pero… supongo que no pasará nada porque os demos un pequeño empujón – y la matriarca sonrió.
- ¿Más portales?
- Tranquilo Kojo, esta vez lo cruzaremos todos juntos.
El resto de miembros del grupo se preparaban para el paseo. Aquel portal era una auténtica joya, un “método de traslación instantáneo a través del espacio definido” como lo definía Melos, aunque también era conocido como un “puñetero marco de piedra” por parte de Tokan. Una vez fijado el objetivo se prometía un viaje rápido, indoloro con total satisfacción por parte del usuario. El viejo y el elfo se mantenían algo apartados de los demás, Kojo parecía dudar un poco y Melos no tenía intención de dejarlo solo en aquel mal trago.
- Yo estaré contigo Kojo, no te preocupes, lo cruzaremos cogidos de la mano.
Casi esperaba una de las habituales pullas del anciano pero Kojo seguía un tanto meditabundo. Con la mirada perdida y triste.
- ¿Sabes? he pasado por muchas cosas en la vida, buenas y malas – Melos lo miraba intensamente – dicen que con el paso del tiempo evolucionas y creces como persona… pero yo no creo que sea verdad. Al menos no en mi caso. Hasta que no me vi tirado en aquella casucha como si fuera un trasto viejo, incapaz de hablar y de ponerme de pie debido al miedo que sentía… hasta entonces no me acordé de lo que yo había sido antes.
Hace mucho tiempo yo fui un miembro de la Legión de la Luz.
Melos apoyo sus manos en los hombros de Kojo mirándolo fijamente a los ojos.
- Y aún lo sigues siendo Kojo. Aún lo sigues siendo.
- Una vez activado el portal os depositará allí donde le digais, digamos que es un pequeño regalo por las molestias.
- Digámoslo.
Vlad hizo caso omiso del comentario de Tokan, el portal dejó de vibrar y se levantó un tenue aire gélido en la estancia. El proceso se había completado, pocos pasos por delante del arco de piedra se iluminó un circulo de runas con una pálida luz azulada. Los monjes drow se apartaron manteniéndose pegados a las paredes una vez finalizado su trabajo.
- Entrad en el círculo, permaneced juntos o el que se salga de él no viajará con los demás.
- Allá vamos – Nemo parecía ilusionado – Kojo, Melos, Tokan, nos vamos de viaje.
Vlad frunció el ceño confuso, le había parecido escuchar algo extraño en la frase de Nemo… pero era imposible que el muchacho lo hubiera dicho…era un chaval muy educado…Vlad sacudió la cabeza descartando aquello que le había rondado por el pensamiento. Sus visitantes ya se iban y la Matriarca quería verle cuando esto se produjera.
- Estoy seguro de que ya os lo habéis planteado… pero este portal puede llevaros a donde queráis…incluso a la ciudad de Ninguna Parte. Al final de vuestro viaje.
Hubo unos segundos de silencio en la sala, no cabía duda de que ya se lo habían pensado… llegar al final del viaje… encontrar las respuestas a todo lo que estaba pasando…alcanzar la ya mítica ciudad de Ninguna Parte….
- No.
De nuevo el muchacho.
- ¿Por qué?
- Me lo dijo el Ora Kulo, debía llegar antes a la otra ciudad para ver a lo que me estaba enfrentando. Debía saberlo. Y ayudaremos a esa gente también, que es lo más importante.
Vlad sacudió la cabeza pesaroso.
- No dejeis que os maten, al haber superado el Rito de Batalla todas vuestras hazañas nos proporcionaran honor, en cambio todo vuestros desastres nos causaran vergüenza.
- Creeme, intentaremos meternos en el menor número de desastres posibles – elfo y drow se miraron fijamente – pero no por vuestra honor o por vuestra vergüenza, lo haremos por nuestra propia supervivencia.
- No dejes que te maten, elfo – Vlad se dio la vuelta y comenzó a alejarse.
- Vamos Melos – Nemo le cogió timidamente del brazo.
- Si, vamos.
Todos se introdujeron en el círculo tal y como les había dicho el drow, fue curioso ver al elfo y a Kojo cogerse de las manos sin dudar ni un instante. También fue interesante el modo en que tanto Tokan como Guayon buscaron, casi desesperadamente, las manos de Tilín Talan. La ninja con su habitual velocidad se cogió del Cerdo y de Nemo, dejándo al otro duo compuestos y sin pareja. Un pícaro alzamiento de ceja de la mujer acabó con todas las disputas y el corro se completo con rapidez.
No hay que olvidar que las expertas en Ninjutsu son capaces de matarte de 9 maneras distintas y a cada cual más dolorosa antes de que puedas tocar el suelo (si te pillan en un segundo piso la cantidad se dispara de forma geométrica).
- ¡¡Ya me pensaba que tendría que haceros un plano!! – Vlad gesticuló de forma abrupta pero suavizó enseguida su tono – Nemo, ahora debes decir el nombre del lugar al que quieres viajar.
El muchacho asintió con firmeza, el Cerdo le apretó levemente la mano para infudirle ánimos.
- Queremos viajar a la ciudad de Ningun Sitio – el tono fue alto y claro, casi perentorio.
El fulgor azul aumentó de intensidad, cada vez más, hasta llegar a un punto en que se mantuvo sin más cambios. Una voz profunda pareció hablar de todos los lugares a la vez.
- Xaheal suhas il naehsiasha
Vlad casí dio un brinco
- ¿Usha iesi?
- Xaheal suhas umn aeil shae
El drow realizó un gesto brusco y los monjes drows se adelantaron con rapidez alzando sus manos. El portal de piedra comenzó a vibrar y la luz azul se hizo más brillante.
- Ossux zae tui
- Xaheal suhas il naehsiasha
Ahora ya se notaba la vibración incluso en el suelo y cada vez iba aumentando.
- No se porqué pero me parece que esto no es normal.
- Seguro que eras el primero de la clase – la mujer apretaba los dientes – tus dotes para señalar lo obvio nunca dejan de maravillarme.
- Una leona sin duda…
- Nae messa kye Ossuxes – ahora el drow estaba realmente cabreado y su tono era perentorio.
- XAHEAL SUHAS IL NAEHSIASHA
Comenzaba a ser complicado el permancer de pie, el hecho de estar cogidos de las manos y apretujados les proporcionaba un apoyo extra pero cuando todo a tu alrededor vibra y se estremece con la fuerza de un terremoto no da lugar a demasiadas posibilidades. Se percataron de que estaban llegando más drows en busca de la fuente de tan extraño fenómeno, aquello desde luego no era tranquilizador.
- ¡¡Atxean meaero!!
El mismo fulgor azul del portal surgió de las manos de los monjes drows y frente a todos ellos, como si el suelo permaneciera tan firme como siempre, Vlad alzó ambos brazos hacia la bóveda de la cueva envuelto en una determinación absoluta.
- ¡¡Cuánto poder!! – el tono de Melos denotaba una cierta admiración.
- ¡¡No se contra que vais a enfrentaros!! – la mirada del drow se centró en Nemo – ¡¡pero espero que volvamos a vernos!! – Vlad bajó el tono de voz para que no pudieran oírle - Buena suerte.
En un gesto brusco el drow bajó ambas manos mientras gritaba.
- ¡¡IMMIE XHEOM MAE!!
Los viajeros desaparecieron al mismo tiempo que la vibración. Un sonido semejante a un trueno reverberó en la sala y la onda expansiva los lanzó a todos, sin excepción, contra las paredes de la estancia.
Vlad fue de los primeros en levantarse, ayudado por varios de los guardias que aún estaban acudiendo para informarse sobre lo que estaba ocurriendo en la sala del Portal de Viaje.
- Comprobad si hay heridos – el alboroto en la sala era patente.
- La Matriarca debe ser informada inmediatamente.
- Ese es mi deseo también – la onda expansiva era esperada, pero no con esa potencia – solo necesito recuperar un poco el aliento.
Más o menos sacudidos los drows se levantaban sin heridas graves aparentes. El verse lanzado contra una pared de piedra nunca es agradable, y menos cuando pasa en tu propia casa y por “algo” de confianza.
- ¿Qué fue esa luz que se vió al final? ¿Cuándo el portal los transportó a su destino?
Todos quedaron en silencio, y de manera inconsciente dirigieron sus miradas hacia Vlad. El drow recordó el cambio de luz justo cuando se produjo el viaje, un atisbo del lugar al que habían ido Nemo y los demás.
- No tengo ni idea de que lugar puede verse bañado por una luz semejante, solo se que su color… me ha recordado…
- A la sangre. A eso me recuerda esta luz.
- ¿Dónde demonios estamos? ¿Qué lugar es este?
Todos levantaron la mirada hacia el cielo, allí un sol brumoso y un tanto indefinido desplegaba su brillo mortecino en aquel paisaje desconocido.
Estaban en una elevación a cuyos pies se desplegaba lo que había sido una pequeña ciudad. Numerosos estragos debía haber sufrido, ya que era raro no ver alguna casa con ventanas, puertas o tejados rotos y ahora apenas unas pocas decenas de edificios se mantenían en pie.
Aquella maldita luz rojiza lo bañaba todo causando una sensación incomoda en la vista.
- Bajemos.
El grupo se mantuvo lo más junto posible mientras descendían a través de la suave pendiente en dirección a la ciudad. Nada más se veía alrededor, solo terreno yermo y pelado, sin árboles ni hierba, perpetuamente bañado por aquel rojizo fulgor.
Cuando estaban llegando a la primera fila de casas una figura delgaducha y sucia surgió de una callejuela lateral. El niño se quedó parado con la boca y los ojos abiertos de par en par temblando visiblemente, Nemo hizo ademán de hablar pero un chillido de pánico cortó cualquier intención de acercamiento.
- ¡¡¡Están aquí!!!!¡¡¡ESTÁN AQUÍ!!!
- Espera…
El niño comenzó a correr tan rápido como le permitian sus menudas piernas
-¡¡¡¡¡¡¡YA HAN LLEGADO!!!!!!!¡¡¡SOCORRO!!!
Los gritos comenzaron a sucederse, algunos más cerca, otros más apagados a lo largo del grupo de casas. Todo eran chillidos de pánico.
Nemo totalmente estupefacto se volvió hacia los demás.
- Yo no he hecho nada… solo quería…
- Tranquilo Nemo, no ha sido culpa tuya. Esta gente está asustada y debemos descubrir la causa. Mantengámonos juntos por si acaso y preparados para cualquier cosa.
- Come on Nemo, dejadme ir a mí delante.
No fue la inesperada intervención de Guayon lo que los dejó tan sorprendidos, fue su tono de voz. Jamás hubieran esperado oír aquel tono en alguien como Guayon. Destilaba dolor.
Con paso firme el bailarín comenzó a deslizarse gracilmente por la primera calle que pillaron, seguido con presteza por los demás. Los gritos y los sollozos se seguían escuchando por doquier y toda persona que aparecía huyendo por alguna esquina se daba la vuelta en cuanto los veía a velocidad de vértigo. Algunos eran niños con sus madres.
La pena les embargó ante aquella patética demostración.
- Esta gente está totalmente aterrorizada, no creo que nos escuchen. Es más, no hacen otra cosa que huir de nosotros. Debemos hacerles entender que estamos aquí para ayudarles.
- Hai, tenemos que ganarnos su confianza pero ¿Cómo?
- Oinnk.
Nemo se mantenía en absoluto silencio con el rostro ceniciento, Guayon seguía al frente ahora con los puños apretados y el cuerpo un tanto rígido.
Kojo y Melos ser miraron en silencio, Tokan apretó afectuosamente el hombro de Nemo para infundirle ánimos. Tilín Talan se mantenía alerta con las espadas prestas para el combate, aunque seguía débil después de su lucha en la Zona Eclipse. Se había forzado más allá del límite de sus fuerzas, pero volvería a realizarlo si fuera necesario.
La calle desembocó en una pequeña plaza, originalmente seguro que había sido una plaza del montón pero ahora que la ciudad era una sombra de lo que había sido aquel parecía un buen lugar de reunión para lo que quedaba en pie.
- Ok Melos, dejádmelo a mi. Ayudadme cuando os lo pida, come on.
- ¿Qué piensas hacer Guayon?
El bailarín se adelantó con decisión unos pasos, el miedo pesaba en el ambiente como una losa. Todos podían sentirlo desde allí y aún se oía algún que otro grito de pánico.
- ¡¡¡YEAH, el gran Guayon se complace en presentar su gran espectáculo de baile conocido en el mundo entero!!!
Sus compañeros se miraron totalmente sorprendidos, el porte de Guayon era majestuoso y su timbre de voz realmente poderoso y sumamente varonil.
-¡¡Ok, come on, let’s go!! ¡¡¡QUE COMIENCE EL BAILE YEAH!!!
Y entonces delante de ellos, en aquel lugar apartado y recóndito, en aquella ciudad iluminada por aquel fulgor mortecino y maldito, se ejecutó uno de los bailes más hermosos y espectaculares que jamás hayan existido.
- ¡¡¡YEAH!!!
El despliegue de movimientos, la suavidad en su realización, el ritmo de su cadencia…
- ¡¡¡COME ON, BAILEMOS TODOS AL SON DE GUAYON!!!
Los pases se entremezclaron con una fluidez sin igual, con una perfección sin límites, con una pasión infinita…
- ¡¡HOMBRES Y MUJERES, LET’S GO!! ¡¡ANCIANOS Y NIÑOS, COME ON!! ¡¡EJECUTEMOS JUNTOS EL BAILE DE LA PRESENTACIÓN!!
Y entonces a un gesto de Guayon, todos comenzaron a batir palmas al ritmo del baile. Tokan se percató de que algunos rostros se asomaban a las ventanas más próximas y también por las esquinas más cercanas. Rostros estupefactos. Ya no se oían gritos.
- ¡¡¡YEAH!!!
A otro gesto de Guayon fue el Cerdo quién se unió al baile. El sonido de las palmas aumentó de nivel mientras el baile entraba en una nueva dimensión más maravillosa que la anterior.
Los rostros fueron aumentando, algunos habitantes se asomaron a las puertas viendo el espectáculo que se les ofrecía, con el asombro reflejado en sus rostros.
- ¡¡¡YEAH!!!
Esta vez fue Kojo quién saltó con decisión al ruedo. El viejo ponía el alma en cada movimiento que realizaba para intentar no quedarse atrás. Melos sintió una gran alegría al ver a Kojo en aquella situación, tan distinta a como lo había visto poco antes. Las palmas habían aumentado, y ahora no eran solo ellos quienes acompañaban el baile. Parte de la gente que observaba el espectáculo había decidido tomar parte más activa en la representación.
- ¡¡¡YEAH!!!
Guayon hizo gestos a la gente para que se acercaran a bailar con ellos. Ahora estaban rodeados por mucha más gente y no se veía miedo en ninguno de los rostros, asombro y sorpresa si, pero ningún tipo de temor. Timidamente algunos decidieron unirse, aunque enseguida fueron bastantes más.
- ¡¡¡COME ON, BAILEMOS TODOS AL SON DE GUAYON!!!
Nemo sintió como los ojos se le llenaban de lágrimas mientras no dejaba de batir palmas. Tragó incapaz de aguantar la emoción que sentía en aquel momento y que bien valía por todo lo que habían pasado hasta llegar allí.
- Este Guayon es de lo que no hay ¿verdad Nemo? – Tokan subido a uno de sus bancos se estaba animando a ojos vista.
El muchacho asintió sin poder hablar. Jamás olvidaría aquel momento. Nunca.
- ¿Y dices que el portal no quería llevarlos?
- Así es Madre. Tuvimos que obligarlo. El reflujo de energía fue mucho más fuerte de lo esperado.
- ¿Cuál fue la razón que adujo el portal?
Vlad permaneció en silencio unos momentos.
- Dijo que aquella ciudad era un no-lugar.
- ¿Qué? – la Matriarca frunció el ceño pensativa - ¿Qué se supone que significa eso?
- No lo sabemos Madre – la Matriarca se levantó y comenzó a caminar lentamente.
- Jamás había oído decir una cosa semejante, si intentaras ir a un lugar que no existe desde luego no hubiera dicho eso… consultaré con las otras Matriarcas por si han tenido algún caso parecido alguna vez. Puedes retirarte.
Tras hacer una referencia Vlad abandonó la estancia con presteza. La Matriarca permaneció meditabunda ante lo que acababa de escuchar.
- Un no-lugar…
- Me llamo Feara, era… bueno… soy la alcalde de esta ciudad.
- Mi nombre es Nemo, y este es mi compañero Melos.
- Debo reconocer que no estoy muy puesta en el tema – la mujer esbozó una sonrisa triste - pero jamás había visto un elfo con ese color de piel.
- Es una larga historia…
- Entiendo – Feara miró hacia la plaza sin estar muy segura de lo que estaba viendo – vuestros amigos son… increíbles.
Nemo sonrió. El trio de bailarines seguía a la suya aunque ahora el ritmo era más acompasado. Además estaban acompañados por un montón de gente que bailaba, bien a solas o acompañados, dandole un toque realmente festivo a la situación. Para acabar de aderezarlo Tokan, en un arrebato de caballerosidad y valor, había sacado a bailar a Tilín Talan y la curiosa pareja causaba aún más regocijo entre el público. Ni que decir que el patente ruborizamiento de la mujer no hacía más que exaltar al gentío.
- Perdona que sea tan directo Feara… - el elfo le dio el tono más suave que pudo a su voz – debemos saber que es lo que ha pasado aquí.
En los ojos de la mujer volvió a verse reflejado el terror inicial que había sacudido al pueblo ante su llegada. Intentó hablar pero los ojos se le llenaron de lágrimas durante un momento, las manos le temblaban hasta que Nemo las cubrió con las suyas.
- Hemos venido a ayudar.
La mujer asintió varias veces conteniendo los sollozos.
- Venid, no hablemos aquí.
El Cerdo vio como se alejaban de la plaza. Estaba tranquilo sabiendo que Nemo estaba acompañado por Melos, además allí a cada uno le tocaba hacer ahora un papel. Su amigo debía ser fuerte, por todos ellos.
- Era de noche y no hubo aviso. Parecía un hombre normal pero no lo era. Su comportamiento comenzó a ser demencial – Feara sacudió pesarosa la cabeza - y cuando levantó las manos estalló el infierno.
- ¿Qué quieres decir con eso?
- Se llevo media ciudad por delante.
Nemo sintió una garra helada en el corazón, los ojos de Melos se desorbitaron por la sorpresa.
- Es imposible.
- Ojala - Feara sonrió con tristeza.
- Puede que usara explosivos…
- Era magia.
- Ningún hombre puede usar magia… debe tratarse de un error.
- Creeme Melos – la mujer suspiró – después empezaron a aparecer infinidad de seres extraños a través de portales.
- ¿Portales?
- Si, una especie de agujeros en el aire… gnomos malignos…Nebols…una serie de lagartos que caminaban a dos patas…y cosas que no sé ni como describir.
El elfo se levantó lentamente y comenzó a dar vueltas por la habitación. Al apoyarse en una mesa, Nemo se percató del temblor de sus manos. El miedo no debía atenazarlo, debía mostrarse fuerte. Los demás confiaban en él y no podía fallarles.
- Eso es una aberración. Va contra las leyes de la naturaleza – se giró con rapidez – continua.
La mujer volvió a suspirar.
- Tenía especial interés en no causar bajas entre nosotros, no hacía más que hablar solo… y se reía… jamás he escuchado nada tan terrible. A veces se paraba de golpe y comenzaba a reirse hasta que le caían las lágrimas pero no parecía darse cuenta… estaba loco, enfermo – la mujer comenzó a sollozar.
Melos le rodeó los hombros con un brazo para reconfortarla, Nemo no sabía que hacer, aquel no era su lugar.
- Gracias – uso un pañuelo para secarse las lágrimas – muchas gracias por todo.
Pasados unos segundos, la mujer recuperó la compostura.
- Fue cuestión de tiempo, de poco, que se hicieran con el control de la ciudad. Nos mantuvieron encerrados en los edificios como si fuéran cárceles, no debíamos interferir en algo gordo que se estaba preparando. A mí me reunieron junto a más gente en el antiguo casal… desde allí tuvimos una vista privilegiada.
Ni Melos ni Nemo se decidian a preguntar, casi les daba miedo.
- El suelo bajo sus pies comenzó a iluminarse, cada vez con más fuerza, de tal forma que al final hacia daño con solo mirarlo. Hasta que llegó a un punto en que algo salió disparado hacia el cielo, una especie de rayo carmesí que al llegar a cierta altura explotó envolviendo la ciudad de una luz rosácea… casi parecían fuegos artificiales…
- ¿Todo eso lo hizo el hombre del que nos has hablado?
- En efecto.
- Después no pareció ocurrir nada. Aquel… aquella cosa que parecía un hombre se refugió en el ayuntamiento. Era el edificio más grande y el más bonito, los años que estuve trabajando allí me parecen ahora demasiado lejanos… como si fuera la vida de otra persona.
Melos se bebía cada una de las palabras de la mujer.
- Oíamos gritos lejanos, pero no eran de gente de la ciudad. No parecían interesados en causarnos daños, al menos de momento. Entraban muchos gnomos malignos… luego sacaban grandes carretones cuyo contenido quemaban al anochecer fuera de nuestra vista. Creo que el miedo que sentían por aquel sujeto era aún mayor que el que nosotros le teníamos.
Nemo apretó las manos al darse cuenta de que comenzaban a temblarle demasiado.
- El cambio fue gradual… lentamente la luz comenzó a ser de un rojizo muy tenue… al cabo de un par de semanas el efecto ya era claro para cualquiera… hasta que llegó un día en que aquel ser volvió a salir de su encierro. Verlo de nuevo fue terrible para todos y lo peor era el aire de satisfacción y triunfo que le acompañaba. Nos dijo que su trabajo allí ya había terminado… que otros vendrian después a acabar lo que él había empezado. Entonces descubriríamos la razón de que se nos hubiera dejado vivos…
Fuera comenzaron a oírse de nuevo los gritos de Guayon mientras ejecutaba un nuevo baile.
- Después de crear otro portal todos los esbirros de aquel loco se fueron de la ciudad quedándose el solo en último lugar.
La mujer levantó los ojos para mirarles fijamente
- Fue entonces cuando nos dijo que nos fueramos de la ciudad… sí podíamos.
- Eres tan gracil bailando como a la hora de moverte en la lucha.
- Ejem, arigato Tokan san– la mujer le dio un pisotón sin querer en el pie derecho
- Tú pelo huele a flores silvestres, ¿amapolas, rosas, jacintos? y tus ropas son de un tejido realmente suave y acariciante. Tienes un gran gusto para vestir.
- Ejem, arigato Tokan san– esta vez fue el pie izquierdo el encargado de sufrir
- Se que no puedes verme el rostro, pero ahora mismo mis ojos brillan de gozo por poder bailar con una mujer tan gracil y de tanta clase como tú.
- Eres muy cortés - el pisotón fue doble está vez, Tokan pareció crecer tres metros por lo menos, algo muy notable en un enano.
- Tus pies son ligeros como el viento, tus finas manos delicadas como la porcelana, tu rostro hermoso como una puesta de sol…
- Domo arigato Tokan san– el crujido fue audible incluso bajo toda aquella barahunta
Un estremecimiento sin igual sacudió el cuerpo del enano dotándole de una nueva energía.
- Estas lágrimas que ves no son sino de alegría por poder disfrutra de este momento…
- Domo arigato Tokan san, sé que no soy muy buena bailando – el ataque a los pies del enano no mostró ni piedad ni compasión.
- ¡¡Fantástico!!¡¡Maravilloso!!
Melos y Nemo se volvieron instintivamente hacia la ventana
- Parece que Tokan está disfrutando de lo lindo.
- Eso parece.
De nuevo dirigieron toda su atención hacia la mujer.
- ¿Y dices que eso también fue gradual?
- Si… al principio nos podíamos alejar de la ciudad… y al cabo de un par de horas después de haberla perdido de vista la volvíamos a ver en el horizonte… a todos los mensajeros que enviábamos les pasaba lo mismo. Daba igual hacia donde se fueran.
- Mmmm…
- Y luego a medida que el color rojizo del cielo iba aumentando iba disminuyendo nuestra capacidad de desplazamiento. Llegaba un punto en que intentabas salir de la ciudad y volvias a encontrarte de cara a la calle por la que intentabas escapar. Al menos podemos movernos por aquí dentro con cierta libertad…
- ¿Cierta libertad?
El rostro de Feara estaba ceniciento.
- Hay gente a la que… a veces… intentan salir de casa y vuelven a encontrarse en el recibidor… de espaldas a la puerta. Son solo fogonazos… pero…
Melos meditaba en silencio. Movía los labios pero Nemo no comprendía nada de lo que estaba diciendo.
- Es como si pudiera curvar el espacio… para que todas las líneas vayan a converger hacia el mismo punto…
- Esta ciudad.
- En efecto… el poder necesario… además debe haber algún tipo de ancla que fije el punto focal…algo que rompa el equilibrio hasta ese punto…
- Algo… o alguien… aquel ser...
- Es posible - el elfo asintió levemente – es necesario un foco para que se produzca la transformación… pero no puedo ni comprender que clase de ser puede ocasionar algo así. No recuerdo nada con esa capacidad de acción…es como si fuera ajeno a este mundo.
El suspiro de Feara fue desgarrador, se llevó las manos a la cara lentamente. Con resignación.
- Perdona… se que esto debe ser muy duro para ti – el elfo dudo – pero necesito preguntarte algunas cosas más.
- Claro – el brillo de las lágrimas se reflejaba en sus ojos – para eso estamos aquí.
- ¿Viste que llevara algo como esto? – el elfo le mostro los brazales de poder
- No.
- ¿Segura?
- Totalmente.
- ¿Y le escuchaste realizar algún tipo de cántico, mantra o invocación? ¿Algún baile, figuras extrañas pintadas en el suelo? ¿Le viste usar pergaminos o varitas? – el tono de Melos era suplicante al final.
- Lo siento pero no. No hizo nada.
- No lo entiendo.
- Ya somo dos.
Tres, pensó Nemo.
- Oye abuelo ¿Porqué tienes el pelo así, tan de punta?
- Forma parte del espectáculo, por eso el Cerdo es de color verde.
- Mola.
- Oye, oye – otro de los niños le tiraba de la manga - ¿hace mucho que te dedicas al mundo del espectáculo?
- Bueno, mucho mucho…
- ¡Abuelo mírame! ¡Bailo igual que tú! – una niña realizaba unos movimientos espasmódicos que recordaban perfectamente el momento en que Kojo había sufrido un tirón en la espalda.
Otros niños comenzaron a imitar el baile riendo y girando alrededor de Kojo. Este dirigió una mirada hacia Guayon. El bailarín asintió con un orgullo que no podía disimular.
- ¡¡Abuelo!!¡¡Abuelo!! tienes que enseñarme a bailar igual que haces tú – otro niño le cogió de la mano mientras daba saltitos impacientes.
Kojo se dio cuenta de que se encontraba maravillosamente bien.
- Esta ciudad es mágica ¿verdad?
- Así es.
- El nombre… es lo que le da su poder ¿tengo razón?
- En efecto.
- Por eso todas las ciudades con características similares sufren el mismo ataque.
- ¡¿Hay más ciudades en las que está ocurriendo esto mismo?! – era la primera vez que se veía algo de color en las mejillas de Feara.
- Creemos que puede pasar lo mismo en una ciudad llamada Ninguna Parte – después de un rato de silencio Nemo se había decidido a intervenir.
Feara se volvió sorprendida hacia Nemo, después miró a Melos para obtener confirmación. El elfo asintió muy despacio.
- Melos, ¿qué has querido decir con que el nombre de la ciudad es lo que le da su poder?
- Creo que será mejor que Feara te responda a esa pregunta Nemo.
El muchacho centró toda su atención en la mujer, Melos notó una cierta tensión en su interior. ¿Cómo reaccionaría Nemo a la información?
- El nombre de esta ciudad, igual que el de la que estais buscando… no son desde luego normales. Las expresiones “ir a ningún sitio”, “ningún lado” o “ninguna parte” igual que otras como “irse al quinto pino” nunca se refieren a lugares concretos. Son frases hechas que se utilizan para indicar que, por ejemplo, hay que irse muy lejos o que no vas a ir a ningún lugar en general. Es como cuando dices “perderse en el camino” y no te estás refiriendo literalmente a eso o cuando alguien se está “comiendo con los ojos” a otra persona.
El rostro de Nemo había perdido ahora todo el color. Tenía los ojos muy abiertos y fijos. Melos intentó mejorar algo la situación.
- Lo de comerse con los ojos es lo que han estado haciendo Guayon y Tokan con Tilín Talan, por ejemplo.
Feara no pudo evitar una pequeña carcajada, pero el rostro de Nemo seguía petreo y pálido.
- El hecho de que algunas personas puedan pensar que existen lugares así – ahora era Melos quién seguía con las explicaciones – posibilita que la magia entre en acción. Las partículas mágicas están distribuidas por todo el mundo conocido, son una especie de capa que lo cubre todo… pero hay lugares donde su acumulación es mayor y por lo tanto también su notoriedad. Normalmente a la hora de hacer hechizos lo único que hacemos es atraer hacia nosotros la cantidad necesaria para realizar la invocación. Una vez cumplido el cometido, las partículas vuelven de nuevo a desperdigarse.
Melos utilizaba su tono de erudito, como siempre que tenía que hacer algún tipo de explicación. Feara escuchaba realmente interesada, ya se sabe que la magia es cosa de los elfos y normalmente no se mostraban tan locuaces al respecto. Nemo seguía con la mirada fija y sin asomo de color en el rostro.
- Cuando ha habido una acumulación suficiente, por los motivos que sea, la magia actua por si misma para dar salida a posibles excesos. En cierta forma, y para utilizar un simil sencillo, es como cuando sale vapor de la tetera. Una presión excesiva en temas de magia… bueno puede resultar muy desagradable e incluso catastrófico – Melos no pudo evitar pensar en ciertas armas experimentales y en los accidentes que hubo hasta su creación – jugar con magia puede ser tremendamente peligroso.
El caso es que la magia actua y de repente a alguien se le ocurre un… curioso nombre para ponerle a la ciudad que están construyendo. Tras eso se produce un efecto multiplicador que aligera aún más la presión mágica dándole una forma por así decirlo. La onda expansiva posibilita que en el entorno próximo comience a conocerse el nombre de la ciudad y cuanta mayor es la cantidad de gente que cree en la existencia de lugares así, mayor es la cantidad de lugares donde se tiene noticia de la ciudad y de su nombre.
Si llegara el caso en que la gente ya no creyera en esos nombres la magia actua de nuevo, de tal forma que un día a alguien se le ocurre que ha llegado el momento de cambiar ese… extraño nombre por otro más corriente. Y la magia toma otra forma, quizá en otro lugar, dependiendo de los puntos de presión que existan en ese momento.
- Magnífica explicación Melos, por algo dicen que la magia es cosa de elfos – Melos esbozó una sonrisa – tengo que mirar si encuentro quién fue el fundador de nuestra ciudad y cuando. Tengo curiosidad.
El elfo recordó las palabras de Adala, la maestra de magia del Valle Feliz: es como si la magia se pudriera antes de desaparecer. ¿Contra qué se estaban enfrentando?
- Que estúpido he sido.
El elfo y la mujer se volvieron hacia Nemo.
- No digas eso, sabes que no es verdad.
- ¿Estúpido?, no entiendo que quieres decir – Feara miraba alternativamente a ambos.
El muchacho no dijo nada, dándose la vuelta con abatimiento.
- Nemo emprendió este viaje a raiz de… unas palabras que le dijo su madre. Consideraba que era un muchacho muy revoltoso y demasiado curioso. Así que no debía ir a ninguna parte…
Feara abrió los ojos de par en par al comprender la situación. Que cosa tan simple y a la vez tan complicada. Melos hizo intención de acercarse a Nemo pero la mujer le detuvo con un gesto de la mano. Ahora comprendía el comentario del muchacho.
- Escucha Nemo, ha sido tu inocencia la que te ha llevado hasta aquí.
- Nemo es nuestro líder. Sin él ninguno de nosotros hubiera llegado hasta este lugar.
- Y eso es algo que jamás podremos agradeceros lo suficiente – la mujer se acercó hasta el muchacho.
Nemo tenía una expresión entre triste y cansada mientras miraba a través de una de las ventanas de la habitación.
- Dices que ha sido mi inocencia la que me ha traído hasta aquí...pero después de lo que me has contado creo que ha sido mi estupidez la que me ha guiado.
El silencio se adueño de la sala. Melos no tenía muy claro como levantar el ánimo del chico, quizá debía pedirle ayuda al Cerdo. Pasados unos segundos se percaraton de que Feara estaba llorando. Nemo se sintió culpable.
- Lo siento, no pretendía…
- No, no – la mujer negó con la cabeza – no es por ti. Mira aquí fuera. Mira lo que está pasando en la calle.
Melos se acercó con rapidez y Nemo, que había estado mirando sin ver realmente lo que pasaba, prestó atención a la escena que se les presentaba.
Era una fiesta.
Hombres, mujeres y niños. Jóvenes y ancianos. Todos estaban riendo y bailando.
Guayon supervisaba los bailes y movimientos de toda una tropa de esforzados y ruidosos alumnos.
Kojo caminaba de aquí para allá rodeado de una auténtica turba de niños y niñas que no paraban de colgarse de sus piernas y sus brazos mientras reían a carcajadas. El rostro de Kojo parecía más joven con un brillo desconocido en los ojos.
Tokan se sentaban encima de un altísimo taburete mientras dejaba colgar los pies de forma juguetona. Se había quitado los zapatos y los calcetines mientras proclamaba a viva voz las maravillas que había visto en sus innumerables y valerosos viajes.
Tilín Talan totalmente ruborizada estaba rodeada por un grupo de mujeres que no hacían más que preguntarle por sus armas y su vestimenta.
El Cerdo no paraba de maravillar a todo aquel que se acercaba, ya que los animales modificados casi formaban parte de las leyendas. La inteligencia y el saber estar del animal, que saludaba a todo el mundo con unas impecables reverencias, no hacía más que atraer a más y más gente.
Feara comenzó a hablar con voz llorosa.
- Jamás podreis llegar a imaginar el bien que habeis hecho al venir aquí. En el día de hoy hemos olvidado el miedo y el dolor, esta noche los niños podrán dormir tranquilos y los adultos dejarán de llorar a escondidas.
La mujer se volvió hacia Nemo.
- No ha sido la estupidez la que ha causado este bien infinito – la mujer se tapó los ojos mientras los sollozos sacudían su cuerpo – no… no lo ha sido…
Melos se apresuró a cogerla de los hombros mientras le hablaba con palabras quedas.
Nemo volvió a mirar de nuevo por la ventana. Permaneció así durante unos segundos, a solas.
Tokan parecía un auténtico jefe de pista en el mayor circo del mundo. Comenzó a hablar con voz poderosa mientras ejecutaba misteriosos e insondables movimientos con las manos.
Encaramado en aquel altísimo taburete controlaba la situación proyectándose sobre los demás como una divinidad.
- Acercaos para escuchar las más maravillosas y apasionantes historias que jamás hubierais imaginado – ahora todo el mundo, incluso Guayon y los demás estaban agrupados a su alrededor en un gran corro- preparaos para poder oir en exclusiva la apasionante y tenebrosa historia que se ha convertido en un mito entre los Cíclopes-tuertos de todo el continente.
Aquello prometía, Melos junto a la mujer y Nemo salieron de una casa próxima y se juntaron con el resto de gente en aquel gran corro.
- Os voy a contra la historia de mi antepasado Ojoconmi… - el enano sintió las miradas de todos los niños del pueblo sobre él, mejor que hiciera algún pequeño cambio para adaptarlo a todos los públicos - …Ojitoconmigo y su encuentro con los Cíclopes-tuertos… un encuentro que hace que aún ahora al recordar su nombre… no hay Cíclope-tuerto que no se estremezca de auténtico terror.
La gente escuchaba embelesada, Kojo decidió que era hora de poner las cosas en su sitio.
- Esos estremecimientos de los que hablas son sin duda causados por unas carcajadas incontenibles, aún deben partirse de risa cada vez que lo recuerdan.
Todo el mundo comenzó a reirse, Tokan le señalo con un dedo acusador.
- ¡¡¿Cómo osas?!!, preparate para enfrentarte a un horror sin límites a causa de tu falta de respeto.
Ni corto ni perezoso Tokan comenzó a quitarse el embozo de la cabeza, una barba impia pugnaba por salir a la luz. Kojo y Melos casi se arrojaron sobre el enano para impedirle que cometiera aquel sacrilegio. Inmediatamente detrás se arrojo una auténtica estampida de crios entre risas y gritos.
- ¡Porras fritas, nos atacan!
Un rato después los ánimos estaban más calmados. Mientras Guayon seguía siendo el centro de atención con sus bailes, Melos se encargó de informar a todo el mundo de la situación.
La preocupación y el miedo se reflejaron a partes iguales entre los miembros del grupo.
Kojo, con mirada baja, jugueteaba con su bolsa tocando de forma inconsciente la barra de pan de partículas.
Tilín Talan mantenía las manos sobre las empuñaduras de sus armas con gesto casi casual.
Casi.
Era imposible ver el rostro oculto de Tokan, pero los brazos fuertemente cruzados y los hombres rígidos denotaban su estado de ánimo.
El Cerdo, con gesto pétreo, se mantenía inamovible junto a Nemo.
- Como podeis ver nos enfrentamos a un enemigo terrible… y con capacidades desconocidas e impredecibles.
- Creía que la magia era cosa de elfos.
- Yo… no tengo una explicación para esto.
Oir a Melos decir que no tiene explicación para algo es como ver a Guayon vestido de forma decente.
Inaudito.
Mientras Feara sonreía ante los bailes de varios niños fue arrebatada por un auténtico huracán humano llamado Guayon. Antes de posar los pies en el suelo se encontraba en el centro de un enorme círculo de gente que vitoreaba y batía palmas mientras el varonil rostro del bailarín llenaba su campo de visión.
- Come on, creo que no nos han presentado, yeah
- Yo… soy Feara.
El baile estaba aumentando de velocidad, nunca se le había dado bien hasta ahora pero con Guayon el suelo parecía deslizarse bajo ella.
- Yeah mi nombre es Guayon y el baile es mi pasión, come on.
Poderosos efluvios surgían de aquel hombre, asaltando sin piedad los sentidos de Feara. Además ahora Guayon estaba sacando la lengua de forma que combinaba con los pasos de baile que ejecutaban en aquel momento.
Feara notaba más calor a cada momento que pasaba, el bailarín la apretó aún más contra si mientras susurraba con voz de tenor.
- Come on, dejemos que el fuego de la pasión nos conduzca al baile de la presentación yeah
La mirada salvaje y traviesa del bailarín la hechizó sin remisión. Feara solo era una mujer de carne y hueso ¿como luchar contra aquello?
Nemo miró a sus compañeros con calma.
- Creo que ha llegado el momento de deciros esto. No sabemos a que nos enfrentamos pero… es algo malo, muy malo, y no quiero que os pase nada a ninguno de vosotros.
Todos lo miraban en silencio.
- No puedo pediros que me acompañeis y no lo voy a hacer. Me habeis dado más de lo que jamás hubiera soñado… sois mis amigos – sonrió – los mejores que nunca hubiera soñado.
La voz se le quebró, el Cerdo se mantuvó firme a su lado.
- Lo siento mucho muchacho, pero ahora no te me vas a escapar. Además me tienes que presentar a esa tía tuya que no hace más que enviudar. Creo que es hora de que un hombre de verdad la ponga en vereda…
- Eso me gustaría verlo sin duda – Tokan dirigió un gesto admonitorio hacia Nemo – ni se te ocurra dejarme atrás, ¡¡estas pequeñas piernas son capaces de propulsarme a gran velocidad!!
- Mi destino es acompañarte Nemo san, y ahora ya tengo el método para seguiros si me dejais atrás – la mujer ninja sonrió.
- ¿Tú un chiste Tilín Talan? ahora si que nos hemos vuelto todos locos.
Nemo no pudo evitar reirse.
- Ooiinnkk.
Con aquello estaba todo dicho.
Guayon flotaba y junto a él lo hacía la mujer más hermosa que nunca hubiera bailado entre sus brazos. La mente del bailarín bullía y cuando, en uno de los giros, el pelo de la mujer rozó su rostro sintió que sería capaz de bailar hasta el fin de los tiempos.
- Nuevos sentimientos afloran en Guayon, come on
- Eres…. sin…duda…el mejor… bailarín…que he…visto…nunca.
- Guayon es el mejor en muchas cosas yeah, Guayon se lo mostrará a la bella Feara cuando encuentren un rincón, come on
Los ojos de la mujer se desorbitaron, sus mejillas estaban coloradas y sus labios ligeramente húmedos y entreabiertos.
- ¡¡¡¡¡YEAHHH!!!!!
- Veo a Guayon muy animado.
- Y tanto…
Kojo miraba con ojo crítico. Tokan se acercó de forma imperceptible hacia Tilín Talan.
La ninja se separó de forma imperceptible del enano.
- Nos falta como saber encontrar la ciudad de Ninguna Parte, a todo esto.
Todos se giraron hacia Melos.
- No os preocupeis tengo un plan.
- Que consiste en…
-Me he dado cuenta de que las partículas mágicas que envuelven esta ciudad gozan de una extraña singularidad. Parecen modificadas en ciertos aspectos que no dejan de ser sintomáticos viendo la situación en que se ha visto atrapada esta buena gente. Así pues me veo con la capacidad de poder aglutinar una ínfima parte de ese contenido y gracias a una mezcla entre mis capacidades cognitivas, unas herramientas adecuadas y un entorno en tres dimensiones como el que nos encontramos actualmente poder llevar a cabo un complicado e interesante experimento que proporcionará resultados satisfactorios y tremendamente útiles para la consecución de nuestro objetivo.
- ¿Mande?
El enano sacudió la cabeza apesadumbrado.
- A ti no se te puede dar cancha ¿eh?
Al cabo de un rato, y lejos de miradas indiscretas Melos y el Cerdo se pusieron en marcha.
Mediante complicados hechizos, el elfo creó una pequeña esfera que fue reduciendo cada vez más de tamaño. A medida que el tamaño se reducía, su color rojizo iba aumentando.
Siendo el Cerdo un animal modificado, Melos lo usó como si fuera un tamiz de tal forma que a medida que la esfera iba traspasando al animal, provocaba que la singularidad que había detectado el mago se separara de las partículas mágicas que se encontraban en la esfera creada.
- Con esto podremos guiarnos ahora. Si mi teoría es correcta esta pequeña esfera de singularidad se sentirá atraída por empatía hacia otras zonas en que las partículas mágicas este… contaminadas con esto. Sea lo que sea.
- Oiiiink.
- Si, ahora mismo aquí no tiene ninguna utilidad, pero una vez nos hayamos alejado lo suficiente será capaz de de