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Flinn
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Asha'man

MensajePublicado: Lun Mar 31, 2003 6:42 pm    Asunto: Responder citando

Aqui estamos de nuevo. Esta mañana he ido para ver una entrevista del curro...espero que haya suerte y me cojan que ya va tocando. Por otro lado en el capítulo de esta semana se produce la primera aparición del malo oficial, espero que os guste. Esa parte del capítulo tiene su historia, porque lo escribí cuando apenas llevaba unos 4 o 5 capítulos. Tenía muy clara la imagen de como quería que saliera y fue por eso que me dediqué a escribirlo tan pronto, para que no se me olvidara. De hecho hay otro trozo más avanzado con el que hice lo mismo. Por ahora nada más, un saludo.

Capítulo 17. Jinetes de la tormenta.

Después de haberle contado a Melos las peripecias y problemas en los que se habían visto envueltos, este les comentó algunas pequeñas modificaciones que según su modesta opinión harían el viaje un poco más seguro.
Entre ellas se encontraba el concepto de "hacer guardias" que a Nemo le parecía simplemente fascinante. Para los ignorantes en ese tema decir que "hacer guardias" consistía en que mientras todos estaban durmiendo uno tenía que aguantarse y quedarse despierto durante un período de tiempo con el encomiable fin de destruir todos los peligros que puedan amenazar al grupo completo. Una vez pasado ese período de tiempo, otro de los que estaban durmiendo ocupaba el lugar del despierto y así sucesivamente hasta que se hiciera de día y se pusieran en marcha (o mataran al vigilante y a todo el grupo detrás).
Hay que reseñar que la implantación de esta novedosa e impactante técnica tuvo sus problemas e inconvenientes, algunos claramente desagradables y es que la picaresca apareció durante aquellas noches en toda su plenitud.
El primer intento fue un fracaso rotundo. Fue Kojo el que se presento voluntario para la arriesgada misión de quedarse despierto la primera vez aún a sabiendas del peligro que encierran los posibles efectos secundarios de una técnica tan traumática para el cuerpo y la mente. El viejo parecía decidido y a Nemo le pareció un rasgo de gran valor ya que siempre es peligroso enfrentarse a lo desconocido. El resultado fue que todos pasaron la noche en blanco, la tensión que se respiraba en el ambiente propició que ninguno fuera capaz de pegar ojo , exceptuando a Kojo que se durmió casi enseguida y molestó a todos los demás con sus impresionantes ronquidos.
Al día siguiente todos iban andando de manera un tanto errática y alguno de ellos se quedo dormido en mitad del camino, hasta que decidieron parar porque aquello era un completo desastre. El único que aguantó al pie del cañón fue Kojo Ness, quizá porque era el único que había conseguido dormir la noche anterior, aunque el rechazaba esa suposición de plano, agregando que se debía a su magnífico estado de forma y autodisciplina.
La segunda noche ya estaban más concienciados y tranquilos por lo que no ocurrió lo mismo. Esta vez Guayon tuvo el honor de ser quién se quedara despierto en la primera guardia de la noche...todos durmieron a pierna suelta incluido el bailarín que estaba molido de cansancio.
Palabras como "dedicación", "esfuerzo" y otros términos parecidos se oyeron a la mañana siguiente convenientemente aderezados de gritos de cabreo y algún que otro sonido indefinible que vino acompañado de un olor claramente definible y nauseabundo que propició una caza de brujas en busca del culpable de tan oloroso delito.
La tercera noche la cosa empezó un poco mejor, el Cerdo se mantuvo impertérrito su hora de guardia y a continuación aviso a Nemo que ocupo su lugar. Después del chico vino el mago y luego el viejo, pero fue entonces cuando se mareo todo. Este aguantó cinco minutos y avisó a Guayon como si ya hubiera pasado una hora entera, pero es que la cosa no se quedo así, ya que este hizo lo mismo que el viejo y avisó al Cerdo para que le relevara. El resultado final fue que el Cerdo hizo tres guardias, Nemo dos igual que el elfo mientras Kojo y Guayon realizaron aproximadamente 15 minutos cada uno.
Fue a la mañana siguiente cuando se descubrió que aquella noche había sido excepcionalmente larga para algunos y muy corta para otros dos. Pero no hay mal que por bien no venga, tras una "tranquila" charla que la pareja mantuvo a solas con el Cerdo se mostraron de lo más colaboradores a partir de aquel momento y se consiguió dominar aquella temida técnica de vigilancia en apenas cinco días.
Seguramente alguno pueda estar preguntándose lo siguiente, ¿para que tanto jaleo con quién hace las guardias cuando tienen en el grupo a un elfo que solo necesita dormir 2 horas al día?
Pues a esta conclusión llegaron los miembros del grupo en la mañana del séptimo día a raíz de un comentario que le hizo Guayon al Cerdo, por lo que el debate ya estaba abierto. Sorprendentemente Melos pareció aliviado cuando le propusieron que él hiciera las guardias durante el tiempo en que no necesitaba dormir y que para realizar las otras dos horas el resto se iría turnando cada día. Aunque pueda parecer lo contrario, ninguno de los viajeros dio aquellas noches por perdidas, ahora todos conocían la técnica de "hacer guardias" por lo que se habían convertido en rivales mucho más temibles de cara a sus posibles enemigos.
Cuando todo quedó claro Melos suspiró aliviado, podría realizar sus trabajos nocturnos tranquilamente sin que ninguno de los demás se enterara. Lo cierto es que ya se había descuidado más de lo que le hubiera gustado y era muy arriesgado sacar lo que necesitaba de su bolsa y escabullirse a algún otro sitio mientras tienes a alguien, tenso como una cuerda, haciendo guardia a pocos pasos de ti.

Un rato después cuando estaban caminando a través de un pequeño valle surcado por varios riachuelos, Nemo se acercó a Melos aprovechando que los demás estaban muy enfrascados en una conversación sobre cual era la bebida más ardiente que habían tomando nunca.
Aquel era el momento de obtener algunas respuestas acerca de cosas que le rondaban por la mente desde unos cuantos días atrás.
- Oye Melos, ya sabes que soy una persona a la que le gusta aprender todo lo que pueda porque no he visto mucho mundo y creo que esta es una ocasión inigualable que no tengo que desperdiciar.
- Estoy totalmente de acuerdo contigo Nemo, el saber es una de las cosas más maravillosas de esta tierra. ¡Hay tantos teoremas que aún no conozco, tantos problemas que no he conseguido resolver!. Pero dime ¿qué es lo que te pasa por la mente muchacho?
- Pues veras - ciertamente Melos era muy listo, casi tanto como Kojo - he oído hablar de extrañas botellas que nunca se vacían, por mucho que bebas siempre guardan líquido en su interior y eso me parece algo realmente extraordinario, no se si es posible que existan objetos semejantes a ese.
- Mmm, vaya, vaya. Así que te interesan los objetos mágicos ¿eh?
- ¿Eso es un objeto mágico? - Nemo estaba realmente excitado - ¿cómo es posible?¿cómo se consiguen?¿dónde los venden?
- Jajajaja, tranquilo muchacho que no es tan fácil. Verás - el tono de Melos era el que utilizaba siempre que se ponía a explicar aquellas cosas tan raras que contaba- el objeto en si, en este caso la botella, es absolutamente normal, lo que pasa es que se le han dado... ciertas capacidades especiales.
- ¿Y en que consisten esas capacidades?¿cómo se le ponen?
- Bueno, el término técnico es el de "imbuir un objeto". Se trata de que utilizando la magia podemos dotar al objeto, la botella en este caso, con un hechizo concreto que es el que realiza el trabajo que tu me estas indicando. Dices que has oído hablar de botellas que nunca se vacían así que puedo decirte sin temor a equivocarme que lo más seguro es que esa botella tenga incluido un hechizo de regeneración de líquidos.
- ¿Regeneración de líquidos?¿en que consiste?
- Pues quiere decir que el líquido que hay en el interior de la botella nunca se gasta, puedes beber cuanto quieras, incluso bebértelo todo, que cuando haya pasado un cierto tiempo, el cual viene indicado según ciertos algoritmos secuenciales, el liquido vuelve a aparecer de nuevo listo para ser bebido.
- ¡Impresionante!
- Ya te digo.
- ¿Y donde se pueden conseguir objetos como ese?
- La magia es cosa de los elfos, ya lo sabes. Lo tenemos todo controlado porque hay ... ciertos objetos que pueden ser muy peligrosos. No es normal que nadie tenga ningún objeto mágico y menos aún alguien que no sea elfo.
- Entonces no es normal encontrarse con gente que tenga cosas de ese tipo ¿no?
- Aja, una persona que tenga objetos mágicos no es nadie normal. Es una gran responsabilidad ¿sabes?
- Muchas gracias Melos, me lo has explicado muy bien - el gesto del elfo era de deleite.
Ahora Nemo tenía muchas más dudas que antes, ¿cómo podía tener Kojo un objeto como aquel?, sin contar con la barra de pan explosiva. En fin de momento lo mejor era disfrutar de aquel día tan maravilloso y luminoso.

Lejos de allí en una habitación sin luz, una figura meditaba su siguiente acción. En su afán por no llamar la atención había cometido errores, pero esperaba solucionarlos rápidamente.
Aquel molesto grupo le estaba dando quebraderos de cabeza. En un par de ocasiones intentó impedir su avance, en la ciudad (donde tuvo las primeras noticias de su búsqueda) y en el camino al Valle Feliz, pero de manera un tanto sorprendente habían conseguido escapar.
En cierta manera era divertido, un desafío, pero sus acciones estaban atadas por la cautela. Lo más importante de su plan era no llamar la atención, pasar desapercibido. Esa era la base de todo, así habían caído varias ciudades y de la misma manera caerían más.
No necesitaba ningún tipo de iluminación para leer lo que ponía en el último informe que había recibido. Tampoco era necesario, recordaba cada palabra, cada punto. Y lo que ponía no le gustaba en absoluto.
Los miembros del grupo eran de lo más variopinto:
- Un muchacho llamado Nemo, por lo visto era el líder del grupo, el que inició la búsqueda. Lo que más le preocupaba es que no conocía las capacidades del joven. Cuando combates a un enemigo debes conocerlo para no llevarte sorpresas. Siempre.
- Un cerdo con capacidades especiales. Al parecer realizaba disparos de gran potencia y era capaz de lanzar miradas realmente aterradoras. Por lo visto aún quedaban animales modificados. Su nombre, "Jenetiko", era toda una ironía. Además era totalmente leal al joven líder.
- El viejo era un enigma total. Tenía un nombre casi impronunciable, BUUARRRRRRPPPPH, y además contaba con un arma legendaria, la barra de pan de partículas, pero tener una de esas armas implicaba que...¿y si estuvo en...? aquello le hizo sonreír, a su pesar. Ahora ya conocía el paradero de otra de esas armas, solo quedaba una sin localizar. Por último al parecer tenía la capacidad de lanzar gritos de batalla, cosa que enlazaba con otro miembro del grupo.
- Guayon era un tipo ridículo en cierta forma. Sus fuentes lo describían como una especie de payaso bailarín al que los niños apreciaban mucho. Pero cuando el viejo lanzó el grito se transformó en una especie de monje guerrero de grandes capacidades combativas. Quizá su actitud bailarina no era más que una fachada.
- Por último un mago elfo, Melos. Lo único que sabía sobre el era que sus capacidades mágicas alcanzaban el nivel octavo. Suficiente, con eso demostraba su peligrosidad. No debía avanzar más.
Seguían existiendo muchos puntos oscuros y dudosos pero prefería no esperar más. Si el grupo se dirigía hacia donde pensaba se volverían mucho más peligrosos. Era hora de actuar. El no podía ausentarse de la ciudad. Una vez comenzado el proceso debía permanecer en ella, era el foco de la transformación. Pero tenía otros subordinados que harían el trabajo.
Atendiendo a su gesto el duende maligno se acercó con gesto servil.
- ¿Si, mi señor?¿Cuáles son vuestras órdenes?
- Convoca a los jinetes, tengo un trabajo para ellos. Es hora de que actúen.
- Si mi señor - el duende se volvió hacia la puerta.
- Convócalos a todos.
El duende quedó paralizado a mitad de camino. Lentamente se dio la vuelta. Estaba pálido.
- Perdón mi señor, ¿a todos? - tragó saliva -¿a... a ella también?
- He dicho a todos. - el tono de voz era cortante- No me hagas repetir las órdenes. ¡Largo!
El duende se volvió con presteza y trató de alcanzar la puerta lo más rápido posible. No tenía la seguridad de que viviera para llegar hasta ella. Cuando la cerró tras de sí la figura sentada comenzó a reír con ganas. Después de todo quizá se divirtiera con el espectáculo, la caza había comenzado.
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Asha'man

MensajePublicado: Lun Abr 07, 2003 1:17 pm    Asunto: Responder citando

Esta semana quiero comentar algunas cosas de la historieta, por ejemplo la razón de hacer una historia de tintes cómicos. Lo cierto es que cuando mire el resto de las historias (y me parece que la cosa sigue igual) todas eran por un estilo. Ya fueran sobre el mundo de la rueda o no, todas eras bastante serias (aunque tuviesen algún puntazo aislado) así que cambié mi idea original de hacer una historieta de ese tipo y me puse a escribir esta. No se a cuanta gente pueden gustarle las historietas de este tipo, pero debe haber de todo ¿no?. Por otro lado también quiero decir que en ningún momento fuerzo la historia para poder meter más coñas o más cosas extrañas, creo que si hiciera eso no saldría natural y además no creo que pudiera ponerme a escribir así. Un ejemplo es el nombre de la ciudad que busca Nemo, que es cuanto menos curioso. No lo hice para poder tener una coña facil con la que tener una excusa para la historia, el nombre tan particular de la ciudad tiene una explicación que se verá más adelante en la historieta. En cuanto al capítulo en sí, viendo el título creo que queda todo claro. Un saludo y hasta el lunes que viene (si el Creador quiere...)

Capítulo 18. La calma que precede a la tempestad.

En la segunda semana de viaje empezaron a encontrarse algunos pueblos y pequeñas ciudades que jalonaban el camino por el que transcurría el plácido viaje. Fue un agradable cambio el poder dormir en una cama o encima de un montón de paja en lugar de hacerlo sobre el duro suelo del camino o apoyado en el tronco de un viejo árbol.
Se encontraban bastante bien provistos de dinero gracias a los bailes de Guayon en el Valle Feliz, por mucho que eso molestara a Kojo, así que por una vez y sin que sirviera de precedente consiguieron comer platos decentes. Por otra parte surgieron algunos pequeños imprevistos que animaron un poco aquellas jornadas de viaje.
En uno de los primeros pueblos que visitaron la mitad de la población no acogió con mucho agrado los bailes del que se consideraba a si mismo como el banquero del grupo. Los hombres del pueblo no veían con buenos ojos los bailes de Guayon porque causaron cierto revuelo en la otra mitad del pueblo, la mitad femenina. Un viejo armado con un garrote estuvo siguiéndolos durante más de tres horas después de que se largaran del pueblo. Al parecer había sorprendido a su mujer, que también estaba muy entrada en años, elaborando un plan para poder fugarse con el bailarín cuando el grupo partiera de nuevo.
La reacción que Guayon causaba entre las mujeres no era intencionada según él, pero es que frente a aquellos movimientos sensuales y altamente provocativos poco podían hacer ellas para resistirse. Melos tomaba apuntes de todo aquello con un gran interés, al parecer tenía previsto realizar una serie de estudios acerca de la manera de atraer a personas del otro sexo y ahora tenía una oportunidad de oro para observar y certificar una serie de variables virtuales con las que era difícil experimentar.
A la hora de irse del siguiente pueblo se encontraron con otro problema similar pero a la vez diferente. El Cerdo llevaba bastantes días practicando junto a Guayon y había llegado el momento de ver que tal funcionaba la cosa. Lo que no había pensado es que él de por si ya tenía un gran encanto entre las féminas de su clase por lo que la combinación con los bailes fue una mezcla realmente explosiva.
De nuevo les tocó salir corriendo del lugar, con todas las cerdas de los corrales trotando tras ellos y gritándole al Cerdo que se las llevara con él. Detrás de los animales venían sus enfadados amos empuñando garrotes y estacas y acusándoles de querer robarles los animales de los corrales. Lo peor de todo fue que cuando consiguieron quitarse de encima a los animales y a sus amos, Guayon le dio un tremendo abrazo al Cerdo y le felicitó henchido de orgullo por todos los progresos que estaba realizando. Entre Melos y Nemo consiguieron evitar que Kojo le pegara un buen estacazo con una enorme rama que acababa de coger del suelo.
Fue entonces cuando llegaron a una pequeña ciudad con unas pocas calles y unos cuantos edificios interesantes, entre ellos una taberna. De manera inocente pensaron que podrían tomarse algo tranquilamente mientras discutían los siguientes pasos del viaje. Se metieron en la boca del lobo. Apenas se sentaron empezaron a oírse eructos por doquier y Guayon reacciono ante aquellos sonidos como ya había hecho antes de llegar al Valle Feliz.
Se armó una batalla campal de proporciones bíblicas. Lo cierto es que más que batalla aquello fue una paliza campal. Varios de los parroquianos volaron por encima de la barra y Melos recibió un guantazo que le estrello contra una de las mesas antes de darse cuenta de lo que pasaba. El dueño de la taberna se acercó a Guayon para tratar de imponer la calma y salió volando por una de las ventanas con tanta fuerza que atravesó toda la calle y se metió por una ventana de una de las casas de enfrente. Tiempo después aún se seguiría discutiendo cual de las dos cosas era más sorprendente: si la fuerza con la que el barman voló aquella noche o la puntería que demostró el luchador colándolo por la otra ventana.
Todo aquello acabo con un sonoro eructo de Kojo que puso las cosas en su sitio y a Guayon bailando sobre el escenario del local. Aunque esta vez no intentaron echarlos del lugar, no después de lo que habían visto sobre Guayon, decidieron que lo mejor era buscarse un buen lugar al raso para pasar aquella noche con un poco de tranquilidad.
Fue Melos el que les dio la idea de estudiar el peculiar talento de Guayon en algo que denominó con el nombre de "entorno de trabajo controlado". Lo cierto es que se mostró muy sorprendido de aquella capacidad tan extraordinaria que había demostrado para la lucha. El Cerdo, después de que el elfo recuperara el conocimiento, le explicó en que consistía todo aquello y los lapsus de memoria que sufría el bailarín durante aquel estado incontrolable.
Lo cierto es que aquellas reacciones eran de lo más extraño que habían visto en su vida, y mira que habían visto cosas...
El terreno para el experimento fue cuidadosamente escogido, ya que según Melos tenía que contar con todas las especificaciones necesarias para poderse llamar "entorno de trabajo controlado". Finalmente colocaron a Guayon en una especie de claro rodeado de árboles no demasiado altos para que el resto del grupo se pudiera encaramar a sus copas y permanecer seguros en ellas. Una vez estuvieron todos cuidadosamente colocados llegó la hora de iniciar el experimento.
Guayon no tenía muy claro que era todo aquello que estaba pasando, todos sus compañeros se subían a los árboles mientras el tenía que quedarse quieto a la espera de "algo" que no quisieron explicarle, alegando que era una sorpresa. Así pues comenzó a ejecutar unos suaves bailes mientras dejaba pasar el tiempo.
A una señal de Melos, Kojo lanzó un poderoso eructo que retumbó en la quietud de la noche y que provoco aquella extraña transformación en el bailarín.
Inmediatamente comenzó a emitir aquel agudo grito y a golpear con furia hacia todas las direcciones posibles con gran velocidad. Melos anotaba con fruición y no dejaba de mascullar por lo bajo. A una señal del elfo Kojo eructó de nuevo y el luchador empezó a bailar suavemente.
- Impresionante, parece que su cuerpo reacciona ante el sonido de forma inmediata. Oye Guayon, ¿como va todo?
- Come on, estoy esperando y haciendo tiempo. Me gusta bailar bañado por la luz de la luna.
- ¿No has notado nada?
- La luna llena me impulsa a desnudarme completamente, yeah.
- Pero, ¿nada más?
- Ya te he dicho que este tío no se entera de nada. - el rostro de Kojo adoptó una actitud de alarma - ¡el maldito se esta desnudando!
El eructo del viejo dio paso al ataque desaforado de Guayon. Mientras Melos no paraba de escribir notas, Kojo comenzó a eructar a toda la velocidad que era capaz. Y era mucha.
Los cambios se producían en apenas unas décimas de segundo mezclando una vorágine de golpes y bailes que proporcionaban un espectáculo impagable. Al final Kojo comenzó a reírse con todas las ganas del mundo y comenzó a aplaudir y a botar sobre la rama en la que estaba sentado....hasta que esta se partió.
En cuanto Guayon detectó un blanco a su alcance se movió en dirección a Kojo sin parar de dar volteretas acortando el terreno de manera alarmante. Puede que Kojo sea un viejo pero cuando la cosa se pone peligrosa se mueve tan rápido como el que más, es una especialidad pulida a lo largo de muchos años de experiencia.
Sin girarse a mirar, el viejo hecho a correr a toda velocidad y de un brinco realmente portentoso para alguien de su edad empezó a subir de manera precipitada a un pequeño árbol de los que se asomaban al claro que formaba parte del "entorno de trabajo controlado" aunque en la humilde opinión de Kojo, de controlado no tenía mucho.
Guayon ni siquiera necesitó saltar tras Kojo, de un golpe seco partió en dos el tronco y árbol y viejo se dieron un buen barrigazo contra el suelo.
- ¡¡Que le va a dar!!.
Sin perder ni un segundo el Cerdo se lanzó en persecución del luchador y ejecutó un disparo de aviso. Guayon se giró presto para la lucha. El cara a cara entre aquellas dos fuerzas de la naturaleza fue épico y corto.
- ¡¡¡BUUARRRRRRPPPPH!!!

Después del eructo que puso fin al ataque siguieron haciendo algunas pequeñas pruebas, siempre con la botella a mano para cortar de manera rápida y limpia cualquier pequeña desviación de los planes. Pudieron sacar algunas conclusiones: como ya suponían Guayon no recordaba nada de aquellos lapsus de combate febril, tampoco parecía reconocer a enemigos de aliados y se lanzaba sobre lo primero que se moviera en su radio de visión.
Por otra parte la potencia o la persona que lanzarán el eructo tampoco influía en la reacción del bailarín-luchador.
Después de acabar el experimento aún tuvieron que ponerle excusas a Guayon sobre porque no había visto aquel "algo" tan interesante con que sus compañeros habían tratado de entretenerlo y lo más importante de todo ¿cómo narices se había partido aquel árbol?
Por la mañana, apenas media hora después de ponerse en marcha, llegaron la cauce de un río de aguas cristalinas. Alborozados se lanzaron al agua y empezaron a jugar lanzándose bolas de barro y tirándose unos encima de otros, fue un rato bastante divertido. Por supuesto aprovecharon para darse un baño y asearse un poco, que falta les hacía.
Después del trompazo del día anterior Kojo decidió cambiarse el atuendo y ponerse una vieja túnica que no utilizaba demasiado y se puso a lavarse los calzones. Al cabo de una hora decidieron ponerse en marcha pero los calzones seguían húmedos y aunque parezca mentira, a Kojo le dio vergüenza retrasar a sus compañeros por semejante nimiedad (realmente no quería que Guayon le dijera nada al respecto), así que ni corto ni perezoso se puso en marcha con los bajos bien aireados...
Llevaban un rato caminando y Nemo se percató de que de vez en cuando Kojo comenzaba a reírse por lo bajo, algo había que le ponía de buen humor pero no sabía que podía ser, cuando se pararan le preguntaría.
Ahora estaban circulando por un pequeño camino que según Melos los llevaría de forma rápida y segura hasta el Ora Kulo. Mientras el terreno descendía a su izquierda en una suave pendiente, pegada a su derecha se alzaba una montaña sin apenas vegetación y en la que se notaba la erosión causada durante años por el viento y la lluvia.
- Oye Melos, ¿cómo es el Ora Kulo? - Nemo volvía a la carga, no paraba de preguntar todo lo que se le pasaba por la cabeza.
- Mmm, es una buena pregunta. Yo nunca he ido personalmente, pero por lo que me han contado siempre hay mucha gente rondando la entrada haciendo cola para pedir audiencia. Una figura encapuchada hace las veces de portero y es quién comunica quién puede entrar y quién ha sido rechazado. El edificio no parece muy grande, pero creo que lo que es el complejo en si, se extiende bastante bajo el suelo.
- ¿Y como es la persona que te dice las cosas?
- Bueno, nadie ha sido capaz de recordarlo. Creo que te hacen algo para que te olvides antes de salir. Recuerdas lo que te ha dicho pero no como es, ni siquiera se si llamarlo persona...más bien yo lo llamaría "ente".
- ¡¡Tengo un montón de ganas de llegar!!
- Y yo Nemo, porque verás...
- Yeah, ¿de donde ha salido eso?
Acababan de girar en una esquina natural del camino causada por la montaña que se alzaba a su derecha cuando vieron que un individuo realmente enorme se paraba bruscamente al verlos, de manera que ocupó completamente el camino a unos cuantos metros frente a ellos.
- Por todos los teoremas - el temor latente en la voz de Melos hizo que todos sus compañeros se giraran a observarlo, estaba tremendamente pálido - es un troll de batalla.
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MensajePublicado: Vie Abr 18, 2003 6:06 pm    Asunto: Responder citando

Después de un paro forzoso por cuestión del curro llega la historia de nuevo. Se acabó el pasar noches en vela removiéndose sudoroso entre las sábanas, se acabaron las plegarias desesperadas en espera de la respuesta tan ansiada, ha llegado el momento que todos esperabais: el combate puro y duro!!.
Joder como se me ha ido la olla...en fin que espero que os guste, y también la manera en que he orientado lo de la magia, si a alguno se le ocurre una invocación que me la mande que voy muy justito. Por otra parte seguramente tarde un par de semanas en colgar el siguiente y lo haré durante el fin de semana porque no puedo de otra manera.
Un saludo.

Capígulo 19. El segundo jinete.

Aquel enorme ser ocupaba toda la calzada y tenía un porte impresionante. Llevaba una armadura de placas que le cubría el enorme torso, un casco con forma de cráneo de algún extraño animal y un martillo de proporciones escalofriantes, el cual cogía con una sola mano y se apoyaba de forma descuidada sobre sus musculosos hombros. El troll de batalla parecía estar observando y sopesando al grupo que se apiñaba a unos 50 metros de donde se encontraba, a continuación asintió satisfecho.
Melos estaba asustado, aquel era un ser formidable y no muy amable precisamente. Se dirigió hacía sus compañeros en voz baja pero apremiante.
- Escuchadme y haced lo que os voy a decir. Lo mejor es que me dejéis hablar a mi para aclarar este asunto, no son seres muy amigables pero si no le molestamos es posible que no se entretenga con nosotros y siga su camino ¿de acuerdo?.
- Si se pone tonto le tiras un hechizo y punto.
- No es tan fácil Kojo Ness necesito un tiempo para la concentración, ahora silencio.
Melos comenzó a adelantarse tratando de aparentar una seguridad que no sentía, pero cuando solo llevaba unos pocos pasos aquel enorme ser comenzó a hablar con voz semejante a un trueno.
- SOY BULLAS, EL SEGUNDO JINETE, Y VOY A MATAROS A TODOS.
- ¿Cómo?, pero...me parece que te estas equivocando. Nosotros no...
Sin atender a razones el troll de batalla volteó con extrema facilidad el enorme martillo y cogiéndolo con ambas manos si dispuso a golpear en dirección al grupo.
- ¡¡¡Todos fuera rápido, os destrozará si os toca!!!
- Pero si está muy lejos, tendremos tiempo de...
Todos creían que golpearía con el martillo en el suelo pero no fue eso lo que hizo. El movimiento fue muy rápido y de una fuerza brutal, la enorme arma salió volando con una potencia excepcional en dirección al grupo de aventureros que estaba totalmente estupefacto.
En un gesto totalmente instintivo el Cerdo se arrojó contra Nemo dándole un fuerte empujón mientras Guayon cogía del cuello a Kojo y se movía con uno de aquellos movimientos suyos deslizantes. El arma golpeó con extrema brutalidad contra el suelo.
La onda expansiva del golpe los envío volando a unos metros de distancia de la zona de impacto. Un montón de lucecitas y colores comenzaron a desfilar por los ojos de los sorprendidos viajeros como si se tratara de algún tipo de fuego artificial. Enseguida escucharon la voz, cargada de urgencia, de Melos.
- ¡¡En pie insensatos, así sois un blanco muy fácil!!
Casi sin saber lo que hacían todos se pusieron de pie, o casi, y se quedaron petrificados al ver como había quedado la zona en que se alojaban instantes antes. El enorme martillo se encontraba clavado en el centro de un cráter de unos tres metros de diámetro. Aquello no era nada parecido a lo que se habían enfrentado antes, el olor a miedo flotaba en el ambiente de una manera casi palpable. Fue Melos quién tomo el mando.
- ¡Nemo apártate del camino, Kojo eructa rápido!
- ¿Pero qué..?¿A que santo tengo que eructar ahora?
- Necesitamos a Guayon, ¿no lo entiendes? - Kojo aún no se enteraba de nada - ¡Necesitamos al otro Guayon, el que no baila!
- ¿Cómo? yeah, ¿alguien me esta haciendo la competencia y encima no baila? ¡Come on! eso es imperdonable - ¡Guayon estaba realmente cabreado!.
Una sonrisa perversa asomó a los labios de Kojo, rápidamente tiró mano de su botella y le pegó un buen trago.
El troll de batalla levantó una de sus enormes manos que se encontraba protegida por unos extraños guantes de apariencia metálica. Todos sintieron como el martillo comenzaba a vibrar y como si se sintiera atraído por alguna fuerza terrible, volaba de vuelta a la mano extendida de su amo. En el instante en que el arma llegaba a su destino un sonido poderoso y que algunos denominarían como viril resonó con bastante potencia en aquel ambiente cargado de temor. Todos notaron el cambio en Guayon, incluso el troll, y la situación quedó en un suspenso total, no sabían hacia quién se dirigiría el bailarín-luchador ya que no tenía ningún tipo de control cuando se transformaba.
Lo primero que ocurrió fue aquel grito agudo que tan bien conocían y el salto que lo acompaño fue simplemente fantástico. El troll quedó sorprendido de ver como Guayon salvaba el espacio que los separaba en solo un instante y comenzaba a atacar sin ningún tipo de complejo. El enorme martillo comenzó a moverse a la velocidad del rayo intentando alcanzar al luchador pero aquello no era tarea fácil, porque Guayon no dejaba de saltar y brincar de un lado para otro, pero todos se dieron cuenta de que se mantenía a la defensiva.
- Ahora me toca a mi - Melos se adelanto con decisión- vamos a apretarle las tuercas a esa montaña.
- ¿Qué piensas hacer? - el elfo estaba totalmente concentrado.

- Tierra que te mantienes firme bajo mis pies, escucha mi necesidad. Préstame parte de tu fuerza, actúa con celeridad. ¡Elemental de tierra!.

Una masa de tierra, de aproximadamente dos metros y medio, se levantó desde el suelo formando lo que parecía ser una figura vagamente humana pero mucho más corpulenta y tosca y descargo un puñetazo contra la espalda del troll con tal fuerza que lo hizo trastabillar. El momento fue aprovechado por Guayon que lanzó un rodillazo imponente contra la barbilla del troll de batalla de tal manera que la enorme criatura cayó de culo al suelo con gran estrépito.
- No debemos darle ni un solo segundo de respiro - Melos aún tenía aquel tono de urgencia en su voz - hay que golpearle con todo lo que tengamos.
Nemo se giró hacia Kojo y lanzó una mirada significativa a la bolsa que llevaba colgada, pero el viejo no hacía más que mirar asustado a Melos y no parecía dispuesto a entrar en combate por nada del mundo.
- Oiinkkk.
- ¿Estas seguro Cerdo?
- Oiiinnnkkk.
- ¿Cómo? ¿pero que va a hacer un simple cerdo contra esa mole?
- Observa y verás - el tono de Nemo era de orgullo.
El Cerdo se movió con rapidez encaramándose a un pequeño peñasco que asomaba de la pared que se alzaba a la derecha del camino. El troll ejecutó un movimiento giratorio con el martillo que partió en dos al elemental de tierra, Guayon saltó limpiamente sobre él y atizó un puñetazo al centro de la coraza de placas. Las dos partes del elemental volvieron a juntarse como por arte de magia (y nunca mejor dicho) y volvió a golpear con fuerza al troll. El Cerdo disparó de forma que el proyectil impactó con fuerza en la frente del atacante que pareció aturdirse durante unos instantes a pesar de llevar el casco.
Aprovechando la coyuntura, el elemental golpeo con ambos puños sobre el rostro del troll y lo derribó totalmente al suelo. Guayon saltó encima del enorme corpachón y comenzó a golpear la armadura con una velocidad tan increíble que apenas alcanzaban a ver un movimiento borros de brazos. El suelo bajó la bestia comenzó a agrietarse debido a la violencia de los puñetazos y la armadura comenzó a abollarse de manera notable.

Existen muchas criaturas que han sido creadas específicamente para la guerra o para el combate, y el troll de batalla es casi con toda probabilidad uno de los más poderosos, pero es que aquel en concreto era una auténtica bestia entre los de su especie, es por eso que ostentaba el segundo puesto entre los jinetes.

Sin acusar los golpes que estaba recibiendo, el troll juntó los brazos en una potente palmada que pillo a Guayon en medio. Las enormes manos provistas de una fuerza descomunal golpearon sin compasión el cuerpo desprotegido del bailarín rompiéndole varios huesos con una facilidad asombrosa. Después se lo quitó de encima con un colosal puñetazo y se lanzó con rapidez contra el elemental de tierra. En apenas unos instantes la situación se tornó realmente crítica. El elemental de tierra es un ser de movimientos un poco lentos y ostentosos, no esta a la altura de pelear contra un troll de batalla. Pocos momentos después, el elemental quedó reducido a pulpa formando un montón de arena en el suelo. Casi enseguida trató de reconstruirse de nuevo pero el troll le golpeó con el martillo que agarraba con ambas manos y la magia que lo animaba fue destruida provocando que Melos perdiera la concentración.

Kojo se dio cuenta de que nadie le estaba observando, ahora tenía una oportunidad para poder escapar. Si usaba la barra de pan delante del elfo sería un completo desastre para él.

El Cerdo disparó de nuevo, pero el troll interceptó con su arma el proyectil disparado y a continuación volteó el enorme martillo... y lo lanzó. Gran parte de la pared quedó destruida a causa del impacto del arma, el Cerdo voló junto a toda una serie de grandes trozos de roca y piedra y cayó pesadamente al suelo. Nemo, roto por la preocupación, se acercó rápidamente a su amigo con el fin de auxiliarlo sin importarle el hecho de que se convertía en un blanco potencial.

Kojo observó como el muchacho corría hacia el peligro sin importarle nada más que el estado de sus amigos. Aquello caló hondo en el corazón del viejo... la última vez que estuvo en una situación parecida había huido... había corrido tanto...como... como...

El arma volvió a las manos del troll que se dispuso a eliminar de un solo golpe al cerdo y al chico que se lanzaba en su ayuda. Esta vez ejecutaría un movimiento diferente, asiendo con ambas manos el arma golpeó frente a él con toda la fuerza de la que fue capaz. Aquel movimiento causó una ráfaga de aire sólida como una piedra y cortante como una cuchilla. Melos trató de ponerse delante de la pareja hombre-Cerdo en un inútil intento de protegerlos porque ya no tenía tiempo en concentrarse para un hechizo, su último pensamiento fue que jamás volvería a ver a Adala.

El golpe nunca los alcanzó. Un sonido semejante a una campana sonó tras ellos y se levanto una pequeña corriente de aire... pero nada más. Estupefactos y sorprendidos de seguir con vida se dieron la vuelta en busca de la solución a tan extraordinaria situación.
Kojo Ness estaba plantado entre ellos y el troll y empuñaba con ambas manos la barra de pan de partículas. Los ojos de Melos se encontraban totalmente abiertos por la sorpresa, enseguida descubrió de que arma se trataba.
- No..no...no es posible que...no puede ser...esa arma.
Esta vez fue Kojo quién atacó. Sus movimientos fueron semejantes al último que había ejecutado el troll, en su rostro se reflejaban el miedo y la rabia a partes iguales. Volteando con rapidez el arma, a semejanza de un molino, el troll consiguió parar todos los golpes que trataban de alcanzarle. De nuevo se oyó el sonido semejante a una campana.
- ¡Debes acercarte a él todo lo que puedas!¡Puede parar tus golpes a distancia pero ningún arma resiste la barra de pan de partículas en el cuerpo a cuerpo! - Melos se repuso con rapidez de la sorpresa y se centro en el combate. Luego sería la hora de las preguntas.
Kojo se giró levemente.
- Te recuerdo señor elfo que yo tampoco resistiré un cuerpo a cuerpo... ¡contra esa maldita montaña de músculos!
- ¡¡Tú puedes Kojo, yo confío en ti!!
Maldiciendo entre dientes Kojo comenzó a avanzar muy, muy lentamente. El troll de batalla tenía un gesto satisfecho, parecía estar murmurando sobre su arma.

Guayon recobró la conciencia sintiendo de inmediato el dolor que le atenazaba todo el cuerpo, pero había algo más. Un recuerdo aleteaba en su mente, una sensación de alegría...algo extraño...pero se desvaneció con rapidez, como un sueño que se desvanece al despertar y la lucha y el combate ocuparon por completo su mente. Aún tenía las piernas intactas, un grave error por parte de su enemigo.

El troll no dejaría que el viejo se acercara más, conocía toda la información que necesitaba. Lo cierto es que no hubiera esperado encontrarse tan pronto con sus enemigos pero la casualidad había querido que estuviera cerca de la zona cuando había recibido sus órdenes y no pensaba desaprovechar su oportunidad. De nuevo lanzó el arma usando la potencia de sus enormes brazos, esta vez los pillaría desprevenidos.

- ¡Ahora Kojo, destruye su arma con la tuya!
El viejo con un gesto mezcla de muchos sentimientos intentó colocar la barra de pan lo mejor posible frente a el con la esperanza de destruir el martillo. También entonó lo que a Nemo le pareció un grito de desafío.
- ¡¡Mierdaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!
Un instante antes de que ambas armas se encontraran el troll de batalla realizó un gesto hacia abajo con la mano que había lanzado el martillo, este obedeciendo las órdenes de su amo se estrelló contra el suelo en vez de seguir su curso y chocar contra la barra de pan. Aquello no lo esperaba nadie del grupo, la onda del golpe contra el suelo tumbó a Kojo patas arriba, de manera que la túnica se le bajo desde los pies hacia la cabeza y todos, incluido el troll, pudieron ver que...no llevaba ningún tipo de ropa interior.
Con el enemigo más peligroso momentáneamente fuera de combate (que piernas tan torcidas tenía el anciano), el arma voló de regreso hasta el troll que estaba dispuesto a terminar aquello de una vez por todas, no le daría tiempo al viejo de ponerse de pie. Guayon salió de su aparente desvanecimiento y ejecutó un salto perfectamente coordinado de manera que golpeó con toda la fuerza que le quedaba contra la barbilla del troll y a continuación le dio una patada al martillo que regresaba desviándolo de su trayectoria y lanzándolo por la pendiente que bajaba suavemente a la izquierda del camino. El enorme mango del arma le golpeó en la cabeza en uno de sus giros y Guayon cayó pesadamente al suelo pero el troll quedó momentáneamente conmocionado por el golpe inesperado y lo que era más importante totalmente desarmado. Aquello no lo desaprovecho el mago elfo, solo necesitaba los instantes que le habían dado Kojo y Guayon para concentrarse.

- Frío de las nieves, hielo del invierno. Paraliza a mis enemigos, congélalos en tu sueño. ¡Rayo de hielo!.

Un chorro de frío líquido surgió de las manos extendidas de Melos e impactó en el sorprendido troll cubriéndolo de escarcha y hielo, dejándolo congelado casi enseguida.
La pareja hombre-Cerdo ayudó a Kojo a ponerse bien la túnica. El viejo no había dejado de empuñar la barra de pan y Nemo se dio cuenta de que le estaban temblando las manos.
- Aprovecha ahora Kojo, esta inmovilizado así que golpéale con todo lo que tengas - Melos estaba decidido a acabar de una vez - ¡deprisa antes de que se descongele!.
El viejo comenzó a trotar hacia el troll sin saber muy bien que era lo que estaba haciendo. Empezaron a aparecer multitud de grietas sobre el hielo y algunos pequeños trozos cayeron al suelo, el troll empezaba a moverse de nuevo. Ante esta situación Kojo se plantó firmemente y levantó el arma por encima de su cabeza todo lo alto que pudo y después golpeó el suelo con una de las puntas de la barra de pan en el mismo momento que el hielo que envolvía al troll se partía y caía. El camino explotó frente a el con tal potencia que el enorme ser salió volando como si no fuera nada junto a parte del terreno que lo rodeaba y se alejó volando a causa del increíble golpe hasta desaparecer en la distancia. La onda expansiva del ataque los tumbó a todos con fuerza, mandó volando al malherido Guayon y combó varios de los árboles más cercanos partiendo algunos de ellos. El polvo se asentó lentamente mostrando a los vencedores de la batalla tumbados en el suelo, algunos en posiciones claramente indecorosas.
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MensajePublicado: Sab May 03, 2003 9:05 pm    Asunto: Responder citando

Nuevo capítulo de la historia. Al leerlo os dareis cuenta de que es muy oscuro y se aleja bastante del tono gracioso que tiene la serie. La razón de esto es que en esta ocasión penetramos en el pasado de uno de los personajes y a lo que tuvo que enfrentarse. Por otra parte sigo escribiendo, de hecho hace poco hice el capítulo del Ora Kulo. Sinceramente creo que explico bastantes cosas en ese capítulo y doy pistas de como podría ser lo que ocurra cuando lleguen a su destino. También estoy últimando un relato corto para colgarlo en la sección que hay en la página, se alejara bastante del tono de la historia. De hecho será de combate estilo el episodio pasado y con elementos de la parte oscura de este (pero será en un mundo completamente distinto). Basicamente su argumento girará en torno al último combate que realizará el protagonista del relato con sus motivaciones y sus miedos y espero que lo leais cuando lo cuelgue (aún tardare).
Hemos llegado a lo que podríamos considerar el fin de la primera parte de la historia, el final estará por los 30 y pico capítulos o los 40, dependiendo de lo largo que salga el combate final a la hora de escribirlo (en el que no me pienso cortar a la hora de ser muy malo jejeje).
Cuando acabe de escribirla colgare los capítulos muy seguidos, no quiero que se eternice pero ahora con el tema del curro no puedo escribir tanto como quisiera y quiero tener un colchon de 4 o 5 capítulos, disculpad las molestias. ¡¡Y no me abandoneis!!

Capítulo 20. La Legión de la Luz.

Guayon abrió lentamente los ojos y se encontró con que todos sus compañeros estaban inclinados ante él, curiosamente "Jenetiko" parecía mucho más próximo que el resto.
Enseguida se dio cuenta de que le dolía todo el cuerpo de manera bastante escandalosa y notó como Melos le ponía la palma de la mano sobre el pecho y comenzaba a hablar, entonces perdió otra vez el conocimiento.

- ¿Estás seguro de que se pondrá bien?
- Ya te lo he dicho un montón de veces Kojo, mi hechizo de curación es infalible, solo necesita descansar un rato.
Llevaban un rato con la misma conversación, Nemo confiaba totalmente en que Guayon se curaría totalmente de sus heridas como le había pasado al Cerdo. Este caminaba a su lado con aire resuelto a pesar de los arañazos que tenía por el cuerpo. Según Melos era probable que le quedara alguna cicatriz pero aquello no parecía importarle demasiado a su amigo. Ahora ya se encontraba bien.
Habían construido una especie de camilla para que pudiera descansar sobre ella Guayon. Era Kojo el que la arrastraba y no quería ni oír hablar sobre relevarle a la hora de llevarla así que ahora caminaban un poco más lento de lo habitual. De todas maneras Melos les comentó que no tendrían que preocuparse por el troll de batalla, no después del golpe que había recibido. Aquella noche, el viejo no pego ojo vigilando que su compañero se encontrara perfectamente. Esto ocasionó que Melos no pudiera realizar sus trabajos nocturnos, pero no le importó porque era más importante la salud de su compañero.
Con las primeras luces del alba Guayon recuperó la conciencia ante la alegría desbordaba de sus compañeros. Le explicaron la historia que habían inventado entre todos para justificar las heridas que había sufrido pero ocupándose de que él tuviera un papel relevante en la acción. Cuando este se enteró de que habían ganado el combate (del que por cierto no recordaba nada) se empeño en ejecutar la danza de la victoria en honor de todo el grupo. Después del susto que les había dado el día anterior, todos aceptaron de buen grado el baile y lo disfrutaron como nunca.
Fue entonces cuando al acabar el baile, Melos tomó la palabra. Tenía muchas preguntas que hacer.
- He esperado a que todos estuviéramos recuperados porque creo que hay alguien entre nosotros que tiene que dar unas cuantas explicaciones ¿no crees Kojo Ness?
El aludido se quedó petrificado y lentamente inclinó la cabeza dirigiendo su vista al suelo. Hacía mucho que esperaba aquel temido momento.
- No se como es posible esto, pero nuestro amigo Kojo tiene en su poder un arma realmente legendaria y terrible. Armas de ese tipo ya no se fabrican y además no se sabe muy bien cual fue su destino final. Creo que lo menos que puedes hacer es darnos una explicación a todos.
- ¡No es necesario! - Nemo se levantó como un resorte - lo importante es que gracias a él hemos salvado todos la vida.
- Verás Nemo, una barra de pan de partículas es una cosa realmente seria, como ya te explique hace unos días...ahora entiendo...ya lo sabíais ¿verdad?
- Sí que lo sabíamos - realmente Melos era muy inteligente - pero Kojo esta en su derecho a guardar los secretos que crea conveniente. Lo único importante para mi es que él, igual que vosotros, decidió ayudarme en mi búsqueda sin pedir ningún tipo de explicación y arriesgando su vida por nosotros.
Todos miraron sorprendidos a Nemo, incluso el Cerdo, jamás le habían oído hablar de una manera tan decidida. El muchacho al percatarse de ello se ruborizó de manera alarmante y se sentó en el suelo avergonzado. Melos no pudo menos que sonreír, cada vez le gustaba más el joven.
- Tienes razón Nemo - apoyo sus manos en los hombres del chico - tienes mucha razón. Lo siento Kojo, pero debes comprender que el objeto que llevas no es una baratija cualquiera. Muchos matarían por poseerlo ¿sabes?.
El viejo levantó la cabeza con gesto decidido. Las palabras de Nemo le habían llegado al corazón, el muchacho merecía conocer su historia y los demás también. Al fin y al cabo eran sus amigos, porque después de tanto tiempo en soledad por fin había encontrado a gente a la que podía considerar como sus amigos.
- Tengo algo que contaros a todos - el resto se volvió hacia él - veréis... yo ... fui miembro de la Legión de la Luz.
Los ojos de Melos se abrieron debido a la sorpresa más absoluta.

...

Kojo Ness estaba orgulloso de si mismo y trataba de permanecer lo más tieso posible junto con el resto de miembros de la Legión. Después de tanto tiempo de entrenamientos y de tanto esfuerzo físico y mental había llegado la hora de emprender su primera misión con el resto de la expedición. Sus marcas eran muy buenas, de hecho era el sexto de la promoción. No era un Portador del Arma, pero si un Primer Guardián con aquellas calificaciones tan buenas que había obtenido. Incluso él estaba sorprendido de su posición en la jerarquía.
Allí se encontraban reunidos, lo mejor de lo mejor (al menos aquel era el slogan) entre humanos, elfos y enanos. Guerreros y magos reunidos para un mismo y edificante fin: explorar la Zona Eclipse.
Para ello contaban con un equipo envidiable compuesto de ropas y calzado de excelente material, cantimploras imbuidas para que nunca les faltara la bebida, incluso en medio de un desierto, y para acabar las nuevas y flamantes barras de pan de partículas.
Llevaban unos cuantos días de camino y en la lejanía ya se adivinaba su lugar de destino, ya les era familiar aquella especie de burbuja oscura enorme en la que no se veía nada pero antes de entrar aún tenían que realizar una serie de mediciones y comprobaciones.
Cuando la Zona Eclipse apareció como de la noche a la mañana, todo el mundo se acercó con mucha curiosidad, incluso desde zonas muy lejanas, para observar aquel extraño fenómeno. Entonces todo era muy bonito e incluso se organizaron algunas pequeñas excursiones en su interior para divertimento de la gente y los niños.
Eso fue antes de que empezaran las desapariciones y los extraños silbidos que solo se producían al caer la noche. Lentamente la gente de las poblaciones cercanas decidió largarse a vivir a otros lugares atemorizados por las desapariciones, los ruidos y las extrañas sombras que se atisbaban en la oscuridad.
Había llegado la hora de que actuaran los profesionales y es por eso que la flamante y recién estrenada Legión de la Luz se dirigía a su primera e importantísima misión. Kojo Ness estaba muy feliz, siempre había querido ser un héroe.

Después de pasar tres días realizando mediciones, haciendo pruebas e intentando tomar algún tipo de muestras, los jefes habían decidido que era hora de ponerse en marcha e introducirse de lleno en la Zona Eclipse. Algo que en cierta manera propició esta medida fue el hecho de que la noche anterior se habían escuchado los misteriosos silbidos que tanto aparecían en los informes y testimonios de las personas que vivían cerca.
Así pues la totalidad de la Legión se puso en marcha y se introdujeron en aquel desconocido lugar en formación defensiva en estrella. Aquello consistía en que se colocaban en seis grupos, formando cinco de ellos (todos provistos de una barra de pan de partículas) una estrella de cinco puntas y colocándose el sexto en el centro para estar convenientemente protegido por los demás. Cada grupo estaba compuesto a su vez por seis miembros que se colocaban de manera similar, siendo el del centro quién llevara la barra de pan de partículas. Era en el grupo central en el que viajaba Kojo Ness y aún a riesgo de parecer un poco chulo por su parte, hay que decir que aquel grupo era el de los jefazos.
Fue como entrar a través de una burbuja a un mundo de noche perpetua. No brillaba ninguna luz allí dentro, y cuando los magos trataron de crear esferas luminosas para alumbrar aquella pesada oscuridad, la magia se resistió y pareció corromperse en parte. Aquello creó una gran alarma en el grupo de manera que se dudó entre seguir adelante con el plan o salir fuera para realizar nuevos experimentos que proporcionaran una mayor seguridad para el siguiente viaje. Para su desgracia se eligió la primera opción.
Después de encender faroles y antorchas que proporcionaran una luz mejor que la extrañamente opaca que daban los hechizos, el grupo se puso en marcha hacia su completa destrucción.
Avanzaron unos cuantos centenares de metros tan rectos como pudieron mientras clavaban estacas con el fin de señalar su camino para posteriores exploraciones. En aquel momento el grupo que formaba la punta izquierda más avanzada del grupo comunicó que acababan de encontrar lo que parecía un foso o pozo que se introducía en las profundidades del suelo. Como la pendiente era muy leve se podía avanzar a su interior sin ningún peligro de caída.
Algo en la mente de Kojo Ness retumbó como una campana de alarma ante la mención de aquel agujero que se abría en aquella tierra muerta. Los jefes discutían y conversaban acerca de si era buena o mala idea el descender por aquel pozo, que no era lo suficientemente ancho como para que pudiera moverse el grupo con comodidad. Finalmente decidieron no explorar cosa que fue de gran alivio para el joven Kojo Ness.

Todos pudieron oírlo. Los silbidos resonaron en aquel espacio muerto, surgiendo del pozo que acababan de descubrir. El jefe del grupo que había descubierto el pozo excitado por aquel fenómeno desoyó las órdenes de sus superiores y se introdujo con su estrella en aquel agujero infernal, rompiendo la formación defensiva.

Los silbidos parecieron envolverlos y rodearlos, unas extrañas sombras se adivinaron justo fuera del alcance de las luces que llevaban, moviéndose demasiado rápido para identificarlas. Entonces comenzaron los gritos. Todos reconocieron las voces del grupo que había entrado por el pozo. Inmediatamente las sombras que los rodeaban se abalanzaron sobre ellos, cientos, miles de ellas desde todas las direcciones.
Explosiones causadas por las barras de pan y los hechizos mágicos iluminaron fugazmente la oscuridad proporcionando un paisaje de pesadilla. Los silbidos ensordecieron los oídos de Kojo Ness que trataba, inútilmente, de encontrar un modo de solucionar la situación. ¡¡Eran lo mejor de lo mejor, nada podía pararlos!!. ¡¡Aquello no podía estar pasando!!

Una fenomenal explosión iluminó la zona como si el mismo sol se hubiera asomado fugazmente en aquella oscuridad perenne, Kojo sintió que volaba y volaba hasta estrellarse contra el raquítico tronco de un árbol.
Una de las barras experimentales de pan de partículas había explotado causando la muerte y la destrucción tanto en las filas de los atacantes como en las de los defensores.
Comenzaron a gritarse órdenes en un intento de salvar lo que quedaba de la Legión, los tonos de las voces eran desesperados, pero aún era peor cuando los gritos se cortaban súbitamente y ya no se volvía a escuchar la voz de su dueño. Fue inútil, su destino estaba escrito y sus enemigos eran innumerables.

Kojo Ness se levantó ligeramente mareado por el impacto y se dirigió hacia un pequeño grupo de supervivientes que combatían de manera desesperada. Los silbidos y las sombras le rodeaban, cada vez se escuchaban menos gritos y estos eran más desesperados. El grupo trató de retroceder mientras se defendían con desesperación. Algo golpeó a Kojo Ness en la cara mojándosela de un extraño líquido, este cogió el objeto de manera instintiva.
Era una barra de pan de partículas... junto con el brazo del propietario. Entonces comprendió la naturaleza del líquido que le había salpicado, su extraña calidez... el brazo cayó blandamente al suelo. El tiempo se detuvo para el joven Kojo Ness, que ya no escuchaba los silbidos, ni los gritos apremiantes de sus compañeros para que blandiera el arma y los defendiera.
Sin darse cuenta de lo que hacía Kojo Ness comenzó a correr con todas sus fuerzas, sin saber hacía donde ir, sin mirar hacia atrás. Sin escuchar los gritos de ayuda.
Corrió y corrió tan rápido como le permitían sus cansadas piernas, tras el en la distancia otra gran explosión sacudió el suelo anunciando la destrucción de otra de las armas.
Los silbidos se acercaron por detrás, recortando la distancia de manera inexorable, mostrándole la muerte.
Kojo Ness empezó a gritar de terror con todas sus fuerzas. Ya no quería ser un héroe, solo quería seguir vivo, volver a ver la luz del día, alejarse de aquel maldito lugar.
La luz del sol le cegó momentáneamente y le hizo tropezar cayendo pesadamente al suelo. Se araño los brazos y el rostro porque seguía apretando contra su cuerpo de manera inconsciente la barra de pan de partículas. Lo atraparían antes de levantarse, ya no tenía escapatoria...
Se dio cuenta de que ya no le seguían. La luz del sol. No podían salir de la zona oscura, no podían alcanzarlo.
Se volvió lentamente hacia la enorme burbuja negra temblando violentamente. Aún podía oír los silbidos, justo al otro lado pero no podían cogerlo, no mientras brillara el sol. Era por eso que solo salían de noche para atrapar a la gente, todas aquellas desapariciones. Pero él había escapado. Los silbidos cesaron, ojala no lo hubieran hecho.

- Nadie escapa, nadie vive. Te atraparemos. No lo olvides, nadie escapa. Nunca.

Todo el miedo, la tensión y la rabia se descargaron en aquel momento. Aquella voz era una aberración, debía acabar con ella. Empuño con ambas manos la barra de pan y golpeó con todas sus fuerzas. El mundo estalló frente a él, pero aquello no era suficiente, debía silenciar aquella maldita voz para siempre. Golpeó una vez, otra vez, otra vez ...

Desde aquel día Kojo Ness jamás paró de moverse de un lado a otro, nunca se quedaba demasiado tiempo en un sitio, siempre solo. Nadie le siguió, aquellas criaturas estaban confinadas y no le darían caza nunca. Muchas cosas se dijeron y se hablaron sobre el fin de la Legión de la Luz. La gente optó por olvidar y arrinconar, incluido él. Que las cosas se quedaran como estaban, había decidido largarse a la zona más agreste y olvidada del mundo y vivir en las montañas olvidadas. Alejado de todo peligro. Solo había una determinación fija en su vida, no se dejaría atrapar jamás. Nunca.
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MensajePublicado: Dom Jun 01, 2003 7:36 pm    Asunto: Responder citando

Después de tanto tiempo llega un nuevo capítulo. Quiero disculparme por la tardanza pero con esto del curro lo cierto es que no me animo del todo a la hora de ponerme a escribir... además estoy empezando el relato que tengo previsto colgar en la página y he acabado por no adelantar en ninguna de las dos cosas (soy un desastre, lo confieso). Supongo que os dariais cuenta de que el capítulo anterior no tenía el mismo aire que el resto de la aventura, esto es así por dos razones. La primera es porque aproveché que tenía que contar la historia para hacer una especie de prueba para ver que tal me salía todo el tema de meter pelea y un poco de épica en vistas a los enfrentamientos finales. La segunda y más importante fue que quería mostrar la Zona Eclipse como algo ajeno al mundo en que se desarrolla la aventura. Siempre trato de imprimir un caracter un tanto alegre y desahogado cuando escribo la historieta pero en este capítulo quise meter un ambiente opresivo y ajeno a todo lo que había hecho antes para reforzar la idea de que aquel lugar no es algo natural y rigen otras normas mucho peores. En los siguientes capítulos se va a ir volviendo al estilo cachondo hasta que sea necesario volver a meter cizaña jejejeje. Espero que os quedeis hasta el final de la historia.
Un saludo.

Capítulo 21. Tomar un desvío.

El silencio que envolvía al grupo era tan pesado que se podía cortar con una de esas cuchillas que según los anuncios lo cortan todo (luego se te cascan enseguida, pero ese es otro tema que no comentare por pudor). Lo cierto es que la historia los había dejado sin palabras y Kojo ya no sabía que más decir. De hecho no se atrevía a levantar la mirada del suelo, le daba miedo ver las expresiones en las caras de sus compañeros. La primera voz que escuchó fue la de Melos.
- Creo que te he juzgado mal Kojo. Pensaba que eras un viejo cascarrabias y puñetero, bueno más que puñetero diría que bastante cab...
- ¡Vale, vale! creo que todos lo hemos comprendido - aquel era el Kojo de siempre- ¿algo más que no sepamos?
- Sí, debo decirte que me había equivocado contigo - el tono de Melos era totalmente sereno - si hubiéramos sabido que eras un miembro de la Legión de la Luz nuestro recibimiento en el Valle Feliz habría sido mucho más acorde con tu rango, con todos los honores que te mereces.
Los ojos y la boca de Kojo estaban abiertas a más no poder. Jamás se había visto un rostro tan estupefacto en varios kilómetros a la redonda.
- Todos los miembros de la Legión eran valientes y decididos. Eran lo mejor de lo mejor y su pérdida fue un duro golpe para las gentes de bien. Debo decir que es un honor considerarte mi compañero.
Ahora el viejo estaba pálido como el yeso, pero la cosa no terminó ahí. Guayon se puso frente a él, jamás le había visto un porte tan serio al bailarín.
- Yeah eres un hombre notable Kojo, voy a compartir contigo mis secretos más preciados. Ok . Te enseñare los pasos y los bailes más sensuales y calientes y como apretarte convenientemente el taparrabos para que aparentes más de lo que tienes. Come on te enseñare cuales son los mejores aceites corporales y como embadurnarte bien las zonas más escondidas. Esta noche hablaremos yeah.
Aquello fue más de lo que el viejo podía aguantar, lentamente las lágrimas comenzaron a deslizarse por sus arrugadas mejillas. Nemo se le acercó y le abrazo con todas sus fuerzas, tras él pudo ver al Cerdo secándose los ojos con un pañuelo con bordados de puntillas. Todos estaban emocionados.

Unas horas más tarde el grupo caminaba de buen humor y más unidos de lo que habían estado nunca, incluso Kojo estaba silbando desafinando bastante. Se notaba que el viejo se había quitado un gran peso de encima. En vista de los últimos acontecimientos era obvio suponer que alguien no quería que llegaran a descubrir que había detrás de la búsqueda de la ciudad de Ninguna Parte. El camino hacia el Ora Kulo se estaba poniendo peligroso así que ahora tomaban un desvío que los llevaría a otra ciudad donde según Melos tenía algunos objetos útiles para posteriores enfrentamientos. De paso se apartaban del camino principal y era menos probable que los encontraran con tanta facilidad.
Pero Melos aún les guarda una sorpresa, una auténtica bomba informativa. La soltó como si nada.
- Nuestro querido "Jenetiko" es un animal un poco mágico.
Toma ya con la noticia. Melos no es de los que tiran la piedra y esconden la mano, es de los que te tiran un montón de piedras y luego te hacen gestos obscenos para que los veas. Todos se giraron sorprendidos hacia el Cerdo, incluso el interesado se giró sobre si mismo para verse bien.
- ¡¡Nunca me lo había dicho!! - el tono de Nemo era de absoluta sorpresa.
- Supongo que no lo sabía, ¿verdad "Jenetiko"?
- Oooiiiiiiinkkkkk.
- ¿Estas seguro de eso Melos? ¿mi querido amigo es mágico?
- Totalmente seguro, quiero hacerle unas pruebas cuando lleguemos a la ciudad. Si él quiere, claro.
- Oink.
- Vaya, vaya. No si ya lo decía yo que tenía muchas habilidades ocultas...

El resto del día no pararon de hablar sobre el mismo tema una y otra vez. Realmente Nemo estaba encantado de la vida, jamás habría imaginado que el viaje sería tan apasionante.
- Oye Nemo, ¿quieres decir que tu madre no estará preocupada?. Sobretodo teniendo en cuenta que no quería que viajaras a la ciudad que estamos buscando.
El joven se dio una palmada en la frente.
- ¡¡Ya no me acordaba!!. Siempre pensé que encontraría la ciudad en unos pocos días o en un par de semanas como mucho. De todas maneras el viaje hasta la casa de mi tía es largo y siempre nos quedábamos un tiempo con ella así que no creo que llegue antes de un par de meses más. Bueno, los animales ya le avisarán si yo aún no he llegado.

Cuando pararon por la noche dieron comienzo las clases. Melos le proporcionó a Guayon una pequeña pizarra que llevaba en la bolsa a petición del bailarín. El Cerdo estaba ansioso por empezar y Kojo no tenía muy claro que era lo que iba a ver, pero estaba dispuesto a probar alguna cosa (eso de aparentar más de lo que tenía parecía interesante).
Después de colocarse en una zona rodeada de matojos Guayon se plantó firmemente ante sus dos alumnos. Bueno, firmemente sin contar son el suave contoneo de caderas y el movimiento sensual de manos.
- Yeah, voy a ser un profesor inflexible. Que no se diga que no sois alumnos del gran Guayon. Pienso exprimiros como a naranjas, let's go.

Melos y Nemo estaban sentados junto al pequeño fuego que habían encendido para cocinar y para calentarse un poco en la noche. Ellos no podían ver las clases de Guayon, el bailarín se había mostrado inflexible en eso así que no les quedaba más remedio que esperar y aguzar el oído para ver si pillaban algo. De paso comentaron cosas sobre la historia de Kojo.
- Sabía que Kojo era un hombre de mundo, pero no imaginaba que fuera tan importante.
- Mm, yo tampoco. Me parece que esto será de lo menos sorprendente que voy a encontrar viajando con vosotros. Según el teorema de las posibilidades de Prim es más difícil encontrar una barra de pan de partículas que un sub-espacio magneto-temporal cerrado de forma euclídea.
- Entiendo - desde luego Melos hablaba muy raro algunas veces - lo que no me ha quedado claro es como pudieron explotar las barras de pan.
- Eran armas experimentales - el elfo estaba triste - Se las transformo en barras de pan por que ese recipiente demostró ser el más útil para contener las partículas mágicas inestables que se utilizaban. Cualquier tipo de arista acusada podía provocar fugas y explosiones como las descritas por Kojo. Puede ser útil una fuente de información como la suya.
- Una vez me dijo Kojo que la Zona Eclipse tenía unos 50 Km de diámetro, eso es mucho ¿no?
- Mmmm.
- ¡Más brío con esos glúteos! come on.
- Cuando lleguemos a la próxima ciudad le haré unas pruebas a "Jenetiko" para comprobar cual es su nivel mágico - el elfo había cambiado de tema de manera radical.
-¡¿De verdad?!
- Izquierdo, derecho. Izquierdo, derecho. Yeah.
- Por supuesto, un animal con esas capacidades debe ser estudiado. Le haremos un control rutinario de partículas neo-mágicas y un examen psicosomático.
- Al Cerdo nunca se le han dado bien los exámenes.
- ¡A este paso me voy a hacer un esguince en el culo! - el tono de Kojo denotaba un esfuerzo sobrehumano.
- No son de estudiar, aunque también le haremos un test de inteligencia para comprobar su cartesianismo frente al razonamiento temperamental excluyendo variables magneto-ópticas.
- Ya... - decididamente Melos hablaba de manera muy rara. A lo mejor debería ir al médico para que le miraran la garganta.
- Más suave Kojo, come on, como si tuvieras el trasero untado de aceite.
- De paso recogeré unos objetos que mejorarán mi capacidad mágica. Después de lo del troll nunca se sabe.
- ¿Podré estar con el Cerdo cuando le hagas el examen?
- Mmm, bueno, no puedes estar presente pero si puedes esperarlo hasta que acabemos con él.
- Yeah, prestad atención a la pizarra que os voy a dibujar unos diagramas. Kojo, la próxima vez que hagamos movimiento de glúteos trata de ponerte algo de ropa interior. Come on no me impresionas en absoluto.
Se escucho lo que parecía un Cerdo intentando contener la risa. Casi enseguida se escuchó la voz de Kojo, visiblemente alterada, diciendo tales barbaridades y blasfemias que gran parte de los animales que vivían en la zona decidieron que era hora de largarse a dar una vuelta.

Una hora después todos los miembros del grupo dormían placidamente. Kojo estuvo todo el rato intentando convencer a Guayon de que el olvido de los calzones había sido algo totalmente fortuito aunque el bailarín no iba a dejar de pinchar al viejo.
Melos era el único que se había quedado despierto para realizar las "guardias" como hacía siempre. Aquello no le molestaba, así podía hacer sus ejercicios nocturnos sin que los demás lo supieran, pero ahora estaba pensando en la historia de Kojo.
En la oscuridad de la noche el elfo no pudo menos que imaginar la desesperada batalla en la que se vieron envueltos Kojo y sus difuntos compañeros, no podía menos que tratar de imaginar como eran aquellos seres que jamás se habían expuesto a la luz del sol. Después del fracaso de la Legión el tema de la Zona Eclipse había pasado a ser tabú, nadie hablaba y nadie preguntaba. Pero había cosas que se captaban aquí y allá, cosas inquietantes. No pensaba comentar nada a sus compañeros, en especial a Kojo, porque no quería alarmarlos pero no paraba de recordar una de las frases que le había dicho Nemo en su conversación nocturna.

- Una vez me dijo Kojo que la Zona Eclipse tenía unos 50 Km de diámetro, eso es mucho ¿no?

En efecto, 50 km eran muchos pero eso no era lo peor. Algunos sondeos y exámenes hechos de manera un tanto secreta habían indicado que la zona oscura se extendía lentamente con el paso de los años, de manera lenta pero inexorable. No quería asustar a Kojo pero ¿qué pasaría si supiera que el tamaño de la Zona Eclipse superaba ya los 90 kms de diámetro?
Aquella noche Melos se olvidó de realizar sus ejercicios nocturnos.
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Asha'man

MensajePublicado: Dom Jul 06, 2003 8:32 pm    Asunto: Responder citando

Después de unos cuantos siglos vuelve un nuevo episodio de la historia. Debo disculparme por la tardanza pero digamos que el curro me deja bastante hecho polvo y con pocas ganas de ponerme a escribir. En el capítulo de hoy veremos como algunas de las cosas que aparecieron en la bola de cristal del Valle Feliz comienzan a hacerse realidad...
Por otra parte hace un par de días se me ocurrieron unas buenas ideas de cara al combate del final... que anda que no queda ni nada para llegar hasta ese momento...
Debo ser fuerte, que dentro de un mes me darán vacaciones jejejeje.
Hace mucho que no escribo nada nuevo de la historia así que tendré que aplicarme...
Un saludo.

Capítulo 22. Animal modificado de clase B.

Dos días después de que Kojo les contara su increíble historia, los miembros del grupo llegaron a la ciudad en la que Melos examinaría al Cerdo. Era bastante grande, aproximadamente como la ciudad de los funcionarios que habían visitado al principio de su viaje y estaba rodeada por una empalizada de unos 3 metros de alto. No esperaban ningún tipo de ataque estando rodeados de tanta gente pero a pesar de todo decidieron no relajarse en exceso y pasar desaparecidos en la medida de lo posible. El problema es que llevaban a un tío que no paraba de danzar.

Al poco de entrar ya estaban rodeados de un círculo de niños que reían, cantaban y danzaban alrededor suyo siguiendo los pasos y bailes de Guayon. El bailarín era el hombre más feliz del mundo, cada vez que podía hacer que un niño riera o bailara con alegría era como si le hubieran dado la vida de nuevo. El resto de compañeros del grupo tampoco se quejaron demasiado, sobretodo cuando vieron que detrás de los niños solían venir las madres o las hermanas mayores.
Pero claro, tampoco era cuestión de que se armara un jaleo como algunos de los que ya habían sufrido, así que al cabo de un rato se sentaron en uno de los bancos de un coqueto parque que adornaba una avenida bastante larga. Para Guayon aquello era inaguantable.
Lo primordial era decidir cual sería su siguiente paso, ejecutar un plan de acción. Por supuesto en cuestión de ideas era Melos el que tomaba el mando, eso si, siempre con el permiso de Kojo que le dejaba llevar la iniciativa para no dejarle en mal lugar frente a su asombrosa inteligencia. Pronto quedó claro que el elfo y Nemo se irían con el Cerdo para examinarle con lo que Kojo y Guayon quedaron como insólita pareja. Una vez que ese punto quedó solucionado decidieron ponerse en marcha.

Lo cierto es que Kojo tenía ganas de marcha, llevaba mucho tiempo dando vueltas y ya era hora de que pudiera descansar tranquilamente en buena compañía a ser posible, pero le habían endiñado a Guayon y sabía que si iban juntos no tenía nada que hacer contra él. Pero el bailarín le había salvado la vida y le estaba enseñando a fortalecer sus glúteos para marcar mejor con los pantalones así que...
Por supuesto no podían entrar en una taberna normal, porque sino pasaría lo mismo que en la ciudad que habían visitado unos días atrás, así que busco lo que parecía un lugar con clase en el que la gente no expeliera los aires por la boca (ni por ningún otro orificio ya puestos).
El lugar no tenía mala pinta y seguramente tendrían buena comida y bebida para pasar un rato descansado. Que Guayon bailara todo lo que quisiera, él lo que necesitaba ahora era descansar un poco (maldito juanete).
Al entrar se dieron cuenta de que aquello tenía pinta de ser una especie de club privado o algo así y por lo visto se estaba desarrollando algo muy divertido en la barra del local, a juzgar por las risas y el jolgorio que se escuchaban. La pareja se acercó con curiosidad para mirar por encima del hombro de las personas que tenían enfrente.
Unos cuantos individuos con cara de sinvergüenzas, estaban derramando el contenido de sus jarras sobre alguien tan bajito que solo podía ser un enano o un crío y teniendo en cuenta las arrugas del rostro y la barba tupida solo podía tratarse de lo primero. O quizá se encontraban ante el crío más feo de ese mundo y parte del extranjero (que todo puede ser).
El enano aguantaba con gesto sufrido y paciente, aunque demostraba claramente que aquello no le hacía mucha gracia pero al resto de la gente no parecía importarle demasiado.
- Yeah, no se porque se ríe la gente, no veo nada gracioso.
- Yo tampoco, pero espera un momento y verás como nos vamos a partir de risa. Quédate aquí, déjale paso a un experto.
Kojo se introdujo entre el grupo de gente usando de manera maravillosa los codos y las rodillas en una serie de movimientos practicados y pulidos a lo largo de muchos años. Incluso Guayon asintió aprobadoramente ante aquella exhibición de cómo tocarle las narices a la gente. Se movía entre el gentío de manera despreocupada y un tanto inocente dejando tras de si un reguero de pisotones, expresiones de dolor y algunos sonidos impronunciables. Finalmente se apoyó con gesto satisfecho junto al enano vuelto hacia la multitud.
Aquello era increíble, Guayon veía a Kojo rodeado de tipos malcarados y con cara de sinvergüenzas, pero a juzgar por la sonrisa divertida que lucía en el rostro no parecía importarle demasiado. Entonces comenzó a hablar.
- Os voy a presentar a un amigo mío.
Y eructó.

Después de caminar por una serie de calles estrechas pero bien pavimentadas Melos, Nemo y el Cerdo se pararon frente a un portal rodeado de plantas que desprendían muy buen olor cuya puerta estaba pintada de vivos y alegres colores.
Aunque trataba de disimularlo, Nemo se percató de que el Cerdo estaba bastante nervioso, ¡no le hacían a uno un examen mágico todos los días!.
Melos se adelanto y llamo suavemente con una combinación de golpes un tanto extraña. Poco después la puerta se abrió lentamente mostrando un estrecho pasillo ante ellos, el grupo se introdujo con presteza y la puerta se cerró suavemente.
En ese momento otro elfo apareció por una puerta lateral, se acercó a Melos y lo saludo hablando en un lenguaje extraño. Después de mirar a la pareja hombre-Cerdo volvió a girarse hacia Melos e intercambiaron una serie de frases en tono amistoso, el otro elfo escuchaba con atención y parecía sumamente interesado. Al final asintió enérgicamente y se giró hacia la pareja.
- Sed bienvenidos, Melos me ha comentado cual es la situación. No os preocupéis, el examen es muy sencillo y nada doloroso, poneos cómodos, no tardaremos en empezar.
Nemo y el Cerdo se miraron, el muchacho sonrió para darle ánimos a su amigo. El elfo desapareció por la misma puerta por la que había entrado y le oyeron impartir una serie de órdenes en un lenguaje que no entendieron.
- ¿Qué era ese lenguaje extraño en el que hablabais Melos?
- Es lenguaje elfo, normalmente hablamos en lenguaje humano que es el más común, incluso cuando vivimos en nuestras colonias, como en el Valle Feliz, pero él lo ha hecho como medida de seguridad porque no se esperaba ver a un elfo acompañado por un humano y un Cerdo. No te preocupes "Jenetiko" yo estaré contigo en el examen, no tienes nada que temer.
El Cerdo parecía más animado tras escuchar aquello, y también más tranquilo. Casi enseguida el mismo elfo de antes apareció ante ellos y los condujo por una serie de pasillos y puertas hasta una sala amueblada de manera bastante coqueta. Nemo se percató de que la casa por la que habían entrado se comunicaba con las casas adyacentes a juzgar por los largos pasillos y las intersecciones que habían recorrido, de manera que el complejo era mucho más grande de lo que aparentaba visto desde fuera.
Fue en aquella sala donde le pidieron que se sentara a esperar hasta que terminaran con el examen mágico, le trajeron algo de beber y de comer y le señalaron un timbre que podía tocar si necesitaba alguna otra cosa. Después de darle un fuerte abrazo al Cerdo y de susurrarle palabras de ánimo, este atravesó junto a los dos elfos la otra puerta que había en la habitación. Esta era más gruesa y tenía una pequeña ventana en la parte superior.
Cuando se quedó solo Nemo se aproximó a la puerta con la pequeña ventana para mirar, pero solo vio un pequeño pasillo que torcía a la derecha. Volvió a sentarse en uno de los sillones sin poder ocultar sus nervios, no sabía cuanto le tocaría esperar.

Kojo y el enano disfrutaban de un buen par de puros habanos de tamaño monstruoso mientras jaleaban y silbaban a Guayon que ejecutaba uno de sus extraños y serpenteantes bailes. El suelo estaba lleno de maltrechas personas que gemían y se quejaban sin saber que extraño tifón se los había llevado volando, pero aquello no importaba a la pareja que gritaba y bebía junto al solícito barman. En aquel momento Kojo pensó que ya era hora de conocer un poco más a su desconocido compañero de juergas.
- Buen enano (porque no era ningún crío feo) mi nombre es Kojo Ness, estoy seguro de que no sois de por aquí, ¿me equivoco?
- Tenéis razón querido Kojo, me llaman Tokan y ha sido un inmenso placer el conoceros a vos y a vuestro extraordinario amigo ¿cuál es su nombre?
- Yeah, me llaman Guayon - movimiento pélvico - porque conmigo - otro movimiento pélvico - la gente flipa un montón - triple movimiento pélvico con tirabuzón incluido.
El enano comenzó a aplaudir ruidosamente y le dio una gran calada al puro, después con grandes gritos reclamo otra botella de bebida.
- Magnífico, magnífico. Aunque por un momento me ha parecido que nos iba a atizar a nosotros también.
- Ya... - Kojo casi no había tenido tiempo de eructar antes del ataque de Guayon - a veces le gusta asustar a la gente...por cierto ¿a que te dedicas Tokan?
- Verás, soy un ladrón de bancos.
Kojo estuvo a punto de ahogarse con la bebida, ¡había ayudado a un criminal!
- Oh, vaya. Supongo que es un oficio bastante duro y peligroso ¿no?
- Yeah
- Ya te digo. El otro día cuando fui a robar un banco, la gorda que estaba sentada encima estuvo a punto de partirme la espalda.
Kojo se giró hacia Tokan lentamente. Muy lentamente.