Registrado: May 08, 2002 Mensajes: 519 Ubicación: Castellón de la Plana
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Publicado: Mar Dic 17, 2002 2:08 pmAsunto: Viaje a Ninguna Parte
Bueno aquí cuelgo una historieta para ver que tal sale la cosa. Comentar varias cosas, esta historia no esta ambientada en el mundo de la rueda (gracias a ishamael por dejar que la cuelgue) y como ireis viendo no es muy seria. La única pretensión que tengo es que os entretenga y os divierta, aunque sea un poco. Por otra parte es una historia totalmente privada, solo le puedo meter mano yo, al menos en principio porque nunca se sabe. Por último me gustaría que si teneis comentarios, ideas, críticas o cualquier cosa que os pase por la cabeza me lo digais mediante mensajes privados, os lo agradecere mucho. Empieza el viaje.
Capítulo 1. Inicios
Nemo había vivido toda su vida en aquellas apartadas montañas. Desde que era pequeño recordaba los días que pasaba en compañía de su madre y de los animales del corral, no solían recibir visitas ya que vivían en un lugar apartado y tranquilo.
Recordaba que siempre le gustaba explorar e investigar por los alrededores, se consideraba una persona terriblemente audaz, y aquello acabó por agotar la paciencia de su madre.
-¡¡No vayas a ninguna parte!! - le comenzó a repetir su madre día tras día y cuando el le preguntaba el porqué ella le decía que existían muchos peligros y problemas.
Nemo se sentía confuso, el jamás había pensado en ir a Ninguna Parte, solo quería salir un rato a explorar los alrededores, pero su madre no atendía a razones y no le dejaba terminar de hablar, así que acabo por no decirle nada. ¡Su madre tenia un genio terrible!
Pero con el paso de los años su corazón aventurero comenzó a desear el conocer aquel lugar misterioso y peligroso al que su madre le prohibía ir, la mágica ciudad (porque sin duda tenía que ser mágica) de Ninguna Parte.
Muchas noches pasó en vela pensando y pensando como sería aquella ciudad de leyenda e imaginando sus casas, sus gentes y sus peligros innombrables.
Por fin llego el día en que tuvo la oportunidad tan ansiada de lanzarse al viaje y poder ver mundo. Su madre le comunicó que debía ausentarse por una buena temporada ya que su tía iba a casarse de nuevo y necesitaba de su ayuda.
Nemo no conocía mucho a su tía, esta era la undécima vez que se casaba (había enviudado de los diez maridos anteriores) y su madre se iba para ayudarle con los preparativos de la boda. Como el ya era mayor en esta ocasión se quedaba al cuidado de la casa.
Recordaba que las anteriores bodas habían sido un poco particulares ya que el futuro marido se tomaba las medidas del traje inmediatamente después de haberse tomado las medidas para el ataúd, pero es que ningún hombre se le resistía a su tía (como bien certificaba el forense) a excepción del propietario de la funeraria. Este decía que no quería casarse con ella porque detestaba llevarse el trabajo a casa.
Al día siguiente de la partida de su madre, Nemo preparó su bolsa de equipaje (comida y bebida), se ocupo de que los animales supieran que iba a ausentarse durante una temporada y se lanzó a la aventura. Pero no lo hizo solo, se llevo a su fiel compañero el Cerdo.
Desde que era pequeño se dio cuenta de que el Cerdo no era como el resto de cerdos. Tenía aterrorizados a todos los animales salvajes de los alrededores, incluido un oso al que una vez le causo una herida en una zona bastante dolorosa. Por supuesto era el rey del corral.
Su madre le dijo que aquello era por algo "jenetiko", aunque desconocía el significado de aquella palabra.
Eran fieles compañeros y siempre permanecían juntos, incluso a la hora de comer, ya que el Cerdo no tenía manías.
De esta guisa, fue como comenzaron Nemo y el Cerdo la aventura en búsqueda de la mítica ciudad de Ninguna Parte.
Salieron un mediodía muy decididos, aunque los días siguientes al comienzo del viaje fueron bastante solitarios y es que Nemo vivía en una zona montañosa bastante apartada. En compañía del Cerdo bajo por profundos desfiladeros y cruzaron un pequeño río en el que el Cerdo aprovecho para darse un buen baño. Una vez se alejaron un poco de las montañas el terreno paso a ser bastante llano y avanzaron con mayor rapidez.
Fue al tercer día cuando se produjo el primer encuentro. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Ultima edición por Flinn el Lun Dic 30, 2002 3:17 pm, editado 1 vez
Registrado: May 08, 2002 Mensajes: 519 Ubicación: Castellón de la Plana
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Publicado: Lun Dic 23, 2002 2:09 pmAsunto:
Ante todo muchas gracias a la gente que ha perdido parte de su tiempo en leer la historia y en mandarme mensajes dandome su opinión. Muchas gracias.
En segundo lugar desearos unas felices fiestas a todos y comentaros que en principio ire colgando un capítulo a la semana para llevar un buen ritmo (seguramente los lunes) y por último recordaros que podeis mandarme cualquier cosa que se os pase por la cabeza.
Capítulo 2. ¿Emboscada?
Ambos caminaban por un camino que atravesaba un frondoso bosque en el que habían entrado unas horas antes, cuando Nemo advirtió que unos metros más adelante se alzaba una barrera al borde del camino.
Cuando estaban a punto de alcanzarla la barrera comenzó a descender hasta cortarle el paso. A continuación se escucho una voz desde detrás de los arbustos que se encontraban a su izquierda:
-Permanezcan detenidos en el lugar en que se encuentran, por favor.
Se escucharon ruidos como de páginas tras los mismo matojos y la voz volvió a hablar:
-Se les comunica que en breves instantes serán objetos de una emboscada, muchas gracias por su colaboración.
Tras unos instantes de silencio tres personajes saltaron por encima de la barrera desde los arbustos hacia la pareja hombre-Cerdo. Uno de ellos, el de en medio concretamente, tropezó con la barrera y aterrizo de manera bastante poco elegante contra el suelo. Enseguida se levanto y se irguió al máximo de su altura y comenzó a hablar.
-Se les comunica que somos salteadores de caminos, carreteras públicas y vías en uno o dos sentidos -el personaje les enseño un pequeño cartón- estas son "nuestras credenciales".
Nemo se aproximó al cartón en el que se podían ver unos números y un rostro pintado a mano, presumiblemente el del salteador si hubiese tenido tres ojos, y asintió con la cabeza.
A continuación el salteador-jefe (puesto que era el jefe) le enseño el cartón al Cerdo que tras examinarlo con ojo crítico asintió también.
El salteador-jefe pareció aliviado y continuó hablando:
- Como pueden ver les hemos cortado la huida rodeándolos....
-Realmente no estamos rodeados -le interrumpió Nemo con ánimo colaborador- detrás de nosotros no hay nadie así que podríamos huir corriendo.
El rostro del salteador-jefe se puso lívido durante unos instantes, e inmediatamente comenzó a consultar un librito que tenia guardado en un bolsillo. Tras unos instantes de incertidumbre dio una orden en voz baja a uno de sus acompañantes que se coloco con rapidez tras ellos cortándoles el paso.
-Oink, oiiiiink- dijo el Cerdo expresando su conformidad.
El salteador-jefe volvió a parecer aliviado y comenzó de nuevo.
-Como pueden ver les hemos cortado la huida rodeándolos -miro con gesto desafiante a la pareja hombre-Cerdo- y a continuación nos vemos obligados a pedirles todo el dinero que lleven y los "enseres personales".
- No tenemos dinero.
-¿Qué no teneis dinero?
- No creí que lo necesitáramos.
Aquello era algo para lo que los asaltantes no estaban preparados. Durante unos instantes los tres salteadores se reunieron hablando en voz baja y ojeando furiosamente el librito que llevaba el salteador-jefe. Al cabo de unos instantes parecieron llegar a un acuerdo y volvieron a sus posiciones.
-Entonces -intervino otro salteador- dadnos todos vuestros "enseres personales".
-¿Y que son los "enseres personales"?- pregunto Nemo tratando de no cometer un error.
El salteador quedo sorprendido y comenzó a mirar hacia todos los lados mientras su rostro adquiría una actitud cada vez más desesperada. Sus compañeros no parecían por la labor de volver a reunirse de nuevo. Entonces como si hubiera tenido una magnífica idea....
-Nuestro jefe te lo explicara.
Nemo se volvió hacia el salteador-jefe. Este permaneció durante unos interminables instantes mirando a su compañero delator con una expresión indescifrable en el rostro. A continuación comenzó a ojear de nuevo el librito que llevaba. Nemo se fijo que el título del libro era "Como rovar vien. Problemas i hutilidades barias".
-Mmmm....los "enseres personales"...esto, si....mmmm....bueno...capítulo sexto "Tipos de barreras"...mmm aquí no es...
El tiempo pasaba y el Cerdo comenzó a impacientarse así que el salteador-jefe, desesperado, optó por el camino más rápido.
- Como me caéis tan bien no voy a pediros los "enseres personales"- Nemo sonrió agradecido- pero nos llevaremos el cerdo en compensación.
-¡No podéis llevaros el Cerdo!¡Es mi amigo!
-No te preocupes por el cerdo, no estará solo- el salteador-jefe mostró una sonrisa desdentada- tenemos unas patatas y unas zanahorias de las que se hará muy amigo dentro de poco.
Aquello requería una solución rápida. Nemo y el Cerdo se miraron, este asintió de forma casi imperceptible y giro sus cuartos traseros hacia la pareja de salteadores.
Nemo se aparto del Cerdo muy lentamente, le vino a la memoria el pobre oso salvaje.
Pero es que aquella situación era desesperada. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Ultima edición por Flinn el Lun Dic 30, 2002 3:18 pm, editado 1 vez
Aquí estamos de nuevo con la tercera entrega del viaje. Como siempre quiero dar las gracias a la gente que lee mi historia. Quiza os parezca una tonteria pero para mi es importante que alguien (aunque solo sea una persona) lea lo que yo escribo. Como veis he decicido poner títulos a los capítulos, de esta manera estructuro mejor donde empiezan y acaban los episodios. Os dejo con la historia.
Capítulo 3. Me llaman...
Los salteadores no sospecharon nada extraño en los primeros instantes, creían que el cerdo había girado para tratar de evaluar la situación pero cuando vieron que se quedaba quieto y que su rostro reflejaba un esfuerzo cada vez mayor empezaron a notar que algo no olía bien...
- ¡¡Atrapadlo!! -gritó el salteador-jefe, y en ese momento todo ocurrió a la vez.
Un viejo con una túnica y una botella de bebida en la mano apareció como de la nada surgiendo por uno de los bordes del camino. Tropezó con una piedra inexistente y cayendo hacia delante fue a impactar con su cabeza en una zona baja y terriblemente sensible del salteador que se encontraba junto al jefe. Este, totalmente imposibilitado, no pudo más que caer soltando un gemido de dolor realmente escalofriante.
El rostro del cerdo reflejaba un esfuerzo cada vez mayor...
El salteador que les estaba cortando el camino se lanzó en pos del viejo, para tratar de golpearle, de tal manera que cuando el viejo levantó la cabeza totalmente desorientado fue a golpear contra su mandíbula dejándolo fuera de combate.
En aquellos instantes la cara del cerdo comenzaba a adquirir tintes violáceos...
El salteador-jefe había estado esperando, porque todo el mundo sabe que el jefe es el último en atacar, y cogiendo una pequeña porra la enarbolo a espaldas del viejo.
Sin saber muy bien ha que había golpeado, el viejo cayo de nuevo al suelo en el momento en que se oía un gran estruendo. Un proyectil de forma y color indefinidos paso volando casi rozando al viejo que caía al suelo e impacto contra la frente del salteador-jefe que empuñaba la porra.
Tras un sonido hueco, el cuerpo del salteador-jefe se encontraba a un par de metros de su posición original y totalmente inerte. Del misterioso proyectil no había ni rastro.
Nemo acudió corriendo en ayuda del viejo y lo ayudo a levantarse.
- ¿Os encontráis bien anciano?
- ¡¡Malditas piedras, uno ya no puede andar tranquilo sin irse de bruces al suelo!!
El viejo suspiró aliviado al comprobar que la botella de líquido permanecía intacta y a continuación se giró hacia Nemo.
- ¿Quién eres?¿qué haces aquí?, no suele venir mucha gente por estos bosques y... ¿un cerdo?
- Es mi amigo el Cerdo, llevamos toda la vida juntos. Hemos salido de casa para emprender un fantástico viaje ¿sabes?
- Así que es tu amigo ¿eh?, pues parece cansado...mmm....más bien relajado diría yo...
Fue en ese momento cuando el viejo se dio cuenta de que no estaban solos, sorprendido contemplo los cuerpos de los tres caídos.
- ¿Qué ha pasado aquí?, aquel parece sufrir un profundo dolor.
Nemo, con alguna observación adicional del Cerdo, explico al viejo la situación en la que se habían visto envueltos y el camino sorprendente en que había desembocado. El viejo, ufano, parecía tremendamente satisfecho de su papel, incluso dio a entender que todo había sido fruto de un plan perfectamente planeado por el, incluida su actitud despistada, cosa que maravillo a la pareja hombre-Cerdo.
- Mi nombre es Nemo, eres realmente un hombre extraordinario anciano, ¿cómo te llamas?
- Puedes llamarme Ness, Kojo Ness. En verdad te digo que jamás había visto un cerdo tan extraordinario como el que te acompaña, ninguno que tuviera habilidades tan extrañas.
- Es "jenetiko" ¿sabes?.
- ¿"Jenetiko"? ummm, extraño nombre para un cerdo - el viejo extendió una mano hacía el cerdo- ¡¡encantado de conocerte "Jenetiko"!!
El Cerdo creyendo que le iban a rascar un rato se puso patas arriba en señal de confianza hacia Kojo. Este asustado ante la visión que se presento a sus ojos retiró la mano con rapidez.
- Mmmm, entiendo cuando me dijiste lo de que tenía varias habilidades extrañas....mmm....no había visto en mi vida una.... "habilidad"... tan larga...
El Cerdo viendo que definitivamente no le iban a rascar y que su movimiento había asustado a Kojo (¿qué otra cosa sino podría ser?), volvió a ponerse de pie ligeramente decepcionado.
Kojo, un poco conmocionado, se volvió hacia Nemo.
- Me hablaste de un fantástico viaje en el que os habíais metido...
- ¡¡Hemos decidido que queremos ver la mágica ciudad de Ninguna Parte!!
- ¿Ninguna Parte? - Kojo pareció pensativo- no la había oído en mi vida, conozco algunas ciudades mágicas pero ninguna se llama así. ¿Estas seguro de que ese es su nombre?
- ¡¡Por supuesto!!, mi madre no dejaba de hablarme sobre que no fuera a ese lugar porque estaba envuelto en peligros y cosas peores.
Ante la mención de aquellas cosas Kojo comenzó a alarmarse.
- Ya veo que no le has hecho mucho caso a tu madre ¿verdad?
El viejo adoptó una actitud pensativa y comenzó a hablar por lo bajo. Lo único que entendió Nemo fue algo sobre una cosa que era anatómicamente imposible. Finalmente Kojo levantó la cabeza con aire decidido.
- ¿Sabes que te digo muchacho? no tengo nada mejor que hacer así que si te parece bien te acompañare en busca de esa ciudad tan misteriosa que dices.
- Oh gracias, ¡¡gracias!! - Nemo y el Cerdo brincaron de contentos- con tu extraordinaria habilidad para la lucha creo que a partir de ahora viajaremos mucho más seguros.
Esbozando una sonrisa enfermiza Kojo tiro mano de la botella y le pegó un buen trago.
El salteador-jefe despertó unas horas después de que el trío de viajeros se largara. Aún le dolía la cabeza a causa del misterioso proyectil con que lo habían atacado. Si no fuera porque parecía imposible hubiera pensado que el Cerdo tenía algo que ver con aquello...
La expresión seria y dolida de sus dos compañeros le llamo la atención.
- ¿Qué pasa? ¿Porqué ponéis esas caras?
Tras mirarse un instante entre ellos, uno que parecía encontrarse ligeramente encorvado tomo la palabra.
- Se nos han escapado las "víctimas" - el jefe se ponía furioso si no usaban un lenguaje profesional.
El salteador-jefe miró tras de si, hacia el camino que se encontraba vacío.
- Oh, ¡¡mierda!!. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Aquí estamos en un año nuevo y sin que nos toque nada en la lotería. Llega un nuevo capítulo de esta "apasionante" aventura. La verdad es que estos días no he escrito mucho pero si que he perfilado los personajes principales, tanto los buenos como los malos (estos últimos principalmente). De todas maneras como tengo la historia muy adelantada tampoco me pilla el toro. Mirando el episodio creo que me ha quedado un poco corto. Los siguientes serán más largos. ¡¡Hasta la semana que viene!!.
Capítulo 4. Llegada a la ciudad
Nemo y sus dos acompañantes continuaron caminando hasta el anochecer. Estuvieron hablando durante toda la tarde acerca de los siguientes pasos que tenían que realizar. Una vez se detuvieron Kojo se empeño en que durmieran fuera del camino, según el para evitar posibles asaltos. Se había pasado toda la tarde mirando hacia atrás como si esperara ver aparecer a alguien.
- Lo fundamental es averiguar donde se encuentra esa dichosa ciudad -comentaba en ese momento- así que lo mejor es preguntar a gente. Hace un par de días pase por una ciudad bastante grande en la que seguro encontramos algo de información. ¡No hay de que preocuparse!.
Acto seguido le dio un buen trago a la botella que llevaba y se tumbo a dormir en el suelo.
Nemo se había dado cuenta de que el viejo no llevaba demasiado equipaje. En una vieja bolsa de caminante llevaba algo de comida, una barra de pan que por alguna extraña razón se cuidaba de no tocar bruscamente y una botella llena de licor. Lo más curioso es que aunque Kojo había estado bebiendo durante toda la tarde la botella seguía llena.
Por otra parte sus ropas no tenían nada de particular, algo viejas, pero nada más.
La noche fue bastante tranquila aunque hubo un momento en que Nemo y el Cerdo se despertaron sobresaltados como si hubiera sonado un sonido muy fuerte. El bosque parecía en silencio y Kojo se revolvía en sueños, pero viendo que dormía tranquilamente y que no paso nada más volvieron a dormirse al cabo de un momento.
Al día siguiente, cuando llevaban un par de horas de camino, llegaron frente a la empalizada de una ciudad bastante grande. Frente a las puertas un par de guardias se encargaban de vigilar quien entraba y anotaban sus nombres en un cuaderno que llevaban. Junto a ellos en una pequeña percha se encontraba posado lo que parecía un halcón.
-En esta ciudad no se entra por el mismo sitio por donde se sale - explicaba Kojo- por eso apuntan tu nombre para tenerte controlado y cuando sales por el otro lado lo borran. Es una manera de tener vigilada a la gente si pasa alguna cosa. Los funcionarios de aquí pueden ser terribles con los formalismos.
En esos momentos el trío de viajeros llego ante los guardias que tenían cara de aburridos.
-Muy bien señores y cerdo, deben darnos sus nombres para poder entrar en la ciudad. Son normas de la empresa.
-De acuerdo señores guardias - Nemo siempre era muy educado- mi nombre es Nemo y el Cerdo...
-¡Se llama "Jenetiko" - interrumpió Kojo- ¡y sabe hacer muchas cosas!. A continuación cogió la botella y le dio un buen trago. Llevaba toda la mañana bebiendo pero la botella seguía llena y el alcohol parecía no afectarle.
Los guardias, totalmente estoicos, apuntaron los nombres en la libreta y se giraron hacia Kojo.
-¿Y su nombre es...?
En el momento en que Kojo abrió la boca para hablar surgió un imponente bramido, más propio de un animal que de un hombre, que sobresalto a la pareja hombre-Cerdo. Era el mismo sonido que les había despertado la noche anterior.
Los guardias, sin perder su estoicismo, se miraron durante un instante dudosos.
-Creo que ha dicho que se llama BUUARRRRRRRGGGGH....
-...pues yo pienso que más bien ha dicho BUUARRRRRRPPPPH porque si te fijas...
Kojo, que parecía sorprendido, se acerco a los guardias para aclararles el asunto y abrió la boca para comentar la equivocación.
Un sonido semejante al anterior pero de mayor potencia, si aquello era posible, retumbo como un trueno en una tormenta. Quizá el alcohol si que le afectaba después de todo.
Los guardias pasaron los primeros instantes post-sonido arreglándose el pelo alborotado por un súbito viento, se miraron entre si y asintieron.
-Si, si, se llama BUUARRRRRRPPPPH - apunto el nombre en la libreta- no era necesario que gritara buen hombre, ya pueden pasar.
Durante un instante Kojo pensó en aclarar la situación..... pero para ello tenía que abrir la boca y no estaba seguro de lo que podría pasar. Se giró hacia sus compañeros y se dirigieron hacia la puerta en silencio.
Pasados unos instantes Nemo se giró hacia el viejo hablándole en voz baja.
- Oye Kojo, les has mentido en tu nombre, esto no esta bien ¿sabes?
El viejo antes de contestar abrió y cerro la boca repetidamente, parecía inseguro. A Nemo le recordó un pez en el agua.
- Muchacho, a veces es necesario viajar de incógnito. Nunca se sabe lo que te encontraras en la siguiente esquina. Un nombre falso puede ayudar en una investigación.
La pareja hombre-Cerdo lo contempló maravillada, ¡¡les quedaba tanto por aprender!!.
Caminando con aire decidido atravesaron las puertas de la ciudad.
Un rato después, uno de los guardias arranco la hoja de color blanco en la que estaban los nombres del trío de viajeros y se la acercó al halcón que la atrapó con una de sus garras. El ave se puso a volar y se dirigió hacia la puerta de salida de la ciudad para que la información estuviera actualizada.
En su trayecto tuvo que esquivar una serie de piedras que le lanzaban desde un tejado. ¡Algún día se atraparía a ese graciosillo!. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Aquí llega una nueva entrega del viaje. Esta semana, al contrario que la anterior, le he metido bastante caña a la historieta. Actualmente estoy escribiendo el capítulo once, y también un par de situaciones más avanzadas de la historia pero que por su importancia tenía ganas de escribir para ver como quedaba. He hecho unas cuantas copias del trabajo para no perder la información. Se me casca lo que tengo hecho y me tiro directamente por la ventana. Por cierto que la historia se ira oscureciendo paulatinamente, pero sin perder el estilo surrealista-comico-aventurero que intentó imprimir. Gracias por leerme.
Capítulo 5. Odisea funcionaria.
Cuando entraron en la ciudad, Nemo quedó momentáneamente sorprendido. La última vez que había visto a tanta gente junta fue en las múltiples bodas de su tía. Aquello era como si juntaran un montón de granjas y las rodearan de un cerco. Le recordó al corral de su casa.
Kojo, que estaba mucho más curtido, le cogió del brazo sin sentirse impresionado y lo llevo de aquí para allá mostrándole que: ¡¡en las otras calles había más gente aún!!.
Al Cerdo todo aquello no le impresionaba en absoluto. Una vez te has enfrentado a un enorme oso hambriento luchando por tu vida, toda esa colección de personas no son nada.
Estuvieron viendo comercios y mercados aunque no compraron nada porque no tenían dinero y acabaron sentados en el banco de un pequeño parque aproximadamente en el centro de la ciudad. Después de llenar su cantimplora con el agua de una fuente Nemo contempló los edificios que se alzaban frente a ellos.
- Tanta gente con la que nos hemos cruzado y no hemos preguntado a nadie sobre la ciudad que buscamos. Por otra parte no se ni por donde empezar, no esperaba esto tampoco.
El Cerdo se acerco a Nemo para darle consuelo, estaba bastante animado con la ciudad. Un rato antes se había exhibido en un duelo contra un perro callejero. Ahora sabían que un nuevo amo de las calles había llegado...
- ¡No te preocupes muchacho!, las cosas no son siempre tan complicadas. Nos pasaremos por el ayuntamiento y preguntaremos allí. Seguro que nos pueden decir algo.
- ¿El ayuntamiento? ¿estas seguro de que nos podrán decir alguna cosa?
- Por supuesto. Deben de tener un montón de información...
- No perdamos el tiempo pues - Nemo se levantó de un salto- vayamos al ayuntamiento. Debe de haber gente muy inteligente para que sepan tantas cosas.
- Si tu supieras...
- ¿Decías algo Kojo?
- Nada, nada - el viejo levantaba los brazos con aire inocente- averigüemos donde esta el puñetero edificio.
Preguntando a algunas personas dieron rápidamente con la plaza donde estaba el ayuntamiento. Era un edificio grande con una escalinata central y una fachada bastante sucia. No parecía que hubiera demasiada actividad. Mejor, así acabarían antes.
Cuando entraron vieron confirmada esta suposición. Los mostradores estaban vacíos de gente y tras ellos una serie de oficinistas estaban sentados en diferentes grupos alrededor de varias mesas. Otros parecían estar durmiendo y alguno miraba al vacío con aire totalmente distraído.
No había ningún tipo de inscripción en ninguno de los mostradores, así que se acercaron al que estaba más cerca de la puerta. Al otro lado 4 tipos alrededor de una mesa estaban enfrascados en lo que parecía una interesante partida de cartas.
El trío de viajeros se quedó de pie ante el mostrador esperando con aire paciente a que los jugadores de cartas se dieran por aludidos. Estos tras lanzar miradas furtivas siguieron jugando como si nada.
Kojo, que no tenía mucha paciencia, comenzó a carraspear en voz alta. Los jugadores no se dieron por aludidos.
Kojo, que había perdido completamente la paciencia, carraspeó con tal potencia que muchos de los oficinistas, sobretodo los distraídos, dieron enormes brincos de sobresalto.
Uno de ellos, que estaba durmiendo, cayó rodando por el suelo hasta estamparse contra una pared.
Pero aparte de eso... nada.
- Si quieren guerra la tendrán, ahora verán.
- Espera Kojo, mira - Nemo señalo un pequeño timbre a su izquierda- quizás tengamos que usar el timbre para que nos contesten.
- Un timbre ¿eh?, esto se pone interesante.
Nemo se aproximó hasta el timbre y lo pulsó repetidamente. No pasó nada.
- Déjame probar a mi, creo que a lo mejor necesitan algo más directo.
Cogiendo el timbre Kojo lo lanzó con todas sus fuerzas contra el jugador que tenía más cerca. Debido al impacto el personaje se golpeó la frente contra la mesa y todas las cartas salieron volando. Aquello les llamó la atención, uno de ellos se levantó y se acercó.
- Pero bueno, ¿se puede saber que queréis?
-¡Queremos que nos atiendan! - Kojo estaba muy quemado.
- Estáis locos, ¿no veis que estamos en hora punta?. - hizo un gesto con la mano- Tenemos demasiado trabajo ahora, volved en otro momento.
- ¿Trabajo?¿hora punta?, ¡¡de lo único que te suenan esas palabras es de haberlas leído en el diccionario!!
- ¡Oiga!, no se atreva a hablarme así, aquí nos partimos la espalda todos los días.
- No lo dudo - el tono de Kojo era burlón- los respaldos de esas sillas parecen muy duros...
- ¿Qué insinúa? - el rostro del funcionario estaba rojo de rabia.
- ¡¡¡No insinúo nada, lo digo bien claro!!!
La conversación estaba subiendo de nivel y Nemo decidió intervenir, entonces notó que le tocaban la pierna y miró hacia abajo. El Cerdo le quería comentar alguna cosa.
- ¡No me gusta su actitud!
- ¡Y a mí no me gusta su cara! - Kojo lanzó la última andanada- ¡¡No sé como pueden poner un tío tan feo cara al público, asusta a la gente!!.
Dos rostros amoratados por la rabia se acercaron hasta casi tocarse. Los otros funcionarios se hacían los sordos y continuaban con sus "trabajos". Aquello iba a explotar en cualquier momento, fue entonces cuando intervino Nemo.
- Un amigo mío quiere hablar con usted señor funcionario.
Este se giró dispuesto a gritar... y entonces vio al Cerdo sobre el mostrador.
Sus miradas se cruzaron y el funcionario se estremeció en lo más profundo de su ser. En los ojos del Cerdo el funcionario alcanzó a ver el leve destello de una amenaza innombrable. Supo con toda seguridad que aquel animal planeaba cosas lentas y dolorosas contra el. Era una absoluta certeza.
Sintió como se estremecía y se frotó las palmas sudorosas sin darse cuenta. Entonces el Cerdo sonrió levemente. Aquello fue demasiado para el.
Se pueden contar con los dedos de una mano las personas que resistirían un cara a cara con el Cerdo. Y ninguna estaba en esa sala. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Otra vez estamos a lunes y llega un nuevo capítulo del viaje. Quiero agradecer de nuevo vuestra fidelidad a la hora de leer la historia y especialmente los comentarios que me enviais. Me ayudan a tratar de mejorar mi forma de escribir y la historia en si. Estos días he estado trabajando un poco el apartado de la magia y acabando de organizar la historia, eso no quiere decir que no se pueda añadir algo en un momento determinado pero digamos que el desarrollo y el final del viaje están bastante claros en mi cabeza. ¡Hasta la semana que viene!
Capítulo 6. Piedras que caen.
La actitud del funcionario cambió como de la noche al día.
- ¿Qué quieren los caballeros? - ahora estaba sonriendo- estamos aquí para servirles.
Fue Nemo quién tomó la palabra. - Queremos saber donde se encuentra una ciudad, ¿podría ayudarnos?
-¡Por supuesto!¡por supuesto! - Kojo estaba a punto de reventar de satisfacción- si me dice el nombre de la ciudad lo aclararemos enseguida.
- La ciudad se llama Ninguna Parte.
Aquello descolocó al funcionario de mala manera. Al otro extremo de la sala un compañero suyo cayó, sobresaltado, al oír tan particular nombre.
- ¿Esta seguro de que se llama así? la verdad es que no me suena de nada...
- ¡Por supuesto!. Mi madre no dejaba de repetirme el nombre noche y día, me decía que era muy peligrosa ¿sabe?
- Mmm, bueno, bueno, voy a sacar unos mapas y miraremos por si la encontramos. Con tanta ciudad nunca se sabe...
Dirigiéndose a un armario de doble puerta el funcionario se sacó una pequeña llave del bolsillo. Con ella abrió la cerradura y extrajo del interior un fajo de mapas de distintos tamaños.
Se acercó al mostrador y depositó encima el fajo de mapas, dividiéndolos según su tamaño. Empezó por los mapas más grandes.
En varios de los mapas, principalmente en los más grandes, Nemo se percató de una extraña particularidad. Todos tenían un círculo, de mayor o menor tamaño dependiendo del mapa, completamente negro. Era como si una gran gota de tinta hubiera caído en aquella zona del papel.
- Estos mapas parecen sucios.
Kojo y el funcionario se miraron durante un instante con sorpresa. Fue el primero quién le contestó.
- No es ninguna mancha muchacho. Es la Zona Eclipse. Ya hablaremos de eso en otro momento ¿de acuerdo? - su mirada se había ensombrecido.
El funcionario, sorprendido aún de la ignorancia de Nemo, comenzó a mirar en el primer mapa. En vista de que aquello iba para largo el trío de viajeros se ofreció a ayudar, cosa que fue recibida de manera muy favorable.
Fue en vano.
Se acercaba la noche cuando, exhaustos, dejaron de rebuscar por los distintos mapas. Los habían revisado todos varias veces pero no habían encontrado nada.
El funcionario, bastante desalentado, movió la cabeza negativamente.
- ¿Estas seguro que la ciudad se llamaba así? ¿Completamente seguro?
- Si, si. Mi madre no dejaba de repetirme el nombre de la ciudad y que era un lugar muy peligroso.
- Si, eso ya me lo has dicho antes. - el funcionario se rascó la cabeza- Si tu madre te hubiera dicho algo sobre donde buscar...
- Es que tiene un genio terrible cuando se enfada, ¿sabe?
- Pues lo siento muchacho pero no tenemos más mapas así que...
- Por lo visto puede ser una ciudad mágica - interrumpió Kojo- no se si eso sirve de algo...
- ¡Oh, bueno!. Si es una ciudad mágica entonces los elfos deben saberlo. Todos esos rollos de la magia y los inventos es cosa suya, patentes y demás ya saben. Son muy mirados con sus cosas y a la que te despistas te meten una flecha por el c...
- ¡Vale!¡vale!- Kojo miró significativamente a Nemo- creo que esas cosas no necesitamos saberlas. Supongo que al menos podrás decirnos donde encontrar elfos ¿no?
- Bueno, bueno - cogió uno de los mapas más pequeños- veamos...si...a unos cuantos días de aquí...mmm... hacia el noroeste se encuentra una colonia de elfos que se llama El Valle Feliz, y me parece....mmm...aja...es la colonia de elfos más cercana a la que podéis dirigiros.
- ¿A cuanta distancia está? - Nemo estaba mucho más animado.
- Aproximadamente unos 5 o 6 días, depende de lo rápido que viajéis. A caballo tardaríais un par de días.
- Bueno -el gesto de Kojo era pícaro- supongo que no pasará nada porque nos llevemos este mapa, ¿verdad?
El funcionario hizo todos los esfuerzos posibles para aparentar que no estaba mirando de soslayo al Cerdo.
- ¡Claro que no!, tomad, tomad y largaos de aquí de una vez. Ha sido un placer atenderos - la mentira tan patente ruborizó incluso a Nemo- pero ahora si me perdonáis tenemos que cerrar porque ya es de noche y... - el tipo no sabía que inventarse- como es de noche tenemos que cerrar y bueno, pues no se puede quedar nadie dentro...
Con el objetivo cumplido los viajeros se encaminaron hacia la salida. En la puerta el Cerdo lanzó una última mirada desafiante, pero el funcionario ya se había escabullido con una rapidez pasmosa. Satisfecho, salió a la calle tras sus compañeros.
Ya era casi de noche cuando, después de salir del ayuntamiento, se dirigieron sin rumbo fijo por las calles de la ciudad buscando un portal adecuado para poder tumbarse a dormir.
Nemo casi daba brincos de contento ante la posibilidad de ver elfos.
- Nunca hubiera imaginado que este viaje sería tan divertido y emocionante. Oye Kojo, ¿qué me puedes contar de los elfos?
- ¿Elfos?, ¡pufff! - Kojo levantó las manos al cielo- ¿quién entiende a los elfos?, y no me refiero al lenguaje ¡ojo!. No. Los elfos y los humanos son como el agua y el aceite, no se mezclan. Aunque por lo que he oído tampoco se mezclan con otras razas. Parecen monjes de clausura - Kojo gesticuló con una imaginaria espada- pero luego resulta que... ¡Ouch!
Una piedra que había caído del cielo impactó sobre la cabeza de Kojo y rodó sobre las baldosas de la calle.
- Kojo ¿estas bien? - Nemo se acercó preocupado.
- ¡Nos atacan! - el viejo gesticulaba hacia todas partes- ¡deprisa "Jenetiko" dispara!. ¡Nemo ponte a cubierto en ese portal!. Maldito funcionario, sabía que buscaría venganza. ¡¡Por la noche como los cobardes!!
- ¡Oh yeah! - una voz resonó desde las alturas- perdona viejo, no quería darte a ti. Come on, ahora bajo, tranquilo, ¡yeah!.
- Si, si, baja - la voz de Kojo había cambiado y era dulce como la miel- baja que te espero.
Inmediatamente comenzó a rebuscar en su bolsa y Nemo vio que estaba cogiendo la barra de pan que llevaba guardada.
- Ha caído en la trampa, ahora le voy a atizar una buena. Prepárate "Jenetiko" que te lo voy a enviar volando.
- Espera hombre, no podemos atizar a la gente así como así.
- Ah ¿no?, ¡pues a la hora de atizarme a mi no son tan considerados! - Kojo parecía decidido a sacar la barra de pan.
Nemo aún trataba de calmarlo cuando una pequeña portezuela de madera se abrió en una de las casitas que formaban parte de la calle. Por ella surgió un tipo de lo más peculiar.
Tenía una enorme sonrisa en la cara y un cuerpo bastante musculoso. Era más mayor que Nemo, aunque bastante joven, de su misma altura aproximadamente y moreno de piel. Llevaba una especie de batín y unas zapatillas de andar por casa. Mientras el tipo se acercaba estaba ¿bailando?, o eso parecía, realizando extraños movimientos de brazos y hombros.
Kojo estaba preparado para muchas amenazas pero cuando vio a aquel personaje tan extraño, el enfado le desapareció tan rápido como la cerveza en una taberna. Decidió esperar y observar. Al fin y al cabo el siempre había pensado que no se podía atizar a la gente así como así.
- ¡Yeah! lo siento viejo - ahora empezó a mover la cintura en sentido giratorio- no eras tu mi objetivo, pero ese condenado animal se mueve muy rápido.
- ¿Animal? ¿de que animal estas hablando?
El tipo dando un pequeño saltito se puso a mirar al cielo con un brazo encogido y el otro totalmente extendido. Ahora estaba quieto como una estatua.
El trío de aventureros no vio nada en esa dirección.
- Escucha - Kojo siguió intentándolo- te digo que...
- ¡Yeah!
- ...lo del animal....
Volvió a dar otro salto encarándose hacia otra dirección.
Kojo y compañía se giraron, pero tampoco vieron nada.
- ...ese que dices se mueve...
- ¡Come on, yeah! - ahora movía brazos y piernas a la vez.
- ...se mueve - Kojo ha punto de estallar- muy rápido...
- El maldito halcón de los papeles ¡¡yeah!!
El grupo se miró extrañado y Nemo tomó la palabra. Aquello no tenía lógica.
- ¿Qué tiene que ver el halcón en todo esto?
- Por culpa de ese animal estoy atrapado en esta ciudad.
Aquello cada vez era más extraño. La verdad es que ninguno entendía nada y el tipo no paraba de moverse y saltar a su alrededor. Para acabar de liar las cosas se puso a llover en ese momento.
- Será mejor que nos refugiemos en algún portal, a este paso pillaremos una pulmonía.
El tipo paró de danzar durante unos momentos.
- Podéis, yeah, venir a mi casa si queréis. En compensación por lo del viejo.
- ¡Me llamó Kojo!. Kojo Ness, nada de viejo. - girándose hacia sus compañeros continuó- Este muchacho es Nemo y el Cerdo es "Jenetiko". No le des la mano sino quieres llevarte un susto - aquello lo dijo en voz baja.
- Oh yeah, ¿que peligro puede haber?
- Créeme, hay cosas que es mejor que permanezcan ocultas.
Nemo movió la cabeza sonriendo. El Cerdo había adoptado el nombre de "Jenetiko" con bastante gusto así que ¿para que complicar más las cosas?. Solo faltaba saber algo.
- Buen hombre, ¿nos dices como te llamas?
El tipo inició de nuevo su particular danza. Ahora movía la cabeza y los brazos.
- Me llaman Guayon - ejecutó un movimiento pélvico- porque soy - otro movimiento pélvico- el más guay del montón - triple movimiento pélvico.
El Cerdo no pudo hacer otra cosa que aplaudir ante aquella coreografía tan cuidada. El tipo estaba tremendamente satisfecho.
- Venid boys and pig, aquí nos estamos mojando. Entremos en casa y hablemos dentro. Yeah.
El grupo entró rápidamente por la puerta. Ahora la lluvia caía con más fuerza. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Bueno, un nuevo personaje ha entrado en danza (y nunca mejor dicho) y en este capítulo lo conoceremos un poco más a él y su historia. Un par de cosas que tengo que comentar: este capítulo es la calma que precede a la tempestad (o quiza solo sea una pequeña tormenta jejeje) y a partir de la semana siguiente los capítulos serán un poco más largos, espero que eso no os moleste (lo cierto es que este es un poco corto, lo siento). Os dejo con la historia.
Capítulo 7. Un tipo particular.
Fue agradable sentir como la lluvia ya no caía sobre ellos. Siguieron a Guayon a lo largo de una estrecha escalera hasta subir 4 o 5 tramos de unos escalones que crujían de manera alarmante bajo su peso. Finalmente se detuvieron frente a una puerta de chapa de madera que Guayon abrió de un simple empujón.
Por lo visto aquello era una pequeña buhardilla, que por cierto tenía goteras, en una casucha de mala muerte. Cuando entraron todos, dio la impresión de que estaban un poco apretujados. Exceptuando una cama, una mesa con dos sillas y un armario sin puertas no había más muebles en la habitación. En una esquina había un pequeño montón de piedras de diversos tamaños, junto a una ventana cerrada.
Sin mostrar el menor pudor Guayon se deshizo del batín. Todos pudieron ver que solo llevaba un pequeño taparrabos increíblemente apretado. Se dirigió hacia el armario moviéndose como si se deslizara sobre el hielo y deja caer el batín encima de un revoltijo de ropas y bolsas. Les hizo un gesto para que se sentaran en las sillas y el permaneció de pie mientras ejecutaba extraños movimientos con las rodillas.
- Sit down, ¿queréis tomar alguna cosa?
- No gracias - Kojo miraba desconfiado la silla mientras sacaba su botella- ya estamos servidos.
- ¡Yeah!.
- A mi me gustaría tomar algo, un zumo si puede ser, y un poco de agua para el Cerdo.
- ¡¡Yeah!!.
Sin mediar palabra, y sin ponerse el batín, Guayon salió a toda velocidad por la puerta ejecutando lo que parecía un paso de ballet. El trío de viajeros se miraron totalmente sorprendidos pero decidieron esperar para ver que pasaba. Al cabo de un par de minutos Kojo comenzó a murmurar acerca de pulmonías y cosas por el estilo. En ese momento su anfitrión volvió con un par de vasos y cerró la puerta con el pie. Les acercó los vasos, pero antes de entregarlos dio una media vuelta con los brazos extendidos y levantó una pierna.
El taparrabos estuvo a punto de estallar.
Nemo le acercó el agua al Cerdo y le dio un trago al zumo.
- Mmmm, esta muy bueno, gracias.
- Yeah, a estas horas el vecino del segundo nunca esta.
Kojo, que estaba bebiendo en ese momento, escupió la bebida a punto de ahogarse.
- ¿Has entrado sin su permiso?
- ¿Como querías que cogiera la bebida? - ahora estaba dando pequeños saltitos.
- ¡Pero eso! - Kojo señaló los vasos- ¡es allanamiento de morada!
- Perdona, yeah, pero eso es zumo y agua. No te inventes, ¡come on!, nombres raros.
- No pasa nada. - terció Nemo- Nos ibas a contar tu historia y lo del pájaro ¿no?
Ante la mención de aquel tema Guayon se puso totalmente firme. A continuación se movió muy lentamente hacia su derecha. El Cerdo miraba el movimiento de pies con gesto de aprobación.
- Todo comenzó, ¡yeah!, cuando llegue a esta maldita ciudad. En la entrada me pidieron que diera mi nombre, ¡incluso les baile la danza de la bienvenida!. - Kojo asentía abstraído- El problema vino cuando quise salir por la otra puerta. El maldito pájaro al llevarles la hoja de los nombres había rasgado el papel justo por donde estaba el mío y no se podía leer de ninguna manera. Se supone, pues, que no he entrado. ¡Así que no puedo salir!. ¡¡¡Yeah!!!
Kojo dio un brinco asustado por el grito.
- ¿Pero como es posible eso?. Seguro que recuerdan tu cara y la danza que les bailaste.
-¡La danza de la bienvenida!, cuidado que esa no es una danza cualquiera. Me costo años perfeccionarla.
- ¿Entonces? realmente no lo entiendo.
- Es por el papeleo y los funcionarios. Me han dicho, yeah, que les costaría mucho trabajo el tener que cambiar todo eso.
- ¡Malditos! - Kojo estaba rojo de rabia- Esta mañana he tenido un jaleo impresionante con uno de ellos. Te entiendo perfectamente. ¡Uno tiene derechos!.
- Y el caso es que les estuve bailando mi danza de la protesta durante tres días, come on. Pero ni así me hicieron caso.
Guayon estaba abatido. Nemo le palmeo el hombro.
- No te preocupes, te ayudaremos a salir de aquí.
- ¿De veras?
- Por supuesto, ¿verdad Kojo?
- No se, no lo veo muy claro porque...
- ¡Muchas gracias!, os daré todo el dinero que tengo y...
- Claro que te ayudaremos, ¿verdad Nemo?. No si ya decía yo que...
-¡Yeah!
- ...hay que ayudar al prójimo. Esa es mi filosofía.
-¡¡Yeah!!
Guayon se acercó al armario y tras rebuscar un poco les enseño una bolsa bastante abultada.
- Tengo el dinero escondido bajo los calzoncillos usados. Es el mejor escondite del mundo.
Les dejó la bolsa sobre la mesa y empezó a mover su cuerpo como si fuera una serpiente. Kojo miraba con ojos desorbitados la bolsa del dinero. Le pegó un buen trago a la botella.
- Oye Guayon, ¿cómo es que tienes tanto dinero?
- Yeah, a los niños les gusta ver como bailó. Me dejan algún dinero. - en ese momento su baile se interrumpió durante un instante- A sus madres también les gustan...otro tipo de bailes.
Kojo, que estaba bebiendo de nuevo, escupió la bebida a punto de ahogarse y se puso a toser con fuerza. Nemo le palmeo la espalda para que se le pasara. El Cerdo mantuvo un gesto totalmente sereno.
Guayon siguió bailando un rato más mientras decidían como sería el plan de huida. Al final lo único que se les ocurrió fue intentar salir a saco. Si se presentaban problemas siempre les quedaba el Cerdo. Aquella noche durmieron un poco apretados, pero secos. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Aquí estamos otra vez. Los personajes de esta historia aún no lo saben pero se han metido en un lío muy gordo, hoy se empezará a ver algo. Por otro lado ahora mismo estoy casi por el capítulo 20, creo que si esta semana adelanto bastante me plantearé el colgar un par de capítulos a la semana en lugar de uno solo, ya veremos. A los que estan leyendo la historia supongo que les gustará el tono gracioso que intento imprimir, espero que también os guste el apartado de magia y los combates serios cuando aparezcan (aún tardará un poco). Un saludo a todos.
Capítulo 8. Arma legendaria.
Al día siguiente se levantaron bastante tarde, cerca del mediodía. Perdieron un buen rato en comer de manera abundante (no estaba el vecino del tercero) ya que el día anterior con el jaleo del ayuntamiento no habían probado bocado.
Entre otras cosas hablaron sobre el viaje de Nemo en busca de la ciudad de Ninguna Parte, pero Guayon no sabía nada acerca de ella ni tenía ningún tipo de pista. Eso sí, les aseguró que en pago por lo que estaban a punto de hacer les acompañaría hasta encontrarla. Aquella fue una buena noticia.
Finalmente, y tras vestirse todos (incluido Guayon) de manera decente, emprendieron camino hacía la puerta de salida. Por el camino muchos niños reconocieron al hombre que bailaba en las calles y le saludaron efusivamente. Desde luego aquella no era la mejor manera de pasar desapercibidos. También hubo saludos por parte de muchas de las madres de los chiquillos. Los bailes de Guayon, con movimientos oscilantes de brazos y caderas, comenzaron a ser bastante provocativos. Kojo trataba de distraer a Nemo, pero este se daba cuenta viendo el rostro ruborizado del Cerdo.
Al final llegaron a las calles continuas a la puerta de salida. Por suerte las comitivas de madres y niños ya les habían abandonado a esas alturas. Una vez allí revisaron por última vez su patético plan y comenzaron a caminar.
Solo torcer la esquina se dieron cuenta de que algo no iba bien. A diferencia de un día normal en el que solo un par de guardias estaban vigilando, ahora contaban una veintena al menos. Todos con cara de mala leche y garrotes enormes. Enseguida les vieron.
- No nos dijiste que lo tuyo era tan gordo Guayon.
- Bueno, yeah, es cierto que la naturaleza ha sido generosa conmigo pero no veo que tiene eso que ver con...
El Cerdo carraspeo.
- ¡Quiero decir lo de que no te dejaran salir! - Kojo estaba repentinamente pálido y miraba de reojo al Cerdo- ¡no nos dijiste que te vigilaran tantos guardias!.
- Ah, eso. Come on, nunca he visto tantos guardias en toda mi vida
- Creo que nos han visto. Será mejor que nos demos la vuelta y busquemos otro momento.
Varios de los guardias se habían reunido a hablar en voz baja, parecían los jefes, y al terminar se giraron hacia ellos.
- ¡¡Eh, vosotros, quietos!!
- Salgamos corriendo - Kojo estaba nervioso.
Inmediatamente otra decena de guardias aparecieron a sus espaldas cortándoles el paso.
- Bueno, si nos quedamos tampoco pasa nada.
Nemo y el Cerdo se miraron y asintieron. Aquello si que era una buena emboscada.
Se dejaron llevar mansamente hasta los guardias de la puerta.
Guayon estaba moviéndose de nuevo y esto no pasó desapercibido a los guardias. Uno de ellos le habló con voz cansada.
- ¿Otra vez tú Guayon?. Venga vete a casa y déjanos trabajar. - se giró hacia el resto- Vosotros, tenemos ordenes de arrestaros y llevaros a la cárcel. Por las buenas o por las malas.
Nemo y Kojo se miraron confundidos. El primero tomó la palabra.
- Nosotros no hemos hecho nada señor guardia. No hemos molestado a nadie ni hemos roto nada. Seguro que os equivocáis de personas.
- Si exceptúas lo de ayer en el ayuntamiento - Kojo hablaba por lo bajo- Ya sabía que el funcionario se vengaría.
- No nos equivocamos de personas. La descripción es bastante clara. Dos hombres, uno mayor y otro joven acompañados de un Cerdo con mirada de hielo. Venga, lleváoslos de aquí.
Aquello se estaba poniendo muy mal. El Cerdo llevaba unos instantes evaluando la situación. Contra tantos blancos tendría que usar el disparo de repetición, pero eran demasiados incluso así. No quedaba otro remedio, era hora de superar sus propios límites.
Alguien se le adelantó.
Kojo Ness se movió con rapidez y empuñó la barra de pan que llevaba en la bolsa con ambas manos.
- ¡Atrás todos o no tendré piedad! - ahora estaba realmente tenso.
Los guardias se miraron estupefactos durante un instante y a continuación el que había hablado antes movió la cabeza negativamente.
- Este viejo esta loco, ¡prendedlos!
Aquello fue un error. Con un grito Kojo golpeó el suelo frente a el con la barra de pan. Con un fuerte rugido el suelo explotó alrededor suyo. Varios de los guardias salieron volando y uno de ellos supero el record vigente de salto de altura llegando a los 11 metros y medio.
Antes de que nadie pudiera reaccionar Kojo giró sobre si mismo y realizó un tajo en el aire. Otro grupo de guardias salió volando en dirección contraria.
Fue entonces cuando la gente comprendió lo que estaba pasando. Solo existía un arma así, con aquella forma y con aquellas características tan especiales.
- ¡¡¡Tiene una barra de pan de partículas, es un arma legendaria!!! - la multitud de curiosos que se había reunido comenzó a gritar aterrorizada- ¡¡¡huyamos todos o nos destruirá!!!.
Aquello fue una huída en toda regla. La gente gritaba y se empujaban mientras Nemo, Guayon y el Cerdo estaban completamente estupefactos.
Algunos de los guardias no se dejaron amilanar. O eran muy valientes o por el contrario eran muy estúpidos. Esta última tesis demostró ser, sin ninguna duda, la correcta.
Unos dolorosos instantes después el resto de guardias estaban desparramados por el suelo, en un par de balcones y en el tejado de una casita de dos plantas que se encontraba cerca de allí. Una casita muy coqueta por cierto.
El cuarteto de viajeros se encontraba en el centro del huracán. Kojo Ness aún empuñaba con ambas manos aquella terrible arma. Guayon se había olvidado de bailar, cosa que se convirtió en una leyenda urbana con el paso del tiempo, y la pareja hombre-Cerdo no sabía lo que estaba pasando.
Kojo ejecutó el último movimiento en dirección a la puerta de salida. Fue un gesto más fuerte y brusco que los anteriores.
La puerta y parte de la empalizada salieron volando a gran altura antes de caer con gran estrépito y a una distancia considerable.
Durante un instante fue como si el tiempo se hubiera detenido, como si se encontraran en otro lugar, como si aquello no fuera con ellos. El momento pasó y se escucho la voz de Kojo imponiéndose al griterío que les rodeaba.
- ¡¡CORRED HACIA LA SALIDA!!
Dicho y hecho. Cualquier observador casual hubiera tenido serias dificultades para decidir cual de los miembros del grupo corría a más velocidad. A pesar de que el Cerdo tenía 4 patas, no era capaz de adelantarse al resto y eso que jamás había corrido tan rápido. De hecho el halcón decidió que lo mejor era volver a la puerta de entrada antes de que el gracioso de las piedras aprovechara el momento para atacar. De paso se daría una vuelta por los alrededores y pasaría a visitar a unos parientes cercanos. La vida de un halcón puede ser muy dura a veces.
Unas horas más tarde el grupo de viajeros se dejo caer exhausto. La fuerza que les había impulsado hasta ese momento hacía rato que estaba agotada. Se encontraban en una zona rocosa con el suelo de arena. Decidieron que pasarían la noche al abrigo de las piedras. Lo decidieron por gestos, estaban tan cansados que no podían ni hablar.
Desde su posición Nemo contemplo el panorama que se le ofrecía. A su derecha el Cerdo roncaba a pata suelta, era increíble el ritmo que todos habían llevado. A su izquierda Kojo, con la barra de pan de partículas bien guardada, estaba totalmente tirado con los brazos abiertos y mirando al cielo. Tendría que preguntarle algunas cosas, pero lo dejaría para el día siguiente. Finalmente frente a ellos y encaramado a una gran roca se encontraba Guayon.
Estaba totalmente desnudo a excepción del pequeño taparrabos y se había pringado todo el cuerpo con aceite. La bola llameante del sol hacía que su figura se recortara de manera espectacular sobre la roca.
Por lo visto estaba bailando la danza de la victoria.
El funcionario contemplaba el mensaje que acababa de escribir. Cuando aquel muchacho le preguntó a su compañero por la ciudad de Ninguna Parte tuvo una impresión tan grande que se había caído desde la silla al suelo.
Sus instrucciones al respecto eran muy claras. Cualquiera que preguntara por aquel lugar o cualquier otro de la lista debía ser inmovilizado en la ciudad, así que había dado ordenes para que se les impidiera la salida. ¿Quién hubiera imaginado que el viejo del grupo tuviera un arma legendaria?, el resultado era de que ahora tenía que informar sobre la fuga y no sobre la captura. Al menos conocía el lugar al que pretendían ir, no llegarían muy lejos.
Una ventana se abrió y algo salió volando de ella. Rápidamente se elevó hacia el cielo y desapareció de la vista. Fuera lo que fuese era más pequeño y rápido que un halcón.
Y también era mucho más oscuro. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Otra semana más, lo cierto es que no he escrito mucho porque estoy ocupado, tengo las tardes muy liadas asi que...
Por otro lado he terminado el primer capítulo de combate gordo, es el más largo que me ha tocado escribir hasta el momento, pero me ha dejado satisfecho la forma en que ha quedado. Saludos a todos.
Capítulo 9. Preguntas y algunas respuestas.
A la mañana siguiente se levantaron todos bastante animados. Al fin y al cabo habían escapado de la ciudad y Guayon estaba exultante. Aquellos bailes y movimientos sinuosos levantaban el ánimo de cualquiera. El Cerdo estaba decidido a aprender algunos pasos y escuchaba con atención las lecciones del maestro. Aprovechando ese momento Nemo decidió preguntar al viejo algunas cosas que le rondaban por la cabeza, por lo visto a Guayon y al Cerdo no les importaban demasiado los fenómenos del día anterior, ellos con haber escapado ya estaban contentos.
- Oye Kojo, esa barra de pan que llevas no es normal ¿verdad?
Este se giró hacia Nemo con un gesto de inocencia total y absoluto.
- ¿No? Bueno no se en que te basas para decir eso pero...
- Las barras de pan no crean explosiones ni corrientes de aire. Al menos ninguna que yo haya visto en mi vida.
- Bueno, bueno. Tienes mucho mundo que ver aún muchacho. El mundo esta lleno de cosas maravillosas y terribles.
- Y de barras de pan explosivas...
- En efecto, en efecto - Nemo jamás había visto un gesto de inocencia tan falso- además esta es época de fuertes vientos y monzones ¿sabes?. Creo que fue algo de eso lo que pasó ayer cuando nos largamos.
- Una coincidencia maravillosa.
- Y que lo digas. - Kojo comenzaba a sentirse acorralado- Son cosas que pasan. Las coincidencias son algo maravilloso.
- Entonces no tiene nada que ver con lo que gritaba la gente acerca de un arma legendaria, ni nada de eso.
- Cuando la gente se pone a gritar se oyen cosas extrañas - una gota de sudor caía por su mejilla- igual estaban diciendo una cosa totalmente distinta, creo que se referían a que era el día de la candelaria.
Pocas veces en el mundo se había tenido la oportunidad de escuchar mentiras tan flagrantes y pobres. Dentro de lo que cabe hay que disculpar a Kojo, es realmente difícil mentir acerca de una barra de pan tan particular.
Viendo que Nemo iba a volver a preguntar Kojo se levantó de un brinco y comenzó a sacar el mapa de su bolsa.
- ¡¡Será mejor que nos pongamos en camino!!. Debemos llegar cuanto antes al Valle Feliz. ¡Venga, venga! dejad esos bailes y pongámonos en marcha.
Nemo desistió de momento. Sin duda los elfos sabrían decirle de que se trataba. Entonces le volvería a preguntar.
Recogieron el campamento con rapidez y se arremolinaron en torno a Kojo y el mapa. Estuvieron un rato dándole vueltas para decidir hacía donde estaba el norte. Después de estos prolegómenos hicieron cálculos aproximados de su situación. Al final vieron que en su alocada huída habían avanzado totalmente hacia el oeste cuando deberían haber subido un poco hacia el noroeste. Teniendo esto en cuenta decidieron variar un poco el rumbo para llegar por la zona sur del valle.
Calcularon que en unos 4 o 5 días llegarían a su destino, así pues decidieron apretar el paso. El primer día disfrutaron del paisaje por el que caminaban. Después de abandonar la zona de rocas donde pasaron la noche, el aspecto del entorno cambio de manera significativa. Entraron, al cabo de unas horas, en una zona de pastos y cultivos. Grandes extensiones de huertos se extendían a ambos lados del camino. El olor de hierba era muy fuerte allí y el cielo brillaba de un azul esplendoroso. Aquello era simplemente perfecto. Guayon se pasó toda la mañana ejecutando distintas danzas y bailes. Aquel hombre tenía un repertorio de movimientos infinitos. Hubo un rato en el que incluso le acompañaron con palmas y silbidos.
Entonces al caer la tarde vieron algo que hizo cambiar la actitud despreocupada que llevaban hasta ese momento. Caminaban por una zona de paramos donde las malas hierbas surgían por todas partes y donde asomaban, de vez en cuando, unos arbustos con unas florecitas de color amarillo. En ese momento frente a ellos, atravesando el paraje de un lado a otro, encontraron una marca negra en el suelo.
Al principio pensaron que podían ser los rastros de un incendio pero cuando estuvieron junto a la marca vieron que aquello no era así. Se extendía hasta donde alcanzaba la vista en ambos extremos, pero lo más inquietante es que la zona negra no estaba quemada, estaba muerta.
Todos los arbustos y plantas que se encontraban en aquella zona habían muerto, y no solo eso, en un radio próximo a la cicatriz negra toda la vegetación estaba amarillenta y con aspecto agonizante. El rastro propiamente negro no tenía más de medio metro de ancho, pero la zona que podía verse afectada , en mayor o menor medida, alcanzaba unos 3 metros de anchura. Y la cicatriz era su centro.
Estuvieron pensando un buen rato sobre como era posible un fenómeno semejante pero tras un rato de deliberaciones no encontraron ninguna solución satisfactoria.
Pero algo había cambiado. Una alarma invisible sonaba en la cabeza del grupo y antes de que se hiciera de noche trataron de poner la máxima distancia posible respecto a la marca negra. Aquella noche durmieron intranquilos.
A la mañana siguiente emprendieron camino bastante temprano. Aunque ninguno habló durante un buen rato todos se giraron varias veces de manera inconsciente para otear el terreno que dejaban tras de si.
Al mediodía la sensación de amenaza se había desvanecido engullida por la distancia que les separaba del lugar. Después de comer ya estaban bastante más animados, aunque Kojo apenas había bebido de su botella, que por supuesto seguía estando llena.
Unas horas después, mientras caminaban por la loma de una pequeña colina Nemo decidió que era hora de enterarse de unas cuantas cosas.
- Oye Kojo, ¿qué me puedes contar acerca de los elfos?
El viejo se giró con una sonrisa.
- Has preguntado a la persona adecuada. Yo se un montón de cosas sobre los elfos. Si, si , ya lo creo. - se acarició la barbilla con una mano- Verás, los elfos son gente muy particular. Son una raza muy suya, no es que no les gusten los extranjeros pero suelen vivir en comunidades muy cerradas al exterior.
- Yeah.
- Además son todos tan ... iguales. No verás un elfo gordo en tu vida. Tienen caras distintas pero todos son delgados y rubios. Solo duermen un par de horas al día y se ponen a cantar y a bailar cuando les da la gana.
- Bailaremos juntos pues, come on.
- Y siempre están con sus arcos y sus flechas, si empiezan a dispararte la has cagado. Por otro lado no suelen mostrarse violentos si no les provocas. Son muy mirados con la magia, es por un tal "monopolio" he oído decir. Se ve que tiene una mala leche impresionante y no quiere que nadie más haga magia.
- Entonces conocerán todas las ciudades mágicas ¿no?
- Es de suponer muchacho, no perdemos nada por preguntar. Si se ponen tontos le preguntaremos al tal "monopolio", seguro que eso les duele. Por otro lado te darás cuenta de que todos los elfos tienen una especie de.... no se como decirlo...es como si fuera un maquillaje o algo así bajo los ojos. A los elfos no les sienta muy bien, parecen matones de taberna, pero no veas como les queda a las elfas...
- ¡Come on, let´s go! vayamos a buscar elfas. - la velocidad de sus movimientos aumentó de manera alarmante.
- Aún nos queda camino Guayon, será mejor que te lo tomes con calma. - Kojo se volvió hacia Nemo- No creo que tengamos problemas con los elfos, dentro de lo que cabe son buena gente, quitando a los elfos corruptos. Además les encanta todo lo de la magia, se sentirán importantes cuando les preguntamos sobre la dichosa ciudad.
Nemo se sentía muy satisfecho con aquello, casi se puso a dar saltos de alegría, entonces recordó otra cosa...
- ¿Qué es la Zona Eclipse?
Guayon, que estaba ejecutando un complicado paso de baile, perdió súbitamente el equilibrio y se estampo de cara contra una piedra del camino. Kojo sufrió un respingo de sobresalto y la mirada se le ensombreció como había pasado en la oficina de los funcionarios.
- Oh yeah, ¿de donde sales que no conoces la Zona Eclipse? - el Cerdo le ayudaba a levantarse- come on, todo el mundo sabe lo que es.
- Pues yo no tengo ni idea, y el Cerdo tampoco.
- Oinnnkkkk.
- Sois la pareja más extraña que he visto en mi vida. Quizá mi baile de la sabiduría os enseñe cosas que no sabéis.
- No creo que sea necesario - intervino Kojo- yo les explicare porque se le llama así.
- ¡Yeah!, bailare de todas formas para dar más énfasis a tus palabras. - acto seguido comenzó a moverse con gestos espasmódicos.
Los otros tres lo observaron durante unos instantes, era difícil que un cuerpo normal pudiera moverse de esa manera.
- Come on, ya puedes empezar.
- Ejem, esto, si.... pues verás muchacho, allí solo hay oscuridad, no llega la luz del sol, pero en teoría no hay nada que lo impida. Es como un eclipse pero sin que nada este taponando la luz. Es por eso que se le dio ese nombre.
Resultaba extraño ver como los movimientos de Guayon se coordinaban con las palabras de Kojo, cuando uno paraba el otro también. El viejo lo miraba con gesto agrio.
- Eso suena muy interesante, ¿nadie ha tratado de estudiarlo?, ¿es muy grande?
- Si que es grande si, unos 50 km de diámetro por lo menos. - comenzaron de nuevo los movimientos de Guayon.
- Pero, ¿nadie lo ha estudiado hasta ahora?
- Si que trataron de estudiarlo hace mucho -de nuevo esa mirada, ahora su tono de voz era más bajo- pero de eso hace mucho tiempo.
- ¿Y que paso?
- Este es un buen sitio para pasar la noche - Kojo observó la zona con ojo crítico- teniendo en cuenta que esta anocheciendo será mejor que paremos ya. Creo que me tumbare un rato a dormir.
Nemo sorprendido por el cambio de conversación permaneció unos momentos mirando como el viejo se apoyaba junto al tronco de un árbol y cerraba los ojos para dormitar. Cruzó una mirada con el Cerdo que se encogió de hombros. Pensó en reanudar la conversación pero algo en la actitud de Kojo le hizo desistir. Parecía triste y no quería molestarlo más. Junto al camino se alzaban de forma irregular unos cuantos árboles secos. No era el mejor sitio para acampar pero en vistas de la situación...
Un rato después mientras Kojo roncaba a pierna suelta, Guayon se le acercó bailando.
- No hagas caso del viejo, escucha lo que voy a decirte, yeah. Lo mejor de los elfos es que... ¡siempre hay elfas cerca! - con esto volvió a irse bailando y terminó por acostarse un rato después.
Aquella fue una noche tranquila. _________________ Tú que puedes destruir todo un planeta... no eres ni capaz de vencer a un hombre solo.
Otra semana más... y tampoco he escrito nada. Como diría homer simpson: ¡¡Ouch!!. Esta vez si que pienso meterle algo de caña, aprovechare que tengo un par de tardes libres y espero poder ventilarme un episodio más, al menos. Esta semana los personajes nos sorprenden con nuevas y apasionantes aventuras... y habilidades. Es que son una caja de sorpresas esta gente...
Capítulo 10. Una habilidad oculta.
El día amaneció nublado y se escucharon algunos truenos lejanos. Después de un frugal desayuno decidieron ponerse en marcha, pensaban que no tardaría en llover, pero fueron pasando las horas y aunque el cielo siguió encapotado no cayó ni una gota.
Nemo dudó durante un buen rato la actitud que debía mantener ante Kojo, pero este volvía a tener el buen humor, aunque un poco cascarrabias, de siempre. Así pues la conversación