RPGfan: Página dedicada a los RPG (Role Playing Games) de todas la plataformas. Tratan las novedades con screenshots, tienen bandas sonoras de juegos, relatos, foros y muchas cosas más. (En inglés)
Publicado: Mie May 24, 2006 8:09 pmAsunto: Blog de Robert Jordan-21 de Mayo del 2006
ROBERT JORDAN BLOG
UNO O DOS COMENTARIOS INSUSTANCIALES
21 DE MAYO DEL 2006
A algunos de vosotros no os ha gustado mi camisa de rayas y a otros no les gustan los tirantes, pero tendréis que acostumbraros a ambas cosas, chicos y chicas; me gustan las rayas, y esta sencilla camisa con rayas rojas y blancas no se acerca ni de lejos a cualquiera de las que tienen rayas a tope. Y con puños franceses. En cuanto a los tirantes, me acostumbré a usarlos hará unos veinte años. Un sastre de Londres estaba montando la cinturilla de un pantalón cuando le comenté que tenía el problema de que los pantalones se me resbalaban… y se caían. “El señor no tiene resalte” respondió, y comprendí que tenía razón. Tengo muy poco trasero. De ahí los tirantes. Aunque admito que tengo que llevar a meter estos pantalones. Cuando los compré pesaba unos trece o catorce quilos más que ahora.
Los primeros síntomas que recuerde, ocurrieron el último Día de los Caídos. Iba de camino a un evento de recaudación de fondos para una organización benéfica cuando de repente me sentí mareado. Temí que si no me paraba me caería, pero como iba cruzando un aparcamiento al aire libre y no quería desplomarme sobre el asfalto caliente, decidí seguir adelante hasta llegar a la hierba que había al otro lado de la calle. Llegué allí, pero a lo largo del camino los edificios habían empezado a irradiar blancura y todas las personas que veía lucían un halo. Entré, pagué el importe de nuestras entradas (el total del tiempo transcurrido mientras era 1 minuto más o menos) y me senté un rato hasta que pude unirme a la celebración. Un suceso extraño, pero no le di mayor importancia.
Exactamente una semana después me encontraba en el vestíbulo del teatro que ponía Spamalot, cinco minutos antes de levantar el telón. Me mareé y después me quedé ciego. Esto duró entre 3 y 5 segundos. (Lo de la ceguera no se ha repetido, pero desde entonces no he conducido. Tres segundos de ceguera a 130 no es algo con lo que quiera hacer el tonto.) Un montón de gente (mujeres exclusivamente) me han preguntado por qué no fui a urgencias. Los hombres con los que lo he comentado, incluidos doctores, lo han entendido. A un lado, una noche de espera en urgencias, y al otro, cinco minutos para que alzarse el telón y empezar Spamalot, reparto original. Respuesta obvia.
Con todo, al llegar a casa fui a mi doctora, que organizó una prueba neurológica completa, una prueba cardiovascular completa, una prueba pulmonar completa, todo lo que se le ocurrió. Las superé todas. Los técnicos empezaron a cachearme ante la posibilidad de que hubiera colado a un doble. Nada de dobles, pero sí puntuaciones excelentes de pruebas.
Luego salí de gira con Knife of Dreams. Volví a casa esperando haber engordado dos o tres quilos desde que inicié la gira (3 comidas al día en restaurantes durante cinco semanas), sin embargo había adelgazado casi cinco. Mi cardiólogo me puso un Monitor Halter, que llevas encima 24 horas seguidas y en el que se registran pulsaciones, tensión arterial y un mini-electrocardiograma. Esto puso de manifiesto que tenía un ritmo cardiaco irregular con intervalos de apenas 1,5 segundos, además de la tensión arterial baja. Si la tensión baja se combina con un pico descendente en la tensión arterial, el resultado es el mareo.
El médico me dijo que comiera con mucha sal, y fue una suerte que me lo mandara. Para empezar, engordé más de siete quilos en dos semanas. Después sufrí un mareo estando sentado, cosa que nunca había ocurrido hasta entonces. Harriet insistió en llamar al médico, quien me dijo que me reuniera con él en el University Hospital de inmediato. Allí me descubrieron una insuficiencia cardiaca congestiva, una acumulación de fluido alrededor del corazón. Una vez medicado con laxis perdí unos 16 quilos en diez días. También me vio el doctor Zile, jefe de cardiología, porque mi cardiólogo acaba de irse de vacaciones. Resultó que en la carrera de medicina había sido compañero de un hombre llamado Gerts, el número 1 en el mundo en cuanto a amiloides. El resultado de eso fue que me hicieron la prueba de amiloides y ¡bingo! y me dirigieron a la Clínica Mayo.
Bien, vamos a saltarnos unas cuantas cosas, como mi primera mini dosis de quimio, dos hospitalizaciones por deshidratación, fiebre y temblores tan fuertes que me costada tres o cuatro intentos coger las gafas de leer, etc.
La razón de que os haya llevaba paso a paso hasta ahora es que tuve los primeros síntomas en mayo, la primera diagnosis en diciembre y una confirmación de esa diagnosis en enero. Eso no es sólo un proceso rápido; en el mundo de la amiloidosis es fulgurantemente rápido. A muchas personas les tardan 3, 4, 5, o incluso 6 años en llegar a ese diagnóstico. Me propongo iniciar una pequeña fundación dirigida a la formación de médicos de cabecera principalmente. En la Clínica Mayo dicen que para cuando les entra un paciente de amiloidosis ese paciente está ya en muy mal estado. No debería ser así. Yo tuve suerte, pero esto no debería depender de la suerte.
Vale. De vuelta a la recopilación.
Después de más o menos una semana de pruebas para ver si era un candidato viable, decidieron que sí. Entonces empezó la recolección de células medulares. Conseguí reunir 9 millones ml/kilo de masa corporal, que a mí me pareció muy poco. Ellos realizan transplantes con sólo 3 millones por kg de masa corporal, pero no les gusta bajar de los 4, y en ningún caso lo intentan ni es posible hacerlo por debajo de 2. Había albergado la esperanza de alcanzar los 12 millones, aunque mejor serían los 16 o incluso los 20. Hasta que ese proceso no hubo acabado no me dijeron que a la gente con amiloidosis con frecuencia les cuesta mucho reunir 4 millones y que algunos ni siquiera llegan a los 2.
Después de eso vinieron dos días de quimio. La droga utilizada es melfalan. El nombre pasado de moda es gas mostaza. Síii; eso que se usaba en la Primera Guerra Mundial. En cada uno de esos dos días te dan una dosis de gas mostaza inferior a lo que sería una dosis mortal. En esto no hay nada fortuito. Calculan exactamente qué cantidad haría falta para matarte y se paran justo un poco antes de llegar a ese límite
Ahí fue cuando me afeité el pelo la primera vez. Veréis, a pesar de las películas, si el pelo se te cae lo hace en parches y mechones, no poco a poco en capas. Pensé que controlaría lo que pudiera controlar y por ello fui al barbero para que me lo afeitara.
Al tercer día, llamado Día 0, recuperas unas cuantas células medulares. Para entonces ya has perdido el apetito, pero no te has dado cuenta porque has estado enganchado a una máquina de transfusiones para separar las células madre. Si fueses un paciente no-amiloides te pondrían más inyecciones de factor crecimiento, lo mismo que te ponen para que produzcas más células madre al principio. Pero no lo hacen si eres un paciente de amiloidosis, en cuyo caso el factor de crecimiento puede hacerte aumentar de 15 a 20 quilos de fluidos al día, lo que te conduciría a una insuficiencia cardiaca congestiva. Esto al mismo tiempo que los porcentajes de componentes sanguíneos (glóbulos blancos, plaquetas, glóbulos rojos etc.) están por los suelos. Lo que no es nada bueno, según dicen.
He dicho ya que durante este proceso has perdido el apetito, pero no es cuestión de buscar qué te apetece realmente comer. No quieres comer nada. Nada. ¿Tu plato preferido? Olvídalo. Intentas tragarte algo a la fuerza, intentas meterte unas pocas calorías. Lo que sea en proteínas, te lo tragas. Sólo que sigue sin ser suficiente.
Entré en la Clínica Mayo pesando 108 quilos, y eso significaba 3 quilos menos de lo que mi entrenador y yo habían marcado como mi peso mínimo. Esta mañana pesaba 98 por segundo día consecutivo; me he quedado ahí, no he perdido más peso.
Os estoy muy agradecido a todos los que habéis mandado a Harriet un “estuche de afecto.” Más agradecido de lo que puedo expresar. Lo ha ido enseñando por ahí, a veces riéndose. Y a veces llorando. Es que todavía tiene miedo de perderme ¿sabéis? No sabremos si el tratamiento ha servido para algo al menos hasta dentro de seis meses, y probablemente hasta dentro de un año. Hasta entonces, seguiremos en la brecha y luchando. Ella tanto como yo. Es mi equipo en el rincón de cuadrilátero, incluido el que restaña las heridas. Salir de la Clínica Mayo no fue la campana que ponía fin al combate. Era el final de asalto 5, y Liston hizo que fuera desagradable. (He hecho alusiones a eso anteriormente, y lo dejaré así), pero lo golpeé, le pillé el ritmo al final del asalto. ¿Me gana por puntos? ¿Gano yo? No lo sé. Sólo sé que estamos combatiendo según las viejas reglas. Nada de esto es un asunto de críos a 12 asaltos.
“Bienvenidos al Garden, señoras y señores, para presenciar al menos quince asaltos de campeonato de boxeo. Mi acuerdo previo: este combate no puede acabar en empate. El combate seguirá hasta que uno de los oponentes no pueda levantarse de su rincón en respuesta a la campana o no se levante de la lona a la cuenta de diez.
(Y tenemos a uno de los viejos árbitros de Marciano, así que no os preocupéis de que vayan a pararlo por unos pocos cortes. Este tipo cree que si te subes al cuadrilátero se supone que vas a sangrar.)
En cualquier caso las fotos no son un estilo de vida.Cuando pueda volver a dejarme crecer el pelo, lo haré.La barba podría quedarse, pero no la cabeza afeitada. El tatuaje quizás. ¿La Harley? Oh sí !, hablaba muy en serio acerca de eso.Harriet parece estar inclinandose por un sidecar
Bueno, con esto acabo por hoy. Volveré con vosotros dentro de unos días.
Puedes publicar nuevos temas en este foro Puedes responder a temas en este foro No puedes editar tus mensajes en este foro No puedes borrar tus mensajes en este foro No puedes votar en encuestas de este foro