La casa de los cuentos y las artes escénicas: Punto de encuentro para los amantes del arte de contar cuentos y de las artes escénicas en general. Colaboraciones literarias y base de datos de artistas
Publicado: Mar Abr 18, 2006 2:56 pmAsunto: Blog de Robert Jordan-17 de abril del 2006
ROBERT JORDAN BLOG
NOTICIAS DESDE LA CLÍNICA MAYO
17 de ABRIL del 2006
Unos comentarios en directo desde la Clínica Mayo. Tenía intención de postear esto antes, pero fue imposible. Esto empieza como una vida relatada en párrafos y notas que me proponía utilizar, pero ha resultado algo distinto. Lo lamento. Confío en que sea coherente.
La primera semana ha sido interesante. Si es que las agujas os parecen interesantes. Ha habido más clases de pruebas (rayos X de, literalmente, todos los huesos de mi cuerpo; una prueba del funcionamiento pulmonar mientras yo no dejaba de toser y el técnico suspiraba y decía “Bueno, vamos a intentarlo otra vez.”; recogidas ingentes de orina), pero principalmente, agujas. Me haN perseguido gente con agujas desde el amanecer hasta el ocaso, como mínimo; a veces no se limitaban a ese período. En cierto momento me mandaron de vuelta a un sitio porque el flebotomista había extraído solamente un cuarto y no el cuarto y medio que figuraba en la indicaciones. Es la pura verdad. Lo juro. Aun así, dicen que parece que mi estado es saludable. Para alguien en mi condición, se entiende.
Tengo dos noticias destacadas. Hace unos dos meses la paredes de mi corazón tenían un grosor de 17 mm en lugar de los 10-13 mm normales. Por un lado se ha reducido a 14 mm. Esto es la primera vez que ha ocurrido algo así y ha provocado murmullos de errores de medición, cosa que no me parece propio de Mayo. La otra noticia no admite discusiones; la fracción de eyección es el porcentaje del volumen de sangre que se expulsa por el ventrículo izquierdo en cada contracción del corazón. El normal es entre 50% y 65%. Hace dos meses mi fracción de eyección era del 48%. ¡Ahora es del 67%!
La segunda semana ha empezado con ponerme en el pecho una derivación Ash Split (vía). Quería evitarlo, pero el coordinador (o la coordinadora) de enfermería me convenció de que acabaría haciendo falta con el tiempo para la quimio y el reimplante de células madre, así que decidí seguir adelante y ponerme algo que no sólo servirá para esas cosas sino para tomar muestras de sangre, las transfusiones necesarias, etc, etc. Ahora llevo un par de tubos colgando del pecho en la parte superior derecha, con el extremo opuesto metido directamente en la yugular. Le he estado contando a la gente de casa que tengo una espita a un lado del cuello que da directamente a la yugular y que eso está llamando la atención muchísimo a los góticos que hay en personal, y no digamos a los aspirantes a vampiro. Lo de la espita será una broma, pero lo de los góticos y los vampiros, bueno… Te das cuenta que te están mirando el cuello por la forma en que se relamen.
La unidad con la que trabajo de verdad que tiene vampiros. Presencian todas esas extracciones de sangre. Y siempre quieren empezar antes de que salga el sol, lo que significa que estarán a cubierto y a salvo cuando amanezca. Bacon, médula y tomate. Son buena gente, muy concienzudos, pero id con ojo si vais a comer con ellos. Con mucho ojo.
A partir de ahí, ha sido cuestión recibir inyecciones de factor de crecimiento dos veces al día para estimular el crecimiento de las células óseas de la médula y, entremedias, pasar cinco horas diarias enganchado a un separador celular para la recogida de las células madre. Hay disponible alta fidelidad y además de un televisor con las principales películas que se exhiben en la actualidad. Harriet se puede sentar junto a mi cama y así podemos hablar o leer. Mi plan es no soltar los libros, principalmente, y quizá colgar alguna entrada del blog para vosotros, chicos.
El Ash Split no funcionó tan sin problemas como yo esperaba. Me desperté a medianoche, la noche del lunes, la primera, y me encontré con una mancha húmeda de sangre en la sábana del tamaño de un plato, además de otra en la chaqueta del pijama. (Para Deadsy, sólo me la pongo como protección de la vía, porque no uso pijama. Esto servirá para calmarla una semana más o menos; ¿o sufrirá una hiperventilación?) Huelga decir que con esa ‘espita’ en mi yugular me preocupé un poco. Me trasladé al Rochester Methodist, el hospital anejo a la clínica, donde me cambiaron el apósito. Tres veces, antes de conseguir que dejara de sangrar. Conmigo nunca es fácil. A Harriet le gusta resaltar eso de vez en cuando. Claro que ya le dije que si se casaba conmigo jamás se aburriría.
Eso conllevó no dormir ni pizca antes de entrar en el primer día de recogida de células. Dormí en lugar de trastear con el ordenador o leer. Dormí después de regresar al hotel. Me sentí agotado después de cenar y me fui a dormir a eso de las 8:30. Unos cuantos problemas más de sangrado el segundo día, y dormí otra vez. Es algo que acaba poniéndote nervioso al cabo de un tiempo.
El personal que se encarga de la recogida de células me dio una explicación del porqué me he sentido tan cansado. Para empezar, los efectos de factor de crecimiento, la sobre-estimulación de producción de células madre de la médula, en en sí mismo agotador. Además, la máquina te extrae toda la sangre del cuerpo y vuelve a metértela tres veces, más o menos. Durante ese proceso de cinco horas el sistema cardiovascular intenta mantener una presión sanguínea de niveles normales. No puedo porque todos los valores están cambiando constantemente, aunque lo sigue intentando. El resultado es que cada día es un equivalente a correr una maratón. Dos maratones en dos días, y ya veremos cuántas quedan. Realmente no puedo pensar mucho que no sea en esto cuando por fin puedo volver a dormirme. Tengo que mantener la cabeza en su sitio. No puedo dejar que siga así. Arriba y adelante, soldado.
Esto empieza a liarse un poco conforme repaso y añado cosas y hago correcciones. No estoy seguro de ser capaz de mantener la línea temporal correcta. Lo lamento, En Australia, hace algún tiempo ya, estaba como loco por apuntarme a una excursión al Valley of the Winds, no lejos de Uluru. Lo recorrimos, ida y vuelta, en poco más de dos horas, cada uno de nosotros con un litro de agua, y sólo entonces fue cuando vi el letrero que advertía a los excursionistas de que dedicaran un mínimo de dos horas para la excursión en CADA dirección y que se bebiera un litro de agua a la hora. Antes de entrar, la guía nos dijo que a veces olvidaba que la gente a la que guiaba no estaba en una condición física tan buena como la suya. “Así que intenten mantener el ritmo” dijo. Mantendré la línea temporal correcta si me es posible, chicos, si dispongo de tiempo, pero entretanto, trataré de mantener el ritmo.
Para el transplante básico quieren recoger 4 millones de células madre. Utilizar 8 o 12 millones no mejora la cosa. Lo intentarían incluso con 2 millones sólo, pero no les hace gracia. Pregunté cuánto era el máximo que se podía recoger en un día y me dijeron que, muy de vez en cuando, aparecía alguien que producía más de 20 millones. Ésa fue mi meta del primer día, pero ni llegué ni de broma. Fueron 4,17 millones. Mi doctora, Suzanne Hayman, ha firmado por 8 millones, pero discrepo. Ya no digo que 20, pero sí de 12 a 16. Eso me proporcionaría un transplante completo además de dejar en reserva, congelados, para dos o incluso tres, por si acaso. Muy rara vez se practica un segunda transplante para la amiloidosis, y jamás se ha hecho un tercero, pero dada la rapidez con la que cambia el tratamiento, prefiero estar preparado para cualquier cosa.
La doctora Hayman apunto 12 millones. dice que se conforma con contar con 3 millones para un transplante básico. Estamos en camino y vamos directos y con ganas.
Me dan el informe de la recogida del segundo día. Apenas 2 millones. Voy a tener que apretar el paso. La doctora Hayman no aprueba un incremento del factor de crecimiento. Lo entiendo, aunque no me guste. Tiene efectos secundarios. Me harán caso sólo en cuanto a los riesgos que estoy dispuesto a correr.
Llega el informe de la recogida del tercer día. Sólo poco más de 1 millón. Al parecer estoy definitivamente cuesta abajo en la línea de producción. Sin embargo, todavía hay una oportunidad. No obstante, todavía queda una posibilidad. La producción puede fluctuar. Otra mala noticia. Engordé diez libras ayer. Eso significa retención de líquidos, uno de los efectos secundarios de factor de crecimiento. He estado combatido eso con lasix (un diurético), y he mantenido el peso bajo control bastante bien. Hasta ahora.
Problema para respirar la noche del tercer día de recogida de células. No conseguí dormir. Los líquidos presionan el disfragma, de modo que los pulmones no funcionan como es debido. Harriet me llevó al otro lado de la calle, al hospital, donde me pusieron oxígeno durante la noche. Mañana (cuarto día; hoy, en realidad) será la clave. ¿Podre subir el número de producción de células?)
Llega el informe de producción. Estoy por debajo de las 700.000. Es hora de afrontar los hechos. El número seguirá bajando. Dentro de uno o dos días me dirán que las pruebas muestran que no llegaré al número mínimo de recogida. No voy a conseguir esos 12 millones, cuanto menos 16. Y me están administrando más dosis de lasix para controlar el peso, aunque hasta el momento sólo parecer ayudarme a mantenerme. El factor de crecimiento podría muy bien llevarme a una insuficiencia cardiaca congestiva por la retención de líquidos. He estado ya allí, lo he sufrido, no me gustó. Yo digo, que ha llegado el momento de tirar del tapón.
Aquí no te informan de cosas descorazonadoras hasta que llega el momento de hacerlo. Dios les bendiga. Resulta que mis 8,6-8,7 millones de células no está tan mal después de todo. Resulta que un montón de pacientes de amiloidosis apenas si consiguen producir 4 millones. Resulta que muchos casi ni llegan a los 2. Al parecer no lo hice tan mal, después de todo. Eh, el chico siempre puede sacarlo cuando hace falta. Anda, demuestra lo que vales, Jack. Demuéstralo.
El fin de semana me pertenece, salvo por unas pocas pruebas de sangre y unos pinchazos de fragmin (anticoagulante de sangre.) No creo que me levante para el servicio de la Pascua —además, tienen que hacerme algunas pruebas de sangre durante el horario de los servicios— pero he hecho reserva para llevar a Harriet a un desayuno-almuerzo de Pascua. Y a Will. Nuestro hijo ha venido en avión para pasar una semana con nosotros. Dios, es estupendo verle.
El lunes tengo entrevistas con varios doctores y otras personas. La razón, creo, es darme el visto bueno para la quimio, y empezar el martes. A tocar madera.
Mirando lo que me rodea me fijo en un montón de cosas que prefiero pensar que antes también me habrían llamado la atención, pero no estoy seguro de eso. Recuerdo que Harriet gritó horrorizada en Feng Du, China, cuando una oleada de mendigos tullidos se lanzaron pesadamente sobre el bote, como una marea de espanto medieval. Yo apenas si parpadee. No eran los primeros mendigos tullidos que veía. Pero hace un día, más o menos, vi a una joven que empujaba una silla de ruedas en la que iba sentada una mujer mayor y al tiempo llevaba de la mano a una mujer algo más joven (¿la hermana, la hija?) Era dolorosamente obvio que la joven, la chica, era deficiente mental. Hay gente que soportan cargas que no se pueden considerar justas en ningún aspecto del término. Pero las dos mujeres mayores sonreían. He hablado mucho sobre luchar, pero no soy el único, ni mucho menos. A veces localizas a esas personas. El hombre mayor, con una fina orla de pelo blanco que va arrastrando los pies detrás de ‘árbol’ con sueros intravenosos, la mascarilla puesta y los ojos clavados en algo que hay más adelante. La niña encogida en la silla de ruedas que abraza su osito de peluche mientras la llevan de una consulta a la siguiente. Y qué ojos tan enormes. Tan grandes que le ocupan media cara. Ella no está aquí para que le corten un padrastro, Jack. Este sitio está lleno a reventar de luchadores. Me enorgullezco de estar en su compañía.
Me ha llegado una carta a mi nombre que me ha hecho llegar la Clínica Mayo. Al parecer algunos de vosotros han dado dinero a nombre de James Rigney. Quiero dar las gracias al señor Chris Mardle, al señor Matthew Longland, al señor T.J. Rowe, al señor Fredrik Trobo, al señor Dennis Clark, a la señorita Krista Baker, al señor Phillip Johnston, al señor Kenneth Spores y al señor Thane Hecox. Muchas gracias a todos, de verdad, desde el fondo del corazón.
Ya he tenido las entrevistas con los doctores. Me dan el visto bueno para seguir. Mañana, a las 9. ¡Vamos a bailar! ¡A mover el esqueleto!
Eso es tener animo y lo demás son tonterias. ¡¡Animo RJ!! _________________ "Inclinate ante otros con admiración y respeto sobrino, pero nunca con sumisión" ~Raistlin Majere
La Esquina Olvidada de la Biblioteca
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