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El Trono de Rime: El trono de Rime es una novela de literatura fantástica online, que se publica por capítulos. Sucede en Ombur, mágico mundo donde conviven humanos, elfos, enanos, orcos, silfos, huargos y dragones, y donde, 1.000 años atrás, durante la Edad Oscura, hubo gnols. Cierto día, el pasado reaparece...

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"Las Cronicas de Dhrallaris"

 
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Autor Mensaje
Raistlin
Jenn Hailene
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MensajePublicado: Jue Oct 17, 2002 10:27 pm    Asunto: "Las Cronicas de Dhrallaris" Responder citando

Bueno este esta es la primera parte de un relato ambientado, como no en la tematica epico fantastica esta es solo la primera parte intentare crear una historia larga y enganchante para vuestro deleite, gracias por leer esto.
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Capitulo 1

En un nuevo mundo, donde se extienden nuevos horizontes y donde el cielo es mas azul que el mismo mar, en un plano tan lejano que parece estar a nuestro alcance, se alza un nuevo amanecer, el cual presagia nuevos nacimientos y nuevas muertas, el cual indica nuevas aventuras, sed bienvenidos a este nuevo mundo... “Dhrallaris”

En el undécimo día del noveno mes del año dos mil cuarenta y tres, de la segunda era según el candelario de los enanos de “Traklai”, al alzarse el alba, se levantó “Ladhonir Pieloscura” un elfo (como se habrán imaginado, oscuro) que vivía en la torre de alta hechicería de “claronthis” al este de los desiertos impíos, un joven (mucho para ser elfo) aprendiz túnica roja que, a falta de familiares que lo pudiesen acoger, se instaló en la torre, donde aprendía el arcano arte de la magia, el elfo oscuro llevaba ya cinco años estudiando en dicho lugar y según sus maestros tenía un gran futuro como hechicero, pero nada mas allá del señor de las ocho torres, el hechicero maestre, llamado por algunos el inmortal, pues nadie sabia cuantos años, siglos, milenios o eras había vivido, aún así el muchacho nada mas le nombraron a este ser, decidió marcarse como objetivo, sustituirle en el puesto de hechicero maestre, nadie sabía de los sueños y fantasías del muchacho, pero ¿quien conoce la mente de los elfos oscuros?, un símil de intentar introducirse en la mente de estos seres sería la de meterse en un gran lago lleno de “Krakens”, alcanzar el fondo y volver a la orilla, pero él lo tenía claro, debía conseguirlo, o si no, ¿ que otra cosa podría hacer con su vida?... nada... nada mas que eso.
Ladhonir se Aventuró en el pasillo para dirigirse hacía el laboratorio de su maestro, “Reocher Merlotaner” un túnica roja que llevaba cincuenta años sirviendo para la causa de la magia, era un buen maestro pero a veces, divagaba. Antes de que el aprendiz tuviese tiempo de tocar en la puerta del laboratorio, esta ya estaba abriéndose.
-Pasa hijo mío, aguardaba tu llegada- la voz provenía de una figura roja proveniente del interior- toma asiento, tengo algo que pedirte y es muy importante tanto para mi como para ti.
El muchacho entró y se sentó en una vieja banqueta que se hallaba cerca de unas cajas apiladas en una esquina, la habitación bastante diminuta para ser el laboratorio de un hechicero experimentado, no presentaba ningún tipo de adorno (y esto es lógico pues se trataba de un laboratorio y no de un salón de estar), llena de tubos de ensayos, frascos con ingredientes para hechizos, pergaminos, etc... la habitación se presentaba acogedora al modo de ver del aprendiz.
- Necesito unos ingredientes y yo no puedo abandonar la torre- el elfo quedo extrañado al oír a su maestro decir estas palabras- irás al desierto y tendrás que traerme un escorpión droinidio, te daré algo de dinero, para que compres provisiones, utensilios de acampar, alquiles una montura y para que contrates a un mercenario que te acompañe...
- Creo que yo solo puedo...
- No te he permitido hablar.- le dijo su maestro en tono cortante- contrataras a un mercenario porque tu no sabes nada de campo, ¿o es que se te ha enseñado a montar tiendas sin que se me comunicara?.
- No maestro.
- Bien- comenzó de nuevo el maestro- ahí tienes el dinero, tu solo debes identificar, capturar y traerme el espécimen e intenta que sea pronto... y ahora si no tienes nada mas que decir parte sin demora.
Tras recoger el dinero y realizar una profunda reverencia, Ladhonir salió del laboratorio y se dirigió a su habitación para preparar un macuto con sus ropas, ingredientes para hechizos, pergaminos, etc...
Después de unos minutos y ya terminado el pequeño macuto, Ladhonir comenzó a dirigirse a la salida de la torre para cumplir con su cometido, nadie le saludaba al pasar, nunca lo hacían, los demás aprendices se desentendían del elfo oscuro. Les parecía muy misterioso e incluso tenebroso a otros, y a algunos otros (una considerable mayoría) les parecía insignificante, inútil, un hilo sin importancia en el entramado del destino, pero esos y el mismo Ladhonir, se darían cuenta de que no era así, pues sin ni siquiera darse cuenta el mismo, se estaba embarcando en la gesta mas importante de su vida. Esto. Tan solo es el comienzo de una aventura. Que cambiara el destino de un hombre. Para bien o para mal.

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Raistlin Majere, Señor de la torre de alta hechiceria de Palanthas...
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MensajePublicado: Lun Oct 28, 2002 11:26 pm    Asunto: Responder citando

Bienvenidos de nuevo al Mundo de Dhrallaris, viendo el fracaso de la primera publicación, pongo el segundo capitulo de esta historia sin sentido, y me pregunareis, porque la pones si no tiene sentido, pues la respuesta es: no lo se icon_loco.gif intentad disfrutarla, hasta el proximo capitulo...
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Capitulo 2

Tras una larga caminata desde la torre, Ladhonir llega al pueblo de Nikiala, llamado por algunos el pueblo del libre comercio, Nikiala es una urbe que está constantemente, llena de gente, en su mayoría comerciantes, al ser la ciudad mas cercana a la torre de Claronthis, no estaba muy frecuentada por ladrones, porque lo estaba por magos, y nadie tenía el suficiente valor robar a un mago, aunque dependía del aspecto del mago.
Mientras avanzaba por la calle, Ladhonir observaba los distintos comercios y puestos que allí se encontraban, como por ejemplo; Un puesto donde se vendían telas de manufactura elfica, otra donde se comerciaba con joyas y bisutería, una tienda de armas, y como no, una posada, en el cartel de esta se veía dibujado un dragón posado en un barco, y debajo se ponía claramente: “El Dragón Marino”, muy cómico todo ello a su parecer, por eso entró en ella.
En el interior de la posada no había casi un alma, solo se encontraban, un grupo de humanos sentados en una esquina, algún que otro elfo sentado solo, y el posadero, lo que mas le impacto al aprendiz es que este, era un Semiorco, por lo que podía observar ladhonir, el posadero media unos dos metros de alto y uno y medio de ancho, o sea , era bastante corpulento.
-Disculpe, quisiera una habitación.-dijo Ladhonir de repente sobresaltando al posadero que se encontraba de espaldas limpiando algunas jarras.
-oooh! Me ha asustado usted señor mío, ¿una habitación?, claro ¿cuánto está usted dispuesto a dar por ella?.
El joven elfo metió una su mano derecha en uno de los saquillos que portaba en la cintura, y deposito diez monedas de plata frente al posadero.
-¿Será suficiente?.- preguntó
-Pooooor supuesto que si señor- dijo el posadero mientras cogía las monedas y se las metía en uno de los bolsillos que tenían sus pantalones- Mi nombre es Ghorl señor y...
-La habitación por favor.- corto rápidamente el mago.
- ¡oh!, Claro señor, claro por aquí sígame- tras decir esto, el posadero se dirigió por unas escaleras que se encontraban frente a la entrada, al piso superior, mientras ladhonir lo seguía pudo oír como se formaba una especie de altercado en la calle, pero, no era asunto suyo.
Ghorl condució a Ladhonir hacía una habitación que se encontraba en el fondo de un inmenso pasillo de la posada, al llegar a la puerta lo primero que hizo ladhonir fue entrar y darle con esta en las narices al posadero. Tras esto deposito sus pertrechos sobre una cama , que bien blanda parecía, y se apresuro a abrir la ventana, ya que, aunque no fuera asunto suyo, quería saber lo que allá fuera estaba ocurriendo, y al echar un vistazo pudo ver una reyerta provocada por varios humanos, con armaduras de caballeros rojos, la unidad de elite del ejercito de “Trilopran”, una de las regiones mas grandes de Dhrallaris.
Al parecer los caballeros estaban discutiendo con un enano, de muy noble porte este, y Ladhonir podía oír perfectamente lo que decían.
- Se equivocan ustedes señores- decía el enano, por el acento al joven elfo le parecía un enano de los bosques, enanos que por aburrirse de la piedra y la montaña se dedicaban a buscar la paz en la verde y tranquila naturaleza de los bosques.- Mi intención no era provocar una pelea con ninguno de ustedes, siento mucho haberme tropezado...
-Todos los enanos sois Igual de molestos, por eso los dioses os encerraron en esas montañas, para que no molestaseis a los seres civilizados e inteligentes- dijo uno de los caballeros en tono amenazador mientras desenvainaba la espada- Creo que haríamos un favor a esta ciudad al librarnos de tan molesto ser.
Y entonces con el único motivo que tenía para atacar al enano, (el odio que al parecer tenía a esta raza) arremetió, lo que después acaeció no se pudo distinguir, lo único que pudo ver Ladhonir, fue un destello, y al enano encima del caballero, el cual estaba tumbado cuan largo era, encima de un charco de sangre.
- Si apreciáis en algo vuestras vidas y no queréis acabar como él, será mejor que no me perturbéis mas con vuestras equivocas acusaciones, soy un hombre pacifico... no me obliguéis a derramar mas sangre.- dijo el enano solemnemente, y los caballeros como no, huyeron despavoridos, acto poco frecuente entre los caballeros rojos.
Entonces fue cuando ocurrió el enano noto la penetrante mirada de Ladhonir en su persona, y miro hacía la ventana, lo mas raro de todo es que, el elfo sin motivo alguno, le sonrió, y el enano hizo lo propio, extrañamente el túnica roja presentía, que había encontrado a su acompañante, la cuestión era, ¿podría contratar a alguien que dice ser pacifico?...
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MensajePublicado: Vie Nov 01, 2002 8:43 pm    Asunto: Responder citando

Aquí estoy de nuevo...SIIIIIIIIIIII, estoy aqui y os fastidiais, pues os vengo a dar otro volumen de mi nefasta Historia, disfrutadla o sufridla bufon.gif icon_loco.gif
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Capitulo 3

La noche llegó a Nikiala, una hermosa noche estrellada, donde la luna se alzaba en su gran esplendor, Ladhonir estaba repasando algunos hechizos de su libro cuando de repente llamaron a la puerta.
-Señor, soy el posadero, únicamente quería decirle que la cena esta lista y que puede bajar a comer-anuncio, el posadero, con cansina voz.
-Enseguida bajo- respondió Ladhonir- que se me prepare una mesa alejada de la puerta, pero con ventana.
-Veré lo que puedo hacer señor- dijo Ghorl, y a continuación el elfo oyó lo que debían ser los pasos del semiorco alejándose.
El joven se dispuso a cerrar el libro, se levantó y se dirigió al exterior de la habitación para ir al comedor, pasando por el extenso pasillo por el cual ya había pasado esta mañana para ir a su cuarto.
Al llegar al comedor, pudo observar varias mesas ocupadas, todas estas por humanos, elfos, y, el enano.
Cuando el posadero en un imprevisto paso cerca de Ladhonir, este lo detuvo para decirle:
-Posadero creo que me sentare con aquel caballero.-señalo al enano, y el posadero asintió con la cabeza, luego realizo un gesto a una de las camareras y esta cambio el plato y los cubiertos de una mesa solitaria en una oscura esquina, a la mesa donde estaba el enano, quedando este algo extrañado miro hacía el elfo curioso, y acto seguido continuo comiendo. El posadero estaba apunto de seguir con sus tareas cuando Ladhonir le dijo:- posadero que me sirvan una copa de vino.
-Si, señor, como desee- tras esto siguió con lo que estaba.
El elfo se dirigió a la mesa del enano, y al llegar a esta se sentó y no probo bocado, si no que, se quedo mirando fijamente al ser que frente a él se encontraba, y así, pasaron los minutos, hasta que...
-Es de mala educación sentarse en la mesa de otro sin haber sido invitado- dijo el enano con voz profunda.
-Tampoco lo es comer con los codos encima de la mesa, y sin embargo es lo que estáis haciendo vos- al oír esto el enano miró con los ojos de par en par al elfo oscuro, luego a sus codos, de nuevo al elfo, y entonces empezó a reírse a carcajadas, Ladhonir se mostró impasible (intentaba impresionar a su acompañante).
-¡Vaya!, tenéis sentido del humor, ¿cuál es vuestro nombre, aprendiz de hechicero?-pregunto el enano, y la pregunta le llego a Ladhonir como una patada, ¿tanto se notaba que no era archimago?
-¿qué os hace pensar que soy un aprendiz? ¿quién dice que no soy un archimado experimentado?- contesto el elfo, con aire solemne, el enano lo observo divertido y le respondió:
-Eres demasiado joven para ser algo mas que un aprendiz, seguramente tendrás solo cincuenta años- esto también le choco al muchacho pues su edad era la de cincuenta y uno, como podría saber tantas cosas este enano, o tenía mucha suerte, o era demasiado listo.
-Ladhonir, Ladhonir Pieloscura, ese es mi nombre...¿y el vuestro es...?
-Meldar Brazosdeacero , es un placer- dicho esto, el enano cogió la mano del elfo y la estrecho, casi partiéndosela.
-Igualmente...¿a que se dedica señor...Brazosdeacero?- al enano le extraño que le hiciera esta pregunta, pero la respondió de buena gana:
-La verdad es que...ahora mismo no me dedico mas que a vagar por el mundo...antes me dedicaba a la carpintería.
-Entonces estoy en lo cierto al decir que sois un enano de los bosques, ¿no es así?
-Así es muchacho, eres muy observador...yo también he observado algo de ti ¿sabe?
-¿Ah si?, ¿el que?- entonces se sobresalto al oír la respuesta.
-Quieres contratarme como mercenario ¿no es así?
-¿cómo...?
-¿cómo lo se? Jajaja, los enanos no somos tan ignorantes como pensáis los de vuestra raza, ayer te vi llegar al poblado, parecías buscar algo, y cuando después de lo de los caballeros te vi arriba, observándome, parecía como si hubieses visto lo que buscabas, pero... ¿quién dice que me vas a contratar? Soy un amante de la paz, ¿no crees que es probable que me niegue a trabajar como guerrero para ti?
Al oír esto, Ladhonir se dio cuenta de que había subestimado a su interlocutor así que hizo acopio de toda la sagacidad que poseía ( que a su edad sería bien poca, pero necesaria).
-Bueno lleváis un hacha, eso quiere decir que sabéis combatir, y os puedo pagar bien para que lo hagáis a mi lado durante mi cometido.
-¿Y quien te dice que esta hacha no es para cortar leña? Ya te dije que era leñador.
-Si, pero esa es un hacha de guerra.
-Mmmmmmmmm...- el enano se sorprendió de que el elfo dijera eso, por que la verdad es que era algo tan evidente, que pasaba desapercibido para los demás.- me has caído bien jovencito, iré contigo y no solo eso, si no que iré gratis, mañana partimos ¿no es así?
-Si, así es
-Pues será mejor que descansemos mañana nos espera un largo día, tendremos que comprar todo lo necesario para ir a donde sea que tengamos que ir, buenas noches- dicho esto el enano se levanto y se dirigió a las habitaciones del hotel donde se encontraría la suya.
Al seguirlo con la mirada, Ladhonir reparo en una figura ataviada de negro que se alzaba en la puerta de la posada y lo miraba fijamente.
-Señor su copa...- Ladhonir se dio la vuelta hacía la mesa, y ahí estaba la camarera con su copa de vino, la despacho sin darle propina alguna(cosa que no le hizo mucha gracia a esta) y se volvió de nuevo a la puerta, pero nada se encontraba allí, así que comenzó a comer, y su comida se había enfriado...
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MensajePublicado: Mar Nov 05, 2002 1:00 am    Asunto: Responder citando

Bueno aqui estoy de nuevo para mostraros mi insulso y des-sabrido arte...
existen muchos planos en el universo D & D, yo os presento el que menos sentido tiene... disfrutad de mi relato... si teneis dudas sobre este mundo o algunas de sus cosas, preguntad en el post: Para Raistlin....hasta la proxima.
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Capitulo 4

~~~~ Ladhonir se encontraba en un espeso bosque de hoja perenne, en los árboles podía observar algunas formas rúnicas, totalmente desconocidas para el, no tenía ni la mas remota idea de donde se podía encontrar, pero, aun así, el lugar le resultaba cercano a su persona...
El joven siguió lo que parecía ser una senda, a los lados de esta se alzaban los árboles, como guardianes de la belleza que poseía el bosque, daban la sensación de estar tan vivos que a Ladhonir le daba la impresión de oír sus voces, y le animaban a seguir por la senda.
En esta no se encontraba el menor indicio de que alguien hubiese pasado anteriormente, parecía como si siempre estado ahí esperando a que alguien la siguiera por primera vez, como esperando a algo...
Tras lo que a Ladhonir le parecieron dos cortas horas, llegó a un gran claro en el bosque, en el cual se alzaba un templo tan blanco como el marfil y con un aire tan oscuro como las tinieblas, no sabía por que, pero el elfo era invitado a entrar a dicho lugar.
Donde debería encontrar se un gran portón de doble hoja, se hallaba un gran arco el cual se encontraba decorado con las figuras de dos dragones en los Bordes interiores, como custodiando la entrada...Ladhonir pasó al interior del templo, y mientras avanzaba se fijó que en este no había una decoración muy barroca, algunos tapices colgados todos con motivos de dragones...solo de dragones, esto le extraño pero siguió adelante.
Se detuvo al llegar al fondo del Templo y se quedo contemplando y examinando un gran tapiz que se encontraba colgado, mas grande que los demás, y por lo tanto mas llamativo, en este había una representación que se le antojo extraña a Ladhonir.
En este se plasmaban las imágenes de siete dragones de colores distintos...blanco, azul, verde, negro, rojo, plateado y dorado, todos ellos mirando hacia un monolito en el cual se encontraba en pie una silueta negra...como una sombra, la cual parecía estar castigando a los reptiles, esta representación era la mitad del tapiz en la otra... los dragones se encontraban tendidos en el suelo y la sombra encima de ellos, y detrás de esta un planeta ...destruido.
Entonces mientras el túnica roja observaba el tapiz, oyó un ruido a su espalda y se dio la vuelta...solo para ver la espada que se acercaba a cercenar su cuello. ~~~~

Fue en ese momento cuando se despertó, bastante asustado, entonces sonó la puerta...
-Jovencito, el alba ha llegado y con el, el principio de nuestro viaje vamos debemos comprar los enseres necesarios.- era la voz de Meldar la que se oía desde el otro lado de la puerta.
-En seguida estoy señor enano.- contesto el elfo con la mayor firmeza posible en su voz.
Tras ponerse la túnica, y recoger sus cosas abandonó la habitación, y apoyado en la pared se encontraba el enano esperándole.

-¡Vaya! Tienes mala cara, ¿no has dormido bien?- dijo el enano con cierto tono de preocupación .
-Mmmmmmmmm... no mucho la verdad pero partamos rápido...
-De acuerdo, a ver déjame el dinero yo me encargare de las cosas.- dicho esto, Ladhonir puso en sus manos una bolsa llena de monedas de acero, se fiaba bastante del enano.
Unas horas después de salir de la posada, los dos compañeros estaban montados ya, Ladhonir en un robusto caballo de carga, con las alforjas repletas de cosas que el no sabía ni que existiesen, y el enano montado en un poney bastante bien cuidado al parecer, este con las mismas características de carga que el caballo del elfo.
Ambos se dirigieron a las puertas de la ciudad, pero antes de salir por estas, Ladhonir miró hacia atrás, no supo entonces porque tenia la sensación de que lo observaban, hasta que miró al tejado de la posada. Allí se encontraba el hombre de ropajes oscuros de la noche anterior.
-¿Vienes muchacho?- preguntó de repente Meldar, y distrajo el tiempo suficiente al joven para que al mirar al enano, y volver la vista atrás, viera como el sujeto tan siniestro que hace unos segundos lo observaba no se encontraba ahí.
-Claro, enseguida.- entonces comenzaron su viaje hacia los bastos desiertos impíos.
Hacía mucho calor, y el elfo estaba lleno de preocupaciones, ¿que habría querido decir su sueño?, ¿quién era aquel sujeto tan perturbador?, ¿por qué un enano que decía ser pacifico lo estaba ayudando?, y sobre todo, ¿por qué vestía la túnica con semejante calor?…
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MensajePublicado: Dom Nov 10, 2002 1:16 am    Asunto: Responder citando

El universo de Dragons & Dungeons es infinitamente magno...esta repleto de Mundos...de planos existenciales... en uno de ellos... se daba una aventura a la cual nadie daba importancia...hasta que la aventura le dio importancia a ellos... Bienvenidos a mi nueva entrega de:
"Las Cronicas De Dhrallaris"
Disfrutad de mi mediocre escritura... y ya sabeis alguna duda, queja o burla en el post "Para Raistlin" que se encuentra en relatos online...hasta la proxima entrega.
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Capitulo 5

Era mediodía y los dos compañeros se hallaban, al principio de los desiertos impíos, el comienzo de la aventura, y así le informo el enano.
-Tardaremos en llegar dos días al siguiente pueblo...
-¿Acabas de decir, pueblo?- Dijo sorprendido Ladhonir.
-Si, eso mismo he dicho.
-¿quién en su sano juicio levantaría un pueblo en el desierto?
-Pues alguien con los recursos necesarios para hacerlo, además no está tan lejos como ya te dije, se haya a dos días de viaje, así que esta noche tendremos que acampar, y mañana llegaremos al anochecer, movámonos-Y así, tras decir esto el elfo y el enano se pusieron en marcha.
Las horas fueron pasando lentamente para Ladhonir, a quien el calor no le agradaba, y menos aun llevando los ropajes que llevaba, una túnica con varios ropajes mas en su interior no era lo más adecuado para viajar por el desierto. Sin embargo, al enano el calor no parecía afectarle mucho porque llevaba una armadura de placas, y tan feliz cantando en su montura.
La verdad es que Ladhonir le envidiaba, y se arrepentía de no haber viajado mas por lugares tan inhóspitos, así ya hubiera estado acostumbrado y no estaría sufriendo tanto calor, como era el caso.
Llegó la noche y no vieron indicios de vida durante el camino. De repente el enano paró.
-Este será un buen sitio para que acampemos esta noche, ¿sabes montar una tienda de campaña?- el elfo negó con la cabeza-mmmmmmm...baja de tu caballo te enseñaré.
-Pero...pero...
-Nada de peros muchacho, hay que aprender de todo en esta vida, la magia no te solucionara la vida, anda acércate- y el joven se acercó- verás , primero se coloca esto aquí y se clava fuerte, repite esto con los otros tres, luego extiendes esto, y amarras esto otro...
Mientras el enano explicaba, Ladhonir no pudo atenderle pues otra cosa llamaba su atención, varias mejor dicho, pues este atisbó varios movimientos entre las dunas. El enano se percato de esto y ya empuñaba su hacha.
-¡¡¡¡Predonios!!!!-susurro Meldar
-¿qué son?- pregunto Ladhonir
-Criaturas desérticas, cubiertas de una extensa capa de pelo, se dice que son el producto de la mezcla entre orcos y huargos... no digas nada, a mi también me impresiona y repugna la idea, que raro que se hallen aquí.
-¿No decías que vivían en el desierto?
-Si, pero en los desiertos Helados del norte...- dicho esto el enano asió fuertemente el hacha- tranquilo me ocupare de esto..
Entonces el enano comenzó palabras malsonantes hacia las criaturas (cosa habitual en esta raza) y estas dándose por aludidas se acercaron a los compañeros raudamente. Cuando Meldar decidió que los monstruosos seres se habían acercado lo suficiente dio un paso hacia el frente y balanceó horizontalmente su hacha de doble filo sin la menor dificultad y le cercenó la cabeza a dos de las criaturas. Por lo que Ladhonir pudo ver solo salían por el lado en el que se encontraba el enano (un acto poco inteligente la verdad) y pudo contar diez criaturas con las que acababa de abatir el enano.
Las criaturas se acercaban y Meldar las eliminaba, de un tajo en el costado, a cinco de ellas sin contar las dos primeras les corto la cabeza, y mientras más mataba y mataba más parecía que disfrutaba con ello (y decía ser pacifico), a la ultima criatura que en pie quedó la ataco con tal ímpetu que, no le cerceno el cuello, si no, de un tajo vertical partió al monstruoso ser por la mitad.
No fue difícil para el enano eliminar a las criaturas, todo parecía tranquilo, pero Ladhonir sentía aún otra presencia que lo miraba fijamente, se dio la vuelta, y allí estaba...encima de una duna tras él...el hombre de negro que había visto en Nikiala...
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MensajePublicado: Jue Ene 16, 2003 1:39 am    Asunto: Responder citando

Bueno tras un periodo de descanso, vuelvo a retomar mis publicaciones. intentad disfrutar.
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capitulo 6

Al llegar la mañana hacía un caluroso día, como era normal en un desierto, los dos compañeros solo tardaron quince minutos en recoger sus pertrechos y en cargar las monturas.
Ladhonir estaba algo desconcertado.
-¿Seguro que no le viste?- le pregunto al enano por enésima vez desde los acontecimientos de la noche anterior.
-¡No!, y mil veces ¡¡¡No!!!, no vi nada ni a nadie, creo que sin darte cuenta te dieron un golpe los predonios del diablo.
-No recibí golpe alguno- dijo el elfo mostrando su mirada mas fulminante.- será mejor que nos marchemos ya...
Dicho esto, el enano y el muchacho procedieron a partir hacia el pueblo de Drikonis.
Pasó raudo el día, haciendo dos paradas durante este para comer, etc. E igual de rápida se fue la noche, y así llegó el tercer día de viaje sin ningún percance durante el segundo día.
Sobre el mediodía llegaron a Drikonis, este era un pueblo desentendido de los demás lugares mas allá de los desiertos impíos, el mayor porcentaje de la población de este pueblo estaba formada por humanos, todos ellos de piel oscura, la mayoría de ellos llevaban una indumentaria algo escasa, aunque era bastante normal pues el calor era bastante elevado, aunque eso no le importaba al enano (porque como todo el mundo sabe los enanos no sienten o sienten muy poco el frío y el calor), sin embargo el elfo parecía algo acalorado.
Varios comercios se veían, pero en el interior de los edificios, ya que cualquier cosa se estropearía a causa del calor en plena calle, las casas eran de piedra, no muy bien labrada, según el enano estas habían sido labor de los humanos, y estos no tenían muy buena mano con la susodicha.
Los compañeros llegaron a una posada llamada “la manticora del desierto”, por lo que habían visto esta era la única posada del pueblo, pues este no recibía muchos visitantes (nadie estaba tan loco como para aventurarse en el desierto), la posada era algo...pequeña ya que el salón principal consistía en tres mesas, las cuales casi no cabían y una pequeña barra con no mas de un metro y medio de largo, tras esta se encontraba el posadero.
El posadero era un humano de constitución delgada, era alto y moreno, y parecía ser algo aseado, o tal vez es que no se manchaba demasiado. Este llevaba un delantal blanco casi impecable si no fuera por algunos rasguños que tenía, bajo este no llevaba camisa alguna y llevaba unos pantalones que no se podía diferenciar si eran así de cortos o si eran remangados.
-buen día caballeros ¿en que puedo ayudarles?- preguntó este con una voz algo grave para su aspecto.
-Queremos una habitación.- respondió Meldar mientras ponía una pequeña bolsa de monedas encima de la barra- y también queremos almuerzo, cena y desayuno, espero que esto lo cubra todo. Tras decir esto el posadero miró el interior de la bolsa y abriendo los ojos como platos dijo.
-Por supuesto señor, y si quieren pueden quedarse un mes, por favor síganme y les mostrare su habitación, mejor aun les daré una habitación a cada uno, vengan, vengan.- dicho esto el posadero los condujo al piso superior por un corto pasillo, hasta el final del mismo, donde se hallaba una habitación que en una posada normal habría sido de tamaño medio.
-Bueno esta es señores, si todo esta de su gusto me dispondré a preparar el almuerzo.
-Claro retiraos.- dijo, no muy cortés, el elfo oscuro.
Tras esto el posadero cerro la puerta, y los compañeros quedaron en la habitación, la cual disponía de dos camas bastante más amplias de lo que estos esperaban, una mesa varios taburetes, un armario, y una tina.
-bien, pasaremos la noche aquí, mañana partiremos tras desayunar y llegaremos pasado mañana a un templo donde me han dicho hay muchas de esas escorpiones que di... ¿pasa algo?.- preguntó preocupado el enano.
-Nada importante.- dijo el elfo- solo, que creo que nos llevan siguiendo desde Nikiala...
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Raistlin Majere, Señor de la torre de alta hechiceria de Palanthas...


Ultima edición por Raistlin el Sab Abr 23, 2005 9:17 am, editado 1 vez
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Raistlin
Jenn Hailene
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MensajePublicado: Sab Jun 21, 2003 1:52 pm    Asunto: Responder citando

Tras un periodo de descanso mas extenso que el anterior, vuelvo a publicar un nuevo capitulo de mi no popular relato: "Las cronicas de Dhrallaris" espero que lo disfruteis.
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Capitulo 7

Pasaron la tarde y la noche, dando paso a la mañana, una mañana como otra cualquiera, muy calurosa en los desiertos impíos.
Los dos compañeros se levantaron con las primeras luces del alba, y prestos recogieron sus cosas y se dirigieron al comedor para desayunar y partir sin demora,
Para desayunar había, carne con patatas, seguramente las sobras del día anterior, aunque el enano y el elfo no se dieron cuenta de esto, pues estaba igual de sabroso que el día anterior.
Tras el desayuno el aprendiz y su compañero se dirigieron a los establos para recoger a sus monturas, y partir para enfrentarse al mortífero desierto.
Caminaron durante varios kilómetros, sin ver nada al frente, ni animal, ni edificio, ni planta, ni nada... largo tiempo anduvieron hasta que la noche se les echó encima y decidieron descansar, y así lo hicieron, montaron una tienda, encendieron una fogata, cenaron, y durmieron, entonces llegó la mañana, sin percance ninguno, cosa extraña, pues la primera noche fueron atacados, y las demás no, Meldar estaba algo confuso, y desconfiado, pero lo dejo pasar.
Por la mañana prepararon todo para partir.
- supuestamente llegaremos hoy- dijo el enano a su compañero- y mas nos vale darnos prisa, dicen que aparte de los escorpiones en ese templo hay varias cosas mas, con las que no quisiera encontrarme amigo.
- ¡vaya! ¿Te has vuelto cobarde en una noche enano?
- Muchacho, una cosa es ser valeroso como el que mas... otra es ser un demente, te daré un consejo, no intentes conseguir poder, ni gloria, ni riquezas a cualquier precio... tu vida vale mucho mas que cualquiera de ellas...cree en lo que digo...
Ladhonir quedo mudo ante esto, no esperaba una respuesta tan profunda, y es lógico, normalmente un enano hubiera contestado algo así como: jua, jua, jua, ¿miedo yo?, le cortaré la cabeza a cualquiera que se me ponga delante. Pero quedó muy sorprendido al oír esto, quedó totalmente sin palabras.
- si, será mejor que partamos, ya nos estamos retrasando...
- de acuerdo, marchémonos ya – dicho esto los compañeros partieron rumbo al oeste, donde se encontraba su destino.
Al elevarse la luz del mediodía vieron a lo lejos el templo al que se dirigían, a unos cinco kilómetros, así que apuraron el paso para llegar pronto, y pronto llegaron al lugar.
Ante ellos se alzaba una estructura de unos veinte metros de alto, toda de piedra con motivos muy siniestros dirigidos todos ellos a Nerull, dios de la muerte, las puertas del templo se encontraban cerradas.
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tossim
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MensajePublicado: Jue Oct 19, 2006 2:58 am    Asunto: Buenas Responder citando

___Hola!. icon_twisted.gif. Maldicion porque nadie termina nada en esta sección.
tu relato está ,muy bueno
Un saludo
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