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Shadowlox Da'shain


Registrado: Mar 23, 2002 Mensajes: 411 Ubicación: Algeciras,al sur,mu al sur.
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Publicado: Jue Abr 11, 2002 9:45 pm Asunto: |
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Bueno, esto es un relato corto k mande a cierto certamen de literatura en mi instituto
A ver k os parece...
PD:Aviso--Cuando lo escribi no leia los libros de la Rueda--
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"Eres la luz k ilumina mi camino"
[ Este Mensaje fue editado por: Shadowlox el 2002-04-11 12:52 ] _________________ "Has de tener a tus amigos cerca,y mas aun a tus enemigos" |
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Shadowlox Da'shain


Registrado: Mar 23, 2002 Mensajes: 411 Ubicación: Algeciras,al sur,mu al sur.
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Publicado: Jue Abr 11, 2002 9:50 pm Asunto: |
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1º Parte:
El principio del desastre llegó con la muerte del insigne gobernante Luhan Shan. En sus cincuenta años de mandato había llevado a cabo la unificación de las tierras conocidas. No obstante, lejos de acatar los propósitos del monarca, sus doce hijos comenzaron a dividirse los dominios hasta desmembrar el legado que éste les había dejado.
Los celos añadidos a las ansias de poder desencadenaron un terrible averno en la misma tierra. Como resultado de la inminente guerra, muchas de las grandes ciudades quedaron completamente aniquiladas. La pérdida de toda la gloria que se había cultivado, desembocó en una decadencia que se extendió sobre los hombres como lo hace el fuego sobre las hojas secas.
El transcurso de los años trajo consigo historias que se convirtieron en leyendas, leyendas que se tornaron mitos. Las hazañas de algunos mortales se propagaron de boca en boca, dando con ello lugar a fantásticas epopeyas que alimentaron las esperanzas de aquellos que lo habían perdido todo.
¿Quién conoce entonces la verdad de lo que ocurrió con la próspera nación de Mandertal?. No son pocos los relatos que nos narran la desdicha que sufrió la rica ciudad-estado, si bien las contradicciones descubiertas siguen todavía enmascarando su trágico final.
Pese a todas estas discrepancias, las creencias que más auge alcanzaron entre los prestigiosos cronistas y eruditos, nos revelan la visión de una descomunal urbe amurallada. Su honorable estandarte, símbolo de su coraje, se cree que estaba compuesto de un Lobo Rojo bordado sobre un fondo amarillo ricamente ornamentado.
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"Eres la luz k ilumina mi camino"
[ Este Mensaje fue editado por: Shadowlox el 2002-04-11 12:54 ] _________________ "Has de tener a tus amigos cerca,y mas aun a tus enemigos" |
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Shadowlox Da'shain


Registrado: Mar 23, 2002 Mensajes: 411 Ubicación: Algeciras,al sur,mu al sur.
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Publicado: Jue Abr 11, 2002 9:51 pm Asunto: |
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2º Parte:
Los habitantes de Mandertal son todavía recordados por la superioridad y destreza que mostraron frente a las tribus bárbaras de Thar´kul, un pendenciero caudillo que mandó a sus numerosas huestes contra la imponente ciudad fronteriza. Sin embargo, la disposición militar de los soldados mandertanos les permitió resistir un elevado número de ofensivas que se prolongaron durante años.
Desgraciadamente, las confabulaciones llevadas a cabo por los dirigentes de los territorios vecinos confluyeron en un traicionero ataque contra la rica ciudad. Aprovechando la ausencia de los ejércitos que habían partido en persecución de las tribus bárbaras, sorprendieron a las ya extenuadas milicias en su retorno a la capital. El contingente formado por un número superior de combatientes enemigos devastó el núcleo del valiente ejército mandertano.
La dolorosa noticia de la muerte de los soldados a manos de los destacamentos vecinos, engendró un inquietante revuelo que degeneró en un pánico colectivo. Sabedores de la imposibilidad de afrontar una nueva guerra, la gente más acaudalada comenzó el abandono de las viviendas que durante tanto tiempo habían creído seguras tras los altos muros.
Otros en cambio, abrazaron la creencia de que Mandertal permanecería inquebrantable, alimentado su orgullo con sólo recordar el número de victorias que hasta la fecha les había brindado el destino.
Los contiendas llevadas a cabo por sus nuevos enemigos terminaron por someter las ya livianas defensas de la ciudad. Valiéndose de la ayuda de descomunales armas de asedio, las tropas enemigas se abrieron paso con relativa facilidad entre los debilitados muros que custodiaban el interior.
En pocas semanas, los escasos supervivientes del conflicto huyeron o se entregaron ante la imposibilidad de conseguir la victoria, y los asaltantes obtuvieron las deseadas tierras que les había impulsado a acabar con la población vecina.
El punto de inflexión en la célebre crónica de una de las más bellas poblaciones del mundo conocido, sería el elegido para marcar una nueva etapa en la historia fraguada por los humanos. Una nueva luz se derramaría sobre los hombres para ilustrar el camino que deberían tomar y aprender de los errores del pasado. Pese a todo, las inesperadas consecuencias desencadenadas por el asalto a la ciudad-estado tardaron algún tiempo en apreciarse.
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Shadowlox Da'shain


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Publicado: Vie Abr 12, 2002 11:09 pm Asunto: |
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3º Parte:
El hambre y la pobreza favorecieron el nacimiento de adalides destinados a terminar con toda esa miseria. Fue de esta manera como el nombre de Ildur Kaim, un joven zagal de tan sólo dieciocho años, empezó a ser conocido en todos los confines de las tierras, lugares que una vez estuvieron bajo el mandato de un úni-co emperador.
Descendiente de una de las familias que aguardaron el trágico final de Man-dertal, creció con el sentimiento arraigado de recuperar las tierras que les habían robado. Así lo había prometido ante la tumba de su amado padre, un bravo soldado que pereció para mantener viva la leyenda de la que habían pasado a formar parte.
Enérgico y valiente, el joven Ildur creció buscando la compañía de cualquie-ra que le permitiera mejorar sus dotes de combate. Errando de un sitio para otro, emprendió una dura acometida alimentada por el profundo deseo de venganza.
El tiempo quiso que el arrojo y la gallardía demostrados en sus numerosas incursiones le proporcionaran el mando de una vasta compañía. Mucho antes de que sus hazañas empezaran a relatarse a lo largo y ancho del mundo, el joven Il-dur había logrado reunir bajo su mando un número de unidades capaz de rivali-zar con las fuerzas conjuntas de varias naciones.
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Shadowlox Da'shain


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Publicado: Vie Abr 12, 2002 11:12 pm Asunto: |
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4º Parte:
El recuerdo de Athan Maere, aquel que una vez logró erigirse como gobernador absoluto de las tierras conocidas, terminó borrándose de la memoria de todos los que se vieron obligados a vivir en un mundo sin esperanzas. Sólo algunos manuscritos conservados en los oscuros anaqueles de los más importantes monasterios u otros lugares de culto, nos revelan el pasado tal y como lo vivieron nuestros antecesores.
Que la Luz ilumine a Ildur Kaim en su gobierno de las tierras que ahora es-tán bajo su mando, de la misma manera que engendró en Athan Maere el deseo de ver un mundo unificado bajo su gloriosa regencia.
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Shadowlox Da'shain


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Publicado: Vie Abr 12, 2002 11:13 pm Asunto: |
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5 y ultima :
Mylliam tembló al terminar de leer el fragmento impreso en el ajado perga-mino. Las señales no podían ser más claras. El grupo de sabias a las que dirigía se incorporó nada más ver su gesto de preocupación. Ahora, tanto el futuro de todas ellas como el que aguardaba a la totalidad de las naciones era incierto. ¿Qué imperdonable pecado habían cometido antaño para ser castigados de esa manera?. Acaso los caprichosos designios de una entidad mayor guiaban la vida de toda una raza para sumirla en el desastre. O es que la concepción humana era incapaz de anteponer la razón a las ansias de poder.
Hacía dos días escasos que las ceremonias rituales por el alma inmortal de insigne gobernador Ildur Kaim habían finalizado. En palacio, se había levantado un gran revuelo al decretar como inválido el testamento del hasta entonces, respetado monarca. Al igual que ocurrió antes y la luz sabía que volvería a ocurrir, el salón principal albergaba a la antecámara compuesta por los herederos de la corona. Todos se habían ocupado de que ninguna de las sabias estuviera presente en la reunión.
La puerta se abrió de golpe y una jadeante muchacha irrumpió violentamente en la habitación que ocupaban las mujeres. Todas las miradas se dirigieron presurosamente al lugar que ésta ocupaba para urgirla a transmitir el resultado de la votación que se había llevado a cabo.
—Karsin Osban pide permiso para dirigirse a la comunidad de las sabias—barbotó casi de forma incomprensible.
Mylliam adelantó diligentemente un paso hacia delante. —Habla niña, todas aguardamos las nuevas que nos traes—.
Sin más preámbulos la joven tomó aire para entregar el comunicado a toda la congregación.
—La antecámara ha decretado ... la división de las tierras atendiendo a la edad de los herederos emparentados directamente con el insigne Ildur Traedor de la Esperanza—.
Los fríos ojos azules de la que había sido rectora de la comunidad de consejeras del venerado emperador se tornaron vidriosos de repente. Las lágrimas que posteriormente derramó anunciaron la época de pesares que pronto llegaría.
Bueno, a partir de aki os toka a vosotros:
Vamos apuntaos!!!
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Amberor Colaborador


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Publicado: Lun Nov 25, 2002 5:03 pm Asunto: |
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6ª parte.
-No podemos permitirlo-dijo, alzando la voz, una joven que se encontraba a un lado. Todas las cabezas se levantaron para mirarla.
-¿Qué sugieres entonces que hagamos Shorana?-preguntó Mylliam.-Todos sabemos lo que pasará si ellos se reparten el reino. Muchos imperios han caido cuando los herederos se repartieron sus tierras y, ansiosos de poder, empezaron a guerrear entre ellos para conquistar lo que pensaban que les correspondía. Nuestro reino acabará así si no le ponemos solución.
-Pues propongamos otro método.-dijo Shorana, entrando en el circulo que formaban sus hermanas.- Que sólo el más válido de todos ellos herede sus tierras.
-No lo aceptarán. La antecámara ya ha decidido cómo se llevará a cabo la sucesión. No obedecerán nuestras órdenes.
-¡Somos la Comunidad de las Sabias! ¡Durante generaciones la antecámara y nuestros gobernantes han seguido nuestros consejos!
-No escucharán nuestros consejos-dijo taciturnamente Mylliam.-Son demasiado contrarios a sus deseos.
-¡Pues engañemosles! ¡Démosles razones para que nos escuchen!
-Nuestros consejos se basan en la historia-dijo una de las sabias más ancianas, señalando las paredes llenas de pergaminos.- Nada hay que podamos utilizar en este caso.
-Lo inventaremos-dijo Shorana. - Creemos una nueva historia. Que vean que nuestros consejos están respaldados por la tradición. Sólo nosotros tenemos acceso a todas las sagas.
-Estás loca-dijo la anciana.
-Tal vez no-dijo Mylliam en un susurro. -Tal vez tenga razón. Hermanas, vamos a encontrar por sorpresa una antigua profecia. Una terrible, que haga que nuestra tierra sea asolada y nuestra raza exterminada.
-A menos que un paladín válido sea el que gobierne a nuestro pueblo, llevandole a la victoria.- dijo Shorana, sonriendo.- Y que todo el pueblo la conozca. Así, la decisión de la antecámara deberá cambiar.
-A trabajar hermanas. Buscar antiguas leyendas, profecias, cualquier cosa que pueda ayudarnos a crear la historia que necesitamos. Nos queda poco tiempo. _________________ Mientras yo viva tendras,
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Amberor Colaborador


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Publicado: Lun Dic 09, 2002 4:50 pm Asunto: |
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A la mañana siguiente, cansada y con unas ojeras que demostraban que había pasado la noche en vela, Mylliam se presentó ante la antecámara. Portaba en sus manos un trozo de pergamino, y en sus ojos brillaba una luz orgullosa.
-Traigo noticias importantes-anunció al auditorio. Se encontraba en una gran sala ovalada, dispuesta de manera ascendente, y cerca de cien personas le prestaban atención, expectantes. Normalmente, nadie hubiese podido presentarse ante la cámara sin semanas de espera, pero la Regidora de la Comunidad de las Sabias tenía la facultad de ser recibida según su deseo.- He encontrado un antiguo texto cuyo contenido debeis conocer sin tardanza.
A continuación, la anciana comenzó a leer:
" Yo, Ashanon, Gran Mago de Azhara, Vidente Mayor del Reino, pongo por escrito lo que mis estudios han revelado. Llegará el día en que uno de nuestros gobernantes morirá sin designar sucesor, y los grandes señores se abatirán sobre su herencia para repartírsela. Esto traerá la devastación a nuestras tierras. Los propios dioses volcarán el cielo sobre nosotros, debido a nuestro egoismo, trayéndonos tormentas y tempestades, y la terrible hambruna que sufrieron nuestros antepasados resurgirá tras perderse las cosechas. Nuestros señores combatirán entre si, y se debilitarán para que entonces nuestros odiados enemigos se abatan sobre nosotros, derrotando a nuestros ejércitos, destruyendo nuestras ciudades y acabando con el último vestigio de nuestra noble sangre.
Para evitar esto, uno de nuestra raza deberá embarcarse en una búsqueda sin precendentes. Sólo aquel que porte la Antorcha de la Llama Verde será merecedor de gobernarnos, y nos salvará de tan temible destino, trayendo la prosperidad a nuestro pueblo durante largos años. "
Estas palabras causaron gran conmoción en la sala. Muchos de los presentes, partidarios de los grandes señores, comenzaron a vociferar en contra de la mujer. Esa profecia no les convenía, y no deseaban aceptarla. Viendo el problema que podía surgir, el Portavoz de la Antecámara impuso orden y después pidió a la Regidora que abandonase la sala mientras ellos deliberaban acerca del pergamino que les había presentado.
Cuando las ornamentadas puertas se cerraron tras ella, la mujer no pudo evitar que una sonrisa de victoria se dibujara en su rostro.
Apenas media hora después, varias de las mujeres que formaban parte de la comunidad de las sabias abandonaban el palacio por una puerta trasera, ocultas tras viejos ropajes. Una hora más tarde, toda la ciudad hablaba acerca de la profecia.
PODEIS CONTINUARLO EH??  _________________ Mientras yo viva tendras,
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Amberor Colaborador


Registrado: Aug 19, 2002 Mensajes: 2289 Ubicación: España
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Publicado: Vie Dic 13, 2002 2:05 pm Asunto: |
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Las sabias volvieron a reunirse con la Regidora para informar del éxito de su misión. Toda la ciudad se había enterado ya de la leyenda, y a esas horas se comentaba en todas las casas y tabernas de la ciudad. Poco después llegó un mensajero, que anunció que a la mañana siguiente, se daría a conocer la decisión de la Antecámara.
Shainar Ru, Orador de la Antecámara, estaba furioso. La intervención de la Regidora había estropeado sus elaborados planes. Le había llevado mucho tiempo socavar las voluntades de los miembros de la Antecámara para conseguir que votasen a favor de la decisión de dividir las tierras entre todos los familiares del difunto Gobernador. El que él aumentase su riqueza dependía de esto. Muchos familiares menores iban a pagarle rentas de las tierras que recibirián gracias a sus manejos. Pero las entrometidas Sabias habían estropeado sus planes. Sus espías le habían confirmado que en toda la ciudad se hablaba de la estúpida profecia, y que habían surgido varios ancianos que afirmaban recordar haber oido la profecia en su juventud, otorgándo credibilidad a la historia. De todas formas, no pensaba rendirse. Mucho le había costado llegar a ese puesto, y enriquecerse en el camino, para renunciar ahora a todos los nuevos lujos en los que pensaba invertir sus ganancias con este negocio. Por eso, estaba seguro de que la pequeña variación en la decisión de la Antecámara no les agradaría mucho a las sabias.
Varios centenares de personas se habían congregado a las puertas de Palacio para escuchar la decisión de la Antecámara acerca de la sucesión. Todos ellos hablaban de la profecía, y de quién podría ser el elegido. Había varios de los posibles sucesores que eran favoritos para esto, pero hasta que uno no llegase con la Antorcha de la Llama Verde, nadie podía adivinar quién era. De pronto, el sonido de trompetas anunció la llegada de un heraldo. El pueblo se emocionó cuando el propio Orador de la Antecámara, Shainar Ru, en una de sus contadas apariciones públicas, se asomó al balcón, y levantó la mano para acallar al gentio.
"Querido pueblo:
En vista de las últimas noticias que la venerada Regidora de la Comunidad de las Sabias, a la que los dioses guarden por muchos años, nos ha comunicado, y que todos sabeis, la Antecámara ha decidido cambiar sus designios acerca de la sucesión. Es evidente que no podemos permitir que sucesos tan terribles como los que la profecia anuncia acaezcan sobre nuestro pueblo. Por ello debemos evitarlo, y buscar a aquel que nos traiga la Antorcha de la Llama Verde. ¡Pero he aqui otro problema! ¿Quién debe partir tras ella? ¿Los herederos? ¿Y quién nos asegura que entre ellos se encuentra el verdadero elegido para encontrar la Antorcha? ¿Quién nos dice que ese elegido no se encuentra ahí abajo, entre vosotros? ¡Podría ser un pastor, o un guardia, o un próspero comerciante! ¿Qué debemos hacer, hermanos?"inmediatamente docenas de voces se levantaron de entre la multitud, sugiriendo soluciones. Shainar Ru levantó las manos para acallarlas y continuar
"La Antecámara ha deliberado sobre ese tema, y he aquí lo que ha decidido. !Cualquiera que encuentre en su interior el ansia de salir en busca de la salvación para nuestro pueblo puede ser el adecuado! ¿Y qué debe hacer entonces? ¿Esconderse?" "Noooooo" dijo el pueblo "Entonces, la Antecámara pide que todo aquel con valor para afrontarlo, parta enseguida tras la búsqueda de esa antorcha, y la traiga de vuelta aquí para ser nuestro gobernante y salvarnos de la profecia!"
El griterio del pueblo resonaba en el patio mientras Shainar Ru se retiraba hacia su despacho, seguido de sus ayudantes. No por ello dejó de ver, con una intensa sonrisa de satisfacción, cómo la Regidora de las Sabias tenía los nudillos blancos de frustración y varias de las Sabias trataban de calmarla. _________________ Mientras yo viva tendras,
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Etien Jenn Mahdi


Registrado: Dec 23, 2002 Mensajes: 1847 Ubicación: España
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Publicado: Mie Ene 15, 2003 1:37 pm Asunto: |
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7 Parte
- ¿Qué crees que será la llama verde madre?
- No tengo ni idea, supongo que una antorcha con fuego verde, ¡vete tú a saber! Acaso tengo yo pinta de sabia, cada día haces preguntas mas tontas, como si no tuviera otra cosa que hacer que pensar en estúpidas profecías, con todo el trabajo que tengo, anda deja de hacer el vago y ponte a limpiar las mesas, que se acerca la hora de abrir.
- Si madre.
Aras , volvió la cabeza apesadumbrada, su madre tenia una clara habilidad para hacerla volver del mundo de los sueños al mundo real. Si no fuera una mujer, ahora mismo estaría buscando la llama verde, fuera lo que fuera esa cosa, pero como lo era, la tocaba hacer las cosas de mujeres, es decir, limpiar, barrer, fregar, en fin, lo que hace una chica obediente, maldita sea!! Si las mujeres hubieran jugado un papel en la historia en lugar de un trapo, otro gallo cantaría. Aunque, reconoció para sus adentros, eso tampoco era justo, las sabias tenían voz y voto todavía.
A ella le hubiera gustado ser una sabia, pero era demasiado joven, 17 años escasos, y aparte tampoco tenia ningún poder sobre nadie, quien iba a hacer caso de una camarera de la posada mas pobre de todo Mandertal. Mejor vuelvo a lo mío, pensó, o acabare recibiendo escobazos en el trasero.
Trabajaba desde que tenia uso de razón en la posada de sus padres, Padre era el posadero, Madre la cocinera y ella, ella era la chica para todo. Toda su vida había trascurrido entre mesas sucias, cazuelas grasientas y clientes simpáticos con ganas de charla, no se podía quejar, la gente era maja y tampoco era un trabajo duro.
Era al acabar su trabajo, cuando se refugiaba en su cuarto, en el preciso momento de coger los libros antiguos que guardaba debajo del catre, aquellos que su abuelo, el único de la familia que tenia sueños y sed de aventuras le había dado el día de su muerte cuando Aras empezaba a vivir, a vibrar.
Le encantaba leer sobre las hazañas de Athan Maere, aquel hombre que con su sueño de unificar el imperio había llevado la paz al mundo. Había tantos héroes, tantas aventuras, mientras que ella se consumía en esa posada aburrida. Esa misma noche decidió que ella buscaría la llama blanca, seria la primera heroína de Mandertal, iría por el mundo corriendo aventuras y se haría famosa.
A partir de ese día, ahorro todas las propinas que le dieron los clientes, y cuando Padre no la veía cogía algunas monedas del cajón donde guardaban sus padres el dinero. Cuando algún cliente dejaba galletas, frutos secos o alguna clase de comida en conserva la llevaba sigilosamente a su habitación y la escondía bajo su catre, se hizo con un gran cuchillo trinchar carne de la cocina y practicaba a escondidas golpes y contragolpes.
En su día libre iba a la mansión de las sabias y buscaba en la biblioteca mapas del mundo conocido que luego copiaba en pergaminos usados con carboncillo de las chimeneas. Por fin un día se vio preparada para partir, dejo una nota a sus padres en la alacena de la cocina, y salió a hurtadillas por la puerta trasera, la noche se cernía sobre su cabeza, las estrellas lucían en el firmamento y la luna la sonreía.
Iba a ser una heroína, a encontrar la llama verde, a ser la nueva Reina de Mandertal, a llevar la justicia a su nación, a tejer una era de prosperidad, a..... tropezarse con un tocón que sobresalía en el camino, demonios, si no miraba donde pisaba, iba a ser la siguiente en ir a la mansión de las sabias con una pierna rota.
8 parte
Llevaba casi dos meses caminando por aquellas llanuras sin limites, pasar un pueblo, y otro, y otro, y así mas de 50 días, estaba harta de caminar, harta de preguntar por la llama verde, harta de no obtener mas que sonrisas en el mejor de los casos o desprecio en el peor, adonde crees que vas la decían, solo eres una mocosa sin nada que llevarse a la boca, vuelve con tus padres, o, si quieres algo de dinero pásate por mi cuarto y hablaremos de la llama verde, y de mi gran serpiente que se enroscara entre tus piernas hasta llegar a la caverna, eso si eran finos, hubo uno que le llego a decir que la iba a meter la polla por el coño y sacársela por la boca, y cosas peores. El mundo no era como habia leido en los libros antiguos de su abuelo, no habia caballeros, ni mujeres hermosas dispuestas a ayudarla. Si queria comer tenia que trabajar en posadas infectas rodeada de hombres que la pellizcaban en el trasero y borrachos que lo proponian cosas indecentes. Cuando se acostaba en los establos tras haber trabajado como camarera en algun sitio, o buscaba un rincón tras unas piedras que la cubrieran del viento nocturno después de haber andado durante todo el día por los caminos, lloraba, y decidía que volvería al día siguiente con sus padres, que no habia deshonra el volver a casa, que todo seria como siempre. Pero al despertar cuando la soledad y el cansancio habían dado paso a la esperanza y el sol se alzaba alto infundiéndola ánimos, entonces, no podía dar marcha atrás, no podía abandonar su sueño, no tenia nada que ver con encontrar la llama verde, era mas bien el saber, que ella podía hacer algo, que llegaría a algun sitio, que su lugar en el mundo no estaba dentro de las cuatro paredes de la posada de sus padres, sin mas futuro que acabar el día con algo de dinero en el cajón, y oyendo los relatos de los viajeros sobre países extraños, lugares hermosos mas allá del mar, saber que su lugar en el mundo era donde ella quisiera llegar, hasta donde ella decidiera, no despertarse siempre en la misma cama, con las mismas opciones, hasta que un día viera que su vida era tan insulsa como la de sus progenitores. No ese no era su destino, ella no tendría destino, ella crearía su destino. Entonces se levantaba y comenzaba un nuevo camino, un nuevo viaje, y a cada día que pasaba aprendía mas, conocía mas, sabia mas, y su voluntad se hacia mas firme.
Sus manos se encallecieron, sus pies se endurecieron, y sus labios se volvieron mordaces, irónicos, sabios. |
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Etien Jenn Mahdi


Registrado: Dec 23, 2002 Mensajes: 1847 Ubicación: España
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Publicado: Jue Ene 16, 2003 1:13 pm Asunto: |
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Iskander. 9 parte
- Malditas sabias, maldita profecía, malditos sean todos.
- Vamos Nasser, no es para tanto, cuando la plebe se dé cuenta de que es imposible encontrar la Llama verde, volverán sus ojos a la antecámara, y quien crees que estará allí, efectivamente Sahinar Ru, el GRAN ORADOR, con sus sedas, sus collares de oro y su sonrisa beatifica, dispuesto a escuchar, a sonreír, a dar consejos y a sentar opiniones. Dentro de poco tendrás las tierras que te prometió, no te preocupes.
- A veces creo que no perteneces a la familia, Iskander, eres tan condenadamente sarcástico que das asco. ¿Acaso tu no esperas las tierras?, tienes menos que ninguno de la familia, Ildur Kaim dejo un buen numero de pariente directos, hijos, nietos. Oh Dioses, si cuando por fin tuvo su imperio, se dedico a procrear como un jod... conejo, no le bastaba un par de hijos, no, tuvo que engendrar 12 babosas, que a su vez engendraron un sin par de cerdos ansiosos de sus tierras.
- No olvides Nasser que dos de esos cerdos somos nosotros.
- No se como has llegado a cumplir los 18 con esa maldita lengua, el día que te descuides, alguien te la cortara junto con tu cabeza.
- ¿Serás tu ese alguien, Nasser?
- Vete a la mierda Iskander.
Nasser salió de la habitación dando un portazo.
- Vamos, Nasser, crees que no sé lo que quieres, serás mayor que yo, pero eres transparente como el agua. Tu y yo tenemos menos que nadie, yo soy el menor de la familia, y tu solo estas cinco puestos por encima de mí, pero aun así, te corresponderá mas si yo muero y tu sigues vivo.- dijo Iskander para si, pues estaba solo.
Desde que Shainar Ru proclamo que la tierra se repartirá a los herederos según su edad, mas de uno habia muerto en el camino atacado por bandidos, o al romperse las ruedas de su carro nuevo, incluso un par murieron con fuertes convulsiones y echando espuma por la boca, muerte natural, seguro.
La tregua impuesta por la búsqueda de la Llama Verde pronto tocaría a su fin, los aldeanos estaban hastiados de preguntar por su ubicación, de buscar pistas, de no encontrar nada.
- Pobres inútiles- exclamo en voz alta sin poder contenerse.
No se daban cuenta de que era una invención de Shainar Ru, o quizá de las sabias. A ambos les convenía, a ellas les daba la posibilidad de encontrar un único heredero, a el , bueno cuanto mas nerviosos se pusieran los herederos, mas altos pedirá los sobornos para acabar con aquella farsa. Y cuando eso sucediese, mas le valdría estar lejos de la ciudad.
Nasser era un estúpido, siempre lo habia sido, pero también era ambicioso, cuantos menos herederos hubiera, mas tendría el, y como el pensaban muchos.
Hacia solo dos noches que habia encontrado un áspid en su cama, su veneno era mortal, y además solo se podían encontrar mas allá de las siete colinas, a mas de 100 kilómetros de la ciudad, no era tan tonto como para pensar que uno de esos bichos se habia lanzado a la aventura y a base de reptar por los caminos habia llegado a su cama. No.
- Mi tiempo se acaba.- volvió a decir en voz alta.
Desde que su madre muriera, hacia ya 12 años, habia aprendido buscarse la vida el solo, no tenia hermanos, y de sus primos, Nasser, era por decirlo suavemente el menos ambicioso y el mas idiota. O quizá no tanto, hay que reconocer que lo del áspid no era un mal plan. Desde luego mucho mejor que la típica daga en la espalda, que habría despertado mas sospechas.
Salió de la habitación sin apenas hacer ruido, y se deslizo por el oscuro pasillo de la casa, hasta llegar a la habitación de Nasser, estaba dormido, roncaba mas alto que un oso asmático. Cogió el dinero que encontró en los pantalones de su primo, y también el que habia bajo la tabla suelta de la cocina, Nasser no tenia imaginación, Iskander siempre supo donde guardaba todo. Salió de la casa con un hato a la espalda, llevaba algo de ropa, el arco y sus herramientas de carpintero, siempre habia alguien que necesitaba una mesa, reparar el tejado, o un mango para el hacha. No le hacia falta nada mas.
Echo un ultimo vistazo a la casa, habia vivido allí 12 años, no era una mala vida, pero si continuaba en la ciudad, demasiada gente querría la miseria que le tocaba en la herencia, y el no era un granjero, ni sabia nada de tierras o impuestos. No queria nada, pero nadie le creería, siempre era mejor deshacerse de alguien que escucharlo. Ese era el problema de los poderosos, no oían al pueblo, y eso era un error. Una manada de 10.000 ovejas destroza y pisotea mas terreno que diez leones en celo.
10ª parte Sabias.
- Esto es un atolladero, como demonios se le ocurriría a Shainar decir que cualquiera podía buscar la Llama Verde. Hasta el ultimo de los mendigos del reino ha venido a preguntar donde se puede encontrar la llama.- dijo Myllian
- Y lo peor de todo, es que después de dos meses la gente empieza a decir que es una quimera, que la Llama no existe. Shainar debe de estar frotándose las manos, de un solo golpe a desviado la atención sobre los herederos y nos ha puesto a nosotras en entredicho.
- Shorana, ¿No decía nada mas la profecía, algún sitio donde buscar?, algo, para decir al pueblo, y que vuelvan a creer en nosotras.
- Ya os lo he dicho mil veces, la encontré en un monasterio abandonado hace mas de 100 años cuando solo era una niña y estaba jugando en sus ruinas, la guarde por que me pareció curiosa. Cuando Shainar y la antecámara decidieron ese horror de repartir las tierras, pensé que ese pergamino seria lo idóneo.
- Si, eso de que los herederos fueran por el mundo buscando la Llama Verde hasta que uno la encontrara sonaba muy bien, pero fíjate en lo que se ha convertido, un circo de gente en busca de algo que probablemente no exista, y las responsables somos nosotras. Mientras el pueblo espera que alguien traiga la llama, los herederos se están matando entre ellos, y Shainar se hace de oro a base de prometer previo pago, que pronto parara la búsqueda.
- Hermanas, -dijo Myllian- tranquilizaos, pensaremos algo. Tu Shorana, ¿recuerdas al menos donde estaba ese monasterio?
- Cerca de mi pueblo, Phekda, a orillas del río Benetnash, a mas de 1500 Km. De Azhara. Pero la ultima vez que lo visite, apenas si se mantenía en pie una pared. No creo que sirva de nada.
- Tal vez, si tal vez no, eso no se puede saber. Alguien tendrá que ir a investigarlo.
- ¿Qué os parece Karsin Osban? Lleva en nuestra orden el tiempo suficiente para saber como actuamos.- dijo Shonara-
- Tienes razón Shonara, tiene la juventud necesaria para acometer esta empresa, es hábil de mente y rápida de oídos.
- Pero, no sabría que hacer, ni por donde empezar, - dijo Karsin estupefacta-
- Empieza haciendo tu equipaje, y buscando un transporte que te acerque a Phekda luego los Dioses dirán.-sentencio Myllian-
- Como ordenéis Regidora Myllian.
Karsin salió de la sala haciendo una reverencia, y se dirigió a su celda. No se que pretenden que haga, -iba pensando, mientras preparaba su equipaje-
Después de haberla ordenado que se pusiera en marcha, la dieron instrucciones precisas, que no dijera a nadie quien era, que averiguara a que Dios pertenecía el monasterio, que indagara quien era Ashanon, etc. Pero lo que mas la molestaba, es que mientras que la daban todas las directrices, ni una sola pregunto como se sentía, si estaba asustada, cualquier cosa. Cuando se era una aprendiza de las sabias, era como si solo estuvieras presente a la hora de hacer tareas, hablaban en tu presencia como si no estuvieras, sin importarles lo que sintieras.
Aparto de si estos pensamientos, ella tenia que obedecer, lo demás era aleatorio, acabo de meter sus ropas en saco y se dirigió hacia la puerta norte de Azhara, allí siempre había caravanas de mercaderes con los que viajar.
11ª parte Aras
Aras había llegado a un pequeño pueblos a orillas del río Benetnash hacia mas de dos semanas, trabajó cosiendo redes y limpiando pescado a cambio de algo de dinero y una cama limpia. El nombre del pueblo era Alioth, era un lugar agradable, rodeado de bosques y tierras de cultivo al norte y al este, el Benetnash marcaba su frontera oeste y al sur estaban las montañas Merak. Contaba con unas pocas casas, una posada limpia, un pequeño mercado y un puerto construido en un recodo del rió. Los lugareños eran gente agradable, con preocupaciones simples, y muy hospitalarios. El Benetnash es un rió ancho, sus aguas fluyen rapidísimas en dirección sur, las aguas son cristalinas y traicioneras, con multitud de corrientes ocultas. A su paso por Alioth se vuelve tranquilo, pero es solo un engaño, si tiras una rama al agua, ves como se aleja muy rápidamente.
Aras estaba planteándose la partida, dos semanas en Alioth le parecían suficiente, quería ver mas cosas, había conseguido algo de dinero para pagarse una cama y algo de comida en la próxima ciudad, podía ir al norte, a través de las llanuras o bajar por el rió hasta Phekda. Cerro los ojos pensativa, y cuando los abrió, ya se había decidido, iría a Phekda, no por nada en especial, ya le daba igual la Llama verde, en ninguna parte sabían nada sobre la supuesta antorcha verde, preguntaba mas que para saber, para confirmar lo que presentía, que la Llama Verde no existía. Su decisión de ir a Phekda era solo una excusa para montar en las barcas que bajaban el rió desde Alioth.
Camino hasta encontrar una que estuviera construida y pregunto por el dueño.
- ¿Quieres un par de brazos para desmontar tu barca en Phekda? – dijo sin mas al patrón.
- No pareces muy fuerte niña.
- No es lo mismo parecer que ser, anciano.
- Vaya ¿Te parezco un anciano?
- ¿Acaso soy yo una niña?- Respondió con una sonrisa Aras.
El dueño del barco, no pudo evitar una sonrisa.
- Pareces muy decidida. El viaje dura medio día, las corrientes son rápidas, tendrás que obedecer con presteza mis ordenes, si no la barca volcara, al llegar a Phekda descargaremos, luego desmontaremos la estructura, solo entonces tu trabajo termina.
- Me parece bien, a cambio me pagaras una noche y su cena en una posada limpia.
- Por las Diosas gemelas Nubi y Nelya, acaso tengo pinta de idiota. Te llevare hasta Phekda, ese será tu pago.
- De acuerdo, pero entonces no me pierdas de vista en el puerto de Phekda, como bien has dicho soy pequeña como una niña. Puedo desaparecer entre la gente.
- ¿Me estas diciendo que te vas a escabullir sin cumplir con tu trabajo?.
- Te estoy diciendo que si no voy a recibir nada tras cumplir mi trabajo, quizás no espere ha hacerlo.
El patrón la miro a los ojos, se llevo una pipa apagada a la boca y sonrió.
- Hablas como un hombre, niña, sea, tendrás tu cama pagada.
- No te olvides de mi cena, anciano.
- No creo que me dejes olvidarla. Parto mañana al alba, no espero a nadie.
- Estaré.
Durante la noche, Aras estuvo pensando en lo mucho que había cambiado en esos tres meses, ya no era tímida, ni recatada, no tenia muy claro adonde iba, pero si sabia a donde no volvería, al menos por ahora. Recogió sus pocas ropas y se tumbo en la cama, quedaban pocas horas hasta el alba, mejor que me duerma ya, pensó.
Poco antes de amanecer ya estaba en el puerto, el patrón sonrió al verla, había amontonado los sacos de verdura en el centro de la barca. Con la primera luz del día empezó el viaje.
La forma mas rápida de transportar mercancías hasta Phekda era por el Benetnahs, si querías ir por tierra te encontrabas con las montañas Merak, no eran muy altas, pero si muy escarpadas, con senderos estrechos y traicioneros, el viaje a través de ellas duraba tres días, y no se podía acceder en carro, solo con una mula y a pie la mayor parte del camino. El mismo Benetnash no era un rió fácil, su corriente hacia que el viaje fuera muy rápido. Los Aliothis había ideado unas barcas especiales para este rió, eran redondas, hechas de madera, la cual recubrían con pieles que a priori habían impermeabilizado, así evitaban que la madera se mojase, los tablones de madera estaba unido entre si con cuerdas, por lo que la barca era de todo menos sólida, lo cual convenía, ya que así con solo mover la carga o las personas a un lado o a otro la barca cambiaba de posición, no tenia velas ni remos, no eran necesarios, pues con una corriente tan rápida la barca casi volaba sobre las aguas. Remontar el rió, era imposible, ya que la corriente lo impedía, y harían falta infinidad de remeros para conseguirlo, así que cuando los Aliothis llegaban a Phekda descargaban sus verduras, luego sacaban la barca del agua y la desmontaban, los tablones de madera los vendían, y con el cuero impermeable formaban una especie de alforjas que llenaban de telas y especias, ponían estas sobre la mula y regresaban a Alioth a través de las montañas.
El viaje fue movido, continuamente Aras tenia que desplazarse a un extremo u otro de la nave, al llegar a Phekda, descargo y desmonto como cualquier hombre, tras esto, el patrón la llevo a una posada a las afueras del pueblo, allí se despidieron.
Ya en la posada hizo la pregunta de siempre la posadera.
- Vengo desde Azhara buscando la Llama Verde, ¿sabes algo de ella?.
- No hija, se sobre llamas que queman y llamas amarillas, pero verdes...-dijo mientras la miraba con cara rara.
- Lo suponía, ¿y sobre un tal Ashanon?
- Niña, no soy ningún bibliotecario, si quieres saber algo acércate al monasterio del Dios Dubhe, tal vez el te diga algo.-comento con cara aburrida-
- ¿El Dios Dubhe?, No sé quien es.
- No me extraña, nadie de la gran ciudad se acuerda de los dioses.
- Puede ser, pero a mí eso me da igual, ¿dónde esta ese monasterio?
- A las afueras del pueblo, hacia las montañas Merak, sigue el camino que sale del norte de la ciudad, veras que se bifurca, uno va hacia Alioth, el otro se interna en las montañas, continúalo y a dos o tres horas de viaje a buen paso lo encontraras. Son unas ruinas escondidas en medio del único bosque que hay en las montañas.
- allí responderán a mis preguntas.- era una afirmación, no una pregunta-
- Eso no lo puedo asegurar, pero dicen las viejas que si eres capaz de permanecer despierte toda la noche sin huir, el Dios puede que atienda tus ruegos.
- Genial, voy a ir a un ruinoso monasterio en medio de un tenebroso bosque a hablar con un viejo Dios que puede que no exista.-dijo Aras con ironía, si la vieja quería asustarla, no lo había conseguido.
- Tu sabrás niña, pero si yo fuera tú no iría sola – dijo la posadera molesta.
- Si tu fueras yo, no irías. –Dijo Aras cortante, ya la estaba cargando la posadera con sus advertencias.
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Etien Jenn Mahdi


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Publicado: Jue Ene 16, 2003 1:59 pm Asunto: |
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fe de erratas.
Lo siento, se me ha colado un "0", entre Azhara y Phekda no hay 1500 km. sino 150.
Si alguien quiere saber mas sobre las extrañas barcas, recomiendo los nueve libros de la historia de Herodoto. Saludos. |
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Etien Jenn Mahdi


Registrado: Dec 23, 2002 Mensajes: 1847 Ubicación: España
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Publicado: Vie Ene 17, 2003 2:03 pm Asunto: |
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Paso la noche en la posada, al despertar recogió sus cosas y se despidió agriamente de la posadera, no la gustaban sus miradas, era una borde resabiada. Pregunto a mas gente si sabia algo de la puñetera llama verde o del puñetero Ashanon, pero nadie supo decirle, también pregunto por el supuesto monasterio y por el dios Dubhe, las respuestas fueron variadas, sonrisas, ignorancia, algunos consejos sobre el dios, pamplinas.
Aras siguió el camino que le indico dicho la posadera, llego al viejo bosque, que nada tenia de tenebroso, y se interno en él. En el centro de este encontró el monasterio del tal Dubhe, no tenia techo, y solo una pared continuaba en pie.
- Si que estas ruinoso amigo, no me extraña que no se acuerde nadie de ti, cuidas fatal de tus cosas –dijo, no sabia si se dirigía a la construcción o al Dios,-
Inspecciono los alrededores, al no encontrar animal, o cosa que creyera peligroso, decidió que podría pasar la noche allí, no contaba con que el dios se le apareciera, pero por probar no perdía nada. Había llevado algo de comida y su hato de ropas, saco una manta y la tendió en el suelo para estar lo mas cómoda posible. Estaba anocheciendo, rememoró lo que le habían contado, tienes que tener los ojos abiertos, estar reposada y recordar todo lo que veas, pues el dios puede preguntarte lo acontecido durante la noche para comprobar si has estado despierta.
- Tan poco dios eres, que no puedes ver si estoy despierta o dormida, se supone que vosotros lo veis todo. – dijo a la oscuridad-
La luna estaba llena en un cielo despejado, por lo que se veía con relativa claridad, Aras decidió practicar un poco con la daga que compro en Alioth, y hacer algo de ejercicio, algunas flexiones y abdominales, levantar algunas piedras etc. Sus músculos se habían desarrollado con el trabajo en la posada, a veces llevaba la bandeja muy cargada de platos, pero desde que sé fuera de casa, había hecho de todo, camarera, pescadora, labriega, pastora, había cargado sacos de harina en carros, sacos de fruta en barcos, sacos de ropa en mulas etc. Así que ahora se podía decir que tenia más fuerza que antes. No tenia más carne, pero si mas músculos, y mas la valía hacerse fuerte y rápida, por que en los caminos si no estabas lista podías salir muy mal parada, siempre era preferible salir corriendo de los líos, y mirar mil veces a todos lados para evitar situaciones desagradables, pero si estas ocurrían, ella no se iba a dejar hacer, prefería defenderse, o al menos intentarlo.
Aun temblaba al recordar una noche en el camino cuando se quedo dormida sin buscar un buen refugio, de repente había sentido una brisa húmeda en su cara, cuando abrió los ojos se encontró con un viejo desdentando que estaba olisqueando su pelo como si fuera un perro, se hecho sobre su lado izquierdo, con una mano estrecho su garganta y con la otra rompió su camisa, sintió la mano callosa y áspera con uñas rotas y ennegrecidas en su pecho y las babas en su cara, mientras su garganta empezaba a arder por la falta de aire, luego la mano callosa bajo por su vientre hasta el pelo que asomaba entre sus muslos, en ese momento paso de estar paralizada a buscar con la mano que le quedaba libre el cuchillo de trinchar que descuidadamente había dejado junto a lo que quedaba de su cena, cuando lo agarro, la mano del viejo asqueroso estaba buscando la entrada a su interior, ni siquiera pudo pensar, clavo el cuchillo en algo blando, y luego siguió dando cuchilladas sin saber donde, cuando pudo tranquilizarse, estaba cubierta de sangre, había traspasado un ojo del viejo, el pecho, las costillas, los brazos, se levanto aterrada y salió corriendo con el cuchillo en la mano hasta llegar a un pueblo, ahí arropada por la oscuridad se lavo en un arroyuelo, pero todo lo que tenia se quedo con el viejo, robo algo de ropa y volvió a correr hasta quedar agotada. Desde entonces habían pasado mas de dos meses, y ella había cambiado, procuraba dormir en posadas y si no había, en establos, en el campo descubierto buscaba cuevas, o sitio ocultos, al principio tuvo miedo, pero ya no , dormía con un el sueño ligero, siempre alerta al menor ruido, siempre con su cuchillo en la mano, al llegar a Alioth se compro la daga.
Cuando se canso de hacer ejercicio, empezó a afilar el cuchillo y la daga, y luego a contar estrellas, buscar constelaciones y por fin pensó en su hogar. pensó en todo cuanto había vivido, recordó cada momento con sus padres, recordó el ansia de aventuras, de saber, de conocer, de vibrar, recordó a su abuelo, el era como ella, un vagabundo del mundo, un ser errante, no hacían falta excusas para que desapareciera durante un tiempo, cuando volvía le contaba historias maravillosas sobre Antares, Pavonis, Arsia, Thalasa, ella también iría a esos sitios, lugares fuera de Mandertal, fuera de lo conocido con otras costumbres con otros anhelos, y así siguió recordando, hasta que empezó a amanecer, no se dio cuenta hasta que el sol toco sus cabellos, había pasado la noche recordando, nadie se le había aparecido, nada había ocurrido, sinceramente no esperaba otra cosa.
- Aquí me tienes, he pasado la noche en tu monasterio, y no me he dormido ni huido, me dijeron que si lo hacia responderías a mis preguntas, pero ya veo, que ni siquiera te has presentado Dubhe.-grito rabiosa al aire-
- Te dijeron, que puede que atendiera tus ruegos, no que lo haría- sonó una voz etérea desde ningún lado.
Aras miro a todos lados, pero no vio a nadie, se había quedado sin palabras cortantes con que responder.
- me has amenizado esta noche con tus recuerdos, por eso responderé a una sola pregunta, así que hazla y vete.-volvió a decir el viento-
- ¿Dónde esta la Llama verde? –Pregunto Aras temblorosa-
- busca allí donde Terror y Miedo se dan la mano, pregunta a las gemelas ellas podrán o no contestar a tu pregunta.
- Pero, ¡eso no es una respuesta!
- Es todo lo que diré, vete.
- Desde luego que no, quiero respuestas ahora.
- TE ATREVES A DAR ORDENES A UN DIOS.- rugió el viento, alzando por los aires a Aras y zarandeándola de un lado a otro del monasterio como si de una hoja se tratara.
Cuando volvió la quietud el silencio inundaba el ruinoso monasterio, Aras cogió sus cosas, y corrió como hacia tiempo que no lo hacia.
Se detuvo tras largo rato, su corazón latía rápidamente, y estaba feliz. Sabia quienes eran Terror y Miedo, conocía su emplazamiento, se les situaba mas allá de la frontera de Mandertal, siguiendo el Benetnash, eran las ciudades gemelas, Phobos y Deimos, terror y miedo en la lengua de Thar´Kul, el país de los salvajes.
12ª parte Iskander.
- Hay que reconocer que de todos tus parientes eres el mas listo Iskander- se decía Iskander a si mismo.
- Irse de Azhara fue una gran idea, dirigirse al suroeste no estuvo mal, al fin y al cabo, para salir de las fronteras de Mandertal el camino mas corto es ese, aunque también le debo agradecer a Nasser que pusiera el áspid en la cama, me dio la idea de ir por las 7 colinas, los pueblos por los que he pasado, han sido cuanto menos, pintorescos, las gentes hospitalarias, de hecho en el ultimo, hasta hubo una muchacha que me calentó la cama. ¡Pero no!, Cómo me iba a quedar en un pueblo fronterizo de Mandertal, que va, mejor salir a hurtadillas por la noche, para que cierta madre no me pillara, y luego campo a través hasta dejar atrás la ultima de las siete colinas y abandonar todo lo que tenga que ver con Mandertal, –en ese momento se sentó en una piedra harto de andar- Estúpido, ¿Cómo no pensaste? ¿Cómo no te acordaste? Claro que las 7 colinas son el final de Mandertal, por supuesto, ¿quien querría lo que hay a continuación.?
- Quién me iba a decir que el desierto de Megrez era así, cuando atravesé la ultima de las colinas no parecía tan malo, había algo de vegetación, algún animal que cazar, seguro que “mañana” veo algún poblado me dije, si seguro, ¡solo que ya llevo cinco mañana!, esto es siempre igual, estúpido se queda corto como calificativo. Mas bien loco, ya me dirás que hago hablando conmigo mismo sino.
Iskander oteo el horizonte en busca de alguna roca que cubriera su sueño, ya se hacia de noche y había buscar un sitio donde dormir. El desierto no era como decían los libros. Un lugar lleno de arena y dunas, con cactus, serpientes y escarabajos, no tenia nada que ver. Al menos el de Megrez no tenia nada que ver con el estereotipado desierto de los cuentos de viejas. Era inmenso, y tenia pequeñas acumulaciones rocosas, no montañas desde luego, pero tampoco dunas, en los seis días que llevaba andando por el desierto no había hecho mas que subir y bajar pendientes rocosas, cuando no tenia que escalar como una araña, claro. Las pocas serpientes que encontró estaban escondidas debajo de las miles de piedras, grandes y pequeñas que había en el suelo, el cual no era de arena finísima, o al menos no en su mayor parte. Los cactus brillaban por su ausencia, y los escarabajos, bueno, esos si estaban por todas partes, negros, azulados, verdosos, asquerosos en definitiva. De agua ni una gota, el cuarto día de viaje, se le había acabado la de la cantimplora. Si sus cálculos no fallaban tenia que estar a punto de llegar al río Benetnash, allí, encontraría agua, y también a los salvajes Thar´Kul.
Cuando llegara al río, ya vería, por ahora, mas valía que durmiera, tendría que levantarse al alba. Durante el día, el sol te achicharraba, por la noche la luna te helaba, no tenían piedad de los mortales esos malditos astros, claro que a ellos que les importaba, estaban muy altos, donde no pudiera molestarles nadie.
- Y yo me voy a volver majareta como siga hablando solo, aunque quizás ya lo estoy.- dijo Iskander para si mismo, la sed le estaba afectando mucho, había leído en algún lado que el cuerpo puede aguantar 6 días sin beber, esperaba que quien lo hubiera escrito no fuera el mismo que dijo que el desierto era liso y con arena fina.
Le despertó el intenso frió, el Megrez aun estaba oscuro pero por el este empezaban a despuntar los primeros rayos del sol. Se incorporo trabajosamente y busco la escarcha que se acumulaba en las rocas durante la noche. Lamió estas con avidez, menos era nada.
- A ver si busco algo de comida, veamos, serpiente cruda.... NO, si tuviera leña la podría asar, pero como no la tengo...., si encuentro al imbecil que escribió que las serpientes y los lagartos saben a pollo lo mato, seguro que nunca a probado ninguna cruda. A ver que mas nos queda en este maravilloso desierto, hhhhh, ya lo tengo ESCARABAJOS, repelentes, es como comer cucarachas, pensándolo bien, no tengo tanta hambre, total se puede estar una semana sin comer,.... claro que si también lo escribió el mismo inepto, lo mismo no vivo lo suficiente para matarlo.- y mientras así hablaba se puso en camino hacia el este.
- Megrez no ha cambiado nada desde el primer día, ya llevo siete días andando, el primero, los cinco “mañana” y hoy. Que manera mas rara de contar el tiempo, no cabe duda de que me falta algo de cordura, mirare por el suelo a ver si la encuentro.-Iskander se resistía a perder el humor, de hecho, era lo único que le quedaba por perder.
Camino a través de dunas que no eran dunas, sino pedruscos cubiertos de arena, sorteo cadenas de rocas, y por fin tras varias horas diviso a lo lejos un cambio en el color azafranado que dominaba el desierto-( por que escribiera lo que escribiera el condenado escritor, el desierto no es amarillo oro, sino azafran/mierda)- del azafran/mierda, paso lentamente al amarillo/diarrea y luego como si fuera un milagro al verde/putrefacción. En ese momento Esperanza se coló la mente de Iskander, y se fue a instalar en el hueco que había dejado Cordura, justo al lado de Desanimo. Desanimo y Esperanza se estuvieron peleando unos minutos, hasta que el verde descomposición se convirtió en verde/hierba, en verde/palmera, en verde/vegetación, entonces Voluntad acudió en ayuda de Esperanza y juntas vencieron al fatal enemigo. Consiguieron que Iskander andará mas rápido, mucho mas rápido, corriera,- donde hay verde/vegetación hay azul/ agua, le decía Esperanza a Voluntad, y donde hay azul/agua encontraremos a Cordura contestaba Voluntad.-
Y así fue como Iskander llego hasta el Benetnash, bebió hasta vomitar, y no comió, por que estaba demasiado débil para cazar, mucho menos para subir a una palmera y robarla un coco, y no digamos para romperlo. Se quedo dormido a orillas del río bajo la sombra de las palmeras, dando las gracias a Esperanza y Voluntad por no haberle fallado.
13 Aras.
Aras había caminado siguiendo la orilla del Benetnash, partió de Phekda con las primeras luces de la mañana dejando atrás el último pueblo de Mandertal, se estaba internando en el país de los salvajes.
Las montañas Merak dieron paso al desierto de Megrez, este era un sitio árido y desolado, pero en la cercanía del rió había mucha vegetación, palmeras, frutas salvajes de las que no sabia el nombre, animales pequeños y no tanto, ni siquiera hacia falta cazar para comer. Cuando se despertaba se hundía en las gélidas aguas del rió, tras el baño, subía a cualquier palmera para conseguir dátiles o cocos, los estrellaba contra una piedra, y luego con el cuchillo los dejaba listos para comer, improvisó una caña de pescar con una ramita flexible y cuando había suerte acompañaba su dieta de truchas o carpas.
Hacia cuatro días que había salido de Phekda pero no había encontrado ninguna aldea o algo que se le pareciera. Quizás los salvajes querían que entre el último pueblo de Mandertal y el primero de los suyos hubiera suficiente distancia, para que ninguno pensara en invadir o conquistar al otro, de todos modos, según se adentraba en el territorio salvaje, la vegetación que rodeaba el rió ocupaba menos margen. De ser casi de 300 metros en los aledaños de Phekda, había pasado a escasos diez o doce metros verdes, era como si el desierto intentara devorar el rió, y este se defendiera rodeándose de árboles y arbustos.
En el quinto día de marcha, divisó cuervos volando bajo, ando con cautela hacia ellos y vio tendido en el suelo a un joven, parecía dormido, se acerco sigilosamente, era rubio, con los largos cabellos enredados, parecía muy alto, pero al estar en el suelo no podía asegurarlo, le tocó ligeramente con la bota, y al ver que no se movía, le dio la vuelta, Tenia la cara quemada por el sol y llena de ampollas, rodeaba los labios una costra blanca, supuso que seria saliva reseca, sus manos estaban agrietadas, vestía ropas normales, pantalones y chaleco de piel, y camisa de lino, que supuso que en mejores tiempos debió ser blanca, sus brazos eran delgados, pero se apreciaban músculos dormidos en ellos, sus piernas eran largas y bien formadas, bajo la camisa se podía adivinar un torso ancho y fuerte, la camisa subía y bajaba lenta y entrecortadamente al ritmo de su respiración.
Aras se sentó sobre sus talones, no sabia si irse o intentar ayudar al joven, si lo ayudaba cabía la posibilidad de que no fuera muy bueno con ella, los hombres no solían serlo, podía hacerla daño, o robarla la daga. Con estos pensamientos se levanto y hecho a andar sin volver la vista atrás.
- mejor me voy ahora, no quiero correr ningún riesgo, - se decía a si misma-
- pero por otro lado, me voy a pasar el resto de mi vida recriminándome por haberlo abandonado, una cosa es matar a quien te ataca y otra cosa es dejar morir a alguien.- decía Razón-
- Seguro que morirá de todas maneras, y yo no puedo perder tiempo. – decía Miedo-
- Pero si muere sin haberle ayudado, siempre tendrás la duda de si podrías haber hecho algo- la contestaba Remordimiento
- Intenta curarlo, si muere, no será por tu culpa, si vive, abandónale la primera noche que este mejor con algo de comida, así no correrás tanto peligro- apunto Cautela-
Aras se detuvo y desando el camino hasta el joven, le miro atentamente y luego soltó su hato, subió a una palmera y cogió unos cuantos cocos, los abrió y mojo una tela limpia en la leche que tenían en su interior, pasó esta delicadamente sobre los labios del hombre, luego empapó otro trozo de tela en el agua del rió, recorrió con ella el cuello, y la cara del muchacho. Cuando le hubo limpiado el rostro de arena, saco de su hato una pomada que había comprado en Phekda para las quemaduras del sol, y la extendió por el rostro y las manos del joven. Le puso un trapo humedecido en la frente y volvió a mojar sus labios con la leche del coco, lo movió del sitio en que estaba colocándolo de manera que el sol no lo tocara y se sentó en la orilla del rió a intentar pescar algo.
Consiguió dos carpas no muy grandes, encendió una hoguera y comenzó a limpiarlas, luego las atravesó con palos y las acerco al fuego para que se fueran cocinando.
Hasta Iskander llegaba un olor delicioso a pescado asado.
- me he muerto y estoy soñando, -pensó-
Abrió tímidamente los ojos y observo su alrededor, vio una hoguera con un par de peces, y tras esta a una muchacha. Tenia una cara hermosa, con pómulos afilados, nariz recta y boca carnosa, la frente era ancha, una mata de cabello rojo la tapaba parcialmente, el cabello le llegaba por debajo de la estrecha cintura y llevaba parte de el recogido en trenzas. No era baja, ni tampoco alta, estaba delgada, mientras afilaba un cuchillo se le notaban las formas de los músculos bajo la ancha camisa, parecía tener los pechos pequeños, y las piernas eran largas y parecían torneadas bajo los anchísimos pantalones de lino que llevaba, desde luego seria toda una preciosidad si no fuera por la ropa grande y la cara de mala leche que tenia en esos momentos.
- Vaya, veo que no te has muerto- dijo ella con cara de pocos amigos.-
- Muchas gracias por el recibimiento – contesto Iskander sorprendido-
- De nada
- Gracias por cuidarme, sin ti probablemente hubiera muerto.
- No hace falta que me lo recuerdes- contesto Aras agria.
- Esas truchas tienen muy buen aspecto- comen | | |