Publicado: Jue Jun 02, 2005 1:57 pmAsunto: Espíritu del Fénix
(Ala, un trocito más, siento que sea poco, Metalin, pero estoy en medio de los examenes.)
El joven caballero echó una ojeada a quienes le rodeaban, expectantes.
- ¿Supongo que Sven habrá dejado a alguien al mando mientras él y Ratz están fuera?
- Sí, Kale, a Kevin, es el más capaz.
Kale se llevó una mano a la frente.
- ¿Kevin, al mando? ¡Qué el Gran Fénix nos ampare! – Exclamó.
- ¡Cierra el pico, mocoso!
El guerrero y Esmeralda regresaban a la carrera, en aquel momento.
- Hay avocs al otro lado de la fuente termal y también unos orcos descomunales, - informó Esmeralda. – Hemos tenido un mal encuentro con uno…
- Orcos y avocs… no tardarán en aparecer los Caballeros de la Muerte si esas bestias están cerca – opinó uno de los rebeldes.
<<Maldita sea, hay mujeres, niños y ancianos, si atacan, esas bestias no tendrán la más mínima piedad…>> Pensó Kale. <<No podrán escapar a tiempo, a menos que…>>
Había tomado una decisión.
- Todos aquellos que sepáis luchar, tomad las armas y reuníos aquí con Kevin, Esmeralda y conmigo – ordenó el joven. – Los demás, id a las cuevas y refugiaos en las más profundas.
- Mocoso, te recuerdo que soy yo quien está al mando aquí.
- Pues haz el favor de demostrarlo, payaso...
Kevin le lanzó una mirada asesina y se encaró con los refugiados.
- Todos aquellos que sepáis luchar, tomad las armas y reuníos aquí con Kevin, Esmeralda y conmigo – repitió el guerrero. – Los demás, id a las cuevas y refugiaos en las más profundas.
Apoyado en una roca de brazos cruzados, Kale meneó la cabeza.
- Eso se te ha ocurrido a ti solito, ¿verdad, payaso?
Kevin había empezado a apretar los puños pero, cuando Esmeralda los miró a los dos de mala manera, los relajó.
- ¡Kale, Kevin! No es momento de pelearse, trabajad juntos aunque sea por una sola vez.
- Tienes razón, este no es el momento más indicado para discutir, lo siento – las disculpas de Kale iban dirigidas a Esmeralda no a Kevin. – Kevin, sellemos una tregua, aunque sólo sea por una vez.
El joven caballero le tendió la mano. Una mano que Kevin sólo estrechó después de que Esmeralda lo fulminara con la mirada.
- Muy bien, mocoso, estamos juntos en esto, pero cuando acabe resolveremos nuestro asunto pendiente de una vez por todas.
Kale asintió, con mirada decidida. Esperaba que la situación que se les presentaba acabara con la inútil rivalidad que mantenían.
Publicado: Lun Jun 06, 2005 6:59 pmAsunto: espiritu del fenix
Esmeralda observaba las evoluciones del avoc tumbada sobre el repecho donde ella, Kale y unos veinte rebeldes más, se habían ocultado para espiar a su enemigo.
- Es extraño, sólo veo avocs y alguno de esos orcos enormes, - comentó la joven, regresando con los demás. – Se supone que si es un grupo de exploración ya deberían saber que el campamento esta aquí y avisado a los Caballeros de la Muerte…
- Tal vez ya hayan avisado a los Caballeros de la Muerte y simplemente estén vigilando – sugirió uno de los rebeldes, un hombre de mediana edad, de cuidada barba rubia y cabello del mismo tono.
<<Los cormytas nunca se dejarían ver, en todo caso>> pensaba Kale. <<Además, esos monstruos deberían a estar más cerca del campamento, si están montando guardia, a no ser...>>
El joven caballero se levantó de golpe y saltó fuera de la zanja sin pensar en que sería visto.
- ¿Qué haces Kale? – Preguntó Esmeralda, tirándole de la pernera del pantalón. – Te van a ver.
Sin embargo, Kale estaba oteando el cielo, en dirección al campamento, vislumbrando dos dragones del Ejército de Cormyth, sobrevolando en círculos el emplazamiento.
- ¡Por el Gran Fénix! – Exclamó, al comprobar aquello que temía. – Wulfric, id y avisad a Kevin, ¡¡el grupo de exploración era una maldita trampa, esos cormytas querían alejarnos del campamento!!
El rebelde salió con cuidado de la zanja, para cumplir la orden de Kale, pero eso no le valió para sobrevivir. No había acabado de sacar todo el tronco para tumbarse y alejarse unos metros por el helado suelo, cuando dos flechas le atravesaron el corazón. Kale lo tomó por los hombros antes de que se diera contra el suelo.
Esmeralda respondió y dio a los agresores, pero Wulfric estaba herido de muerte.
- Kale, decidle al príncipe Sven que lo intenté... – esas fueron sus últimas palabras.
Un nudo se formó en la garganta de Kale, pero sabía que si no se sobreponía todos morían a manos de los cormytas, no podía permitir que volviera ocurrir algo como lo de Edward. Esmeralda y el resto del grupo esperaban sus órdenes.
- Griselda, ocupaos de vuestro esposo, vos, Owen, ayudadla – le dijo a la mujer de Wulfric y al hermano de esta. – Los demás conmigo, tenemos que volver al campamento. Cúbrenos con tu arco, Esmeralda, Lin, vos también. ¡Adelante!
Bajo una lluvia de flechas consiguieron salir de la zanja y correr hacia el campamento. Espalda con espalda, las dos arqueras, Esmeralda y Lin, les cubrían la retaguardia.
A pesar de que el mensajero enviado por Kale nunca había llegado, Kevin había llegado a la misma conclusión, pues los dos grupos llegaron al campamento a la vez. - ¿Por qué no me avisaste si llegaste a la misma conclusión, mocoso? – Le increpó Kevin, nada más reunirse con él.
- Iba a hacerlo, payaso, pero resulta que el hombre que envié a avisarte cayó muerto antes casi de salir.
- Por tu incompetencia, mocoso.
- No fue culpa de nadie – terció Esmeralda – los avocs estaban vigilando y lo vieron, punto. Habíais sellado una tregua, ¿lo recordáis?
- Comprobemos como está la situación – sugirió Kale, lanzándole a Kevin una mirada asesina. – A menos de que tengas una idea mejor, - añadió con sarcasmo.
- No, no tengo ninguna idea mejor, mocoso.
Se ocultaron tras unos matorrales para sopesar el panorama. El espectáculo no era nada agradable, los dos dragones lo habían destruido todo y los soldados negros deambulaban a su antojo, al pillaje de todo aquello que había sobrevivido.
- ¿Cómo hemos sido tan estúpidos? – Se preguntó en voz alta Kevin. - Aquí ha habido un incendio, ¿es que nadie se dio cuenta en dos horas? – Miró directamente a Kale.
- Son dragones azules, payaso – replicó el joven caballero. – Lanzan descargas eléctricas tan potentes que antes de que puedan producirse las llamas han consumido aquello que hayan tocado.
- ¿Qué hacemos ahora?
- No podemos enfrentarnos a esos cormytas nosotros solos, debemos esperar a que regresen Sven y Ratzen – contestó Kevin. - Le mandé una paloma mensajera al príncipe pidiéndole que regresara pronto y con refuerzos si podía ser, espero que le haya llegado.
- ¡Ey! ¡Mirad! – Exclamó Esmeralda, señalando hacia una de las grutas.
Aquella que llevaba a los pasadizos que se hundían en la colina. Donde se habían ocultado los niños, los más ancianos y los que no podían luchar. Un pelotón de Caballeros de la Muerte salía de ella. Sin embargo todos pensaron que no habían encontrado los pasadizos secretos hasta que vieron una forma postrada que varios de ellos transportaban en una litera.
- ¡Es Olga! – Exclamó Kale.
- Pero, ¿por qué se la llevan a ella y han dejado a las otras y a los niños…? – Se preguntó Esmeralda, en voz alta. – No tiene sentido.
- Oye, mocoso, si tú estás aquí, ¿quién es ese cormyta que camina junto a la litera de Olga? – Intervino Kevin, más boquiabierto de lo que Kale lo había visto nunca.
- ¡Es el mismísimo gobernador Thakorë! – Exclamó, en voz baja uno de los rebeldes. - ¿Qué hace aquí?
Kale miró hacia donde Kevin apuntaba y vio a su replica exacta. Yohan se había quitado el casco.
- ¡Yohan!
Kale se levantó de un salto y hubiera echado a correr para enfrentarse al joven cormyta si no fuera porque Esmeralda, tan sorprendida como Kevin, lo detuvo.
- ¿Dónde vas? Esos cormytas te mataran si te ven.
- ¿No entiendes Esmeralda? Ese tipo que se parece tanto a mí por una gracia del Destino, fue quien mató a mi familia…
Uno de los rebeldes más ancianos le puso una mano en el hombro y lo obligo a ocultarse de nuevo.
- Todos tenemos cuentas pendientes con los cormytas, muchacho, sin embargo, no es momento para saldarlas.
- No me puedo quedar aquí viendo como Yohan se lleva también a Olga – replicó, pensando en Karen.
El joven se volvió a sentar, comprendiendo, a su pesar, que si se dejaba llevar por la ira y trataba de vengarse no conseguiría más que caer muerto o prisionero de los cormytas y además, podría descubrir la posición de los combatientes rebeldes. Eso no ayudaría a nadie.
- Desplazaos por el suelo, entre los matorrales – ordenó Kevin, de repente. – Esos cormytas no esperan un ataque proveniente del bosque, si les preparamos una emboscada, caerán como moscas y podremos rescatar a la prometida de Sven.
- Y también podrían adivinar nuestras intenciones y masacrarnos a todos, payaso.
Kevin le lanzó una mirada asesina.
- Eras tú, quien pretendía enfrentarse solo a ese cormytas, así que repta y calla.
Cuando vas a seguir con la historia Esmeralda que me tiene enganchado _________________ " La Dama Negra llegara y todo se llevara con su helado beso. Para que resistirse?... "
Publicado: Dom Ago 21, 2005 5:03 pmAsunto: espiritu del fenix
Siento hacerte esperar Gilleas, lo que pasa es que he hecho algunos cambios... pero volveré en cuanto los cambios (estilo J.K.Rowling) esten acabados... o si quieres siempre te la puedo enviar a ti personalmente-
___ Hola!. Esmeralda. Muy ,muy buena tu historia esbribes mejor que yo,es más me quede leyendo tu historia desde las 10:45 de la noche hasta las 3:33 (hora Argentina). Desde cuando escribes?.Escribiras unlibro sobre ello?.
Un saludo
__________
LA VIDA ES EL PRINCIPIO DE LA CREACION
Y LA CREACION ES EL PRINCIPIO DE LA VIDA
Todas las horas son GMT + 1 Hora Ir a página Anterior1, 2
Página 2 de 2
No puedes publicar nuevos temas en este foro No puedes responder a temas en este foro No puedes editar tus mensajes en este foro No puedes borrar tus mensajes en este foro No puedes votar en encuestas de este foro