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Sargon: Heavy Metal con influencias árabes. "TRANSCRIPTIONS" primer disco de Sargon, grabado en los estudios Ateneu X de Vilafranca el Penedés, y masterizado en 44.1 estudi de gravació en Girona. La producción, a cargo de Rafa Garrigós (ÁSPID) a conseguido un sonido muy poderoso y original, buena presencia

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DATHANNA
Jenn Mahdi
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Registrado: Feb 07, 2002
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MensajePublicado: Dom Feb 02, 2003 8:55 pm    Asunto: Responder citando

47 El poder del fuego

Ydarka se adelanto sin miedo, sacando sus dos espadas, el montruo rugio y ataco con sus cuatro brazos, como serpientes buscando la presa pero no golpearon nada Ydarka se movia con fluidez y una rapidez pasmosa mientras sus espadas giraban sin cesar y acertaban en los brazos, el montruo rugio de dolor y rabia, dolor por las heridas que le producian las dos centelleantes espadas y rabia por no poder atrapar a su presa.
Mientras Iskander, Aras y Karsin miraban embobados sin apartar la vista estupefactos por como Ydarka se movia era una danza de muerte y gloria que deslizaba de un lado a otro sin sufrir un rasguño, siempre parecia que los brazos lo iban a alcanzar, pasaban rozandole pero en el ultimo momento no encontraban nada.
El monstruo se olvido de los demas numerosas heridas surcaban sus brazos y piernas de donde salia una sangre negra y oleosa, ese fue su gran error al olvidarse de los demas Alcor se acerco como si paseara por el campo levanto su mano y toco al monstruo, de repente este se quedo quieto sin pronunciar ni un sonido mientras su piel se fue arrugando, encogiendose poco a poco, marchitandose.
Los tres miraban sin salir de su asombro y el viento trajo unas palabras.
"polvo somos y en polvo nos convertieros"
La bestia fue desapareciendo, era como un cuerpo al que se le sacaba todo el agua, su cuerpo se desacia en polvo que el viento se llevaba y en unos momentos no quedaba rastro de su existencia excepto las manchas de sangre que habia en el suelo.
- Lo has echo muy bien pero la proxima vez no te entretengas tanto.
Dijo Alcor a Ydarka.
- Si shadafi lo tendre en cuenta.
- Bien a que esperamos
Tras decir esto Alcor siguio caminando por un camino que no estaba alli hacia unos momentos seguido de Ydarka.

Aras no sabia que pasaba y lo unico que se le ocurrio decir antes de seguirlos fue:
- ¿Que significa shadafi?
- significa reverenciado maestro pero con un gran significado sentimental de respeto y afecto.
Karsin se preguntaba quien seria Alcor, no podia quitarle la vista de encima desde que lo habia visto y cuando se habia acercado a ella se habia quedado paralizada como una tonta campesina sin saber que decir.

De repente Alcor se paro y alzo la cabeza como si estubiera escuchado algo.
- Vaya, me ha salido un imprevisto del que tengo que ocuparme volvere pronto, Ydarka seguira con vosotros, tengo la certeza que os puede hacer falta.
Torcio tras una curva del camino y cuando los demas llegaron a la curva no habia nadie.
- Cuentanos tu historia Ydarka, asi el camino sera mas ameno y luego te contamos nosotros la nuestra, despues de todo vamos a ser compañeros de viaje.
Karsin no dijo que lo que realmente queria es que le contara todo lo que sabia de Alcor, pero esperaba poder conducirlo a ello sin que se diera cuenta.

Vuestro turno.

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Etien
Jenn Mahdi
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MensajePublicado: Lun Feb 03, 2003 4:48 pm    Asunto: Responder citando

48 Humo de sueños

Ydarka contó lo poco que sabia sobre si mismo, lo que había escrito en papeles antes del olvido nocturno. Luego relato lo sucedido desde que conoció a Alcor. Mientras contaba la historia Karsin no podía evitar imaginar cada una de las escenas que Ydarka relataba, como Alcor le descubrió parte de su pasado, como le enseño a usar armas, a protegerse, a todo. Pero en su imaginación no veía a Ydarka, solo veía a Alcor en distintos momentos y situaciones. Cuando Ydarka acabo de exponer los hechos, Karsin aun seguía soñando.

Iskander comenzó a relatar su historia, hasta el momento en que Aras lo encontró medio muerto, luego ella la continuo hasta que la pico el Amrec, entonces volvió a retomarla Iskander, ambos se complementaban como si fuesen una sola persona, relataron todos los sucesos, omitiendo la prueba de las gemelas y lo que había pasado en la habitación del templo. Ni Karsin ni Ydarka preguntaron mas.

Cuando Karsin comenzó a contar la suya, oyeron un pequeño silbido, algo que descendía hacia ellos desde las paredes de roca. Apareció humo y de repente todo se torno gris. Luego el olvido.

Ydarka estaba en su pueblo, su hermana recogía flores en el campo mientras el afilaba sus armas, había regresado hacia poco de una batalla en la que había intervenido como mercenario, le habían pagado muy bien, tanto que había podido comprar un poco de terreno, pensaba cultivarlo, para sacar dinero y así poder vivir en paz sin tener que volver a guerrear. Su hermana sonreía juguetona, tenia el pelo lleno de flores, las mejillas estaban sonrojadas por el calor, y de sus labios surgían cantarinas risas. Todo en ese momento emanaba tranquilidad. A Ydarka le parecía increíble, todos sus anhelos se habían cumplido, no deseaba más de la vida.

Karsin estaba en la mansión de las sabias, ella era la nueva regidora. Las sabias eran de nuevo bien consideradas, de hecho, el nuevo rey, Iskander, y su esposa, les habían destinado un puesto en el consejo del reino, justo por debajo de ellos. Su esposo, un hombre de cabellos blancos y ojos increíblemente azules la esperaba en la biblioteca. Karsin le sonreía mientras se acariciaba el abultado vientre, ya faltaba poco para el nacimiento. El sol alumbraba la mansión y dotaba de verdor el jardín, las nubes paseaban melosas por el cielo, y ella estaba llena de dicha.

Iskander, se encontraba de nuevo en Azhara, en la antigua casa de su madre. Había construido una nueva habitación que usaba como taller, pasaba parte del día allí, haciendo tallas y muebles. Estaba observando atentamente un tronco de madera, intentando sacar la imagen que había en su interior. Tras mucho cavilar, decidió darle forma de mujer, una mujer no muy alta, delgada y con largos cabellos. Se recostó un poco en la silla, y miro a través de la ventana, vio a la mujer de sus sueños sentada sobre la hierba, con un vestido blanco vaporoso sin mangas, que le daba aspecto de irrealidad, el rojo pelo, suelto, acariciando sus hombros desnudos, las manos juguetonas arrullando a una pequeña ardilla que había encontrado medio muerta hacia unos días, y que había curado con cariño. Ella levanto la mirada hacia la ventana al sentirse observada, y al verle le sonrió. Su sonrisa se grabo en el corazón de Iskander como el mas dulce de los placeres. Iskander sonrió a su vez, Aras, decía su mirada. Aras, susurraba su corazón.

Aras estaba de nuevo en Azhara, había viajado por todo el mundo, y conocido todas sus culturas, había escalado todas las montañas, y navegado todos los ríos, había aprendido todas leyendas y había formado parte de algunas de ellas. Pero ahora estaba en casa, se sentía feliz, había realizado su sueño y volvía al hogar. Sus padres no estaban, hacia tiempo que vivían en otro sitio, en su lugar se encontró con su abuelo Sesmar, ella le contaba sus viajes, y el se reía al recordar los suyos. La casa en la que vivían era una pequeña cabaña de madera, rodeada de prados y árboles, no recordaba haber vivido nunca allí, pero sabia que estaba en casa por primera vez en toda su vida. Estaba sentada sobre la hierba con su abuelo contándole una vez mas sus viajes, cuando Iskander salio de la casa, llevaba una talla con forma de mujer en las manos, Aras supo que era ella. Iskander se sentó en la pradera junto a ella, y la beso tiernamente en los labios, ella empezó a juguetear con el pelo de el, las manos de el comenzaron a acariciar sus brazos, mientras que ella se recostaba sobre el césped, los dedos de Iskander se deslizaban sobre su vestido desabrochando los cordones, Aras se abandono. De repente recordó a Sesmar, y se levanto de golpe, pero su abuelo ya no estaba allí, Aras sonrió, Sesmar siempre sabia desaparecer sigilosamente. Volvió el rostro hacia Iskander y sonrió. Por primera vez en su vida, estaba tranquila junto a las dos personas que mas amaba en el mundo. Se dejo ir mientras Iskander la besaba todo el cuerpo, pero había algo que rondaba su cabeza y no la dejaba abandonarse del todo, era algo importante, algo que no estaba colocado correctamente en la escena, algo sobre Sesmar. Sesmar, el no podía haber estado allí contando historias. ¿Por qué no podía? No lo recordaba, intento pensar en ello, pero la idea se le escapaba continuamente. ¿Por que Sesmar no podía estar allí con ellos? La revelación llego dolorosa como si le hubieran arrancado parte de su alma. Sesmar no podía estar allí con ellos por que había muerto hacia muchos años.
Aras abrió los ojos. El paisaje había cambiado, ya no estaba en casa, ya no había pradera sobre la que tumbarse, Iskander ya no la abrazaba tiernamente. Estaba rodeada de paredes de roca sobre un suelo duro y árido, Iskander dormía con los abrazos abrazados en torno a si como si abrazase a un ser amado, Karsin estaba tumbada en el suelo con las manos alrededor de su vientre y una sonrisa de felicidad en el rostro, Ydarka reposaba en el duro suelo con las manos bajo la cabeza y sonriendo divertido. ¿Cómo era posible? Estaban todos dormidos menos ella. ¿Qué había pasado? Se levanto trabajosamente, su cabeza estaba algo adormilada. Era como si hubiera sido drogada, se acerco a Iskander para despertarle cuando oyó un ruido a su espalda, se volvió y cuando lo vio, un grito de terror asomo a sus labios.



49 Mandertal


Izar.

Izar el mercader regresó a su pueblo, había sido imposible hablar con Shainar Ru. Las antaño alegres gentes de Azhara estaban sufriendo la mayor de las agonías. No tenían comida, no tenían ley, no tenían futuro.
Izar estaba asombrado por todo lo que había visto en su corta estancia en la capital del otrora glorioso reino.
Volvía a casa con una sola idea en la mente, avisar a su gente, derrocar al heredero que los tenia esclavizados y proponer que el pueblo se convirtiera en una ciudad con derechos y leyes propias, alejándose así para siempre del gobierno de Mandertal y su putrefacción. Sabía que no iba a ser fácil, que tendrían que luchar por ello, pero nada tenían ya que perder. Visitaría también los pueblos de alrededor, les incitaría a luchar por la libertad, creando así un ejército de pueblos libres con el que vencer al terror de Shainar.



Alkes.

Venciéndose a si mismo, Alkes se acerco hasta el puesto de guardia del alcázar. Quería entrar a formar parte del ejército de la ciudad, mas aun, soñaba con llegar a ser el general del ejército de Azahara. Su constitución corporal lo hacia adecuado para la vida del soldado, alto, con fuertes músculos, y una cara que jamás expresaba ningún sentimiento. Expuso sus intenciones al guardia, y este a su vez llamo a su superior.
Le miró de arriba abajo, a una señal, aparecieron dos soldados pertrechados con armadura y espada, le ofrecieron una, luego empezó la lucha, Alkes tuvo que utilizar todos los recursos que tenia para no acabar ensartado con una espada. ¿Qué demonios les pasaba? El no era un luchador, ni tampoco un soldado, de hecho había acudido a ellos, para que le formasen como tal, no para que lo matasen. Cuando ya estaba todo perdido, el oficial superior levanto una mano. Los dos atacantes bajaron la espada. Alkes estaba en el suelo, todo su cuerpo lleno de cortes y magulladuras, los músculos aullando de dolor. El oficial lo miro, luego le ordeno que se levantara.
- parece que este palurdo puede tener madera de soldado, llevarle hasta el instructor, el sabrá que hacer con el.
Ya estaba, eso era todo, ninguna pregunta, nada sobre por que quería ingresar.
Alkes se levanto como pudo del suelo y acudió cojeando hasta donde le estaban esperando los soldados. Luego penetro en el alcázar dispuesto a enfrentarse a una nueva vida. Su mente puesta en una única idea. Llegar a lo más alto, ganarse la confianza del ejército, y asesinar a Shainar Ru por la muerte de su mujer y su hijo recién nacido.

Riger

Riger se presento a Mirach, el maestro de cocinas de Shainar, pidiendo un puesto como sirviente. El maestro de cocinas le miro detenidamente. Riger tenía siete años, pero aparentaba casi diez, era alto para su edad. Su pelo casi negro se rizaba en caprichosos bucles que sobrepasaban su nuca, su cuerpo estaba escuálido debido a la falta de alimento, pero prometía belleza una vez fuera rellenado con suficiente comida. Su cara era armónica, con mejillas tersas y labios gruesos y bien dibujados. Los ojos eran profundamente negros e insondables, ojos que han visto mas de que cualquier persona puede ser capaz de soportar.
- si quieres trabajo, niño, te aconsejo que vayas a otro lugar. - Dijo el maestro
- ¿no hay trabajo aquí para mí?
- Si lo hay niño, pero es un trabajo que podría volverse en exceso desagradable. Busca en cualquier otro lugar, será mejor para ti.
- No quiero buscar en otro lugar. Quiero trabajar aquí.
- Creo que no lo entiendes. Eres demasiado hermoso para estas cocinas. Puede que durante una semana, incluso que durante un mes pases desapercibido, pero luego, Shainar notara tu presencia, y eso no será agradable para ti.
- Eso no es ningún impedimento, quiero trabajar aquí.
- Sigues sin comprender, Shainar hará que pases a formar parte de su sequito, a el le gustan mucho los muchachitos hermosos, y tu lo eres.
- Mi padre ha muerto asesinado cuando Nasser el heredero le cogio robando un pollo para que madre y yo no muriéramos de hambre, mi madre fue violada por Nasser y sus hombres mientras mi padre miraba. Mientras yo enterraba a padre, madre se lanzo a su tumba y se corto la yugular con un cuchillo por que no quería seguir viviendo. Eres tu el que no lo entiende. Quiero formar parte del sequito de Shainar, quiero estar en su cama cuando la luna aparezca en el cielo, quiero murmurarle palabras al oído acerca de Nasser y los herederos, palabras que no serán ciertas, pero que el creerá, por que yo haré que las crea. Quiero meterme en su mente hasta que sea incapaz de pensar si no estoy cerca.
- Dioses niño, no sabes lo que dices, por que me cuentas esto.
- Por que cuando mi abuela Hecka murió de hambre, fuisteis el único que se acerco a mi padre y le ofreció consuelo, por que se como te has arriesgado por nosotros cuando las noches sin luna venias a casa a traer alimentos robados a Sahinar. Por que se, que deseas la destrucción de Shainar casi tanto como yo.
- Tú eres el hijo de Deneb.
- Si
- No puedo dejar que hagas lo que pretendes, no puedo hacerlo, se lo debo a la memoria de tu padre.
- Si no me ayudas tu, encontrare otra forma de acercarme a Shainar, y entonces jamás estarás cerca para ayudarme

Mirach no pudo menos que advertir la decisión dibujada en los ojos del Riger, supo que no se detendría ante nada. Pidiendo perdón a los dioses, y a Deneb en especial, le asigno un puesto de sirviente en las cocinas.


Nasser

Nasser estaba harto de los jodidos pueblerinos, no hacían mas que darle la tabarra con sus estupidas pretensiones, que tenemos hambre, que si las tierras están asoladas, que si hay cada vez mas bandidos, que si los asaltantes han tomado los caminos, que si los niños mueren de hambre, que si las mujeres están débiles, que si los hombres están enfermando por la desnutrición. Por todos los Dioses, esos jodidos bastardos le daban dolor de cabeza, eran excusas para no pagar los impuestos. Malditos fueran una y mil veces, ¿es que no se daban cuenta que el tenia que mantener un ritmo de vida? Es que no habían pensado, que si el dejaba de hacer lo que hacia, los demás herederos pensarían que se había vuelto débil, y atacarían sus tierras. Por supuesto que había comida, el comía todos los días. Las tierras no estaban asoladas, es que ellos eran unos jodidos vagos que no las trabajaban. Por supuesto que había más bandidos, eran ellos mismos, siempre es más fácil robar que trabajar. Claro que los niños morían de hambre, pero era culpa de los padres, si no podían mantenerlos que no jodieran como cerdos creando niños como los conejos. ¿Las mujeres débiles? Eso si que era gracioso, las mujeres con abrirse de piernas tenían suficiente, para que querían estar más fuertes. ¿Los hombres desnutridos? Que comieran los restos, a el eso no le importaba, siempre y cuando, claro esta no se los robasen a sus perros. Tendría que poner orden una vez mas. A partir de ese momento todo aquel que se negase a cumplir sus órdenes o a pagar sus impuestos, seria azotado hasta la muerte, a ver si así comprendían de una vez por todas quien mandaba en la aldea.

Shainar

Shainar estaba aburrido, sus últimas conquistas no le aportaban nada, estaba harto de jovencitos ambiciosos sin ninguna imaginación en la cama.
Shainar estaba también furioso, los herederos de negaban a pagarle argumentando que ellos mismos no recibían el pago de sus impuestos por parte de sus siervos.
Nada estaba saliendo como había planeado. El pueblo ya no le quería, habían ocurrido disturbios, el pueblo pedía su destitución, eso por supuesto no era importante, después de haber colgado en la rueda a unos cuantos los ánimos se habían calmado. Desde luego era un gran invento lo de la rueda. Se cogia una rueda grande, por ejemplo de un carro, y sobre ella se ponía al desgraciado que había osado oponérsele, se le ataba a ella por pies, manos, codos, y rodillas, luego el verdugo con un mazo iba rompiendo sistemáticamente cada una de las articulaciones del bastardo, a continuación se le sacaban los ojos, y por ultimo se colgaba la rueda con los despojos todavía vivos del miserable en un poste alto, para que todos pudieran ver como los cuervos se daban un festín. Si el verdugo era hábil, el hombre podía seguir vivo un día o dos mientras colgaba de la rueda, si el verdugo no era hábil, bueno, entonces la diversión acababa pronto y también el verdugo.


Myllian

Las sabias seguían encerradas en los calabozos, apenas recibían comida ni bebida, ya habían muerto dos por las malas condiciones higiénicas y el hambre.
Myllian apenas comía, se pasaba el día arrodillada en un rincón rezando a las estrellas, no conocía el nombre de ningún dios, pero siempre había pensado que si de verdad existían, el mas grande de todos ellos viviría en las estrellas.
Desde el exterior penetraban los lamentos de los niños hambrientos, de los hombres insatisfechos y de las mujeres asustadas, pero ellas no podían hacer nada.
Solo la quedaba rezar, rezar por que la profecía fuera cierta y llegara el día en que el portador de la Llama Verde se abatiera sobre Shainar y los Herederos cual espada de luz, otorgando de nuevo al pueblo el derecho a la vida.


Bueno, esto es todo chicos. Por cierto lo de la rueda no me lo he inventado, es cosa de la inquisición, que yo no soy tan retorcida. Os toca
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DATHANNA
Jenn Mahdi
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MensajePublicado: Vie Feb 07, 2003 1:36 am    Asunto: Responder citando

50 Alcor

Justo en las afueras del laberinto, una tormenta de arena rugía con furia y se acercaba, crecía en su intento de sobrevolar las montañas, como si buscara venganza.
Hasta que en la entrada del laberinto un hombre caminaba sin miedo hacia la tormenta parándose a esperarla.
- Es que el tanto aullar os ha secado el poco sentido común que os quedaba. Se puede saber que hacéis aquí, vais a estropearlo todo. No puedo dejaros pasar, debéis volver al desierto, con vuestras ciudades.

Las dos diosas rugieron, como un simple mortal les daba ordenes a ellas, quien se creía que era.
- Aparta, nuestra hija nos espera.
- Vete y olvidaremos que nos has hecho frente.

La figura adopto una expresión furiosa. Sus ojos brillaron con una luz azul.
- Basta.
El viento no le hizo caso y continuo su camino.
-HE DICHO
BASTA

La tormenta paro de repente, el viento se quedo quieto, los animales que estaban cerca se escondieron o salieron huyendo, solo se oía el murmullo de dos ligeras brisas de aire.
- Es que queréis que todos los dioses se enteren de lo que esta pasando, no tuvisteis bastante con que os engañaran una vez.
Las dos diosas se dieron cuenta de quien era realmente quien tenían delante y en toda su vida se habían sentido mas confusas que ahora.


51 El laberinto
En toda su vida había visto a una persona tan horrenda, la figura toda vestida de negro, con numerosas bandoleras y fundas para armas, la miraba con unos ojos inyectados de sangre, unas espantosas cicatrices le cruzaban la cara, que todavia supuraban, aunque eso no era lo peor, el brazo izquierdo y parte del pecho estaba descubierto y lleno de ampollas como si se hubiera quemado con acido ardiente.
- Una ha despertado.
Por un momento Aras pendo que le hablaba a ella, pero al ver movimiento detras de ella supo que había mas detras de el.
- Bueno asi podremos divertirnos un poco mientras tanto, los demas no despertaran al menos hasta mañana.
A pesar de sus heridas el hombre desfigurado la agarro del brazo y la tiro en medio de 4 hombres mas, que aunque tenían heridas no eran de mucha importancia.
Todos vestian igual que el otro y las miradas que tenian eran de una total y absoluta frialdad y vacios de toda emoción.
- Si podemos divertirnos un poco, bien es sabido que desde que entramos en este maldito laberinto solo hemos dado vueltas y mas vueltas y luchado contra toda clase de criaturas.
- Podeis divertiros un poco pero no la mateis, a lo mejor sabe el camino de salida o incluso sabe a quien buscamos.
- Aun quedan los otros - Dijo un hombre bajo mientras sacaba un cuchillo y la miraba fijamente.
- Quieres correr el riesgo, recuerda que eramos 30 cuando entramos y mira los que quedamos.

Dicho esto 3 de los hombres la sujetaron y se la llevaron a un lado de la pared de roca.
Aras se puso a gritar como una loca al comprender cual era la intencion de los hombres, intento golpearles, arañarles, morderles, pero fue en vano lo unico que consiguio es que la amordazaran, le ataran las manos y que dos la sujetaran mientras el tercero empezaba a desabrocharse los pantalones.
Aras estaba aterrorizada, sin saber que hacer, su mayor pesadilla, la que habia conseguido apartar en el templo estaba a punto de realizarse y no podia hacer nada para evitarlo.
Las lagrimas corrian por sus mejillas sin que pudiera evitarlo y eso parecia que les hacia incluso mas gracia.

El grito ahogado de uno de sus compañeros los paralizo y todos volvieron la cabeza, el hombre desfigurado caia al suelo con las manos intentado tapar la sangre que se escapaba por su garganta. De inmediato todos los hombres sacaron sus armas y se separaron para enfrentarse a Ydarka.
Por un momento penso que estaba salvada pero vio que igual que a ella le habian quitado las armas y estaba desarmado y recordo con la facilidad con que se movian y la fuerza con la que la habian sujetado. Intento gritar para advertirle pero la mordaza se lo impedia y solo pudo observar como se desarrollaba todo.

Los dos hombres de los extremos se lanzaron con sus espadas por delante a ambos lados de Ydarka, mientras los otros dos esperaban confiados detras de ellos. Parecia que no tenia salvacion pero en el ultimo momento echo un paso atras y giro sobre si mismo, hacia la derecha, ambas estocadas fallaron y antes de que pudieran siquiera darse cuenta de lo que habia pasado Ydarka ya estaba al lado del hombre de la derecha, mientras con una mano sugetaba la espada con la otra asestaba un golpe entre las costillas, el hombre de la derecha se quedo sin fuerzas y soltando su espada se derrumbo como un pelele.
Los otros dos, al ver como su compañero caia se abalanzaron pero era demasiado tarde mientras que con una mano sujetaba la espada y desviaba la estocada del hombre de la izquierda con la otra sacaba uno de los cuchillos del de la izquierda y con un movimiento relampagueante le lanzaba el cuchillo al de la derecha, justo en el corazon sin que pudiera evitarlo, y lo utilizo como escudo para girar sobre el y de un tajo decapitar a uno de los dos que avanzaban contra el.

El jefe estaba pasmado, eran cinco de los mas letales asesinos del mundo y un hombre desarmado habia acabado con cuatro en un par de segundos sin un rasguño.
- Po-po-podemos hacer un trato.
Fue lo ultimo que dijo en su vida, cuando se dio cuenta estaba pegado a el y con la espada clavada en su corazon.

Ydarka como si estuviera recogiendo flores se acerco a ella y la desato.
- No te preocupes el que sigue vivo no se movera en un rato pero lo atare por si acaso.


Ala, ya no se me ocurren mas cosas, vuestro turno.

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MensajePublicado: Sab Feb 08, 2003 6:39 pm    Asunto: Responder citando

52 Aras

Aras estaba paralizada, se había salvado por muy poco, de hecho, si no hubiera sido por Ydarka, ahora estarían divirtiéndose con su cuerpo. Observo a este con la mirada extraviada, luego se levanto trabajosamente del suelo y se acerco como en sueños hasta donde estaban Karsin e Iskander todavía dormidos. Se arrodillo al lado de Iskander y rompió en sollozos.

53 Ydarka

No sabia como se habían dormido, aunque suponía que era debido al humo gris, recordaba haber soñado con su hermana y luego haber oído la voz de Alcor en lo profundo de su cerebro instándole a despertar, gritándole en una lengua que no conocía, pero que si entendía.
- Despierta, tus servicios son necesarios, debes salvar a Aras, esta a punto de perder algo mas que la cordura.
Entonces despertó, y vio a los hombres. La ira se apodero de el.

Ahora estaba anonadado. Siempre se había tenido por un hombre duro, pero el llanto de Aras, le estaba llegando hasta lo mas profundo de su ser. La había salvado, pero solo en parte, su cuerpo estaba ileso, pero su mente rugía atormentada mientras lloraba sobre el pecho de Iskander.
Se acerco a ella, y poso una mano sobre su hombro, Aras levanto la mirada, pero no pareció reconocerle. Ydarka se sentó en el suelo junto a ella, vigilante, esperando que los otros despertaran pronto.

54 Iskander

Estaba en casa, haciendo una nueva talla, cuando de repente sintió el llanto de Aras, se levanto extrañado y salió a buscarla, pero no la encontraba por ninguna parte, solo oía sus sollozos, asustado empezó a buscarla con desesperación, pero no la veía, empezó a gritar su nombre, pero no le respondía, entonces vio aparecer por el prado a Alcor.
- Aras no esta aquí, esta sufriendo y te necesita, despierta.

Iskander se despertó de golpe, vio a Aras a su lado llorando y a Ydarka vigilando el camino y a ellos mismos.
Se sintió confuso, el sueño había sido muy real. Acercándose a Aras, tomo su cara entre sus manos y la intento besar, pero ella le esquivo a la vez que se alejaba rápidamente hasta ponerse detrás de Ydarka, como buscando protección. Entonces Iskander miro a Ydarka, y este comenzó a relatarle lo sucedido.

55 Karsin

Estaba en el jardín de la mansión de las sabias, Alcor acariciaba su prominente vientre, de repente comenzó a hablar.
- Querida niña, tu sueño es muy revelador, pero no debes seguir soñando, un suceso desafortunado a tenido lugar, despierta Karsin, Aras precisa tu ayuda.
Se despertó a tiempo de ver como Aras rechazaba a Iskander y se protegía de el tras Ydarka, luego oyó la historia.

56 Alcor

Siempre había creído saber todo sobre los humanos, pero Karsin le había dejado estupefacto. Cuando entro en su sueño para hacerla despertar no había esperado encontrarse a sí mismo, y los sentimientos que en ella despertaba. Por un momento se sintió divertido, pero luego la incertidumbre hizo mella en él. Se descubrió apartando a su yo fantasma del sueño y tomando su puesto, se vio sonriendo a Karsin, acariciando su vientre, y esperando a que ella le sonriera y le hablase. Luego se asusto, no sabia que significaban esos sentimientos. Incluso se había olvidado de despertarla absorto como estaba en su contemplación. Por un momento se perdió en el sueño, luego haciendo un gran esfuerzo pudo volver a la realidad y despertarla, pero había sido muy amargo el notar que ella salía del sueño y se olvidaba de el.

Seguía en la entrada del laberinto, las gemelas se habían ido, y él estaba solo.
- Padre, ¿quien soy yo?
- Tú eres mi hijo, extraña pregunta me haces, -contesto la humedad del aire
- Si, pero que más soy, ¿por que soy como soy?
- Eres en parte divino, y en parte humano, yo soy tu padre, pero el cuerpo que contiene tu esencia es mortal. Con el devenir del tiempo ambas partes se han convertido en un todo, y ese todo eres tu.
- Entonces, ¿qué puedo esperar de mí mismo?
- Eso hijo mío, solo lo tú lo puedes averiguar.

Alcor se quedo pensativo unos momentos, luego movió la cabeza como intentando apartar pensamientos molestos. Miro hacia el interior del laberinto y comenzó a andar.


57 dentro del laberinto.

Iskander estaba mas furioso de lo que había estado en toda su vida. Caminaba de un muro a otro, y al encontrarse con la roca la golpeaba con sus puños. Tan furioso estaba que sus dientes apretados apenas dejaban escapar las palabras, volviéndolas ininteligibles.
Aras estaba acurrucada sobre el regazo de Karsin, temblando todavía, pero recuperándose poco a poco. Karsin la acariciaba el pelo, mientras la hablaba con voz dulce y melodiosa.
De repente Iskander se paro en seco, se giro y se encamino hacia el bandido que aun seguía vivo. Le propino una tremenda patada en el estomago, y luego agarrandole del pelo le escupió en la cara. El bandido simio y se revolvió inútilmente, los nudos estaban bien atados.

- Ydarka, creo que este hijo de puta se acaba de despertar.
- Eso parece, Isk. ¿Qué propones?
- No se, podemos ver si tiene algo bajo la piel.

Y diciendo esto, empuño una daga y comenzó a rasgarle la camisa a la altura del estomago, luego, apoyo la daga en el vientre y comenzó a apretar hasta que mano la sangre.

- creo que esa daga no esta muy afilada prueba con la mía
Dijo Ydarka a la vez, que le ofrecía su enorme cuchillo dentado.

- si tienes razón, esto me será mas útil

Iskander cogio el cuchillo y comenzó a pasarlo sobre la tripa del bandido, abriendo la carne y dejando al descubierto una grasa amarillenta que recubría los músculos del desgraciado, mientras este chillaba como un cerdo.
En ese momento Ydarka sujeto la mano de Iskander.

- si le matas no hablara
-
Iskander asintió de mala gana, y soltó el cuchillo, dirigió al bandido una mirada asesina, este aumento la fuerza de sus gritos.

- si respondes a mis preguntas, quizá logre calmar a mi amigo. – comento Ydarka como si tal cosa

El bandido le miro aterrorizado.

- que estabais buscando aquí.
- A un viejo
- A que viejo
- No lo se, solo nos dijeron que buscáramos a un viejo, no se mas
- Por que teníais que buscarlo
- No lo se

Iskander acerco el cuchillo a los ojos del hombre, tan cerca, que sus pestañas rozaban el filo.

- no creo que le hagan falta los ojos para hablar. ¿Tu que piensas Ydarka?
- Creo que efectivamente no le hacen falta
- El viejo guarda algo, algo importante para Shainar Ru, algo que tiene poder, una llama morada, o verde, o encarnada no lo recuerdo, teníamos orden de llevar al viejo y la cosa esa hasta Azhara, no se para que la quería Shainar, pero no hemos encontrado a nadie, están todos muertos, no queda nadie, el laberinto se los ha comido. El la…..
- ¿Para que quiere Shainar la Llama?
- No lo se, no nos lo dijo, solo nos ordeno que la buscáramos, que la encontráramos dentro del laberinto en la teta del laberinto ……..
- Basta, estas divagando, cuantos erais
- Treinta, yo, Taer, Merlalk, Morglak, alaks, lakds, Kloss………
- Vale, vale, no me hacen falta los nombres, ¿cuantos quedáis con vida?
- Solo yo, los últimos que quedábamos éramos nosotros, pero tu compañero mato a los demás, solo me dejo vivo a mi, por que yo no hice nada, yo no toque a la chica lo juro, yo soy…..
- Cállate si no quieres que te mate. – rugió Iskander acercando el cuchillo a la garganta del mercenario
- como pensabas llegar hasta el viejo. – dijo Ydarka a la vez que sujetaba con fuerza la mano de Iskander.
- Atravesando el laberinto, por los caminos del laberinto, pero están siempre cambiando y …..
- Eso ya lo hemos notado, teníais alguna indicación
- Algo de una teta, pero no veíamos nada parecido a una teta…….
- No seria un pecho
- Una teta, un pecho, un seno, una mama, lo que tu quieras que sea, lo que sea….
- Creo que no sabe como salir Iskander, no tiene razón de ser el hacerle mas preguntas, solo contesta para que no le hagamos nada
- Si, me he dado cuenta. ¿Qué hacemos con el? – dijo con una mirada peligrosa en sus ojos.
- Llevarlo con nosotros seria peligroso, no podemos cargar con el, y si le desatamos podría matarnos en un descuido.
- Yo no haré nada que no queráis que haga, lo juro, soy un buen hombre………..

Iskander miro a Ydarka, la furia seguía estando en su interior, pero el no era capaz de matar a un hombre indefenso por mucho que lo desease, en su interior sabia que no podria. Ydarka le devolvió la mirada, a el le pasaba lo mismo.

- no sois vosotros quienes debéis decidir sobre el, sino yo

Dijo en ese momento Aras, su mirada perdida había mutado, ahora era una mirada dura como la roca, cruel como el hambre.

- se quedara aquí, atado tal y como esta.
- Aras, no puedes dejarle aquí.
- Te equivocas, Iskander, si puedo. Y lo haré
- Aras, escúchame
- No, no quiero escucharte, no voy a escuchar a nadie. Se quedara donde esta. Si no sois capaces de terminar lo que habéis empezado, no sois dignos de nada.
- Creo que tengo una idea mejor.

Todos se volvieron al oír la voz, Alcor había aparecido de la nada. Se acerco al hombre atado y puso la mano sobre su frente, luego dijo unas palabras en la lengua de los dioses. El hombre quedo dormido de inmediato. Luego su figura se fue transformando, se fue volviendo translucida, luego transparente cual agua clara, hasta que por fin desapareció.

- ¿que has hecho?

Aras estaba asombrada

- le he mandado a Azhara
- ¿Qué? No sabes lo que el me hizo, no sabes lo que ha pasado, no merece volver a Azhara como si nada hubiera hecho
- pero es que no ha vuelto a Azhara como si nada hubiera hecho, ahora es una mujer, una mujer que ha aparecido de repente en el peor de los barrios de Azhara, probablemente antes de que el día llegue a su fin sufra en su piel lo que por poco te hizo sufrir a ti. Y será una mujer para siempre, no cambiara jamás su forma, de esa manera descubrirá lo que significa que abusen de ella, lo que es sentirse indefenso ante un grupo de indeseables.

Aras parpadeo sorprendida, si la justicia divina existiera, Alcor seria el juez supremo.

Los compañeros se miraron unos a otros, pero ninguno dijo nada. Ydarka se acerco a los caballos y los tomo de las riendas.

- aun queda tiempo antes de que llegue la noche, mejor nos ponemos en marcha.

Aras se acerco a Karsin, y juntas comenzaron a andar. Iskander miro a Alcor, luego movió la cabeza afirmativamente. Alcor sonrió. Aras no era tan cruel ni tan dura como pretendía, si hubiera dejado al hombre a merced del laberinto, se habría arrepentido toda su vida, de esta manera conseguía su venganza, pero sin pagar el precio por ella.

58 Perdidos

Los días iban pasando, nada en el laberinto permanecía estable. El cielo seguía nublado al igual que el primer día. De noche velaba las estrellas, de día cubría el sol, era imposible orientarse, los muros seguían cambiando continuamente, los caminos se acababan de repente en paredes que segundos antes no existían, a sus espaldas se elevaban murallas de roca que antes no estaban, todo era muy confuso. Sus ánimos se habían ido agriando paulatinamente, varias veces al día tenían que pelear con seres inimaginables, sus cuerpos se habían llenado de heridas y moratones. Y seguían sin encontrar la salida. Hasta Alcor que tenia poderes sobrenaturales estaba perdido, cuando le preguntaron si sabia el camino, solo respondió, que entre su padre y la diosa del laberinto había habido problemas, y que el conocimiento en este lugar le estaba vedado por tanto. Cuando preguntaron quien era su padre, solo obtuvieron como respuesta una sonrisa. Alcor jamás mentía, pero tampoco respondía si no quería. La comida no escaseaba gracias al saco sin fin que le regalara a Karsin el viejo de la mansión, y Alcor sabia siempre donde encontrar agua. Cuando el camino era liso montaban sobre los caballos, pero estas eran las menos de las ocasiones. Normalmente la senda era muy accidentada, con socavones y grietas o elevaciones repentinas de rocas.

- estamos caminando en circulo. – dijo Iskander
- es totalmente imposible orientarse, no se donde están el sol ni las estrellas, si crees que tu lo harías mejor, te cedo mi turno. – contesto Aras enfurruñada –
- no estoy diciendo que estemos perdidos por tu culpa, Aras, solo que estamos perdidos.
- Necesitamos algo con lo que orientarnos. Si no jamás llegaremos al pecho de Io. Lo que si que NO necesitamos es que os empecéis a pelear – dijo riñéndoles Ydarka –

Mientras así hablaban Karsin se alejo un poco, tenia algo en la mente que sabia podía ser útil, pero no conseguía averiguar que era.

- no deberías alejarte de los demás, Karsin, este sitio es muy peligroso.

Karsin se sobresalto al oír la voz de Alcor, le miro a los ojos, y vio preocupación, luego se sonrojo. No quería que el pensara que era una tonta.

- es que estoy intentando despertar algo en mi memoria que se que es importante, y no me he dado cuenta de que me alejaba.
- Debes tener cuidado, me sentiría perdido si algo te ocurriera.

Karsin se quedo sorprendida, ¿que quería decir con esas palabras?

- quizá yo pueda ayudarte, ¿me permites que toque tu frente?
- claro

Alcor poso sus manos sobre la frente de Karsin, luego cerro los ojos y se concentro. Mientras tanto Karsin imaginaba sin darse cuenta a Alcor tocando su frente pero no con sus manos, si no con sus labios.
Alcor dio un respingo, y miro fijamente a Karsin, luego acerco sus labios a la frente de esta y deposito un beso. Karsin se quedo estupefacta, era como si Alcor hubiera leído sus pensamientos. O quizá, era exactamente eso lo que había hecho. Karsin se llevo las manos a las mejillas, estaban ardiendo, Alcor iba a pensar que era una niña tonta y fantasiosa. Ninguno dijo nada durante unos segundos, luego Alcor hablo.

- creo que lo que estas buscando en tus recuerdos es una especie de aguja depositada en un trozo de madera que a su vez esta flotando sobre el agua.
- una aguja en un trozo de ma……… si, eso es exactamente, se como podemos orientarnos.

Y mientras decía esto, echo a correr hacia los demás a la vez que farfullaba algo sobre el norte, el hierro y la atracción.
Alcor se quedo unos instantes mirándola, no la comprendía, en un momento dado, su cabeza estaba llena de ideas románticas hacia el, y al segundo siguiente parecía que se había olvidado por completo de su existencia. Cabeceo inseguro y comenzó a andar tras ella.

Mientras corría hacia el grupo Karsin se iba sintiendo cada vez mas aliviada, mejor alejarse de Alcor, seguro que la había tomado por tonta, un hombre como el debía haber tenido infinidad de experiencias, ella solo seria para el una niñita ingenua que nada sabia.

- creo que se la manera de orientarnos. – dijo cuando llego hasta el grupo.
- ¿Cómo?
- Necesito la hebilla de un cinturón, un trocito de madera y un cuenco con agua.

Cuando hubieron reunido todos los objetos, Karsin desmonto la hebilla y se quedo con la aguja, luego hizo una muesca en uno de sus extremos y la froto repetidamente contra su capa de lana, después la deposito sobre el diminuto fragmento de madera colocando este a su vez en el cuenco lleno de agua. En el mismo instante en que la aguja floto en el agua esta comenzó a moverse, hasta que por fin se detuvo señalando un punto. Karsin giro despacio el cuenco, y la aguja volvió a moverse hasta señalar de nuevo el punto inicial. Repitió una vez mas la operación y obtuvo idéntico resultado, luego miro a sus amigos.

- esta aguja siempre marcara el mismo punto.
- ¿Por qué?
- No sabría explicarlo. Solo lo se, pero no se por que.
- Eso da lo mismo, lo que interesa es que funcione. Y eso algo que acabas de demostrar.
- Si, con este artilugio da igual cuantas paredes se interpongan en nuestro camino, si seguimos siempre la dirección de la aguja, no daremos mas vueltas, y podremos llegar hasta mas allá del laberinto.

Se miraron unos a otros, el milagro había ocurrido, tenían una manera de orientarse, uno a uno felicitaron a Karsin. Alcor fue el ultimo en hacerlo. Y cuando lo hizo había una mirada de admiración en el azul intenso de sus ojos.

59 Io

El cuarto ángel derramó su copa sobre el sol
Al cual fue dado quemar a los hombres con fuego
Y los hombres se quemaron con el gran calor.
(Apocalipsis 16,8 )


Caminaron siguiendo siempre la dirección de la aguja, y por fin un día, vieron que tras la pared que cruzaron no había nada. Ya no había mas paredes, solo un terreno llano y árido que rodeaba una montaña. Desde donde estaban hasta el principio de la montaña había como mucho un par de días de camino a través de arena y polvo. Comenzaron a andar, mientras iban observando la montaña. Tenia forma de seno, y donde se hubiera encontrado su pezón, había un gran cráter del que salía una humareda que era la causante de que el cielo estuviera siempre nublado, del cráter también emergían cual ríos sangrientos torrentes de lava ardiente. Estos descendían por la montaña en senderos que arrasaban todo a su alrededor. El calor era inhumano, y se podían oír explosiones por doquier.
Alcor miro a los compañeros, luego se encogió de hombros y continúo su camino. No sabia que iba a ser de el en el centro de Io, la diosa que tanto odiaba a su padre, pero la Llama Verde estaba ahí, y el no tenia mas remedio que llevar a cabo su cometido. Aparte de que jamás dejaría que Karsin se internase sola en aquel lugar.

Iskander miro sorprendido la montaña sangrante. Luego se acerco a Aras y rodeo sus hombros en un abrazo. Aras por primera vez desde que fue atacada no se aparto de el. Iskander sintió renacer de nuevo la esperanza. La miro a los ojos y acerco sus labios, Aras sonrió y junto sus labios con los de Iskander en una cariñoso beso. Si, parecía que todo se iba a solucionar.

Ydarka, miro la montaña, en su interior estaba el objeto que le devolvería por completo la memoria. Desde que estaba con Alcor, recordaba cada día, pero no lo que en su vida aconteció antes de conocerle. Necesitaba tener de nuevo sus recuerdos para sentirse completo, y sobre todo necesitaba la Llama Verde para acabar con las siniestras brujas que arruinaron su vida y la de tanta gente como el y su hermana.

Karsin miro asombrada el paraje inhóspito que aparecía ante sus ojos, allí no tendrían ningún sitio donde refugiarse, nada que les diera protección, estaban a merced de cualquiera que pudiera hacerles daño. Busco a Alcor con la mirada, este la sonrió, no temas nada, yo te protegeré decían sus ojos.


60 Azhara

Izar

Izar había reunido un pequeño ejército formado en su mayor parte por campesinos que no sabían nada de armas. Habían logrado a costa de muchas vidas deshacerse de algunos de los herederos que gobernaban los pueblos de las afueras de Azhara. Ahora estaban reunidos, esperando una acción por parte de Shainar Ru.

Alkes

La instrucción estaba siendo muy dura, pero el perseveraba en su empeño. Había ascendido de simple soldado a un puesto de poco valor, pero que auguraba un futuro ascenso de categoría.
Estudiaba a cada soldado que conocía, y cuando veía en ellos el mas mínimo atisbo de desacuerdo con las ordenes de Shainar, les hablaba en un aparte convenciéndoles de que era mejor continuar en la sombra como si nada pasase, hasta que llegara el momento de actuar, entonces se levantarían contra Shainar. Al principio le asustaba hablar con otras personas sobre sus planes, pero poco a poco se fue dando cuenta de que cada vez eran mas los que estaban hartos de Shainar y los herederos. Mientras el tiempo pasaba, Alkes trazaba sus planes, lento pero seguro. Y sobre todo no olvidaba.

Riger

Su estancia como sirviente en las cocinas había sido corta, en muy poco tiempo Shainar se había fijado en el. Ahora Riger, era considerado como un paje, un paje con derecho a roce. Shainar reclamaba su presencia en sus aposentos casi a diario. O habría que decir casi a nocturno. Todas las noches Riger se ponía sus mejores ropas, se perfumaba con los mas exóticos perfumes y se disponía a esperar una mirada de Shainar, cuando esta llegaba sonreía lascivamente a la vez que sus manos se posaban sobre la ingle de Shainar, luego lo acompañaba a la cama. Una vez allí daba rienda suelta a la imaginación, cuando Shainar estaba ahíto de su presencia, Riger comenzaba a murmurarle al oído los chismes que había oído en palacio. Algunos eran ciertos, otros no. Pero Riger siempre sabia convencer a Shainar de la veracidad de todos ellos. Luego, cuando el sol asomaba por las ventanas, Riger salía de la habitación y caminaba hasta los baños, una vez allí, se desnudaba y frotaba enérgicamente su cuerpo con las más ásperas esponjas y los más ácidos jabones, deseando poder borrar toda presencia de Shainar en su piel.

Shainar

Estaba indignado, una rebelión había surgido en las afueras de Azhara, un ejercito de inútiles campesinos había conseguido acabar con los herederos que el dejara allí.
En Azhara las cosas no estaban mucho mejor, el pueblo no se quejaba, las ruedas se encargaban de ello, pero los herederos que allí había estaban tramando planes para acabar con el. Menos mal que tenia a Riger, el muchacho hacia que se olvidara durante la noche de sus problemas, y era además una fuente inagotable de información, gracias a el se había enterado del complot urdido por Nasser. Shainar se relamió al acordarse del castigo que tenía pensado para Nasser, pronto pondría en marcha su plan.

Nasser

Nasser estaba solo. No sabía por que, pero uno a uno todos sus familiares le habían dado la espalda. Shainar ya no le recibía nunca en audiencia, y lo peor de todo, es que tenía el presentimiento de que algo malo iba a ocurrirle.

Myllian

Estaba tendida sobre el suelo del calabozo, ya no tenía fuerzas siquiera para arrodillarse y rezar, su mirada estaba perdida en las estrellas, su cerebro había olvidado toda esperanza.
De improviso una estrella comenzó a brillar más fuerte que ninguna otra.
- no te rindas Myllian, pronto acabara todo, pronto serás necesaria para guiar al pueblo hacia un nuevo destino. La Llama esta a punto de hallarse. Estoy contigo, no te abandonare.
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DATHANNA
Jenn Mahdi
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MensajePublicado: Lun Feb 10, 2003 12:47 am    Asunto: Responder citando

61 El laberinto

- Será mejor que pasemos la noche aquí fuera y entremos descansados a la ribera de la montaña, ese recodo parece un buen sitio. No os preocupéis por los peligros esta noche yo estaré atento– Dijo Alcor.

Los demás estuvieron de acuerdo en que era una buena idea y se pusieron a pasar la noche. Todos se durmieron rápidamente en un profundo sueño.
Alcor tenia muchas cosas que pensar, lo que en principio había sido curiosidad hacia Karsin se estaba convirtiendo en afecto y a pesar de su increíble poder y conocimientos acumulados no tenia experiencias en este tipo de cosas, por supuesto que sabia todo lo que se tenia que saber sobre las relaciones pero era la primera vez que lo vivía en primera persona y le parecía que las cosas se le estaban escapando de las manos, eso si alguna vez había tenido el control.

Lo peor había sido cuando se había introducido en la mente de Karsin para despertarla, desde siempre había sido un ávido buscador de conocimientos sobre todas las cosas incluso antes de ser medio divino. Y la enorme acumulación de conocimientos, ni siquiera Karsin tenia idea de lo que tenía en su cabeza, lo atraía de una manera que no había sentido nunca y esa atracción solo empeoraba su atracción mortal sobre ella.

Despejo estos pensamientos de su cabeza, tenia un trabajo que hacer y era mas importante de lo que sus acompañantes sospechaban, un dios estaba influenciando a Shainar para hacer sus planes, no tubo bastante cuando engaño a sus madres sino que ahora se entrometía con los mortales. Si sospechara que era su padre el que había echo fracasar sus incontables planes de dominio durante milenios seguro que le daba un ataque.

Se acerco a Ydarka y le puso la mano en la frente.
- Tienes trabajo y una misión que cumplir – Susurro.


62 Ydarka

Una sombra se deslizaba por las calles de Azhara, ni los mas atentos o las numerosas patrullas de guardias veían los ligeros movimientos de la sombra que se deslizaba, ni un solo ruido alerto a los perros vagabundos que paseaban por las calles.
La sombra llego a las murallas exteriores del palacio del tirano, y con una rapidez casi inhumana escalo el muro en sombras utilizando las numerosas grietas que había entre las piedras. Al llegar a las almenas espero pacientemente sin mover ni siquiera un músculo a que se alejara el guardia que hacia la ronda, cuando este hubo pasado la sombra se deslizo hacia los pasadizos inferiores sin que los numerosos guardias y sirvientes se dieran cuenta, bajando sin parar hasta que llegaron a las mazmorras que había en los niveles mas profundos.

Una de las sabias había sido sacada de su celda y atada a un poste donde uno de los carceleros la azotaría o maltrataría según le viniese en gana.

- Así que crees que puedes rechazarme y no recibir tu merecido castigo. Ahora aprenderás quien es el amo aquí bruja asquerosa.
El guardia cogió un látigo de siete colas dispuesto a azotarla. La joven sabia una de las mas jóvenes miraba como el carcelero se acercaba, ya no tenia fuerzas para nada, no sabia porque seguía todavía resistiéndose ya que no había ninguna esperanza a pesar de lo que dijera la suma sabia a la que no le quedaba mucho de vida en estas condiciones.
Abrió mucho los ojos al ver la sombra que se acercaba por detrás del carcelero, totalmente cubierta de negro y manchada de sangre. El carcelero sonrió al creer que su expresión se debía al miedo, fue la última cosa que vio cuando un cuchillo tremendamente afilado le rebano el cuello de punta a punta.

La sombra no dijo nada simplemente se llevo el dedo a los labios pidiendo silencio, la desato y a continuación abrió todas las puertas de las celdas, tanto de las sabias como de todos los prisioneros. Los que no podían andar por si mismos fueron ayudados por los demás, nadie dijo una palabra, la fuerza de la sombra era tal que todos se sentían cohibidos.
Al salir del nivel se encontraron con otros prisioneros de otros niveles todo el mundo en el mas estricto silencio y esperando a la sombra, esta les hizo una señal para que los siguieran, y nadie se quedo atrás, todos lo seguían, al pasar por la cámara de guardia vieron como los 19 hombres que habían, los carceleros, estaban todos muertos con toda la habitación llena de sangre de ellos. Los prisioneros se dieron cuenta de quien era la sangre que manchaba a la sombra.

En vez de conducirlos a los niveles superiores los llevo a una zona poco utilizada de almacenes, al llegar al final del pasillo palpo en la pared y pulso una pestaña. La pared se deslizo descubriendo un pasadizo que se perdía en las profundidades, después de recorrerlo lo que parecían horas llegaron al final, una pared de roca con una rueda de hierro en la pared, al girarla de abrió para dentro permitiendo a todo el mundo salir, a lo que parecía un valle cercano a la ciudad.

La sombra se quedo dentro cerro la puerta y nadie volvió a verla, pero la sabia no era la única que se había fijado con detalle en el escudo de armas que llevaba sobre el pecho, de quien seria, la mayoría no lo había reconocido pero Myllian que era ayudada por dos sabias si lo había reconocido, era el escudo personal de armas de uno de los herederos del rey, uno que desapareció hacia mucho tiempo, de los pocos que no estuvieron con Shaidar.
- Iskander – Dijo.
Los que estaban alrededor se volvieron para ver lo que decía, tanto sabias como prisioneros comunes.
- Es el escudo personal de armas de Iskander.




63 Izar

Se había despertado con un puñal en su garganta, al abrir los ojos se encontró con una figura totalmente cubierta de negro del que solo se podían ver unos ojos duros y un escudo sobre el corazón.
Por un momento creyó que era un asesino mandado por Shainar, pero luego le dio una nota y bajo la luz de una vela lo leyó, solo decía que debía reunir a un grupo de hombres con carros y estar dentro de 4 noches en un pequeño valle apartado de los caminos cerca de la capital. Y un sello con un escudo que le era muy familiar.

La primera vez que lo había visto era poco después de haber empezado a reunir gente para formar un ejercito, aunque no tenían muchas posibilidades contra las tropas bien armadas la mayoría se había unido porque ya no le quedaba nada excepto su vida y esta no era muy grata.

Entonces habían empezado a llegar soldados, la mayoría eran viejos soldados ya retirados pero venían con armas y sabían utilizarlas y enseñaron a los demás. Era tan extraño que se tomo la molestia de preguntar a todos como sabían de ellos y porque venían.
La respuesta variaba en la forma y los detalles pero la mayoría decía que una figura de negro los había visitado y les había convencido de que su patria los necesitaba de nuevo les dio las armas y les dijo a donde tenían que ir. Y como algunos sabían donde se encontraban depósitos ocultos de armas o de comida todos con un mismo punto en común.
Todas las armas llevaban ese escudo, los recipientes de comida llevaban ese escudo, los pertrechos llevaban ese escudo, nadie sabía de quien era pero todo el mundo lo tenía como mínimo con un enviado de los dioses.

Incluso de vez en cuando encontraban estuches de cuero con ese escudo de armas dentro siempre había un pergamino con instrucciones, avisos de tropas enemigas, etc. Que les habían permitido sobrevivir y crecer hasta hoy.

Y ahora se encontraba cerca de la capital con un grupo de hombres con carros donde podían pillarlos y matarlos a todos solo porque ese sello estaba con las instrucciones. Cual fue su sorpresa cuando en una pared de piedra se abrió una puerta y empezaron a salir centenares de personas, mujeres, hombres, niños, la mayoría en un lamentable aspecto, rápidamente dio la orden a sus hombres y fueron a ayudarles, montando en los carros a los que no podían moverse y dando agua y comida a los demás.
Incluso había sabias entre ellos, se acerco a unas de ellas para ayudarles a llegar a uno de los carros, tendrían que salir todos de allí esta noche cuando oyó hablar a una de ellas y lo que dijo fue para el mas fuerte que recibir un golpe en la cabeza.

-Iskander
- Es el escudo personal de armas de Iskander.

63 Karuma

Karuma es un país que siempre ha estado en guerra, hay registros que indican que al menos ha estado en guerra ininterrumpidamente los últimos 354 años. Por lo que tiene el mayor numero de mercenarios juntos que se pueden encontrar en todo el continente, nadie vive aquí solo es un lugar donde los ejércitos van luchan hasta matarse entre si y luego se van cada uno a su casa hasta la próxima. El resto del mundo lo considera más bien una enfermedad y nadie sensato se acerca y ni siguiera los países mas violentos quieren saber nada de las minas de oro que hay en ese país pues desde que se descubrieron nadie ha conseguido sacar mas que alguna pepita sin apenas valor.

Los templarios es un grupo mercenario de soldados creyentes de la ley, de proteger al inocente, de perseguir al tirano, de luchar por una causa justa y honorable, pero tiene muchos problemas con la realidad, llevan 5 largos años luchando en Karuma desde que su ultimo contrato los dejo sin patrón, sin dinero y sin casa, su vencedor les dijo que por haber luchado contra el solo tenían dos opciones o iban todos a galeras o luchaban por el en Karuma (al menos hasta que encontraran un nuevo contratante) y el se ocupo de que nadie le ofreciera trabajo.
Obligados por su juramento y honor seguían en Karuma luchando y muriendo sin poder irse. Ya solo quedaban unos 550 de donde antes había habido mas de 5000, eran los mas fuertes, veteranos de mil batallas pero prisioneros de su propio código de honor.

Así que cuando un hombre se presento en el campamento ofreciéndoles trabajo, debían luchar contra un tirano, proteger a las mujeres y los niños, buscar al malvado y castigarlo y pagando por adelantado con lingotes de oro macizo con un curioso sello, fue como una bendición de los dioses por no abandonar su honor durante este tiempo, aceptaron el trabajo y se encaminaron con todo su equipo hacia un el país donde encontrarían un hombre llamado Izar con la enseña que llevaba el escudo y ponerse a su servicio.


64 Azhara

La sombra cerro rapidamente la puerta y volvio por donde habia venido cerrando el pasadizo para que los guardias no supieran por donde se habian ido los prisioneros, también borro toda huella que pudiera indicarles la salida secreta.

Antes de irse hizo dos visitas:
A un soldado llamado Alkes al que dejo instrucciones y una bolsa de dinero para que promoviera la justicia cuando fuera necesario.
Y a un joven Riger al que dejo numerosas notas de cuales eran los seguidores de Shainar, sus vicios, quienes le ocultaban cosas, cuanto le robaban y como hacerlo para volver los unos a los otros.

Al poco tiempo ya se encontraba fuera de la ciudad sin que nadie se hubiera percatado de su existencia cuando el sol empezó a salir, cuando los primeros rayos del amanecer le dieron se difumino como si fuera una sombra sin sustancia.



65 El laberinto

Ydarka se despertó, había tenido un sueño la mar de curioso, aunque claro desde que estaba con Alcor a veces tenia sueños muy raros.
Alcor seguía mirando el amanecer en la misma posición que tenia cuando se habían dormido.
Todo trascurrió con normalidad mientras desayunaban y se preparaban para ir a la montaña excepto por dos cosas.

Iskander le pidió una de sus armas a Ydarka, diciéndole que no permitiría que a Aras le pasara nada mientras el estuviera con vida. Lo mas curioso es que Aras no protesto por que quisiera protegerla sino que se abrazo a el durante un largo rato.

La otra situación extraña fue que Alcor se encontraba totalmente calado, empapado hasta los huesos, al menos cuando se despertaron después estaba seco y solo se dio cuenta Ydarka pero para el era ya natural y Karsin que no le quitaba el ojo de encima en todo momento. Ante la pregunta de ella el respondió enigmáticamente.
- A veces mi padre es demasiado afectuoso.


Ala ya esta, me es imposible escribir tanto como la burra de etien, joder 7 paginas la ultima vez, vuestro turno alegre compañera.

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MensajePublicado: Mar Feb 11, 2003 4:03 pm    Asunto: Responder citando

66 Regalos

La mañana era demasiado calurosa, nubes de humo cubrían el cielo con mayor
furia que los días pasados, la montaña tronaba mas fuerte, la lava surgía
más abundante. Algo había cambiado. Io estaba furiosa.

Io recorría cada gruta de su montaña haciendo que la lava hirviese
atemorizada. Levantaba una ceja y la montaña vomitaba fuego, levantaba la mano y
el humo ascendía asfixiante por el cráter, pero eso no era suficiente para
calmarla.

- esto es inconcebible, primero un simple mortal esconde en Mi montaña
a la hija de las gemelas y Benetnahs, una maldita antorcha verde. Cuando intento echarle resulta que no puedo, que ME esta prohibido hacer daño a los humanos. Ahora un detestable hombre con la esencia del maldito dios acuoso viene hasta aquí, y tampoco puedo hacer nada. Y por si fuera poco me trae más de esos estúpidos mortales, como si no fuera suficiente con el parásito que tengo. ESTO ES UNA BURLA.
- Pues no se lo permitas querida hermana.
- ALGIEDI, Que haces tú aquí. Vete ahora mismo si no quieres que las llamas
te devoren.
- Como quieras Io, pero seria una lastima.
- ¿una lastima? Lo dudo, nadie te echaría en falta.
- puede que a mi no, pero sí a mi información. Pero si quieres que desaparezca.... tus deseos son ordenes. Dijo Algiedi volviéndose transparente.
- Espera. No te vayas aun. ¿Qué clase de información tienes?
- Bueno hermanita, con gusto la compartiría contigo, pero hace tanto calor
aquí, y yo estoy tan cansado, que apenas si consigo tenerme en pie.

Io levanto la mano, la montaña se estremeció y una de las paredes de la
caverna se modifico hasta crear un asiento de fuego y rocas.

- toma asiento hermano.

Algiedi se sentó despreocupadamente cruzando los pies en una estudiada postura de indiferencia. Las llamas se apartaron asustadas de su cuerpo.
Su piel era pálida, tanto como el hielo, era muy delgado, como si
estuviera consumido, sus níveos cabellos eran finos y muy cortos, parecía
como si quisieran alejarse de el, tan de punta los tenia. Los ojos carecían
de iris, siendo por esto totalmente lechosos. Sus labios esbozaban una
sonrisa fría y cruel, sacando a relucir su interior.

Miro a su hermana detenidamente y la sonrisa afloro irónica a
sus labios. Ella era todo lo contrario a el. Su piel era del color del
fuego, entre roja y dorada, sus cabellos negros como la obsidiana, su cuerpo
lleno, voluptuoso, sus ojos del color del lapislázuli, sus
labios rojos como la lava. Siempre con una mueca de deseo queriendo aflorar
en ellos, pero siempre mostrando desdén en su lugar.
Sonrió para sí, era gracioso que dos dioses tan distintos, Io y Benetnash, fuego y agua,
pudieran ser a la vez tan parecidos. Ambos eran pasionales, demasiado para
su gusto, ambos se regían por impulsos, si no fuero por los elementos de los
que habían nacido, serian el complemento perfecto. El por el contrario,
siempre tenia la cabeza en su sitio, nunca se dejaba llevar por unas
pasiones humillantes. En su interior solo tenia lugar la frialdad y la
ambición.

- y bien, vas a hablar, o solamente quieres mirarme …. Dijo Io con desprecio
- es una pena que no quieras nada conmigo, estoy seguro de que yo podría
apagar el fuego que hay en ti.
- Si, por supuesto, lo malo es que el fuego se acabaría transformando en
hielo, amado hermano.
- Si, quizás tengas razón, aunque habría que comprobarlo, de todas maneras
es algo superfluo. El motivo que me ha traído aquí es el amor que siento
por ti, y la rabia que me da lo que te ha pasado
- ¿Y que me ha pasado?.
- Que has sido engañada.
- QUE HE SIDO ENGAÑADA

El suelo tembló, la montaña comenzó a gemir, las paredes de la gruta se
cerraron sobre Algiedi en un abrazo mortal.
Algiedi parpadeo, la paredes se cubrieron de hielo, y la roca comenzó a
agrietarse hasta que se convirtió en polvo.

- no te enfades conmigo querida hermanita, solo quería avisarte, no la
tomes con el mensajero.
- EXPLICAME A QUE TE REFIERES
- Me refiero a que has tenido que soportar a un humano, y a que ahora
tendrás que soportar a muchos mas, algunos de los cuales fornicaran en tu
montaña hasta cansarse, y todo por que has sido engañada.
- ¿POR QUE HE SIDO ENGAÑADA?
- por que lo que te esta prohibido es matar humanos, o convertirte en humana
e interferir en sus vidas
- me decepcionas hermano, eso no es nada nuevo.
- Si, pero lo que no sabes, es que puedes hacerles regalos. Eso NO esta
prohibido
- ¿REGALOS?
- Si, regalos. Por si no te has dado cuenta, los caballos sobre los que
montan no son mortales, son creaciones de Dubhe y Benetnash.
- ¡¡ME ESTAS DICIENDO QUE LES HAGA UN REGALO!!
- Si, podrías regalarles alguno de tus amiguitos, por ejemplo Sirius y
Mirzan, para que les hicieran mas ameno el camino, luego si ellos no saben
como jugar con ellos, no es cosa tuya.
- ¿A Sirius y Mirzan?
- Si, tengo entendido que son muy cariñosos, que enseguida se hacen amigos
de todo el mundo, y que les gusta mucho abrazar y besar a los mortales.
- ¿Abrazar y besar a los mortales?
- Y lamerlos, y jugar con ellos, de hecho tus mascotas son en extremo
cariñosas. Padre y Madre no te echaran la culpa de nada si los humanos no
saben como jugar con ellos, al fin y al cabo no es culpa tuya. Tu solo has hecho un regalo.
- ¿Lamerlos y jugar con ellos?.
- Si, quien sabe, incluso les pueden llevar volando entre sus garras para dar un paseo, si luego los humanos no saben sostenerse, no es culpa tuya.
- Cuál es el truco Mi querido hermano.
- ¿Truco?, no hay ningún truco Io, nadie puede pretender que tus mascotas
tengan cerebro, al fin y al cabo solo son unos encantadores animalitos.
- ¿por qué me ayudas?
- Por que eres mi hermana y me duele que se rían de ti.
- Claro, claro, pero que sacas tú de esto
- bueno, para serte sincero, tengo un pequeño plan en mente, pero no tiene
nada que ver con nosotros, más bien con un país de los mortales al que he
tomado cariño. Bien mirado, los humanos pueden ser muy divertidos.
- Si tú lo dices.

Io se levanto, y entono un cántico ancestral. En pocos segundo Sirius y
Mirzan aparecieron en la caverna.
- queridos míos, mis mas fieles servidores, tengo algo que pediros. Hay un
grupo de humanos que vienen hacia la montaña. Como les tengo un cierto
aprecio, no quiero que se aburran durante el camino, quiero que les salgáis
al paso y que juguéis con ellos de la manera que mejor os parezca, no os
pongo trabas ni impedimentos, podéis hacer con ellos lo que gustéis, excepto
matarlos, pero si pueden morir sufriendo horribles agonías poco después de
que halláis jugado con ellos. La manera en que juguéis con ellos, la dejo a
vuestra elección. Dejarles hoy tranquilos para que se confíen, y mañana al
alba salir a su encuentro.

Sirius y Mirzan , se inclinaron ante su señora y desaparecieron en una nube
de azufre.

- muy bien pensado hermanita, no conviene que se asusten antes de tiempo e
intenten escapar.
- Si, le restaría diversión al juego

Ambos hermanos se miraron y estallaron en lúgubres carcajadas.
-
- querida hermana, siempre tan ingenua, cuando consiga lo que ambiciono serás la primera en caer. Pensó Algiedi para si.

En una gruta paralela a la que servia de sala para los dos dioses una
pequeña criatura estaba escondida. Era muy pequeña, de piel clara, sin
ningún pelo que maculase su hermosa piel, de ojos tan delicados que la más
mínima luz podía herirlos. Era esta una criatura de la noche, escondida
siempre en las cavernas, siempre ocultándose del sol. No estaba allí con el propósito de espiar a la diosa, solo pretendía conseguir comida, pero cuando Algiedi apareció, todos sus sentidos se pusieron alerta, se acerco más a la entrada y escucho cada una de las palabras que estos decían.
Salió de su escondrijo y se dirigió al exterior, sabia que le dolería mucho aparecer ante la luz del sol, pero necesitaba hablar con su amiga Tetis, conocía por ella quienes
eran los mortales que se dirigían a la montaña de fuego, y sabia que Tetis
sentía cariño por ellos y sus aventuras. Recorrió túneles oscuros, hasta que
vio una pequeña luz en la lejanía, luego tapo sus ojos, tanteo las paredes
hasta llegar al exterior, su cuerpo comenzó a tornarse rojo, de su hermosa
piel empezó a emanar humo, sus manos empezaron a agrietarse, cuando no pudo
salir mas al exterior comenzó a cantar.

Tetis, estaba tranquila en su morada cuando oyó la agónica voz de su amiga, acudió hasta ella rauda como un rayo de luna y oscureció el cielo aun a riesgo de que Telestos lo notara y la hiciera daño. Se acerco a la pequeña criatura que casi estaba muerta, y exhalo su aliento divino sobre ella curándola. Luego ambas se internaron en la montaña. Cuando acabo de escuchar la historia se quedo petrificada, había
seguido muy de cerca las andanzas de esos mortales, no podía ignorar lo que
les iba a suceder. Salió al exterior decidida a hablar con Telestos. Este la
estaba esperando furioso.

- como osas oscurecer mi luz.
- Deja a un lado nuestro rencor hermano y escucha mis palabras, mi amiga a
escuchado una conversación entre Io y Algiedi.
Telestos dejo de brillar, volviéndose de repente opaco.
- habla, te escucho.


Algo increíble ocurrió en el cielo, primero hubo un eclipse, después como
por arte de magia, el eclipse se evaporo, y el sol brillo con tal fuerza,
que hasta la arena se fundió, luego, sin motivo aparente el sol dejo de
brillar, y la luna apareció en el cielo. Era algo digno de ver, la luna y el
sol tan juntos que casi podían tocarse, como si se estuvieran susurrando
secretos al oído. Luego el sol emprendió un rápido descenso hacia la tierra,
entonando una melodía secreta, el agua y el viento parecieron elevarse, como
si pretendieran encontrarse con el, mientras, la luna iniciaba un ascenso
meteorico hacia el firmamento, tocando las estrellas a su paso, y
deteniéndose solo al llegar a la mas brillante.

67 Principios

Aras e Iskander estaban asombrados mirando el cielo, lo que ocurría era algo
que jamás había pasado.
Aras se sentó en el suelo con las piernas cruzadas mirando hacia el ocaso.
Iskander se sentó a su lado abrazándola.
- es extraño lo que ocurre en el firmamento.
- No te creas, seguro que los dioses se han dado cuenta de tu belleza y te
están rindiendo homenaje.
Aras se volvió hacia Iskander, una sonrisa afloro a sus labios. Estaban
algo apartados de los demás buscando así intimidad.

- te estas burlando de mi, Isk.
- Puedo burlarme de ti en muchas cosas, pero lo que ahora digo es totalmente
cierto.
- ¿qué soñaste?
- ¿Qué soñé cuando?
- Cuando nos durmieron con aquel humo.
- Ahh, que vivía en casa de mi madre, y tu estabas a mi lado como esposa.
Aras sonrió.
- yo soñé algo parecido, es increíble verdad.
- ¿Que es increíble?
- Las cosas absurdas que podemos llegar a soñar bajo los efectos de la
magia.
Iskander se acerco más a ella, y comenzó a acariciar su nuca, mientras susurraba a su oido.
- no creo que fuera nada absurdo, de hecho el sueño me pareció muy real.
- Si, era muy real, pero es algo imposible, cuando encontremos la Llama
Verde tu serás el nuevo rey de Mandertal, y yo volveré a ser la hija de un
posadero.
Iskander sonrió, la mano que tenia en la nuca de Aras comenzó a descender
por la espalda, acariciando cada centímetro de su piel. La mano que tenia
libre se poso ingenuamente sobre la cintura acariciándola.
- ¿Qué podría hacer yo para convencerte de que mi sueño era en realidad una
profecía?

Aras se sentía incapaz de responder, demasiadas sensaciones estaba
apoderándose de ella.

- ¿no contestas?, no puedo creer que te hayas quedado sin palabras. Eso es
algo impropio de ti. Bueno, como parece que por fin has decidió comportarte
como una niña buena y callada, te voy a decir lo que voy a hacer. Voy a
encontrar la Llama Verde, se la voy a dar a Alcor y a Karsin y que sean
ellos los reyes, luego, nos iremos a vivir a una pequeña cabaña de madera
rodeada de prados y montañas, en la que criaremos a nuestro hijo.
- ¿nuestro hijo?
- ups. no tenemos ningún hijo, ¿verdad? ……comento Iskander como si tal cosa
Aras miro a Iskander pensando si no se estaría burlando de ella. Como no respondió, Iskander siguió hablando.
- pues entonces debemos remediarlo de inmediato.

Y sin darla tiempo a responder la beso en los labios mientras sus manos
desabrochaban los cordones de la camisa, luego comenzó a acariciarla.
Aras se quedo paralizada durante un segundo, después respondió a sus
caricias con un ardor que no imaginaba que tuviera.



En otro lugar, Alcor comenzó a sonreír. Karsin le estaba observando mientras
se preguntaba que es lo que le hacia sonreír de aquella manera. Alcor alzo
sus ojos hacia ella, y comenzó a hablar como si la hubiera leído el
pensamiento.

- Aras e Isk. Han arreglado sus problemas. Pero no es por eso por lo que
sonrió. Sonrió por que veo una pequeña cabaña convertida en un
gran palacio, y a un joven tallador de madera con la corona de Mandertal
sobre su real testa sentado en un trono dorado impartiendo justicia,
mientras su joven esposa da de mamar a un bebe recién nacido vestido con
sedas.
Karsin asintió, comprendía perfectamente de que estaba hablando Alcor, luego
le sonrió y se sentó a su lado.
- y que ves acerca de mi futuro.
- No veo nada
- ¿no puedes ver nada por que no tengo un futuro?, no saldré de esta montaña
¿Verdad?
- No, no puedo ver nada por que no quiero mirar, pero una cosa ten por
cierta, no te pasara nada, jamás lo permitiré.
- ¿por qué no quieres mirar?

Alcor la miro sin responder.

- Cuando me dormí en aquel sueño mágico, soñé contigo.
- Lo se
- Yo era la regidora de las Sabias y tu mi esposo
- También lo se.
- ¿Qué mas sabes?
Alcor no respondió, parecía perdido en sus pensamientos.

Karsin asintió, no era una mujer valiente, ni tampoco atrevida, pero sabia que si no continuaba ahora no continuaría nunca. Se acerco mas a Alcor y enterró sus manos entre las de el. Luego aproximo su rostro.
Alcor estaba intimidado, no tenia miedo, era mas como una incertidumbre,
intuia que lo que estaba pasando escapaba por completo a su control, cuando
sintió los labios de Karsin sobre su boca todo pensamiento coherente
desapareció de su mente.



Ydarka observaba a sus amigos. Ellos no podían verle, pero su visión era muy
superior a la normal. Lo de Aras e Isk. Se lo esperaba desde hacia tiempo.
Pero ver a Karsin tomar la iniciativa con Alcor, le dejo estupefacto. Una
enorme sonrisa afloro a sus labios, Karsin estaba haciendo lo correcto,
Alcor con toda su sabiduría y poder jamás habría sido capaz de hacer nada
por temor a que lo que quiera que pasase escapase a su control. Ahora no le
quedaba más remedio que dejar que las cosas siguieran su curso.
El día estaba resultando cuanto menos inesperado, y cuanto más muy
agradable.


68 Riger

Shainar estaba tumbado en la cama mirando como Riger se comía las frutas del
cuenco. Riger sabia que Shainar le estaba observando y ponía especial
cuidado en saborearlas. Riger sabia como hacer que Shainar se olvidara de
todo menos de el. Cuando acabo con la última se estiro meloso sobre la cama,
a la vez que con sus manos se mesaba el negro cabello. Luego retozo juguetón
entre las sabanas. La noche estaba muy entrada, y los juegos habían durado
ya mucho, Shainar difícilmente podría responder a sus travesuras, pero eso
hacia que Shainar estuviera aun más encandilado. El niño buscaba el momento
oportuno para empezar a susurrar secretos, pero sabia que era Shainar quien
tenia preguntar. La primera vez que estuvo en el lecho Riger se anticipo,
Shainar no quería oír chismes todavía, y se lo hizo saber de la peor manera,
acabando con las delicadezas y empezando con la brutalidad, Riger aprendió
bien la lección. Ahora se limitaba a hacer de su cuerpo un instrumento de
deleite y placer hasta que Shainar caía en la trampa y preguntaba, entonces
y solo entonces Riger comenzaba a hablar. intuia que el momento estaba
cerca.

- y dime mi preciosa damisela, que has escuchado hoy por las cocinas??
- Mi valiente caballero me hace un gran honor al preguntar por las pequeñas
fruslerías que llenan mi aburrida vida cuando el no esta. (maldito hijo de puta, no soy una jodida damisela, soy un hombre, y llegara el día en que sea YO quien te joda vivo.) pensaba para si Riger
- no estarás pensando que no te presto la suficiente atención, verdad.
- Nunca me atrevería a pedir mas, mi caballero es muy atento conmigo. (maldito seas por siempre, ojala nunca hubieras nacido)
- ¿Y bien?
- Bueno, lo de siempre, Edna dice que Uthan, ese que parece un saco de grasa, esta reuniendo a muchos esos tipos tan sucios y malolientes cerca de su propiedad, a lo mejor quieren robarles la comida a los cerdos, ¿Quién sabe? (jodete Uthan, estas muerto)
- ¿Uthan?
- Si, o a lo mejor es Uthewn o algo por estilo, ese personaje con pinta de
brutote que dice ser el décimoquinto o algo así de los nietos de Ildur. El
pobre apesta a cuadra. (Queda sembrada la semilla)
- y han dicho algo mas de Nasser.
- ¿de ese? Mmmmmmmm, Masid dice que esta cerrando la puerta a todo el mundo,
aunque lo que me extraña es que alguien quiera ir a su aldea. no tiene nada que ofrecer. Aunque puede ser que quiera ocultar algo, a lo mejor tiene una nueva cerdita con la que jugar, ¿Quién sabe? (estoy cavando tu tumba hijo de puta, pagaras por lo que has hecho)