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Interpretación de roles: Leyendas de la Torre Blanca
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Autor Mensaje
Crender
Jeade
Jeade


Registrado: Apr 03, 2007
Mensajes: 4
Ubicación: España

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MensajePublicado: Dom Feb 10, 2008 9:31 pm    Asunto: Una gran preocupación Responder citando

Los días siguientes a la vinculación por parte de Rhilya Sedai fueron un periodo complicado para Crender, a quien continuamente le asaltaban las dudas respecto a su idoneidad para tal cometido. Al fin y al cabo, continuaba pensando que ser el Gaidin de la Guardiana de las Crónicas requería mayores cualidades de las que él tenía en ese momento. Por esta razón, acudió a su Aes Sedai para pedirle permiso para partir hacia Caemlyn, su lugar natal, donde esperaba poner fin a sus preocupaciones. Una vez concedido, montó en su fiel Maolmin y puso rumbo a la capital del reino de Andor.

Pocos días más tarde contempló una vez más los imponentes muros de la ciudad, aquellos que, si bien eran iguales que los que veía desde que era niño, nunca le dejaban de impresionar. Pasó bajo los arcos del portón norte y se encaminó hacia su casa natal, hacia aquel lugar de agradable aroma que deleitaba los sentidos de cualquiera con una pizca de sensibilidad. Llegó a la calle Altara y tomó un callejón adyacente, desde el cual desembocó en una puerta humilde de madera barnizada. Aquello para lo que había ido iba a tener lugar en ese preciso instante…

La panadería de Anthalar y Laena
Te encuentras en una humilde pero elegante panadería. Desde el
umbral de la puerta adviertes, al fondo, un mostrador de madera
barnizada, detrás del cual se levanta una estantería con huecos
repletos de panes de diferentes clases. Unas bonitas cenefas de
color amarillo decoran el frontal del mostrador, contrastando con
el tono caoba de éste. Unas cortinas azul oscuro tapan lo que parece
ser el acceso hacia el obrador. Si quieres un esponjoso panecillo
blanco como la harina, este es el mejor lugar para encontrarlo.
Si, por su parte, lo que te apetece es una gran hogaza algo más horneada,
no dudes en pedírselo a los responsables del establecimiento. Atenderán
tus demandas con una sonrisa en la cara.
Anthalar, el fortachón panadero, te contempla con el rostro manchado de harina.
Laena, su esposa, te recibe con la sonrisa más bella que jamás hayas visto.

Dices ‘Hola, padre… Hola, Madre’

Laena comienza a girarse con aparente excitación.

Laena dice ‘Eres tú, hijo mío?’

Laena parece llena de satisfacción cuando contempla la cara de su hijo.

Dices ‘Cuanto te he echado de menos, madre…’
Dices ‘y cuanto me agrada verte ahora’

Sonríes alegremente.

Laena sale corriendo de detrás del mostrador y se abalanza hacia los brazos de Crender.

Susurras ‘No sé si sería conveniente que un Gaidin como yo fuese visto en esta situación’

Le haces un guiño de complicidad a Laena.
Laena dice ‘Qué me importa a mí lo conveniente de que tu madre te dé un abrazo!’
Laena dice ‘Para mí serás siempre mi pequeñín’

Laena sonríe alegremente.

Dices ‘Bien lo sé, madre, como también sé que cuando dices eso no merece la pena intentar convencerte de que tu hijito ha crecido’

Crender coge la mano de su madre y la besa con suavidad.

Laena sonríe a Crender… se nota que está feliz.

Dices ‘Qué tal estáis padre y tú?’

Laena continúa mirando embelesada a su hijo.

Crender sonríe a Laena.

Laena dice ‘No nos podemos quejar, hijo’
Laena dice ‘La panadería parece ir cada día mejor y la gente está contenta con el trabajo de tus ancianos padres’

Laena sonríe pícaramente a Crender.

Laena dice ‘Pero no nos quedemos aquí parados y avisemos a tu padre’
Laena grita ‘Anthalar, deja de hornear tanto pan y sal a ver quien ha llegado’

Anthalar aparece a través de la cortina del fondo frotándose los ojos.

Anthalar dice ‘A qué vienen tantas…?’

Anthalar mira fijamente el rostro de su hijo mientras esboza una sincera sonrisa.

Anthalar dice ‘Hijo, que alegría me da verte después de tanto tiempo’

Sonríes a Anthalar.

Dices ‘Yo también me alegro de verte, padre’

Anthalar dice ‘Pero no te quedes como un pasmarote, muchacho, y ven a mis brazos’
Anthalar dice ‘No creo que tu Aes Sedai ponga ningún inconveniente a que abraces a tu viejo padre…’
Anthalar sonríe alegremente.

Crender parece extrañado.

Anthalar dice ‘No podía dejar de tener noticias de mi hijo mayor durante tanto tiempo…’
Anthalar se parte de risa.

Dices ‘No, no creo que pusiera objeción alguna’
Crender mira hacia el suelo, como ocultando algo.

Anthalar parece extrañado.

Anthalar dice ‘Qué me estás ocultando, Crender?’
Anthalar dice ‘Te conozco demasiado bien y sé que hay algo que te preocupa’
Anthalar dice ‘Has puesto la misma cara que cuando robaste aquella gallina de la señora Rolwan para venderla y comprar con el dinero que te diesen un colgante a aquella muchachita’
Anthalar dice’mmm… cómo se llamaba?’

Dices ‘Diala’

Anthalar dice ‘Diala, eso es’
Anthalar te sonríe.

Anthalar dice ‘Bueno, pues vas a contarme lo que te pasa o seguirás pretendiendo hacerme creer que todo te va bien?’

Una ciudadana ha llegado desde el sur.

Laena dice ‘Buenos días señora Phaelendan’
Laena dice ‘Cómo ha amanecido hoy?’

Anthalar dice ‘Vamos a la trastienda, hijo, que ya están empezando a venir los clientes’
Anthalar dice ‘Cariño, vamos al horno, no se vaya a quemar nuestro sustento’
Anthalar sonríe a Laena con expresión de enamorado.

El obrador de la panadería
Atraviesas las sencillas cortinas azules y el calor te hace retroceder sin
darte cuenta de ello. Te encuentras en una estancia presidida por un
imponente horno para cocer el pan, dentro del cual un vivo fuego ondea
como saludándote. Parece que todos los ahorros de esta humilde familia
han sido destinados a la construcción de su herramienta de trabajo,
gracias a la cual consiguen los mejores panecillos de varios kilómetros
a la redonda. Junto a la boca del horno, construido con ladrillos de barro
cocido perfectamente alineados, puedes ver una paleta de grandes
dimensiones, utilizada para introducir y extraer las hogazas de él. A la
derecha, una alargada mesa está repleta de harina y rodillos para amasar.
En los estantes superiores puedes ver botes que, por sus inscripciones,
contienen harina, sal y levadura. Justo delante de ti hay un enorme balde
repleto de agua, el cual utiliza el panadero para dar forma a estos
exquisitos manjares. A la izquierda hay unas estanterías donde el pan
recién sacado se enfría y una recia mesa con cuatro sillas tapizadas de
azul, las cuales hacen juego con la cortina de la entrada.

Anthalar dice ‘Bueno, hijo, sentémonos y cuéntame qué es lo que tienes dentro de tu cabeza’
Anthalar avanza hacia la mesa y toma asiento en una de las sillas.
Crender sigue a Anthalar y se sienta en otra.
Crender hunde la cabeza entre sus manos y se pone a reflexionar.

Dices ‘No sé qué hacer con mi vida, padre’
Dices ‘Tengo una carga sobre mis hombros de la que no sé si seré digno’
Crender se revuelve incómodo en su silla.
Dices ‘Como ya sabrás, he sido vinculado por una Aes Sedai’
Dices ‘Su nombre es Rhilya Sedai, la Guardiana de las Crónicas…’

Anthalar dice ‘Y he de suponer que eso te causa algún tipo de problema, verdad?’

Crender permanece callado, meditando lo que va a decir.
Anthalar espera paciente la respuesta de su hijo.

Dices ‘Sí, padre, así es’
Dices ‘Supongo que lo que te voy a decir es algo impropio de un Gaidin, pero tengo miedo’
Dices ‘No miedo por mi vida, eso es algo que desde pequeño me enseñaste a ver como una etapa más de nuestra existencia, sino miedo por ella’

Crender vuelve a quedarse en silencio, meditabundo.

Anthalar susurra ‘Miedo por ella…’

Dices ‘Así es, padre’
Dices ‘Miedo por no poder protegerla, porque un día aparezca un enemigo al que no pueda hacer frente’
Dices ‘Si algo malo le ocurriese no podría perdonármelo…’
Crender vuelve a poner la cabeza entre sus brazos… parece realmente abatido.

Anthalar dice ‘Dime, hijo, por qué iba a suceder todo eso que dices?’
Anthalar dice ‘Te he entrenado en el manejo de la espada desde que eras un niño, y supongo que en la Torre Blanca habrán pulido todo aquello que yo no te supe enseñar’
Anthalar dice ‘Seguro que podrías hacer frente y derrotar a prácticamente cualquier rival que se pusiese frente a vosotros’
Anthalar dice ‘Además, si como dices ella es la Guardiana de las Crónicas, será poderosa y sabrá mantenerse a salvo’

Dices ‘Sí, pero mi cometido es cuidar de ella y no creo que sea capaz de hacerlo’

Anthalar dice ‘Si eres fuerte y manejas bien la espada, no tienes motivos para pensar tal cosa, Crender, así que cálmate’

Dices ‘Ya, pero ella sigue siendo la Guardiana de las Crónicas, entiendes?’
Gritas ‘Por la Luz, es la maldita Guardiana de las Crónicas!’

Anthalar dice ‘Con que ahí está el problema…’
Anthalar dice ‘Hijo, en la Torre Blanca las cosas son muy distintas y a la vez similares que en el mundo exterior’
Anthalar dice ‘Por suerte, una de esas diferencias es que todo Gaidin no es más que eso, un guerrero al servicio de su Aes Sedai’
Anthalar dice ‘Y las Aes Sedai tratan igual a sus Gaidin sean de la condición social que sean’
Anthalar dice ‘De verdad crees que serías más digno del tesoro que se te ha confiado guardar si fueses un miembro de la familia real de Andor?’

Crender abre la boca para decir algo, pero su padre le interrumpe con una severa mirada.

Anthalar dice ‘Antes de decir cualquier tontería, jovencito, piensa bien lo que saldrá de tus labios’
Anthalar dice ‘Para ser un buen guerrero, un valeroso Gaidin, no sólo debes saber manejar con soltura la espada, sino ser capaz de darte cuenta de todo lo que ocurre a tu alrededor’
Anthalar dice ‘Sólo si haces tal cosa vivirás lo suficiente como para contarle esto mismo a mis nietos, y sólo si haces tal cosa servirás a tu Aes Sedai como se merece’
Anthalar dice ‘Empieza a aplicarte, hijo, y verás cómo ella te valorará como te mereces’
Anthalar dice ‘Y, por favor, olvídate de esas tonterías que no harán más que distraerte en el momento decisivo del combate’

Crender permanece callado, mirando fijamente el rostro ligeramente irritado de su padre y meditando las palabras de éste.

Dices ‘Sé que tienes razón, padre, pero me cuesta tanto asumirlo…’

Anthalar dice ‘Bien lo sé, hijo mío, pero para ello es para lo que te han estado entrenando en la Torre Blanca y para lo que llevo yo haciéndolo desde que eras un crío’

Crender intenta grabar en su memoria estas últimas palabras.

Crender realiza una larga pausa antes de decidirse a hablar.

Dices ‘Tienes razón, padre, como siempre’
Dices ‘No tengo por que temer aquello para lo que llevo toda la vida entrenándome’
Dices ‘Y mirándolo bien ella es una mujer más, Aes Sedai pero mujer al fin y al cabo’

Crender dibuja una sonrisa algo forzada en sus labios.

Anthalar dice ‘Así me gusta que hables’

Anthalar te sonríe.

Dices ‘Ella fue la que mandó llamarme para proponerme la vinculación…’
Dices ‘Y es una de las Aes Sedai más experimentadas y poderosas de la Torre Blanca…’
Dices ‘Supongo que sopesaría su decisión y vería en mí algo de valor, al fin y al cabo’

Crender sonríe alegremente, contento por haber encontrado en su padre el apoyo que necesitaba.
Dices ‘Muchas gracias, padre, has sido una verdadera ayuda’

Anthalar dice ‘No hay de qué, hijo’
Anthalar dice ‘Además, esto no es nada comparado con cuando tenía que hacer juegos malabares para hacer que comieses cuando eras pequeño’

Anthalar se parte de risa.
Te partes de risa.

Dices ‘Todavía me acuerdo de ello cuando veo a cualquier madre decirle a su hijo que coma y no puedo evitar reírme’

Te partes de risa.

Dices ‘Bueno, padre, ha sido un placer veros de nuevo, pero me temo que debo marcharme ya’
Dices ‘No me puedo ausentar más de la Torre Blanca o Rhilya Sedai va a tener motivos para darme un buen correctivo’

Crender parece estremecerse ante la idea.
Anthalar se parte de risa.

Anthalar dice ‘Ve tranquilo, hijo, y vuelve cuando puedas’
Anthalar dice ‘Ya sabes que tus padres siempre estamos deseando verte’

Dices ‘No sé que dirá madre cuando le diga que ya debo marcharme’
Dices ‘Los clientes apenas le han dejado verme’

Crender sonríe apesadumbrado.
Crender empieza a levantarse de la sencilla silla de la trastienda.

Dices ‘Por cierto, de todo lo que me has dicho se intuye que conoces muy bien a las Aes Sedai…’
Dices ‘A qué se debe, si puedo preguntarlo?’

Anthalar dice ‘Verás, esa es una historia un poco larga’
Anthalar dice ‘Nosotros, los Kasher, hemos estado en cierto modo ligados a ellas desde cierto día en que…’

Crender vuelve a recostarse en la silla y escucha con atención lo que su padre le cuenta; una historia que jamás había escuchado en su casa y que nunca habría imaginado. Parece que la Torre Blanca tendrá que esperar algunas horas más para divisar su figura cabalgando a lomos de Maolmin por el horizonte.
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Crender
Jeade
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MensajePublicado: Dom Feb 10, 2008 9:33 pm    Asunto: El final del túnel Responder citando

Despacho de la Guardiana de las Cronicas
Entras a una amplia sala y la esencia a sándalo te envuelve. Caminas un
poco, y te detienes frente al escritorio, que te impresiona por su
exquisita manufactura. Por encima, carpetas abultadas, cartas sin abrir
y un velero en miniatura, que asoma por detrás de un delicado tintero
con una pluma de Águila. La silla de aspecto mullido aguarda la llegada
de la Guardiana. Te fijas que junto a un cuadro de tres personas se
encuentra una valiosa espada. Justo enfrente puedes ver unas sencillas
sillas bien colocadas contra la pared. Al lado, una hermosa libreria,
fijas tu mirada en los estantes superiores, que emiten brillos fugaces.
Cerca de una puerta, puedes ver un armario y un cofre con esmeraldas.
La alfombra domani te conduce al despacho de la Sede Amyrlin.
Esto parece extrañamente silencioso.
[Salidas: este oeste]
(Vin) Rhilya esta aqui.

Crender sonríe a Rhilya con expresión algo menos confusa que la que tenía antes de su partida.

Crender realiza una grácil reverencia.

Rhilya hace garabatos en un pergamino.

Dices 'Es un placer poder volverte a ver, Rhilya'

Sonries a Rhilya.

Rhilya levanta la mirada y sale de su ensimismamiento notando extrañas emociones por el vínculo.

Crender parece rodeado de una mayor vitalidad.

Rhilya dice 'Nueva situación?'

Rhilya te mira con curiosidad.

Dices 'Sí, no te lo comuniqué antes de mi partida, pero tenía motivos para ir a Caemlyn...'
Dices 'A pesar de lo que me dijiste, no podía quitarme una cosa de la cabeza'

Rhilya deja la pluma a un lado.

Dices 'Algo que todavía tengo en mi interior, pero ya como algo del pasado'
Dices 'Algo con lo que recordar siempre mi cometido en esta vida'

Rhilya dice 'Cuéntame Crender, soy tu sedai y puedes confiar en mí'

Transmites tu nerviosismo a traves del vinculo.

Rhilya sonrie cálidamente a Crender.

Dices 'Pues bien, fui a Caemlyn para hablar con mi padre sobre nuestra vinculación'
Dices 'Desde pequeño, siempre fue la persona que mejor me comprendió'
Dices 'Por eso decidí contarle mis temores'

Tu vinculo con Rhilya se agita con su emocion.

Crender sonríe con un punto de tristeza en sus labios.

Dices 'Temores, sí'
Dices 'Incluso un gaidin los tiene a veces...'

Rhilya te sonrie.

Rhilya rodea la mesa y se acerca a Crender.

Dices 'Temía fallarte en alguna ocasión y que por ello pudieses resultar herida'

Dices 'si eso ocurriese...'

Crender realiza una pausa para dar mayor énfasis a sus palabras.

Dices 'nunca me lo perdonaría'

Rhilya dice 'Eso no pasara, eres un buen gaidin'

Rhilya te sonrie.

Dices 'Además, eres la Guardiana de las Crónicas y yo un simple muchacho humilde'

Rhilya dice 'No debiste tener esos temores… aunque se te pasara por la cabeza, lo harás bien'
Rhilya dice 'Ya te lo dije una vez Crender'

Rhilya aferra su mano con delicadeza.

Rhilya dice 'Los títulos no importan'

Rhilya te sonrie.

Sonries a Rhilya.

Dices 'Ya, por suerte de eso me doy cuenta ahora'
Dices 'Pero no por mí, sino por la fuerza que noto en tu interior y por las sabias palabras de mi padre'

Rhilya dice 'Y que te dijo tu padre?'

Rhilya se sienta en la mesa.

Te sientes comprendido y apoyado por Rhilya.

Rhilya pestañea ligeramente.

Dices 'Pues mi padre me contó una curiosa historia...'
Dices 'Me dijo que pasó antes de conocer a mi madre, cuando no era más que un chico que acababa de salir de Illian en busca de aventuras...'
Dices 'Pero no sé si te aburriría escuchar viejas historias familiares'

Rhilya rie disimuladamente.

Rhilya dice 'Las historias siempre me divierten, pero quizás puedas hacerme un resumen'

Sonries a Rhilya.

Dices 'Por supuesto, espero ser capaz de ello'
Dices 'Mi padre recorrió durante tiempo los caminos de las villas cercanas a Illian'
Dices 'y en una de ellas se encontró con un escenario que cambiaría para siempre su vida'
Dices 'Allí vio una mujer que le llamó la atención desde un primer momento sin saber el porqué'

Rhilya dice 'Una mujer? Era sedai?'

Rhilya observa a Crender con gran interés.

Dices 'Así es, eso descubrió días después'

Dices 'Al tercer día de su estancia, unos seres extraños irrumpieron sin más en la ciudad'
Dices 'Parecía que buscaban algo... o a alguien'
Dices 'Mi padre sufría de insomnio, por eso vio todo con claridad'
Dices 'Esos seres entraron en la posada y subieron las escaleras'
Dices 'Pensando que esa mujer, la única persona que se alojaba en el establecimiento junto a él, era una desvalida muchacha, cogió la espada y salió por la puerta de su estancia con gran alboroto'
Dices 'Pero cuando llegó al umbral la vio allí, junto a un hombre del que antes no se había percatado'

Rhilya se acomoda en su nuevo asiento como puede.

Crender parece atragantarse al intentar tragar saliva.

Dices 'Los cuerpos de esos seres se incineraban al son de los movimientos de la mujer'
Dices 'mientras que el hombre seccionaba la cabeza de otros tantos'
Dices 'Mi padre no pudo más que permanecer quieto, observando cómo perecían ambos con las embestidas de esos repugnantes seres'
Dices 'Algo, quizás el miedo, parecía detenerle'

Crender sacude la cabeza en señal de comprensión hacia su padre.

Rhilya escucha con atención, intentando no interrumpir.

Dices 'No pudo evitar que el hombre fuese atravesado por una daga a la altura del corazón, momento en el que la mujer pareció también tambalearse’

Rhilya traga saliva.

Dices 'Sin embargo, todos los contrincantes habían muerto, incluso el que había asestado el golpe mortal...'
Dices 'Fue entonces cuando mi padre se acercó a la mujer y pudo comprobar que su pecho estaba manchado de sangre a pesar de no haber sido tocada por arma alguna'
Dices 'Al intentar levantarla, un anillo calló del interior de su túnica.... un anillo con forma de serpiente...'
Dices 'Al recogerlo del suelo, una mano tocó la suya y vio cómo la mujer intentaba hablarle palabras que no comprendía'

Sonries a Rhilya.

Rhilya se acerca más a Crender.

Dices 'La mujer sacó fuerzas de su interior para acercar la cabeza de mi padre a sus labios y le dijo'

Rhilya aprieta la mano de Crender.

Dices 'Muchacho, nunca dejes de luchar contra la Oscuridad... que mi muerte y la de mi gaidin no sean en balde... lucha por la Luz y no dejes que el Oscuro y sus secuaces nos acobarden'

Dices 'Ésas fueron sus últimas palabras, palabras que mi padre nunca olvidará'

Rhilya asiente despacio.

Dices 'Desde entonces no ha dudado en seguir la senda de la Luz y en que su descendencia se vinculase a la Torre Blanca...'

Rhilya te sonrie.

Dices 'Tanto que creo que la visita de una Aes Sedai con su Guardián a la vieja panadería hace años no fue casual...'
Dices 'Por eso ha seguido mis pasos desde que entré por los muros de esta ciudad y se ha informado de mis progresos'

Dices 'Después de contarme esa historia, me hizo una última revelación...'

Rhilya escucha con interés.

Dices 'Somos la familia Kasher, de corazón noble aunque humildes, y desde el día en que vio morir en sus brazos a aquella Aes Sedai, se juró que nuestro apellido quedaría por siempre vinculado a la defensa de la Luz'

Rhilya está orgullosa de ti. Bien hecho.

Dices 'Ése es mi cometido en este mundo, luchar contra los engendros de la Sombra y hacerlo junto a mi Aes Sedai.... junto a Rhilya Sedai, la Guardiana de las Crónicas'

Rhilya te sonrie.

Dices 'Ahora estoy seguro de que puedo llevar esa responsabilidad sobre las espaldas y que juntos contribuiremos a que la última voluntad de aquella mujer se vea cumplida'

Rhilya dice 'Por supuesto que lo haremos, Crender, juntos abatiremos a la Sombra'

Sonries a Rhilya.

Transmites tu alegria a traves del vinculo.

Notas oleadas de alegria a traves del vinculo con Rhilya.

Rhilya abraza a Crender con cariño.

Crender corresponde al abrazo de Rhilya con otro de igual intensidad.

Rhilya se acerca y te da un besito en la mejilla.
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-_Kenshin_-
Jenn Sorei
Jenn Sorei


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Mensajes: 61
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MensajePublicado: Mar Feb 12, 2008 11:08 pm    Asunto: Kangome,la futura Aes Sedai Responder citando

Asunto: Kangome, futura Aes Sedai

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- Si Rhilya Sedai, lo entiendo.-
-Mas te vale que sea así pequeña. Si Laras me dice que la vuelves a contestar mal no solo serán unos azotes lo que te tenga preparado-

Salgo con cuidado de no dar un portazo tras la adecuada reverencia. Por tercera vez en ese día, la Aceptada Kangome Omesha, o sea yo, volvía al despacho de la Maestra de Novicias por el mismo motivo. En fin, restregándome sin que me vea nadie el trasero, me encamine a mi habitación en el sector de las aceptadas para seguir encauzando los tejidos de la prueba. Y mientras caminaba cojeando por el dolor de los cincuenta y cinco nuevos azotes, pensé que todo valía la pena tras haber llegado hasta este punto. Pero claro, os preguntareis: ¿Cómo demonios una cría contestona como tu ha llegado hasta ahí? La Torre Blanca tiene paciencia con las encauzadoras que tienen potencial…mucha paciencia…


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Kangome Omesha, futura Aes Sedai


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Nacida en Bandar Eban, capital de Arad Doman, mi madre siempre me crió inculcándome los juegos y maneras de manejar a los hombres desde pequeña. Como todas las mujeres de esa bella ciudad, salí con un carácter…algo difícil. Mi niñez es muy típica y con algún que otro sobresalto por mis maneras y por las típicas travesuras, saltémonos esa parte. Lo importante llego un día de verano, un 7 de Tammaz que nunca olvidaré. Mientras caminaba por el mercado, regateando en algunos puestos y haciendo lo que mejor convenía para convencer a unos mercaderes Andoreños, choqué al irme con una risita, de las que les dejan mirando como me voy, con una mujer. Primero refunfuñe un poco, pero al ver su rostro no cambia duda de que era, no me hizo falta comprobar si tenia el anillo de la Gran Serpiente en alguno de sus dedos.
-Pequeña, tu vas a volver conmigo a Tar Valon, y no hay nada mas que decir-Con esta primera frase, y su voz melodiosa, Talenne Sedai se me “presento”.Después rió un poco, la cara que puse debió de merecerlo, pues pensé rápidamente en que me quería llevar a la Torre Blanca para darme un escarmiento por chocarme con ella. Muerta de miedo, la acompañe a una posada donde me explico sus verdaderas intenciones y me acompaño a despedirme rápidamente de mi familia.

El viaje fue muy normal, aunque ya empecé a llevarme mis reprimendas por seguir siendo muy Domaní… pero no hacia falta que me avergonzasen delante de aquellos que se me acercaban, bastaba con decir que era una novicia para verles correr más que mi caballo. La primera vez que vi Tar Valon sentí que me enamoraba de la belleza de esa ciudad; la Torre, imponente e implacable; los edificios ondulantes y bellos; la muralla blanca y brillante, las aguas rodeándola…impresionante, mucho mas que el espectacular puente de Puente Blanco y Caemlyn.



A partir de ahí, mi vida como novicia fue realmente difícil. Mis constantes malos modales porque no entendía porque nos trataban así, mi rebeldía, mi facilidad para tratar con los hombres…todo me traía castigos, azotes, platos sucios… Y así, debido a todo el tiempo que pasaba castigada y no estudiando, fui viendo pasar a mis amigas Falamy, Envida, Nhaira…tantas y tantas…pasando las pruebas, mientras que yo recibí el permiso para la prueba de Aceptada a los 19 años, tras 4 de novicia. A Jarlin Sedai ya la había visto de pasada, y la visión de Madre creo que fue la que me hizo calmarme un poco, pues realmente impresionaba y daban ganas de ser una Aes Sedai para formar una parte importante en algo mas. Pero desgraciadamente muchas cosas seguían igual…




-¡Kangome! ¿Otra vez te ha azotado Rhilya Sedai?-Esa voz familiar me saca de mi ensimismamiento. Una voz bastante viril y con acento Illiano que realmente hacia que me perdiese en mis sueños recordándola. Pero ante su risilla, me di la vuelta lentamente, volteando la falda del vestido de Aceptada, y adoptando la pose que tanto me gustaba cuando me sentida enfadada (y menos me dolía en ese momento), con los brazos en jarras.
- ¿Qué quieres ahora, Zerith? Estoy MUY ocupada para aguantar tus sandeces.-Le observe mientras lo decía, y vi que acababa de terminar un entrenamiento, pues aun llevaba su espada de entrenamiento y el sudor recorría su frente. Había mas gente por el pasillo, algún cachorro más también, pero seguramente estaban acostumbrados a nuestros encuentros.
-Oh, vamos chiquilla, sabes que solo vengo a verte andar un rato.-Sus preciosos ojos verdes y su pelo rubio brillan mas que nunca, y decido en este mismo momento que le vincularé en cuanto alcance el chal. Directamente. Si, decidido. Pero no debía saber lo que me hacia sentir, había que seguir con el juego para manejarle sin que lo supiera, así que me di la vuelta, resoplé indignada, y me encamine de nuevo hacia el sector de las aceptadas andando como solo las Domaní sabemos, y antes de girar la esquina no pude evitar una sonrisilla al ver como se había quedado donde le deje y me veía alejarme. Aunque no fue el único.

Intentando ocultar la sonrisilla que me habría delatado ante cualquier otra mujer, camino despacio hasta mi habitación, cayendo en la cuenta de que Ralein aun no habría vuelto y estaré sola. -¡Uah, menos mal!-Pienso, mientras recuerdo lo habladora que es. Es imposible conseguir encauzar sin desconcentrarse con ella cerca, y cierto que es un buen entrenamiento para la prueba de ascenso al Chal…pero hoy tengo ganas de hacerlo tumbada y relajándome en la sensación de vida que provoca la fuente. Al llegar al sector, observo ya sin asombrarme la actividad de decenas de muchachas, algunas mas jóvenes y algunas mas mayores que yo. El primer día tanta prisa por ir a las clases, tanto prepararse y tanta cara de disgusto por no disponer de ese momento para otra cosa me agobiaron enormemente, pero ahora se había convertido en una rutina y hacia que me sintiera en casa. Y ahora que caigo en ello, me parece impresionante y raro a la vez: la Torre Blanca es ahora mi casa, y mi familia, y aquí están todas aquellas personas que duraran a lo largo de toda mi vida, y el lugar al que regresar tras largos y duros viajes. Vuelvo a sonreír, pero esta vez por otra razón, aunque ese pensamiento puede asustar tanto como conmover. Encuentro a algunas amigas y hablo con ellas.
-¡Por la Luz! ¡Se me ha hecho tardísimo!-Oigo el retumbar que indica la séptima hora de la tarde. Luz, Luz! Tengo que dar clase a unas novicias! Al final ni practica ni cama ni nada, pero si una buena carrera cuando no había Aes Sedai mirando, ya que opinan que debemos mantener la compostura aun en situación como esta; malditas sean las formas Aes Sedai, los azotes tampoco me parecen muy galantes y bien que los recibo.

Tras llegar jadeando, y peinándome con las manos, me presento ante la clase y me preparo para enseñarlas algunos tejidos simples, como el como crear una bola de Luz. Me han dejado encargada de las novicias mas novatas de la Torre, una gran responsabilidad… y gente a la que impresionar y con la que divertirme un poquito. Solo un poquito. De verdad.

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Y así solían ser mis días normales en la Torre...Ese mismo anochecer una Aes Sedai paso a mi habitación para transmitirme un mensaje. Tuve suerte, no era nada sobre el gato macho que había aparecido de repente y seguía a todas partes a la gatita de Rhilya Sedai.


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Jenn Jeade
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MensajePublicado: Dom Feb 17, 2008 8:16 pm    Asunto: Responder citando

Me volvía a mis habitaciones totalmente exhausta y dolorida. La clase particular con la sede había sido mas dura de lo que pensaba.

Todo empezó con la “invitación” que recibí con cierto reparo, la Sede y maestra de novicias querían verme en privado, a mí una simple novicia. Cuando llegue a su despacho tras las reverencias de rigor empezó a hablar la Sede según ella tenia mucho potencial, podría llegar a ser tan poderosa, incluso mas, que mi madre y mi tía pero antes debería deshacerme de ese molesto bloqueo que me impedía encauzar cuando quería. La verdad es que ya estaba algo cansada de ir a las amarillas no poder encauzar sin poder ver sangre es muy molesto y siempre acabo haciendome pequeños cortes para poder sentir el saidar dentro de mi.

Para empezar y solo para que pudiera abrazar la fuente me pincho con una fina aguja en el dedo y una gruesa gota sangre roja mano de él. Empezo a tejer tejidos cada vez mas rapido que yo seguia con creciente dificultad cuando estuvo satisfecha paro con una extraña sonrisa es sus labios. Con un gesto me indica que mire hacia arriba cuando lo hago hace volcar un cubo lleno de sangre, espero que de pollo, sobre mi cabeza.. La miro pingando con cara de pocos amigos pero que puedo hacer yo contra la Amyrlin en persona y para colmo la maestra de novicias observa todo imperturbable desde una esquina de la habitación como retandome ha hacer algo. Me como mi orgullo y sigo atendiendo a sus indicaciones. Que cerrara los ojos y tratara de encauzar sintiendo la sangre al mi alrededor… era una idea estupida aunque realmente estuvo cerca de funcionar pude dislumbrar el saidar pero cada intento de alcanzarlo era un rotundo fracaso.

Por eso ahora me dirijo a mi habitación de novicia refunfuñando y con mi vestido de novicia totalmente teñido de rojo.
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Cearc
Jenn Jeade
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MensajePublicado: Dom Feb 17, 2008 8:17 pm    Asunto: Responder citando

Despacho de la Maestra de Novicias
Estas en el despacho de la Maestra de Novicias. Si eres una novicia
o una Aceptada, y has sido llamada aqui, una de dos, o se te debe
dar alguna noticia importante, o es que te has metido en problemas,
y vas a ser castigada. El despacho es grande y lujoso, con bonitos
muebles de encina, y sillas acolchadas. Una cortina semitransparente
cubre el gran ventanal por donde entra la luz durante el dia.
[Salidas: norte]

Con viejos ideales, Eisana ha llegado desde el norte.
Eisana te hace una reverencia.
Sonries a Eisana.
Dices 'toma asiento pequeña'
Te abres a la Fuente y sientes el Saidar.
Empiezas a concentrarte para tejer 'circulo de silencio'.
Creas un circulo de silencio.
Eisana se sienta delante de la maestra de novicias algo inquieta.
Rhilya asiente conforme mientras se sienta.
Dices 'veamos..'
Dices 'quizas te resulte algo inusual, pero debes hacer un viaje, pequeña'
Sueltas el Saidar.
Eisana mira a la maestra de novicias sorprendida.
Eisana dice 'viaje? a donde Rhilya sedai?'
Dices 'hemos recibido unos informes inquietantes,pequeña'
Dices 'sobre...me cuesta decir esto pero han desaparecido hermanas,en el territorio de Mayene'
Dices 'se trata de hermanas de distintos ajah, pero hay varias del rojo'

Eisana dice 'desaparecido? como?
Dices 'la unica informacion que tenemos es que el ultimo rastro lo dejaron en Mayene'
Eisana piensa que puede hacer ella al respecto siendo una novicia.
Dices 'quizas te preguntes por que te he elegido a ti,no?'
Eisana asiente afirmativamente a lo que has dicho.
Dices 'la respuesta es sencilla pequeña, me recuerdas mucho a tu tia Eisana....y no solo en los rasgos'
Dices ‘tienes su fortaleza…
Eisana dice 'no es algo que solo incumbe a las sedais?'
Dices 'así es, por desgracia no se encuentran todas las hermanas en la torre, y muchas de las que están aquí tienen otros asuntos a los que atender'
Eisana dice 'a mi tía?'
Asientes afirmativamente a lo que ha dicho Eisana.
Dices 'tienes un potencial equivalente al suyo...aunque tu podras llegar a tener mucho mas'
Susurras 'muchos de vuestros gestos..'
Rhilya rie para si recordando a Eisana Sedai.
Eisana dice 'parece que la conociais bien...'
Sonries a Eisana.
Eisana dice 'Una pena que yo no llegara a conocerla'
Dices 'si la verdad, os habríais llevado muy bien'
Rhilya suspira y relee los documentos.
Dices 'no iras sola, no me arriesgare a poner en peligro a una de mis novicias'
Dices 'iras acompañada de unos miembros de la Guardia de la Torre'
Eisana asiente afirmativamente.
Eisana dice 'que deberia hacer en Mayene?'
Dices 'alli,tendras que intentar averiguar todo lo que puedas sin levantar sospecha'
Rhilya avanza unas hojas con rapidez.

Dices 'si..aqui mencionaban algo de unas bandas..pero no llegan a ninguna conclusion'
Eisana dice 'sera dificil pasar desapercibida yendo acompañada por la Guardia de la Torre'
Dices 'bien… deposito mi confianza en ti pequeña, no me falles, pero ante todo no quiero que corras ningun riesgo'
Sonries a Eisana.
Eisana se levanta.
Eisana dice 'no os defraudare'
Eisana te hace una reverencia.
Dices 'ellos sabran como pasar desapercibidos'
Eisana dice 'volvere lo antes posible'
Rhilya escribe sobre un pergamino
Rhilya le pone un sello.
Eisana te hace una reverencia.
Rhilya le da un pergamino a Eisana.
Dices 'guarda esto, es un salvoconducto por si tienes algún problema en las puertas'
Dices 'cuando regreses tráelo de vuelta, pequeña'
Eisana dice 'asi lo hare'
Eisana te dice adios.
Con nuevas ideas, Eisana se va hacia el norte.


Fue un largo y aburrido viaje hacia el sur con la unica compañia de los guardias, en su mayoria unos pendencieros que parecia que no vieran un jabon en toda su vida. La comitiva durante el viaje no paso desapercibida y mantenia a la demas gente alejada pero al menos solia asegurar cama y comida caliente en las posadas. Cuando ya estaba por desesperarme vi a lo lejos hondeando el halcon dorado de Mayene.

Tras mucho discutir logro que solo uno de los guardia me acompañe... discretos si por ellos fueran entrarian todos y pondrian la ciudad patas arriba hasta encontrar lo que buscan. Voy preguntando discretamente en los establecimientos por alguna sedai que pueda atender a mi hermana enferma. Todos los comerciantes miran para otro lado o niegan saber de ninguna sedai lo cual es muy sospechoso... Tras el interrogatorio de un par de pillos me entero de que todas las actividades "ilegales" de la isla
estan dominadas por un par de bandas.

Ya con la compañias de guardias al completo vuelvo a entrar en la ciudad enseñando el salvaconducto para que no pusieran problemas. Entramos a saco, el primero que se acerca lleva una cuchillada de uno de mis cuchillos y la sangre empieza a fluir sonrio cuando el saidar me inunda. La escaramuza fue rápida una banda del tres al cuarto no tenia nada que hacer contra una patrulla de la torre y una novicia.

En una mazmorra totalmente drogadas estabas las sedais que al recuperar la consciencia las sedais cuentan estaban ayudando a las autoridades en unas investigaciones de contrabando y que lo ultimo que se acordaban era una cena en una posada cercana.

Una vez arrestrados los supervivientes una de las sedais hace un portal de vuelta a Tar Valon para informar a la guardia de las cronicas.
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Enaida
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MensajePublicado: Mar Feb 19, 2008 7:34 pm    Asunto: El Crepúsculo de un hilo Responder citando

Una llamada a la puerta desvía mi atencion del libro que leo.
Con un ademan digo a la visitante que sirva el té y le sonrio
calidamente. Mientras tomo el te veo que su mirada esquiva a la
mia, eso no es buena señal y me preocupo. Cuando voy a preguntarle
qué le pasa, siento que mis extremidades se ponen rigidas y que un
escudo me imposibilita el encauzar. Miro directamente a los ojos
de la visitante, sorprendida. Pero al mirar a ellos vi algo que no
esperaba, vi la avaricia, la maldad que calaba en ellos y supe que
la persona que estaba delante no es la persona a la que conocia.
Sin embargo ella no sabia mucho de hierbas y no me dió la cantidad
de horcaria suficiente como para desvanecer mi consciencia, asi que
luché contra ella, pero ella habia sido adiestrada por los Gaidin..
no tenía ninguna oportunidad. De repente un frasco de tinte rojo
cayó al suelo y el nimbo del Saidar envolvió a la mujer...De repente
estoy tirada en el suelo, ya no siento nada, solo mi vida escapando...

Dicen que ves tu vida pasar ante tus ojos cuando mueres. Es cierto,
yo vi mis recuerdos pasar ante mis ojos. La alegría al encontrar a mi
hermana, la pasión de mi marido Rembael, la tristeza por la muerte de
Eisana... Sin embargo, al pensar en todo ello me di cuenta de algo:
todo, desde la lucha contra la Sombra, las penas y alegrias vividas
desde mi nacimiento, habia valido la pena...

Y, ahora, con mi ultimo aliento maldigo al Padre de las Mentiras y os
deseo que la Luz del Creador acoja al mundo en su seno y lo protega de
Shai'Tan.
_________________
¿Qué es? ¿Qué no es? la realidad se difumina tras el velo del misterio...y yo me oculto tras el.
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Enaida
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MensajePublicado: Mar Feb 19, 2008 8:02 pm    Asunto: El albor de una nueva vida Responder citando

Mas la Rueda es caprichosa y gira segun sus designios.
Tras mi muerte, una nueva niña nació en la sala de
curación de la Torre Blanca, mi hilo se volvia a tejer.

Mi vida discurrió felizmente por un tiempo, viviendo
en una granja cerca de Tar Valon con mis padres.
Sin embargo, la Rueda sigue girando y tiraba de mi hilo,
asi que eso me llevó a dejar mi casa y dirigirme a Tar Valon,
donde conseguí por influencia de mi tio, un teniento de la Guardia
de la Torre, entrar en el servicio de la Torre Blanca.

Allí un Gaidin que habia perdido a su Aes Sedai hacía poco
t con el cual sentia una extraña afinidad, me enseñó las poses
de combate y el arte de la batalla. Sin embargo, esa situación
no duró mucho, pues un dia ví a una joven que trajó a mi memoria
recuerdos antiguos, recuerdos de otra vida...recuerdos de traición.

Tras coger mis ahorros, algo de ropa y una bolsa con comida huí,
huía de esos recuerdos pero siempre me acosaban...eran de mi anterior
vida, visiones mias leyendo libros o colocando volúmenes en una gran
biblioteca. Sin embargo un día un bardo que viajaba hacia Caemlyn
me encontró en la cueva a la que llamaba mi refugio. Ese misterioso
hombre me cuidó y me enseñó a vivir con mis anteriores recuerdos, a
la par que avivaba en mi la pasión por el arte de la música y tambien
ciertas..mmm..habilidades utiles de dudosa legalidad.

Una vez terminado mi aprendizaje de barda, he salido al mundo y empiezo
a aprender de verdad. Tambien he tomado una decisión: volveré a luchar
contra la Sombra, que tanto me ha quitado con su maldad y corrupción.
Sin embargo, hasta que pueda luchar verdaderamente contra el Oscuro,
me queda aun mucho por aprender y esperaré lo que me venga, como ya hice
anteriormente...

...El devenir de la Rueda es eterno...

Crónicas del Entramado,
historia de Enaida,
otro hilo mas
_________________
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midna90
Jeade
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MensajePublicado: Lun Mar 17, 2008 3:29 pm    Asunto: Revelacion Inesperada Responder citando

El roleo ha sido borrado porque uno de los que aparecian me lo ha pedido.

Besitos.


Que la luz os guie icon_razz.gif


Ultima edición por midna90 el Mar Mar 18, 2008 5:44 pm, editado 1 vez
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Esgelith
Jenn Sorei
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MensajePublicado: Mar Mar 18, 2008 2:20 pm    Asunto: Coherencia Responder citando

Te felicito por tu log
Creo que plasmas algo muy importante que pasa ultimamente. Parece que las opiniones de pj's como Ciriel son la ultima moda ahora, pero me alegra ver que aun asi hay gente que aun respeta lo que significa pertenecer a algo como tu.
Puede que como pj estes más o menos de acuerdo con lo que tu asociación determine, pero siempre tienes la obligación de mantener una postura adecuado a tu situación diplomática. Ciriel dice que esta guerra no la comparte, bueno teniendo en cuenta los ataques que han recibido y todo lo demás, creo que es infravalorar los hechos, pero no es lo principal.
Creo que este log es muy positivo porque muestra que tienes que mantener una coherencia entre tu pj y la asociación a la que pertenece, no puedes desprenderte de los problemas que afectan a tu grupo de esta manera. Porque como miembro de un grupo o una hermandad, lo que afecta a uno afecta a todos, si sencillamente no te gusta y lo ignoras, pues entonces no formas parte de nada realmente.

Muchas gracias
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canrith
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MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 2:03 pm    Asunto: El Nacimiento de un Guardian Responder citando

Historia de Canrith

Queridos oyentes, se me ha pedido que cuente mi vida y el porque decidí unirme a los guardianes de la Torre Blanca y las razones que me llevaron a pasar mi vida en compañía de encausadores del Poder.
En las tierras fronterizas, las aes sedai son admiradas, aclamadas y casi veneradas, pero en Andor son motivo de rechazo y casi hasta de odio y yo herede esos prejuicios de mis padres, pero me estoy adelantando en la historia.
Nací en Shol Arbela, hace ya varios años. Mis padres, humildes granjeros provenientes de Andor y abrumados por las deudas hubieron de refugiarse en las tierras fronterizas, donde no los siguieran sus numerosos acreedores. Personas trabajadoras como pocas, en algunos años lograron establecerse. Como en las tierras fronterizas no es buena idea vivir aislado, sus viviendas se unían junto con las de varios granjeros y aunque los campos de cosecha estaban alejados, la seguridad que surgía de la unión era más que suficiente, casi era un pequeño reino bajo la sombra de la gran ciudad de Shol Arbela. En ese tiempo de felicidad nacimos mi hermana Adrydia y yo. Crecimos al amparo de nuestros mayores y nos fuimos formando en la vida del granjero, aunque con las aisladas excursiones de trolloc por nuestras tierras aprendimos a pelear, aunque muy someramente. De todas formas éramos más que suficientes para rechazar a la Sombra hasta que llegaran los soldados de la ciudad en nuestro auxilio, o lo seriamos de no haber sido por la traición.
Una noche mientras descansábamos, nos despertaron los gritos. Cuando salimos mi padre y yo vimos un cuadro horrible: las puertas de la empalizada que nos defendía estaban completamente abiertas, los cuerpos de los guardianes colgaban flácidos y desmembrados lejos de la campana de alarma y los trolloc se esparcían por entre las casas. Poco mas pude ver, pues el mango del mazo que derribo a mi padre me hizo perder el conocimiento.
Desperté horas mas tarde, con asombro me percate que estaba vivo, en malas condiciones y con la cabeza que parecía a punto de estallar, pero vivo. Mi hermana intentaba restañarme la sangre del topetazo en la cabeza. Luego desee estar entre los muertos, los trolloc nos llevaban en unas carretas y comentaban sádicamente, en idioma común para que todos los entendiéramos, que éramos un sacrificio para las espadas de los semihombres en la llaga, o el condimento principal de sus cazuelas.
El viaje fue cruento y horroroso, ante el más mínimo capricho de los troloc o del fado que los encabezaba uno de mis compañeros era arrancado de las carretas y se le infringían las más atroces torturas. No siempre mataban al torturado, en ocasiones lo devolvían a la carreta quebrantado, para el espanto de los demás prisioneros. Mi desdichada hermana fue una de las primeras y cuando la devolvieron a la carreta era difícil llamarla humana, mas parecía un despojo.
Una noche todo cambio, los relámpagos y las bolas de fuego surcaban el espacio. Los gritos (esta vez eran los trolloc los que los proferían al morir) helaban la piel. Luego apareció una mujer de edad indefinida que nos libero y curo.
Eran Rhilya y un grupo de hermanas y sus guardianes los que después de cumplir una de sus misteriosas misiones nos encontraron en las montañas que bordean la llaga y nos rescataron. Luego acogieron a nuestro grupo de temerosos aldeanos y nos escoltaron hasta fuera de la Llaga. Eso si, por muy largas que fueron nuestras conversaciones ni Rhilya ni Benhard, uno de sus guardianes dejaron entrever cual era su cometido en tierras de los engendros de la sombra. Tal vez es por eso la animadversión de las personas comunes, por su propensión a los misterios, pero no me intereso en su momento ni lo hará ahora, solo se que es gracias a esas enigmáticas y misteriosas “brujas” que aun estoy vivo, fue por ellas que me di cuenta que los malditos trolloc fueron creados por la Sombra y que es esta el ENEMIGO. Gracias a ellas que Adrydia aun vive y aunque aun se estremece y entra en pánico ante la presencia de cualquier persona extraña, no sufrimos una dolorosa muerte como gran parte de nuestros familiares y amigos.
Por eso es que decidí ayudar en todo lo posible a las Aes Sedai y aunque mi esgrima aun no es lo suficientemente buena ni para ser llamado aprendiz, seguiré esforzándome y dando todo de mí, para en el Tarmon Gaidon luchar bajo la bandera de la luz.
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Zhorander
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MensajePublicado: Lun Mar 31, 2008 9:05 pm    Asunto: Responder citando

La historia de Zhorander y como llegó a ser guardián.

Nací en Tear hace unos 17 años aproximadamente. Me llamo como mi padre, Zeddicus Zorander, un afamado maestro de armas y cazador del cuerno.
Mi padre solía viajar mucho y visitaba Tear frecuentemente. En una de sus visitas, se alojó en una posada donde conoció a una joven muy hermosa que trabajaba allí de camarera, acostumbrado a tener numerosos escarceos amorosos por las distintas ciudades a las que sus aventuras le llevaban, de repente, se sorprendió a si mismo buscando cualquier excusa para ir a Tear, alojarse en la misma posada y yacer con la hermosa joven. Pronto la relación se hizo más seria y no pasaban más de dos semanas sin que mi padre la fuese a visitar. Esa joven se llamaba Phente y sería mi madre.
En una ocasión, mi padre se fue a una peligrosa misión en la columna vertebral y estuvo casi un mes fuera, en cuanto pudo, regresó a Tear, pero cuando llegó a la posada donde trabajaba mi madre se llevó una desagradable sorpresa, ella no estaba por ningún lado, y el posadero, que era como un padre para ella,(los suyos los perdió siendo ella muy pequeña), estaba hecho un manojo de nervios y no paraba de llorar.
Cuando pudo tranquilizar al pobre posadero consiguió que le relatara lo sucedido.
-Se la han llevado mi señor, se han llevado a mi pobre niña. Y al instante volvió a sollozar como un niño.
-¡Tranquilizaos hombre! le animó mi padre,- y decidme quien se la llevó y cuanto hace de eso.
- Pues hará cosa de tres días, llegaron dos hombres y dos mujeres bien temprano por la mañana. Los hombres eran grandes como armarios y pude ver las empuñaduras de sus espadas asomando bajo sus capas, sin embargo apenas articularon palabra, eran las mujeres las que manejaban la situación, las dos eran altas también, no sabría decir de que edad y, curiosamente, aunque eran tremendamente atractivas, soy incapaz de recordar un solo rasgo de sus bellos rostros.
-¡Aes Sedai! Dijo mi padre, en un tono más alto del que le hubiese gustado, y que hizo que el posadero al oír ese nombre se pusiese blanco como un muerto.
-Yo creía que no existían, que eran leyendas, dijo el posadero, mi casa es muy decente, yo no hice nada, y Phente tampoco hizo nada, ella es una buena chica, porque se la iban a llevar esas….mujeres.
-No lo se, pero decidme que mas pasó y que buscaban aquí.
-Nada mas llegar preguntaron por Phente, como la había mandado al mercado tuvieron que esperar un rato a que llegase, mientras me estuvieron interrogando sobre sus padres y si tenía más familia. En cuando llegó, las dos mujeres se la llevaron a un cuarto y estuvieron con ella sobre 15 minutos, al salir, la pobre estaba muy pálida, como si le hubiesen dado una mala noticia, pero no dijo nada. Una de las mujeres se limitó a decir que se la tenían que llevar con ellas, que era por su bien y que no me preocupase, y sin darle tiempo ni siquiera a que cogiese algo de ropa, se fueron.
-No te preocupes, yo se a donde se la han llevado, voy a buscarla ahora mismo y no me vendré sin ella, dijo mi padre.
Sin descansar si quiera, mi padre montó en su caballo y se dirigió a Tar Valon, la ciudad de las Aes Sedai. . No era la primera vez que estaba en la ciudad y mi padre conocía a gente allí, así que al llegar consiguió que le dejase entrar en la Torre Blanca y una vez allí preguntó por mi madre. Después de una larga espera apareció una Aes Sedai con un chal de color amarillo.
-Saludos Zorander, Cazador del Cuerno, tu fama es conocida en Tar Valon y por todas las tierras de oeste, no sabíamos que esa muchacha, Phente, era tu mujer, de saberlo no nos la hubiésemos llevado de esa manera.
-Aun no estamos casados pero teníamos planes para ello, dijo mi padre.
-De todas formas, siguió la Aes Sedai, tu sabes porque nos la llevamos, el poder en ella es muy débil, pero existe, de hecho esa es la razón por la que tardamos tanto en encontrarla, normalmente las solemos traer aquí cuando aún son niñas. Pero ha surgido una complicación inesperada, una situación con la que no contábamos.
Mi padre la miró expectante.
-Felicidades Zorander, pues Phente está embarazada, su estado es de apenas 2 meses, por eso no nos dimos cuenta hasta ahora, esto plantea un problema ya que nosotras no estamos preparadas para hacernos cargo de esto, así que he consultado con mi superiora y está de acuerdo en dejarla irse contigo, tened a vuestro hijo y sed felices, pero esto es temporal, pasado un tiempo volveremos a buscarla, Zorander, es nuestro deber.
Mi padre, que sabía como eran las Aes Sedai no dijo nada, de momento se contentó con poder irse con mi madre y estaba feliz por saber que iba a ser padre, ya afrontarían los problemas cuando viniesen.
Volvieron los dos a Tear, y después de los correspondientes meses, y sin ningún problema, nací. Mi padre se asentó en Tear y se dedicó a dar clases de esgrima. Pasaron los años y vivimos felices, hasta que un día la visita que tanto estaban temiendo mis padres llegó.
Llegaron por la mañana como la otra vez, estábamos los tres en casa, también como la otra vez, eran dos hombres y dos mujeres, mi padre reconoció a uno de los hombres y con una sonrisa se adelantó y le ofreció su mano, sin embargo el hombre permaneció impasible al saludo.
-Zorander. Dijo muy serio y con una breve inclinación de cabeza.
-Rhelan. Contestó mi padre con la misma seriedad.- Me alegro de volver a verte.
El tal Rhelan parecía incomodo con la situación y no volvió a decir nada.
Una de las mujeres se adelantó y comenzó a hablar, mientras mis padres permanecían abrazados el uno al otro.
-Saludos. Dijo fríamente. –Sabéis para lo que estamos aquí.
-¡No puede ser!, no os la podéis llevar después de tantos años, casi va a cumplir 30 años y nunca ha sucedido nada raro, ya no es peligrosa para nadie. Exclamó mi padre desesperado mientras mi madre se apretaba más a él.
-Efectivamente como dices el poder es muy débil en ella, tanto que podríamos hacer una excepción.
Mis padres aguardaron expectantes las siguientes palabras.
-Teniendo en cuenta que nunca ha estado en contacto con el poder, y lo débil que es en ella, y además teniendo en cuenta también que es la esposa de un afamado guerrero y amigo de la Torre Blanca, estoy autorizada a dejaros vivir juntos, vigilándola de vez en cuando por precaución.
Mi padre y mi madre se abrazaron y se besaron con alegría.
-Pero. Dijo la Aes Sedai. Esto tiene un precio, nos gustaría que vuestro hijo nos acompañase y se entrenase para ser guardián, siendo el hijo de quién es estoy segura de que será un guardián excelente y es realmente difícil encontrar muchachos con las condiciones adecuadas.
Mi madre empezó a llorar y a gritar que no se llevarían a su hijo pero mi padre la tranquilizó y la hizo callar a la vez que miraba furtivamente a Rhelan y veía como el guadian impasible, hacía un movimiento de negación casi imperceptible con la cabeza que le indicaba que realmente no era una petición, si no una orden, las Aes Sedai no pedían nada.
Mi padre convenció a mi madre de que no era un destino tan malo para mí, tendría un futuro y tendría una buena educación, a parte de no tener muchas posibilidades de elección. A mi no hizo falta convencerme, para mí era la aventura con que todo chiquillo sueña, iba a entrar en un mundo que solo conocía a través de las aventuras que me contaba mi padre, Aes Sedai, guardianes, trollocs, amigos siniestros, la inconsciencia de mi niñez hacía que fuese el niño mas feliz del mundo cuando nos alejamos de Tear, dejando atrás a mi preocupado padre y a mi llorosa madre.
A los pocos años de estar en Tar Valon mi madre moría de unas fiebres, ni siquiera me dejaron ir a verla. Mi padre, muy apenado dejó Tear, donde todo le recordaba a ella y se instaló en Ebou Dar donde montó una tienda vendiendo los extraños articulos que fue juntando durante sus años de aventurero
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JanusBifronte
Sorei
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MensajePublicado: Lun Jun 16, 2008 9:09 am    Asunto: La sabia aceptando un destino Responder citando

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Titulo: La sabia aceptando un destino
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Participantes: Sairen y Rhilya
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Antecedentes: Luego de enterarse de ciertas profecias y explorar el
mundo de los sueños buscando respuestas sobre el futuro, Sairen ha
huido del Yermo, e ingresado a la Torre Blanca con la esperanza de
salvar a su pueblo del horrible destino que ha visto, pero hoy meses
despues de haberse convertido en una iniciada, hoy su mundo sus
convicciones y sueños temblaran y abriran la puerta a posibilidades
nunca pensadas....
=====================================================================

Era una noche de verano, hacia calor y Sairen soñaba con una guerra
entre Aiels, Sedais, y Ashamanes, sangre y dolor por todas partes y
ninguna esperanza de salvar a los Aiel, de pronto alguien la
despierta y entre sudor y lagrimas una figura borrosa comienza a
revelarse ante sus ojos, una voz dice 'ven conmigo pequeña'

Tras caminar varios pasillos y escaleras llegan a una sala que
tiene 3 arcos de piedra fijados al suelo y tres hermanas cerca de
cada uno de ellos, alli Rhilya Sedai sonrie a Sairen y le ordena
desvestirse, Sairen no tarda en hacerlo porque supone lo que esta
por pasar.

Sairen Dice 'estoy nerviosa',

Todas la miran con el ceño fruncido y

una roja sin inmutarse dice 'A quien traes contigo hermana?'

Rhilya dice 'Una que acude como candidata a la Aceptacion,hermana'

la roja dice 'Esta preparada?'

Sairen dice 'Estoy lista'

Rhilya dice 'Esta preparada para dejar atras lo que era y ,ahondando
en sus temores,ganar la Aceptacion'

Sairen dice 'Estoy lista'

Rhilya la lleva ante el primer arco de piedra y antes de que Sairen
entre le dice a la novicia 'El camino de retorno solo aparecera una
vez, ten firmeza'

Sairen Entra en el ter'angreal de iniciacion.

Nayla y las otras sabias estan reunidas en el yermo discutiendo sobre
si Sairen esta lista para ir a Rhuidean, Sairen escucha a escondidas
y una de las sabias orgullosa de los progresos de Sairen insiste en
que ya se ha ganado el derecho de ir a Rhuidean sin embargo, otras se
muestran recelosas de la inmadurez e impetuosidad de la muchacha.

Las lagrimas salen del rostro de Sairen al recordar su pueblo y la
nostalgia de su casa se apodera de ella, pero luego escucha cuando las
sabias cambian de tema y hablan del Car'arcan y las profecias y los
sueños y todas las cosas que la hicieron salir del yermo, pero esta
vez hay algo diferente a sus recuerdos, esta vez la escuchan llorar
y las sabias la traen a la tienda y entre regaños y preguntas
una voz interna le dice 'El camino de retorno solo aparecera una vez'
el portal del retorno se abre y Sairen sale llorando deseando volver
al Yermo, arrepentida de haber salido de casa pero error o acierto ya
esta hecho y no puede cambiarse.

Mientras Sairen llora una hermana del ajah rojo vierte agua de un caliz
sobre la cabeza de Sairen y dice 'del pecado en que hayas incurrido y
de los cometidos contra ti. Quedas limpia del delito que hayas podido
perpetrar y de los que han sido dirigidos contra ti. Acudes a nosotras
pura e inmaculada, en cuerpo y alma.' Sairen sigue llorando, pensando
que su pecado no esta limpio pero que no habia opciones y solo hace
lo que debe hacerse...

Sin mucha espera es llevada al segundo arco y una vez mas Rhilya dice
'El camino de retorno solo aparecera una vez, ten firmeza' entra al
arco y al salir se ven las negras laderas de Shayol Ghul y un fado
dice 'Os conduciré hasta el Gran Señor. Soy Shaidar Haran' Sairen
parpadea sorprendida y sigue al Fado hasta una cueva de donde una
voz profunda que hace temblar la cueva dice "Los Elegidos disminuyen.
Los débiles caen. Quien me traiciona sufre la muerte definitiva,
pero los que me apoyan y me sirven reciben su recompensa. Ayúdame
a doblegar al que se hace llamar el Dragón. Sírveme fielmente
y obtendrás la vida eterna." Las lagrimas salen por los ojos de
Sairen y ella se pregunta '¿Como es esto posible si no me he rendido
al Oscuro? ¿por que veo esto? ¿sera este mi futuro, servir a quien
he jurado combatir? en ese momento una voz interna le repite 'El
camino de retorno sólo aparecerá una vez. Ten firmeza'

Sairen entra en el portal y sale del arco llorando y temblando, las
hermanas usan curacion, pero ella no esta herida, solo horrorizada
al ver uno de los posibles futuros a los que la llevara el orgullo y
la arrogancia, pero sus meditaciones son interrumpidas por la hermana
del ajah rojo que dice 'Quedas limpia del falso orgullo, Quedas
limpia de falsas ambiciones. Acudes a nosotras purificada en cuerpo
y alma.'

Sairen no deja de llorar y de temblar pero Rhilya la sujeta por los
hombros y susurra 'lo has hecho bien, solo falta un arco de piedra y
habras terminado, ten firmeza, la salida solo aparecera una vez' Esas
palabras cortaron el llanto de Sairen, esta respiro y parecio tomar
valor de donde no tenia y atraveso el tercer arco de piedra.

Una vez mas Sairen ve una escena que la ha atormentado en sus sueños
durante meses, el campo esta cubierto de cuerpos de Aiel muertos,
quemados, con heridas de armas y del poder unico, hermanas lanzando
bolas de fuego y partiendo la tierra, hombres de chaquetas negras
haciendo lo mismo, pero aiels muertos por millares, ella cae sobre sus
rodillas, derrotada, piensa al ver esto que todos sus esfuerzos seran
inutiles, ha perdido todo para salvar lo insalvable, su pueblo esta
condenado y nada de lo que ella haga lo salvara, inutilmente intenta
curar a un par de moribundos aiels pero su talento en la curacion
es tan pobre que no pudo hacer nada y verlos morir sin poder impedirlo
dolio tanto que Sairen cerro sus ojos y volteo su cara solo para
escuchar 'El camino de retorno solo aparecera una vez'.

Al salir del arco Sairen cae de rodillas toda sudada y llorando.
Rhilya le sonrie y Sairen dice '¿fue real? ¿es real?' Rhilya se acerca
Sairen Dice '¿eso es lo que sera?' Rhilya dice 'no tienes porque hablar
de lo que ha ocurrido alli dentro'

Rhilya dice 'no se sabe,es algo que debes guardar para ti' Sairen
llora desconsoladamente en el hombro de Rhilya. Rhilya le ofrece la
curacion. Sairen dice 'mis heridas no son fisicas sino emocionales, no es
justo trabajar tanto para nada' Rhilya se funde con Sairen en un
tierno abrazo.

Sairen Dice 'no puedo aceptar ese futuro no lo hare'
Rhilya dice 'no tiene porque ser el real'
Rhilya te sonrie.

La hermana roja dice 'Quedas limpia Sairen del Septiar de la brisa
blanca. Quedas limpia de todo lazo que te vincula al mund