Publicado: Mie Feb 14, 2007 8:28 pmAsunto: El Dulce Aroma de la Muerte
Aqui os propongo el comienzo de una historia recien salida del horno.
EL DULCE AROMA DE LA MUERTE
Mientras Nitram miraba por detrás de la muralla, las gotas de sudor resbalaban por su rostro precipitándose al vacío. Se encontraba en Peremund, tambien llamada "La ciudad de las estrellas".
En el centro de la fortaleza construyeron la biblioteca antigua. Su origen se remontaba demasiados inviernos atrás como para saberlo. Este imponente edificio tenia un tamaño colosal y un unicornio esculpido en la entrada. Una mitad pertenecía a los libros, y la otra, al consejo de ancianos.
Alrededor de esta construcción se encontraban la casa del príncipe Remius y la de otros vasallos como el duque de Nordicia, Bellemun.
Junto a grandes y hermosos jardines estaban las casas del pueblo y el mercado.
Una enorme masa de piedra y hielo les rodeaba a todos. Lisa como un plato y resbaladiza como la orilla de un pantano. Esta muralla había vivido importantes guerras y batallas, y ninguna la derribó. A pesar de su historia Nitram no estaba seguro si aguantaría los sucesos que aguardaban.
El rey Felvian dirigía su ejercito hacia ellos. Desde que se había colocado la corona de oro y plata en la cabeza, sus ansias de poder se volvieron incontrolables. No habían pasado ni treinta lunas cuando empezó a conquistar ciudades y poblaciones enteras.
Ahora tenía su ojo fijo en los dominios de Remius, su mayor enemigo. Y por fin disponía del poder suficiente como para enfrentarse a él.
Aunque Nitram solo había vivido veintidós veranos, su destreza con la espada y el arco y su inteligencia le habían dado el puesto de capitán de la zona norte.
Un brillo en el rabillo del ojo le sacó de sus ensimismamientos. Volvió a mirar y, esta vez, sin dudarlo bramó:
-¡¡FELVIAN!! ¡¡POR EL NORTE!!
Por un momento se sintió glorioso al ser el primero en divisarlos. Pero la sensación le duró muy poco, ya que cuando vio al gusano con escamas de oro arrastrarse hacia él, una nube de temores lo invadió como las moscas a un cadáver.
Las armaduras del ejercito del rey brillaban a la luz del sol produciendo un resplandor hermoso y al mismo tiempo sobrecogedor. _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
Nitram tenía la vista cada vez peor. Los médicos le habían dicho que sufría una enfermedad llamarada midropía. A causa de esta iría perdiendo gradualmente la visión.
El máximo nivel que se había dado era el veintidós. Él, todavía estaba en el segundo. Y a pesar de este problema, pudo calcular que delante de las murallas se apostaban unos diez mil hombres.
El sol tenía intención de esconderse cuando el rey se dirigió en un carro hacía las murallas.
Reinaba el silencio. Los arqueros tensaron cuerdas, pero, Nitram les mando aflojarlas con un gesto. No había llegado el momento, no todavía, no ese día.
Felvian estaba a punto de llegar cuando el príncipe se puso a su lado.
El carromato se paro. Junto al rey caminaba un hombre corpulento que vestía armadura dorada y larga capa roja.
El príncipe Remius rompió el agobiante silencio:
-¡¿Qué te trae por mis dominios, hermano!?
-¡Solo he venido a pedirte que te unas a mí!- voceó en respuesta
El príncipe no pudo reprimir una carcajada:
-Entonces, ¿para qué necesitas el ejercito que tienes detrás si solo has venido a hablar? ¿Te asustan los bandidos?
Las carcajadas de los soldados de Peremund resonaron a lo largo de toda la muralla. Aunque, por tonterías fuesen, la risa era muy necesitada en esas circunstancias.
-¡¡Siempre has tenido la lengua muy suelta!! ¡¡Pero eso ya ha acabado, mañana no seré tan compasivo!!
Y después de decir estas últimas palabras se perdió en la niebla.
Los habitantes de la ciudad no encontraron el sueño hasta bien entrada la noche. _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
Antes del amanecer, Nitram empezó a vestirse. Primero los calzones y una camiseta, a continuación, se colocó las grebas de acero y las botas, la cota de malla y por último, tras unos sufridos minutos, consiguió ponerse la coraza. Cogió el casco y se dirigió a la muralla Norte.
Remius le esperaba:
-Veo que estas preparado. Pero aun así ten en cuenta que será una de las jornadas mas intensivas y terroríficas que vivirás jamás- los nervios del capitán del ala norte estaban apunto de reventar- Lo primero que harán será atacar la puerta principal, tu puerta.- Nitram estaba cada vez mas asustado- A pesar de que nos ganan en numero, nosotros todavía tenemos el factor sorpresa. Ja!! Creen que el dragón esculpido en la entrado es solo un adorno. Quiero ver las caras de susto que ponen cuando suelte sus llamas sobre ellos... ¡Ah! Se me olvidaba, ¿Recuerdas el hombre que acompaño ayer a mi hermano?- el capitán asintió- Pues es uno de los guerreros más fieros que he conocido. Seguramente no le veas hoy... pero si conseguimos repelerlos... mañana tendrás que tener mucho cuidado con él. ¡Estoy seguro que no me decepcionarás!
Dicho esto, Nitram se quedó mudo viendo como su príncipe se alejaba.
El tiempo que pasó hasta que el ejercito enemigo empezó a moverse se hizo eterno. Un cuarto de las tropas enemigas se dirigía hacía ellos. Habían construido una especie de escudo gigante que cubría la parte central de los atacantes. Sin pensarlo dos veces gritó:
-¡FECHAS DE FUEGO!- cada arquero tenia al lado un barril de agua negra, en el que prendían las puntas de las flechas- ¡A MI SEÑAL!
Nitram calculó la distancia que necesitaría un arquero para dar en el blanco cómodamente y... hizo la señal:
-¡AHORA!
Una lluvia de gotas de fuego calló sobre el escudo atacante. Pero para sorpresa de los defensores las flechas rebotaban y se apagaban. Nitram, todavía asombrado siguió dando ordenes:
-¡DISPARAD A LOS LADOS! ¡QUE PIERDAN EL EQUILIBRIO!
Cuando los hombres que trasportaban el escudo caían otros les remplazaban. Entonces, en medio del caos y la desesperación de los arqueros se le ocurrió una idea. Cogió un arco y untó una flecha en la llameante agua negra. Tenso la cuerda y lanzo el proyectil de fuego. Este sé hinco en un hombre, que en pocos segundos empezó a arder. El disparo casi hizo perder el equilibrio a los transportistas del escudo. Pero la chispa de esperanza se apagó cuando los atacantes reprendieron la marcha.
Nitram desesperado dijo:
-¡TODAVIA QUEDA LA SORPRESA! ¡PREPERAD EL ACEITE! ¡VAMOS A DAR VIDA AL DRAGON! _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
Sonó un gran estruendo. Como el capitán de la muralla norte sospechaba, debajo del escudo se encontraba un gran ariete.. La viga de madera construida por los atacantes había goleado la puerta por primera vez. De momento no había causado ningún daño. No perdió tiempo:
-¡SOLTAD EL ACEITE!
Después de la orden, tiraron el aceite hirviendo por una tubería que cruzaba las entrañas del dragón y acababa en sus fauces.
Los fuegos del dragón rociaron y quemaron a más de la mitad de los portadores del ariete. Los supervivientes intentaron escapar pero las flechas de los defensores eran más rápidas. Los gritos de agonía y muerte resonaban en la cabeza de Nitram. No podría aguantar mucho más en todo ese caos de color rojo.
A pesar de todo, consiguió decir una orden mas:
-¡QUE NADIE COJA OTRA VEZ EL ARIETE! ¡DISPARAD A TODOS LOS QUE SE ACERQUEN!
Al fin, después una hora de sangrienta lucha, los enemigos se retiraron, poniendo fin a la primera batalla vivida por el capitán del ala norte.
Con el alma torturada huyó de las almenas. Había matado varios atacantes. Pero como decían los guerreros: “En la guerra hay que elegir entre la vida o la muerte, la supervivencia o la conciencia” Éramos peores que perros sin dueño. Mucho peores.
Perseguido por negros pensamientos, se encaminó a su pequeña pero confortable casa. Mientras caminaba se cruzó con varios soldados que reían e incluso bromeaban. Estaban felices por la pequeña victoria conseguida. No les entendía. Sí, habían enseñado al rey que eran un enemigo a tener en cuenta, pero, de que les servía si no podían ganar la guerra. Hoy habían tomado los entrantes. Mañana tocaría el plato principal. _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
Lo primero que hizo cuando llegó a casa fue quitarse la armadura para después seguir con el resto de la vestimenta . Y así, sin prenda alguna, se metió en la cama y esperó a que el mundo de los sueños lo invadiese. _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
Al alba, un soldado se acercó a su puerta:
-¡Despertad! El enemigo se prepara para atacar.
Y sin más miramientos se alejo dando grandes zancadas. Como si le hubiera caído encima un mar de agua helada, tubo que desperezarse y vestirse lo más rápido posible. Después de cerrar la puerta de su hogar, puso rumbo a las almenas.
El nerviosismo y el temor danzaban por el aire contagiando a todos los defensores de la ciudad. Nitram escudriño el horizonte. La mitad de los adversarios se disponían a partir. Sería una cruenta batalla.
El enemigo comenzó el camino hacía ellos lentamente cual astuta y venenosa serpiente. Solo entonces, mientras la muerte se acercaba, se dio cuenta de que ¡¡HABIA NEVADO!!.¡En pleno verano, había nevado!. Entre toda la blancura se distinguían pequeños bultos (que suponía que serían los cadáveres de la anterior batalla). Algo extraño sucedía, primero el escudo irrompible y después esa singular nevada. A pesar de todos esos misterios, él adversario avanzaba sin parar. Lento pero constante.
Intentando salir de su aturdimiento, se tiro un cubo de agua sobre la cabeza.
Antes de decir ninguna orden, intentó desvelar la estrategia del ejercito contrario. Todos los soldados iban a pie. Y había diez extrañas plataformas que se movían entre ellos. Eran una especie... ¡escudos! Otra vez los horribles escudos.
El capitán de la Muralla Norte sabía que no podían hacer nada contra esos irrompibles trozos de madera. Así que se centro en los que los rodeaban:
- ¡¡ DISPARAD A MI SEÑAL!! ¡¡NO TOQUÉIS A LOS QUE CARGAN CON EL ESCUDO!! ¡NO MALGASTEIS FLECHAS CON LOS ESCUDOS!
Esperó un poco y alzo el brazo. En ese mismo momento una tormenta de flechas cayo sobre los atacantes. Esto provocó un gran desorden en las primeras filas. A pesar de todo los escudos no se detenían. En no mucho tiempo el ejercito había recompuesto sus filas y seguían hacía adelante. Soltaron otras tres ráfagas de flechas, pero, no conseguían crear el caos que había previsto Nitram.
Los dichosos escudos ya estaban a poca distancia cuando se dio cuenta de que detrás de ellos pendían unos hilos. Con una inspección más cuidadosa dedujo que eran cuerdas. De repente, esos caparazones empezaron a aligerar el paso. Al mismo tiempo las cuerdas que sujetaban se iban tensando. En ese mismo instante vio lleno de temor como poco a poco de los extremos iban saliendo de la nieve unas escaleras de asedio. Demasiado tarde para hacer cualquier maniobra:
-¡¡ESPADAS!! ¡¡SACAD ESPADAS!! _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
El sonido del acero al rozar la vaina se pudo escuchar a lo largo de toda la muralla, como si de un grito de guerra se tratase. Los atacantes estaban a punto de llegar. Fue en ese momento cuando el horrorizado capitán se fijó que en todas las escalas había hombres colgados. La nieve tenía que ser una trampa. Pero entonces, si eso era cierto ¿Cómo lo habían hecho?...Las escalas estaban cada vez más cerca... Ya habría tiempo para las cuestiones más tarde; pronto sonaría el entrechocar de las espadas. Una idea que para nada tranquilizaba a Nitram. No estaba preparado. Nunca lo estaría. Nunca querría estarlo.
Con un golpe seco las enormes escaleras de asedio abrieron un camino a los importunos visitantes. Los enemigos trepaban por ellas como hormigas.
- ¡INTENTAR TIRAR LAS!- gritó
A unos pocos codos habían apostado una. Antes de que el encargado de la Muralla Norte pudiera reaccionar, un guerrero salto a la almena. Tenía espesa barba y gruesas cejas. Una fea cicatriz le atravesaba el ojo. El largo pelo resbalaba sobre su pecho desnudo. No llevaba mas que unos pantalones y unas botas. Sin lugar a dudas era un mercenario. De que podía estar formado el ejercito del rey sino por asesinos a sueldo.
Si se hubiera tratado de una competición para ver quién ponía la mueca más aterradora, el sanguinario guerrero habría ganado antes de empezar. La cara del bárbaro expresaba ira, locura y una fiereza incontrolable. La del pobre defensor, sin embargo, señalaba su temor, debilidad y deseos de que se lo tragase la tierra.
Como no participaban en una competición, Nitram todavía tenía una oportunidad. Con la espada alzada, corrió hacia él. Primero dió una estocada baja, y cuando el asesino le paro golpe, intento burlar su defensa con un contraataque alto. La rapidez del encargado de las Murallas no pudo contra los años de entrenamiento del mercenario. Las dos espadas chocaron, haciendo que los adversarios se separaran unos codos. El defensor lanzó un nuevo ataque reteniendo su espada y la del soldado enemigo. En ese momento de tregua golpeo con el hombro al atacante haciéndole perder el equilibrio. Y dando una vuelta entera sobre si mismo para coger impulso, le corto la yugular. Mientras miraba estupefacto como el hombre que tenía delante se ahogaba en su propia sangre, otro adversario surgió de la escalera. No tenía ganas de luchar más, así que cogió un cubo de llameante agua negra y se lo tiró a la cara. Entre gritos de dolor el asesino a sueldo cayo de las murallas derribando a tres de sus compañeros. Nitram aprovechó el momento para empujar la escala hacia atrás, haciendo que esta cayera encima de los soldados atacantes.
Otro defensor vino corriendo para transmitirle una noticia: _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
-¡Más al oeste nos están machacando! ¡No podemos retenerles! ¡El soldado que viste capa roja no nos deja respirar!
Fue entonces cuando recordó las palabras del príncipe: “Es uno de los guerreros más fieros que he conocido. Seguramente no le veas hoy... pero si conseguimos repelerlos... mañana tendrás que tener mucho cuidado con él”
A veces preferiría ser religioso. Así podría rezar y pensar que la muerte nos es el final, sino el principio. ¡JA! Dicen que la ignorancia da la felicidad. Pero no, siempre había creído en la religión prohibida, en la ciencia que decía que la tierra no era el centro de las estrellas, que había vida en otros sitios perdidos por el horizonte, que el planeta no acaba en la frontera de Artraín. En el fondo, esa cruz hincada en el suelo no representaba nada malo, mas bien todo lo contrario, la pureza, la justicia, la bondad... El problema surgió cuando la ética se convirtió en estandarte, en una bandera.
Empezó a correr hacía la dirección dada por el soldado aliado dejando atrás todas sus criticas a la iglesia.
En el trayecto solo se podía ver muerte y desolación. Las sombras que creaban las murallas estaban repletas de guerreros de ambos bandos agonizando. A algunos les faltaban extremidades, otros tenían cortes por todas partes... Nitram no tenía cuerpo ni siquiera para caminar, pero, tubo que seguir. La única opción, por muy terrible que pareciese, era matar al jefe contrario, el que vestía capa roja.
Después de largo tiempo corriendo pudo ver la única esperanza de parar esa masacre. El temible caudillo de los mercenarios estaba de espaldas a él. La distancia que les separaba la podría recorrer con unos míseros pasos.
Por un momento las ondulaciones de la capa le hipnotizaron. Se imagino que la guerra acababa, que volvía con su familia, que todo era una pesadilla... Pero logró volver al mundo real y enfrentarse a la realidad. Con la espada en alto empezó a correr hacia su enemigo. Todo parecía ir bien asta que su objetivo se dio la vuelta. Igual que su corazón, el capitán de la Muralla Norte se paró en seco.
Tenia la toda la cara adornada de cicatrices del tamaño de un dedo. Lo peor y lo que le producía un aspecto aterrador no eran sus marcas de guerra, sino su falta de pelo. En el lugar de las cejas solo había carne, en la cabeza tampoco había ningún rastro de bello. Ante tal monstruosidad al indefenso defensor solo se le ocurrió una idea, tener la esperanza de que una horda de aliados vinieran en su ayuda.
Después de echar una ojeada por encima del hombro, vio para mayor desesperación suya, que la única ayudada disponible que tendría sería la del enterrador.
Convencido de que no había manera de escapar, se preparó para el combate. El contrincante estaba a su alcance. Dibujando un arco con la espada, intentó clavarle su arma en el costado derecho. Con un vago esfuerzo, el caballero de la capa roja le paro el golpe y contraataco, obligando a Nitram a defenderse y perder la posición de ataque. Ahora era el turno del asesino rojo. Lanzo un golpe al cuello del defensor, pero era una maniobra previsible. Las dos espadas chocaron.
El asesino a sueldo soltó una mano de la espada y le dio tal golpe con el puño al capitán, que este último cayo indefenso sobre el duro suelo de la muralla. Sin dejarle tiempo de respirar, lo levanto sujetándolo del hombro y, después de una áspera carcajada, le hincó la espada en el abdomen.
Las estrellas se pararon, el aire sé silenció, el sol dejo de iluminar y el dolor resurgió. Resurgió quemándole las entrañas.
Tenía delante a su asesino y no podía hacer nada. Pero, de repente, como si de un rayo de esperanza se tratase vio que del cinturón del atacante pendía una daga. Con un esfuerzo sobrehumano la cogió pensando: “Le dejare una herida que no podrá olvidar”. Entonces, con su último aliento, le clavo el cuchillo en la entrepierna.
No pudo ver como el experimentado guerrero se convulsionaba de dolor en suelo, ya que poco a poco el mundo de las sombras se apoderaba de su mente, de su espíritu.
Se sentía mejor, había desaparecido el hedor de la carne y la sangre, su nariz no percibía ningún tipo de olor; nada, absolutamente nada. Estaba saboreando el perfume del vacío, y resultaba reconfortante. Su mirada oscureció. Solo oía su propio aliento.
Nitram comprendió que sus recuerdos se desvanecerían como lagrimas en la lluvia*, que su momento ya había pasado. Y eso lo aliviaba de alguna manera. No volvería a ver más guerra, ni más matanzas, ni más maldad. Simplemente descansaría en el mundo del olvido.
Tampoco sintió como se precipitaba al vacío desde las murallas.
--------------------------------------
* Pedazo frase de Blade Runner _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
¡¡QUIERO...CRITICA CON PATATAS!!¡¡QUIERO...CRITICA CON PATATAS!!
Ya se que es bastante tipica la historia, pero, es divertido... UN MOMENTO!! Vosotros deveis valorarme _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
Registrado: Mar 25, 2006 Mensajes: 3 Ubicación: España
Afiliaciones:
Ninguno
Publicado: Vie Mar 09, 2007 8:04 pmAsunto:
Buenas.
La verdad es que el relato mantuvo mi interés hasta el final, y dado que no soy un maestro de estilo entiendo que eso es muy positivo. La historia me parece bien estructurada, con una presentación planteada de forma conveniente, un buen desarrollo y una muy buena (bajo mi punto de vista) conclusión.
El personaje principal me parece bien trabajado (para ser un relato breve), apuntas algo del perfil psicológico y luego eres coherente con él.
Para que no sean todo alabanzas te voy a hacer tan sólo una pequeña crítica. Como elemento a mejorar creo que deberías dejar más margen al lector para que saque sus propias conclusiones y no lo des todo tan masticado. Te pongo un par de ejemplos concretos:
- "¿para qué necesitas el ejercito que tienes detrás si solo has venido a hablar?" Aquí, yo creo que sobra la segunda parte de la frase por obvia.
- Después, ya hacia el final dices "Solo oía su propio aliento.
Nitram comprendió que sus recuerdos se desvanecerían como lagrimas en la lluvia*, que su momento ya había pasado. Y eso lo aliviaba de alguna manera. No volvería a ver más guerra, ni más matanzas, ni más maldad. Simplemente descansaría en el mundo del olvido. " - de nuevo aquí, la última parte del párrafo "No volvería a ver más guerra, ni más matanzas, ni más maldad. Simplemente descansaría en el mundo del olvido." me parece supérflua y hurta al lector la posibilidad de sus conclusiones (y más en un caso como este en el que la conclusión parece bastante clara).
Pero nada, todo esto por criticar. En definitiva: me ha gustado.
Perdon por las tardanzas.
Gracias por la critica. Los fallos...tienes toda la razon. La siguiente vez seré mas enigmatico fuera bromas, creo que voy a seguir tu consejo en todos mis proximos relatos, seguro que quedan mejor. Por cierto,
Cita:
dado que no soy un maestro de estilo
No se que querias decir con eso, pero, dudo mucho que lo que te falte a ti sea estilo... ya,ya, se que prezco un jefe de alguna secta, pero, algun dia coge una pluma y escribe en un pergamino una historia, un sueño, una idea... Luego, PASALA AL ORDENATA y bajala a "Relatos"
Te estare esperando, y más gracias. _________________ En algun lugar de mi mente, se acerca el invierno.
No puedes publicar nuevos temas en este foro No puedes responder a temas en este foro No puedes editar tus mensajes en este foro No puedes borrar tus mensajes en este foro No puedes votar en encuestas de este foro