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Cearc
Jenn Jeade
Jenn Jeade


Registrado: Sep 04, 2005
Mensajes: 17
Ubicación: España

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Ninguno

MensajePublicado: Jue Dic 08, 2005 2:03 am    Asunto: Responder citando

Esta historia comienza cuando la vi entrar en la habitacion, ya la habia visto otras veces reclutando gente para su "Compañia", se dirigio al cazarrecompensas y yo me tape un poco mas con mi capa.

Nesilea "Busco un buen rastreado, voy a investigar unos sucesos en Shienar y no me apetece perderme"

Cazarrecompensas "Shienar esa es una zona peligrosa creo que tengo al hombre indicado"

Yo ya me lo olia ese hombre cuando tiene una mision peligrosa siempre me la manda a mi pero trato de hacer el disimulado y finjo estar durmiendo tapado con mi capa

Nesilea "Desearia salir cuanto antes es una mision de maxima prioridad"

Cazarrecompensas "Por eso no se preocupe esta ahi mismo haciendo el holgazan como siempre. CEARC tengo mision para ti despierta holgazan"

Me deperezo

Cearc "Que quieres siempre igual ya no me permites ni dormir un rato"-- me doy cuenta de la presencia de Nesilea y con una reverencia-- "Encantado de conocerla no la habia visto"

Nesilea me observa como quien examina un caballo y se dirige al cazarrecompensas

Nesilea "¿Es un buen explorador?"

Cazarrecompensas "El mejor que conozco" Mira que no es mentiroso el tio icon_razz.gif

Nesilea se gira se pone en camino y mientras andamos se dirige a mi

Nesilea "Bueno pongamonos en marcha mi nombre es Nesilea soy un miembro de la compañia de la mano roja... ¿Has oido hablar de ella?"

Cearc "Rumores, las hazañas de vuestro general se ollen en muchas tabernas"

Nesilea "¿Solo rumores? Si quieres ver mundo y convertirte en un hombre deberias unirte a nosotros"

Cearc "Ya he visto mundo y la ultima vez que lo comprobe era un hombre y todo ello sin pertenecer a la compañia yo no soy un guerrero que se una a ejercitos"

Nesilea considera mi fuerza con la mirada

Nesilea "Pues se ve que sabes defenderte no serias mal soldado y un ejercito tambien necesita cazadores y exploradores"


Cearc "Yo ofrezco mis servicios a sedais, a ejercitos o cualquiera que merezca mi confianza y pueda pagarme algo a cambio no veo por que he de limitar mi accion a un unico ejercito"

Nesilea "Nosotros luchamos por la luz contra el oscuro"

Me encojo de hombros y sigo caminando

Cearc "Todos a los que ayudo lo hacen, y ahora si me decis que venimos hacer a Shienar"

Nesilea "Es una mision de exploracion la compañia necesita mejores mapas de esta region"

Empezamos a explorar la region es grande y despues de un tiempo veo unas huellas que llaman mi atencion

Cearc "Huellas de trolloc"

Nesilea "Estas seguro? quiza deberiamos seguirlas haber a donde nos llevan"

Cearc "Parecen bastantes no se podremos con todos nosotros solos"

Nesilea "Guianos hasta alli vemos lo que estan haciendo y ya decidiremos sobre la marcha"

Su sonrisa me acaba de convencer de hacer lo que dice realmente tengo que aprender a resistir a una bonita sonrisa ella misma me saca de mi ensimismamiento

Nesilea "Has oido eso"

Cearc "si parece que hay alguien por alli"

Nos adentramos juntos en silencio por la maleza para encontrarnos con un extraño cazando

Nesilea "Wilsor cuanto tiempo sin verte que haces por aqui"

Wilsor "De caza y que haceis por aqui"

Wilsor me hecha una mirada

Wilsor "y veo que venis acompañada quien es vuestro acompañante?"

Cearc "Mi nombre es Cearc"

Nesilea "estaba explorando la zona y hemos encontrado huellas de trolloc vamos a investigar otra espada no nos vendria mal sin contar ademas con vuestras capacidades para rastrear"

Wilsor "trolloc? puede ser peligroso no os dejare ir solos"

Nesilea "Pero que quede claro que yo soy la jefa del grupo"

Wilsor y yo nos miramos viendo quien replicaba pero cuando nos dimos cuenta Nesilea ya habia empezado a andar

Nesilea "Por donde? soy la jefa pero admito sugerencias"

Wilsor y yo empezamos a buscar el rastro y Nesilea nos sigue montando en su yegua tras medio dia de marcha vemos u


Reaunudamos la marcha y vemos a lo lejos un castillo fronterizo bajo asedio trolloc

Nesilea "Parece que esos soldados lo estan pasando mal"

Cearc "Si pero 3 espadas a este lado del muro no serian una gran diferencia"

Wilsor "Estoy de acuerdo quiza deberiamos ir a buscar ayuda"

Mientras estabamos discutiendo la accion a seguir un Myrdraal seguido de un par de trolloc salen a nuestras espaldas viendonos rodeados nos dispersamos Wilsor se trata de alejar del castillo pero parece que el myrdraal va a cortarle el paso Nesilea y yo vemos esa opcion cortada y tratarnos abrirnos paso hacia una torre que aun esta en manos de los soldados de Shienar luchando espalda contra espaldas logramos abrirnos paso gracias tambien a la inestimable ayuda de esos soldados que nos apoyaban con ballestas y nos abrieron las puertas en el ultimo instante. Nesilea salio mas herida que yo de esa refiega por que ella habia abierto la mayor parte del camino. Mientras ayudaba a vendar las heridas a Nesilea los soldados mantenian a ralla los trolloc y esperaba que Wilsor hubiera podido salir con vida para avisar a alguien pero por si acaso por una ventana envia a Cab mi azor en busca de ayuda viendo como los trolloc usaban sus arcos para tratar de abatirlo su llegada a lugar seguro era incierta. Cuando Nesilea estubo mejor de sus heridas nos sumamos a la defensa llegando a echar a los trolloc de la torre cuando pensabamos que ya lo ibamos a vencer aparecio el myrdraal y nos obligo a retroceder y atrancar de nuevo la puerta esto paso varias veces y otras tantas creimos que los trolloc iban a vencernos del todo.

Cab mi intrepido azor habia salido herido de su refriega pero forzo sus fuerzas al maximo para llegar a un lugar y cuando por fin se le acabaron callo al pie de una viajera que lo recogio y lo sano. Esa viajera leyo la nota que llevaba Cab y tras mandar los avisos pertinentes se puso en camino para ayudar en la defensa en el camino encontro a Wilsor moribundo pero Laira sedai uso sus conocimientos en curacion para recuperar su vitalidad como habia hecho antes con el azor y angustiada por no poder dejar descansar al aun convaleciente Wilsor lo apremio para volver al castillo donde se necesitaba su ayuda.

En el castillo empezando a perder la esperanza de poder salir de alli con vida cuando el fuego surgio y los trolloc morian a su paso pero eran demasiados la acabaron derribando de su yegua Qathei y perdio la concentracion para seguir tejiendo desde la torre animados por la irrupcion de la sedai salimos todos los que quedamos con vida en la torre para ayudar en la refiega llegamos hasta la sedai justo a tiempo para sacarla de alli y poder abandonar el castillo dejando su yegua atras cuando todos dabamos a la yegua por perdida Laira se nego a partir sin ella aun se oian sus relinchos y aun a riesgo de su vida (y de las nuestras de paso) estaba resuelta a volver a por ella. Dejamos a los soldados al cargo de las demas monturas y Laira, Wilsor, Nesilea y yo nos adentramos sigilosamente en el campamento en el el inmortal trolloc Lugburz reia con sus secuazes la yegua estaba en medio de todos los trolloc pero la eficiencia de su vigilancia era muy deficiente facilitandonos el poder acercarnos sin ser vistos y en el momento que creiamos que podriamos hacernos con ella sin ser detectados Lugburz señalo en nuestra direccion echandonos a todos los trolloc y el myrdraal encima. Todos nos juntamos seguros de una muerte segura mientras oiamos de fondo las carcajadas (pedos y eructos tambien icon_lol.gif) de Lugburz.

Laira grito "Nesilea saca a Qathei de aqui!!" y empezo a concentrarse para lanzar un tejido mientras Wilsor y yo tratabamos de protegerla para que no perdiera la concentracion

Nesilea que estaba cerca de la yegua monto habilmente y salio a galope tendido hacia nuestro campamento improbisado en ese momento una gran luz cego a todas las criaturas del oscuro salvo a Lugburz que nos miraba con odio pero no pudiendo intervenir.

Laira "Rapido salgamos de aqui esto no durara mucho y estoy demasiado cansada para repetirlo"

Wilsor y yo ayudamos a llegar lo mas rapido posible a Laira hasta el campamento ya que estaba demasiado cansada para correr la montamos en Qathei que la esperaba ansiosa y nos pusimos en camino a casa. La vuelta fue lenta y penosa todos estabamos heridos , cansados y con el temor de ser perseguidos se le sumaba el amargo sabor de haber perdido esa batalla. A mi por lo menos me parecio oir las carcajadas (pedos y eructos tambien icon_lol.gif) de Lugburz durante todo el trallecto y me parece que va a pasar mucho tiempo hasta que se me olvide ese sonido. Nesilea convencio a parte de los soldados supervivientes para unirse a la compañia, Laira se fue a la torre blanca a informar del encuentro y el resto se dispersaron con el viento... y yo segui mi camino en busca de aventuras aveces ansiadas otras solo desearia un poco de paz aun sabiendo en lo mas ondo de mi que echaria esa emocion... pero poco importan mis deseos por que la rueda teje segun sus propios designios y nadie sabe lo que va a pasar mañana o ¿no es asi? en ese momento unas imagenes se formaron en mi mente unas imagenes que son el comienzo de mi siguiente aventura

--------------------------------------------------------------------------------------
Cualquier parecido con la realidad pura coicidencia si alguno de los implicados no esta de acuerdo puede dar su version de los hechos icon_lol.gif
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graga
Jenn Jeade
Jenn Jeade


Registrado: Jun 13, 2003
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MensajePublicado: Jue Dic 22, 2005 12:42 am    Asunto: Responder citando

La presente historia comienza con una columna de humo en lontananza en Arad Doman, con mi discreto acercamiento a una aldea quemada, y con mi encuentro con cierta persona allí.
A una distancia prudencial, ordené a Rampante que descansara y, por si hubiera algún peligro, que pastara silencioso como si estuviera en las Funestas. Y yo, tras acechar, me acerque silenciosamente a los restos de una aldea, oteando con frecuencia, en previsión de lo que me pudiera encontrar.
Pase silenciosamente por entre Asha´man, algunos solos y otros en grupo, que destruían sistemáticamente lo que quedaba de la aldea –que ya era bien poco-. Y al final del caminito, a las afueras de una casa semiderruida, me encontré con un animal. Era una yegua bonita-aunque algo fondona- con unos dulces e inteligentes ojos marrones, y que llevaba un cartel al cuello que ponía: pertenezco a Nesilea. En ese momento, y tras lanzarme una mirada (juraría que era traviesa)..la puñetera yegua relinchó!!!
Al momento salio de la casa una joven, con un hacha de combate en una mano y la otra llena de pan rallado, que exclamo: -que pasa Buga?... y al verme blandió su escudo –con dificultad a causa del pan rallado- y adopto una posición de combate.
Yo dije: -Saludos! E inicie una reverencia.
Ella me contesto, sin bajar la guardia,: -saludos viajero, quien eres y cuales son tus intenciones?-
Envainé mi espada y dije: -me llamo Arthus, procedo de las tierras fronterizas y mis intenciones son averiguar que ha pasado aquí, ya que me alertó la columna de humo.
Ella me inspeccionó con la vista, y tras meditarlo unos instantes, relajo su pose de lucha, enganchó su hacha al cinto y respondió a mi saludo:- Saludos Arthus, mi nombre es Nesilea , soy Teniente de la Compañía de la Mano Roja y he venido aquí por los mismos motivos que tú-.
Aproveché esos breves instantes para mirarla, y me pareció una joven atractiva, aunque con esa actitud alerta en la que los guerreros avezados sabemos que estamos ante un igual. Lo único que no iba acorde con su imagen era un penetrante olor a…croquetas fritas!!!! ( supongo que de ahí la mano llena pan rallado!!)
Tras comprobar que la zona era segura, hicimos un breve descanso para comer y beber frugalmente, durante el cual me contó lo que había averiguado acerca de la destrucción de la aldea y de los Asha´man responsables; y yo le hice algunas preguntas acerca de la Compañía de la Mano Roja, pues tenia entendido que todos murieron defendiendo al rey Aemon en la batalla en la que sucumbió Manetheren; habían pasado muchos años y Nesilea no tenia el rasgo intemporal de las Aes Sedai que son las únicas -que a mi juicio- pudieran haber sobrevivido al paso de tantos años.
Nesilea me puso al corriente de la refundación de la Compañía por Mat Cauthon, y de su lucha contra la oscuridad.
-Mat Cauthon? Pero ese no es uno de los pastores que acompañaban a Moraine Sedai y a mi señor Al´Lan Mandragoran?- pregunte yo.
-Le conoces?-
-Se quien es. Coincidí con ellos en Fal Dara.
Cuando supe que mi Señor habia regresado, fui a ponerme a su servicio pensando que La Grulla Dorada alzaría el vuelo de nuevo, y que marcharíamos a recuperar nuestra patria de las garras del oscuro-.
-Pero no fue así-. Sonreí con tristeza. -Al´Lan Mandragoran, tocado con la Diadema de Guerra de los Malkieri y rey no coronado de Malkier, me dijo que sólo es Lan Mandragoran, Guardian de Moraine Sedai-.
Creo que en ese momento Nesilea me vio abatido y triste y me preguntó:
-Quieres unas croquetas? Las acabo de hacer!. Son de espinacas!.
Antes las hacía de carne, pero Buga se inflaba y por eso ahora las hago de verduras. Es que se está poniendo algo fondona, no crees?-.
Buga miró a Nesilea con resentimiento y no pude menos que echarme a reir.
Una cosa llevó a la otra, y al cabo del rato estábamos contándonos las distintas aventuras que habíamos tenido uno y otro. De pronto me espetó: -Quieres ver mundo y hacerte un hombre? Únete a la Compañía!-
Sin salir de mi asombro, e inconscientemente, me miré a la entrepierna por si me faltaba algo, hasta que me di cuenta de que era una frase hecha!. Miré a Nesilea y ella parpadeó con inocencia.
¡Tuve que reírme otra vez! (me llevé una mirada de enojo de Buga por despertarla de su amodorramiento).
-Ahora en serio!- me dijo Nesilea- por que no te unes a nosotros? Siempre es bien recibida una espada más en la lucha contra la oscuridad.
-No podría, los tiempos están cambiando, y mi intuición me dice que para mal.
-No quisiera tener ataduras que me impidan acudir a la llamada de Dai´Shan cuando ésta se produzca-.
-Bah! Eso no es un problema!- me respondió Nesilea.- La Compañía no ata a nadie! Siempre serias libre de irte cuando quieras, o si no te gusta!-.
-...Al menos lo pensaras?-
Nesilea me sonrió pestañeando con coquetería.
Sonreí a Nesilea y asentí con la cabeza.
Nesilea se estiró como una gata y, tras mirarme apreciativamente, me dijo de pronto:- las croquetas siempre me dan ganas de hacer ejercicio!..Estoy pensando en uno que podríamos practicar juntos….-me sonrió otra vez con coquetería.
Yo me puse nervioso y muy colorado! Pero….me empecé a desvestir mientras sonreía levemente.
Nesilea enarcó las cejas y me dijo:- ¿Que haces? ¿Piensas bañarte ahora?..porque yo me refería a matar a unos Ash´man!!!!
Yo que estaba con una pierna levantada mientras me quitaba una bota, me puse blanco, otra vez rojo, otra vez blanco,…. y al final perdí el equilibrio y me caí de espaldas!!!!
He de decir en mi favor que satisfice sus deseos y aplaqué sus ardores. (en lo referente a los Asha´man. En cuanto a lo “otro” me tiré vestido al rió!!!) Y que pasamos un rato agradable haciendo justicia a la pobre gente de la aldea.
Al día siguiente nuestros caminos se separaron: ella en dirección a Bandar Evan (creo que le llevaba a su abuela Senilea oosqai de contrabando!!!)
Y yo de vuelta a Caemlyn para entrevistarme con Elbor, Capitán de la Compañía de la Mano Roja.
Guardo tres buenos recuerdos de ese día: la justicia que aplicamos a los Asha´man; la pareja tan entrañable y peculiar que forman Nesilea y Buga; ….y el sabor de las croquetas de espinacas!!!!icon_smile.gif
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nesilea
Jenn Da'shain
Jenn Da'shain


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MensajePublicado: Sab Dic 24, 2005 3:44 am    Asunto: El gato es mio... Responder citando

Situacion: La posada "La Corona de Rosas"
Esta posada goza de buena reputacion, ya no solo por su servicio que es
excelente sino tambien por su cocina. Las habitaciones se encuentran en las plantas superiores, y la sala comun al norte. Tambien hay una puerta que comunica con los establos.
[Salidas: norte este (sur) arriba]
Aqui esta Cichione esperando nuevos clientes.
Cichione dice 'Hola, en que puedo servirle?'
Cichione limpia unos vasos con un trapo.

En este momento llega un gato callejero, tiñoso y apestoso, que yo sacrifico por motivos de salubridad publica. Kree sale de una habitacion totalmente descansado, y despelleja el cadaver rapidamente, mientras yo aun no habia blandido mi cuchillo. Ese es el motivo de nuestra peuqeña discusion...

Nesilea dice 'Eh! Que has hecho?'
Kree dice 'Es un reflejo que tengo...'
Nesilea dice 'El gato es mio, y lo despellejo cuando quiero!'
Kree da una piel de un gato callejero a Nesilea.
Nesilea dice 'Pero yo no queria la piel, en realidad lo que queria era mejorar mi habilidad de despellejar y curtir pieles'
Nesilea gruñe a Kree.
Nesilea dice 'No es justo!'. icon_mad.gif
Nesilea dice 'Eres un egoista!'
Kree dice 'No pienso consentir ese comportamiento. Aceptare tus disculpas, Nesilea'
Nesilea niega con la cabeza, no, no.
Kree dice 'Nesilea, aceptare tus disculpas encantado'
Nesilea niega con la cabeza, no, no.
Nesilea piensa 'Uhmmm... en serio piensa que me voy a disculpar? Es EL quien debe disculparse... HOMBRES!'
Kree dice 'Tanto miedo me tienes, que no te atreves a hablar?'
Nesilea levanta una ceja hacia Kree.
Nesilea rueda por el suelo, riendo sin control icon_lol.gif
Kree enrojece de ira.
Kree dice 'No pienso consentirlo...'
Kree empieza a afilar su lanza.
Nesilea afila su hacha.
Nesilea blande su lanza en la mano secundaria.
Nesilea intercambia sus armas de mano.
Nesilea intenta afilar su lanza, pero ya esta afilada.
Nesilea blande su espada.
Nesilea intenta afilar su espada, pero le cuesta.
Nesilea consigue afilar su espada de una vez.
Kree se vela el rostro.
Nesilea bosteza. (En este momento, estoy tan enfadada con Kree que ya si que le ignoro completamente)
Nesilea saca la lengua a Kree.burla2.gif
Nesilea se retira a una habitacion para descansar.
Nesilea sale de una habitacion totalmente descansada. (Sigo pasando de el, como si no existiera)
Kree grita 'Esta bien, tu lo has querido!'
El empalar de Kree te hace pupa!

Ya ha empezado la pelea... en realidad, no esperaba que un Aiel me atacara, pero quiza se sintio MUY ofendido, y su codigo de honor le obligo...

Desconcertada, armada con mi espada y mi hacha, me defiendo como puedo, pero me ha pillado desprevenida... Empiezo a dar patadas al Aiel, sin mirar donde. Parece ser que alguna que otra le duele bastante, pero el chico resiste, algo que no todos los hombres aguantan (jijiji). De repente, encuentro un hueco en su guardia, le doy un golpe en la muñeca y le desarmo... He tocado a un Aiel armado! Aun asi, el chico continua peleando, es un buen guerrero, y ya no puede parar... Recupera su lanza, y consigue asestarme un par de lanzazos, que me dejan para el arrastre. Como bien decia mi maestro de estrategia militar, no hay que vender la piel del oso antes de matarlo, y yo me he confiado demasiado... En este momento, alarmados por el escandalo, aparecen dos guardias en la posada, y empiezan a defenderme. Rapidamente, recuerdo otra leccion de estrategia, y me retiro a la planta superior aprovechando el desconcierto de mi adversario. En la planta superior, descanso momentaneamente, lo justo para adoptar una mejor pose de combate en caso de que mi rival decida perseguirme. Quiza el motivo de la pelea sea insignificante, pero ninguno de los dos podemos ya abandonar la lucha... Mientras me coloco en posicion, Kree aparece por la escalera y se abalanza sobre mi...
Kree grita 'Tu sangre es mia, Nesilea!'.icon_mad.gif

Este fue el gran error de Kree. Penso que me tenia acorralada, pero con su grito unicamente consiguio alertar a los guardias que anteriormente habian tratado de detenernos, y habian salido de la posada cuando yo desapareci... pero no habian ido muy lejos, y eso fue crucial en nuestra pelea. Al oir mi nombre, los guardias me reconocieron como leal a la buena reina Morgase, y en vez de permanecer neutrales y tratar de separarnos, acudieron raudos en mi ayuda. Si bien yo sali magullada y llena de heridas, Kree quedo en tal estado que fue necesario traer a una Aes Sedai para evitar males mayores...muerto.gif

Posteriormente, mas calmados ambos, tuvimos una pequeña charla. El Jih'e'toh, ese codigo de conducta Aiel tan extraño a nuestros ojos, obligaba a Kree a prestarme servicio como gai'shain durante un año y un dia. Al mismo tiempo, Kree habia sido un digno adversario de batalla, a pesar de su juventud y poca experiencia (cuando Kree aun usaba lanzas de juguete, yo ya era soldado de la Compañia). Si bien me entraban ganas de aprovecharme de su deuda de honor conmigo (le habia tocado estando armado, algo bastante "delicado" para un Aiel) y reclutarle para la Compañia (cosa que ignoro si habria estado obligado a cumplir), recapacite, y decidi que no seria justo: Kree habia sido un buen adversario de batalla. Como se diria en terminos Aiel, Kree habia "danzado las lanzas" de forma extraordinaria, no merecia la humillacion de ser obligado a hacer algo contra su voluntad. Aun debo informar a mis superiores en la Compañia, pero estoy convencida de que tanto ellos como el Lord Dragon se alegraran de que, por una vez, en vez de un recluta novato, haya conseguido un valiente aliado. Definitivamente, hoy ha sido un gran dia. Carai an Caldazar!
bela.gif
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Alanna
Hailene
Hailene


Registrado: Feb 06, 2002
Mensajes: 155
Ubicación: España

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Aes Sedai

MensajePublicado: Jue Dic 29, 2005 6:10 pm    Asunto: Responder citando

Vaya Nesi:

Alucinante, me ha gustado mucho el relato de tu lucha con Kree, pena no ver mas relatos tuyos en esta página... Espero que algun día me reclutes a mi icon_wink.gif

Besos

Core
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Eowomyrin
Jenn Jeade
Jenn Jeade


Registrado: Apr 29, 2003
Mensajes: 20
Ubicación: Shol Arbela

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Asha'man

MensajePublicado: Mar Ene 03, 2006 3:31 pm    Asunto: El resurgimiento del fuego eterno (Parte I) Responder citando

Bueno, aquí se abre una serie de relatos sobre Eowomyrin y otros pjs del mud. Espero que os guste

Era un día de verano lluvioso, un día que quizá recordaré el resto de mi vida. Ahí estaba yo, buscando cierto objeto preciado que alguien, cuyo nombre no puedo ni quiero recordar, me había dicho que estaba en las cercanias de las Montañas de la Niebla. Pensé que me había engañado, y lo sigo pensando ahora, puesto que no encontré el objeto y lo que sí encontré fue una trampa casi mortal.

Mortalmente herido me dirigí presto a Katar, siguiendo los pasos de aquel extraño personaje, de aquel a quien yo iba a matar. Cuando entre en Katar, los guardias me miraron de forma rara. Sangraba abundantemente, se dirigieron a mi y me preguntaron sí necesitaba alguna ayuda. Negue con la cabeza y sin mediar palabra me adentré en las turbias calles de Katar, buscando venganza, sin honor alguno...

Llegué a la posada del Último Suspiro, un nombre bastante adecuado para mi estado de salud. Pregunté, sí alguien con ropa oscura había estado aquí, en la posada. La posadera lo negó completamente. Mi descripción no se ajustaba con nadie que hubiese descansado en ella las últimas tres noches. Así que me retiré a descansar y mejorar mi salud. Mis pesadillas volvian cada noche a la misma hora una dama que moría noche tras noche a manos de un ser despiadado y siniestro.

Al día siguiente cuando me levante, pense con un poco de lógica en la pesadilla. ¿Quién era esa mujer? Que tenía que me vinculase con ella, todo era tan confuso...

Había pensado mucho en mis viles actos y no es que me importasen en absoluto, pero pense que la sombra se estaba debilitando por momentos y quizá debiera abandonarla. No me importaba lo que me sucediese, sí intentaban asesinarme que no esperasen que no me defendiera hasta la muerte...

Almorzé y monte mi negro corcel poniendo rumbo primero a Caemlyn, en la cual descansaría un día, después directamente a donde se inició todo, Shol Arbela. El viaje no fue nada cómodo, llovía abundantemente. Me encontré con hijos de la luz en el camino, el odio que les tenía no había menguado. Pero no los mate, simplemente me pararon, y la tensión subío hasta un grado extremo, los capas blancas tenian agarradas las empuñaduras de sus espadas por si yo hacia algo raro. Tras discutir con ellos acaloradamente, pase el cerco que me habían impuesto. Tras mucho cabalgar y agotado hasta la medula, llegué a Caemlyn.

Curiosamente había algo raro esta vez en la ciudad, algo que llamaba mi atención pero que no sabía exactamente que era. Es como si una parte de mi se hubiese ausentado y andase sola por la ciudad. Supongo que era la infección del Saidin, aunque nunca se sabe que peligros puede atraer un encauzador.

Continuará...
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Sashka
Jenn Sorei
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Registrado: Oct 01, 2004
Mensajes: 58
Ubicación: Rhuidean

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Aiel

MensajePublicado: Mar Feb 21, 2006 5:33 pm    Asunto: Responder citando

Bueno, esto es una historia que estuvo preparando AeriGatlas (la que habla en primera persona es ella) para ayudarme a hacer un quest de asociacion.
A ella le doy las gracias por su tiempo y dedicacion. Yo solo he corregido alguna cosilla.

Tambien quiero aprovechar para dar las gracias y la enhorabuena a todos los que han participado y a los que estan en ello todavia icon_lol.gif .

Aqui pondre el inicio de la historia.. y a continuacion.. los relatos que me mando Dair.

Aviso que ees largo icon_biggrin.gif

Una noche estrellada en el hinospito paraje de los tres plieges, trae a la
memoria de los mejores bardos, un antiguo manuscrito que narra, las hazañas
de sus gentes y de como esa especial noche un acotecimiento sin precedente
tendría luegar bajo este abovedado cielo estrellado llevado de la mano por
la danzantes sobras de las hogeras de aquellos que se llaman a si mismos
Aiel. Esa noche la Señora Del Techo, con los pensamientos agitados, se paseba
inquieta entre las tiendas de su gente, pues con el paso de los dias de paz,
su gente se habia vuelto ociosa, alli a donde mirase Siswai y Doncellas Lanceras,
bebian generosamente vasos y vasos de oosquai, mientras jugaban a los dados
perdiendo unos a otros alguna moneda de dudosa procedencia.

Ante el inexorable avance de la horda del aquel al que llaman el marchitador de
hojas, la ultimas muertes acontecidas en tierra Aiel, ante las narices de
sus impotentes exploradores... La Señora del techo se inquietaba al ver el relajo
de su pueblo.

Nayla esta aqui.
Nayla esta pensativa.
Nayla camina pensativa entre las tiendas de los Siswai.
Nayla mira el cielo estrellado.
Nayla vuelve a sus pensamientos.

Zas zas !!!Zas zas !!!Zas zas !!!

El chasquido de un latigo y el crepitar de las rocas del yermo ante el paso
de algo muy pesado saca a la Señora Del Techo de sus pensamientos, la magia de
la noche habia sido interrumpida por el chasqueo de ese latigo, pero a esas horas
sin luces, en la inmensidad de la tierra de los tres plieges que clase de
desaprensivo usaria un latigo con tal desparpajo y escandalo.

Nayla siente un escalofrio.
Nayla piensa rapidamente en lo peor.
Nayla piensa : Nos atacan las Hordas del Marchitador.
Nayla piensa : A caso es un SemiHombre el que hace chasquear el latigo.
Nayla siente un escalofrio mas intenso.


Dispuesta a dar la voz de alarma ante la pasividad de su pueblo ocioso, de
entre las sombras aprarece un enorme carruaje tirado por ca.... no caballos
sin duda no son, el lustroso carruaje iba tirado, por diez fornidos hombres
por cuyos rasgos se podria deduciar facilmente que son Shienarianos.

En ese momento...

Un porteador Shienariano Grita : Aiel! emboscada!.

Ante el grito de alerta, los Aiel haciendo gala de la increible agilidad en
su terreno, se velan el rostro listo para el combate, mientras los Shienarianos
blanden unas ponzoñosas y afiladas hachas que emanan un brillo mortecino de
negras hojas.

Nayla se abre paso entre la multitud desorganizada.
Nayla llega a primera linea de batalla.
Alguien Grita : Envainad.
Los porteadores envainan las inquietantes hachas.
Alguien Grita : Solo buscamos un lugar donde pasar la noche.
Alguien sostiene una brillante bola de luz.

De entre las sombras aparece, un alto y fornido shienariano, rozando casi los
treinta años, una capa color burdeos con una luna dorada bordada, ondea en la
suave brisa de los desfiladeros del yermo, haciendo que una pesada armadura de
placas se ilumine con la luz de la luna nueva. Con gracia y elagancia, se
acerca a la multitud aiel aun desconfiada de las intenciones de este Shienariano
Por suerte del azar se dirige a la persona correcta.

Ceros dice : 'Disculpad Señora la rudeza de mis hombres...'
Ceros dice : 'hemos viajado todo el dia y parte de la noche sin descanso'
Ceros dice : 'tan solo somos comerciantes, en busca de la maravillas'
Ceros dice : 'que la tierra de los tres pliegues puede ofrecernos.'
Nayla obseva a Ceros evaluandolo.
Nayla mira intrigada el gran carruaje.
Nayla dice : 'Vuestros hombre no seran esclavos verdad?'
Ceros dice : 'En absoluto son aguerridos mercenarios a las ordenes..'
Ceros dice : 'de mi señora.. una conocida barda de las tierras de Arad Doman'
Ceros dice : 'y la verdad a estas horas si no hago chasquear el latigo..'
Ceros dice : 'sobre sus cabezas se quedan dormidos.

Nayla suspira pensativa.

La muchedumbre Aiel empieza a murmurar.
La muchedumbre Aiel clama canciones de la Barda.
La muchedumbre Aiel pide a voces canciones de los hereos del Yermo.

Nayla impone disciplina.
Nayla disuelve la muchedumbre.
Nayla dice : 'Y vuestra señora, como es que aun no ha hecho acto de presencia?'
Ceros se encoge de hombros.
La puerta de una gran carruaje se abre.
Una mujer con un ceñido vestido rosa sale del carruaje.
Nayla mira a la mujer del ceñido vestido.
Nayla suspira profundamente.
Nayla dice :'Debi suponerlo..'
Haces una reverencia a la Señora Del Techo.

Hechas las presentaciones oportunas, las Señora Del Techo ofrecio a los
viajeros la posibilidad de descansar en la seguridad del campamento. Esa noche
agradecidos por su hospitalidad, deleito a los jovenes iniciados de la lanza
con alguna historias sobre los heroes y heroinas aiel, con las cuales quedaron
maravillados y llenos de entusiasmo. La joven barda invito a la Señora del
Techo a su gran carruaje, con la intencion de debatir questiones meramente
comerciales.

Nayla se encamina al Gran Carruaje.
Caminas junto a Nayla.
Ceros las escolta a ambos.

Un aiel se acerca a Nayla.
Un aiel dice : 'Gracias por los regalos que me habeis hecho, Señora'
Nayla sonrie a un aiel.
Un aiel se pone un anillo engazado en dedo.

Dices : 'Que proeza ha hecho este joven para recibir tal honor?
Nayla niega con la cabeza.
Un aiel dice con insolencia : 'Ser Aiel...'
Un aiel dice con desprecio : '....Domani'
Un aiel se va entre las tiendas.

Ceros comenta : Ummm insurrecion entre las tropas... quizas el latigo..
Cortas a Ceros : Que es lo que siempre te digo ?
Ceros dice pesadamente : Otros pueblos otras costumbres...
Nayla rie disimuladamete.
Nayla dice : 'Pero algo de razon si teneis Ceros...'

Invitas a Nayla a entrar en el Gran Carruaje.
Nayla entra en una Gran Carruaje.
Entras en un Gran Carruaje.
Ceros custodia la puerta.
Ceros Observa como los shienarianos montan un improvisado campamento.

Una vez en el interior de la estacia, La Señora del Techo quedo maravillada
por lo que en sus entrañas contenia ese Gran Carruaje, dos amplios sofas en el
cual podria dormir una persona sin ningun problema, una estanterias con tomos
de epocas olvidadas y sobre las mesa... que maravilla era aquella una cesta
llena de exquistos zafiros. Pero de pronto reparó en una tercera persona una
joven domani vestida con sugerentes ropas hacia de sirvienta de la Barda.

Comenzaron a hablar sobre distintos negocios a cerca de te, telas, pepitas
de oro e incluso licores... pero la conversacion fue derivando en la creciente
preocupacion de la Señora del Techo, por la insubordinacion de los Aiel. En
ese momento.

Alguien Grita : 'Muerte al pueblo aiel!!!! '
Alguien tira la cabeza decapida de un aiel.
Un anciano Aiel grita : 'es El Genocida, Cassandra ve a darle caza '
Cassandra asiente afirmativamente a lo que el viejo ha dicho.
Cassandra corre montaña arriba buscando a su presa.
Haion Grita : 'Ardereis en el fuego eternos de Baa'lzemon'
Haion desaparece entre las sombras.
Cassandra hace un gesto... el objetivo ha escapado.
La muchedumbre aiel mira con desconcierto la cabeza del joven aiel

Nayla sale de la Gran Carreta apresurada.
Nayla observa con horror tan dantesco espectaculo.
Llegas desde el oeste.
Cassandra ha llegado desde arriba.
Notas ese brillo especial en los ojos de Cassandra.
Orgullosa Cassandra se va hacia el este.

Nayla vuelve a disolver la muchedumbre.
Nayla dice : 'Esto es a lo que me referia.'

De nuevo en la comodidad del Gran Carruaje, la joven barda expuso a la
Señora del techo, que era mejor para sus hombres estar siempre en continuo
y arduo trabajo asi la holgazaneria quedaria atras, y que si querian
preciados regalos de las sabias deberian ganarselos asi como se ganan la
comida de cada dia, defendiendo al pueblo Aiel. Siguieron hablando
largo y tendido durante toda la noche sobre cuales podian ser esos actos
en los cuales sus gentes probaran su valia a sus ojos.

En la intimidad del Gran Carruaje, dos mujeres una de largos cabellos rojos
fuego y otra cuyos cabellos hacen recordar el brillo cegador de la luz del
creador, debaten sobre las pruebas que deben realizar aquellos Aiel, que desean
probar sur valia. Pero antes de contaros cual han de ser vuestras hazañas a
realizar.. La Señora De Techo se dirige a la inquietante Barda, la cual ahora
juega con gran maestria con una de las agujas con las que suele recogerse el
pelo.

Nayla dice : 'Perdona , pero no puedo aguantar mas sin preguntar'
Nayla dice : 'Porque tu carruaje es tirado por hombres en vez de por caballos'
Ries disimuladamente.
Dices : 'Sencillo, es ma facil cargar con un hombre herido que con un caballo'
Nayla dice : 'Pero a los caballos se les sacrifica...'
Dices : 'Asi es, pero estos hombres aunque cansado por el esfuerzo de ser '
Dices : 'La traccion de mi carruaje... estan listos para la batalla en caso'
Dices : 'De una emboscada.'

Nayla asiente afirmativamente a lo que has dicho.

Nayla dice : 'Y como llevaremos a cabo las misiones por donde empezaremos'

Muestras un puñado de anillos a Nayla.

Nayla mira con curiosidad.

Nayla dice : 'Que pretendes hacer con ellos'

Dices : 'En ellos se esconden los nombres de quienes sirven a Ba'alzemon'

Nayla siente un escalofrio.

Dices : 'Pero hay que tener pericia para encontrarlos'

Nayla mira atentamente.

Activas una anillo con grabados dorados.
Un anillo con grabados dorados emite un brillo mortecino.
Un oscuro resplandor sale de el, mientras extraños simbolos toman forma.

Apuntas algo en un trozo de pergamino.
Un anillo con grabados dorados se inmola en un fuego verde.
Repites la accion con algunos anillos mas.

Nayla observa asombrada pero no pregunta.

Dices : 'Listo, ahora solo queda encargar a los jovenes las misiones'

Despues de divagar un poco mas sobre que es lo adecuado y que no, para los
osados que acepten el reto de llevar a cabo la purga de la tierra de los tres
pliegues, estas son sus misiones ordenadas por niveles.. puesto que por rangos
de asociacion muchos de ellos cuenta con un abismo de experiecia entre ellos.
Por tanto empezando desde los mas peques hasta los mas grandes aqui estan,
los Juego De La Dama para los Aiel.

Los mas experimentados de entre los siswai, estais presente ante la
Señora Del Techo, es consciente de vuestras proezas por el pueblo y sabeis
que esta satisfecha, no obstante algo os inquieta, el semblante serio y
duro de su rostro demuestra crueldad en sus proximas palabras, en la sala
perfectamente decorada al gusto de ella, os sentis empequeñecer por la
presencia cada vez mas intimidadora de La Señora Del Techo, en ese momento
en el que no sabia si romper el evaluante silencio o echar a correr, se
pronuncia sobre vosotros otorgandoos, el honor de llevar a cabo las
siguientes misiones:

Ailigan un ex-discipulo de la torre negra, valiendose de artimañas
y trucos relacionados con el poder, se coló en las dependencias de las
sabias arrebatandoles un importante tomo. Le perdimos la pista al
llegar a Maerone, pero nuestros exploradores nos dicen que no ha ido
mas allá de cuatro reyes, sed cauteloso, y buscadle, el tomo era
conocido como Dolor.

Ileret, un ex-mienbro de la elite de los caminantes en las sombras
ha establecido su sede de operaciones en la ciudad de puente blanco,
sobre el pesan las acusaciones de multiples asesinatos a gentes de la
tierra de los tres pliegues, id con cuidado es un adversario formidable
traedme su puñal como prueba de su muerte.

Un irritable ogier, tiene en su poder un collar de zafiros que
nos fue arrebatado, hemos sabido que ha montado una tienda en el steding
shantai, pasaos por ahí y obtened dicho collar, puede resultar un poco
reacio a venderoslos, asi que sabed ser persuasivos.

Finalmente nuestros exploradores nos dicen que en la zona norte
del yermo algunos trolloc's guiados por el cruel y sanguinario que asi
mismo se llama Cazador de Cabezas, esta envenenando los manantiales de
los que nuestro pueblo bebe, con sangre de sus victimas, terminad rapido
con esta atrocidad.
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Sashka
Jenn Sorei
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MensajePublicado: Mar Feb 21, 2006 5:37 pm    Asunto: Responder citando

Y aqui esta uno de los relatos que envio Dair explicando como llevo a cabo una de sus misiones icon_biggrin.gif

Espero que lo disfruteis leyendo tanto como yo icon_loco.gif


El robo del collar de zafiros


Creía saber de qué Ogier se trataba. Muy a menudo mi camino pasa por el Stteding Shagtai. Entro en el taller de Aisirin, con el que ya he hecho algún negocio, y le veo encorvado sobre un diamante, manejando unas herramientas que en sus manos parecen aún más pequeñas.

"Te veo, Aisrin."

"Pues yo a ti no tengo tiempo para verte ahora. Vuelve otro día," contesta sin ni siquiera mirar en mi dirección.

"Me temo que no puedo hacer eso. He de cumplir mi misión, y eso te incumbe a ti como ya verás," respondo a la vez que me encaramo con cierta dificultad en una enorme silla de madera.

Aisim trata de ignorarme y concentrarse en su trabajo, pero lo encuentra algo difícil porque aprovecho para ponerme a parchear unas botas de cuero. Al rato salta:

"Está bien, acabemos de una vez," dice irritado mientras deja sus utensilios y se vuelve hacia mí. "Ya sabía que los humanos no teníais paciencia, pero se ve que tampoco tenéis modales."

"Ese collar que tienes expuesto en la vitrina pertenece a mi pueblo, nos fue robado. Quiero recuperarlo."

El Ogier se levanta, sería uno de los más altos de su especie si no fuera porque tanto trabajar en el taller le hacen adoptar una postura ligeramente encorvada.

"Ya he agotado mi paciencia en tolerar que tú y otros hombres vengáis al Stedding a desfigurar sus hermosos árboles. No aguantaré que además se me insulte."

"Soy consciente de que obtengo la madera a cambio de dañar los árboles," continúo hablando mientras le doy mi lanza de madera de Shagtai. "Cada marca son diez trollocs que no despertarán más."

Una enorme y peluda ceja de Aislim sube a medida que cuenta las líneas. Me devuelve mi arma mirándome fijamente.

"No ha pasado por mi cabeza acusarte, tal vez aquel al que le compraste ese collar no era alguien de confianza," añado.

"Un hombre a caballo se perdió en las montañas y llegó al Stteding," cuenta Aisrin en un tono algo menos beligerante. "Decía ir camino a Godan a vender parte de una herencia reciente. Me interesé por el hermoso collar y llegamos a un acuerdo. Nada en él me hizo recelar de su historia. Pasó una noche en la casa de huéspedes y continuó su camino."

"Quizás sería una buena idea, que tú y Lilian hicieseis inventario. Puede que este individuo haya incrementado su 'herencia' mientras disfrutaba de vuestra hospitalidad. Por cierto," añado sin darle mucha importancia, "si estoy en lo cierto a más tardéis menos posibilidades tendré de recuperar tu dinero."

Tras esperar una hora en la taberna, se sientan a mi mesa Aislim y Lilian. Los coloridos epítetos que dedica el primero a mi ladrón me indican que no ha desaprovechado su paso por Shagtai.

"Aseguró llamarse Adaer. Era alto, para ser un hombre, aunque un palmo menos que tú. Delgado. Pelo oscuro corto. Cabeza redondeada, con los pómulos un poco hundidos. Ojos almendrados, marrones y un poco juntos. Su forma de hablar era muy seca, pronunciaba cada sílaba con gran precisión. Su caballo tiene una única mancha blanca en el costado izquierdo, de el tamaño de una palma Ogier," tras un suspiro añade: "a mí no me falta nada, pero Lilian no encuentra una exquisita rosa que talló a partir de un gran rubí. Se marchó hace una semana."

Una sonrisa nada amable asoma a mis labios. "Vaya, nuestro común amigo es muy probable que sea un asesino del Árbol. Además, es lo bastante listo como para no haber robado al orfebre con el que mantuvo negocios sino a otro. En Godan no creo que pueda sacar un buen precio por su botín, no hay orfebres. Así que asumiré que te mintió y se dirigía a Tear."

"Creo que esto debes devolvérselo a quien corresponda," dice Aislim a la vez que me alcanza el collar motivo de mi viaje. "A pesar de todo, soy contrario a que mates al ladrón."

"Si conozco al tipo de personaje, puede que todavía esté gastando su pequeña fortuna por las tabernas de Tear. ¿Cuánto le pagaste por el collar?," le pregunto.

"Setecientas monedas de oro."

"Intentaré recuperarlas. Que no os falten agua ni sombra, amigos. El rastro se enfría."

Marcho hacia Tear lo más rápido que me permiten mis piernas. El tiempo acompaña, con días templados y noches con luna.

Una vez en la ciudad, recorro las posadas buscando el caballo de mi objetivo. Lo encuentro en La Media Luna, una posada bastante popular.

Decido asegurarme antes de pasar a la acción. Yo llamo demasiado la atención, así que busco a un espabilado chaval al que llaman 'Grosella' por el Maule. Le conocí cuando su hambre superó su miedo a los 'fieros aiel de rostro velado' e intentó hurgar en mi bolsillo. Le doy 10 monedas de oro a cambio de que siga durante un día a Adaer. Aprovecho para para entrevistarme con maese Drerimon, un pequeño sujeto delgado y arrugado, que tiene una joyería en la ciudad. Adaer le ha vendido algunos objetos, pero no se pusieron de acuerdo en el precio de la rosa de rubí. Vuelvo a montar guardia frente a 'La Media Luna', en un portal al otro lado de la calle embarrada. Cuando los comercios acaban de cerrar, veo salir al cairhieño seguido poco después por mi pequeño espía. Le hago una seña y viene hacia mí.

"Nuestro hombre se ha regalado la carne más tierna y el vino mejor de la posada. Luego ha perdido dinero a los dados y ahora se dirige a La Dama Azul a beber hasta perder el sentido."

"¿En qué habitación está?"

"La tercera habitación de la izquierda."

"Síguele hasta La Dama Azul, y espera fuera."

El chico asiente y corre tras nuestro hombre, que acaba de doblar una esquina. Yo aprovecho y alquilo una habitación en la posada, para poder subir al piso de arriba sin levantar sospechas. Las puertas son endebles, y consigo desencajarla fácilmente. A pesar de mi registro concienzudo, no encuentro nada de valor. Debe llevar su botín siempre encima. Abandono la posada, dejando unas pocas monedas en mi habitación para pagar los daños y me dirijo a La Dama Azul.

Encuentro a Grosella en un banco de la plaza de Tear situado en la sombra. Del hermoso aunque algo recargado edificio de madera cercano se oyen música y risas.

"¿Sigue dentro?," interrogo al muchacho.

"Sí," me responde algo alicaído. "Estuve observándolo hasta hace poco por la ventana, pero el matón de la puerta me trincó."

"Has sido de gran ayuda, ahí tienes otras 10 monedas."

"Encantado de hacer negocios contigo. Agua y sombra, noble señor," me dice con una descarada sonrisa. No puedo evitar echarme a reír.

"Agua y sombra, joven amigo."

Preparo una emboscada para cuando nuestro amigo termine su particular fiesta. Sobre las cuatro de la madrugada, Adaer sale borracho, prácticamente ciego por el paso de la luz a la oscuridad. Susurro "Nadie roba a los Aiel" antes de dejarle inconsciente de un golpe con el palo de mi lanza. Entre sus ropas hallo un monedero con quinientas monedas de oro, la rosa de rubí y alguna baratija más. Le dejo atado a un banco, desnudo.

Poco más que contar. Camino al Dominio Aiel para reintegrar el collar de zafiros, paso por Shagtai donde devuelvo la rosa de rubí a Lilian. El monedero y las demás joyas se los doy a Aislim. El Ogier no puede contenerse y esboza una sonrisa a la vez que me da unas amistosas aunque demoledoras palmadas en la espalda. La amistad Ogier puede ser más dolorosa que su aversión.
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Sashka
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MensajePublicado: Mar Feb 21, 2006 5:39 pm    Asunto: Responder citando

Y aquii esta el segundo relato de Dair sobre otra de las misiones que le toco hacer icon_biggrin.gif

Que lo diisfruteis icon_loco.gif

Manantial envenenado

¡Malditos engendros de Cegador! Si se les permite continuar con sus actividades, muchos de los nuestros tendrán que trasladarse o morir. Me mantengo frío aunque rebosante de cólera. Este problema debe ser solucionado, y de la forma más definitiva posible. Los conocimientos de los Duadhe Mahdi'in deberían serme de ayuda. Conozco el lugar: dos pequeñas corrientes subterráneas que tras discurrir muy próximas durante un buen trecho a través del lecho rocoso del Yermo se unen, dando lugar a una de las principales fuentes de agua del Septiar Nueve Valles. La menor de las dos aflora brevemente a la superficie, por una grieta en la parte media de un desnivel, formándose en el fondo una pequeña charca que filtra a través del suelo, continuando el agua su camino.

Echar a los Trollocs del lugar no es el principal problema. Si yo sólo no pudiera hacerles frente, simplemente tendríamos que ir más hermanos. Lo complicado será evitar que estas expediciones se repitan, acabando por conseguir su objetivo u obligándonos a mantener vigilado permanentemente el lugar.

Decido visitar al cartógrafo del Dominio, que me da un mapa hecho sobre papiro, que de forma aproximada indica por dónde viajan las corrientes en las que estoy interesado y el relieve de la zona. Si algo he aprendido, es que el agua va siempre por el camino más fácil; así que busco un lugar en el que, estando la corriente menos caudalosa más alta, la distancia a la otra sea lo menor posible. Tras descartar otras posibles localizaciones, encuentro un posible lugar para el trasvase a unos dos kilómetros del manantial. Sé que supondrá destruir un pequeño oasis en el Yermo, pero la vida de mis hermanos pesa infinitamente más en la balanza. Tendré que abrir una zanja de unos 15 metros de largo. Cargo mucha comida, agua, herramientas, y algunas tablas de madera ligera, y me pongo en marcha.

Tras un par de días llego a las cercanías de la charca por la tarde. Oculto mis pertenencias, y me separo de Riad, mi azor. Arrastrándome muy despacio por el suelo hasta tener a la vista mi objetivo, oteo a través de una pequeña abertura entre dos rocas. La visión que se muestra en el fondo de la pequeña depresión donde está la charca, así como el fétido olor que se insinúa incluso a la considerable distancia a la que me encuentro, me encogen el corazón. No sólo con cadáveres, sino con cualquier cosa inmunda o insalubre está colmatada. A pesar de su normalmente escasa inteligencia, los Trollocs tienen una capacidad innata para corromper. El agua se purifica poco a poco al pasar a través de la piedra, pero la miasma acumulada es excesiva. Ahogo una maldición y me obligo a evaluar el resto de la escena. Cuento siete Engendros con cuernos de cabra, cuatro tirados a la sombra de unos hoscos toldos, y otros tres acarreando podredumbre varia a la charca. Están armados con espadas y hachas. ¿Cuál de ellos será el Cazador de Cabezas?

Oigo un ruido de pequeñas rocas rodando cuesta abajo. Miro un poco hacia un lado y veo un enorme Trolloc que avanza despacio, remontando la pendiente. Lleva al cinto una pesada cimitarra que dos hombres comunes apenas podrían levantar. Viste una cota de anillos sobre una armadura de cuero. De vez en cuando se para y olfatea el aire. Quizás me ha descubierto. Tiene una enorme boca de la que salen dos enormes colmillos. Está tan cerca que no me atrevo ya ni a respirar. ¡No es el momento de danzar las lanzas! Ahora puedo ver el grotesco collar que lleva al cuello: ¡tiene, a la guisa de cuentas, varias cabezas grotescamente arrugadas y reducidas! Me preparo para velarme el rostro cuando unos roncos gritos hacen volver la cabeza a mi enemigo. Dos de los Esbirros que estaban tumbados se han enzarzado en una pelea por alguna estupidez. Con un resoplido animal, el 'Cazador de Cabezas' baja velozmente. Empiezo a oír gruñir a los dos Engendros que involuntariamente me han salvado de ser descubierto en lo que supongo que será su idioma una explicación de los motivos de su disputa, pero el Trolloc de la cimitarra no se detiene a escuchar. Con movimiento aparentemente sin esfuerzo decapita a uno de los litigantes y se vuelve hacia el otro dejando oír un gutural gruñido. Antes de que la cabeza cercenada haya dejado de rodar, todos los demás Engendros están entregados con redoblado esfuerzo a su infame tarea. El cuerpo del camarada muerto va a parar prontamente al agua. Aprovecho la ocasión para retirarme rápidamente.

Llego al lugar donde tendré que cavar. Busco los signos que me indican dónde están las corrientes de agua, y para cuando se pone el Sol ya las tengo localizadas. Suspiro por un fuego que sé que no puedo encender, y me entrego al duermevela ligero que dominan los viajeros de las tierras salvajes.

A la mañana siguiente, mando a Riad que me avise si cualquier bípedo se aproxima a nosotros y comienzo la obra. Me sitúo sobre donde debería estar la corriente mayor, a la que quiero derivar el agua de la menor. Tras una capa de un metro de suelo reseco, la roca hace saltar chispas del pico. Cavo unos treinta centímetros más, y llego a lo que buscaba: una capa de grava a través de la que corre el agua, fría y pura. Desde este punto comienzo mi zanja, hacia la otra corriente. La obra avanza muy despacio, no en vano el fondo del surco que estoy haciendo es roca. Utilizo las maderas que me traje para sujetar las paredes de la zanja, no vaya a ser que se derrumben. Dos veces tengo que parar de picar, alertado por mi azor de que alguien se aproxima. Tras dos semanas, veo por fin agua que empieza a brotar de la parte superior de mi canal. Me sonrío, aunque mi tarea no ha terminado todavía. Tengo que ocultar las huellas de lo que he hecho. Relleno la parte inferior de la zanja con la roca que he picado (a través de la cuál podrá pasar el agua) y encima, vuelvo a meter la tierra. Tardo un día más en disimular mi actuación sobre el terreno. Al fin, con los brazos doloridos y alguna que otra herida en las manos, asiento satisfecho. No hay indicios de la labor que he realizado aquí.

Mientras recojo mi equipo, evalúo mis opciones. Siete enemigos son demasiados, no podría matarlos a todos. Por otra parte, no quiero que se vayan (como harán sin duda poco después de que el agua deje de manar por la grieta) sin la sensación de que el Yermo es sinónimo de muerte para ellos. Decido volver a acercarme a su campamento, y si alguno de ellos, preferiblemente el Cazador de Cabezas se separa del resto, se encontrará con mi lanza en las costillas.

Vuelvo a acercarme a los Trollocs, velado y listo para danzar con las primeras luces del día. Desde la misma posición que la otra vez, no puedo ver si el agua ha cesado completamente de manar ya. Seguramente sí, porque los Trollocs están inactivos a la sombra. Sólo su jefe parece algo inquieto. Me preparo una larga espera hasta que alguno quiera estirar las piernas, pero tan solo una hora después, veo una silueta que lleva un alfanje casi tan grande como yo, y que se aleja de los demás... y de mí también. Agachado, manteniendo algún obstáculo entre mis enemigos y yo, parto en pos de mi presa. Espero a que no estemos a la vista del resto de su grupo y me acerco sigilosamente. Parece absorto mirando el horizonte, me dispongo a atacar pero... algo no me cuadra. Tiene los párpados entornados y las fosas nasales dilatadas. Parece estar negligentemente apoyado en su enorme arma, pero me percato que en realidad la está empuñando con firmeza... ¡sabe que estoy aquí! Doy un salto hacia atrás, y veo pasar el filo de la hoja ante mis ojos. Un sonido con un ligero parecido a una carcajada brota del Engendro.

"Si yo venirr solo tu venirr también, yo listo. ¡Yo matarr yo comerr carrne humana!" el Cazador gruñe.

No me gusta como pinta el asunto. De un combate rápido y sencillo, he pasado a una danza a muerte con un Trolloc lo bastante listo como para fingir que no sabía que estaba por la zona y preparar una treta que me haría ponerme a su alcance; lo bastante fuerte como para mover esa cimitarra como yo manejaría una daga; y lo bastante seguro de sus habilidades y con suficiente ego como para no llamar a sus esbirros.

"Danza conmigo, Depravado de la Sombra. Te enseñaré por qué ésta es la Tierra de la Muerte para los tuyos," le susurro mirándole a los ojos. Como tantas otras veces, superior al nivel en el que un Engendro y yo tratamos de quitarnos la vida, siento la armonía que hay entre dos seres que se mueven, que danzan según unas leyes y unas reglas, unidos por hilos invisibles de forma que cada gesto, cada acción de uno de ellos debe ser respondida por el otro. Equivocarse de paso en este baile es morir, pero eso ya no importa; lo imperdonable sería desbaratar la perfección en la que nos movemos. Él tiene ligeramente más alcance, pero mis dos lanzas le amenazan por ambos flancos.

Consigo equilibrar la lucha, y aún ganar ventaja. Cuando mi adversario intenta golpearme, varias veces consigo desviar su arma con una lanza y con la otra, rápido como una serpiente, le hiero; por lo que poco a poco está pasando a ser él el que se defiende de mis golpes. La incertidumbre asoma a su rostro semihumano. Amago un ataque a la derecha, y se mueve una fracción más de lo necesario, desprotegiendo su otro flanco. Le clavo mi otra lanza en el costado y retrocedo fuera de su alcance. Su terrible grito de dolor resuena entre las rocas, y oigo gruñidos de respuesta. Tengo que acabar este combate, y hacerlo ya. Tras una serie de rápidos ataques para desequilibrarlo, hago un barrido con una pierna que afortunadamente acaba con mi contrincante caído boca arriba y yo de pie. Sin dejarle recuperarse, le empalo con toda mi fuerza y peso, atravesándole el corazón.

Jadeo, bastante cansado. No hay tiempo para recuperar el resuello, he de huir y despistar a mis perseguidores. Afortunadamente, la suerte que ha corrido su jefe les ha amedrentado y me buscan sin separarse en parejas, lo que me facilita darles esquinazo.

Tardo dos días en volver al Dominio, donde detallo mi actuación. Mi misión no se podrá considerar un éxito hasta pasen unas semanas y se vea que el agua llega limpia y en igual caudal que antes al Septiar Nueve Valles. Mientras tanto, partiré a cumplir las otras tareas que me han sido asignadas.
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Aeri
Sorei
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MensajePublicado: Mie Feb 22, 2006 10:53 pm    Asunto: Responder citando

Dair sinceramente , has captado la esencia de Los Juegos De La Dama, la verdad me ha sorprendido, como no tengo acceso al buzon de los aiel no sabia que habia hecho unas historias tan buenas, me he reido mucho leyendolas.




Atentamente Aeri.
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Markusson
Hailene
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MensajePublicado: Jue Feb 23, 2006 2:54 pm    Asunto: Responder citando

La noche cerrada caía sobre las Tierras Fronterizas. A duras penas salió del caserón, camino del bosque, tropezando una y otra veces con ramas, arbustos y raíces ocultas al amparo de la oscuridad. Una gota se deslizó por su rostro, y otra… otra más. Rompió a llover, mezclándose en su boca el dulce sabor de la lluvia con el metálico aroma amargo de la sangre. Detrás los gritos y rugidos aumentaron de intensidad. A duras penas llegó al lugar donde recordaba haber resguardado su montura.
<< Por la Luz, que siga ahí…>>
Escuchó un resoplido y un taconeo a pocos metros de él. Con las últimas fuerzas disponibles aferró con fuerza las riendas, subió como pudo a la silla y espoleó a Morache cómo si le fuera la vida en ello. La lluvía aumentó su intensidad…

Lentamente abrió los ojos, cegados por un sol brillante. Despertó con el dolor de una piedra clavada en su costado, y al incorporarse echó una rápida ojeada a su alrededor. Se encontraba lejos del peligro… o al menos eso esperaba… pero más lejos aún de su hogar. Limpió sus heridas como pudo, trató de buscar algo de comida, y en seguida emprendió la marcha de nuevo.

Semanas después, agotado, prácticamente desfallecido, llegó a su destino. Un esbozo de sonrisa asomó a su rostro al contemplar las copas de esos árboles que le eran tan familiares, en la linde del bosque. Tomando aire se internó en el interior del bosque mientras el sol empezaba a ocultarse tras las montañas.
Envuelto en la frondosidad del bosque apenas percibió cómo era rodeado… todo fue muy rápido: varias saetas volaron a su alrededor, mientras de la maleza salieron varias hojas afiladas directas a su garganta.
Lentamente alzó los brazos, con las palmas abiertas, en clara señal de rendición. De un empellón fue tirado de su caballo, y arrastrado por el bosque durante un periodo de tiempo que se le hizo interminable. A su lado las sombras se movían a su alrededor sigilosamente.
De repente dejaron de arrastrarlo por el duro suelo. Apenas le quedaba aliento. Varias voces se mezclaban a su alrededor.
- ¿Donde le habeis encontrado?
Silencio.
- Miradlo, debe ser un vil ladrón o un pordiosero… apesta desde aquí.
Silencio.
- ¿Qué hacemos con él, Señor?
- No creo que sea necesario molestar al Comandante Elbor por algo así.
Los ojos casi se le salieron de las orbitas al oir esas palabras, al tiempo que se le paralizaba el corazón, y un sudor frío le recorría el cuerpo. No podía ser cierto lo que Markusson acababa de escuchar… no podía serlo.

Continuará???
_________________
Markusson, El Gato de Fal Dara (me quedan 5 vidas...)
"Luchar contra el Oscuro mientras el hierro conserve su dureza y haya piedras a mano; defender a los malkieri mientras quede una gota de sangre en las venas y vengar lo que no pueda defenderse"
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Jenn Jeade
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MensajePublicado: Vie Mar 10, 2006 11:37 pm    Asunto: Responder citando

Advierto: Se hace uso de una idea para crear una historia fantástica basándome en la realidad del juego, admito correcciones ortográficas…
Boh! lo siento, es que me encanta la frase esta…es tan irrelevante (friki?) para cualquiera que…bueno, viene a decir que de libros de la Rueda he leído por ahora pocos (es un gran impedimento a la hora de)… la ambientación esta sacada mayormente del Mud y de más allá de mi cerebro (la tele icon_razz.gif)…, las faltas …si hay alguna de muy repetida…”mandad tel o nota, vale?” , me considero inculto con ganas de no serlo en cantidad icon_wink.gif
Boh! quiere decir que, comentádmelo, os lo ruego, para mi bien y el de vuestra vista…


Por fin contribuyo en este hilo …! ( q ganas tenia…&#61514;!!!)
Espero que…os sorprenda el final, aunque esta más claro que el “agua”, venga! sólo es un rato (ligerísimo icon_lol.gif) de lectura, así que…q aproveche:

Extraños son los hilos que se tejen en la Rueda del Tiempo. Tanto como este relato, un pequeño fragmento de una misión, probablemente, experiencias de una Detectora:
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Era un largo trayecto a pie, por lo que antaño fue un camino transitado que comunicaba toda la región –en aquella época sumida en un terrible caos-. Por la mañana partía de Ebou Dar renunciando desde un principio a abrazar la Fuente y levitar, por la calzada del Norte que conduce hacia la ciudad de Samara.
Tenía muy poca información sobre mi misión, y el viejo de Tremalking me había aconsejado prudencia y clandestinidad.
Pocas horas más tarde, hacia mediodía, llegaba cerca de una encrucijada. “Prudencia y clandestinidad”.
Apartándome de la calzada sólo para comer y dormir, seguí hasta llegar cerca de la puerta Sur de Samara. No llevaba mi equipo habitual, iba equipada como una campesina, pero con tiara y mochila de viaje. Al atardecer del tercer día la siniestra ciudad de Samara se imponía delante de mí, tras sus sólidas y altas murallas de piedra se alzaban espirales de humo negro con alguna que otra llamarada desprendiéndose de los tejados, fustigando el crudo cielo.

Pero la Luz estaba conmigo. Una nube grisácea se acercaba por el Oeste, y se interpondría al dominio del Sol en el cielo.
Eso significaba cierta oscuridad… pero también significaba lluvia… en mi rostro se dibujaba una débil sonrisa al pensar que con esperar el momento oportuno podía provocar un diluvio en la ciudad y apaciguar así, los disturbios y el fuego. Los recursos estaban allí, y me limite a usarlos para lo que en aquellos momentos creía oportuno.
Poco después, una vez calmado el poco viento que podía llegar a empujar las nubes fuera del radio de la ciudad, invocaba una singular lluvia. En un principio fue débil y constante... pero más tarde… ah!
Por poco “apaga” mi existencia…
No sabría explicarlo, fue más allá de mi entendimiento lo que ocurrió…pero esto sucedió… cuando salíamos.
Las primeras gotas humedecían la arena de la calzada, y las enormes puertas estaban abiertas de par en par a unos veinte pasos cuando empecé a caminar apresurada haciendo como si quisiera resguardarme de la lluvia con las manos, un papel que requería un gran esfuerzo para ser creíble, pues no podía haber para mi algo más refrescante luego del largo viaje a pie, que una monótona y relajante lluvia.
Había albergado esperanzas durante el viaje sobre la misión. Confiaba en que una vez allí sabría mejor como resolverla. Sin embargo, pasadas las dos torres de vigilancia de la entrada Sur sin impedimento alguno –era evidente que no había nadie dentro-, fue cuando se alejo de mi la frescura del agua que me empapaba y de mis esperanzas... La avenida principal estaba repleta de cadáveres de todo tipo, mujeres, hombres, niños… una visión de ultratumba se dibujaba ante mi!

Me escondí rápidamente en una de las casas de piedra que no estaba en llamas