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Margaret Weis y Tracy Hickman los famosos creadores de la saga Dragonlance han escrito otras series, que aunque menos conocidas, son de gran calidad. En este documentado artículo Min nos habla sobre esta trilogía.
Los Autores
Hablar sobre los prolíficos autores de esta trilogía, Margaret Weis y Tracy Hickman, es a la vez fácil y complejo. Fácil porque son ampliamente conocidos por los aficionados al género de fantasía épica, y esa fama es lo que hace complejo encontrar algo nuevo que decir sobre ellos. Su primera y más popular obra es la saga de Dragonlance, que cuenta con un sin número de seguidores en muchos países y que se ha traducido a varios idiomas (español, francés, italiano, ruso, japonés, alemán, turco, etc.) En varias de las entrevistas que les han hecho, los autores han comentado que la primera novela El retorno de los dragones, publicada en 1984 en EEUU y que vio la luz en España en 1.987, fue un experimento con el que tantear si las aventuras de Dungeons & Dragons desarrolladas en un libro recibían una buena acogida por parte del público habitual de los juegos de rol, y por ello desarrollaron un final que, de no tener éxito, muy bien podía acabar la historia así, aunque dejaba abierta la puerta para continuar con más novelas si, como esperaban, se ganaba el favor de los aficionados. Tal vez animados por el éxito, decidieron extender su trabajo narrativo a otros mundos ajenos a Krynn, y el resultado fue la trilogía de La espada de Joram (que posteriormente se vería ampliada con un cuarto volumen), La Rosa del Profeta (trilogía) y El ciclo de la Puerta de la Muerte (una saga de siete volúmenes), todas ellas publicadas por Bantam Books, entre 1.988 y 1.995. Han seguido publicando esporádicamente más obras sobre el mundo de la Dragonlance, (actualmente están en pleno proceso de terminar el tercer volumen de la trilogía La guerra de los espíritus) pero primordialmente se han dedicado a otros proyectos nuevos, ya sea en colaboración, (como la serie Star of the Guardians, la de Starshield y la trilogía The Sovereign Stone, la idea de esta historia concebida por Larry Elmor), o en solitario (The Immortals, Tracy Hickman) (Fantasy Alice, New Amazons, Tales from The Eternal Archives, etc., Margaret Weis). En el caso de Margaret Weis, ha escrito otras trilogías y novelas en colaboración con otros autores, uno de ellos su actual esposo, Don Perrin, con el que vive en Lake Geneva, Wisconsin, en un granero convertido que comparten con varios perros y gatos. Tiene dos hijos de su anterior matrimonio, David y Elizabeth Baldwin. También ha escrito varias obras con el nombre de Margaret Baldwin. Su web es http://www.mag7.com y su correo mweis@sovstone.com Tracy Hickman esta casado con Laura Curtis, y tiene cuatro hijos. Es mormón, y en su juventud fue misionero en Hawai e Indonesia. Su web es http://www.trhickman.com II La obra Como se ha visto en la presentación de los autores, la trilogía de La Rosa del Profeta se publicó después de la de La espada de Joram y antes del más ambicioso proyecto de la serie El ciclo de la Puerta de la Muerte. Tal vez por esta circunstancia La Rosa del Profeta no ha alcanzado tanta popularidad como la precedente y la posterior. En el caso de La espada de Joram existía la curiosidad de los aficionados por ver qué nuevo mundo y qué personajes les presentan los autores tras el éxito de Dragonlance. La trilogía no alcanzó, en opinión de muchos lectores, lo que se esperaba de ella. El ciclo de la Puerta de la Muerte es una obra mucho más compleja y cuidada al detalle. Puede decirse que La Rosa del Profeta fue un “puente” entre una y otra obra. Un puente que cuenta con todos los ingredientes habituales de la novela de fantasía, como son la magia, los seres legendarios, los dioses enfrentados entre sí en una guerra que arrastra a los humanos, la eterna lucha entre el Bien y el Mal, la intriga, las traiciones y… sí, el amor. De hecho, también aquí juegan con las “tres fuerzas”. En este mundo se cuenta que el universo es la Gema de veinte facetas triangulares, que rota alrededor de Sul, la verdad, que es el centro. El extremo superior del eje es el Bien, el inferior es el Mal. Hay doce nexos de los vértices, y representan las filosofías de Sul, seis positivas equilibradas con seis negativas. Existen veinte dioses, cada cual forma una faceta de Sul al combinar cada uno tres de las distintas filosofías, y así refleja una faceta de la Verdad Central. Cinco de estos dioses tocan la parte superior del eje, el Bien, y por tanto son de la Luz. Otros cinco tocan la inferior, el Mal, y son de la Oscuridad. Y hay diez que tocan tanto el uno como el otro, y son los que representan la neutralidad. Lo que diferencia a La Rosa del Profeta de otras creaciones de Margaret Weis y Tracy Hickman es el misterioso encanto del escenario en el que se desarrolla. El lector se sumerge en un mundo que le recuerda los cuentos de La mil y una noches. Ahí está todo: el desierto, los nómadas, las ciudades con sus lujosos palacios y sus barrios de desheredados, imanes, emires, 'efreet, djin, e incluso un ángel... femenino. También hay otro componente que no aparece en este tipo de literatura, y es la homosexualidad de uno de los protagonistas, Mateo, un joven seguidor del dios Promenthas y extranjero en las tierras de los pueblos del desierto, que es hecho prisionero, vendido como esclava al confundirle por una mujer, y que acaba siendo la segunda esposa de Khardan. Esta equivocación es comprensible: según le cuenta él mismo a Zohra, en su tierra, al otro lado del océano Hurn, los varones son imberbes y no tienen vello en el pecho, además de que el tono de voz de mujeres y hombres es muy semejante. Un detalle que sorprende a Zohra es que el dios y la religión que sigue Mateo no prohíben la relación sexual entre personas del mismo sexo. También le sorprende que Mateo sea “brujo”, ya que en las tierras donde transcurre la historia son las mujeres las únicas que practican la magia. De nuevo, tres elementos, y en esta ocasión es Mateo el que actúa como freno entre Khardan y Zohra en sus constantes disputas. A lo largo de toda la obra está presente ese tira y afloja entre Khardan y Zohra, ambos impetuosos y voluntariosos, a veces odiándose y a veces casi, casi, amándose, pero siempre anteponiendo el bien de su propio pueblo. Naturalmente, el carácter impetuoso y voluntarioso de ambos no ayuda a que la relación mejore, e incluso se complica más cuando aparece en escena una bella mujer, Meryem, empeñada en casarse con Khardan. ¿Por amor? Puede, pero la primera razón es actuar como espía. Y aquí entra otro de los elementos habituales de la narrativa de los autores: las intrigas y las traiciones no ya sólo de los personajes y naciones en conflicto, sino, naturalmente, entre los propios dioses, que arrastran a los humanos a su “Gran Guerra Santa”. La parte “cómica” recae en uno de los Inmortales, uno de los djin (genios) Pukah, que está al “servicio” de Khardan. En este mundo las personas importantes cuentan con un Inmortal que cuida de ellas y satisface sus peticiones; los dioses lo decidieron así muchos siglos atrás, cansados de que sus seguidores no dejasen de incomodarles con sus peticiones; es decir, los djin e Inmortales en general son como sus “representantes”. Lo malo de este arreglo es que los djin llevan tanto tiempo con los humanos que han adoptado muchas de sus costumbres y debilidades (incluido las pasiones y el amor), y en muchas ocasiones engañan a sus “amos” para conseguir lo que les interesa a ellos. En el caso del pueblo de Mateo, son ángeles los que cuidan de las personas, y el del joven es un ángel femenino, Asrial. Por supuesto, no pueden faltar los villanos, representados por el dios Quar y sus fieles servidores, Feisal, su imán, Abul Qasim, amir de Kich, Yamina la Maga, esposa de éste, Meryem, la supuesta “esclava” de Abul a la que “rescata” Khardan, y el villano por excelencia, el Inmortal al servicio de Quar, Kang, el ‘efreet, perverso donde los haya. También aparece un dios de la Oscuridad, Zhakrin, y Auda ibn Jad, el Paladín Negro, aunque, como a veces ocurre, el Mal no es tan vil como uno podría imaginar. En resumen, esta trilogía tiene componentes suficientes para pasar ratos muy agradables leyéndola. A continuación aparece una sinopsis de cada uno de los volúmenes, sacadas en su mayoría de las que aparece en las solapas interiores de la edición de cartoné. III Los volúmenes La voluntad del dios errante “Mira a donde quieras, audaz aventurero, porque, tan lejos como pueda alcanzar tu mirada, no hay nada. Estás cerca del Pozo de Akhran, un gran oasis situado en el centro del gran desierto de Pagrah. Ésta es la última agua que encontrará desde aquí hasta el mar de Kurdin, que está hacia el este (…) El sol se está hundiendo por el oeste y vuestro guía ha decidido que debéis pasar la noche cabalgando, ya que nadie cruza la franja de desierto que se extiende hacia el este, conocida como El Yunque del Sol, durante las horas diurnas. Si miras hacia el sur, al paisaje que se extiendo ante ti, verás una interminable expansión de granito barrido por el viento, cuya inmensa monotonía marrón-rojiza se ve aliviada de cuando en cuando por breves toques de verde: el tamarisco, la alta acacia, los cactus con sus formas humanas, el pino del desierto, los espinos y la hierba verde plateada que brota en los lugares más raros e insospechados..." Así empieza la introducción de la obra, situando al lector en el ensoñador ambiente en el que transcurre, como si fuese un viajero más por esas tierras. En el momento en que comienza la historia, dos de los dioses se están muriendo, ya que sus seguidores han perdido la fe en ellos. Los otros dioses se reúnen para hablar e intentar buscar una solución, pero cuando aparece Akhran, el Errante, el dios del desierto, y acusa a Quar de ser obra suya, estalla la polémica y surgen los enfrentamientos. Akhran sólo encuentra un modo de salvaguardarse de los planes de Quar, y decreta que el príncipe Khardan y la princesa Zohra, pertenecientes a dos clanes ancestralmente rivales, deben casarse. Aunque la primera reacción de los protagonistas, así como la de sus familias, es de rebeldía, por fin acaban doblegándose a la voluntad del dios, y se comprometen a mantener esa unión al menos hasta que florezca el legendario cactus conocido como la Rosa del Profeta. Saben que sobre ellos recae la responsabilidad de evitar que Quar esclavice a sus pueblos. El Paladín de la Noche Desde el comienzo de los tiempos, veinte dioses rigen el universo. Cada uno de ellos es todopoderoso en su propio reino. Ahora, uno de esos dioses ha trastornado el equilibro del poder y permite que los demás luchen para mantener el control de la situación que, realmente es muy compleja. En la ciudad de Kich, el imán Feisal intenta convertir a los nómadas capturados y encarcelados por las tropas del emir. A partir de este suceso, el emir y el imán emprenden una cruenta guerra santa. Por su parte. Los Inmortales Sond y Pukah, acompañados del ángel femenino Asrial, se internan en la cueva acuática de Kaug, el efreet del dios Quar, y descubren que éste se ha erigido en amo de Serinda, la ciudad de la Muerte. Su propósito es descubrir por qué han desaparecido los Inmortales (Los Perdidos) de otros dioses, debilitándolos de tal manera que han dejado de existir incluso. También hay intereses privados, puesto que Sond busca a Nedjma, la djinniyeh de la que está enamorado. Finalmente, Khardan, Zohra y Mateo son conducidos al castillo de Zhakrin, plaza fuerte gobernada por la Hechicera Negra y por su esposo, el Señor de los Caballeros, servidores, en definitiva, del perverso Zhakrin, dios de la Noche y del Mal. El Profeta de Akhran Las tribus del desierto están vencidas y desesperadas, el emir sostiene una guerra fría de poderes con el imán, Meryem sigue intrigando y seduce a Achmed, hermano del califa Khardan, y los dioses se reúnen, sin éxito, para dilucidar su propio conflicto. Así abandonados por los Inmortales, Khardan, Zohra, Mateo y Auda ibn Jad, el Paladín Negro de Zhakrin que se ha unido al califa mediante un juramento de hermandad, hacen un largo y accidentado viaje hasta el Tel, lugar del asentamiento de las tribus nómadas. Mateo está a punto de morir en Serinda, la antigua Ciudad de la Muerte. A su llegada a los campamentos del desierto, Khardan logra reivindicarse ante su pueblo y es nombrado Profeta de Akhran; a partir de ese momento, las aventuras y situaciones comprometidas se suceden una tras otra, siendo la magia uno de los elementos fundamentales para la consecución de los propósitos de los protagonistas. Finalmente, la Rosa del Profeta ha florecido y la Gran Guerra Santa entre los dioses y los hombres toca a su fin. Con ella se ha demostrado que el destino de los humanos está en manos de las divinidades pero que también éstas sufren las consecuencias de las acciones de sus criaturas. IV Notas finales Curiosamente, en una web leí la crítica de Karl Henriksson sobre esta obra, y me sorprendieron dos cosas. Una, que enfocase el planteamiento de las religiones que aparecen en la historia como algo “gracioso”, cosa que, según él, puede resultar muy difícil de conseguir sin que sea ofensivo para los creyentes de alguna religión, ya que pueden verse reflejadas en esta narración tanto la cristiana como la musulmana, e incluso la antigua politeísta griega. Llega incluso a advertir que si se es un musulmán fundamentalista sin sentido del humor es mejor abstenerse de leer esta trilogía. Ese comentario, en la actualidad, casi resulta... de mal gusto, especialmente al estar hecho en tono de humor. El otro comentario que me llama la atención es su crítica de que los “Inmortales” (djin, efreet, ángeles) combatan con espadas puesto que no pueden morir, algo que le parece ilógico y que no le gustó. Añade, en tono humorístico, que en cualquier caso, si al lector le gustan los libros de Mundo Disco, de Terry Pratchett, no le molestará mucho ese detalle, y que él, particularmente, nunca ha sido un gran fan de Mundo Disco. Bien, éste es un mundo variopinto, con tantos gustos como personas. Coincido con él en que la lectura de La Rosa del Profeta es para divertirse y pasar un rato agradable. Tratándose de una trilogía de novela de fantasía es lo que uno puede esperar y desear. Para sumergirse en cosas más profundas existe otro tipo de literatura. V Ilustraciones Las ilustraciones de la edición cartoné pertenecen a Ciruelo Cabral, un creativo que goza de la admiración de muchos aficionados a la narrativa fantástica. También encontré en la web esta ilustración de la obra, que me llamó la atención por el enfoque tan distinto dado por ilustrador que la creó, Carlos Berni, para (supongo) la edición publicada en Italia. Estoy convencida de que muchos habituales de nuestra web la encontrarán muy, muy sugerente.  Min.
Nota: Estupendo artículo. Gracias Min.
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