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 Theyron escribió: Tras la anterior reedición de la saga de Terramar en el lujoso tomo Historias de Terramar, los aficionados, ya desde hace algún tiempo, podemos disfrutar de otra interesante recopilación en un único volumen con una cuidada edición en cartoné (tapa dura) que contiene algunos de los escritos más afamados y fundamentales de esta genial autora. En este caso se trata de tres de sus más grandes títulos encuadrados dentro del género de la ciencia ficción: Los Desposeídos, El nombre del mundo es Bosque y La mano izquierda de la oscuridad.
Antes de entrar en materia y pasar al análisis y comentario de los libros hay que hacer un especial hincapié en la clase de lectura que nos vamos a encontrar, y más atendiendo al género que se nos presenta. En efecto, y como ya he dicho anteriormente, los tres libros aquí tratados se englobarían dentro de la ciencia ficción, pero siempre bajo ese punto de vista tan característico de Ursula K. Le Guin. Así pues, veremos como línea a línea, página a página, la autora construye una auténtica crítica social y marcadamente política que podría servir como base fundamental para la transmisión de unos valores éticos que tan necesarios parecen en la sociedad actual.
Como punto inicial antes de comentar cada una de las novelas que componen este volumen, creo necesario hacer referencia a un término de gran importancia dentro de las mismas y que es una de las bases sobre la cual se asienta la ciencia ficción de Ursula K. Le Guin, es decir, el Ekumen o Ecumen, dependiendo de la fuente. ¿Qué es Ekumen? Podríamos decir que las novelas de Ursula K. Le Guin calificadas dentro del género de ciencia ficción, sus mundos y planetas, pertenecen todos a la famosa federación galáctica conocida como Ekumen. Pero éste extraño término encierra algo más, algo tan amplio como subjetivo, y aunque pueda parecer contradictorio, objetivo. Cuando hablamos del Ekumen, hablamos de una historia que se remonta millones de años atrás, de cómo surgieron los diferentes planetas y la vida en ellos. Según esto, la primera de todas las civilizaciones, la Hain, fue la que consiguió, gracias a su ciencia y a su tecnología, que todos los planetas que conforman el Ekumen fueran habitables. Tras muchos millones de años, la civilización Hain desapareció, y la gran multitud de otras civilizaciones que habían surgido a raíz de ella olvidaron sus orígenes, e incluso algunas, los métodos para viajar de un planeta a otro. Uno de los más claros ejemplos de esto lo tenemos en La mano izquierda de la oscuridad, donde los habitantes del planeta Gueden tienen un total desconocimiento de lo que fue el Ekumen, así como una agravada desconfianza hacia la federación galáctica a raíz de ello. Como consecuencia de lo mencionado anteriormente, las historias que se suceden en los diferentes planetas son todas independientes unas de otras, pero todas ellas englobadas dentro del término Ekumen. Ahora, sin más dilaciones ni divagaciones, y tras esta breve introducción, necesaria para una mejor comprensión de los libros que vamos a comentar, pasaremos al análisis de los tres títulos que componen el volumen de Los Mundos de Ursula K. Le Guin. Los Desposeídos “Shevek, un físico brillante, originario de Anarres, un planeta aislado y "anarquista", decide emprender un insólito viaje al planeta madre Urras, en el que impera un extraño sistema llamado el "propietariado". Shevek cree por encima de todo que los muros del odio, la desconfianza y las ideologías, que separan su planeta del resto del universo civilizado, deben ser derribados. En este contexto la autora explora algunos de los problemas de nuestro tiempo: la posición de la mujer en la estructura social, la complejidad de las relaciones humanas, los méritos y las promesas de las ideologías, las perspectivas del idealismo político en el mundo actual.” Los Desposeídos fue escrita en 1974 y ganadora, ese mismo año, del premio Nebula. Al año siguiente, se haría, además, con el prestigioso premio Hugo. Tenemos en nuestras manos uno de los libros, que bajo la etiqueta de la ciencia ficción, más carga y denuncia social y política deja entrever en sus líneas, durante las últimas décadas. Lo que es más importante de recalcar de esa crítica, bajo mi punto de vista, no son los argumentos convencionales de los que está preestablecido realmente, si no la crítica de aquello que podría, o debería ser, según los anhelos de muchos hombres idealistas, hablo de la Utopía, ese concepto tan subjetivo y a la vez tan difícil de calificar. En Los Desposeídos, Ursula K. Le Guin nos plantea el choque de unos ideales basados en las más idealistas utopías anarquistas, enfrentadas a un mundo real totalmente dominado por el capitalismo, es decir, un mundo que perfectamente podría ser el nuestro. La acción en Los Desposeídos transcurre en el planeta Urras y en su luna, Anarres. Es en estos dos lugares, tan distintos uno del otro, donde veremos patente la confrontación a la que anteriormente hacía referencia, pues cuando hablamos de Urras, hablamos de un mundo totalmente capitalista bajo un estricto régimen dictatorial. Por el contrario, hablar de Anarres, es hablar de la “libertad” que puede ofrecer una sociedad anarquista llevada al extremo, y a la vez limitada por esos mismos valores que según la teoría harían de la sociedad un lugar mejor para vivir. Shevek es un científico de la luna, Anarres, que ha estado investigando sobre un posible método para los viajes interestelares superando todas las barreras que existan. La trama se centra en como Shevek ve la imposibilidad de desarrollar su proyecto en Anarres, por lo que decide un arriesgado viaje al planeta Urras, para contactar allí con otras mentes y poder exponer su teoría. Todo lo que Shevek tendrá que vivir y pasar, se verá condicionado por el choque de dos ideales totalmente opuestos, pero que, sin embargo, es necesaria la existencia de ambos para el desarrollo del contrario. Tras acabar el libro, la autora deja muchos interrogantes en el aire, pero un término claramente identificable, es decir, una Utopía totalmente subjetiva, lo que viene a resaltar aquello que ya mencioné: ambos puntos de vista son necesarios para garantizar la supervivencia de las dos posturas. El nombre del mundo es Bosque “Dentro de la gran tradición literaria de las utopías y anti-utopías que se inicia en el siglo XVII, El nombre del mundo es Bosque descubre un universo dinámico y en equilibrio que se mantiene en el tiempo de acuerdo con leyes propias que no admiten la intromisión del hombre. En el planeta Athshe, el ciclo de la vida, la cultura las costumbres, los modos mentales nacen y se desarrollan en la estabilidad autónoma del cosmos.” Escrita en 1972, al igual que Los Desposeídos se hizo con el premio Hugo, aunque en 1973. El nombre del mundo es Bosque fue escrita anteriormente que Los Desposeídos, y como prueba más evidente de ello tenemos esos conceptos cargados crítica social que, aunque en este libro no son tan evidentes, ya afloraban subrepticiamente para germinar por completo en la siguiente novela. Así pues, no encontramos de nuevo con un título caracterizado por la enorme crítica social, aunque orientada a unos puntos diferentes, entre los que podemos destacar el ecologismo y la colisión de una sociedad “civilizada” y con claras ansias expansionistas frente a otra civilización más “salvaje” y cuyo modo de vida está intrínsecamente unido a la naturaleza. Para comprender mejor estos conceptos pasemos al argumento del libro en sí, e iremos analizando esa crítica a medida que echamos un vistazo a la trama más simplista de sus páginas. Primero, hay que decir que nos encontramos de nuevo con una novela desarrollada bajo el amplio concepto Ekumen, aunque ésta vez, la acción se desarrolla en un lejano planeta llamado Athshe, pero más conocido como Nuevo Tahití, cuya característica principal es que se haya casi en totalidad cubierto de un verde y exuberante bosque. En este planeta habitan unos pequeños seres de pelaje verde cuya forma de vida recuerda mucho a los ideales taoístas, de los cuales la autora se declara seguidora; así pues, se nos presenta una civilización pacífica, amante de la naturaleza y la filosofía. Pero como sabemos, y más atendiendo a nuestra historia, ninguna civilización puede sobrevivir con esos ideales mucho tiempo, pues aquellos otros pueblos que no los comparten enseguida ven un objetivo del cual aprovecharse y sacar beneficio. Y esto fue lo que les sucedió a los habitantes de Athshe. Los expansionistas terranos, como son conocidos los hombres de la Tierra descubren este pacífico planeta, y viendo la naturaleza de sus habitantes no tardan en aprovecharse de ello y esclavizarlos, explotando de este modo los recursos de Athshe, por medio de la barata mano de obra autóctona. En este punto vemos claramente ese choque de culturas tan diferentes, y del cual Ursula K. Le Guin es tan crítica, y yo me atrevo a añadir que la autora nos expone de forma clarísima como la utopía es totalmente imposible de alcanzar mientras haya un solo pueblo o civilización cuya forma de pensar no equivalga a las demás. Todo esto comentado anteriormente se nos plantea como semilla del libro, pues éste empieza con la consiguiente, y todo hay que decirlo, inevitable revolución por parte de los habitantes de Athshe. Como conclusión final, decir que El nombre del mundo es Bosque es, de nuevo, una novela cargada de una enorme crítica social, pero ésta vez orientada más hacia el efecto que tienen los diferentes choques de las civilizaciones sobre el planeta tierra y la futura extinción de sus recursos naturales que en él hay, y que como se nos muestra, no son inagotables. La mano izquierda de la oscuridad “Yin y yang. La luz es la mano izquierda de la oscuridad.” ”El mundo de invierno de Ursula Le Guin es real, y en la última página el lector sale de ese mundo con un temblor y un escalofrío. Respeto y admiro a alguien capaz de escribir una novela como ésta.” -- Damon Knight ”Una consistente y extraordinaria visión imaginativa que nos transmite una enseñanza verdaderamente ecuménica, mas allá del racismo y el sexismo.” -- R. Scholes y E.S. Rabin ”Una novela excelente, romántica y filosófica... su obra maestra”. -- David Pringle ”Ursula Le Guin ha creado una época y un sitio que he gustado y sentido, y les ha dado cima con una historia de amor conmovedora y única. Uno de los mejores libros del año.” -- Ted White ”Las fronteras sexuales se borran de modo tan peculiar que el encuentro -- fuertemente poético -- no es heterosexual ni homosexual.” -- El País ”Novela que supuso para la c-f ocupar al fin un lugar prominente en la literatura moderna.”-- La Vanguardia Siguiendo la cronología inversa que existe en este volumen, La mano izquierda de la oscuridad fue la primera novela escrita de las tres, en el año 1969. Al igual que las anteriores, obtuvo el premio Nebula (1969) y el premio Hugo (1970). Quizá, ésta se trata de la novela más compleja y extraña de las tres presentadas en el volumen, pues más que una crítica es la posibilidad de una Utopía tan diferente a las demás, como imposible de realizar. Esto es, no hablamos de una Utopía como algo que la conjunción de unas mentes idealistas podrían llevar a cabo, si no como un algo tan alejado de la realidad que supera los propios límites de la irrealidad. Es más, hablo de la imposibilidad de llevar a cabo la Utopía dentro del género sobre el cual se sustenta el libro, la ciencia ficción. Así pues, en La mano izquierda de la oscuridad tenemos ante nosotros unas páginas, que suponiendo nosotros mismos la verdadera identidad sexual del ser, dan una vuelta de tuerca completa para transformar esa identidad tan clara y específica (masculino y femenino) en algo neutral, que no sea ninguna de las dos y a la vez sea las dos. En efecto, Ursula K. Le Guin nos presenta a los seres humanos como criaturas hermafroditas, sin sexo definido, que, dentro del marco de la novela, pueden ser tanto seres masculinos como femeninos, siguiendo las pautas del kémmer, término importante que define de forma clara las posibles fases en las que el individuo del planeta Gueden puede adoptar las características masculinas o femeninas según su elección y las circunstancias que le rodean. Planteemos y analicemos esto dentro de libro: La acción se desarrolla en Gueden (llamado Invierno por los habitantes de Terra), un inhóspito planeta que se halla sumido en una época glacial. El protagonista es Genry Ai (en realidad Genly Ai, aunque como veremos en el libro los guedenianos no pronuncia la letra “r” en la lengua de Terra), un agente especial, que bajo el nombre del Ekumen viaja a dicho planeta para hablar con su máxima autoridad y que así Gueden se una a la federación galáctica que representa. En La mano izquierda de la oscuridad, el principal papel de Genry Ai es el de conductor y vía entre los lectores y lo que nos plantea la autora, es decir, esa sociedad utópica hermafrodita donde el sexo masculino y el sexo femenino dejan de existir como concepto tangible, y se convierten en algo subjetivo y temporal. ¿Por qué decimos temporal? La explicación de éste fenómeno se remonta a muchos años atrás, pues los habitantes de Gueden son el fruto de unos experimentos genéticos por los cuales como resultado se originaría un ser que sin ser masculino o femenino podría adoptar las características fisiológicas de ambos, quizá como forma de maximizar y asegurar la reproducción en un planeta tan hostil. Así pues, según este fenómeno, los habitantes de Gueden siguen un ciclo mensual, por el cual tres semanas son criaturas neutras, y la semana siguiente pueden adoptar órganos masculinos o femeninos, según las necesidades, el kémmer. Algo así plantea un interrogante, que quizá sea el punto definitivo de una obra como esta, ¿qué comportamiento sería el dominante en un ser de estas características, masculino o femenino? Sinceramente, eso es algo muy difícil de responder, aunque Ursula K. Le Guin lo plantea, realmente, desde un punto de vista feminista, el cual es dominante en el planeta de Gueden. De todos modos, ninguno puede alzarse por encima del otro, lo que hace que las necesidades supeditadas al género de la personas se alcen por encima de éste, lo cual se nos refleja en esta novela, ya que los principales intereses de una sociedad totalmente neutral, serían el asentamiento de sus individuos dentro de los diferentes estratos de la sociedad que la conforman. Estamos, pues, ante otra Utopía, aunque totalmente diferente a las planteadas hasta ahora, puesto que ésta no afecta a la sociedad como conjunto de individuos pertenecientes a ella, si no a la propia identidad sexual del individuo. Aún así, no deja de ser una ensoñación, que aunque crítica, traspasa los límites de la irrealidad. Otra de las características que querría remarcar de La mano izquierda de la oscuridad, a pesar de ser un elemento secundario en favor de las ideas más importantes presentadas en el libro, es la magnífica ambientación que construye Le Guin con Gueden o Invierno, la cual facilita de alguna manera la transmisión de esas ideas debido a las características tan peculiares de dicho planeta, además de servir de instrumento para que el lector viva de primera mano ese agobio y ese sentimiento de no pertenecer a Gueden, el estar fuera de lugar, que podremos observar en el protagonista, Genry Ai. Conclusión general Englobando en un mismo conjunto a Los Desposeídos, El nombre del mundo es Bosque y La mano izquierda de la oscuridad, es decir, los tres libros que conforman Los Mundos de Ursula K. Le Guin, puedo decir que tenemos las mejores obras de ciencia ficción de la autora, si bien no se trata de una ciencia ficción convencional, si no más bien de la vía o el camino que ella utiliza para mostrarnos sus ideales y pensamientos de algunas de las visiones más utópicas de nuestra sociedad, aunque siempre desde el característico punto de vista de Le Guin. Además, no sólo se limita a criticar de forma subjetiva las grandes grietas que se encuentran en la base de la palabra Utopía dentro de su más amplio sentido de la palabra; nos enseña hasta donde puede llegar este concepto sin límites, estirándolo, moldeándolo, jugando con él a su antojo. Además, con estos títulos, el lector no sólo será testigo directo de las directrices más fundamentales que han dirigido el pensamiento y la actitud de Le Guin y que son la base de su idealismo y visión crítica de nuestra realidad y nuestro mundo; de igual modo, el lector podrá disfrutar de tres grandes y magistrales novelas, siendo varias de ellas, y en mi opinión sobre todo La mano izquierda de la oscuridad, unos de los grandes clásicos de la ciencia ficción en general, englobando todos los aspectos que el género pueda conllevar. En definitiva, y como punto final del artículo, recomiendo encarecidamente estos libros no sólo a los seguidores de Ursula K. Le Guin, si no también a todos aquellos que busquen una lectura diferente y que tras la finalización de la misma, ésta les haga pensar y recapacitar sobre lo que realmente buscan los seres humanos con sus ensoñaciones de civilización perfecta, o lo que algunos sabios llamaron Utopía.
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