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    Entrevistas: Concha Cardeñoso, traductora de "Otherland" de Tad Williams

     
Ciencia Ficción

Ishamael escribió: Con motivo de la publicación por parte de Círculo de Lectores del último volumen de la saga de Otherland, os ofrecemos una interesante entrevista con su traductora, Concha Cardeñoso, en la que nos hablará de su trabajo, del panorama fantástico, de la polémica sobre los derechos de autor de los traductores y por supuesto, de la serie de Tad Williams que nos ocupa: Otherland. Además, daremos un breve repaso por la trayectoria del autor y recordaremos el argumento de esta serie de ciencia ficción (con trazas de fantasía, thriller y cyberpunk) que ha cautivado a legiones de lectores desde su publicación en EE.UU. en 1996 y que en España no hemos podido disfrutar al completo hasta ahora, debido a que Timun Mas, editorial que poseía sus derechos, canceló la serie por falta de ventas. Falta de ventas, motivada posiblemente porque los lectores esperaban algo más próximo a la fantasía de Añoranzas y Pesares, encontrándose con algo radicalmente distinto.
Sólo nos queda esperar que Círculo de Lectores sepa aprovechar el buen momento que vive el género fantástico y reedite toda la saga al completo, de manera que todos aquellos que no han tenido oportunidad de leerla puedan disfrutarla en todo su esplendor.

El Autor

Robert Paul “Tad” Williams (nacido el 14 de marzo de 1957) es el autor de varias novelas de ciencia ficción y fantasía, incluyendo La canción del Cazarrabo, la serie de Añoranzas y Pesares (Memory, Sorrow and Thorn en el original) y la saga de Otherland (1996).

Williams está actualmente escribiendo las novelas pertenecientes a la saga Shadowmarch, cuyo primer volumen se publicó en noviembre de 2004. Planea volver al mundo de Añoranzas y Pesares en A chronicle of Stone, a pesar de que el proyecto se está viendo considerablemente retrasado debido a otros trabajos de este autor. Williams también ha realizado colaboraciones con Michael Moorcock, escribiendo relatos de Elric de Melniboné en la recopilación Cuentos del Lobo Blanco.


La trama de Otherland

En una tierra muy próxima a nosotros en el tiempo, donde la creación de otras realidades es ya un hecho, las personas se sumergen en universos virtuales con los cinco sentidos: hacen negocios, se divierten, practican juegos de rol en mundos persistentes encarnando magos, ladrones o bárbaros. Junto a esta realidad ideal y alternativa, en el mundo de verdad las diferencias entre pobres y ricos aumentan cada vez más, la tecnología es un instrumento en manos de los poderosos, el mundo se fragmenta arrebatando la esperanza a un numero de personas cada vez mayor... Pero lo peor está por llegar: Otherland, un proyecto secreto para sacrificar el mundo real por uno virtual controlado por la misteriosa Hermandad del Santo Grial. Sólo unos pocos lo han vislumbrado, antihéroes dispuestos a poner fin a la conspiración.

Más información sobre la saga en el artículo escrito por Loial: Otherland de Tad Williams


La traductora

Antes de pasar a la entrevista hagamos un breve recorrido por la biografía de la polifacética Concha Cardeñoso, pero dejemos que lo haga con sus propias palabras:

Concha Cardeñoso Sáenz de Miera nació en la capital de León hace, ni más ni menos, medio siglo. Allí vivió toda su infancia y adolescencia y, al terminar COU (el curso preuniversitario del plan de estudios que le tocó en suerte), se fue a Londres a buscarse la vida sin saber si volvería o se quedaría.
Pero volvió al cabo de nueve meses, con las ideas más claras y un conocimiento del inglés al que debe el fundamento de su presente profesional. Pasó tres años más en León estudiando Magisterio (especialidad en Lingüística e Inglés), y a los 21, casi 22, se plantó en Barcelona montada en una flecha de Cupido. Allí se dedicó ocho años seguidos al arte dramático, los cuatro últimos, también a la danza, y trabajó como profesora, camarera, go-go girl y curritos de temporada, además de mantener su relación con el culpable de que dejara los montes y se viniera al mar.

A mediados de la década de los ochenta, se casó con el mentado culpable y tuvo una hija preciosísima (no es sólo amor de madre, de verdad). Una buena amiga se la llevó (a Concha, no a su hija) de la manita a la UAB y la matriculó en el curso puente de Filología Anglogermánica.
Por esa misma época, otra buena amiga le inspiró la idea de cambiar su rumbo profesional hacia la traducción literaria… ¡y funcionó! Desde entonces no ha dejado de estudiar y aprender, de tener otra hija preciosísima (esto tampoco es sólo amor de madre, lo juro) y de traducir: cuentos maravillosos, novelas que la han transportado a otras épocas y al reino de la fantasía, históricas, negras, épicas, románticas, además de libros de viajes que le han descubierto lugares maravillosos, ensayos que le han abierto la mente y los ojos y otros géneros sesudos.
Cuando terminó la traducción del último volumen de Otherland os buscó, os encontró, vosotros la encontrasteis a ella y… (Continuará).


Al margen de esta breve pero completa biografía de su "puño y letra", comentar que Concha Cardeñoso ha trabajado para editoriales como Alfaguara, Altaïr, Apóstrofe, Belaqcva, Ceac, Círculo de Lectores, Cúpula, Diagonal, Egales, El Aleph, Flor de Viento, Juventud, Muchnik, Oniro, Península, Timun Mas, Vidorama... Además, tiene en su haber más de cien títulos traducidos, a parte de la saga de Otherland. Entre algunos de los que podríamos destacar, por ser de alguna manera más próximos a la temática de nuestra web están:

- Williams, Tad, Saga de Añoranzas y pesares. A través del nido de ghants y La torre del ángel verde. Timun Mas, Círculo de Lectores (cotraducción)
- Bergstrom, Elaine, El tapiz de las almas negras, Timun Mas
- Golden, Christie, El vampiro de las tinieblas y La danza de los muertos, Timun Mas
- Kina, J. Robert, Corazón de medianoche, Timun Mas
- Lowder, James, El caballero de la rosa negra, Timun Mas
- Novak, Kate - Grubb, Jeff, El cántico de los saurios, Timun Mas
- Kushner, Ellen, El reino encantado, Timun Mas
- Cornwell, Bernard, Saga de las Crónicas del señor de la guerra. Círculo de Lectores.


Entrevista a Concha Cardeñoso

1.- En primer lugar, quisiera agradecerte la deferencia mostrada por concedernos esta entrevista que esperamos ayude a nuestros lectores a entender un poco más de cerca los puntos de vista de esos "currantes en la sombra" que sois los traductores. ¿Podrías contarnos cómo entraste en el mundo de la traducción y comentarnos algo de tus trabajos? ¿Te limitas a la literatura fantástica o tocas otros géneros?

Gracias a vosotros por dar voz aquí a "una currante en la sombra".
Diría que me he pasado la vida traduciendo, como todo el mundo. Desde que nacemos, no paramos de traducir los gestos, los sonidos, las voces, los roces, las emociones, los sabores, los olores… toda la información que nos entra por los sentidos, hasta que conseguimos empezar a entender todos esos lenguajes y sistemas de signos incomprensibles, pero que, una vez empezamos a entenderlos, nos sirven primero para sobrevivir, después para encajarnos, o no, en el mundo y después, para crecer hasta donde nuestros propios límites nos lo permitan. Es una actividad constante que dura hasta el final de la vida. Traducir libros es una especialización como otra cualquiera, como traducir ideas o sueños en hechos, síntomas en diagnósticos, partituras en sonidos ordenados, colores en formas, materiales en objetos…
Un cúmulo de circunstancias me llevó de cabeza a esta antigua especialización, entre las más importantes, la vocación: deseaba que nadie se quedara sin conocer cosas como Knots sólo por no entender el inglés. Desde entonces, he traducido muchos libros de cuentos infantiles, juveniles y para adultos, otros, más serios, de divulgación, periodismo y ensayo, algunas obras de teatro y una muestra de poesía casi inexistente. He traducido, en fin, prácticamente todos los libros que me han ido ofreciendo a lo largo de casi veinte años.


2.- ¿Cómo afrontas el proceso de traducción de un libro? Es decir, ¿primero lo lees, averiguas cosas sobre el autor o...?

Siempre que me enfrento a una nueva traducción es como si fuera la primera. Se abre ante mí un mundo nuevo y, generalmente, me resulta más emocionante ir descubriendo ese mundo al tiempo que lo traduzco, aunque muchas veces tenga que volver atrás a enmendar interpretaciones erróneas o malentendidos. Por otra parte, hay dos aspectos más prosaicos, llamados "relación pasta-tiempo" y "plazo de entrega", que pocas veces te permiten dedicar tiempo a la lectura previa. A pesar de todo, algunas veces la trama puede conmigo y me zampo el libro entre sesión y sesión de trabajo. Aunque afirmo que esa lectura de simple lectora no me sirve de mucho a la hora de traducir.
En cuanto al autor, si no lo conozco, que es la mayoría de veces, suelo buscar información sobre él, y para eso invoco a San Googuelio, que pocas veces falla aunque no le ponga velas ni le dedique novenas. Bromas aparte, admito que si se conoce la obra o al autor de antemano, el camino es un poquito más fácil, al menos en lo que se refiere al estilo, el registro y las referencias más frecuentes o plausibles del autor.


3.- Cuando tienes problemas con alguna expresión o algún nombre de difícil traducción, ¿cómo te las arreglas? ¿Estás en contacto con el autor o su editorial por si te surge una duda?

La pregunta de los nombres se las trae, no creas. Los nombres propios ya no suelen traducirse, se considera un anacronismo; la tendencia ahora es dejarlos como en el original, aunque en literatura infantil, muchas veces se impone adaptar el nombre a nuestra onomástica por motivos pedagógicos o de naturalidad. También en la de adultos, cuando, por ejemplo, se da el caso de que el nombre tiene un sentido importante dentro de la obra, se plantea un escollo difícil de resolver. Se me ocurre ahora mismo The importance of being Ernest, una obra de teatro de Oscar Wilde. "Ernest" en inglés es un nombre propio, pero se pronuncia exactamente igual que "earnest", un adjetivo que significa "serio, sincero". Por otra parte, "being" puede ser tanto "ser" como "llamarse". Y precisamente en ese doble sentido se basa todo el asunto y la gracia de la obra, de modo que lo que a primera vista parecía un sencillísimo "La importancia de ser (o llamarse) Ernesto" resulta que no nos sirve para nada, como tampoco nos sirve, en este caso, dejar el nombre propio en inglés. Como ves, esta cuestión no es moco de pavo. Podría daros un palizón con este tema (si no os lo he dado ya), pero no os lo merecéis.
En cuanto a las expresiones difíciles o raras, si se tiene a mano al autor y el autor es amable y cuida de su obra en cualquier idioma, miel sobre hojuelas: se le manda un correo y se aclaran las dudas. En caso contrario… hay que apañarse como honradamente se pueda. Lo primero es entenderlas bien, y después buscar, preguntar, indagar, dar la vara a amigos, conocidos y colegas, seleccionar, barajar posibilidades… Y sí, también el editor me ha echado una mano alguna vez, pero cuanto menos trabajo se les plantee a los editores, mejor para ellos, que ya tienen bastante en que pensar.


4.- ¿Te has enganchado a leer alguna colección a causa de tener que traducirla?

Cuando traduzco un texto que por cualquier motivo me resulta interesante, me zambullo tan profundamente que me entran mucha ganas de dedicarme al tema por completo, pienso mucho en ello, hablo mucho de ello, lo relaciono con la vida diaria… Es decir, el tema se apodera de mí y de mi circunstancia casi por completo. Pero, naturalmente, después de un libro, viene otro, casi siempre radicalmente distinto; entonces, la nueva ventana que se abre ante mí me absorbe y la anterior va quedando en segundo plano.
Con la tetralogía de Otherland, me había quedado con mucha curiosidad por saber cómo desenredaría Tad Williams una trama tan complicada y con tantos hilos, pero había perdido la esperanza, porque la editorial que había comenzado con la serie decidió no continuarla, de modo que me llevé una alegría muy grande cuando me llamaron para traducir, por fin, el último volumen de la colección.


5.- ¿Podrías darnos tu opinión personal sobre la literatura fantástica, su situación actual, perspectivas, autores u obras favoritas?

Creo que a la literatura fantástica, en la forma o soporte que sea, le queda una larga y fructífera vida por delante. Es la lectura de evasión y entretenimiento por excelencia, de salirse un rato de la realidad. Los ingredientes mágicos tienen un poder de seducción inacabable, desde los relatos clásicos, como La Ilíada o La Odisea, hasta los más actuales y futuristas, como la serie de televisión Star Gate, que me parece fascinante en su género de ciencia ficción, pasando por Tolkien, claro, y sin olvidar la literatura infantil y juvenil, que ha creado verdaderos monstruos literarios inmortales, como Carroll, sin ir más lejos, ni el rico e inagotable acervo de cuentos fantásticos populares y tradicionales, que es además otra de las fuentes de donde siguen bebiendo muchos autores de la literatura fantástica. Por otra parte, su continuidad en forma de juego parece estar asegurada en el mundo de las nuevas tecnologías gracias al universo virtual.


6.- Coméntanos algo sobre el trabajo de traductor. ¿Cuáles son los mayores sinsabores de este oficio y las mayores satisfacciones desde tu punto de vista?

Un sinsabor de orden personal es que, por más veces que lea una traducción antes de entregarla, cuando finalmente sale publicada, siempre encuentro cosas que habrían estado mejor de otra forma. Por eso no leo mis traducciones, una vez que se han convertido en libro.
Un sinsabor de orden social es la falta de reconocimiento de la labor del traductor literario en general. Casi nadie se acuerda de que, sin los traductores, no tendríamos acceso a muchísimas obras literarias, científicas y filosóficas. Un ejemplo flagrante del ninguneo al traductor es, por ejemplo, el de muchos críticos y reseñistas de libros, que alaban la belleza del lenguaje de tal autor, ¡cuando esas palabras ya no son de ese autor, estrictamente hablando, sino de un coautor al que ni siquiera se molestan en nombrar!
Con todo, y puesto que la traducción literaria es un oficio, además de un arte en muchos casos, el mayor sinsabor es de orden económico, al menos para los que pretendemos vivir sólo de la traducción literaria en este país. Los traductores, igual que los correctores, somos víctimas constantes de intentos de estafa por parte de las editoriales. Antes de la LPI, ni siquiera se nos reconocía la propiedad intelectual de nuestras traducciones. No tenemos forma real de controlar las tiradas y las ventas, por lo que muy pocas veces nos pagan royalties, por más que la ley y los contratos así lo especifiquen. Las tarifas son irrisorias, están prácticamente estancadas desde la implantación del euro (ya eran bajas entonces, siempre lo han sido). Y, por si fuera poco, las editoriales se han apuntado también al carro del progreso igualando el concepto de holandesa (una página de 30 líneas por 70 espacios = 1.200 espacios teóricos, que era la unidad de medida tradicional para fijar las tarifas, a tanto la holandesa) a 2.100 espacios según el cómputo de Word, con lo cual los traductores vemos rebajado el total de páginas facturables en un 20 por ciento, como término medio. Ejemplo: por lo que antes te pagaban 100 pesetas, ahora te pagan el equivalente a 80 pesetas (¡sin revisión por la inflación!). No sé si me explico…
En cuanto a las satisfacciones, en mi caso son de orden estrictamente personal. Me gusta traducir, me lo paso bien, aprendo, mantengo la cabeza engrasada…, la lengua me parece apasionante. No me importa pasarme dos días trabajando en cuatro versos aislados, si al final, el resultado me satisface. La lástima es que económicamente no compensa. En fin, el caso es que siempre me gustó, como ya he dicho, pensar que podía poner algo al alcance de quienes no podían.


7.- ¿Qué opinas sobre el polémico caso de Matilde Horne? ¿Crees que, en general, las editoriales abusan de su posición para lucrarse, muchas veces a costa de los derechos de autor de los traductores?

El caso de Matilde Horne, que ha saltado por fin a la palestra, es la punta sangrante de un iceberg. No hay derecho a que la editorial se embolse la cantidad de dinero que se ha embolsado y se sigue embolsando a costa de los derechos sobre la traducción de Tolkien y tenga a su mejor traductora olvidada, sobreviviendo con dos duros o, en el mejor de los casos, a costa del Estado. Todavía hoy, veinte años después de haber leído por tercera y última vez (de momento) El Señor de los Anillos, todavía hay palabras como "trastabillar" o "montaraz" que me remiten inmediatamente a esa obra, y esas palabras no son de Tolkien. Cuando Matilde Horne tradujo parte de esa obra, todavía no se reconocían los derechos de autor de los traductores y, por tanto, no se pagaban. Supongo que a ese razonamiento se agarra la editorial para negarle su justa participación en los beneficios. Sin embargo, existe un concepto jurídico llamado "desproporción manifiesta", que aquí debería prevalecer por encima de todo.
Ya he comentado antes que es muy difícil para el traductor tener un control verdadero sobre la producción y las ventas de su obra. Aunque las editoriales están obligadas a notificarnos anualmente las tiradas y el estado de cuentas de cada obra, en este país no existe un organismo que se ocupe de verificar y certificar la realidad de las cifras que nos hacen llegar…, cuando tienen a bien hacérnoslas llegar, naturalmente. Sin embargo, en otros países europeos sí que existe un organismo que realiza esa labor y publica a los cuatro vientos los casos de incumplimiento para su mayor vergüenza y mal nombre. Es una forma de evitar el fraude que funciona bien, al parecer. A ver si las autoridades pertinentes de esta país toman buena nota.


8.- Hablemos ahora sobre "Mar de Luz Plateada". ¿Podrías darnos tu opinión sobre esta novela y adelantarnos algo? ¿Qué opinas en general de la saga de Otherland?

Otherland me enganchó desde el primer día. El primer volumen me deslumbró por completo, por lo raro y fantástico que me pareció. Algunos personajes, como el onírico Paul Jonas, !Xabbu, la reencarnación del buen salvaje, o Miedo, el misterioso asesino, me sedujeron inmediatamente.
Mar de luz plateada es la culminación de una tetralogía que desarrolla un mundo compuesto de muchos mundos, ya desde el paralelismo que se establece entre los cuatro títulos. Sólo hace falta recordarlos para empezar a flipar: Ciudad, Río, Montaña, Mar + Sombra, Fuego, Cristal, Luz + Dorada, Azul, Negro, Plateada. Tad Williams nos da un paseo soberano por los grandes hitos literarios de la cultura occidental, de la mano de unos personajes en los que el pragmatismo y el idealismo se funden de una forma fantásticamente natural. Todo eso, en un medio de transporte rabiosamente actual: el ciberespacio, la realidad virtual. El cóctel está servido.
En la última entrega, asistimos a la revelación de todos los misterios que se les habían planteado a los personajes, el mayor de todos, la inesperada y galáctica identidad del Otro. Aquí, la sensación de que la realidad es lo mismo que la irrealidad da verdadero vértigo cósmico, porque, en plena fantasía… ¡hete aquí que me vino Einstein a la cabeza! Pero no puedo contaros el final ahora porque…, es secreto de profesión.


9.- Imagino que al traducir es inevitable que sientas más o menos simpatía por alguno de los protagonistas. ¿Podrías contarnos qué personajes hacen que traduzcas "más a gusto" y cuáles no?

Si nos referimos a Otherland en concreto, he disfrutado mucho con !Xabbu, con sus leyendas bosquimanas, su visión integral de la vida, donde nada es intrínsecamente bueno ni malo, sino que es y actúa según su naturaleza y su función. También los personajes infantiles, a pesar de los quebraderos de cabeza que me han dado, han sido simpáticos y gratificantes, incluido el pobre Paul, que es una especie de marioneta trágica.
No me he encontrado con ningún personaje que me hiciera sentir incómoda al traducir, porque creo que todos están construidos con pleno sentido, cada uno es una pieza necesaria para el universo de la obra. Tad Williams dota a cada cual de alguna característica con la que uno se puede identificar… hasta a los "malos". Ahora bien, la crueldad fría, ególatra y gratuita del inmaduro Miedo, del despiadado Malabar y de algunos de sus compinches es escalofriante porque no conoce límites morales de ninguna clase. Todos ellos han enterrado su instinto humano básico de perpetuación de la especie bajo un ansia megalítica de perpetuación de sí mismos.


10.- ¿Has tenido la oportunidad de charlar con Tad Williams? Si es así, ¿qué impresión te produjo? ¿Te ha resultado un autor fácil o difícil de traducir?

No, no he hablado con él. Lo intenté alguna vez, hace años, a través de internet, pero no lo conseguí.
Tad Williams no me resulta difícil de traducir cuando le pillo el punto. Una de las dificultades que he tenido con él ha sido el vocabulario relacionado con el mundo virtual. Cuando empecé a traducir la tetralogía, hace ya un montón de años, yo acaba de estrenarme con el ordenador y ni siquiera tenía conexión, de modo que me faltaba ese vocabulario incluso en castellano. Pero ahí conté con la ayuda del que entonces era editor de mesa en Timunmas-Ceac, Pepe López Jara, que a su vez pasaba mis consultas a una tercera persona.
De todos modos, los aspectos más difíciles de Otherland en concreto han sido para mí la cantidad de referencias a otros cuentos, las canciones infantiles, deformadas o no, la forma de hablar de los niños, los juegos de palabras basados en malentendidos infantiles… ¡Buf! Tenía que tenerlo todo en cuenta, no bastaba con una adaptación sencilla, porque todo adquiría después proporciones mucho mayores. Fue terrible la pelea con algunos nombres como Corro la Enredadera o La Casita de Malapán, por no hablar de los geñeros y los teincos, que me hicieron sudar la gota gorda para mantener el malentendido y la referencia real, además de la gracia del original, claro… Bueno, de esas cosas, me encantaría saber vuestra opinión.


11.- ¿Cuál es el libro que más te ha gustado traducir de todos los que llevas en tu haber? ¿Y el que menos? ¿Ha habido algún autor o libro en particular que te haya costado más traducir?

Empiezo por la última parte de esta pregunta compuesta. Ya he comentado un poco las mayores dificultades que encontré con Otherland. Ciertamente, los juegos de palabras, como los chistes u otras felices ocurrencias que se basan en dobles sentidos, son escollos de aúpa en cualquier traducción, así como los diferentes acentos de los personajes según su procedencia y el estrato social, que en inglés pesa mucho, y las alusiones a la cultura particular del autor y su país (me pone mala cuando recurren a marcas concretas de productos que aquí no conocemos, por ejemplo, porque no significan nada para nosotros). Además de esas cosillas, lo que suele resultar más difícil en traducción es conservar el estilo, el tono, el registro del autor. Desde esa perspectiva, hay dos autores que me han costado muchos sudores: James Salter por su estilo depuradísimo, escueto, sintético y expresivo a más no poder, y James Ellroy por el uso tan particular que hace de la lengua, anclado en un momento histórico concreto de una ciudad concreta, además de ser críptico y ambiguo en ocasiones.
Me gusta traducir, de modo que suelo pasármelo bien con todo. Si el libro es fácil, me gusta porque me siento segura y trabajo más deprisa. Si es difícil, me lo tomo como un ejercicio con el que aprendo más (aunque me cuesta caro, económicamente). Eso, en cuanto a la actividad en sí. Después está el contenido. Si el libro es bueno, no me importa el género que sea. Lo que me saca de quicio es que el autor cometa errores al escribir de cualquier manera. Una vez, en una novela, un personaje perdía un brazo en una pelea y, unos capítulos más tarde, resulta que el autor hacía "frotarse las manos con fruición" a ese mismo pobre manco. O cuando en el capítulo dos sale la hermana del prota, y se llama Ana, pero más adelante se llama Adelaida, ¡sin justificación de ninguna clase! ¡Grrrr!


12.- ¿Cuáles de los "mundos" en los que has trabajado te resultan más atractivos? ¿Qué sensaciones te dejaron?

Si descontamos los detalles que se "estropean" siempre en cada mundo y los van convirtiendo en auténticos infiernos, me quedaría con la burbuja de Hideki Kunohara, el mundo de la casa y el mundo en que podían volar. El congelador terrorífico me dejó completamente helada, los indios de cómic me parecieron encantadores y el último país, que pronto conoceréis, habría sido una delicia en sus buenos tiempos, cuando todo funcionaba bien. Y el jardín de Sellars, que sería una maravilla si no se hubiera convertido en… Ya lo veréis.


13.- Si no te importa responder a una cuestión personal, ¿qué dice la gente a tu alrededor cuando les comentas que traduces fantasía? Lo digo porque, en nuestro país, hay un menosprecio injusto de este género, en el que algunos autores podrían llegar fácilmente a un público más generalista. ¿Qué piensas sobre ello?

Nunca me he encontrado con nadie que menospreciara abiertamente mi actividad, pero sí es cierto que hay personas que consideran la fantasía un género literario menor. ¡Ya me gustaría a mí ver a esas personas arreglándoselas con la niña de piedra o con Christabel! Y lo que es más, ¿esas personas que menosprecian la fantasía no leyeron ningún cuento en la infancia, no se los contaba nadie? Pues qué pena me dan, la verdad, ellas se lo pierden.
Otra cosa es que te deje de interesar la narrativa y te quedes únicamente con el ensayo y la divulgación o la poesía y los libros de viajes, por decir algo. Eso es respetable como evolución del gusto personal; es como concluir una etapa que, por otra parte, no es obligatorio concluir.
Lo que me parece absurdo es despreciar la fantasía como género menor. La fantasía es la madre del cordero literario, si se me permite la metáfora. Hay obras de fantasía que reúnen tanta imaginación y filosofía como Hamlet, tanta imaginación y humanidad como Don Quijote o tanta imaginación y grandeza como La Odisea.


14.- Ya para terminar, una última cuestión personal, ¿puedes decirnos cómo es tu ambiente de trabajo? Nos gustaría saber, como curiosidad, qué cosas tienes en tu mesa de trabajo, si pones música de fondo, etc.

Mi mesa de trabajo es grande, con varios cajones a cada lado y un sobre enorme, de metro sesenta por setenta, pero atiborrado. En la mesa, a la derecha tengo el teléfono, la torre del ordenador, el atril con el libro que estoy traduciendo y una orquídea. Enfrente tengo el teclado, la pantalla, el tabaco, el cenicero, chicles y un vaso de agua. A la izquierda hay tres bandejas de oficina en torre llenas de papeles, una botella de cristal incoloro, larga y estrecha, con una rama de lilas moradas que huelen a primavera, el Corripio, un libro de estilo y el correo del día.
No me molesto en poner música cuando trabajo porque no la oigo. Las circunstancias de mi vida (marido músico que estudia en casa, niñas llamándome todo el tiempo, casa llena de gente…) me han hecho desarrollar una especie de sordera impermeable al sonido de fondo, cuando trabajo. Sólo algunas canciones logran calarme a pesar del impermeable y, entonces, tengo que dejar de trabajar para ponerme a escuchar.


Otherland IV - Mar de Luz Plateada
Tad Williams
Círculo de Lectores
960 páginas
24,95 €


Fragmento de "Mar de Luz Plateada" cedido por Círculo de Lectores



Nota: Actualizado con un fragmento del libro "Mar de Luz Plateada", cedido por el Círculo de Lectores.
 

Enviado el Domingo, 8 de Abril del 2007 (20:41:35) por Ishamael


 

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