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    Reseñas: Warhammer - "La Marca del Caos" de Anthony Reynolds

     
Literatura Fantástica

Ulin escribió: Si hay un tema que es recurrente en el Viejo Mundo es la guerra. Al fin y al cabo, el universo de Warhammer Fantasy nació para servir de trasfondo a uno de los primeros juegos de miniaturas fantásticas, que llegó a nuestras fronteras allá por principios de los 90 (es posible que incluso algo antes ya hubiera algunas miniaturas). Con los años, ese trasfondo ha ido aumentando según el número de razas subía, y sobretodo, con el auge de los jugadores. Con los años hemos visto aumentar el número de facciones, crearse unas nuevas, dividirse otras, que algunas aparezcan y desaparezcan en cada una de las ediciones, pero sobretodo, aunque haya sido muy poco a poco, lo que también ha ido evolucionando ha sido el trasfondo, creando algunos grandes personajes, como Nagash el Nigromante, el Emperador Karl Franz, Sniktch el asesino o Teclis, el mago más grande que ha pisado nunca la tierra.


El Argumento

Las oscuras fuerzas del Caos son una amenaza permanente para las civilizadas tierras del Imperio. Sus constantes incursiones exigen a los humanos que se defiendan hasta sacrificar al último hombre si es necesario. Cuando un joven comandante queda atrapado en este cruel enfrentamiento, se ve obligado a defender su honor acabando con uno de los más temidos líderes enemigos.

El Viejo Mundo es el continente donde se centraliza la mayoría de la acción, aunque el mundo es bastante más extenso que eso. No en vano, tanto la geografía como los territorios están basados en nuestro propio mundo. Además de esa zona, nos encontramos con un "Nuevo mundo", con ambientación principalmente maya y azteca, una parte más egipcia, donde se centraliza la facción de los No Muertos, con sus momias y sus reyes funerarios, sin olvidarnos del continente perdido de la Atlántida, en este caso llamado Ulthuan y que sirve de hogar ancestral al pueblo más longevo del universo, los Altos Elfos.
El llamado Viejo Mundo correspondería a la zona occidental y central de Europa, desde Estalia, cuya capital Magrita es fácilmente reconocible por los jugadores españoles, hasta el Imperio, relacionado directamente con Alemania y países limítrofes como Austria o Hungría, pasando por Bretaña, que mezcla la zona de Francia con el mismo nombre y retazos de la leyenda artúrica. Resulta curioso encontrarse caballeros franceses en busca del Santo Grial. Casi toda la acción se sitúa en la zona del Imperio, fundado por el Dios Guerrero Signar, en el que se centra toda la religión de la zona. es el estado más grande e importante del viejo Mundo, además de limitar con más territorios de otras razas, haciendo que los conflictos sean a veces inevitables.
Y si hay conflictos que pudiéramos considerar realmente importantes en la historia del Imperio, sin duda escogeríamos las diversas incursiones que ha sufrido por parte de los bárbaros del norte, adoradores de los Dioses del Caos y que componen una de las facciones más belicosas y salvajes que podemos encontrar. Sus incursiones a lo largo de la historia han sido numerosas, siempre con el objetivo de acabar con la nación humana y después seguir expandiendo sus dominios, reducidos a una tierra en el lejano norte devastada por la magia y las mutaciones que los Dioses del Caos no solo imprimen a sus seguidores, sino a cualquier cosa que tocan.

Esta novela nos narra otra de las incursiones de las oscuras fuerzas del Caos, que permanentemente amenazan la paz del Imperio. Con un ejército diezmado y debilitado tras los años de las grandes guerras, pocos hombres quedan que puedan defender la paz del Emperador, y sin embargo, todos están dispuestos a dar su vida por él si fuese necesario, a dar hasta la última gota de su sangre por Sigmar y por su gobernante. Es en esta época incierta, cuando la responsabilidad recae sobre un joven capitán del ejercito imperial, que sin quererlo, se ve obligado a enfrentarse a un enemigo mucho más poderoso que él, a la vez que trata de lavar su honor.


Personajes

Stefan Von Kessel: El personaje protagonista, capitán del ejército del Imperio, Valente, buen general, táctico, honorable, querido por sus subalternos… vamos, el clásico protagonista de novela heroica. Como no podía ser de otra manera, Stefan no es un héroe sin mácula, sino que tiene un pasado oscuro, aunque no secreto en este caso. Varias cicatrices surcan su cara como recordatorio de un pecado cometido por su abuelo, el crimen más abyecto que un miembro del Imperio podría cometer, ser acusado de adorar al Caos. Condenado su abuelo a la hoguera, y su padre mandado al exilio, solo la intervención de su Conde Elector, el gobernante regional de su ciudad natal le salvo a él mismo de ser ejecutado siendo aún un bebé, pero no le libró de ser marcado de por vida por los pecados de su familia, así como de ser seguido siempre de cerca por la inquisición, buscando el más mínimo rastro de debilidad para acabar con él. Aún así, su corazón parece mantenerse puro y es un devoto seguidor de Sigmar. Su lucha contra el Caos resultará crucial, más incluso de lo que él mismo esperaría.

Hroth: Conocido como El Sanguinario, es el jefe de una tribu bárbara y representa todo lo que el dios de la sangre podría pedir. Grande, fuerte, brutal, despiadado y con una insaciable hambre de conquista para la gloria de su dios. Aunque no destaca por su inteligencia, es un combatiente impresionante y su mera presencia turba a sus enemigos y llena de valor a sus soldados, dirigiéndoles a un frenesí de sangre y muerte. Siempre dispuesto a elevar el número de sus tropas, no le importa a que jefe tenga que enfrentarse en combate singular, seguro como está del favor que Khorne le concede.

Suudobal: Un brujo, servidor del Señor de la Transformación, que acompaña a Hroth para sus propios fines y trata de manipular al guerrero. Su relación con el anterior será cuando menos tensa, y solo su voluntad y su poder interno evitará que el bárbaro le arranque la cabeza para añadirla a la colección de cráneos con la que honra a su Dios.

Los elfos: Aunque aparecen poco y ningún personaje entre ellos se desarrolla lo suficiente como para estar aquí, si que merecen una pequeña mención a pesar de que aparecen más como fondo y como una explicación de por qué los reinos humanos no sucumbieron al ataque en sus primeras fases sin un ejercito que detuviera a las hordas de bárbaros, así como pequeña referencia al trasfondo aparecido en los libros de ejército que acompañan al juego haciéndonos algunos guiños a la fundación de los colegios de magia humanos, pues fueron los elfos los que enseñaron las artes arcanas a estos. Incluso el vital papel que juegan en la batalla final parece como metido con calzador, como si la presencia de algún orejas puntiagudas fuese más por imposición que por necesidades de la historia.
Algo que cabe destacar, es también que estos elfos poco se parecen a los habituales que vemos en las novelas de fantasía como Dragonlance o Reinos Olvidados, estando quizás un poco más a caballo entre estos y los de Tolkien, pero sin duda más cercanos a estos segundos: Altivos, inmortales, con poca preocupación por las fugaces vidas humanas y menos involucrados con estos, no es normal encontrarlos fuera de su isla, y ni siquiera en esta época de alianza era habitual verlos.


Comentario

Aunque nunca ganará un premio Cervantes, lo cierto es que la novela me ha sorprendido gratamente, con un nivel bastante superior al que me esperaba. Quizás sea debido a que mis anteriores incursiones en la literatura basada en Warhammer Fantasy habían sido con las novelas de Gotrek y Felix, las cuales tienen una calidad más que dudosa según mi punto de vista. En esta encontramos una historia simple, pero bien narrada, con unos personajes sencillos pero que no resultan planos, aunque en ocasiones si que son extremadamente arquetípicos, no dándote ninguna sorpresa ninguno de ellos en ningún momento. Algo bueno es que no es hasta el final cuando se pone de manifiesta que está basado en un juego. No he tenido ocasión de probarlo, y si bien que seguro que si te pones a planteártelo detenidamente, y conociendo la historia original es posible que si que siga una estela muy similar, no es hasta las últimas páginas donde esto se nota en demasía. Y es este precisamente el punto más flaco de la novela, el final no parece aguantar el tirón del resto de la trama, estando narrado con mucha precipitación, todo ocurriendo a trancas y barrancas y dando la misma importancia a hechos sin demasiadas consecuencias que a otros con mucho más peso, perdiendo un poco el ritmo en un intento frenético de terminar. Además, hasta este momento la historia mantiene en todo momento un tono épico, en el que a pesar de que la acción se desarrolle en una batalla, donde cualquier soldado sin nombre puede acabar con la vida de cualquier gran general con un golpe de suerte, es a la postre entre estos entre los que se corta el bacalao. Pues ocurre que en esa última batalla se olvida casi por completo ese espíritu, dando una visión que algunos pudieran denominar más realista pero que a muchos les parecerá poco satisfactoria. A mi me dejó una sensación de que había sido un desperdicio después de tantas páginas acabar con unos hechos tan insustanciales. Sin embargo, obviando ese hecho, la novela se deja leer bastante bien y resulta recomendable como lectura ligera. Está claro que si lo que te apetece es leer es algo a la altura de Martin o Jordan, este no es tu libro, pero pasar un buen rato entretenido da la talla.


El autor


Poco se puede contar de Anthony Reynolds. El escritor de origen australiano es poco menos que una incógnita pues La mano del Caos es la primera novela que escribe, si bien lleva ya cinco años trabajando para Games Workshop, normalmente como desarrollado de juegos y hace poco que se ha incorporado al equipo de diseño. Su nombre es familiar para los amantes del juego de miniaturas pues es habitual en los pequeños relatos que suelen aparecer en los libros de ejército de cada raza.
 

La marca del Caos
Anthony Reynolds

Formato: 11,5 x 18 cm
Encuadernación: rústica sin solapas
Colección: Warhammer
ISBN: 84-480-3559-4
Año: Enero 2007
Precio: 10,95 €
Nº de páginas: 328

 

Enviado el Lunes, 2 de Abril del 2007 (12:42:27) por Ishamael


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