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 Lan escribió: El Camino del Acero es la última novela de Andrés Díaz Sánchez. Ha sido publicada por la editorial Ábaco a finales del pasado año 2006. El autor se declara un admirador de la Antigüedad clásica y de R.E. Howard y uniendo estos dos elementos con otros varios ha confeccionado una entretenida novela que nos sumerge en el mundo de Durba, rudo, salvaje y civilizado, a modo de la Grecia clásica de la mano de Carlos Alonso, un madrileño actual. Aprovechando la presentación de la novela en Murcia el pasado mes de diciembre, os ofrecemos aquí un artículo que incluye una entrevista al autor y una reseña del libro. Una obra recomendable y destacada dentro del panorama nacional. El Camino del Acero ha sido editado por Ábaco y cuenta con portada e ilustraciones de Manuel Calderón, en una cuidada y grata edición, que no resta a la calidad del formato.
EL AUTOR Nacido en Madrid en 1973, la obra de Andrés Díaz ha estado siempre muy influenciada por los autores de Fantasía y Aventura Épica clásicos, como Robert Ervin Howard, Edgar Rice Burroughs, Jack London o Henry Rider Haggard. Su andadura literaria comenzó en el duro mundo del Fandom, donde participó en decenas de publicaciones no profesionales con sus relatos y guiones de cómic, que tocaban tanto la Fantasía como la Ciencia Ficción. Su interés por la Espada y Brujería le llevó a co-editar la revista Sangre y Acero y escribir el volumen de relatos cortos Mercenarios del Infierno. Su participación como guionista de comics de Fantasía Heroica dio sus frutos con la historieta La mujer de las sombras, segundo premio del Certamen de Comics Bárbaros de Planeta de Agostini (1999). También participó como guionista en el cómic de Fantasía El Espartano (2004, Aleta Ediciones). Su salto al campo profesional literario llegó en 2003 con la novela de Fantasía Épica Los guerreros sin rostro (2003, Planeta), protagonizada por el mercenario Skarrion Gunthar. La Maza Sagrada (2006, Planeta) constituye la continuación de tal volumen y segunda aventura del personaje. El Camino del Acero es su tercera incursión literaria en el Género Fantástico, esta vez creando nuevo universo muy influenciado por la Grecia Clásica, con una fuerte carga de aventuras y épica, donde los personajes cobran una mayor profundidad y nada es lo que parece a primera vista. ARGUMENTO El Camino del Acero narra las peripecias de Carlos Alonso, un joven quinceañero residente en el Madrid actual y que se ve postrado en la cama de un hospital debido a una enfermedad incurable y que le condena a una muerte inminente. Cuando Carlos ya se ha resignado a la visita de la pálida dama y comienza a perder el conocimiento, despierta de pronto encontrándose en un cuerpo desconocido y totalmente diferente. Así nos introduce Andrés Díaz en su mundo de fantasía, de la mano de un personaje de nuestra realidad. El joven Carlos domina el cuerpo de Dargor Atur. Éste es un hombre adulto, dueño de una gran destreza física, gran guerrero y segundo al mando de una de las principales ciudades de su mundo, pero a la vez mantiene su propia personalidad de Carlos. La excusa de una total pérdida de memoria le sirve a Carlos para que le sea explicado el mundo en el que se encuentra, a la vez que sirve para que el autor nos presente su universo. Manteniendo su propia personalidad Carlos se ve involucrado en los juegos político y militares de la ciudad de Sarlia, ya que ostenta el cargo ornai, a medio camino entre príncipe heredero y general. Las intrigas palaciegas le llevan a enfrentarse continuamente con su padre Amáer Atur, sigra de la ciudad, que se apoya en su consejero Nigur, sacerdote del misterioso Culto al Vigilante. Durante un enfrentamiento militar con los bárbaros alai, de apariencia semejante a los humanos y que habitan al norte de la ciudad, tras las montañas, Dargor es separado del ejército que comandaba por la corriente de un río. Este hecho da pie a que el protagonista corra distintas aventuras, como ser capturado y hecho esclavo obligándolo a combatir a modo de los antiguos gladiadores, caer en manos de los pueblos nómadas y conocer la misteriosa región llamada el laberinto dominada por unas fieras guerreras de una sociedad ferozmente matriarcal. A modo de los nostoi griegos, los relatos de las azarosas aventuras de personajes que intentaban regresas a su hogar, Dargor es sometido a múltiples peripecias que sirven de guía para darnos a conocer el mundo creado por Andrés Díaz, inspirado en la Grecia clásica. Del mismo modo que Odisea vuelve a Ítaca cambiado, Dargor consigue regresar a Sarlia tras haber sufrido varios cambios interiores y aceptando completamente su nueva condición mientras adopta como propio el nuevo mundo en el que se encuentra, tal como le insistió su amigo Orblad, un pensador ciego de duro carácter. Pero esta aceptación no le lleva a una actitud pasiva. A su regreso a Sarlia enfrenta con sus oponentes políticos, encabezados por Nigur el sacerdote y se decide a desentrañar los misterio que le rodean, como el de la ingrávida roca del Vigilante o el de su propia situación en ese mundo desconocido. EL MUNDO DE El Camino del Acero Sin lugar a dudas, este aspecto ha sido el más destacado de la obra de Andrés Díaz y de hecho fue el que me incitó a interesarme por este libro. Lejos del tradicional mundo de fantasía que suele reflejar un ambiente medieval mayoritariamente, El Camino del Acero tiene como fuente de inspiración la Antigüedad clásica, con una marcada tendencia hacia la Grecia Continental, aunque no únicamente. La organización en ciudades - estado, el equilibrio entre democracia y tiranía, la vestimenta, el armamento, la estrategia militar (de hecho una de las batallas que acontecen en la obra está directamente inspirada en la batalla de CANAE entre las tropas cartaginesas de Aníbal y las romanas, en la Segunda Guerra Púnica), el concepto de las amazonas, luchas de gladiadores… son motivos inspirados en la Grecia clásica, la tradición homérica y el Imperio Romano. El ámbito en el que se desarrolla la Historia de Dargor es sólo una parte del mundo que nos presenta Andrés Díaz. El escenario de los acontecimientos se llama Durba. El autor dedica un capítulo entero, el tercero, a describirnos parte de su historia y su geografía. Al norte están las montañas Negai, que separa a los bárbaros alai. Al oeste está el mar de Hierbas, amplias praderas pobladas por tribus de pastores nómadas. Al sur encontramos los riscos y montañas conocidos como el Laberinto, donde habitan las fieras guerreras matriarcales mientras que al este están los Páramos Desolados y amplios y agrestes bosques.  La región de Durba es una zona rica organizadas en ciudades independientes que se alían entre sí casi con la misma frecuencia con la que se enfrentan, con la excepción del momento en que se celebran los Juegos Durbanos e impera la paz total, clara referencia a los Jugos Olímpicos griegos. Sarlia, patria del protagonista de la novela, es una de las más destacadas, y la más importante de la zona norte. La ciudad está organizada en un modo de democracia donde se elige al sigra como máximo dirigente. El ornai, cargo que desempeña Dargor, es el segundo al mando, lo que en teoría debe provoca un cierto equilibrio de fuerzas. La civilización durbana es la más avanzada de su mundo, y de ello están orgullosos sus habitantes, de manera que el desprecio a lo extranjero es moneda común. La propia cultura de Sarlia es eminentemente militar, aunque no únicamente. Junto a la carrera militar, que le proporciona el mejor ejército de todo Durba, existe un fructífero comercio y una hermosa artesanía. El honor y el prestigio son lo que debe impulsar al ciudadano en pro de su dedicación a la ciudad. Junto a esto, destaca la aparición de la llamada Casa del Pensamiento, que representa las academias filosóficas de la antigua Grecia, cuyo máximo exponente es Orblad, un pensador ciego de férreo carácter. Sin duda lo que más misterio provoca en la descripción del mundo de Dargor es el Vigilante. Este ser cuyo aspecto es desconocido habita en una ciudadela que está construida en una roca que flota ingrávida sobre la superficie de Durba, cerca de Sarlia. El misterio que envuelve a este hecho ha dado pie a la aparición de un Culto religioso cuya importancia ha crecido considerablemente y que dirige Nigur, oponente de ornai Dargor. PERSONAJES - Dargor Atur: célebre guerrero, caudillo y político de Sarlia. Es hijo de Amáer, sigra de la ciudad y ostenta el puesto de ornai. - Carlos Alonso: joven de quince años que ve transportada su mente al cuerpo de Dargor. - Ácric Balne, Cuervo: maestro guerrero y amigo de Dargor. Su mano derecha y guía. - Nigur: sacerdote del culto al Vigilante y némesis de Dargor - Orblad: pensador ciego, que pese a tener una presencia breve influye notablemente en la adaptación de Carlos a su nueva situación. - Amáer Atur: padre de Dargor y sigra de Sarlia. - Tala: cortesana amante de Dargor antes de su cambio. - Quiro: guerrero amigo y compañero de Dargor que ostenta una cicatriz en la cara. - Tebá: guerrero amigo y compañero de Dargor de carácter extrovertido. - Sorcán: guerrero amigo y compañero de Dargor de carácter sobrio - Aldel: guerrero amigo y compañero de Dargor. - Valia: Capitana de la Guardia de Etria, ciudad matriarcal COMENTARIO FINAL Que la obra ha sido de mi agrado creo que ha quedado patente a lo largo de todo el artículo. Considero un acierto notable situar la acción en un mundo basado en la Antigüedad, por la que comparto la fascinación que siente Andrés Díaz y más allá aún he hecho de ella mi profesión. Para mí este fue el punto determinante para iniciar su lectura. Recrear este atrayente mundo con la total libertad de ser el creador absoluto es una ventaja con la que cuenta el autor y ha sabido usarla más que adecuadamente. Cuando esta novela empezó a conocerse por los distintos foros, leí algunas críticas al método usado por Andrés Díaz para introducirnos en su mundo, el del "viajero" Carlos Alonso. Sin duda no es un recurso nuevo, pero al autor le sirve para mostrar de forma clara su mundo al lector, a la vez que los naturales conflictos culturales que existen entre la mentalidad de Carlos y el mundo de Durba dan pie a reflexiones sobre moral y tradición. Quizás sí me haya chocado más el grado de madurez del que el protagonista hace gala teniendo en cuenta que sólo tiene quince años y se desenvuelve en un mundo desconocido y brutal, que en apariencia puede considerarse salvaje y sangriento. Un aspecto que reconozco me ha llamado la atención fue el uso del tiempo verbal presente para el desarrollo lineal de la obra. Andrés buscaba dar sensación de inmediatez y sin duda lo consigue, aunque despista en ocasiones el ritmo ajetreado. Para terminar, sólo decir que es un libro que animo a leer, sobre todo si se quiere cambiar de aires de la fantasía más clásica de ambientación medieval. En especial resalto de nuevo le mundo recreado por Andrés Díaz, un mundo donde desarrollar aventuras de la más clásica fantasía heroica, con civilizaciones nueva rodeadas de una cierto aura de misterio, enfrentamientos militares con poca participación de magia, lo que para mí es un acierto. Un libro recomendable y en la línea de las novelas de Howard, en ciertos aspectos sugerentemente innovadora, lo que lo hace atrayente y grata de leer. ENTREVISTA CON EL AUTOR El pasado día quince de diciembre se presentó en Murcia el libro El Camino del Acero, de Andrés Díaz Sánchez, publicado por la Editorial Ábaco. La presentación se llevó a cabo en el salón de actos del Museo de la Ciudad, y contó con la presencia del editor de Ábaco José Adrián Bravo Navarro, el murciano Francisco Javier Illán Vivas (nuestro compañero Jezrael en la Web) y por supuesto el propio autor, Andrés Díaz. A las siete y media de la tarde empezó el acto y junto a otros asistentes, allí estuvimos el amigo Dathanna y yo. Durante una hora aproximadamente los allí reunidos pudimos escuchar al autor un detallado comentario sobre la obra y sus diferentes aspectos y el proceso creativo que le llevó a escribir esta novela, con sus peculiaridades y anécdotas. Sobre esos aspectos del libro entraremos en detalle más adelante, en la reseña. También sirvió esta presentación para que los asistentes pudiéramos hacerles algunas preguntas a los miembros de la mesa acerca de su trabajo. Uno de los aspectos que más interés provocó fue el hecho de que Andrés Díaz haya usado el tiempo verbal presente como el imperante a lo largo de prácticamente toda la novela. El autor quería dotar al texto de esta manera de mayor inmediatez, implicando más al lector al sentir la acción como algo aún por ocurrir, más cercano. También fue un amplio motivo de diálogo el marco ambiental en el que se sitúa la acción de El Camino del Acero. Lejos del recurrente mundo de marcado carácter medieval que suele ser referencia en la Literatura fantástica, Andrés Díaz nos sumerge en un mundo claramente inspirado en la Antigüedad, con especial énfasis en la Grecia de las polis, las ciudades - estado, época y lugar por las que el mismo autor reconoce sentir fascinación. Tras la presentación y posterior firma de ejemplares, algunos de los presentes nos fuimos a una cafetería cercana a continuar con la charla. Allí pudimos seguir con un agradable debate sobre el mundo editorial, la Literatura fantástica, la novela histórica, las grandes batallas de la Antigüedad y múltiples temas entre nosotros y con Andrés Díaz, acompañado todo por un buen ambiente y grata compañía. También dio tiempo a plantearle algunas preguntas a nuestro autor de cara a realizar una entrevista que aquí os ofrecemos íntegramente. Agradecemos desde aquí a Andrés su colaboración y esperamos que su obra goce de una buena singladura y sirva para fortalecer el panorama de la literatura fantástica nacional. 1. ¿Qué opinas del estado actual de la fantasía épica? Pienso que el estado actual es razonablemente bueno. En cuanto a temática, tenemos la gama de libros y autores que siguen la larga estela de Tolkien y sus mitologías, ya sea con mayor o menor fortuna. Esto es algo habitual y la Fantasía Épica se ha nutrido de ello durante muchos años. Pero también hay nuevas líneas más "maduras" y que gozan de un éxito considerable, como pudiera ser la saga "Canción de Hielo y Fuego", de Martín. Entre medias de estos dos extremos hay bastantes productos que cubren diferentes vacíos. Uno de esos ejemplos es la literatura howardiana, cuyo personaje Conan Timun Mas está reeditando en una edición de lujo. Tenemos los libros de Robin Hobb, Gemmel o varios otros autores interesantes. En definitiva, en cuanto a variedad estamos mucho mejor que hace diez o quince años. Hay un "boom" editorial que favorece la salida a la venta de muchas más novedades que antaño y las editoriales empiezan a intentar expandir sus productos hacia el lector que no suele leer Fantasía Épica. El futuro es ese, no sólo mantener al público fiel, sino captar a la gente que hasta ahora veía el género como un "getto" de libros poco serios, demostrándoles que pueden tener un contenido, tanto en historias como en personajes, más adulto. 2. ¿Cómo ves el panorama nacional de la literatura fantástica en relación con el internacional en los últimos años? Considero también que ha mejorado. Hemos tenido éxitos que hace años hubieran sido inconcebibles, como "La Espada de Fuego" de Javier Negrete, y las grandes editoriales empiezan a apostar por los autores nacionales. Los autores noveles -y no tan noveles- ya no sólo tienen el Fandom para dar sus primeros pasos, sino que están surgiendo editoriales pequeñas que empiezan y por tanto se arriesgan a editar material español. Empezamos a ver en las librerías libros de Fantasía escritos por españoles, lo cual es toda una buena noticia, pues el material patrio no tiene nada que envidiar al extranjero. Aún así, el número de publicaciones extranjeras es mayoría absoluta -aplastante, mejor dicho-, y es poco probable que se invierta esta norma. Pero al menos ya aparecen autores de esta tierra y no es imposible publicar si uno realmente se lo propone, a diferencia de antaño, cuando era realmente difícil. De todos modos, hay mucho trabajo por hacer. Quedan muchos complejos que afectan no sólo a editores o lectores, sino también a escritores, pues muchos de estos se ven por debajo de los extranjeros y además son demasiado pesimistas. Ha de pensarse que se puede llegar y para ello hay que trabajar duro. No es imposible. 3. ¿Cómo valoras la situación de la profesión de escritor en nuestro país? Resulta difícil vivir de ello, pero yo soy un optimista nato y empiezan a verse autores best-sellers de Fantasía, como Laura Gallego, que ya ha traspasado las fronteras de la literatura juvenil para acceder a un público mucho más amplio. Pienso que uno no ha de ponerse límites y ha de intentar llegar lo más alto que se pueda, para desde ahí seguir subiendo. Tal vez en algunos años la situación sea tan favorable que ser escritor de Fantasía en este país no sea una especie de amateurismo forzoso, sino que uno pueda dedicarse por entero a ello. 4. ¿Cómo te iniciaste en el mundo de la fantasía? Mis primeras lecturas fueron comics. Era un auténtico fan de los tebeos de superhéroes y durante muchos años los devoraba con pasión -aún hoy sigo leyéndolos, aunque de manera esporádica-. Después compaginé estas lecturas con la literatura fantástica, en su vertiente de terror. Y por último descubrí el género épico, la aventura y la Fantasía Heroica, que son mis favoritos. En este sentido, el autor que me llegó al alma y me llevó a zambullirme en la Fantasía Heroica, o Épica Fantástica o Espada y Brujería -para mí en el fondo son lo mismo- fue Robert E. Howard. 5. ¿Cuáles son tus autores preferidos? De la fantasía y de cualquier otro género. Tengo varias agrupaciones de autores favoritos. En una englobaría a los de Fantasía Heroica y género épico y de aventuras, que serían Howard, London, Henry Rider Haggard, Rosny, E. R. Burroughs, Wilbur Smith, Leiber, Moorcock, etc. También me gusta mucho la novela negra y podría citar muchos autores, aunque me quedo con los clásicos: Chandler, Hammett, Ross McDonald, Hadley Chase, Spillane, Stanley Gardner, Rex Stout y un largo etcétera. Algo que leo muchísimo es novela y ensayo histórico, de hecho la historia me parece la más apasionante de las novelas, pues siempre supera a la ficción y su carácter de realidad la torna aún más cruda y viva. Lo que más leo es el ensayo, sobre todo relacionado con la Antigüedad, la Edad Media y el Renacimiento, así que no podría citar autores célebres. 6. ¿Y tus libros predilectos? Hay muchos, por lo tanto me olvidaré de algunos que después recordaré y me arrepentiré de no haber nombrado. Pero allá van: La Iliada, Almuric o Rey Kull (Howard), cualquiera de Hammett o Chandler, La Llamada de la Selva y Colmillo Blanco de London, La Venganza de Chaka o Las minas del rey Salomón, de Haggard... He disfrutado muchísimo con decenas de ensayos sobre historia militar, y también por supuesto con textos filosóficos, como los de Nietzsche. 7. El Camino del Acero lo has publicado con la editorial Ábaco. ¿Qué tal ha sido la experiencia de trabajar con un proyecto editorial tan joven frente a tu trabajo con otras editoriales más consolidadas como Timunmas? Trabajar con Ábaco ha sido muy satisfactorio porque el contacto es más cercano y directo -tengo muy buena relación con el director editorial de Timun Mas, pero lógicamente al estar tan diversificados no pueden tener un contacto tan directo y ocuparse tanto de mí-. El editor de Ábaco está muy volcado en El Camino del Acero y está siempre cerca a la hora de promocionar el libro. Además, el trabajo de edición y sus ilustraciones es algo impecable. Me siento muy satisfecho del resultado final del libro. 8. ¿Que tal la experiencia de trabajar con Manuel Calderon? Magnífica. No hace falta decir que es uno de los mejores ilustradores y portadistas de la actualidad fantástica española, por no decir el mejor. Es una persona amable y abierta con quien se puede plantear y discutir cualquier tema y que además pide opinión sobre las ilustraciones y deja que los demás se involucren en ellas. La idea de la portada fue mía, pero él la ha mejorado muchísimo y el resultado está lleno de fuerza y resulta de veras impactante. Me encanta. 9. Planteas un mundo en El Camino del Acero de distinta tradición al medieval, que es el que se suele dar en la Fantasía. ¿Qué te llevó a hacerlo? ¿Cómo ves el resultado? Los mundos medievales han sido tratados muchas veces y lo siguen siendo. Continúan siendo el referente por excelencia de cualquier de la Épica Fantástica. Esto no es malo en sí mismo y siempre que se haga con cierto rigor a mí me parece bien. Pero yo quería hacer algo nuevo, probar un nuevo ambiente. Siempre me ha atraído la Antigua Grecia, sus Juegos Olímpicos, su filosofía, sus sistemas políticos, sus polis o ciudades-estado, su estética guerrera y épica… Es una de las civilizaciones más fascinantes de la Antigüedad y una de las bases de nuestra cultura. Así pues, quise crear mi propia versión de estos asuntos en un mundo imaginario y hacer rodar una historia y unos personajes en él. El resultado lo considero muy satisfactorio y estoy orgulloso de él, pues ha salido algo sólido y coherente, un mundo a la medida de la historia que se cuenta en el libro. 10. ¿Cómo describirías tu estilo en El camino del Acero? Me considero un narrador de historias, no un purista ni un virtuoso del lenguaje. No desprecio a los estilistas y si son buenos los admiro, pero ese no es mi camino. Quiero contar una historia de aventuras, misterios e intrigas, una historia épica y hacerlo de manera clara y directa para que llegue de inmediato al lector, consiguiendo que le enganche y le entretenga, que le tenga atrapado desde la primera a la última página. Para ello doy preferencia a la acción antes que la descripción -aunque hay momentos realmente descriptivos-. Procuro que el ritmo de los acontecimientos sea rápido, que ocurran muchas situaciones y aventuras distintas, pero que confluyan en una línea argumental sólida. Intento sorprender de vez en cuando al lector para que nunca se duerma. Si soy políticamente incorrecto -cosa casi necesaria para describir con honradez una sociedad primitiva- no me importa, pues escandalizar hasta ciertos límites sirve también para mantener el interés del lector. En El Camino del Acero, además, he utilizado la primera persona como narrador, para que el lector esté más involucrado con las vivencias del protagonista, pues todo lo ve, siente y piensa a través de él. Y he usado el presente como tiempo verbal, cosa que ha extrañado a mucha gente pero que es más fácil de lo que parece. El presente muestra acciones que transcurren en el mismo momento durante el que se leen y por tanto es más directo y "fuerte" que el pasado, mediante el cual se habla de cosas ya terminadas. Eso concuerda con mi idea de mantener el interés del lector por todos los medios posibles. En definitiva, se trata de hacer un libro muy entretenido, con otros valores más profundos, pero cuyo principal objetivo es ese, entretener, enganchar al lector, atrapar su mente y hacerla volar hasta la última línea. Espero haberlo conseguido.
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