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 Loial escribió: Aun recuerdo siendo un adolescente, cuando iniciaba mis primeros pasos en el fascinante mundo de la ciencia ficción y la fantasía, las vívidas impresiones que me dejó una novela de un autor que evidentemente no conocía de nada. Se titulaba El Mundo contra reloj y me llamó poderosamente la atención la trama que podía leer en la contraportada de la novela, editada por Edaf; "El tiempo ha invertido su fluir: los muertos vuelven a la vida, y la gente se va haciendo joven en lugar de vieja...", os podéis imaginar con apenas 12 años lo sorprendente que resultaba ese argumento. Literariamente hablando nunca volví a ser el mismo después de leer esa novela. La memoria, como bien nos recuerda Philip K. Dick en varios de sus relatos y novelas, no deja de ser un instrumento maleable y muy engañoso de nuestra propia personalidad, pero aun recuerdo como si tuviera esos doce años con extrañeza, no exenta de melancolía, el impacto de leer por primera vez a Dick. La Penúltima Verdad es una novela de los años sesenta, al igual que El Mundo contra reloj, pero aparte de compartir algunas obsesiones literarias y la atípica narración que siempre encontramos en el autor, es muy diferente en cuanto a temática y narrativa. Más sencilla en su planteamiento, más "política" y menos "metafísica", se adelantó varias décadas planteando problemas que hoy día adquieren cada vez mayor vigencia: La manipulación de la verdad, el terrible poder de la televisión y los medios de comunicación de masas para crear "realidad", la manipulación sin escrúpulos de la gente por parte de los poderes políticos en aras de mantener sus propios intereses. Philip K. Dick nos advierte en su faceta más humanista de la vigencia que adquiere en los nuevos tiempos aquel lema del despotismo ilustrado: "Todo para el pueblo, pero sin el pueblo". Pero, ¿hasta que punto es posible mantener el engaño y evitar que los hombres salgan de la oscuridad y, al igual que en el mito platónico de la caverna, dejen de ver sombras y queden cegados por la luz del sol de la realidad? Puede que La Penúltima Verdad no sea la mejor novela del maestro de la ciencia ficción, pero sin duda es ideal para combinar entretenimiento y provocar un profundo e interesante debate sobre cuestiones muy vigentes hoy día. Os invitamos a conocer algo más de esta novela y debatirla con nosotros en nuestro Club de Lectura.
El autor Philip K Dick nació el 16 de diciembre de 1928 en Chicago, la muerte de su hermana gemela a las pocas semanas de su nacimiento sería un elemento que marcaría su personalidad a lo largo de los años. Tras el divorcio de su padres en 1932 se iría a vivir con su madre a Washington. Desde muy joven sintió interés por leer y escribir ciencia ficción, una afición que le aliviaría del malestar del asma y la fobia a los espacios abiertos que padecía. Con tan solo veinte años contraería el primero de sus cinco matrimonios. En 1951 decidió invertir su tiempo al completo en convertirse en escritor y comenzó a vender historias en las revistas "pulp" de la época. Su primer cuento aparecería en Planet Stories en 1952. Hubo varios intentos de alejarse en su escritura de la ciencia ficción que terminarían en estrepitosos fracasos. Su primer éxito en publicar una novela de ciencia ficción fue Lotería Solar en 1954. Posiblemente su época más brillante y de mayor apogeo literario, donde sus obsesiones filosóficas alcanzan una importante madurez entremezcladas en las tramas de ciencia ficción, sería la década de los sesenta. En 1962 recibió el premio Hugo por El Hombre en el castillo y de esta época son otras importantes novelas de su carrera como Tiempo de Marte, Los tres estigmas de Palmer Eldricht, La penúltima verdad, o La Pistola de rayos recientemente editada en castellano por Gigamesh. Durante los sesenta experimentó con el uso de las drogas, adición que terminaría marcándole, sobre todo su abuso en el consumo de anfetaminas. Una mirada a la oscuridad es un claro ejemplo literario de esta época de su vida. Época que terminó marcada por un intento de suicidio y una estancia en un centro de rehabilitación. Además de enfrentarse a su problema de adición tuvo desequilibrios mentales esquizofrénicos, tal y como el mismo llegaría a reconocer en diversas ocasiones. A finales de los sesenta y primeros setenta su talento produjo otras obras que se han convertido en clásicos del género como Ubik, Fluyan mis lagrimas dijo el policía o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que alcanzaría fama con la adaptación cinematográfica llamada Blade Runner realizada por Ridley Scott. Philip K. Dick moriría en 1982 de un ataque al corazón. A partir de entonces su prestigio y fama tanto en el ámbito académico como en el del público no ha dejado de crecer, pasando de ser un autor de culto a uno de los grandes autores de ciencia ficción del siglo XX. Bibliografía Básica: Novelas: - Lotería Solar ( 1955) - Un ojo en el cielo ( 1955) - Tiempo desarticulado ( 1959) - El hombre en el castillo ( 1962) - La penúltima verdad(1964) - Tiempo de Marte ( 1964) - Simulacra ( 1964) - Los clanes de la luna alfana (1964) - Los tres estigmas de Palmer Eldricht ( 1964) - El mundo contra-reloj ( 1967) - La Pistola de rayos ( 1967) - ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? ( 1968 ) - Ubik ( 1969) - Nuestros amigos de Frolik 8 ( 1970) - Fluyan mis lagrimas, dijo el policía (1974) - Confesiones de un artista de mierda ( 1975) - Una mirada a la oscuridad ( 1977) - Valis ( 1981) - La invasión divina (1981) - La trasmigración de Timothy Archer ( 1982) Relatos cortos: - Cuentos completos I - Cuentos completos II Nota: En su momento se tradujeron y editaron por parte de Martínez Roca tres de los cinco volúmenes que recopilan este tipo de producción literaria de Philip K.Dick. Actualmente Minotauro ha reeditado los dos primeros y posiblemente editará el tercero en el 2006. La traducción y edición de los dos restantes depende en gran medida de las ventas y aceptación de los tres primeros volúmenes . - Únicamente voy a recopilar las principales novelas del autor editadas en castellano -no todas-, para una visión más amplia de su producción literaria recomiendo que echéis un amplio vistazo al enlace que aparece al final del articulo o a la revista Gigamesh, número 39, donde podéis encontrar una exhaustiva revisión cronológica de su producción literaria realizada por Juan Carlos Planells. La Trama Aquello más temido durante años por la humanidad dividida en dos bloques, la Wes-Dem y el Pac-Peop, finalmente ha tenido lugar. Se ha desatado una tercera guerra mundial que al desarrollarse con armas atómicas ha tenido un efecto catastrófico y toda la superficie del planeta yace arrasada y radioactiva. Sin embargo afortunadamente la guerra empezó en la colonia de Marte lo que permitió que las potencias crearan al principio de la guerra asentamientos subterráneos para proteger a su población mientras en la superficie robots de diferente factura continuaban la guerra cada vez con armamentos más poderosos. Subir a la superficie es una muerte segura, ya sea por enfermedades causadas por radiación, por robots hostiles que atacarían o por explosiones. Al menos esta es la versión que creen todos los habitantes de los tanques de uno y otro bloque, cuyo único contacto con la realidad de la superficie es a través de sus mandos supremos que les informan por televisión en un gran salón comunal cada vez que hay noticias importantes de la guerra. La guerra no parece ir bien, al menos es lo que les informa al tanque Tom Mix de la Wes- Dem el líder occidental llamado Yancy; Detroit una de las ultimas líneas de defensa ha sido destruida y la única opción es incrementar la producción y el esfuerzo bélico. Esto pone en graves apuros a los cientos de habitantes que se hacinan en el Tom Mix, ya de por si su producción está muy retrasada y temen las represalias de su gobierno una vez que el comisario político de su bloque les informe. Esta situación es debido en gran parte a que el principal mecánico, Souza, ha caído gravemente enfermo y necesita un páncreas con urgencia si quiere sobrevivir. Nicholas Saint-James, presidente electo del Tom Mix se ve obligado a tomar una decisión desesperada empujado por las amenazas de los elementos más radicales de su bloque y se embarca en una misión que cree suicida. Ha de abrirse paso a la superficie y allí buscar un páncreas artificial en el mercado negro con el que salvar a su habilidoso mecánico y a su vez lograr salvar la producción que les permita evitar represalias de su gobierno. La novela nos muestra desde el principio otra trama paralela que convergerá con esta primera; la realidad en la superficie es muy diferente a lo que los habitantes de los tanques creen; La guerra terminó hace más de una década, de hecho existe un gobierno unido coordinado por robots, y los líderes que hablan a cada tanque no son sino maniquíes robots, a los que alimentan con discursos que elabora un grupo de hombres en la superficie a cargo de Stanton Brose. Este grupo de hombres vive cada uno en enormes mansiones atendidos por robots que cuidan de ellos, mientras poco a poco la tierra va regenerándose. Aunque hoy día hay aun muchas zonas radioactivas, muchas otras son terrenos regenerados paradisíacos. Joseph Adams es uno de los mejores escritores del grupo de Brose, que proporciona los discursos que los tanques de uno y otro bloque consumen emitidos por sus líderes y que les convencen para seguir viviendo en bloques bajo tierra en unas condiciones de gran escasez. La "excusa" que los hombres de la superficie se dan a sí mismos es que la humanidad no está preparada para asumir la verdad, que si volvieran todos a la superficie repentinamente volvería pronto e ineludiblemente a estallar una guerra. Adams, sin embargo siente cada vez más dudas, sobre todo cuando el jefe todopoderoso al que desprecia, Stanton Brose le embarca en un proyecto especial cuyo objetivo es deshacerse de Runcible, un constructor de gigantescos bloques de apartamentos donde han de vivir la población una vez salgan de los tanques. De hecho ya viven allí los "desertores" que de una manera u otra llegan a la superficie y aunque su vida es mejor que en los tanques no dejan de vivir prisioneros...sin embargo hay una tercera fuerza oculta en las sombras que parece tener otros planes. Una serie de asesinatos complica aun más la trama... y hasta aquí lo esencial que puedo contaros. A pesar de las explicaciones y los debates filosóficos que provoca la lectura de la novela, aquellos que lean este artículo sin aun haber leído la novela no han de preocuparse pues lo que he contado solo es el escenario que utiliza el autor para contarnos una novela que además de su valor para reflexionar, tiene buena dosis de intriga y acción, algo que muchas veces parece que olvidamos cuando hablamos de Philip K. Dick y es que debemos recordar que sobre todo es un gran novelista de ciencia ficción, un autor que maneja de maravilla no sólo la creación de extraños personajes atormentados o que es capaz de dibujar como nadie una angustiosa realidad paranoica que parece deshilacharse cuanto más pretendemos acercarnos a ella, sino que es un sólido narrador de entretenidas historias con sorprendentes giros argumentales. Y todo eso podemos apreciarlo en La Penúltima verdad. Personajes Principales - Joseph Adams: Escritor de discursos políticos perteneciente al grupo de Brose. Vive en una mansión en la superficie de decenas de hectáreas - Nicholas Saint-James: Presidente del tanque Tom Mix de la Wes- Dem donde se hacinan cientos de personas - Maury Souza: Mecánico jefe del tanque Tom Mix, gravemente enfermo. - Rita: Esposa de Nicholas Saint-James - Carol Tigh: Doctora del tanque Tom Mix, tiene sospechas de que algo no cuadra sobre lo que le cuentan de la superficie. Lo ha observado en apenas perceptibles cambios en los discursos de Yancy. - Nunes: Comisario político del tanque Tom Mix - Talbot Yancy: Presidente de la Wes-Dem - Verne Lindblom: Constructor de maquetas al servicio de Brose. - Louis Runcible: Constructor de bloques de apartamentos donde han de vivir los habitantes que vayan saliendo de los tanques. - Stanton Brose: Todo poderoso jefe de la Agencia que controla la información que se da a los habitantes de los tanques. - Mariscal Harenzany: Jefe militar del Pac-Peop - General Holt: Jefe militar de la Wes-Dem - David Lantano: Joven hombre de Yance ( así se llama al grupo de Brose que prepara los discursos), que vive en una propiedad que aun es radioactiva, parece sufrir por ello quemaduras en su piel. Escribe discursos muy inspirados. - Gottlier Fisher: cineasta alemán que fue el creador de dos documentales ( uno para cada bloque) en los años ochenta que manipulo de tal forma que las poblaciones creyeron que Hitler en realidad había sido una victima y no el causante de tanto horror. - Webster Foote: Responsable de una agencia de espionaje e información que tiene algunas capacidades premonitorias - Bob Hig: Empleado de Runcible Análisis y cuestiones planteadas por la novela Platón es un filósofo cuyo pensamiento dejo sutiles huellas en varias de las obras de Philip K. Dick, pero en ninguna otra de sus novelas resulta tan evidente el paralelismo entre algunas de las ideas y metáforas desarrolladas por el filósofo ateniense y el escritor norteamericano. La sociedad preconizada por MacLuhan en la que el medio es el mensaje, la sociedad paranoica de la guerra fría que dio comienzo a la manipulación de la realidad y al control de los Medios de Comunicación de masas para orientar a la población, en un bloque de manera más sutil y en el otro de manera más burda, tiene un extraño correlato con el Mito Platónico de la Caverna. Comentemos con un poco de detalle este mito para aquellos que no lo recuerden de su época en el Instituto y enseguida os daréis cuenta de los paralelismos con La Penúltima Verdad. El Mito de la Caverna en Platón y su paralelismo con la novela: Nos pide Platón que imaginemos una caverna subterránea (los tanques donde viven hacinados los seres humanos tras estallar el conflicto) que tiene una abertura por la que penetra la luz . En esta caverna los seres humanos viven atados por cuellos y piernas desde la infancia y nunca han visto la luz del sol (nunca han visto la superficie devastada por la guerra de manera directa). En la boca de la caverna, por encima de ellos y entre los mismos y la puerta existe una hoguera, por la puerta ven pasando otros seres humanos llevando una serie de estatuas, representaciones de animales y otros objetos, con la luz de la hoguera ellos ven reflejados en un muro las sombras, únicamente ven sombras (únicamente los habitantes de los tanques ven "sombras" de la realidad, aquello que la televisión en la pantalla comunal de los tanques les muestra). Para Platón estos prisioneros venían a representar a la mayoría de la humanidad, solo oyen ecos de la verdad a través de la visión de esas sombras, lo que es mas, no tienen ningún deseo de escapar de su prisión, acomodados a ellas y temerosos de lo que podrían ver ( al igual que tras algunos años los habitantes de los tanques se han acomodado a su nueva realidad y no tienen dudas de la veracidad de los ecos de la realidad que creen percibir con certeza). Recalca Platón que si de hecho, alguno de los prisioneros escapara al ser deslumbrado por la luz, posiblemente llegaría a creer que las sombras tienen más realidad que lo que se encuentra fuera de la cueva (al igual que los hombres nos acostumbramos y anquilosamos ante la verdad que tan cómodamente nos sirven y nunca cuestionamos la realidad, ni la veracidad, es más fácil para el ser humano dejar que los demás piensen por uno mismo). Aquí resulta evidente el humanismo más clásico en Philip K. Dick, su resistencia a que la gente, las masas populares se dejen engañar y manipular. Como veremos más adelante, los poderes, incluso los más bienintencionados siempre utilizaran la excusa de que no estamos preparados, siempre habrá una verdad que se nos oculta, sobre todo tras la "penúltima verdad" que nos sirven para calmar nuestro hambre de conocimiento. Nos dice Platón que incluso si alguien después de haber subido a la luz del sol, vuelve al interior de la caverna, será incapaz de ver bien a causa de la oscuridad y con ello hará el ridículo, y si tratase de liberar a algún otro y de guiarle hacia la luz, los prisioneros, que aman la oscuridad y consideran que las sombras son la verdadera realidad, darían muerte a tal persona. Esta alusión de Platón al juicio y muerte de Sócrates tiene el correlato en la novela de Dick en las reticencia de los los poderes más bienintencionados de la superficie de narrar la realidad de que la guerra ha terminado a los masas de los tanques, no ya como los más egoístas e hipócritas pensando que así podría estallar la guerra de nuevo, sino por la rabia que invadiría justamente a estas masas de gente. De hecho, como podemos ver al final de la novela, existen dudas y reticencias sobre cómo enfocar la verdad en el mismo protagonista que ha salido de la "caverna" y ha visto la realidad con sus propios ojos y no sabe muy bien como evitar la manipulación de sus compañeros una vez de vuelta al tanque, aunque, y este es uno de los aspectos más importantes de la novela, no va a cejar en dar con ello porque a pesar de las mentiras y medias verdades que cuenten siempre hay una manera de enfrentarse, como dice Nicholas Saint-James: "No lo harán. Porque nosotros no se lo permitiremos". Tampoco podemos olvidar que en Philip K. Dick y en La Penúltima Verdad hay una crítica importante al capitalismo más salvaje que manipula y extorsiona para conseguir aumentar la producción. Las amenazas del comisario político del tanque y la manipulación emocional sobre la necesidad de producir para evitar la derrota en la guerra, al margen de servir para mantener a las masas populares aisladas y "tranquilas", permite que mientras muchos malviven en condiciones extremas unos pocos se beneficien en grandes haciendas y vivan con todo tipo de lujos, que unos pocos disfruten del paraíso de la superficie, mientras muchos sufren privaciones bajo la misma. A la hora de leer las novelas de Philip K. Dick es recomendable tener en cuenta dos planos interrelacionados; por un lado esa "realidad" esquizofrénica, cambiante que se deshilacha cuando más la presionamos y la cuestionamos, esos temas religiosos, metafísicos, sociales y políticos (según la novela), pero un plano que no podemos olvidar, y en el que es un verdadero maestro, es en la descripción de la angustia de los personajes. Hay novelas que sin duda son mejores y más reveladoras a este respecto, pero aquí resulta muy interesante también que en la lectura nos detengamos en ello. Sobre todo es especialmente recomendable seguir al personaje más "humano" de la novela, Joseph Adams, que no es ningún héroe arquetípico. De hecho, a pesar de su mala conciencia por vivir en la superficie y ayudar a engañar a millones de personas continuamente, busca engañarse y justificarse. A pesar de saber lo malvado que es, Brose esta más preocupado y acobardado por su propia seguridad que por ayudar a los demás (o su decisión final que no quiero desvelar aquí y que podremos comentar con más detalle en el debate del Club). Una buena metáfora que emplea el autor y que os recomiendo que os detengáis en ella si vais a leer la novela por primera vez o si vais a releerla (es fácil pasar por alto este detalle ante la fuerza narrativa que adquiere en esta novela el tema principal de la manipulación de la verdad) es la niebla, representación de esa angustia y soledad del personaje que vemos en el primer capítulo, que a mediados de la novela el autor vuelve a mostrarla como señal de la angustia del personaje y que vuelve a aparecer en la parte final de la novela, en las ultimas páginas; esa angustia y soledad que implica el conocer la verdad, el conocer la realidad fuera de la caverna y no encontrar la manera adecuada de mostrarla a los prisioneros de la caverna, incluso una vez que empiezan a liberarse. Y es que una de las preguntas que podemos hacernos al hilo de la novela es qué hace que los seres humanos sean tan manipulables, de qué manera la "seguridad" es preferible a conocer la verdad, cómo tendemos a dejar la responsabilidad en otros antes de tomarla en nuestras manos. Aunque no es el motivo esencial de esta novela, sí que podemos ver otro tema importante en la obra de Dick, la facilidad con que los seres humanos al depender de robots pierden gran parte de su autonomía, al depender de las máquinas perdemos nuestra propia creatividad. Las primeras páginas son esclarecedoras en este punto. Por ejemplo cuando el protagonista es prácticamente incapaz de elaborar un discurso sin la ayuda de una máquina semántica (¿un ordenador actual?) y lo orgulloso que se siente al haber sido capaz de escribir un discurso con su propia mano. Y es esta dependencia, esta búsqueda de la comodidad y de la seguridad, la que hace que los seres humanos sean tan fácilmente manipulables por el Poder. Resulta interesante el desprecio de Dick a la figura del Comisario Político, como ejemplo de aquel ser humano que se pone al servicio de aquellos que distorsionan y manipulan la verdad y cómo es importante que las correas de transmisión de la información no se produzcan en una sola dirección: -Poder- comisario político - población y en una única vía, a través de la única pantalla que cuenta la realidad. Es clave la pluralidad de la sociedad además de esa búsqueda y cuestionamiento de la verdad. Sin embargo resultan llamativas las dudas de los personajes, e incluso de los mas bienintencionados, sobre el posibilismo político. Algo que vemos en Saint James y que él mismo recalca varias veces en su papel de Presidente del tanque, el posibilismo político, al que se somete tanto él como Adams, con sus dudas sobre cómo contar la realidad. En la lucha de poderes que hay en la superficie tampoco ninguno apuesta por la verdad pura y dura, al fin y al cabo todos creen saber qué conviene transmitir a la gente... y tienen los medios para hacerlo. ¿Cómo luchar contra ese medio tan poderoso que es esa pantalla espejo de veracidad y realidad? ¿ Se puede hacer con transmisiones independientes? ¿Las creerá la gente? ¿Es posible preferir la incertidumbre que produce la desagradable verdad ante la seguridad que nos produce una "piadosa" mentira? Volviendo un poco a la situación socio-política de los años sesenta, época en la que se escribió la novela y que marcó profundamente a Dick, que despreciaba y temía profundamente la terrible guerra que no solo había sufrido la humanidad, sino que con las armas de destrucción masiva que cada vez proliferaban más era un recordatorio constante del filo por el que caminábamos. Porque tal y como podemos ver en la novela, en verdad a las jerarquías de los dos bloques les termina uniendo la manipulación de la población, el mantener el poder muy por encima de su propia ideología. Y también es interesante el papel que Dick reserva a los extremistas en el bloque Tom Mix, de qué manera amenazan violentamente y emplean los mismos métodos que aquellos que denuncian, y su propia cobardía el exigir con esas amenazas que otros cumplan con un deber que ellos mismos deberían afrontar. Uno de los puntos más importantes del enmascaramiento de la verdad en la novela es poner en evidencia la excusa tantas veces usada por los poderes públicos para no decir la verdad, para enmascararla. Casi todos los personajes que mantienen el control en la superficie manifiestan, en diferentes partes de la novela, cómo todo comenzó con un buen fin; una vez que la gente, la población, se ocultó en la superficie fue mucho más fácil a los líderes, sin su presión, detener la guerra. Y la mentira comenzó con el "buen fin" de ayudar a crear la paz y recuperar el planeta de las heridas de la guerra. Pero como vemos a lo largo del desarrollo de la novela, esta mentira es solo una burda excusa egoísta, ese uso instrumental de la realidad esconde otros motivos ya que, además, el verdadero comienzo de todo estuvo en los famosos documentales A y B desarrollados por Fisher, donde se manipulaba la verdad histórica y se mezclaba realidad y ficción y medias verdades, elaborándose un documental ficticio que sorprendentemente engaño a la gente, a las masas. Fisher demostró ser un buen discípulo del uso de la propaganda Nazi en la Segunda Guerra Mundial. Esclarecedoras son estas frases de la página 195: "(...) desde poco antes de que Fischer empezase su obra sobre el Principio de Yancy, su versión del principio del Fürhrer: su nueva solución al problema de quién debe conducir a los hombres. Puesto que si éstos son demasiado ciegos para gobernarse a sí mismos, ¿como se puede confiar en ellos para que gobiernen a los demás?"(...). A pesar de los fallos y las incongruencias en los falsos documentales que rescribían la realidad, la gente los creyó... quizás porque el medio era el documental, asociado a la tradicional visión de "espejo de la realidad", quizás por que el medio proporcionaba una falsa "veracidad" y un acomodo acrítico, quizá porque en nuestras sociedades modernas dejamos que los demás no solo piensen por nosotros, sino decidan por nosotros mismos. Es realmente curiosa, tal y como he comentado más arriba, la lucha por el Poder en la superficie entre los personajes más destacados; Brose y el control de la agencia Yance y con dicho control el efectivo de los dirigentes militares de los dos bloques. El constructor Runcible, por otro lado, que desea sacar cuanto antes a la población de los tanque, pero eso no evita que les utilice como medio de generar más riqueza y la agencia de noticias (y espionaje) de Webster Foster, que medra con todos. Sin olvidar ese poder en la sombra que ha decidido tambalear la desmesurada ambición de Brose y en torno a la cual gira brillantemente la acción y la trama del ultimo tercio de la novela, con un final sorprendente que no por ser típico de Dick, deja de añadir una buena dosis de entretenimiento a la novela. Más que significativa es esta reflexión de las páginas finales de la novela, pero que esta presente en todas sus páginas y de hecho en casi toda la obra de Dick: (...)"Eso, o la dictadura de un ser monstruoso y senil escondido en Ginebra, donde maquina planes encaminados a reforzar y ampliar los diques que salvaguardan su existencia. ¿Cómo puede un hombre en su sano juicio escoger entre estas dos alternativas sin perder la cordura? Somos una raza maldita, se dijo Foote; el Génesis tiene razón. Si ésa es decisión que nos toca tomar, si no hay otra opción que la de hacernos monigotes de uno u otro (...) moverán a su antojo y de acuerdo a sus grandiosos planes." (...).
Epílogo
Los Defensores (relato corto de los cincuenta que inspiró la novela). Quería dejar para el final un breve comentario sobre este relato corto escrito en 1953 y publicado en Galaxy y en el cual se inspiró Philip K. Dick para convertirlo en novela. Aun así hay diferencias esenciales en el fondo y la forma. Resulta evidente que los años transcurridos entre que escribió el relato y decidió escribir la novela introdujeron en su proceso creativo intereses literarios y temáticos muy diferentes. Se parte de la misma idea de que los hombres bajo la superficie creen que allí arriba se esta desarrollando un terrible conflicto que los robots (los plomizos) llevan a cabo por ellos y que la superficie es terriblemente radioactiva, sin embargo todo termina siendo un complot de los Robots para ayudar a la humanidad a acabar con todas las guerras y ayudarles a crear una cultura universal y en paz. En este caso son los robots los que han de salvar a la humanidad de su estúpida ceguera y utilizan la manipulación como medio. Como podéis ver en este relato corto aunque se parte de la misma premisa las acciones, las implicaciones, las tramas y los personajes son bien diferentes. La novela, a pesar del grito de rebelión humanista de la ultima página, es mucho más pesimista en todos sus aspectos. En cualquier caso es un ejercicio interesante leer este relato corto que podréis encontrar en el primer tomo de Cuentos Completos I. editado por Minotauro. La Penúltima Verdad  Editorial Minotauro Tapa dura con sobrecubierta Páginas: 254 Precio: 17 euros Enlace Bibliográfico: http://www.booksfactory.com/writers/dick_es.htm
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