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    Entrevistas: R. Scott Bakker, autor de Príncipe de Nada

     
Literatura Fantástica

Loial escribió: En el mes de agosto del año pasado os presentamos la primera novela que abría la trilogía Príncipe de Nada de R. Scott Bakker ayudados por la traducción de una excelente entrevista en la que el autor nos hablaba en profundidad, no sólo de elementos claves de su novela, sino del panorama actual del género fantástico y destacaba puntos de interés acerca de nuestra propia sociedad y las convenciones sociales en las que nos movíamos. Ahora que os vamos a presentar un artículo donde analizamos más en profundidad En el Principio fue La Oscuridad os hemos traducido otra entrevista de nuestro amigo Dylanfanatic, originalmente realizada para wotmania.com donde Bakker profundiza aun más en elementos clave que nos permiten entender el trasfondo de la trilogía Príncipe de Nada. En la entrevista, Scott nos habla de conceptos clave como la Verdad, la Fe, las creencias absolutas y fanáticas o las fragilidades de nuestros marcos más comunes de referencia. Veremos comentarios sobre los peligros del fanatismo, así como también otras reflexiones relacionadas llenas de interés. También tocará el tema de la situación actual de la Fantasía Épica y su papel privilegiado, en relación a la crisis de sentido que parece ser uno de los grandes males de nuestra sociedad. Para complementar este aspecto, hemos realizado un amplio resumen de un artículo escrito por R.Scott Bakker llamado Why Fantasy and Why Now?, es decir ¿Porqué Fantasía y Porqué ahora?, donde desgrana los motivos que a su parecer, diferencian al género de la Literatura de Fantasía de otros géneros en alivio de la crisis de sentido que parece consustancial a las sociedades con valores cientifistas en que vivimos. Esperamos que disfrutéis con la entrevista y el artículo de R. Scott Bakker y os sirvan, a su vez, para complementar el nuestro del Club de Lectura, donde hablaremos en profundidad de esa excelente primera novela del autor canadiense llamada En el Principio fue La Oscuridad.

Realizada por Dylanfanatic (http://ofblog.blogspot.com/) para wotmania.com (1 de noviembre del 2005) Traducida por Loial.
Enlace entrevista: http://www.wotmania.com

La última vez que nos sentamos delante de nuestros ordenadores y comenzamos el proceso para (elaborar) la entrevista eras un nuevo autor que acababa de ver su primer trabajo, En el principio fue la oscuridad, editado en los EE.UU. ¿Cuáles fueron algunas de las reacciones que recibiste por parte de la prensa "generalista" y de los autores sobre tu trabajo?

Bueno, no muchas desde la prensa "generalista" (soy un escritor de fantasía "perdedor”, ya sabes), pero la atención que recibí fue más positiva de lo que me atrevía a esperar. Tanto Publisher's Weekly como Library Journal dieron reseñas con puntuación a En un Principio Fue La Oscuridad. Más tarde, Publisher's Weekley lo eligió para su lista de "Mejores libros del 2004" y para su lista de "Libros pasados por alto del 2004". Lo que hizo a mi editorial americana Overlook , como puedes imaginarte, muy, muy feliz. The Guardian continuó siendo amable conmigo en el Reino Unido; de hecho su reseña de El Profeta Guerrero me ha proporcionado mi nueva broma favorita: "El Profeta Guerrero es un buen libro; con un proceso editorial más riguroso podría haber sido brillante."

Pero aparte de eso, no he despertado mucho interés ni he recibido mucha atención al margen de los círculos de fantasía.


¿Y por qué piensas que no has despertado mucho interés o no has recibido atención fuera de los círculos de fantasía? Tengo curiosidad porque parece haber algún tipo de etiquetado de marketing predeterminado para todo tipo de libros. Un ejemplo podría ser Jonathan Lethem. Ese tipo escribió algunas noveles interesantes, estrafalarias, que parecían imbuidas de una sana tradición de ficción especulativa, libros que habían estado ahí durante años; entonces, de repente, con Huérfanos de Brooklyn y La fortaleza de la soledad, ha sido proclamado como el "Nuevo autor más actual" en publicaciones como Rolling Stones. ¿Qué conclusión hay que sacar de esto? ¿Existe alguna frontera mágica que un autor debe traspasar para pasar del pasillo de la ciencia-ficción al de la sección de literatura? ¿Podría suceder lo contrario? ¿Podría ser que las obras de Umberto Eco o Jorge Luis Borges aparecieran en la sección de ciencia-ficción?

Bueno, el mundo es sitio enorme y nuestro cerebro sólo pesa 3 libras. Economizamos constantemente colocando etiquetas evaluativas sobre las cosas. Es simplemente un hecho que como etiqueta "Fantasía Épica" conlleva una gran cantidad de asociaciones negativas para aquellos cercanos a la literatura "seria". ¿Por qué crees que Margaret Atwood argumentó inicialmente que Oryx y Crake no era una obra de ciencia-ficción, y luego más tarde se retractó cuando el libro ya se había establecido dentro de la literatura "generalista"? Las etiquetas que aplicamos a las cosas siempre incluyen coordenadas sociales implícitas, y como animales sociales, tendemos a ser muy autoconscientes de nuestro lugar en el orden jerárquico.

El literato no lee mis libros por la misma razón que no viste de blanco después del Día del Trabajo: porque teme que se rían de él.


Por supuesto esto nos lleva a la cuestión de qué ES lo que causa en la ficción especulativa / fantasía esas asociaciones negativas. No puede ser sólo la imagen del chico adolescente enganchando a Internet que lee obras del estilo de Dungeons and Dragons; hay algo más que parece estar en juego. ¿Qué es lo que tienen los tipos de literatura que el público literario "generalista" lee y escribe para que esté retratado como tan antitético a la literatura de fantasía?

Me parece que ha habido una reducción de tipos de literatura, donde la gente se reúne tras esas líneas marcadas o fortificadas, y se está atrincherando y rehúsa conocer cualquier cosa que rebata su propia visión de lo que constituye la literatura. En cierto sentido, es una convicción negativa para mí, donde la gente esta convencida de lo correcto de su apoyo a tal y cual campo literario, porque el otro lado debe estar equivocado. ¿Qué piensas sobre esto?

También tus comentarios acerca de ser los humanos animales sociales parecen muy adecuados en un mundo donde incluso nuestro llamado "inconformismo" tiene su propia jerarquía establecida de orden, peaje y atuendos que han creado para rebatir la cultura "generalista." ¿Cómo puede haber esperanza para algo como la ficción fantástica de crear algo nuevo o vibrante sacado de este caos de conformismo? ¿Qué haría Kellhus con esto? Supongo que estoy preguntando de pasada. ¿Quizás los pensamientos de Cnaiü podrían ser un contrapunto más adecuado?


¿Qué pensaría Kelhuss? Mmmm... Maldita sea Larry, realmente se tiene que "pensar" cuando se intenta pensar qué es lo que Kelhuss piensa. Y me duele la cabeza. Así que déjame decirte lo que pienso yo.

Comprueba las reseñas que se "postean" en Amazon. ¿Con qué frecuencia encuentras a uno de los que escriben la crítica diciendo “¿soy un mal lector?” Jamás de los jamases. En cambio encuentras "éste es un mal libro" ¡aun que resulte que el autor sea Gene Wolfe! La razón para esto es obvia. La tendencia que tenemos todos nosotros de hacer de nuestros gustos y opiniones el criterio absoluto de lo que cuenta como bueno y lo que cuenta como malo. Una vez que se da esto, nuestros gustos y opiniones forman nuestro marco inmediato de referencia. Generalmente trabajamos bajo la impresión de que son absolutos. La educación, la humildad y la imaginación requieren "andar una milla en los pies de otra persona" o relativizar nuestro marco de referencia con algún otro. Dado que no podemos ver lo que no podemos ver, generalmente asumimos que hemos visto todo y pensamos que es el otro el que "no ve lo obvio." Ésta es una tendencia psicológica muy poderosa —llamémosla "criterio de ensimismamiento"— con beneficios obvios de evolución para la vida humana en comunidades de la Edad de Piedra (pero que podría terminar matándonos en el mundo de hoy).

Me parece obvio que esos literatos son tan susceptibles a ese criterio de ensimismamiento como cualquier otra persona (desgraciadamente la educación, la humildad y la imaginación son una rara combinación en los humanos). De alguna manera creo que incluso es más pernicioso, tanto porque tienden a pensar que afrontan y vencen el problema (cuando es una batalla que nunca se gana) como porque ocupan el estatus social más elevado. Los literatos te dirán que menosprecian la fantasía épica porque "realmente es una mierda", no porque ellos posean un conjunto especializado de expectativas que les impide apreciarla.

Dado que ese criterio de ensimismamiento es parte de nuestra estructura básica, lo mejor que podemos esperar es mitigarlo a través de la educación. Dada la cantidad de auto engaños y conflictos que genera, podrías argumentar que no es sólo una poderosa maldición social, sino también una aún mayor a nivel personal. El criterio del ensimismamiento está entre los grandes obstáculos que cualquiera de nosotros tendrá que afrontar.

Entonces la gran cuestión resulta ser: ¿por qué no nos enseñan nada de esto en la escuela pública? Realmente es asombroso, incluso "criminal", cuando piensas en ello. Pero ya que los padres tienden a estar atados a sus marcos absolutos de referencia, lo último que querrían es que los chicos les digan que es una ilusión psicológica. ¡La gente debería empezar a cambiar su manera de pensar y aprender cosas!

No creo que veamos clases sobre esto en un futuro próximo.


Un punto interesante aparece aquí Scott. Aún pienso, a la luz de los que hemos estado discutiendo aquí, que teniendo en mente lo que Kellhus podría hacer con esto seria clave porque, en cierta forma ¿no estamos discutiendo algo que se lleva a término en el curso de las tres novelas?
Usas el término ilusión para describir cómo los lectores (y presumiblemente la gente en general) crea sus supuestos y puntos de vista basados casi enteramente en ese marco de referencia ensimismado, una referencia en la que todo aquello que es externo es, en consecuencia, sospechoso y no apropiado. Pero quiero saber más de por qué crees que ese criterio de ensimismamiento podría terminar matándonos.


Kellhus simplemente manipula esta debilidad de la misma forma que manipula todas las debilidades con las que nacemos. Así por ejemplo los Inrithi cogen su limitado marco de referencia y lo convierten en el marco de referencia absoluto; literalmente juzgan el valor moral de todos contra la referencia de su marco. Kellhus llega a dominar lo propio de este marco de referencia y así los Inrithi creen que es uno de ellos. Más tarde, comienza a introducir lentamente demandas que “se salen del marco de referencia" como si entraran en él, y que los Inrithi no tienen una forma habitual o canónica de medirlas. Como resultado, muchos comienzan a pensar que él está llegando a dominar su marco de referencia común, y empiezan a concederle un status mayor. Luego Kellhus comienza a añadir conocimientos secretos, conocimientos que los Inrithi normalmente no podrían poseer, y lo hace de tal manera que los Inrithi, dadas las limitaciones de su marco de referencia, sólo pueden interpretarlos de una manera: Kellhus, comienzan a pensar, posee conocimientos divinos, conocimiento profético.

Y los posee.

Ningún marco de referencia es absoluto. Son sólo las limitaciones de nuestra perspectiva, el hecho de que tengamos dificultades en conseguir la perspectiva de nuestra perspectiva, lo que hace que parezca que es así. Tenemos un cerebro de tres libras en un universo tan inmenso que mucha de la luz de las estrellas que observamos es tan arcaica como los dinosaurios. Somos como plancton intentando darle sentido al océano. ¡Menos que plancton! Sean cuáles sean nuestras creencias, la probabilidad es que sean deplorablemente incompletas o simple y llanamente erróneas. La única esperanza es tener esto en mente y continuar preguntando y revisando, preguntando y revisando.

Pensar que un marco de referencia es absoluto, que uno sabe muy todas las respuestas a muchas o todas las preguntas importantes, cierra la posibilidad de aprender, de expandir nuestro marco de referencia. Literalmente es una manera de imponer la ignorancia, y la ignorancia, como creo que el ejemplo de Kellhus demuestra, es un tipo de Confianza. Cuanto más inclinado estás a pensar que tu marco de referencia es absoluto, cuanto menos inclinado estás a hacer preguntas, eres más fácil de manipular.

Y aun así a nadie —pero a nadie— se le enseña nada sobre este problema, ni siquiera mientras nuestras herramientas se hacen cada vez más poderosas. Haz las cuentas.


Unas cuentas que asustan mucho, incluso si han pasado años desde que hice cálculos morales. Hay algo en lo que dices que ha despertado mi interés: la ignorancia como un tipo de Confianza. Recuerdo bastante bien cuando leí la nota en El Profeta Guerrero y quería preguntarte sobre ella. Confianza es una palabra muy poderosa, incluso hoy día. De alguna manera, en un mundo donde nuestro cerebro de tres libras lucha penosamente para encontrar sentido en todo, (desde el perfume que olemos en gente que pasa a nuestro lado hasta los temas del Bien y del Mal) parece que mucho de lo que hacemos y de lo que somos está basado en la fe. ¿Cómo se relaciona la fe —mejor dicho, la Fe— con lo que has escrito en la trilogía de El Príncipe de Nada o en cualquier otro sitio?

Bueno, citando a Donald Rumfsfeld, está lo conocido que se conoce, lo conocido que se desconoce y lo desconocido que se desconoce. Si te acuerdas, los medios de comunicación se lo pasaron bomba con esta cita; pensaban, con bastante literalidad, que era divertidísimo. Creo que lo encontraron tan divertido porque, superficialmente al menos, se parecía a la definición de Clinton del pararse en nimiedades en el embrollo de Monica Lewinski. "Oh, tú quieres decir sexo, sexo." Ése era el único criterio que tenían, y bien ensimismado que era. Lo que por supuesto es lo irónico, dado que el problema de conocimiento al que Rumsfeld se estaba refiriendo —para los medios de comunicación en cualquier caso— era lo desconocido que no se conocía, tenían poquísimas formas de encontrarle sentido, salvo la del ridículo. Riéndose de su comunicado, demostraron justo aquello a lo que él se refería.

Vamos a llamar a esto desconocido que se desconoce, lo superdesconocido. ¿Qué es lo superdesconocido? Bien, pregúntate a ti mismo, ¿por qué los antiguos egipcios no construían automóviles? La respuesta obvia es que carecían de la tecnología; pero si carecían de la tecnología ¿por qué perdían todo ese tiempo con las pirámides, cuando podrían haber construido en su lugar un centro de investigación científica? La respuesta obvia es que no conocían nada sobre la investigación científica. Entonces, ¿por qué no contratar los servicios de algunos filósofos que comprendieran el método científico y pusieran manos a la obra? Imagina lo que los antiguos egipcios podrían haber conseguido con un par de bombas nucleares...

¿Pero cómo podrían hacerlo, cuando ni siquiera sabían que no lo sabían? Coches, centros de investigación, y el método científico simplemente no existían para ellos, ¡ni siquiera como una ausencia! Mucho de lo que ahora damos por sentado era algo desconocido que no sabían los antiguos egipcios. Literalmente iban a la deriva en lo superdesconocido.

Y nosotros estamos exactamente en el mismo barco, un poco más espacioso, quizás un poco más rápido, y probablemente mucho más peligroso. Se balancea como un corcho, sin embargo. No hay final en lo superdesconocido. Por lo tanto, probablemente dentro de 5000 años pareceremos incluso más pueblerinos e ingenuos que los antiguos egipcios nos parecen ahora a nosotros.

En términos prácticos, lo que lo superdesconocido significa es que nunca podemos tener certeza absoluta de nada. Debido a esto es por lo que algún tipo de fe parece ineludible. No hay creencias que se justifiquen absolutamente, porque ninguna puede dar cuenta posiblemente de todo lo desconocido que se desconoce, por definición.
Pero date cuenta de que esta comprensión de la fe se mantiene en un crudo contraste con la fe propugnada en la religión tradicional. La antigua fe valora que el conocimiento es siempre una cuestión de grado, y nunca absoluto. Se define a sí misma en oposición al conocimiento; cuanto menos conocemos, más cosas depositamos en la fe. La fe de la religión tradicional, por otro lado, se define a sí misma como una forma de conocimiento, y en muchas casos como un tipo de conocimiento absoluto. Creo que es bastante obvio que es el resultado de ese parámetro de ensimismamiento. La tendencia de nuestra estructura básica a confundir nuestro marco de referencia por el marco de referencia. Bastantes sistemas de creencias tradicionales realizan proclamas de grandeza propia de conocimiento absoluto y ninguno de ellos parece ponerse de acuerdo.

En parte, Príncipe de Nada, trata de ese diálogo entre esos dos tipos de fe, la que se identifica a sí misma con dudas y permanece abierta a lo superdesconocido, y la otra que se identifica a sí mismo con la certeza y permanece ciega a lo superdesconocido. Todo esto, muestra como se otorgan poderes, cómo se manipula y qué peligroso puede llegar a ser que poseamos un criterio absoluto.


Así que de cierta forma vamos hacia el tema de la epistemología, ¿no es así? No es necesariamente el "que" tenemos en términos de conocimiento, sino los sistemas de información que hemos desarrollado no sólo para procesar este conocimiento, sino también lo que usamos para dar cuenta de lo simplemente desconocido? Te hace pensar cuantos de nuestros sistemas conceptuales se han desarrollado en los últimos cinco siglos y sólo "únicamente" (a los ojos de muchos) para ilustrar lo poco que conocemos. Es muy interesante como tu definición de la Fe parece mucho más funcionalista en su naturaleza que la definición tradicional cristiana de la Fe "la sustancia de las cosas que esperamos, la evidencia de las cosas que no vemos" ¿Qué piensas sobre esto y cómo lo aplicarías a lo que está sucediendo en Eärwa mientras la Guerra Santa está en marcha?

Sean cuales sean nuestras creencias particulares, asumimos que gran parte de la raza humana vive en el engaño. ¿Por qué? Porque asumimos que nosotros somos los que "sabemos" y los miles de millones que están en desacuerdo con nosotros no lo hacen. Todo el mundo no puede estar en lo cierto y si retrocedemos suficientemente en la historia, tenemos que decir que, en algún punto todos —pero absolutamente todos- viven en el engaño, porque nuestras creencias son históricamente contingentes.

No sólo decimos que los humanos se inclinan a creer falsedades, tenemos que reconocer que creen en esas falsedades con la misma convicción, con la misma profundidad en su pasión, con las que nosotros vivimos nuestras verdades. En Eärwa, por ejemplo, no son simplemente los Inrithi quienes están dispuestos a asesinar y morir en nombre de sus creencias (los criterios absolutos tienden a consentir ese tipo de cosas), los Fanim también están dispuestos. A esto, suma el hecho de que el carácter personal de nuestras creencias, los sentimientos más viscerales o la epifanía o lo que sea que haga que nuestras creencias parezcan únicamente verdaderas, son las mismas cosas que otra gente con creencias totalmente incompatibles usa para aferrarse a sus creencias.

Y esto significa, ni más ni menos, que las creencias son baratas. Sé que ofendo a la gente al decir esto, pero realmente lo son. Es un hecho que todos las tienen, y es un hecho que muy pocos se molestan en preguntar si están justificadas. La mayoría… bueno, las tienen, simplemente. Incluso aun cuando las convicciones tiendan a diferir drásticamente en hogares y comunidades, la mayoría asume simplemente que ellos, de alguna manera, ganaron la lotería de las creencias, que las creencias que les han tocado son más o menos verdad y las creencias incompatibles de los otros son más o menos falsas.

Es un poco embarazoso cuando piensas en ello.

La mejor manera de evitar esta situación es o aceptar que probablemente vives en la ilusión o ser implacablemente crítico; y la mejor forma de hacer lo último es estar al tanto de todas las maneras en las que los seres humanos nos engañamos a nosotros mismos; es una realidad que tenemos tendencia a coger sólo la guinda del pastel, a antropoformizar, a adularnos a nosotros mismos, a simplificar en exceso, y a hacer varios de nuestros compromisos proclamas proporcionales a la evidencia.

Y como está establecido, los humanos tendemos a creer primero y a amañar razones después de hacerlo. En otras palabras, racionalizamos por naturaleza y sólo somos racionalizadores por educación. Más que buscar la continua expansión y revisión de nuestras creencias, en lugar de permanecer abiertos a lo desconocido que se desconoce, damos vueltas y vueltas alrededor de las creencias que ya tenemos (a pesar de las tremendas posibilidades en nuestra contra, simplemente buscamos tener fortuna en nuestro camino hacia las creencias verdaderas) y nos encontramos en la ridícula situación descrita arriba: ¡todo el mundo blande sus criterios gritando "lo mío es lo absoluto, lo mío es lo absoluto”!

Y la razón para esto está implícita en la definición clásica de fe del cristianismo que has dado más arriba: la Fe es la substancia de las cosas que esperamos... La fe es tomar por la verdad lo que queremos que sea verdad. Es confundir esperanza con conocimiento.

Y esto es precisamente lo que se podría esperar de un sistema de creencias pre-científico. Antes de que la ciencia se institucionalizara, las únicas constricciones a nuestro sistema de creencias eran sociológicas y psicológicas. Piensa en todas las hipótesis, la experimentación, los controles, las aburridas matemáticas, el procedimiento de elaboración, el esfuerzo crítico en el que está envuelta la ciencia. Es una forma de disciplina metodológica e institucional que nos permite generar y evaluar causas/proclamas independientemente de lo que queramos creer. Tan imperfecta como es, es la primera institución en la historia humana capaz de hacer eso y en cinco cortos siglos ha transformado el tiro con arco en armamento nuclear.

Pero aún persistimos en agitar nuestras antiguas normas absolutas. La situación es tan obviamente irracional que es difícil comprender cómo la gente puede continuar perpetuándola. Y no digamos ya los asesinatos y las muertes implicadas. Es como si los humanos estuviéramos condicionados en nuestras estructuras básicas para este comportamiento. Ésta es la situación que acaricio en Príncipe de Nada, pero ésa es otra cuestión, y ya he parloteado mucho acerca de esto. ¡Hablando de agitar normas!


Bah, no me preocuparía mucho acerca de ese parloteo aquí, dado que pregunté una serie de cuestiones bastante complicadas que agrupaba la de más arriba, ¿no es así? En cualquier caso pensaba mientras leía tus comentarios acerca de los aspectos ilusorios de la confirmación de prejuicios y como la gente en general quiere creer que el punto de vista general de su mundo, su Weltanschauungen, como dirían los alemanes, es el camino correcto y acertado que lleva a la felicidad eterna, o al menos a un final positivo. ¿Qué pasa con los Inchoroi y su Tekne? Leyendo los libros parece que hay algo en ellos que intenta ser un contrapunto a los Inrithi y los Fanim. ¿Están ahí para representar algo sobre nuestras vidas y nuestras maneras de ver el mundo?

Estas pretendiendo fisgonear en el corazón del libro, ¿no es así? Una maldita buena pregunta

Si tenemos en cuenta mi respuesta previa alguien podría asumir que simplemente tomo la ciencia como mi norma absoluta, lo que ciertamente no es el caso. Simplemente creo que en lo que concierne a las proclamas teóricas, la ciencia es el único criterio que tenemos que realmente funciona, y también pienso que esto es trágico.

Permite que te comente lo que creo que ha sucedido desde el ascenso de la ciencia institucionalizada en nuestra sociedad y luego volveremos a la cuestión de los Inchoroi.

Las sociedades son vastos mecanismos que toman la repetición de acciones individuales como sus partes constituyentes. Como cualquier otro mecanismo, su funcionamiento depende de la precisión y fiabilidad de esas partes. Piensa en la cantidad de estudios que la sociedad moderna requiere: es simplemente una función de su complejidad. Las sociedades modernas requieren literalmente miles de toneladas de acciones precisas y fiables; las llamamos ocupaciones, pasatiempos, hábitos, carreras, etc. etc. Cuando nace un niño, el campo de posibilidades es casi infinito, pero dado que la sociedades requieren engranajes concretos y que no sean confusos, se pasa la vida siendo "esculpido" para hacer cosas muy especificas: comprar, reparar maquinas, ser padres, vender, diseñar maquinas de propulsión, etc. Lo pillas ¿verdad?

Ahora cuanto más productiva es una sociedad, cuanto más liberada es, permite "acciones discrecionales" para que la gente "haga lo que quiera". Cuanto menos productiva es, menos libertad permite. Así que, por ejemplo, aunque he sido pobre toda mi vida, fui lo bastante afortunado para vivir en una sociedad lo suficientemente productiva que me proporcionó la oportunidad de escribir Príncipe de Nada en mi tiempo de ocio, yo pude satisfacer mi deseo. Tengo que agradecer a la ciencia y la tecnología por eso.

Las sociedades antiguas, sin embargo, operaban bastante cerca del límite. Como resultado requerían mucha más precisión y fiabilidad en sus partes constituyentes. El fondo de posibles acciones discrecionales era muy, pero muy pequeño, lo que significa que la gente simplemente no podía hacer lo que quería. En otras palabras: el deseo tenía que ser estrictamente vigilado.

La forma en la que las antiguas sociedades vigilaban el deseo era a través de los sistemas de creencia. Piensa en nuestra sociedad y nuestras creencias de evidente consumo. Si dejamos de creer en ello, nuestra sociedad podría colapsarse literalmente. Date cuenta de que la verdad de nuestras creencias es bastante irrelevante. Es su función social lo que es importante. Nuestros sistemas de creencias no tienen que ser literalmente verdad, sino tomarse por tales.

Ahora piensa en las pequeñas comunidades paleolíticas que pusieron los toques finales de la evolución en nuestros cerebros. Aquí los márgenes eran aun mucho más estrechos. Esas sociedades requerían incluso mucha más precisión, lo que significa decir, sistemas muy estrictos de creencias e incluso mayor formalidad, o sea profundas y perdurables creencias. Nuestros ancestros no sólo tenían que hacer las cosas correctas, tenían que llevarlas a su fin; de otra manera la maquinaria social crujiría hasta pararse. Los humanos estamos literalmente estructurados para creer, y creer profundamente, para ser capaces de de mantener ajustada la coordinación social requerida para mantener a flote las sociedades prehistóricas.

Y ahora vamos a la ciencia y a la tecnología. Dado que la tecnología cambia los caracteres de nuestras acciones, usualmente traducido en una mayor productividad, de hecho transforma la estructura de la maquinaria social. Esto significa que cuanto más rápido llegan las innovaciones tecnológicas, más rápido cambian las sociedades. Al mismo tiempo nos encontramos con cerebros prehistóricos, y gracias a la invención de la escritura, un depósito de sistemas de creencias históricas. Sólo tienes que fijarte en lo que los expertos llaman las "guerras culturales" en América para ver el resultado. Están aquellos que quieren reescribir las reglas para sacar ventaja de todas las nuevas acciones discrecionales proporcionadas por la moderna sociedad tecnológica y aquellos que se aferran a versiones actualizadas de antiguos sistemas de creencias que les condenan.

Ahora imagina que te preguntas qué diablos tiene que ver este preámbulo tan prolijo con los Inchoroi y la Tekne. La cuestión es que mientras más productiva llega a ser una sociedad, más licencia tienen nuestros deseos biológicos, podemos hacer lo que deseemos (fuera del trabajo) mientras no interfiramos con otra gente que hace lo que quiere (fuera del trabajo). Ésta es una piedra angular del liberalismo, y suena genial, hasta que te das cuenta de que los deseos biológicos no tienen ningún sentido más allá de la gratificación y la supervivencia. Hemos llegado a una sociedad de consumo con el propósito de consumir, lo que de hecho significa con ningún propósito. Los que se adhieren al sistema tradicional de creencias están recogiendo esto y pienso que aciertan en sus criticas. La solución que proponen, sin embargo, es poco menos que opresión; la imposición universal de una visión pueblerina del bien y del mal (gracias a esas normas ensimismadas, sin embargo ellos creen literalmente que les hacen a todos un favor).

Los Inchoroi son la otra cara de los Inrithi y los Fanim. Podrías hacer una lectura de ellos como una visión de implicaciones nihilisticas de los deseos sin restricciones. Son simplemente otro callejón sin salida del laberinto del libro temático.


Vamos a ver si he captado correctamente esto: los Inrithi y los Fanim representan (en parte) un sistema constreñido de Creencias y Orden, en el que el funcionamiento del día a día de sus sociedades se mantiene a través de un paradigma de creencias muy ajustado (o como tú dirías más arriba, unas normas), son absolutistas en su naturaleza, mientras que los Inchoroi representan la disolución de esto, son nihilistas en sus interpretaciones del mundo y en sus acciones. ¿Pero dónde encajan los dûnyainos en esto? En un mundo que aparentemente está privado de "sabios", ¿cómo relacionan Kellhus o Moënghus esos fines opuestos en el espectro social y moral? ¿Están más allá de esos conceptos del Bien y del Mal? ¿O hay algo más que sólo eso?

Sabía que me ibas a preguntar eso. Lo superdesconocido, joder...

Aparte añadir que el resumen que has hecho es simplemente una manera de interpretar lo que está pasando (perdí el control del significado de la trilogía hace mucho, mucho tiempo), me temo que lo máximo que puedo decir es: sin comentarios.

¡Ja! Empezaba a preguntarme cuándo obtendría mi primera respuesta al estilo de los RAFO. Vale, lo acepto, pero afortunadamente tengo una pregunta en reserva que podría ser un poco más difícil de responder y aun dejarte lugar para especular; hemos estado hablando de las diferencias entre sociedades científicas y pre-científicas en muchas de las preguntas precedentes (sin mencionar otros sitios al margen de esta entrevista). ¿Qué piensas de este cambio en la narrativa de cuentos, donde elementos como los fantasmas, los duendes, las criaturas divinas y las entidades, que se solían considerar como parte de lo religioso (¿o hay otro termino más apropiado que ese?) ahora se las relega a la sección de fantasía de las librerías? ¿Dónde y cómo hemos cambiado, si lo hemos hecho?

Como moderador en wotmania supongo que estás muy acostumbrado a eso, pero responder a esa cuestión sería revelar el secreto de la existencia, hacer aeronaves con carne de vaca, exprimir zumo de naranja de planchas de poliestireno, y el mundo aun no está preparado. ¡Ay!

Esta cuestión es una historia diferente. Como sabes, llega al alma el por qué estoy fascinado por la fantasía épica y por qué pienso que quizás es la forma más significativa del género de ficción —o al menos de las más reveladoras— de la sabiduría popular. (Y sí, me doy cuenta de que esto encaja en el molde de una racionalización lisonjera. YO escribo fantasía épica, ¡por lo tanto tiene que ser simplemente la forma más importante de ficción del planeta!)

Una cosa que me ha dejado perplejo en los últimos años es que no se hubiera aprovechado más la controversia de Harry Potter. Piensa en ello. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que un trabajo de ficción provocara las quemas organizadas de libros? ¿O qué significa que la fantasía fuera la diana?

Sucede que los humanos tienen la estructura para entender el mundo antropomórficamente, lo que significa que tenemos una profunda tendencia a interpretar las cosas naturales y los eventos en términos humanos. Pensamos en nuestras mascotas como personitas, estamos poco dispuestos a fanfarronear porque tememos que el mundo nos castigue del modo que nuestros amigos lo harían, pensamos que los eventos naturales suceden por una razón u otra, como si fuesen acciones humanas. Los humanos somos animales sociales y dado que nuestros cerebros se desarrollaron en respuesta a presiones sociales es fácil imaginar cómo este tipo sistemático de error categórico pudo encontrar su camino hacia nuestra estructura básica. Cada vez que nuestro cerebro se enfrenta a algo demasiado complejo de comprender, usa sus esquemas básicos de causa y efecto, simplemente cambia a sus "esquemas populares".

Ahora el mundo es un lugar muy complejo. Lo que significa que dependemos de nuestros esquemas populares para "comprender" un poco más. Literalmente hacemos esbozos del mundo donde casi todos los fenómenos naturales se entienden antropomórficamente, por analogía con la gente. Esto es porque a nuestros antiguos ancestros se les enseñó que el mundo vigilaba y amaba y odiaba y castigaba, etc. etc. Hasta que se produjo el descubrimiento de la ciencia y aprendimos a extender nuestros esquemas de causa y efecto hacia fenómenos más complejos, no fuimos capaces de ver esos caminos ilusorios de interpretar el mundo.

Pero date cuenta que tuvimos que descubrir la ciencia, mientas que nuestra manera antropomórfica de comprender el mundo era algo bastante natural para nosotros. Por esta razón es por la que pienso que, incluso después de que el punto de vista científico del mundo convirtiera en “fantásticos” los mundos antropoformizados, quedan muchos que persisten en creer en esos mundos, ya sea de manera tradicional o "new age". Es algo natural para nosotros. Nos sentimos más cómodos en esos mundos.

Y esto es algo que también, creo, es una de las razones por la que nos encantan los mundos de fantasía como Eärwa y La Tierra Media. Al igual que los mundos bíblicos, también son antropomorficos, que es lo que precisamente les hace fantásticos. Piensa en los paralelismos entre la Israel bíblica y la Tierra Media o la India Védica y la Grecia Homérica o la Escandinavia vikinga. Dioses que se podían palpar. Magia real. Un orden moral objetivo y certero. Un castigo apocalíptico. La diferencia esencial es que los mundos de fantasía han prescindido de las creencias que han formado parte de los mundos bíblicos. La fantasía nos permite perdernos en mundos antropomórficos sin la carga de la creencia. En este sentido, son mundos bíblicos que abiertamente se reconocen como fantásticos, es decir honestos mundos bíblicos.

Y por esto es por lo que se quemaron los libros de Harry Potter.

Yo podría ser el siguiente si no cierro el pico.


Oh, ya lo has abierto bastante, ¿sabes? Aunque me abstendré de tensar la cuerda y de afilar más la estaca, no puedo evitar notar que hay un paralelismo entre la relación de la fantasía con las escrituras de la fe y nuestra actual fascinación por la comida basura. Parece que ambos ofrecen las bases para una rápida y sabrosa digestión de elementos deseables, pero con el potencial para dejarte saciado después. ¿Cómo rebatir esa postura? ¿Hay algo más en la fantasía que el pálido reflejo de una cosmovisión que se está olvidando? ¿Qué ofrece esto, además de poder disfrutar con un antropomorfismo, libre de culpa y sin tener obligaciones? ¿Por qué fantasía y por qué justo en este momento?

Bueno, la respuesta ha de ser sí y no. Cualquier contenido se puede llenar con la forma de la fantasía épica, desde el inane, el explotador, el sensitivo, el profundo, etc.etc.

Pero la misma forma está impregnada de significado, simplemente porque de una manera muy cruda refleja quienes somos y las estrecheces culturales en la que nos encontramos. Gracias a la ciencia, el mundo se ha convertido en la tierra, y resulta que la tierra es un planeta extraño. Todas las cosas que creíamos reconocer, todas las formas humanas que creíamos vislumbrar, no han sido más que malas pasadas que nos gastaban nuestros ojos. Por supuesto, muchos de nosotros aún insistimos en ver esas formas —y era de esperar dadas nuestras tendencias estructurales a antropoformizar (tú intenta no ver a tu mascota como una personita)— pero los años pasan, cientos de ellos ahora, y por alguna razón esos fenómenos paranormales siempre se evaporan ante el escrutinio científico, sólo para ser reemplazados por alguna nueva e incluso más sorprendente "prueba", igualmente de corta vida. Hay una amplia base para ser pesimista, incluso si la ciencia no fuese el instrumento más poderoso para el conocimiento en la historia humana.

Y ahora con la neurociencia encontramos nuestras propias almas en la mesa de disección.

Lo bíblico se ha convertido en fantasía. No se me ocurre ninguna perdida cultural más profunda y puedo entender por qué tantos se niegan a renunciar a ello. Para muchos de nosotros la esperanza sola no es suficiente.


Eso da que pensar. Me cuesta discurrir cómo rebatir esa idea de forma efectiva, a no ser que quizás sea a través de nuestras ilusiones y encantos como nos hemos arreglado para permanecer cuerdos en este mundo, que es mucho más vasto de lo que podemos comprender, cuanto menos, dominarlo. ¿Quizás sea algo sobre lo que te tiente explorar en tus escritos en el futuro?

Dado que la narrativa es una de nuestras formas principales de encontrar sentido en el mundo y dado que la realidad parece enteramente indiferente a las expectativas de nuestras narraciones, podrías decir que la ficción es el encanto al que te estas refiriendo. En cierto sentido, toda la ficción narrativa es un ejercicio de esperanza. Juego con esta idea en mi último trabajo terminado: Neuropath.

Y respecto a mis futuros intereses temáticos, como diría Donald Rumsfeld, eso es lo desconocido que se desconoce.


Apéndice: Elogio de la Fantasía Épica

Para complementar esta entrevista y el articulo en que analizo En el Principio fue La Oscuridad, he creído que era el momento de introducir un apéndice sobre uno de los temas que a mi particularmente más me inquietan y que además mayor interés ha despertado en nuestra Comunidad en diferentes debates de los últimos meses. He creído que un artículo sobre la primera novela de R. Scott Bakker era el marco adecuado, al ser uno de los pocos autores que realizando Alta Fantasía, no sólo no tiene ningún problema en declararse aficionado al género, sino proclamar con orgullo que escribe fantasía. En la entrevista que hemos traducido para acompañar este artículo podréis leer algunas opiniones interesantes sobre la situación de marginación que este tipo de literatura, a pesar de la buena situación editorial de los últimos años, tiene en los círculos mas "selectos" del campo de la literatura; aunque tal y como comentaba en la entrevista de agosto del 2005 el mismo Bakker, incluso desde los propios sectores más afines a la literatura de fantasía se actúa a veces con cierto "snobismo". Recordemos estas palabras:

(...) En mis tiempos de instituto y cuando Príncipe de Nada era simplemente una pequeña y vergonzosa afición, solía describir lo que escribía como "ficción especulativa". Una etiqueta que puede pasar por nuestra cabeza sin tener un juicio de valor relacionado con ella. Todos los que hayan tenido alguna vez un acceso de vergüenza al decirle a otros en qué se ocupa, saben de lo que estoy hablando. Somos animales sociales, especialmente sensibles a la opinión sobre nuestro estatus. Creo que es obvio, sobre todo ahora, cuando ha reconsiderado su posición, que Atwood simplemente estaba ayudando a situar su novela en el mercado. Al oído "generalista" "literatura" suena mucho más impresionante que ciencia ficción.

Por desgracia, la fantasía épica tiene aun menos "caché" que la ciencia ficción. Yo diría que se encuentra en algún lugar entre "cintas porno" y "novelas rosa". Quizás esto cambie y la fantasía épica vuelva a ganar algo del caché que, por ejemplo, en estos momentos disfruta la "Space Opera". Después de todo, rehabilitar lo marginado y devaluado es algo muy postmoderno. En cualquier caso, la cosa está, me parece, en ser muy cauteloso con los prejuicios en los términos que usamos. Encuentro divertido que la mayoría de la gente que se queja de que la ciencia ficción y la fantasía es un "guetto literario" son los que con más frecuencia devalúan otras "zonas del barrio", sobre todo cuando hay un éxito comercial, como es el caso de la obra de Jordan. Es guay ser un iconoclasta, supongo. Hace que nos sintamos tan... - ¡oh, sí!- originales, cuando de hecho, simplemente nos comportamos como aristócratas.


Así que ahora contesto porfiadamente "fantasía épica" a cualquiera que me pregunta sobre qué escribo. Estoy oficialmente fuera de onda, y me resigno a no tener nunca una reseña en el "Globe and Mail".(...)

(...) Es una esperanza más que otra cosa. Me siento como un presumido al decir esto, pero es una de las cosas que espero lograr con Príncipe de Nada: no lograr que la fantasía épica sea respetable, porque ya lo es para aquellos a los que les importa, sino para demostrar que no han agotado sus fuentes.(...)

R. Scott Bakker escribió además para www.sffworld.com un interesante articulo llamado Why Fantasy and Why Now?, es decir ¿Porqué Fantasía y ¿Porqué ahora? Un artículo que a continuación paso a resumiros ampliamente porque contiene suficientes puntos de interés para añadir elementos a este crucial debate en el futuro del género y, que en mi opinión, iluminan algunos elementos claves que están en juego en la trilogía Príncipe de Nada.

Resumen del artículo ¿Por qué Fantasía y Por qué ahora? de R. Scott Bakker

¿Porqué la gente lee fantasía?

La respuesta más típica es porque la gente busca un escape, una huida del duro mundo de competencia y consumo en el que vivimos. Otra posible respuesta la encontramos en que en cierta medida la fantasía permite que se cumplan nuestros deseos, aquellos en los que, en cierta medida, nos convertimos en aquellos guerreros capaces de conquistar todo o en esos sabios y a su vez increíblemente hábiles magos. Pero en general estas dos respuestas no son muy diferentes de las de otros géneros literarios, así que R Scott Bakker nos avanza una respuesta que hace hincapié en un tipo especifico de "escape" y una manera de ver cumplidos nuestros "deseos", más propios del genero, dentro de lo que llamamos la gran máquina de la cultura contemporánea .

La fantasía, argumenta el autor, es la principal respuesta a lo que con frecuencia se llama "crisis contemporánea de sentido". Y es precisamente desde este punto de vista que la fantasía representa un lugar privilegiado desde el que entender qué está pasando a nivel general en nuestra cultura.

¿Qué hemos de entender por crisis de sentido? Desde la Ilustración, hace pocos siglos, hemos asistido a un dramático cambio de rumbo en nuestra cultura, uno de cuyos elementos básicos se encuentra en la Ciencia. La ciencia en tanto que fenómeno socio-histórico, se encuentra relacionado con la crisis de sentido al menos de dos maneras: un "desencantamiento" del mundo y la monopolización de la racionalidad.

Desde la Ilustración, la ciencia ha reemplazado rápidamente nuestras anteriores explicaciones "intencionales" sobre el mundo. Los acontecimientos no eran ya resultado de alguna especie de organismos espirituales, donde por ejemplo, el trueno podría equivaler a la ira de los dioses, sino el resultado de indiferentes procesos causales. Decir que el mundo está "desilusionado", es decir, que es indiferente a los asuntos humanos. Nuestros antepasados veían el mundo como una amplia familia, como si fuera un miembro de la tribu más enigmático, y en cambio nosotros vemos el mundo como algo más arbitrario e inhumano, completamente desconectado de la débil institución que significaba la tribu.

El poder explicativo de la ciencia, y los beneficios que esas explicaciones nos han proporcionado son los que han llevado a la ciencia a la monopolización del concepto de racionalidad. La única verdad que tiene legitimidad social es la que proclama la verdad científica. Ser racional en nuestra sociedad es serlo a la manera científica, hemos de reservar el juicio sobre la verdad o la falsedad de diferentes pretensiones en base a "fuertes evidencias".

Sin embargo, el problema se encuentra en que la ciencia no provee valores, no nos dice qué es bueno o que es malo, qué es lo correcto y qué es lo equivocado. Así nos encontramos en un curioso dilema; el divorcio del único significado legitimo de la Verdad se encuentra totalmente separado de las cuestiones acerca de los valores (morales). Ciertamente nos encontramos con filósofos morales y teólogos que suenan muy razonables en sus propuestas de verdad y en sus principios morales, pero el hecho es que nunca pueden llegar a un acuerdo sobre nada, lo que nos demuestra la inutilidad de sus racionalizaciones. Únicamente el biólogo evolucionista nos pueda proporcionar una teoría científica de la moralidad: la moralidad es una ilusión que genera los necesarios requisitos de cohesión social para criar a nuestra prole. No hay "bien" o "mal", no al menos realmente, sólo se trata de transmitir con éxito nuestro material genético.

El poder de la ciencia para monopolizar la racionalidad se ha extendido tanto que ya apenas nadie se pregunta por la famosa cuestión de ¿cuál es el sentido de la vida? pretendiendo aun ser racional , ya que no hay una respuesta científica a esta pregunta, y dado que la ciencia es el paradigma de la racionalidad, la pregunta se ha convertido en algo irracional, estúpido, el tipo de temas a tratar por los Monty Python en sus parodias.

A través de la crisis de sentido, el mundo que la ciencia nos ha revelado se ha mostrado ser indiferente y arbitrario. Una vez vivimos en un mundo con exceso de significados morales y ahora vivimos en un mundo donde las cosas simplemente suceden. Donde antes el sentido pleno de la vida era una cuestión de plena certeza, los plenos cimientos de la racionalidad, ahora tenemos que luchar desesperadamente por encontrar sentido a nuestras vidas. Y así continuamos sin estar avalados por la racionalidad. Las cuestiones de una vida llena de sentido se han refugiado en fracturados dominios de fe que compiten entre sí y de la sección de "New Age" de las librerías. Hoy día proclamar que "mi vida tiene sentido" , es más una cuestión de un acto de fe, es decir, de una creencia sin una legitimación racional, al igual que puede ser la proclama de una verdad del tipo "Hay un Dios".

Y por lo tanto no es por accidente que la fantasía se ocupe del pasado anterior a la Ilustración, a las crisis del pasado. El mundo contemporáneo es un mundo lleno de nihilismo, donde las señales apuntan a un estatus ilusorio del amor, la belleza, la bondad... Esto no significa que de hecho sean ilusorios, sólo que en un nivel fundamental nuestra cultura ha vuelto antagónicas las proclamas de que son reales. El nihilismo es la cuestión que se encuentra en el centro del meollo de la cultura contemporánea, afligiendo todas nuestras pretensiones de plenitud de sentido y calificándolas de erróneas.

La fantasía es la celebración de aquello que ya no existe: certezas individuales de pleno sentido en un mundo que tiene a su vez sentido. El cumplimiento de los deseos que distingue a la fantasía de otros géneros no se encuentra en el héroe capaz de conquistarlo todo, sino en una vida en un mundo pleno de sentido. El hecho de que esos sean mundos "encantados", mundos construidos sobre la magia, simplemente demuestra la gravedad de nuestra crisis contemporánea. La "Magia" es una categoría degradada en nuestra sociedad. Si crees en la magia en este mundo, es que eres un elemento poco racional y aun así la magia es lo único que tenemos para recobrar alguna plenitud de sentido, aunque sea de manera indirecta. Si la fantasía esencialmente mira hacia atrás, es que está celebrando esos valores que se han vuelto irrelevantes en nuestra sociedad post industrial, y esto es así porque el futuro únicamente mantiene la promesa de un nihilismo más incisivo. Uno puede tener fe pero por definición esa fe no es racional. Recordemos que la Fe es tener creencias sin razones.

Así, al leer fantasía intentamos dar significado a la vida a través del olvido, por unos instantes, del mundo en el que vivimos. En el escape que nos proporciona la fantasía vislumbramos las profundas dimensiones de nuestro moderno dilema. La Fantasía es la expresión más importante de una terrible verdad socio-histórica: las implicaciones fundamentales de nuestra cultura científica es que la vida carece de sentido.

Si hay tantos grupos religiosos que se han "levantado en armas" contra Harry Potter, es porque ven en el un competidor, y están en lo cierto. Las novelas de fantasía pueden ser interpretadas como suplementos necesarios de la Sagrada Biblia. En una cultura que se ha mostrado antagónica al sentido, la desnuda afirmación de que la vida esta llena de sentido no es suficiente, ansiamos ejemplos de ello.

Nota del traductor sobre esta exposición: Si quieres saber más sobre el problema de la crisis de legitimación y de sentido a partir de la Ilustración es especialmente recomendable leer un texto de dos filósofos de la Escuela de Frankfurt (Horkheimer y Adorno) llamado "La Dialéctica de la Ilustración". Es necesario avisar que es un texto bastante complejo, aunque muy interesante.

Enlace artículo:

http://www.sffworld.com/authors/b/bakker_scott/articles/whyfantasyandwhynow.html


Otros Enlaces de Interés:

Fragmento del libro En el Principio fue la Oscuridad, cedido por Timun Mas. Archivo PDF.

Artículo del Club de Lectura - En el Principio fue la Oscuridad (Enero del 2006)

En el Principio fue la Oscuridad - Entrevista a Bakker (Agosto del 2005)

 

Enviado el Domingo, 22 de Enero del 2006 (22:51:46) por Ishamael


 

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