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 Loial escribió: Faltan solo unos días para que se publique en inglés el penúltimo libro de La Rueda del Tiempo, una de las series que mayor impacto ha tenido en la última década no sólo dentro del género de fantasía épica, sino más allá, rompiendo con sus millonarias ventas y su popularidad barreras que están al alcance de muy pocos autores del genero. La Última Batalla se acerca y los protagonistas de la serie sienten su urgencia, pero no sólo ellos, puesto que los aficionados también están realmente excitados a la espera de éste nuevo libro de la serie. Una buena muestra es no sólo el millón de ejemplares que la editorial americana va a poner en las librerías como primera edición en tapa dura, sino que cuando aun faltan días para que salga Knife of Dreams, ya se encuentra entre los más vendidos en Amazon. En este artículo os presentamos un material que estamos seguros resultará muy suculento para los aficionados a la serie en castellano. Por un lado os hemos traducido las dos primeras reseñas que han aparecido de la novela, de dos de las principales Comunidades de Internet dedicadas a La Rueda del Tiempo (Dragonmount y Theoryland), ambas escritas con cuidado para no desvelar acontecimientos de la trama y que la gente pueda tener una noción de qué esperar sin que se les devela nada. Además hemos realizado un amplio resumen de Embers falling on dry grass, el prólogo del libro que se puso a la venta hace ya varias semanas. Aquellos aficionados impacientes por conocer qué sucede en el prólogo encontraran aquí satisfacción a su curiosidad. Y sin más... ¡a disfrutar!
Realizada por Jason para Dragonmount.com y traducida por Loial para www.espejosdelarueda.org
Aviso: Este análisis libre de spoilers no revelará elementos específicos de la trama, pero probablemente insinuará algunas cosas. También, naturalmente, por el hecho de hablar del libro, precisamente no puedo ocultar algunas cosas que los aficionados más "acérrimos" considerarían spoilers (ya sabéis de quienes hablo). Al leer esto, averiguaréis quién aparece en los libros, pero no voy a estropear nada.
Introducción: Bien, aquí estamos de nuevo, esperando que salga el nuevo libro de Robert Jordan. Creo que me quedaría corto al decir que la expectación entre los aficionados por Knife of Dreams es en verdad alta, y que un montón de gente aún anda refunfuñando después de Encrucijada en el crepúsculo y Asedio a Tar Valon. Aunque antes de pasar a Knife of Dreams debería recordaros que muchos de vosotros no estuvisteis de acuerdo con mi análisis de Encrucijada. Comenté que Encrucijada en el crepúsculo y Asedio a Tar Valon no eran tan malos, y que si se miraban respecto a la totalidad, de hecho se disfrutaban. Algunos de vosotros pensasteis que me había vuelto loco, pero muchos de vosotros pareció que estabais de acuerdo en mi otro análisis de Nueva Primavera. Así que tal vez no disentimos tanto entre nosotros.
En cualquier caso, no creo que esto suceda esta vez. Os va a encantar este libro tanto como a mí.
El tiempo se agota: No hay duda acerca de ello: El Oscuro se está liberando. Oh, aún no está libre del todo, por supuesto. Pero está llegando. ¿Os acordáis de todos esos gorgojos de Encrucijada en el crepúsculo? ¿Os acordáis de esos fantasmas aterradores pero inofensivos? Han vuelto. Pero los gorgojos no son tan raros, ni los fantasmas tan inofensivos. Incluso el famoso viento que abre el capítulo uno (como muchos de vosotros ya sabéis) viene con ceniza y ya no es una apacible brisa. Prácticamente en cada capítulo hay señales que nos indican que ya nada parece estar bien en el mundo. Las apuestas están en lo más alto, el tiempo se agota, y los héroes -al igual que Jordan- lo saben. El resultado: Pasan cosas. Mejor aún: hay cosas que llegan a su fin.
Me sorprendió cuando el primer hilo de la trama se completó. Pensé para mí: "¿Volveré a leer sobre este personaje de nuevo? De hecho, ¿será posible que haya leído ahora la historia completa? Dejé de pensar eso para cuando Jordan había concluido la cuarta o quinta línea argumental. Luego se sumaron más líneas argumentales, al menos hasta el punto de que no necesitaba saber más de cierto personaje sin sentirme estafado. Todas las líneas de la trama principal avanzan. Algunas se completan (os vais a divertir con los argumentos expuestos en los foros). Un montón de pequeñas tramas arguméntales se resuelven o están a punto de hacerlo. No las he contado todas, pero pocos días después de que salga el libro estoy convencido que cada sitio web tendrá sacada esa cuenta.
Una cosa particularmente estimulante de la que me di cuenta en esta novela, más que en las otras novelas recientes de la serie, es la forma en la que Jordan introduce nuevos elementos: gente/objetos/lugares/historias, cualesquiera que sean, y luego los resuelve por completo en el mismo libro. También recuerdo todos esos capítulos en los libros previos en los que al leerlos te preguntabas quien era esa persona y porque leías acerca de él o de ella. Knife of Dreams responde a un montón de esas preguntas. Algunas veces a lo grande o de manera sorprendente. Más de un pequeño personaje de repente topa con un personaje mucho más importante, y, bueno, "pasan" cosas.
Incluso cuando el ritmo se ralentiza, de repente Robert Jordan nos sacude con alguna exquisitez interesante. Pequeños aperitivos del gran viaje con la promesa de la gran cena que está por llegar.
Así que pasan cosas, pero ¿sirven de algo?
En palabras del abuelo de La Princesa Prometida: "¿Estás bromeando? ¡Duelos, combates, tortura, venganza, gigantes, monstruos, cazas, huidas, amor verdadero...! Todo eso y más. Y no sólo al final de la novela. La mitad del libro está atestada de material. Puedo afirmar honestamente, sin caer en hipérbole, que esta novela es la más centrada, el libro con más material de acción de la última mitad de la serie. Este libro contiene más muertes y moribundos que cualquier otra novela de La Rueda del Tiempo. ¡Hagamos recuento de víctimas! Sin mencionar un montón de respuestas a preguntas que nos han estado rondando durante un tiempo.
(Ese escalofrío que podría recorrer tu espina dorsal o esa risa tonta que se te escapa, fue como me sentí en las varias ocasiones en las que Robert Jordan nos ofrece algunas de las respuestas largamente atrasadas o comparte alguna secuencia de acción particularmente buena.)
Pero a pesar de todas las Puertas de la muerte, zomaran, y andanadas, las mejores partes de este libro se centran en los personajes principales, que por fin alcanzan lo que probablemente es (o será) el pináculo de sus destinos. Para Emma (webmaster del club "oficial" de fans de Nynaeve): Tu heroína podría haber jugado su papel más importante en la trama ayudando a limpiar el Saidin, pero se "lleva la palma" en este libro en un capítulo en particular, a mitad de la novela. Todos sabréis qué capítulo es. Después de ese intenso y emotivo capítulo, tuve que dejar el libro durante un tiempo. Hacedme del club de Nynaeve.
Todas las buenas historias están llenas de momentos icónicos. Esos momentos que son tan buenos que se te quedan en la mente y que recuerdas con frecuencia aun cuando los detalles del libro hayan ido difuminándose. Momentos como Rand tomando Callandor, Mat colgado del Árbol de la Vida, Los Pozos de Dumai, y Elayne poniéndose su quinto vestido en otras tantas páginas. (Vale, esto último es una broma, pero pilláis lo que quiero decir). Knife of Dreams tiene varios de estos momentos "icónicos". El momento sobre Nynaeve mencionado más arriba, cierta visión que hace realidad, un cambio critico en Rand, y sí, incluso el té especial de Egwene (y esto no es una broma). Todos ellos han quedado como momentos icónicos en mi mente. No sobresalientes en exceso, sin embargo. Puede decirse que Robert Jordan se está guardando sus mejores cartas para la novela final. Las batallas y enfrentamientos más grandes están por llegar. El final de la novela no es tan brusco como en Asedio a Tar Valon, pero sí lo suficiente para abrir el apetito por el último libro.
Resumiendo: Knife of Dreams es intenso, una impactante adición a la serie. No es, sin embargo, todo acción y secretos desvelados. Como en el resto de las novelas, la narrativa es prolija y el ritmo cauteloso. No sería Robert Jordan si no tuviéramos cada detalle de la armadura, cada perspectiva de la situación y, sí, una descripción de cada vestido en la habitación. Es su estilo, y probablemente no habrías llegado tan lejos, si a estas alturas no lo disfrutaras de alguna manera. También, aunque entiendo que las subtramas necesitaban avanzar, confieso que me habría gustado que hubiera más de Rand en particular. No me entendáis mal; Rand aparece en el libro (bastante más de lo que apareció en Encrucijada en el crepúsculo y Asedio a Tar Valon), hace un montón de cosas, y por ello se mete en problemas, por supuesto, y todas las demás cosas que Rand suele hacer. Pero ¡cómo me habría gustado que le hubiera dedicado más tiempo! Afortunadamente, Jordan ha clarificado tantas líneas argumentales en esta novela que creo adivinar que veremos muchísimo a al 'Thor en la novela final. Quiero decir ¿es lo suyo, no?
Como cada capítulo nos recuerda, la Ultima Batalla se está acercando. Las tramas están concluyendo, los personajes menores desaparecen, y secretos guardados largamente se revelan. Todos los ojos se vuelven en la misma dirección y la cuestión que se lanza es ¿quién cabalgara hacia el Tarmon Gai'don? Después de leer Knife of Dreams, con facilidad el libro que más se disfruta de toda la serie hace años, estoy absolutamente seguro que cabalgaré junto a Robert Jordan hacia la novela final de La Rueda del Tiempo.
Link a la reseña en Dragonmount : http://www.dragonmount.com/Books/Knife_of_Dreams/review.php
Crítica de Knife of Dreams en www.theoryland.com realizada por Tamyrlin (sin spoilers) y traducida por Loial para www.espejosdelarueda.org
Knife of Dreams: Un poco de redención
El final está más cerca, definitivamente. Al final de El Señor del Caos y Los Asha'man, como lector sentí que la novela se estaba aproximando hacia el Tarmon Gai'don. Luego, en los siguientes cuatro libros, todo pareció que se ralentizaba. Se nos presentó a cientos de nuevos encauzadores adicionales, decenas de nuevos Amigos Siniestros y del Ajah Negro, Renegados transmigrados que pensábamos que habían muerto, y leíamos cada vez menos de los tres ta'veren; en su lugar, leíamos más acerca de las subtramas que les rodeaban. Los Aiel y los Seanchan dominaban el escenario, que aunque parecía apropiado considerando el enorme tamaño de sus ejércitos, me dejaba deseando una mayor comprensión de las dificultades y tribulaciones de nuestros héroes mientras eran empujados de un lado al otro por el Entramado en su camino a la Última Batalla.
Así que, sabiendo que éste era el penúltimo libro, lo abrí turbado. El prólogo, como siempre, era genial, pero ya lo había leído semanas antes, así que me lo salté, y pasé directamente al capítulo uno. No me sentí decepcionado.
Jordan regresa a lo que la ha convertido en una serie magnifica: Rand, Mat y Perrin. Se detiene en los puntos de vista de las subtramas, pero sin perder el tiempo, como yo creía que lo había hecho durante los últimos libros. A menudo los soltaba y me dormía mientras leía sobre cómo Elayne tomaba un baño y discutía de política en Caemlyn, con referencias superficiales al Dragón Renacido. En Knife of Dreams, Jordan le da a sus lectores justo la cantidad exacta de guiños y chanzas en la primera mitad del libro para que deseen más con ansiedad. Yo devoré este libro.
Muchos lectores y fanáticos se alegrarán de recibir confirmación sobre varias teorías que han estado pululando durante casi una década. Hay un momento en particular que debería llevar a una sonrisa a cada rostro; muy adecuada, ya que tiene que ver con Mat. De hecho, de los tres chicos creo que Mat es el que sale en más páginas, así que dependiendo de tus sentimientos hacia él puede influir en tu opinión sobre el libro. Hay algunos momentos maravillosos, citas que estoy seguro encontrarán su lugar a lo largo de las diferentes comunidades web del mundo de La Rueda del Tiempo. Hay un momento en el que Logain responde a un requerimiento de Rand de una forma tan graciosa que no pude dejar de reírme durante unos pocos minutos antes de continuar.
Por supuesto, no es perfecto, pero todos los libros no pueden ser tan buenos como El Señor del Caos, o cualquiera que sea el libro que el lector crea que es el mejor de lo que pronto será una docena. Hay momentos que me dejan con el sentimiento de que lo que yo pensaba podían ser tramas importantes, eran llevadas de una manera muy simple, muy casual, dos libros para desarrollarlas, y la resolución solo lleva unas pocas páginas de desarrollo, terminando de una manera que me hacía preguntarme qué hizo que se escribiera sobre esas tramas, para empezar.
Es difícil darle una puntuación numérica especifica, pero puedo deciros esto: Knife of Dreams es mi libro favorito de La Rueda del Tiempo desde El Señor del Caos y Los Asha'man. Si pensabas que algunos de los trucos de los Asha'man en esos libros molaban, espera a ver algunas de las carnicerías que algunos nuevos tejidos pueden ocasionar.
Un pensamiento para finalizar: No hay manera de que Jordan pueda finalizar la serie con otra novela de setecientas páginas, no puedo imaginar, considerando cómo termina Knife of Dreams, que él pueda llevar la Última Batalla de una manera adecuada que no parezca apresurada. Quizás eso explique por qué, aunque Jordan afirme que el próximo libro será el ultimo, también comente que podríamos necesitar una carretilla para sacarlo de la librería. No ha prometido que sea el doble de largo que éste, pero creo que haría falta que fuera así para finalizar esta épica que ha creado.
Link al post original: http://p079.ezboard.com/ftheorylandfrm26.showMessage?topicID=114.topic
RESUMEN DE 'EMBERS FALLING ON DRY GRASS' Prólogo de Knife of Dreams Galad - Amadicia
Galad, junto con tres compañeros, cabalgan a través de un bosque en el que ya se advierten signos de la primavera. Van en silencio, como también reina el silencio alrededor de los jinetes y sus monturas, y aparte del ruido de los cascos de los caballos no se oye nada, ni trinos de pájaros ni el jaleo de las ardillas, como si el bosque estuviera aguantando la respiración. Es una zona que apenas estaba habitada, y el comercio se ha trasladado más al norte aunque en el pasado esa carretera había sido una importa ruta comercial. Galad se fija en un halcón que está cazando al borde de los árboles y piensa que él está haciendo lo mismo, ir a la caza, pero al centro mismo del objetivo, no en los márgenes como hace el ave.
La casona, un antiguo palacete del rey de Amadicia que los Seanchan han dado a Valda, aparece a la vista y Galad se detiene a observar el edificio principal y los edificios secundarios mientras reflexiona. Uno de sus compañeros, Trom, le comenta que es comprensible que se le planteen dudas porque la acusación que pretende hacer es muy grave, pero Galad responde con firmeza que su corazón no alberga ninguna duda sobre eso. Sin embargo no entiende aún porque han decidido acompañarle ellos tres, ya que el asunto es algo que le atañe a él solamente y ellos no tienen por qué correr riesgos.
Trom ha ascendido a capitán tras la muerte de al menos tres capitanes en Jeramel, cuando aún luchaban contra los Seanchan, en lugar de ser sus aliados, como ahora, y cree que la ley ha de cumplirse. Byar afirma que hay cosas demasiado oscuras para justificarlas ni siquiera con el cumplimiento del deber, y Dain Bornhald afirma que si se hace algo malo en servicio de la Luz habrá que hacer algo correcto para compensar la balanza. Llegan a la casona, y en el patio ven a Asunawa con seis interrogadores que actúan como su guardia personal. Se sospecha que él pudo estar involucrado en el suceso, pero eso sólo podría decirlo el capitán general.
Valda aparece en el patio, con su lujosa armadura y un costoso anillo, regalo de los Seanchan. Saluda con gesto extrañado a Galad y a sus compañeros e inquiere a Trom por qué no va camino de Nassad, como se le ha ordenado. Trom responde que un asunto urgente lo ha impedido. Un Hijo que está a su servicio reclama el derecho de Juicio Bajo la Luz contra otro Hijo por haberlo ofendido en su honor, y que es él, Valda, quien debe concederlo o denegarlo.
Asunawa interviene alegando que hace más de 400 años que no se ha pedido el Juicio Bajo la Luz y que lo mejor será que se ponga el asunto en sus manos y que lo solucionará sin que se vuelva un escándalo. Valda se molesta porque el Inquisidor quiera quitarle mando y protagonismo, y pide, alzando la voz para que todos los presentes le oigan, que Trom comunique al ofendido puede exigir batirse en duelo con el ofensor, que ha de combatir o de lo contrario se lo colgará por ser una admisión de su culpa. Trom contesta que él mismo ha respondido al ofendido, ya que es Galad, allí presente.
Galad se adelanta para acusar a Valda de agresión y acoso a Morgase, así como de causar su muerte y exigir satisfacción con el Juicio Bajo la Luz. Asunawa interviene ordenando a sus inquisidores que prendan a Galad acusándolo de Amigo Siniestro que intenta desacreditar a los Hijos, pero muchos Hijos presentes en el patio desenvainan las espadas y Valda acepta el desafío y niega los cargos. Mientras los dos adversarios se desprenden de la armadura y de las capas, Byar advierte a Galad que a Valda, maestro espadachín como demuestra la hoja de su arma con la marca de la garza, le gusta golpear piernas y brazos antes de lanzar la estocada definitiva. Trom interrumpe a Valda cuando éste intenta actuar también como árbitro del duelo, función que le corresponde a él. Así, lleva a cabo el ritual con las palabras estipuladas siglos atrás, ofreciendo una última oportunidad de solventar el problema hablando entre ellos en privado o, de lo contrario, uno de los dos habrá de morir y su nombre borrado de las listas de los Hijos.
Los dos adversarios se reúnen en el centro del patio donde Valda pronuncia frases ofensivas contra Morgase, pero Galad no cae en la trampa y aguanta las ganas de golpearlo recurriendo al Vacío. Ambos regresan para tomar sus armas y de nuevo en el centro del patio se inicia el combate. Valda demuestra que no se ha ganado la marca de la garza por favoritismo y ataca velozmente con posturas que sabe sólo pueden tener una o dos respuestas, pero se sorprende cuando Galad replica con posturas de lucha inesperadas. La danza de las armas se sucede vertiginosamente y ambos contendientes acusan el cansancio y la debilidad por la sangre perdida en las heridas que se han hecho uno al otro. Por fin, en respuesta a la trampa tendida por Valda, Galad realiza un movimiento y el capitán general se lanza a propinar el golpe definitivo. En el último instante Galad da un giro al movimiento amagado y repite el anterior. Su arma se hunde debajo de la caja torácica de Valda, que con gesto de asombro se desploma de bruces en el suelo, muerto.
Los hombres se golpean el hombro cubierto con la armadura con el puño, en un aplauso a Galad, que ve que Asunawa ha desaparecido del patio y nadie sabe dónde ha ido. Mientras se ocupan de sus heridas, Trom le explica a Galad que ningún capitán general le prenderá por lo ocurrido, diga el Inquisidor lo que diga, porque lo contrario sería un amotinamiento. Además, la mayoría de los Hijos está en contra de colaborar con los Seanchan; están furiosos por lo ocurrido con sus compañeros en la Fortaleza de la Luz, y Galad propone encontrar al hombre adecuado para guiar a los descontentos para que se alíen contra quienes combatan a los Seanchan, sean quienes sean, y que vayan a combatir en la Última Batalla. Entre esos posibles aliados podrían estar las 'brujas de Tar Valon'. Tras algunas vacilaciones, los hombres acceden a aliarse incluso con ellas hasta que el Oscuro haya sido vencido.
Ante el asombro de Galad, los oficiales presentes, refrendados por los Hijos que hay en la casona, deciden que ese hombre indicado para dirigirlos es él, Galad. Por fin accede a ello y uno de los Hijos le entrega la espada con la marca de la garza de Valda, y afirma que ahora le pertenece, porque es el Capitán General.
Rodel Ituralde - Tarabon
Con las primeras luces del día Ituralde observa desde una ladera boscosa el pueblo que hay allá abajo en el valle, Serana, a mitad de camino entre Elmora y la frontera con Amadicia, mientras piensa en la situación actual de la zona, con supuestos ataques de Aiel, así como ejércitos Seanchan con taraboneses a su servicio o la proliferación de nuevas granjas e incluso pueblos seanchan. A su espalda oye el rebullir impaciente de sus tropas, un centenar de domanis y el resto, en su mayoría, taraboneses.
El pueblo, ubicado en un valle rodeado de colinas boscosas y junto a un lago, empieza a despertarse con gentes moviéndose de aquí para allí. El pueblo ha aumentado al doble con el campamento seanchan que está pegado a él. Ituralde nunca habría instalado allí el campamento, porque las casas del pueblo son de madera y un incendio en la ciudad se extendería con facilidad por el campamento. Hay detalles que le revelan cierta falta de disciplina en las tropas acampadas, a las que sin embargo no le faltan suministros diarios. Ituralde dispone de información proporcionada por Juramentados del Dragón, que detestan a las tropas seanchan. Le llama la atención el hecho de la cantidad de moscas que hay en Tarabon, impropia si se considera la temperatura fría y la estación.
La mayoría de la gente del campamento son trabajadores, no soldados, de los que sólo se ve alrededor de un centenar de seanchan, aunque hay trescientos taraboneses llegados el día anterior a mediodía, y otro grupo que llegó de noche, cosa que obliga a Ituralde a cambiar de planes, porque les doblan en número. Por si fuera poco, también hay una sul'dam con su damane. Ituralde habría querido esperar a que las mujeres se hubieran ido del campamento, pero no puede retrasar el ataque, el cual se inicia en ese momento por parte de doscientos jinetes con el rostro tapado con velos de malla que salen del bosque.
Los centinelas dan la alarma pero el pueblo ya ha visto a los jinetes, y en el campamento los seanchan se aprestan a la lucha. En un visto y no visto las calles del pueblo se quedan vacías salvo por los arqueros seanchan que han tomado posiciones. Ituralde se irrita por la precipitación de los atacantes, pero mantiene la calma pensando en sus tropas. Ve que el enemigo está preparado y espera la llegada de un oficial seanchan y de la mujer de la correa, que con su sul'dam también corre a ocupar su puesto. Ituralde ordena a sus hombres que estén preparados porque ve que el ataque de los taraboneses no va a tener un buen final, ya que el oficial seanchan está dando instrucciones a la damane. A su orden, los 300 hombres que están con él disparan sus arcos al tiempo, y ve caer al oficial y a las dos mujeres con infinidad de flechas clavadas en el cuerpo. Lamenta haber dado esa orden, pero no podía hacer otra cosa. La mayoría de arqueros seanchan caen también con esa andanada. Una segunda y una tercera andanada acaban casi con los taraboneses leales a los seanchan. Sus hombres obedecen la orden de esperar y no disparar más, en tanto que Lanasiet cabalga con su tropa en pos de los que huyen.
Ituralde está convencido de que no los volverá a ver, y así sabe que se queda sin un tercio de su fuerza. Al menos había esperado contar con ellos unos cuantos días más. De nuevo tendrá que hacer cambio de planes. Pero da la orden de prender fuego a los almacenes llenos de suministros seanchan y bajan hacia el pueblo en columnas de a dos. Jaalam recibe la orden de advertir a los habitantes del pueblo que salven lo que quieran de las casas, empezando por las que hay cerca del campamento, porque el fuego acabará extendiéndose hacia ellas.
En realidad, el fuego principal ya lo ha encendido Ituralde o, al menos, ha avivado las primeras brasas. Sabe que si nadie se precipita o se desanima, ese mismo día se prenderán muchas otras por todo Tarabon, en ataques como el que acaban de llevar a cabo ellos los más de veinte mil hombres repartidos en grupos. Ituralde sabe que su siguiente movimiento es regresar por donde vinieron para reunirse con sus propias tropas y cruzar de nuevo el Llano de Almoth. Si la Luz quiere, esos fuegos chamuscarán a los seanchan lo bastante para que lo persigan, tan furiosos que no vean la trampa tendida. Y si la ven, se dice Ituralde sonriente mientras desciende la ladera, todavía le queda otro plan. Siempre tiene otro plan para cualquier contingencia, salvo que el Dragón Renacido aparezca delante de él.
Suroth - Ebou Dar
Suroth permanece despierta en su lecho como ha ocurrido casi todas las noches desde la desaparición de Tuon, acosada por terribles pesadillas. La huida de las damane Atha'an Miere y el asesinato de Tilyn parecen apuntar que la princesa ha muerto. Es imposible que tres acontecimientos de tal magnitud en la misma noche sean producto de la casualidad. Tiene que ser una maniobra de alguien que desean desestabilizar el Retorno, y tiene que ser uno de ellos, ya que Tuon desembarcó con velo y nadie de esas tierras sabe quién es. La sugerencia que le han hecho de que han sido Aes Sedai no es admisible, porque ¿cómo iban a entrar en una ciudad repleta de sul'dame y una palacio repleto de sul'dam sin que las detectaran?
Faltan también dos sul'dam. Además de que la recién ascendida a la Sangre, Egeanin, ha robado un par de damanes. Eso no tiene importancia ni se sospecha que esté relacionado con lo demás. Lo importante es la desaparición de las sul'dam, porque si alguien se fija en que la desaparición coincide con el momento crítico y saca conclusiones erróneas… Tanto da si no se sospecha que ella pueda haber ordenado la muerte de Tuon, ya que tendrá que dar explicaciones a la emperatriz por permitir que ocurriera. Eso puede llevarla a la ejecución o, peor aún, que manden decapitarla, como si fuera una propiedad. Suroth decide que eso no llegará a ocurrir y que prefiere suicidarse antes de encontrarse en tal situación.
Sin embargo, mientras haya una posibilidad de que siga viva, aguantará. Puede tratarse de una maniobra de una hermana de Tuon para suplantarla en el trono, pero la princesa ha organizado su desaparición en anteriores ocasiones. Además, su der'sul'dam se ha llevado todas las sul'dam a ejercitarse al campo y no ha regresado tampoco, al igual que el capitán de la guardia personal de Tuon, que salió de la ciudad con un contingente considerable de tropas. Demasiadas cosas para que sean coincidencia. Pero ¿con qué propósito se habría ido Tuon? Relevarla de su puesto, no, porque con darse a conocer como la Hija de las Nueve Lunas habría bastado para ponerse al mando del Retorno. Tampoco que sospechara que ella era lo que aquí llaman Amiga Siniestra. Tiene que hallar la solución o a no tardar estará tan humillada que sólo la obedecerán sus criados y nadie de la Sangre, ni Alta ni Baja, le dirigirá la palabra. Hay que dar con Tuon. Todos los Buscadores de Altara andan tras su rastro, pero la única pista hasta ahora es esa estupidez de que Tuon roba joyas a los orfebres.
Alguien entra furtivamente en su cuarto. Es Liandrin, que cae de rodillas cuando la sorprende. La antigua Aes Sedai asegura que no quería hacerle daño y que ambas están al servicio del Gran Señor. El supuesto servicio de matar a Alwhin sólo ha conseguido llamar la atención sobre su casa de los Buscadores, que podrían descubrir lo que no deben. Liandrin le informa que ha llegado un oficial del general Galgan para acompañarla a su presencia. Suroth se viste mientras piensa que tendrá que atar a la correa a Liandrin para acabar con ciertos rumores. Antes de marcharse, le ordena que vaya a que la azoten por su mal comportamiento.
El oficial le anuncia que el general ha recibido noticias de Tarabon. Suroth le exige que le de las noticias que sean, pero el oficial insiste en acompañarla porque el general quiere hacerlo en persona. Así lo hace, junto con un par de Guardias de la Muerte. En los aposentos de palacio que ocupa el general, Suroth comprueba el movimiento que hay, tanto que los oficiales y los escribientes pasan a su lado sin apenas inclinarse en un saludo.
El general Galan tiene extendido un mapa de Tarabon en la mesa y le dice que han llegados informes de los oficiales de los raken sobre varios campamentos seanchan arrasados, así como unos ataques a colonizadores. Han desaparecido once patrullas y 17 puestos avanzados están destruidos. A pesar de todo, sólo hay un puñado de muertos, lo que indica que la intención es destruir asentamientos y suministros. Y en todos los casos se ha dejado un mismo mensaje: salid de Tarabon. Muchos de los atacantes son taraboneses, y gran cantidad de ellos llevan todavía las armaduras de franjas. Suroth plantea si es un motín, pero el general desestima tal idea, ya que algunos prisioneros tomados han resultado ser Juramentados del Dragón. Se ha mencionado el nombre de Rodel Ituralde como el cabecilla de todo ello.
No se han visto Asha'man entre los atacantes. Suroth exige la cabeza de Ituralde, y si no se la entregan pedirá la del responsable. Ordena que se empleen más tropas de exploración a lomos de los raken para buscar a los atacantes. Sin embargo Yulan, otro oficial, aconseja que no saque raken de Amadicia, ya que aún han de localizar a los Aiel y a los Capas Blancas que escaparon. Suroth no sigue el consejo. Detesta a los llamados Hijos de la Luz y aún no ha decidido si hacer da'covale a Asunawa y a los pocos miles que han accedido a servirlos. Después le insiste a Galgan que quiere la cabeza de Ituralde aunque Turan tenga que perseguirlo hasta la Llaga, o será su cabeza la que pedirá entonces, y sale de los aposentos.
Ya en su cuarto, repitiéndose una vez que ha de encontrarse a Tuon, cuando toda la estancia empieza a brillar con una luz plateada; se gira y se encuentra cara a cara con una mujer que parece de llamas y vestida con ropas de fuego. La mujer dice ser Semirhage y Suroth se postra en el suelo ante ella, pero la mujer le exige que alce la cara y la mire de frente. Semirhage le propone que se proclame dirigente de esas tierras, y ante las protestas de Suroth por la muerte que la emperatriz puede ordenar para ella si lo hace, Semirhage le informa que la emperatriz ha muerto en un charco de sangre, y que más vale que aproveche la oferta que le hace. Entre sollozos Suroth explica las complejidades de la corte del Trono de Cristal, cosa que sólo provoca las carcajadas de Semirhage, que amplía su información de que además de la emperatriz, también han muerto sus hijos y sus hijas y la mitad de la corte imperial, por lo que no debe de temer represalias, que a esas alturas ya hay cincuenta nobles compitiendo por el trono y la guerra se extiende de un extremo al otro del continente.
Suroth no sale de su asombro, no puede creer que el imperio haya sido destruido por Semirhage. Además, matar a Tuon no sería tarea fácil con las sul'dam y damane, y la Guardia de la Muerte que estarán con ella. Pero Semirhage le urge a pensar que si hubieran sabido donde estaba Tuon habrían partido el mismo día, no varios después. Que además las tropas han oído rumores que muchos Guardias de la Muerte apoyan a una impostora, por lo que no serán tan peligrosos como ellos se creen y que el general de la Guardia está convencido que lo que se debe hacer es acabar con ellos sin meter escándalo, por bien del imperio. Suroth se decide, pero con la condición de no hacer público nada hasta que la muerte de Tuon se confirme, y le asegura a Semirhage que está decidida a proclamarse emperatriz.
Pevara y otras hermanas - La Torre Blanca
Pevara, Javindhra se reúnen en los extravagantes aposentos de Tsutama Rath. Aunque a primera vista puede parecer que la recién nombrada cabeza del Ajah Rojo, Tsutama, está cambiada desde la vuelta del exilio, lo cierto es que la dureza que la caracterizaba se ha incrementado, aunque se manifiesta de un modo diferente. Es evidente cuando exige explicaciones de los rumores que corren sobre los pozos de Dumai. Pevara y Javindhra razonan que aunque se haya mantenido en secreto por la Rojas, todas las hermanas tienen informadores y antes o después tendrían que enterarse. Pevara piensa que ha sido un alivio la noticia de la muerte de Galina, considerando que la anterior cabeza del Ajah era Amiga Siniestra. Bajo la escrutadora mirada de Tsutama, Pevara inquiere el motivo de que haya requerido su presencia allí y si tiene que ver con la carta que ha recibido.
La misiva la envía Sashalle, que ignora la muerte de Galina ya que va dirigida a ella y confirma casi todo lo que saben a través de otras fuentes e informa que tiene bajo su mando a casi todas las hermanas de Cairhien, afirmación que extraña sobremanera a Javindhra, que no entiende cómo puede ella dar órdenes a ninguna hermana. Pero también informa de la visita de Terava y las otras hermanas con los Asha'man, y que cuando partieron se hicieron acompañar por Guardianes de hermanas que se cree que están con Rand. Igualmente, comenta la increíble noticia de que Logain parece que ya no está amansado. Y por último, da la noticia de que ella y otras hermanas han prestado un juramento de lealtad al Dragón Renacido, juramento válido hasta que acabe el Tarmon Gai'don. Continua con la sorprendente nueva de que ella y otras dos hermanas que habían sido neutralizadas las ha curado un Asha'man.
Javindhra no da crédito a todo aquello, pero la cabeza del Ajah expone varias razones que apoyan la verdad de esas noticias. Su idea es que Pevara, ayudada por Javindhra, lleve adelante la idea propuesta respecto a los Asha'man. La mención de lo que hacen los Seanchan con las mujeres que encauzan y de lo que ocurrió días atrás con aquella explosión de poder que sin duda tuvieron que causarla los Renegados hace estremecer a Pevara, pero fueron esos motivos los que entonces la indujeron a proponer vincular a los Asha'man como Guardianes. Ahora se siente sobrepasada por las tareas que tiene a su cargo, pero sobre todo por tener que llevar alguna a cabo con Javindhra, opuesta totalmente a la vinculación de los Asha'man, hasta el punto de argüir de nuevo que Elaida no lo permitirá jamás. Entonces Tsutama le dice que Elaida no lo sabrá hasta que sea demasiado tarde; al fin y al cabo, ella guarda los secretos de la Amyrlin sobre el desastre de los pozos de Dumai y de la Torre Negra, además de que ya no es Roja, puesto que es Amyrlin, y quien dirige el Ajah es ella.
Después las despide y las dos abandonan sus aposentos; ya en el pasillo, Javindhra se disculpa con la excusa de tener cartas que escribir y casi sale corriendo para eludir la desagradable tarea y dejarla en manos de Pevara. Ésta pasa por sus aposentos para recoger el chal y se pone en camino por la Torre, que parece casi abandonada por el silencio, aunque Pevara calcula que debe de haber 200 hermanas en el edificio. Por ello casi se sobresalta cuando ve a otra hermana caminando por los corredores en compañía de sus tres Guardianes, que obviamente van protegiendo a su Sedai, como si allí corriera peligro; lo triste es que esa forma de actuar es algo normal en la actualidad.
Pevara va pensando cómo convencer a las hermanas del Ajah para que vinculen a los Asha'man y cómo plantearles a estos la idea cuando ve a la persona que va buscando. Yukiri le reprocha la tardanza e informa que Marris ha confesado su pertenencia al Ajah Negro y que le ha hecho prestar el juramento de obediencia, pero que la única Negra que conoce está fuera de la Torre, seguramente con las rebeldes. El inicio de la caza de las Negras había sido excitante y peligroso; después de que Talene diera el nombre de Atuan, a la que apresaron y obligaron a dar los nombres de las que conocía, Karale y Marris, éstas fueron detenidas, así como el Guardián de Karale, otro Amigo Siniestro que se había envenenado en el sótano mientras interrogaban a su Sedai.
Ahora sin embargo están en un punto muerto ya que no había ninguna otra Negra en la Torre. Sin embargo, tenían prendidas a cuatro o los nombres de otras cuatro ausentes, lo que bastaría para convencer a cualquiera, y merecería la pena correr el riesgo de que el Ajah Negro supiera lo que se dijera en el estudio de le Amyrlin. Entonces Yukiri le da la nueva de que Talene ha recibido orden de presentarse ante el 'Consejo Supremo', cosa que sólo ocurre si han de encargar algo muy importante o someter a interrogatorio a la hermana que sea.
Talene no espera honores ni encomiendas importantes, así que ha pedido que se la esconda. Pevara se horroriza al pensar en los métodos del Ajah Negro para interrogar a una hermana. Entonces toma una decisión: Talene acudirá a esa reunión. Y todas ellas, el grupo que está a la caza del Ajah negro, también. Así es posible que acaben de una vez con ellas puesto que en ese consejo debe de conocerlas a todas. Serán diecinueve contra las trece que deben de ser las Negras que se reúnan, aunque habrá más hermanas cerca para vigilar, con lo cual estarán a la par, más o menos.
Yukiri argumenta que ellas van encapuchadas y si una escapa, todo el Ajah Negro sabrá quiénes están detrás de ellas y Pevara tiene que admitir que lleva razón. Aunque cree que el encuentro ha finalizado, Yukiri le pide que camine con ella un rato porque quiere preguntarle algo. Entonces le hace directamente la pregunta de si se ha recibido en el Ajah Rojo alguna noticia de Toveine. Admite que así es, y Yukiri le dice que ellas también han recibido noticias de Akoure. Pevara no se atreve a preguntar si también algunas Grises han jurado fidelidad al Dragón. Yukiri le explica que el Ajah Gris no aprovechará la información ya que ahora la Torre necesita unidad teniendo que vérselas con los Seanchan y con los Asha'man. Además, se está considerando la posibilidad de destituir a Elaida por los desastres provocados. Pevara le advierte que ahora necesitan a una Amyrlin, y que Elaida inició la caza del Ajah Negro.
Se encuentran con Seaine, que dice que las estaba buscando, a ellas o a cualquiera del grupo de caza porque tiene noticias importantes. La menos urgente es una carta llegada al Ajah Gris en la que se informa de lo ocurrido con las hermanas capturadas por los Asha'man. Se interrumpe al darse cuenta de que la falta de sorpresa indica que ellas también están enteradas. La hermana Blanca olvida su compostura por la preocupación, y les cuenta que ha acudido a una cita de la Amyrlin, donde Elaida le ha preguntado cómo llevaba la tarea de descubrir pruebas de que Alviarin mantenía correspondencia con el Dragón Renacido, lo que sería traición. Seaine añade que cuando le hizo el encargo se mostró tan poco directa, tan circunspecta, que por fuerza interpretó mal sus intenciones.
Un escalofrío les sacude a Yukiri y Pevara. Ésta comprende que queda totalmente descartada la idea de informar a Elaida de lo que han descubierto. La única seguridad de que Elaida no pertenecía al Ajah Negro era el hecho de haber ordenado, supuestamente, desenmascarar a esas hermanas. Lo único positivo es que el Ajah Negro no está enterado de sus maniobras... De momento.
Alviarin -Torre Blanca
Alviarin se encuentra en los pasillos de la Torre paseando. Los pasillos se encuentran casi vacíos a pesar de la hora de la cena, ya que la mayoría de las hermanas prefieren llevarse la comida a sus habitaciones. Casi sin darse cuenta se toquetea el punto donde Shadar Haran la había tocado, allí donde el Gran Señor la había marcado como propiedad suya. Por fuera habría de procurar mantenerse muy calmada a pesar de que dentro estaba llena de odio y aterrorizada. Ella debía aferrarse a cualquier cosa que la ayudara a mantenerse con vida.
Detrás de un tapiz que mostraba a una antigua reina arrodillada ante una Sede Amyrlin recoge una nota, pero no puede pararse a leer en ese lugar, así que se dirige al sector de su Ajah. En los pasillos se encuentra con Seaine y Ferane, la primera de ellas le dirige una mirada de conmiseración que le provoca deseos de matarla.
Ferane es la Razonadora Mayor, y aunque no parece físicamente una Domani, sí posee un carácter acorde, de tal manera que es fácil verla aplicar penitencias a cualquiera que considera que ha caído en desgraciada ante ella y ante el Ajah Blanco. Y la pérdida de la estola de Guardiana ha ocasionado gran ira en el Ajah y ha provocado una gran pérdida de su influencia. Mientras sigue dando vueltas a cómo ha quedado marcada por el Oscuro y sintiendo la inquietud por el mensaje secreto que permanece en su mano, se encuentra con otras dos hermanas abstraídas y que no se percatan de su presencia, Astrelle y Tesan, ambas especializadas en aritmética y que mantienen una discusión sobre la aplicación de los números. Otra hermana, Norine, se queja en voz alta de los castigos de la Amyrlin para que la oiga sin duda Alviarin. Mientras ésta finalmente logra llegar a sus habitaciones, pensando lo mucho que le gustaría asesinar a la Maestra de Novicias, Silviana, y también asesinar a Elaida, aunque todo habría que hacerse con mucho cuidado. Demasiadas muertes sin explicar provocarían peligrosos interrogantes.
En cualquier caso ella ha hecho cuanto ha podido contra Elaida. Las noticias de Katerine sobre la batalla de los pozos de Dumai se está propagando en la Torre y aun más allá. Ha oído hablar de ella a hermanas que no pertenecen al Ajah Negro. También empiezan a extenderse las noticias sobre el desastre de la Torre Negra, aunque en ningún caso lo suficiente para provocar la caída de Elaida teniendo a las rebeldes en los puentes. Sin embargo, con el desastre de Andor y los pozos de Dumai pendiendo sobre su cabeza, Elaida no se atreverá a deshacer lo que ha hecho Alviarin. Se le había ordenado quebrar la Torre Blanca desde su interior, plantar la discordia y el caos en cada rincón de la Torre. A pesar de que su principal lealtad es hacia el Gran Señor aun le causan dolor esas órdenes.
Sin darse cuenta empieza a tocarse donde el Gran Señor le ha dejado su marca en la frente, a pesar de saber que no se nota absolutamente nada. A pesar de ello lo comprueba cada vez que se mira en un espejo y experimenta un temor irracional cuando alguien le mira la frente. Dirigiéndose a su mesa, extiende el mensaje que ha recogido detrás del tapiz, junto a otros dos que extrae de su bolsa del cinturón. Con una llave que guarda en su bolsa saca de un mueble tres libros que necesitaba, y que están protegidos de tal manera que la tinta de las páginas desaparecerá si cualquier mano excepto la suya los toca. Hay demasiadas codificaciones para memorizarlas. De ahí que la pérdida de esos libros sería un desastre. Quema las tiras de papel que envolvían los mensajes y que indicaban donde deben dejarse, una tira para cada mujer dentro de la cadena, y que de esta manera permite ocultar cuántos eslabones tiene. Nunca están de más las precauciones. Solamente tres de las Hermanas del Consejo Supremo saben quién es.
El mensaje que ha recogido detrás del tapiz es más o menos lo que esperaba. Talene no se presentó la noche previa al encuentro previsto. Dejó el sentor del Ajah Verde el día anterior llevando unas alforjas y un pequeño cofre. Nadie sabe dónde ha ido. Alviarin se pregunta si se habrá dejado llevar por el pánico por el requerimiento de presentar ante el Consejo Supremo o si habrá algo más. Si es algo más entonces hay una atisbo de esperanza. Sabe que Talene ha buscado guía en Yukiri y Doesine. Alviarin necesitaba una amenaza del Ajah Negro o el Gran Señor le retirá su protección.
A pesar de tener el pequeño ter'angreal que le permite llamar a Mesaana, no piensa hacerlo. Posiblemente la Elegida la matará por haber sido testigo de su humillación. Es posible además que ni Mesaana ni Shaidar Haran vean la huida de Talene como una ratificación de nada ya que otras hermanas han huido presas del pánico con anterioridad. Y dar por sentado que los dos ignoran tal cosa, es peligroso. Los otros dos mensajes le informaban que Yukiti y Doiseine duermen en habitaciones con salvaguardias, lo que no es raro dada la situación de la Torre, pero implica dificultad si se decide raptarlas.
Al principio le lastimaba más la humillación de ser azotada por la Maestra de Novicias, Silviana, que en el dolor que sentía en sus posaderas, pero cada día aumentan los moratones. Tras rechazar la idea de visitas interminables al estudio de Silviana empieza a escribir órdenes cifradas. Hay que encontrar a Talene y traerla de vuelta para castigarla y ejecutarla. También ha de mantenerse una estrecha vigilancia sobre Yukiri y Doesine.
Perrin y Galina. Campamento Shaido. Campamento de Perrin
Galina pasea por la tarde en su elegante yegua gris por los terrenos controlados por los Shaido. Ha llamado a la yegua "Veloz", porque algún día la conducirá veloz a castigar a aquellas que le han fallado, empezando por Elaida. No tiene orden expresa de no fugarse durante estas cabalgadas, pero Thevara sabe que no escapará por mucho que la maltrate, ya que alberga la esperanza de que algún día la libere de su juramento de obediencia.
Quizás la Vara Juratoria de la Torre pueda liberarla de los juramentos que le han impuesto con la vara que está en posesión de Thevara, aunque no está segura ya que no son idénticas Así que no se atreve a huir sin la vara de Thevara. Aunque la Sabia la deje a su alcance ella no puede incumplir el juramento de no cogerla, aunque sí puede tocarla. Thevara se burla de ella diciéndole que si su pequeña Lina quiere liberarse del juramento habrá de ser una buena mascota. La aterroriza la idea de ser prisionera de Thevara toda la vida.
Mientras está distraída pensando que tiene que volver, un guerrero Aiel se planta delante de ella y sujeta las bridas de la yegua, a lo que reacciona de forma airada diciéndole que Thevara o Sevanna le arrancarán la piel a tiras por retrasarla. El Aiel le ordena guardar silencio con voz autoritaria. Antes tenía que obedecer las órdenes de cualquier Aiel, pero ahora sólo acata las de Thevara y Sevanna. Mientras Galina se pregunta por qué este hombre no la reconoce aunque el campamento sea muy grande, el Aiel la baja del caballo con facilidad y la ata.
El Aiel es Gaul, que junto a Fager Neald están capturando prisioneros que puedan informar a Perrin sobre Faile. Gaul le comenta al Asha'man que sin duda ella puede serles útil al ser Aes Sedai y pertenecer a Sevanna y le pide a Fager Neald que abra un portal para marcharse de allí. Confusa con la charla de los portales, Galina siguen pensando cómo detener a Perrin y evitar que eche a perder sus planes, aunque debe de estar lejos y tardarán en llegar a su campamento. Teme que a pesar de que la hayan capturado Thevara la castigará duramente, así que trata de resistirse y llamar la atención de los centinelas. Si volvía junto a sus captores aunque fuera tarde, Thevara lo entendería. Incluso podría manejar a Faile, aun con su marido muerto. Sin embargo la obligan a permanecer en silencio. A pesar de sumirse en la desesperación, Galina empieza a pensar qué decirle a Perrin.
Al llegar al campamento y poder ver se sorprende de la cantidad de hombres y tiendas y no entiende que los Shaido no los hayan descubierto. Neald y Gaul la llevan cogida de los brazos hacia la tienda de Perrin. Galina se pregunta cómo pueden tratarla tan rudamente sabiendo que es una Aes Sedai, si incluso algunas Sabias que no conocían el juramento que con la vara había prestado a Thevara dudaban que fuera Aes Sedai por obedecer tan prontamente y con tanta humildad. Aquellos parecían granjeros y sabían lo que eran, pero no parecía importarles el trato que le daban.
Cerca de la tienda oye voces sobre un encuentro que ha de arreglarse con una mujer y Galina se pregunta quien podrá ser, aunque parece poco probable que sea Sevanna. Al ver a Perrin reconoce al "granjero" amigo de Rand al'Thor, a pesar de la lujosa tienda y las ropas de Perrin. Intenta entrar en la tienda guardando la compostura propia de una Aes Sedai y preparándose para tomar el mando de la situación. Observa y reconoce a Berelain, aunque se alegra de no haber coincidido con ella en Cairhien ya que ahora la reconocería y eso le acarrearía problemas.
Muy pronto se queda sorprendida por el color de los ojos de Perrin y la dureza de su rostro y su mirada, pero también ve la preocupación por su esposa, y eso lo piensa aprovechar. Neald informa a Perrin que es una Aes Sedai, que asegurar tener amistad con Sevanna y no quería ir con ellos. Perrin comenta lo extraño que resulta eso, sobre todo en una Aes Sedai vestida como Gai'sain que lleva joyas y que además no ha encauzado. Mientras, Galina se da cuenta al fijarse en la chaqueta negra de otro hombre y su insignia que está ante hombres que pueden encauzar, los mismos Asha'man que causaron el desastre de los pozos de Dumai.
Perrin le manifiesta lo extraño que es ver una Aes Sedai con los Shaido tras los pozos de Dumai, y le pregunta si sabe lo que sucedió allí. Galina le dice a Perrin que lo de Dumai no tiene importancia y que el oír su nombre ha sido lo que ha librado a sus captores de su ira. Le dice que su esposa Faile está bajo su protección, al igual que la reina Alliandre, y que las liberará cuando sus asuntos de la Torre Blanca con Sevanna, en los que no deben inmiscuirse, terminen. Le advierte que no deben atacar el campamento Shaido o morirán y muy posiblemente Faile y los demás, ya que hay muchas Sabias, casi cuatrocientas que pueden encauzar, aparte de los miles de Shaido, y que debe retirarse para no poner en peligro a su esposa.
Al oír nombrar a Alliandre y el peligro que corre, el hombre de Ghealdan empieza a hablar, pero Perrin le hace callarse y pregunta a Galina si ha visto a Faile, si está bien y si ha sido herida. Galina le repite que se encuentra a salvo, bajo su protección, y que o se retira o los Shaido acabaran con él. Pero Perrin no la deja terminar y la obliga a mirar mapas del campamento Shaido y de Malden. Mientras, Berelain se presenta y le pide que disculpe la rudeza de Perrin. Galina se presenta como Alys, aunque Berelain se da cuenta de que es un nombre falso.
Berelain le pregunta si quiere ver a las otras hermanas que hay en el campamento, como Masuri, Seonid o Annoura. Galina se sorprende y dice que no, que cada una tiene sus asuntos y se pregunta qué pueden hacer allí esas dos. Lo de la consejera de Berelain es normal. Al menos las otras dos no deben estar al tanto de su intento de raptar a Rand de Cairhien. Vuelve a insistir a Berelain en que si atacan morirán y la Principal sonríe como si no importara y le comenta que están a 3 o 4 días del campamento Shaido. Le pide entonces a Berelain que la ayude a convencer a Perrin, pero ésta le dice que es demasiado testarudo y no dará su brazo a torcer una vez tomada una decisión.
Perrin interrumpe su charla (ante lo que Galina se sorprende de cómo pretende dar órdenes así a una Aes Sedai) y le pide que mire bien los mapas que ya había puesto sobre la mesa. Se sorprende de lo actualizados que están, así como su detalle. Galina le comenta que ahora que saben cómo es el campamento de imponente han de darse cuenta de lo fútil de sus intenciones y que una vez acabados sus asuntos pondrá a salvo a Faile y Alliandre. Y que sabe que debido a los tres juramentos, una Aes Sedai debe decir la verdad. Y que no debe pensar que sus relaciones con Rand al'Thor le protegerán de la ira de la Torre si interfiere en sus planes. Perrin hace caso omiso y le pregunta dónde duerme. Pero Galina responde que cada noche duermen en sitios diferentes. Esa mentira desvanece la posibilidad de dejar con vida a Faile y a sus compañeras, pero tampoco tenía intención de correr riesgos ayudándolas a escapar. Aun así, no dejará al azar que su mentira se descubra más adelante por alguna circunstancia.
Perrin vuelve a reafirmar que la liberara, cueste lo que cueste. Al ver que no puede detenerle le pide que al menos retrase una semana su ataque y que entonces le llevara su esposa libre. Perrin responde que puede darle unos pocos días quizás una semana o más si... No acaba la frase, pero añade que en cualquier caso no puede asegurarle nada. Y que no puede dejar a Faile un día más del necesario, sobre todo porque no cree que con esas ropas que lleva pueda darle mucha protección, además de que muchos en el campamento parecen que se están dando a la bebida, con el consiguiente peligro y pregunta si las Sabias también han caído en ello. Ella le responde que sólo beben agua y que ha visto ejércitos que tenían mayores problemas, y que debería darle dos semanas mejor que una.
Perrin le pregunta, si los Shaido van al interior de los muros de la ciudad con frecuencia. Galina le dice que no hay muchos a la vez, veinte o treinta, pero que si atacan allí, alguno escapara para avisar al campamento. Perrin le pide que si ve a Faile le diga que cuando vea niebla en la cresta de la colina y oiga a los lobos aullar a la luz del día vayan a la fortaleza de Lady Cairen, en el extremo final de la ciudad y se esconda allí y que le diga que la ama y que va a ir a por ella. Galina piensa que Perrin se ha vuelto loco al hablar de los lobos, aunque al ver sus ojos...
Galina le miente diciendo que se lo dirá, piensa que quizás sólo use a los hombres con las chaquetas negras para rescatarla, pero no entiende por qué esperar en ese caso. Su promesa parece relajar a Perrin. Berelain le pide que se quede a cenar y Galina se niega diciendo que si Perrin ni siquiera le da una semana, cada hora es importante y que al menos podría pedirle a uno de los Asha'man que la dejaran cerca abriendo uno de esos accesos. Perrin accede y le ordena a Neald que la lleve de vuelta y que intente ser amable. Galina le pide que la golpee para dar verosimilitud al retraso, pero Perrin se niega. Berelain lo hace en su lugar.
Galina sabe que será castigada con dureza por Therava, pero que logrará huir con la vara juratoria y matar a Faile y a sus amigas.
Egwene. La Torre Blanca.
Egwene comienza a volver en sí. Aun muy confusa y apenas siendo capaz de mantenerse despierta, siente que está al lado de Aes Sedai, ya que siente su capacidad de encauzar. Se da cuenta de que le habían secado la ropa, a pesar de que se había empapado en el río. Nota que está entre dos hermanas; una de ellas desprende un fuerte olor a perfume. Van en lo que parece un coche de caballos, y tienen que sostenerla para que no se caiga. Percibe el olor a basura y podredumbre en Tar Valon y piensa que por el mero hecho de dejar que esta ciudad haya caído en este estado, Elaida merece ser destituida. Puede observar con la luz de la luna que al menos tiene enfrente a otras tres Aes Sedai, aunque extrañamente una permanece muy separada de las otras dos.
Se sorprende al darse cuenta de que no está escudada y siente la Fuente del Saidar al alcance. Razona que ellas han de darse cuenta de su fuerza en el Poder, al igual que ella nota la fuerza de las cinco. Se plantea que quizás siendo muy rápida podría con ellas. El problema es atreverse a intentarlo en su estado, pero ignora cuánto tiempo pasará antes de que la escuden. Poco a poco intenta mover los dedos de los pies y empieza a sentirse el cuerpo. Pero esos esfuerzos llegan a su fin cuando una de las mujeres le da un fuerte bofetón. Otra de las Aes Sedai le dice a la que la ha golpeado que no es necesario, y de esta manera descubre que era una hermana Roja, Katerine Alruddin.
También descubre que la han drogado con el mismo tipo de té del que le habló Nynaeve y que por ello sabe que aún duraran sus efectos un tiempo. La Roja dice que le ha dado suficiente té para adormecerla y que el bofetón servirá para despertarla ya que no esta dispuesta a cargar con ella otra vez. Egwene también descubre que la hermana Amarilla que está con ellas es Protalle Nerbaijan, que siempre eludía dar clases a las Aceptadas y las novicias hasta que la obligaban y que no disimula su desagrado cuando tenía que hacerlo.
Egwene oye que la encerrarán en una de las oscuras celdas del primer nivel del sótano de la Torre y que Elaida la acusará de usurpar el cargo de Amyrlin y la matarán. Este pensamiento no le produce especial pena, y piensa si es debido a los efectos de la droga que ha tomado. Se pregunta si Romanda y Lelaine continuarán o no con la rebelión. Al tocar su anillo de Aes Sedai decide que podrán matarla, pero que no dejará de actuar como una Aes Sedai.
Egwene les pregunta quién la ha traicionado. Katerine levanta la mano para abofetearla de nuevo, pero una hermana la detiene diciendo que sin duda la ejecutarán, pero al ser una novicia de la Torre ninguna de ellas tiene el derecho a golpearla.
Katerine teje un escudo sobre Egwene para que no intente nada. De todas maneras, con las cinco ya abrazando el Saidar y ella en ese estado duda ser capaz de hacer nada. Su tranquila aceptación sorprende a las Aes Sedai. Katerine recalca que podría ser su última noche con vida, pero Egwene decide mantener la calma y no mostrarse asustada. Si han de matarla por ser Amyrlin, morirá como Amyrlin. Estos comentarios provocaron que una de las hermanas perteneciente al Gris, Berisha Terakuni, una Aes Sedai muy estricta y que nunca muestra piedad, decida hablar comentando que dependerá de la Antecámara, y no tanto de las prisas y deseos de Elaida. Pero Katerine se burla diciendo que la Antecámara se reunirá cuando y como Elaida quiera o se lo hará pagar caro.
La hermana Gris le pregunta a Egwene qué es lo que ha hecho con las cadenas del puerto y cómo puede deshacerse. Egwene responde altivamente que no puede deshacerse, que ahora es cuendillar y que el Poder simplemente lo reforzaría, que quizá lo podrán vender si alguien derriba las murallas del puerto, pero habrá que ver quién querría comprar un trozo tan grande de cuendillar. Esta vez nadie detiene a Katerine cuando la abofetea y le dice que contenga su lengua.
Al llegar a la Torre se da cuenta que ha recuperado parte de su vigor, al menos para poder andar por sí misma, y aunque quizás le quede poco tiempo de vida, la vista de la Torre le hace pensar que ha llegado a su hogar. Nicola las está esperando y reacciona asustada al ver a Egwene; les comenta que han de entregarla a Silviana Sedai, la Maestra de Novicias. Katerine se burla diciendo que al menos no la colgarán esa noche y ante la mirada de Egwene parece que va a golpearla de nuevo.
Felaana comenta que si Elaida quiere alargar esto innecesariamente ella no seguirá tomando parte esta noche, que Egwene debería ser simplemente ejecutada. Ptritalle se muestra de acuerdo y le pide a su Guardián que la acompañe. Nicola llama Madre a Egwene, lo que provoca el enfado de Katerine que además le dice que si ha de atender a la Amyrlin, que vaya. Nicola se marcha rápidamente. La pobre debe de haber mentido respecto a su edad y seguramente estará decepcionada por el trato. Berisha comenta que no había necesidad de asustar a Nicola, que las novicias han de ser guiadas, no golpeadas.
Esto provoca un enfrentamiento con las dos Rojas que amedrenta a Berisha. Egwene piensa que nada de esto es normal en la Torre, y que algo va terriblemente mal. Egwene no puede pensar mientras la introducen en la Torre lo familiar que le resulta todo, casi tanto como su propio hogar en Dos Ríos. Sin embargo también había cosas "extrañas", como que las luces estuvieran todas encendidas, ya que no podía ser tan tarde. Y no se veían las Aes Sedai que lógicamente deberían andar por los pasillos, ni Katerine ni Barasine hicieron ningún comentario mientras avanzaban por los pasillos. Parecía que este silencio y los pasillos tan vacíos eran normales ahora.
Una hermana Roja apareció con el chal puesto sobre los hombros. Era extraño que en la Torre hubiera necesidad de ello. La hermana Roja se encara con Egwene y le dice que puede que ahora parezca que las dos hermanas que la vigilan sean su guardia de honor, pero que muy pronto van a darle su merecido y estará llorando y pidiendo merced. Katerine comenta que la hierba puede aun estar embotando sus sentidos y que no se da cuenta totalmente de su situación.
Barasine pregunta qué tal ha ido en el Puerto Norte a la hermana que apareció que se llama Melare, que responde que no muy bien, y que antes de que capturaran a una espontánea, ésta había convertido en cuendillar la mitad de las cadenas del puerto. A pesar de que sólo la mitad se ha convertido en cuendillar parece que cumplirá su propósito de bloqueo, al menos en la mayor parte. Melare comenta que hubo algo muy extraño porque no sintieron que la espontánea encauzase y que casi se les escapó. Que dice llamar Leane Shariff, pero lógicamente, miente. Egwene les dice que Leane esta diciendo la verdad, que Nynaeve la curó. Tampoco la creen.
El estudio de la Maestra de Novicias sigue exactamente como ella lo recordaba. La Hermana Roja, Silviana Brehon, las esperaba y les dice que la dejen sola con ella y esperen fuera. Las otras hermanas se quedan extrañadas, lo que provoca que Silviana repita la orden con sequedad.
Katerine pasa el escudo a Silviana y Egwene nota que la mordaza de Aire desaparece y se limita a limpiarse la barbilla con un pañuelo. Nota que le han registrado la escarcela y mantiene la calma mientras Silviana lee un papel. Ésta le explica los planes que tienen para ella, que son inscribirla de nuevo en el libro de novicias ya que no es responsable de nada porque otras la han usado como marioneta, y cuando Egwene insiste en ser la Amyrlin le anuncia que se ha ganado la primera visita a su estudio. Ante la incredulidad de Egwene le asegura que confesará lo que sea cuando reciba sus azotes, en nada parecidos a los que conoce de otras Maestras de Novicias, y dedica palabras desdeñosas a Sheriam por ser blanda con las chicas.
Silviana le advierte que acabará cediendo, pues piensa seguir suministrándole la infusión que impide encauzar, y que es afortunada de que Elaida no siga el consejo de muchas hermanas, que piensan que merece que la decapiten. Insiste en que acabará cediendo a sus castigos, y le sorprende la risa de Egwene, que confía en soportar lo mejor posible el dolor 'abrazándolo', al estilo de las Sabias Aiel. Katerine y Barasine se sorprenden al enterarse de los planes de Elaida para Egwene y les disgusta que les encomienden guardarla mientras duerme, aunque se las relevará. A la pregunta de Katerine de por qué las dos, Silviana replica que, primero porque ella lo manda, y segundo, porque la joven es astuta. Después le pide a Barasine que le devuelva el anillo de la Gran Serpiente que le ha quitado a Egwene, aunque la otra Sedai asegura que se lo había guardado como recuerdo del momento de haber derrotado a las rebeldes.
Cuando Katerine retoma el escudo, Egwene detiene a Silviana y le explica que posee el Talento de Soñar y que ha descubierto por un sueño que los Seanchan van a atacar la Torre y a ocasionar un gran daño, pero la Maestra de Novicias desestima su advertencia porque interpreta que los cuervos le indicarían al Oscuro, no a los Seanchan. Egwene insiste en ser una Soñadora y, como tal, sabe interpretar sus sueños y van a ser Seanchan, aunque la única que puede respaldar su afirmación es Leane Sharif, a quien tienen prisionera. Silviana hace callar las protestas de Katerine con un gesto y se da cuenta de que Egwene cree ser realmente lo que dice, por lo que pasará su información ya que mantenerse vigilantes nunca está de más por difícil que parezca que los Seanchan ataquen Tar Valon. Katerine y Barasine se la llevan sin dejar de rezongar.
Egwene va pensando en la Maestra de Novicias como una adversaria formidable y confía en que abrazar el dolor funcione como decían la Sabias. Poco después llegan a la zona de los dormitorios de las novicias. Le han destinado un cuarto pequeño y sin ventanas, casi idéntico al que tuvo la primera vez que fue a la Torre, e igualmente parco en muebles. Parece abarrotado con ellas tres, pero Egwene se las arregla para actuar como si no hubiera nadie más. Se acuesta e inicia la relajación del cuerpo, parte a parte, con la esperanza de quedarse dormida… Y se nota flotando en el estrecho espacio entre el mundo de vigilia y el Tel'aran'rhiod, entre el sueño y la realidad, allí donde millares de puntitos brillantes, los sueños de los durmientes, parpadean, identifica algunos, pero no ve el que busca.
Necesitaba hablar con Siuan, pero su amiga estará insomne al enterarse del desastre y probablemente no se duerma hasta caer agotada. En el Mundo de los Sueños no existe el sentido del tiempo, y mientras espera se plantea qué decirle porque son muchas las cosas que ha descubierto desde la noche anterior. Había pensado que moriría enseguida, y que las hermanas de la Torre formaban un firme y sólido ejército detrás de Elaida, pero… Elaida la creía prisionera y a buen recaudo. Daba igual lo que pensara de hacerla de nuevo novicia; aunque lo creyera realmente, Egwene al'Vere era de otra opinión. Y tampoco se consideraba una prisionera. Había llevado la lucha al corazón de la Torre.
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