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 La saga de Geralt de Rivia vuelve a España con este segundo volumen en el que podemos seguir disfrutando de las experiencias por las que pasa este singular personaje. La vida del brujo es difícil, su trabajo lo es aún más y la gente que lo rodea lo complica todo hasta un grado inimaginable. Surgirán situaciones tensas, derivadas de la ineptitud de algún personaje, del espíritu de supervivencia de otros o de algo tan antiguo como el deseo. Y ante esto, Geralt tendrá que tomar decisiones, unas veces ayudado por su código, pero otras tantas guiado por su moral. Una moral que aleja a los humanos de tal distinción y acerca a un mutante a su propio destino...
Geralt no mata hirikkas porque están en peligro de extinción, ni peleones porque no son perjudiciales, nocheadoras menos porque las considera graciosas y jamás dará muerte a un dragón porque el código lo prohíbe... Pero cada momento en la vida de este brujo representa un cambio respecto a sus creencias más interiores, aquellas que no suele compartir con nadie, y que se ven alborotadas y perturbadas por la simple y directa charla de un campesino que no conoce más de lo que necesita, por la bronca sin tapujos de su oportuno amigo Jaskier o por la presencia de la hechicera Yennefer, la cual ejerce un efecto impredecible sobre el mutante de ojos de gato y pelo blanco como la nieve. El brujo Geralt de Rivia, terror de estriges, lobisomes y toda maraña, lucha con acero, plata y magia frente a estas criaturas, pero sabe a que se enfrenta la mayoría de las veces. En cambio tratar con los humanos se vuelve cada vez más difícil puesto que es la lucha contra si mismo, contra sus emociones y sentimientos, contra sus temores y anhelos y pone a prueba constantemente su moral, en principio firme y sólida como su código. En este segundo libro la visión de Geralt se vuelve mucho más oscura e intimista, lo que nos permite ver la otra cara de este brujo que lucha contra sus propios fantasmas. La palabra mutante es la excusa perfecta para no querer ver que no es más que un humano con las mismas dudas y temores que cualquier otro. Además, la visión del mundo, más dado a la supremacía de la raza humana sobre las demás que a la convivencia armoniosa de todas las razas y seres, se torna fatídica y amenazadora. El peligro a la extinción de aquellos seres ajenos a lo humano se hace patente en varios relatos pero los ingenios de unos y la lucha por la supervivencia de otros harán que aun arda el fuego eterno de la esperanza. De nuevo la hechicera Yennefer ocupa un papel importante en la vida de Geralt, tal vez el más importante. A pesar de estar hechos el uno para el otro, su relación es tumultuosa. Se atraen y se repelen, se evitan y se buscan como novios apasionados, resignados a saber que de su unión no saldrá nada, salvo el amor eterno. Dicen que solamente la leyenda y el mito ignoran los límites de lo posible y que la verdad es una esquirla de hielo pero ambos saben que su destino les une, a pesar de los pesares. Tal vez sólo necesiten ese pequeño sacrificio que espera una sirena de su amado humano en el cuarto relato. Tal vez tienen la seguridad de que no bastaría un pequeño sacrificio, de que haría falta sacrificar todo y no se sabe siquiera si eso sería suficiente... En los últimos relatos Geralt se enfrentará a su destino y por consiguiente a las consecuencias del mismo ya que las decisiones anteriormente tomadas tendrán un peso importante en el desarrollo. El encuentro con Ciri y las circunstancias en las que se produce siguen haciendo dudar al brujo sobre la necesidad de aceptar ese vínculo que se le ofrece. A pesar de saber que la espada del destino tiene dos filos, lucha interiormente contra la resolución de este hecho, se resigna a creer... Puede que el destino sólo sea poco. Puede que haga falta algo más. Y se dará cuenta de esto al final del relato porque Geralt se encuentra con sus temores. La pérdida de Yennefer, la muerte y su propia madre le rondan como espectros de una realidad que podría ser la suya, instándolo a tomar la decisión, socavando en lo más profundo de su mente y desterrando todo aquello por lo que sigue adelante. Capítulos: Las fronteras de lo posible. Esquirlas de hielo. Fuego eterno. Un pequeño sacrificio. La espada del destino. Algo más. Son relatos cargados de seres de leyenda, desde sirenas, dríadas o rariesposas, yghern, mímicos (vexling, doppler, bedak), hasta dragones dorados con capacidades inusitadas, pero sobre todo cargados de mensaje, de trasfondo. En definitiva, de moraleja. Son auténticas alegorías donde el autor magistralmente encamina al lector por los senderos de la intriga, de los silencios y de las palabras hacia un final sorpresivo. Historias en un mundo de hechiceros, brujos, elfos y criaturas abominables en donde el lector encontrará representados los temas que mantienen a la humanidad en perpetua disensión: miedo a lo desconocido, afán de poder, envidias, materialismo, amor... todo ello en estado puro, sin trampa ni cartón. Es un viaje a ras de tierra en el que nos veremos involucrados, de una u otra manera. De nuevo aparecerán frases increíblemente acertadas, sacadas de los más diversos diálogos y prosas como esta: La primavera trae al camino la lluvia, El calor del sol al corazón alcanza. Así ha de ser, pues arde en nosotros ese fuego eterno que es la esperanza. Y de nuevo la Antigua Lengua, legado de los elfos, que usan en su versión cantarina las sirenas, marfantas y nereidas. Y el dialecto de Brokilón, usado por las dríadas que lo pueblan y defienden con su vida. Aquellas que protegen el reducto de Duén Canell, el Lugar de los Robles, el Corazón de Brokilón. La traducción nuevamente constituye un elemento indispensable debido a la cantidad de matices, de diferentes dialectos y de profundidad en la obra. Pero también, volveremos a encontrar conversaciones muy frescas, donde el lenguaje coloquial le da un aire de mayor credibilidad y nos ayuda a conocer muchas más facetas de cada personaje. Parece que la vida juega con el brujo como lo hace Andrzej Sapkoskwi con nosotros, elevándonos sobre la mediocridad, escondiéndonos de la verdad del destino y golpeándonos duramente cuando menos lo esperamos. De manera sutilmente inteligente nos adentra en un mundo de ingeniosos diálogos y de humor irónico y descabellado donde navegaremos al tempo que marcan los trazos del autor, el cual domina ese arte de tal manera que nos hará disfrutar tanto con las pausas como con la acción trepidante y taquicárdica en la que nos veremos imbuidos. Es ésta una literatura práctica, directa, absorbente y a la vez detallista, compleja y profunda. Sin duda, el autor es un brujo de las palabras, cruel y despiadado. Prepárate para ser sorprendido... una vez más.
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